Disclaimer:Harry Potter, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Joanne K. Rowling. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

N/A: Me llamaron cruel, me dio mucha gracia que lo hicieran pero eso indica que voy por buen camino ;)

La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

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La Nereida Hechicera

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Capítulo V

La Cruel Nereida y el Estúpido Príncipe

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Las olas del mar golpeaban las rocas corroídas con fuerza, los fuertes vientos azotaban la noche y su oscuro manto lleno de estrellas acompañaba en silencio a la luna en su esplendor.

Hermoso paisaje a los ojos curiosos, pero nadie sabía cuan hermoso podría ser dicha vista si se ve debajo de las aguas saladas del mar, Hermione ahora lo sabía y podía decir que era lo más hermoso que pueda llegar a ver en su vida.

Descendiendo lentamente en la inmensidad del profundo mar, sintió un cosquilleo familiar recorrer cada poro de su piel y la necesidad de oxigeno se extinguió en un parpadear, sus manos tocaron la aleta que ahora poseía por piernas y sintió las sedosas escamas bajo el tacto de sus dedos, luego los dirigió a su cuello y pudo sentir las branquias que se mostraban sutilmente a los lados de su cuello, ocultas perfectamente con su larga cabellera castaña.

Con un movimiento de brazos hacia atrás, realizo una pirueta para nadar con libertad hacia las profundidades, fue cuando noto el brillo que del fondo del mar se podía apreciar. Sin saber muy bien el motivo lo siguió, más profundo, mucho más profundo de lo que cualquier persona pudiera soportar.

El brillo la dirigió a una especie de cueva, se acerco a la entrada y allí vio que el brillo venia del reflejo que hacia un broche incrustado en la roca, con delicadeza lo tomo y miro dentro de la cueva, sin pensarlo mucho se adentro en ella.

Nado unos minutos hasta llegar a la que parecía un estanque del cual solo salió lo suficiente para sacar su cabeza.

– Veo que lograste llegar perfectamente, mi niña –Le hablaron a su espalda y Hermione se sobresalto, volteo rápidamente y se quedo sin habla.

Frente a ella se encontraba su abuela, mucho más joven de lo que recordaba y hasta podría decir que se parecía más a ella de lo que alguna vez imagino. Era la viva imagen de ella, solo que notablemente más adulta y madura.

Vestía apenas con una tela blanca amarrada alrededor de ella formando un vestido que le hizo recordar las imágenes de las diosas de la antigua Grecia. En ese momento recordó...

Su abuela era de la antigua Grecia.

– Deseaba decírtelo, pero solo me creerías si veías por ti misma la transformación –Comenzó a explicar la señora– Para que se vaya la transformación debes apartar toda la aleta del agua marina– Explico ahora, Hermione se acerco a una roca cercana a donde estaba sentada su abuela y salió del agua, dejando una mínima parte de su aleta en el agua.

– Tuve tanto miedo –Comenzó a decir en un susurro lastimero– No sabía que era o que me pasaba.

– Ese siempre fue tu temor, no saber algo y que ese algo no se consiguiera en un libro –Le dijo con ternura– Ven, mi niña, he de contarte mi historia para que puedas entender la tuya –Le dijo extendiendo sus brazos, Hermione se abrazo a ella.

– Dime que paso, abuela –Pidió con calma.

– Sabes que las deidades griegas tienen más problemas familiares que deidades en sí y somos unos cuantos ¿No? No pensaras que yo me salve de ello –Dijo con gracia, Hermione solo soltó una risita– Muchos dioses llegaron a seducirme, pero ninguno me brindaría la libertad que quería así que escape cuando conocí a Jhean.

– ¿Escapaste con mi abuelo? –Interrogo ahora con una sonrisa picara, su abuela soltó una melodiosa risa.

– Conocí a tu abuelo en la playa, yo estaba en la orilla por lo que no tenía mi aleta –Rememoro con nostalgia– Fue tan hermoso el tiempo que estuvimos juntos, fue la única vez que mi canción de Nereida hechizo a un hombre –Le explico la señora, Hermione frunció el ceño y se separo un poco.

