Relatos Eróticos de un Escocés.
Los personajes no me pertenecen exclusivamente a sus creadores. Mundo alterno época actual. Contenido adulto. Queda advertido.
LA TRAICIÓN DE CANDY
Candy había jugado con fuego y se había quemado. Había estado jugando con los sentimientos de tres guapisimos hombres. Anthony Brower, Terry Grandchester y William Albert Andrew. Ellos tenían una gran amistad, pero habían quedado prendados de Candice White. La habían conocido en la Universidad y desde entonces los tres se sentían apasionados por ella. Por esta mujer sexy y cuerpo de diosa. Candy era de estatura promedio 1.68, de curvas bien proporcionadas, pechos generosos nada exagerados, pero lucia espectacular. Candy aunque no lo había planeado se vio envuelta en un triángulo amoroso pasional. Con estos tres galanazos de ensueño. Cuando supo de sus sentimientos hacía ella quiso conocerles a los tres, antes de tomar una decisión y saber con quien establecer una relación. Pero entre más les conocía... más difícil era decidirse. Así que pensó: *¿por qué no salir con los tres?*.
De Anthony le enamoró su sensibilidad y sus detalles. Le regaló un estirpe de una rosa que él había creado. Además era sumamente guapo cuerpo delgado pero atlético. Sus besos eran tiernos y con él se sentía adorada.
Con Terry le había atraído su carácter rebelde y todo el cliché del chico malo. Descubrió con él esa pasión acelerada con prisas y sin el mínimo toque romántico. Era sumamente atractivo. Alto, pelo castaño y largo. Ojos azul verdoso con porte fino y elegante. Aunque era un malcriado, engreído y presumido. Con ella era diferente. Le había enamorado con esa poesía mal narrada. Terry estaba metido en el mundillo de la actuación; su personalidad era liberal.
De Albert le había enamorado... TODO, su personalidad avasalladora y libre. De una frescura inigualable. Con él podía hablar de todo y se sentía completa. Jamás se aburría con él y además era endemoniadamente hermoso. Tenía unos hermosos ojos azules como el mar en verano. Alto más que Terry y Anthony; con un cuerpo atlético y musculoso, varonil. Esculpido por los mismos dioses del Olimpo. Pero lo que más adoraba de él era esa bella sonrisa que la ponía de rodillas.
Al pasar de los días y tratarles le fue imposible decidirse por alguno. Dada a su personalidad, no quería herir a ninguno y mucho menos quería romper su amistad entre ellos. Los tres eran mejores amigos casi hermanos. Habían crecido juntos. Y ella no sería la culpable de romper esa amistad y hermandad. Pero, tampoco podía ya estar sin ellos. Así que decidió nadar dirección hacia la corriente y sin planearlo se hizo novia de los tres. A cada uno aprendió a quererlos; aunque con Albert se sentía más conectada. De alguna manera se las ingenio para que mantuvieran en secreto su noviazgo. Los tres aceptaron, de alguna manera ellos sabían que estaban enamorados de la misma mujer de ojos verdes como los campos en primavera. Así que callaron su felicidad para no herirse entre ellos. Aunque no sabían del juego de ella.
Candy sabía que tenía que elegir, pero se sentía mal no quería dañar a ninguno. No lo merecían. Así que continuó con los noviazgos y disfrutaba de buenos momentos con los tres. En su momento buscó justificarse y alegaba que si fuera un hombre haciendo esto le aplaudían y felicitaban, pero si lo hacía una mujer la tachaban de mujerzuela. Al menos ella no estaba casada con nadie y no como esos hombres que si lo estaba y aún así estaban con otras. Pero aún así Candy sabía que era una bajeza su comportamiento. Y continuó hasta el final. Candy intimó con los tres y así pudo compararles.
Anthony le hacía el amor de una manera única. Con él era romanticismo al millón... todo un caballero.
Terry le hacía el amor de manera más apasionada y carnal. Con prisas donde la lujuria pesaba más que el amor.
