Disclaimer: Harry Potter, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Joanne K. Rowling. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.
N/A: Tengo la costumbre de escribir notas de autor (Autora) antes de iniciar la historia por lo que ahora no creo tener nada que decir... Seguro que un "Disculpa" por la muy segura tardanza en publicar, pero en fin.
La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.
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La Nereida Hechicera
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Capítulo III
El Canto de la Nereida
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Nunca le había gustado esperar, desde niña le era simplemente imperdonable el esperar, cuando podía movilizarse y buscar por cuenta propia el progreso o solución, fue cuando leyó de William Shakespeare un escrito en el que recitaba "Siempre me siento feliz, ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ámala, se feliz y siempre sonríe, solo vive intensamente" y aun hoy lo recordaba con exactitud, palabra a palabra, debido a esa frase (Del primer libro no infantil o libro de estudio que había leído) es que ella se convirtió en lo que muchos denominaron "Comelibros".
Al principio le desconcertó en demasía ese apelativo, estaba en primaria cuando eso, rodeada de puros niños que se le iban la vida jugando y ensuciándose, ella en cambio leía bajo alguna sombra de un árbol, en un banco, en la parte más alejada del parque donde no sería interrumpida, siempre con un libro, de ellos encontraba la solución deseada, la entretención deseada, todo lo que deseara en sus libros lo encontraría.
Su abuela por el que la llamaron Hermione le sugirió que se alejara un poco de sus libros y que se abriera a as bellezas de la naturaleza, mas de una vez la invito a las playas del Mediterráneo que tanto amaba su abuela, invitaciones que declino debido a que no le agradaba la sensación indescriptible que se instalaba en su pecho cuando estaba cerca del mar (Porque solo el mar lograba alterarla de esa manera), su abuela nunca le reclamo, solo le sonreía con total aprecio y le abrazaba.
Y fue feliz, aunque muchos pensaran que su niñez no lo fue debido a la falta de amigos pero se vio recomenzada con conocimientos y el afecto de sus familiares más cercanos (Su adorable aunque temeraria Abuela Hermione la llenaba de dicha), fue su adolescencia y la necesidad del contacto e interacción humana la que la afecto, sus libros ya no bastaban (Aunque nunca fallaron, compañeros fieles). Fueron esos años donde e apelativo "Comelibros" le afecto, fueron esos años donde su autoestima se vio afectada y se aferro con más fuerza a sus libros, fueron esos años donde su abuelo falleció, fueron esos años donde no se supo más de su Abuela Hermione luego de que partiera a sus amadas islas.
Como siempre, logro estabilizarse, siempre con la frase de William Shakespeare en su mente. Cuando el diluvio acabo, su relación se termino, sus padres fallecieron sin tener conocimiento de que poseían una hija, nunca pudo recuperarlos, nunca pudo volver a abrazar a sus padres, no pudo despedirse de ellos.
Pero debía seguir adelante, aun tenía mucha vida por vivir, aunque actualmente su vida fuera su trabajo en el Ministerio, pero estaba conforme con ello.
Hasta ese día en donde su vida cambio, en que sus libros le fallaron, en que no logro encontrar una solución, en que no recordó la frase de Shakespeare retumbando en su cabeza, en que su único apoyo en ese torbellino de emociones sin explicación fue ese hombre rubio de ojos grises.
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Solo una melodía retumba en la oscuridad que la rodea, solo un canto invade el silencio y lo perturba, solo una voz es capaz de llenar el vacío que la rodea, una y otra vez las mismas frases, una y otra vez la misma canción allí se expandía.
- Puedo ser encantadora, pero bastante peligrosa
No cierres los ojos, y no escuches este canto
No te dejes llevar, no sabes lo que te puedes encontrar.
Puedo ser tu princesa o puedo ser ladrona,
¿Sabes lo que quiero robar?
Tu corazón, tu alma, tu cuerpo, quiero ser la única en tu universo
Puedo enseñarte muchas cosas, aprenderás a amar…
¿Estás dispuesto a jugar con fuego? ¿A jugar todas tus cartas?
Mantente atento, me puedes dar todo y terminar con nada… -
– Despierta, mi niña –Llamo de algún lugar, la voz de una mujer, se sentía maternal, la sentía cálida, como su familia.
Pero ellos ya no existían.
– Despierta, que el príncipe te espera –La escucho susurrar a su oído, cuando la oscuridad se disipa.
