Nota del autor: Seguro que ya sabéis como va esto, todos los derechos pertenecen a J.K. Rowling. Esta es una historia basada en su universo aunque en esta historia Voldemort no ha habido prejuicios de sangre ni ningún odio entre Slytherin y Gryffindor. Es una historia alegre sin ningún sentido ni importancia.
Así que no critiquéis mucho y si hay algún error agradecería que me lo hicierais saber.
La primavera había llegado a Hogwarts, Hermione Granger no lo sabía por el canto de los pájaros ni las alergias a las nuevas flores, sino por sus amigos.
La llegada del buen tiempo significaba que sus dos mejores amigos Harry Potter y Ron Weasley se escapaban para pasar tiempo con sus novias en los jardines del colegio. Hermione se estaba hartando de que sus supuestos amigos la abandonaran cada dos por tres, aunque debe de reconocer que parte de su molestia era debida a los celes que tenía de que ellos tuvieran una vida amorosa bastante activa mientras ella solo tenía sus libros con los que pasaba todas las noches.
Hoy sin ir más lejos, sabía que Harry estaba con Ginny paseando cerca del lago mientras que Ron y Pansy, sorprendentemente para todos no estaba saliendo con Draco porque resulta que le gustaba Ron, estaban debajo de un árbol haciendo Merlín sabe qué.
Por desgracia, ella estaba en la sala de los menesteres concentrándose en su trabajo escolar y no precisamente porque estuviera retrasada. No podía hacer otra cosa sus amigos estaban acuñados y no tenía con quien pasar el tiempo así que decidió avanzar en su trabajo escolar.
Por suerte para ella su situación iba a cambiar en unos pocos días gracias a un cierto Slytherin.
Draco Malfoy y Blaise Zabini sentados en la cama de Blaise estaba jugando al ajedrez mágico en su dormitorio de Slytherin. Les gustaba pasar el tiempo así pero en la última semana habían estado jugando todos los días al maldito juego y Draco estaba empezando a irritarse.
- Deberíamos jugar a otra cosa.-se queja Draco
- Eso solo lo dices porque cada vez que jugamos te gano.-le responde Blaise.
- No lo digo solo por eso, este juego no es tan entretenido.
- Si tienes alguna idea mejor es bien recibida.
- No, pero…
- Entonces será mejor que continúes,-le interrumpe Blaise- te toca mover.
Draco más malhumorado que antes mueve una pieza sin fijarse cual es haciendo que Blaise esconda una risa tras su mano.
- Jaque Mate.- dice Blaise triunfante.
Draco mira el tablero para ver que efectivamente ha vuelto a ganar lo que no mejora su humor.
- Creo que voy a hacer el ensayo de Pociones que nos ha mandado Snape.-dice Draco levantándose de la cama.
- No ha que entregarlo hasta dentro de una semana.-le recuerda Blaise.
- Cuanto antes empiece antes terminaré.-le replica Draco mientras saca un pergamino nuevo.
- Solo lo haces para no tener que seguir jugando.
Draco decide ignorar a su amigo y empezar a hacer el ensayo.
- Si no quieres jugar siempre podemos hablar de Granger.
- Que pasa con ella.-dice Draco tenso.
- Has estado suspirando por ella todo el año pasado y este.-responde Blaise- Cualquiera diría que te gusta.
- Y estaría equivocado.-niega Draco.
- No lo estaría, lo sé.
- No sabes de que estás hablando.
- Muy bien, si no te gusta creo que la invitaré a venir a Hogsmeade conmigo.
- Haz lo que creas conveniente.-dice Draco entre dientes intentando contener sus celos- De todos modos, ¿a que viene este repentino intereses por Granger?
- Esta buena.-contesta Blaise simplemente encogiéndose de hombros.
Draco pasó el resto de la tarde ignorando a Blaise e intentando concéntrese de que Hermione no saldría con Blaise, su querido amigo tenía una reputación con las mujeres y no quería pensar en que le interesara a Hermione probar la experiencia.