– ¿Qué quiere decir eso? –Inquirió con duda, recordando lo acontecido con el joven Malfoy.

– La canción es una guía para las Nereidas que buscan el amor correspondido –Comenzó con su explicación– Solo la cantamos a las personas que nos interesa y solo hace efecto a las personas a las que le interesamos.

– Eso... ¡Eso es imposible! –Exclamo algo alterada Hermione, su abuela le acaricio la mejilla con dulzura.

– No tiene ningún efecto más que exteriorizar lo que más se desea hacer o decir a la otra persona –Termina de explicar, dejando perpleja a Hermione– Pero no es momento para que te preocupes por eso, existe algo más importante –Dijo ahora con seriedad.

– ¿Qué sucede abuela?

– A los 250 años me debía casar con algún Dios griego por una orden que Zeus le hizo a mi padre Nereo, por tal él me lo ordeno a mí, en edades de mortales equivale a 25 años o eso era lo que aparentaría tener al casarme –Comenzó a explicar la abuela, dejando sorprendida a Hermione– Jhean nunca se entero que era una Nereida.

– ¿Cómo es posible? No estoy entendiendo mucho.

– Envejeceré cual mortal el tiempo que este sin transformarme, por eso nunca se sospecho nada, pero a lo que regrese luego de la muerte de mi amad Jhean tome la apariencia que debo tener como Nereida –Explico con calma– El caso es que escape para no estar atada a una vida sin amor, pero lamentablemente, ahora tú deberás sufrir mi pesar, niña mía –Dijo ahora con tristeza.

– ¿Qué significa eso? –Inquirió con duda.

– Ahora que saben de tu existencia al transformarte, te buscaran para casarte con algún Dios –Se lamento la mayor de las Hermione.

– En ese caso solo tengo que regresar a Londres Mágico y todo resuelto –Dio una opción con sencillez.

– No es tan fácil, no hay magos entre los descendientes pero muchos hijos de deidades griegas están involucrados con el mundo mágico aun sin ser magos –Explico deprimida su abuela– Zeus ya lo ordeno, serán estos seres involucrados en tu mundo quienes serán tus pretendientes y deberás escoger alguno al cumplir tus 25 años.

– ¿Por qué Zeus desea eso? Aun no lo entiendo ¿Y cómo es que no hay magos?

– Porque Zeus desea que no se vuelvan mezclar su linaje mortal con los simples mortales, asegurando la pureza de su linaje por generaciones –Comenzó a explicar con notable depresión– Yo lo defraude y me castigara obligándote a ti a contraer matrimonio sin amor –Siguió con el mismo semblante– En cuanto a lo segundo, tú y Circe fueron las únicas ligadas a las deidades griegas que han podido llegar a ser brujas.

– Esto es simplemente inaudito, no sé qué hare, debo irme de la isla –Exclamo aterrada– ¡HOY ES LA BODA DE HARRY! –Exclamo ahora recordándolo.

– Cierto, tu príncipe te espera en la orilla –Informo ahora– Es una lástima que no tenga linaje para que te puedas casar con el sin problema.

– ¿De quién rayos hablas? –Pregunto Hermione notablemente confundida.

– Del chico de cabellos rubios y mirada grisácea, el que te llevo a la Gruta Azul, muy romántico de su parte por cierto, además es un hombre muy atractivo –Le dijo ahora su abuela con una picara sonrisa, logrando sonrojarla– Aunque un poco inseguro cuando se trata de ti –Siguió con la misma picardía.

– El no es ningún príncipe y no hay nada entre nosotros –Dijo mientras saltaba al agua y esperaba para despedirse de su abuela.

– ¿Entonces como explicas que le cantes y que este te corresponda? –Inquirió con una sonrisa maliciosa, Hermione avergonzada aparto la mirada.

– Ya te pareces a Luna y Ginny –Murmuro bajito– Por favor, escribe en cuanto puedas. Yo te contestare dejando la correspondencia con la abuela Sofía, la del puerto –Explico ahora mientras abrazaba a su abuela desde el mar.