Abre los ojos, ve el techo de su habitación momentánea mientras se realiza la boda de sus amigos. El blanco puro es lo que puede ver, poco a poco se va reincorporando y observa que carga la misma ropa de anoche, el recuerdo del joven Malfoy le viene a la mente y suelta un suspiro melancólico.
Escucha que le llaman a la puerta y emite en susurro un permiso para que se adentren a su habitación, por el portal pasa el rubio que invadió sus pensamientos hace unos segundos y ella le sonríe como saludo.
– Me preguntaron por ti en el desayuno, dije una que otra mentirilla –Dice Draco en tono divertido y juguetón, a lo que la chica sonríe– Espero no te importe.
– Con tal no dijeras que caí en tus encantos y pasamos una noche llena de pasión, no me importa lo que dijeras –Dice ella con el mismo tono que el muchacho, el se ríe algo nervioso lo que Hermione nota y lo mira con mala cara.
– Solo mencione lo bien que te desenvuelves debajo de las sabanas –Soltó el muchacho mientras se frotaba la nuca con una mano, tratando de parecer que sentía culpa. Hermione lo miro seriamente unos segundos y luego una carcajada escapo de sus labios, olvidando por completo sus pesares por momentos.
– No lo hiciste, en estos momentos estaría Molly planeando la boda de ambos –Le contesto la muchacha– Gracias por cubrirme, pero creo que debo hacerle frente a mis amigos.
– ¿Les dirás? –Duda en preguntar, pero lo suelta al fin, Hermione se detiene y niega lentamente.
– Es su momento, no se los voy a arruinar –Explica con una diminuta sonrisa– Y no se debe enterar nadie más, porque los Weasley son expertos en no guardar secretos entre ellos –Termina riendo con soltura, el rubio sonríe de lado y se sienta a su lado.
– Mañana es la boda, pasado mañana cada quien debería ir a sus hogares –Comenzó a decir el rubio– Podemos recorrer las demás islas en busca de información que ayude –Termino de decir el rubio, ella lo miro analizando sus expresiones, el estaba serio, le tomo de la mano y ella solo atino a sonreír por el acto.
– Gracias –Susurro al tiempo que salía del cuarto, dejando solo al rubio que solo pudo retener un profundo suspiro.
Se levanto para salir de la cabaña y juntarse con los demás, debía buscar información de y para Hermione si deseaba ayudarla, la primera en cruzar por su camino fue Neera y de inmediato la detuvo.
– ¿Neera, tu sabes si el nombre de Hermione es común en las islas? –Pregunto sin titubeo, a lo que ella solo pudo soltar una risa melodiosa.
– No es común en realidad, es el nombre de la Nereida más inteligente de todas –Explico con calma la chica, el rubio la miro esperando mas– Yo no sé mucho sobre eso, pero mi abuela con gusto le podría decir –Siguió con entusiasmo.
– ¿Dónde puedo encontrar a tu abuela? –Pregunto en tono amable.
– Ella vive cerca del puerto que le corresponde al lado de Anacapri, puede preguntar a cualquiera por la abuela Sofía y le indicaran –Término con una sonrisa.
El rubio le agradeció y siguió su camino para reunirse con Potter y Ronald que lo esperaban en la entrada.
– ¿Ya fuiste a despertar a Hermi, joven enamorado? –Se burlo el pelirrojo a lo que llego junto a ellos, el rubio en respuesta soltó un gruñido– Ansió la llegada de Blaise y Theo para poder cobrarnos las que nos debe al arrebatarte la intimidad de la cabaña –Se burlo seguidamente de una carcajada la cual el castaño a su lado acompaño.
– Esos mentecatos dormirán en el sofá –Sentencio con igual humor, se escucho la llegada mediante Red Flu de dos individuos y se acercaron al encuentro de los recién llegados– ¡Eh! Nott, Zabinni, les toca sofá –Les espeto con cierta rudeza, los recién llegados solo parpadearon confusos.
– No le hagan caso, es que se acabaron las habitaciones y el comparte la cabaña con Hermi que llego ayer –Explico con más calma Harry– Y solo hay dos cuartos allí, uno de él y otro que ocupa Hermi.
– Agregando que le quitaron la intimidad que necesitaba para que Hermi caiga en sus encantos –Siguió burlándose Ron, a lo que los chicos solo pudieron reír con ganas desconcertando al rubio.
– ¿Y ustedes de que se ríen? –Pregunto por fin.