Por su parte, Blaise sabía que tenía y razón y que Draco estaba enamorado de Hermione así que pensaba unirlos costará lo que costará.
Esa misma noche, en el gran comedor, Blaise sorprendió a todos los presentes cuando se acercó a la mesa de Gryffindor y pidió a Hermione que le acompañara a dar un paseo. Draco solo pude ver enfurruñado como Hermione se levantaba y salían juntos por la puerta.
Hermione y Blaise salieron a dar un paseo por el Lago Negro, Hermione reconoció que era una vista bastante bonita como se reflejaba la luna en su superficie.
- ¿Qué querías decirme?-pregunto Hermione después de que Blaise no dijera nada.
- ¿Como sabes que quiero hablar contigo?
- Si no no te hubieras acercado a mi en medio del gran comedor.-responde Hermione poniendo los ojos en blanco.
- Aún así, podría ser solo una estratagema para conseguirte a solas.
- No lo es.-responde Hermione firmemente- ¿Qué querías decirme?
- Quería invitarte a Hogsmeade.-responde finalmente, aunque no lo pensaba como una cita real todavía era una chica guapa y estaba nervioso.
- ¿Cómo en una cita?
- Es una cita.-confirma Blaise- Te recogería después del desayuno.
- Tú no invitas a las chicas a citas.- dice Hermione conociendo su reputación.
- Me ofendes, he tenido muchas citas.
- No de este tipo.-niega Hermione- ¿De qué va esto?
- No siempre hay algún motivo para hacer algo.-de defiende Blaise.
- Con los Slytherin siempre hay algún motivo.
- No es verdad.-protesta Blaise pero s as note la mirada acusadora de Hermione decide confesar- Esta bien, le gustas a Draco y como no quiere admitirlo quiero ponerle celoso.
- Creo que es la idea más absurda que escuchado nunca.-dice Hermione después de pensarlo durante unos segundos- Además, tal vez la razón por la que Draco no quiere admitirlo es porque en realidad no le gusto.
- Conozco a mi amigo, Granger.- dice Blaise sacudiendo la cabeza- Está loco por ti.
- De todos modos es absurdo, además quien dice que yo quiera ponerle celoso.
- Te he visto mirarle cuando crees que nadie te ve.-responde Blaise con una sonrisa astuta- Estáis engatusados y ninguno de los dos quiere admitirlo.
Sin querer negar ni admitir nada Hermione le dice a Blaise que lo verá el Sábado en forma de despedida y se va directa a su habitación. Si Blaise tiene razón su vida amorosa podría cobrar vida y ya no tendría porque resentir a sus amigos.
El sábado llegó rápidamente. Draco no había hablado a Blaise desde que invitó a Hermione a Hogsmeade.
Después de desayunar, Hermione le dijo a sus amigos que iría al pueblo con él. No le sorprendió que ni Harry ni Ron estuvieran de acuerdo con su plan. Lastima que no tuvieran nada que decir después de que les silenciara con un movimiento de su varita.
Cuando se encontró con Blaise según lo acordado no pudo negar que se veía impresionante con una camiseta de manga corta suelta y unos vaqueros ceñidos. Lástima que su tipo fuera más pálido y rubio.
Aunque todo fuera para poner celoso a cierto Slytherin, Hermione y Blaise decidieron pasar un día divertido. Hermione descubrió que Blaise podía ser muy gracioso si no quería llevarte a la cama.
Aunque se lo pasaron bien, ninguno de los dos se perdió como un rubio les seguía como una sombra. Blaise estaba encantado de que su plan resultara tan bien. Cuando dejó a Hermione en su sala común decidió irse a buscar una buena distracción de la tarde que había tenido con Hermione, sino fuera porque le gustaba a Draco, habría estado tentado a distraerse con Hermione.