Con Albert solo recordar la intensas entregas amatorias le hacían estremecerse de emoción. Con él era el complemento perfecto; le hacía el amor de una forma apasionada y al mismo tiempo era romántico. Con él se sentía plena, satisfecha y completa. Albert sabía seducir a una mujer, sabía cómo sacarle multiorgasmos y cada que se acostaba con él terminaba follada en serio.
Candy se sentía cada vez más afectada y con remordimientos. Por un lado no quería herirlos y sabía que debía terminar está situación. Pero por el contrario... no quería dejarles a ninguno. Sí, salía a flote su lado egoísta y vanidoso los quería para ella. Así que pensó que si ya estaba en esto... no se echaría para atrás y viviría esa "triple vida". Sin importar las concecuencias. Ya afrontará más adelante lo que le viniera encima. Sí se iba a condenar, por lo menos bien vivida y satisfecha. No podía evitar sentirse poderosa y venerada por estos tres hombres que eran toda una visión y los tres le adoraban.
Así pasaron más de dos años. Candy vivía al maximo y disfrutaba de sus tres amores. Ya se había resignado a este estilo de vida y gozaba al maximo. Candy pensaba que algún día pagaría por sus pecados. Aunque pedía al destino que esto durara aún más. Pero, todo en esta vida se sabe y esta bajeza no podía continuar en secreto.
Albert, Anthony y Terry se reunieron después de tanto tiempo sin verse y querían ponerse al día con sus vidas. Se habían distanciado y era por por el mismo motivo... Ellos no lo sabían. Candy había viajado por trabajo era diseñadora de interiores y debia supervisar personalmente la decoración de un hotel de lujo en New York. Iba a estar fueras una semana. Así que estos guapos amigos aprovecharon para verse y ponerse al día.
Se reunieron en casa de Terry y compraron cervezas y pizzas. Bebían y disfrutaban un partido de la NFL. Bebieron de más y entablaron conversación de sus vidas. Y así fue como se enteraron que los tres salían con la misma mujer.
-¿Cómo va su vida amorosa?-preguntó Anthony dando un sorbo a su cerveza. Albert y Terry sonrieron recordando a la misma mujer; su mujer.
-Pues...-estoy en una relación llevo más de dos años con ella y le adoro-dijo Terry con una sonrisa de menso que hizo reír a Albert y Anthony. -y, ¿ustedes?. Albert y Anthony se sorprendieron puesto que ellos también tenían una relación de más de dos años.
-Pues yo también estoy con alguien y la verdad estoy colado por ella-confesó Anthony igual con la misma sonrisa de bobo. -Y también llevo más de dos años con ella quizás le pida que se case conmigo. Terry y Albert se sorprendieron.
-¿y tú Albert?-preguntaron al mismo tiempo.
-Igual estoy con alguien y también llevamos más de dos años juntos-contestó con una fuerte opresión en el pecho como si presentiera algo. Los tres se sintieron igual.
-¿Cómo se llaman sus novias?-preguntó Terry. Albert y Anthony contestaron al mismo tiempo. Además la conocían perfecto y era mejor lanzar la bomba y supieran que andaba con Candy no podían guardar más el secreto.
-Candy White...
-¿QUÉ?-todos gritaron.
-Candy White-afirmó Terry.
-Sí-contestaron todos dándose cuenta que hablaban de la misma mujer que los tres conocían desde siempre.
-No, no puede ser...-Candy es mi mujer-dijo Terry temblando por el enojo y la decepción. Anthony no daba crédito a lo escuchado.
-No, no es verdad...-llevo con ella más de dos años y ella sería incapaz de algo asi-Anthony estaba sufriendo. Albert escuchaba mudo pero analizaba la situación y empezó a atar cabos y llegó a una conclusión. Esa hermosa mujer con cuerpo de pecado, había estado jugando con los tres. Y merecía un castigo.
Continuará...