– Disculpa Draco, pero Granger es mucho para ti, mejor deja que ataque Theo, el si sabrá acompañar apropiadamente a una mujer –Se afinco en la última palabra– como ella.
– Eso dijimos –Apoyo el pelirrojo con cierto humor.
– ¡Epa! Que mi amiga no es una presa a la que se deba atacar –Reclamo un tanto molesto Harry.
– Es lo único coherente que se dice –Apoyo el rubio, asombrando a Zabinni y a Ronald que lo miraron con suspicacia– ¡¿Qué?!
– Amigo Nott, Weasley, Potter –Llamo a todos el moreno– Lo hemos perdido –Sentencio con fingida melancolía– ¿Con un solo día? Granger debe estar de muerte –Dijo sin pensar, a lo que el rubio iba a contestar se escucho una risa detrás de ellos, solo Harry mostro su sonrisa de oreja a oreja ante la imagen.
Hermione se encontraba en el portal que llevaba a la plaza principal y por lo que pudo escuchar todo, a diferencia del día anterior, hoy se coloco un conjunto estilo braga que consistía en un short corto de jean desteñido y una franelilla blanca acompañada de unas delicadas sandalias de playa blancas, todas sus curvas se marcaban a pesar de llevar la franelilla levemente holgada, mostrando el sutil escote y su bien resaltado el bikini negro que se dejaba ver claramente bajo la franelilla. Los Slytherin al verla, no pudieron evitar detallarla con cautela.
– No sé si estaré de muerte pero casi muerta del cansancio si estaba –Bromea la castaña al tiempo que se recoge su mullido cabello en una coleta alta, dejando algunos rebeldes mechones sueltos– Buenos días, chicos –Saluda con una sonrisa no teniendo más contestación que la de sus viejos amigos y unos murmullos de los Slytherin, se acerca a abrazar a Harry y a Ron a la vez– Ustedes me deben una pequeños rufianes –Sigue bromeando.
– Hoy te dedicaremos el día, pero deberás compartir con Theo y Blaise –Le indica Harry a tiempo que pasa un brazo por la pequeña cintura de la chica, Ron a ver que los chicos no salían del Shock frunce el ceño.
– No sean idiotas –Les reclama Ronald, Draco suelta un suspiro y los golpea en la nuca a ambos a lo que Hermione solo suelta una carcajada– Ellos por lo general son mas espontáneos.
– Claro que lo somos, sobre todo lo "soy", pero es que... –Se detiene frente a Hermione y esta lo mira con una sonrisa divertida– Está hecha una diosa –Ante esta afirmación, Hermione se tensa levemente y Draco lo nota, por lo que hace una queja inteligible al grupo y se posiciona en medio.
– Ya dejen la majadería que se les va a ir el día y Hermione aun tiene que pasar la otra parte del día con la chicas en la despedida de soltera –Zanja el tema perfectamente e rubio.
– No te pongas celoso, Draco que ya sabemos que le tienes el ojo puesto –Bromea ahora Theo, la chica se vuelve a relajar y sonríe, Draco solo puede soltar un gruñido.
– ¡Bueno, andando! –Alienta la única mujer del grupo. Caminan hacia la ciudad de Anacapri y en pocos minutos (Y una aparición conjunta) llegan al lugar– ¿A dónde iremos?
– Nosotros haremos la reservación para la noche, si desean luego nos encontramos en la tasca que queda cerca del puerto –Sugiere el rubio, que iba acompañado de Ron y Zabinni.
– Yo iré con ustedes, también debo preparar la sorpresa para no ser el sorprendido –Bromea ahora Theo.
– Perfecto, Granger te toca distraer a nuestro próximo encadenado –Comenta divertido Blaise, Hermione asiente enérgica y abraza a Harry.
–Me ocupare de este condenado, andando Potter –Bromea la chica mientras lo lleva por una de las calles del poblado, Draco la ve desaparecer de su vista y voltea a mirar a sus acompañantes que lo miraban con picardía.
– Sabía yo que ese odio era amor escondido –Comenzó Blaise, mientras seguía su camino acompañado de un sonriente Ronald y un retenido Theo (Retención que no duro mucho, porque al momento de voltear soltó la carcajada), Draco gruño exasperado y los siguió.
– No te molestas ni en negarlo así que deja de gruñirnos –Reto Theo.