El sábado para Draco no fue tan bueno. Estuvo siguiendo todo el día a una risueña Hermione y a un hilarante Blaise. Se lo estaban pasando tan bien, ni si quiera parecía que Blaise pretendiese llevársela a la cama.
Draco pudo ver perfectamente que aunque se hubiera negado a albergar esperanzas de enamorar a Hermione, las pocas que tenía se vieron aplastadas con cada risa que Blaise sacaba de ella. Esa noche volvió derrotado a su dormitorio sin poder dejar de pensar en la oportunidad perdida que realmente nunca había tenido.
Por desgracia para Draco, todavía no estaba dormido cuando Blaise y, presumiblemente, Hermione entraron al dormitorio.
Draco no queriendo saber nada estaba a punto de decirles que buscaran otra habitación cuando escucho la voz de quien acompañaba a Blaise.
- ¿Estas seguro de que están dormidos?- dijo la misteriosa chica que Draco sabía que no era Hermione.
- A esta hora normalmente lo están. De todos modos no hagas mucho ruido.
- De acuerdo.- dice la chica con una risita- Entonces, ¿Hermione y tú estáis juntos?
- No. Solo amigos.- contesta Blaise.
Ellos siguen hablando, pero Draco solo puede concentrarse en que Blaise ha dicho que solo son amigos. Sus escasas esperanzas resurgen de sus cenizas. Todavía tiene una oportunidad.
Mucho más feliz Draco se echa a dormir sin importar lo que Blaise y la chica misteriosa hagan.
A la mañana siguiente Draco está determinado a conseguir una cita con Hermione. Es domingo, así que se toma su tiempo para vestirse y peinarse. Hoy será su día.
Tiene un plan, uno que no fallará.
Hermione no sabía que pensar de Draco cuando la invitó a pasar el día con él. Sabía que los había estado acechando el día anterior pero de ahí a actuar tan directamente, nunca lo habría imaginado posible. Eso no evitó que se sonrojara y aceptara pasar el día con él. Para su sorpresa, Draco lo tenia todo pensado.
La llevó a pasear el Lago Negro después de desayunar, al principio fue un poco incómodo pero consiguieron encontrar un tema común que curiosamente fue pociones. Cuando se cansaron se quedaron sentados a la sombra de un árbol hablando de cualquier cosa que se les ocurrió.
Finalmente, tuvieron que ir a comer, lo que Hermione no sabía es que Draco le había pedido a los elfos de Hogwarts que les preparara una canasta y cuando se acercaron a la puerta de entrada un elfo se la entregó a Draco.
El resto de la tarde se la pasaron comiendo y hablando sobre el césped cerca del lago negro y viendo como el calamar gigante hacía travesuras a lis estudiantes que pasaban cerca. Se quedaron para ver la puesta de sol pero finalmente el frío aire de la noche les hizo entrar en el castillo.
- Me lo he pasado muy bien Draco.-le dice Hermione mientras la acompaña a su sala común.
- Yo también.- dice Draco sintiendo tímidamente- Tal vez podríamos repetirlo.
- Me encantaría.- dice Hermione cuando llegan al retrato de la Señora Gorda.
- ¿ Te puedo besar?-pregunta nervioso Draco antes de que Hermione diga la contraseña y entre en su sala común.
En vez de responder, Hermione se pone de puntillas y le da un casto beso a Draco en los labios.
- Buenas noches, Draco.- dice Hermione.
No es hasta que Hermione desaparece detrás del retrato que susurra su propio buenas noches. El día no podría haberle ido mejor, puede que no dure lo suyo con Hermione pero él hará todo lo posible para que ella se enamore de él tal y como él lo está de ella.
Por suerte para Draco, no tuvo que esforzarse mucho, al final Hermione y él estuvieron por muchos años siendo novios hasta que un día el la propuso matrimonio y pasaron a ser marido y mujer. Menos mal que Blaise decidió ayudarle porque desde luego, sin su ayuda, tal vez nunca hubiera visto lo que podía perder.