– Claro, apúrate que tu príncipe ya está por saltar desde el acantilado –Siguió picando la señora con malicia.

Hermione la ignoro y nado de regreso a una playa donde no fuera percibida, en el transcurso unos peces se le unieron y ella gustosa pudo tocarlos con libertad.

Al llegar a una cueva en la superficie, se acerco a ella y en la primera roca se sentó sin prestar mucha atención a su alrededor.

Antes de poder por voluntad propia sacar su aleta del agua marina, unos brazos la alzaron y sacaron rápidamente del agua, perpleja solo pudo aferrarse al pecho fornido perteneciente a quien la alzaba en brazos. Al subir su vista, una mirada grisácea choca contra sus ojos cafés y se quedo sin voz, sin la posibilidad de respirar.

– Draco –Murmuro involuntariamente aun asombrada, el en respuesta solo se abrazo a ella con fuerza mientras hundía su cabeza en el cuello de ella.

– No me vuelvas a asustar de esa manera –Susurro contra su oído, causando que toda la piel de Hermione se erizara y por ende se estremeciera en los brazos del rubio– Nunca te alejes así de mi –Suplico ahora, ella se quedo en silencio y le toco la mejilla con dulzura llamando su atención, él la miro y ella fue consciente de la angustia que le había hecho pasar al rubio.

– Esta bien –Le dijo con una sincera sonrisa.

– Te besaría en este momento si no tuviera miedo de que te alejaras de mi otra vez –Murmuro aun con la vista fija en Hermione, ella deseo decirle lo contrario pero las palabras no salían de sus labios, haciendo decaer al rubio– Ahora cuéntame cómo te fue –Cambio drásticamente el tema, para alivianar el incomodo silencio que se formo.

– Vi a mi abuela –Le informo con una sonrisa de oreja a oreja, el rubio le correspondió la sonrisa.

Draco se sentó recostado a una de las piedras de la cueva, con Hermione aun entre sus brazos totalmente desnuda, se alejo lo suficiente de ella para quitarse la camisa y tapar lo suficiente a Hermione.

Ella agradeció en silencio para seguir con su relato detalle a detalle, obviando la despedida por parte de su abuela y la explicación de la canción de las Nereidas.

– En ese caso te debes casar al cumplir los 25 años o antes, pero con un descendiente de una deidad Griega –Resumió el rubio– En castigo a la desobediencia de tu abuela y por mantener el linaje griego por generaciones, esto me suena a pureza de sangre en el mundo mágico –Comento con pesar el rubio– Entonces tu eres una reencarnación de Circe –Se burlo ahora el rubio, Hermione solo blanqueo los ojos.

– Nada de eso, solo que solo nosotras hemos llegado a ser brujas.

– Y las dos están marcadas en la historia del mundo mágico –Alago el rubio.

– En fin, yo no deseo casarme, nunca lo quise –Exclamo ahora alterada– ¿Sabes cuánto le estuve huyendo al compromiso?

– Me hago la idea –Contesto con una leve sonrisa.

– Y lo que me dijo de los ligados al mundo mágico ¿Serán Vampiros o Centauros? –Comenzó a alterarse de nuevo.

– Puede ser gente de agua también –Expandió las posibilidades– Son entes ligados al mundo mágico como creaturas mágicas pero bien sabemos que ellos son seres independientes.

– ¿Qué voy a hacer, Draco? –Sollozo ahora sobre el pecho del rubio, este la abrazo brindándole apoyo– No me quiero casar con alguien que no amo.

– Entonces enamórate y cásate con ese afortunado –Bromeo para calmarla, ella soltó una risita entre el sollozo y se abrazo con más fuerza a Draco.

– No me dejes –Le susurro Hermione sin fuerzas al rubio, él cerró los ojos con fuerza en una mueca llena de dolor y frustración.