– Solo te puedo dar un consejo –Comenzó Ronald ganado la atención del rubio (Disimulando, disimulando muy mal falta de interés)– ¿Deseas hacer una pregunta incomoda? Realízala lo mas especifico posible o, sino, ella te tendrá torturando y rehuyendo a la pregunta hasta que tu te canses y desistas o entres en un ataque de histeria –Explico resumido y con calma– Permanecerá en total calma y te manejara como lo desea, la dejas que te maneje y pierdes –Siguió con su explicación, ahora todos prestaban atención y el rubio dejo de disimular desinterés– Porque en el momento en que ella sepa manejarte romperá contigo.
– Que gatita tan interesante –Atino a decir Blaise.
– A Harry no le agrada mucho la idea de que vayas tras Hermi –Le indica Ron con calma– A pesar de que diga que yo soy más protector con ella y celoso y posesivo y todo eso, el no se ha visto como le corre los pretendientes del ministerio y cualquier enamorado que tenga la pobre –Se quejo Ronald– A este paso la tendrá en un convento para que nadie le toque a la hermanita.
– ¿Hermione no se queja? –Pregunta ahora Draco.
– ¡Eso es lo peor! –Exclama con desespero– Ella lo acepta y hasta lo alienta para que los corra "Me evita el mal trago de rechazar" –Imita con voz chillona a su amiga castaña. Los jóvenes le palmean la espalda a Draco y este los mira intrigado.
– Suerte con eso hermano –Le dicen todos a coro, lo que hace que Draco vuelva a gruñir y se adelante.
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– Nada mejor que un helado de fresa con este calor –Dice gustosa la castaña en compañía de su amigo, tenía una tina de helado de fresa (De gran tamaño) en sus manos y lo probaba gustosa, a su lado estaba Harry con una tina (Modesta) de helado de pistacho.
– Ahora dime –Comenzó el castaño– ¿A quién debo espantar ahora? –Pregunto con gusto.
– Como te encanta espantar a esos hombres ¿No? –Recrimino con diversión– A nadie en realidad –Contesto con calma la castaña, ganando una mirada suspicaz de su amigo.
– No sé si lo has notado pero, Draco si quiere contigo –Le notifico, con cierto dejo de curiosidad en las reacciones tranquilas de su amiga.
– Ya se le pasara, a lo mejor es momentáneo –Explico con igual calma, al no obtener más respuesta de Harry, ella le miro por fin con el ceño fruncido– Es tu amigo, esta vez me encargare yo, no te preocupes –Le pidió mientras lo abrazaba por el cuello y le besaba la mejilla con dulzura– Camina Potter, tengo que llevarte a la tasca del puerto –Bromeo ahora arrastrándolo hacia las afueras de Anacapri, en dirección al puerto.
Cuando llegaron a la tasca, se encontraron con sus amigos excepto Malfoy, lo que extraño a la castaña. Se disculpo con el grupo para retirarse e ir con sus amigas y salió del local, en la esquina se encontró de frente con Draco quien la tomo del codo y la llevo hacia el puerto con rapidez.
– ¿Qué te pasa, necio? –Recrimino la castaña mientras le seguía con dificultad.
– Encontré quien nos dijera sobre la Nereida Hermione –Musito sin bajar el ritmo, a Hermione se le bajo la sangre de golpe por el asombro.
Lo había olvidado por el momento y el aun estaba en la búsqueda, con una leve sonrisa siguió al rubio hasta que se detuvieron frente a una casona simple, vestida de blanco como las demás.
– Señora Sofía –Llamo a la puerta el rubio, al momento se escucho un ruido, la castaña toma la mano del rubio por la intriga que sentía y este la sujeto con firmeza, seguidamente la puerta se abrió, dejando a la vista a una menuda mujer entrada en años y de cabello totalmente canoso.
– Tú debes ser Draco Malfoy –Dijo tiernamente la anciana– Mi nieta me aviso que vendrías, pasen, pasen –Invito ahora, cuando se ubicaron en el living de la casona la anciana los acompaño.
– Queríamos saber que nos podría decir de la Nereida Hermione –Pidió con amabilidad el rubio, la anciana emitió una sonrisa sincera al memorar.
– La bella e inteligente Hermione, se la pasaba de isla en isla junto a sus acompañantes marinos, cuando tocaba temporada de pesca ayudaba a los pescadores lugareños lo único que pedía era la conservación del medio ambiente marino –Les relato con agrado– Recuerdo que era bella, hace muchos años cualquier lugareño podía verla y conversar con ella, jugaba con los niños y nos protegía cada que estaba de visita por la isla –Siguió con la misma ternura– Hasta yo llegue a jugar con ella, se parecía tanto a ti mi niña –Le dijo, lo que ciertamente tenso a la mencionada.
– ¿Y qué paso con ella? –Pregunto ahora Draco, al ver que Hermione no respondía.
– Se enamoro –Dijo con cierto pesar– Eso fue lo que dijeron, yo estaba adolescente cuando eso y solo escuchaba rumores, pero dijeron que se enamoro de un ingles y se fue a vivir con él, a formar una familia. Lo que me extraña, es que hace algunos años se dice que regreso pero no se muestra a nadie –Finalizo, a Hermione le extraño.
– ¿Hace cuanto dice que apareció? –Pregunto Hermione.
– Uno años, no creo que más que eso.
– Draco, hace 6 años que no se sabe nada de mi abuela –Le susurra Hermione a Draco, logrando que la anciana los mire con curiosidad.
– Tu eres su nieta –Afirma la anciana, los muchachos la miran con cierto temor– No te preocupes pequeña –La tranquiliza con su voz arrulladora– Es que eres exactamente como ella la última vez que la vi –Le acaricia la mejilla con dulzura– Debes encontrarla, ella espera por ti –Le indico con ternura al tiempo que desaparecía entre los pasillos de la casona.
Draco, opto por llevarse de allí a Hermione y esperar que se calme para dejarla con sus amigas en el Hotel. Tomo las manos de la castaña entre las suyas y las llevo hasta su rostro.
– La encontraremos –Sentencio con firmeza, al tiempo que la miraba con seriedad.
Hermione le regalo una sonrisa llena de ternura, cuando sus oídos captaron e sonido de las olas chocar contra las rocas se acerco al muelle. Se detuvo en un borde, con la brisa marina golpeándola totalmente, sus ojos se cerraron para sentirlo, Draco la observaba, la admiraba a lo lejos.
Una Diosa. Una Nereida.
Fue cuando la escucho, eran apenas murmullos, pero podía escucharla claramente.
– Puedo ser encantadora, pero bastante peligrosa, no cierres los ojos y no escuches este canto, no te dejes llevar, no sabes lo que te puedes encontrar –Escucho claramente como la castaña cantaba, con una hermosa voz, una melodía acompañada por el sonido del mar, una melodía que lo dejo absorto en una especie de transe– Puedo ser tu princesa o puedo ser ladrona ¿Sabes lo que quiero robar? –Esta vez, observo como la mirada de la castaña se posaba en él y no supo que contestar, no supo si contestar– Tu corazón, tu alma, tu cuerpo, quiero ser la única en tu universo puedo enseñarte muchas cosas, aprenderás a amar… –Seguía recitando mientras se acercaba hasta quedar frente a él y tomar su rostro entre sus delicadas manos– ¿Estás dispuesto a jugar con fuego? ¿A jugar todas tus cartas? –Susurro mientras acercaba sus rostros– Mantente atento, me puedes dar todo y terminar con nada –Termino rozando los labios del rubio, este cuando estaba a punto de buscar un contacto más profundo sintió como Hermione se desvanecía entre sus brazos.
Con agilidad la alzo en brazos y le toco la mejilla en busca de alguna reacción, al momento ella despertó de su letargo y le miro confusa.
– ¿Qué paso? –Pregunto contrariada, sin obtener respuesta, lo que la asusto– ¿Qué hice? –Pregunto invadida por el pánico y la preocupación, al momento el e tranquilizo con una sutil sonrisa que no llego a sus ojos, la castaña lo pudo ver claramente.
– Solo te desmayaste de la impresión, te llevare con tus amigas para que te calmes – Le indica el rubio evitando la mirada de la castaña, lo que solo la preocupa más, pero decide callar.
– Gracias –Le susurra bajito antes de cerrar sus ojos y descansar entre los brazos del rubio que se le queda mirando con cierta melancolía, suspira y decide caminar un rato antes de dejarla en el Hotel.
– No creo poder mantenerme atento para jugar con fuego –Musita para si en un susurro casi imperceptible.
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Hasta acá llego el capítulo, creo que me tarde menos y ya eso es un logro.
Creo que lo leeré todo cuando lo publique, puede que corrija si algo no me agrada... De todas maneras avisare...
Gracias por sus bellos comentarios *-* en los capítulos anteriores no lo agradecí pero en estos sí.
Prometo contestar comentarios en el próximo capítulo que suba asi que...
Espero comentarios bellos ;)
Atte:
~CoherenciaNula~
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