– Eres una cruel Nereida –Le acuso con suavidad, ella soltó un sollozo– Pero yo seré un masoquista –Dijo luego con algo de diversión amarga– Nunca te podría dejar, a menos que tú me lo pidas –Le dijo mientras la separaba para mirarle el rostro– Tu eres hermosa, Hermione.

Hermione le miro en silencio, con ganas de que las lágrimas dejaran de correr por su rostro, con la necesidad de que la euforia que recorría su cuerpo se detuviera, de que la felicidad que la invadía por las palabras de Draco no significara tanto para ella.

Con timidez, sus temblorosas manos fueron a parar al rostro del rubio, sin apartar en ningún momento su mirada, creando un silencio que al principio se vio cómodo. Hermione en un momento se lleno de nervios y aparto rápidamente el contacto con el rubio.

– ¿Seguro que no tienes raíces griegas? –Bromeo, luego de que su timidez le impidiera más. Se separo del rubio y acomodo mejor la camisa dada por el rubio para tapar su desnudes– Mejor vayamos a descansar –Dijo apartando la mirada del rubio, no deseaba observar esa expresión dolida en el rostro de este.

Lo que menos deseo es causarte dolor a ti, mi príncipe.

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Al aparecer en el living de la cabaña, Draco se dirigió de inmediato a su cuarto para poder cambiarse las ropas. Hermione se fue a duchar para quitarse el agua salada del cuerpo, cuando termino de arreglarse se asomo en la sala y lo encontró acostado en el sofá de la cabaña con los ojos cerrados.

Se acerco con cuidado y le sacudió con suavidad, el inmediatamente abrió los ojos y la vio allí con una bata de seda que la cubría lo fundamental, el se encontraba con un pantalón de pijama apenas.

– Ven a mi habitación, hay espacio para los dos –Dijo algo avergonzada, agradeciendo la oscuridad de la sala para ocultar su muy posible notable sonrojo, él la miro confundido.

– Hermione, soy un hombre y te respeto –Le informo lo obvio, lo que le extraño a ella– Sé que puedo mantener mis manos controladas, pero mi deseo estará allí y prefiero no arriesgarme para no asustarte –Le explico con calma, ella se avergonzó mas y balbuceo un poco antes de sentarse en el otro sofá a un lado notablemente tensa.

– No me asustare –Sentencio ahora la castaña, creyendo dar una indirecta lo suficientemente entendible al rubio pero este solo negó levemente.

– Te dije que no quería que te vuelvas a alejar de mí, no me arriesgare –Sentencio ahora él, Hermione bufo exasperada por la falta de percepción del rubio.

– Y yo te dije que no me alejaría, como ahora te digo que no-me-asustare –Deletreo con frustración, en respuesta el rubio bufo exasperado.

– Duérmete, Granger –Dijo tajante al tiempo que se acostaba y daba la espalda a la chica.

Ella totalmente molesta agarro uno de los cojines del sofá y se lo estampo, llamando la atención del rubio que se volvió molesto, pero su expresión se congelo en su rostro al admirar en la penumbra lo brillantes ojos de Hermione amenazando con soltar mas lagrimas.

– No entiendes nada –Espeto entre dientes con dolor aunque deseaba demostrar su molestia– Malfoy –Termino con rabia mientras se dirigía a su habitación y la cerraba de un portazo antes de que el rubio lograra detenerla cerrándole la puerta en las narices.

Draco golpeo la pared a un lado de la puerta con frustración recargando su frente en la puerta del cuarto de Hermione.

– Duerme bien, mi cruel Nereida –Le susurro tras la puerta, siendo claramente escuchado por Hermione que contuvo un sollozo mientras se deslizaba por la puerta y dejaba que las lagrimas salieran silenciosas.

– Estúpido príncipe, mi estúpido príncipe –Musito entre lagrimas con dolor– Descansa –Le deseo en sus pensamientos ahora.

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Agradecía que la boda de sus amigos fuera en la noche, que ella ya no tuviera que encargarse de los arreglos de la boda y que Ginny no fuera novia una novia común con histerias y nervios.

Todos se despertaron algo tarde por la noche movida que tuvieron, ella apenas se levanto trato de evitar encontrarse con el rubio por lo que se movilizaba mediante aparición.

Así fue como llego a la habitación de sus amigas y con ello logro tanto despertarlas como asustarlas. Felicito a la novia y trato de ocultar todos sus pesares, pero por algo eran sus amigas e inmediatamente lo notaran.

No tuvo más que explicar con detalles todo lo que sucedió la noche pasada, desde la canción hasta el portazo en las narices del rubio, al llegar a esta parte ella ya estaba bañada en lagrimas con altos deseos de desaparecer del mapa.

– ¿Ustedes creen en Egipto me puedan encontrar? –Pregunto luego de que sus amigas rompieran el abrazo que se habían dado para reconfortarla, Ginny solo pudo reír por lo bajo amargamente.

– América del Sur es mejor opción, solo es cuestión de aprender español –Le indico Luna con su mirada soñadora, ganando una risa colectiva.

– Pero aun tienes tiempo, apenas tienes 23 años –Inquirió ahora Ginny– ¿Quién quita y alguno de esos pretendientes te guste y te haga olvidar a Draco?

– Yo fui la cobarde que no hablo cuando debía y como debía –Comenzó a decir con lastima– Él fue muy claro en todo momento, sin oportunidad alguna de que yo rebatiera algo, la que no fue clara en ningún momento fui yo –Se lamento ahora con dolor, mirando al piso– Pero no me puedo explicar cómo es que puedo sentir tanto en tan solo dos días de interacción civilizada con él si llevamos años de enemistad y feas palabras.

– En mi casa lo llaman madurez –Hablo Luna con alegría, Hermione solo pudo soltar una risita– Siempre estaban rodeados de nargles en sus discusiones del colegio y ahora están por todas partes aun si no están juntos, como Ginny y Harry.

– Como me asombraba que no hablaras de tus criaturas hasta ahora –Bromeo Hermione, seguida de Ginny, Luna solo alzo los hombros restándole importancia.

– Pero tiene razón en lo que dice Luna, Hermione –Apoya Ginny luego de la burla– Acá solo se dio lo inevitable, deberíamos investigar sus raíces.

– Les dije que no hay mas magos, mi abuela me dijo que la única era Circe y ahora yo, además que el castigo es casarme sin amor, Zeus sabe que no me casare amando a quien escoja.

– ¿Ósea que estas resignándote a casarte con alguno de los que se presente? –Pregunto desconcertada Ginny, en su desconcierto era acompañada por Luna que miraban como Hermione, totalmente decaída asentía.

– No sé que mas hacer para que esto se acabe –Confeso con pesar– Ahora basta de charla que tenemos que arreglar a la novia.

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Como les deje en un corte muy cruel, les regalo este capítulo rapidito, para que no mueran de un accidente cerebro vascular xD

Gracias por los favoritos, follows y comentarios de todos3

Muchas sorpresas llegaran a partir del próximo capítulo, así que sean pacientes ;)

Otra crueldad de mi parte.

Eres una belleza –Alago el rubio de ojos azules con una encantadora sonrisa– Soy Paris descendiente mortal de Afrodita.

Yo Ulises descendiente mortal de Ares –Siguió ahora el de cabellos y ojos azabaches como la noche.

Mi nombre es Leandro –Exclamo con respeto y educación el moreno de castaños cabellos y ojo azules, analizando a la mujer frente a sí– soy del linaje de Atenea.

Y somos tus pretendientes impuestos por Zeus –Termino tajante el descendiente de Ares.

Todos guardaron silencio en la plaza, nadie articulaba palabra.

Aléjense, ella está conmigo –Se escucho un grito e hicieron paso para que el rubio de ojos grises se posicionara junto a la castaña.

En ese caso te espera la muerte para que ella pueda escoger como lo encomendó Zeus –Estipulo Paris con una macabra sonrisa.

Espero comentarios bellos ;)

Atte:

~CoherenciaNula~

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