Disclaimer:Harry Potter, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Joanne K. Rowling. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.
N/A: Me sacaron las cordales, aunque no duele muchos estaré a punta de líquidos y puré, así que el hambre puede que me ponga a alucinar un poco en la historia espero no desviarme mucho.
La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.
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La Nereida Hechicera
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Capítulo VI
Intrusos Traen Susurros de Guerra
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Después de varios meses de organizar la boda de sus sueños, el día tan esperado para Harry y Ginny había llegado y ella deseaba con todas sus fuerzas que debía ser inolvidable para ellos, por eso se iría apenas diga el discurso que debía dedicar la madrina de honor a los novios.
Ese sería el día de la novia y del novio, por lo que se aseguraría personalmente de que todo estuviera donde debe estar, también le serviría a ella para despejarse. Ellos serian los protagonistas y vivirán cada segundo al máximo pues suponía, según ha oído hablar, se pasaría muy rápido (Para ellos).
Dio un último vistazo a su reflejo detallando por completo su imagen, el vestido que Ginny había escogido para las madrinas era estilo griego y en azul neutro, por lo que eran frescos a la vista. Hermione pensó que su vestido era muy atrevido debido a sus escotes, tanto el delantero como el de la espalda.
El escote frontal era en estilo V profundo, dejando a la vista la piel entre sus pechos con un bordado exquisito en un azul más oscuro y pedrería que bordeaba dicho escote y se perdía hacia la espalda, siguiendo su camino con un bordado queque comenzó cubriendo la mitad de la espalda pero se hacía fino al llegar al final de la espalda, dejando mucha piel en exhibición. La tela que cubría sus senos era corrugado y solo tapaba la parte frontal.
Una línea bordada realizaba la separación entre el final del escote y la parte baja del vestido que caía con gracia hasta el piso.
Era un vestido sumamente atrevido, pero no le quitaba lo fresco y ligero.
Hermione había visto el vestido de novia de Ginny, y al imaginársela en el pudo saber que parecería una diosa Griega.
Sonríe ante la imagen y sigue su escrutinio personal, sus rizos castaños estaban organizados mitológicamente para personificar el estilo griego del lugar. Recogidos de manera tal que pareciera despreocupado pero conservando la elegancia, solo la mitad de su cabello estaba recogido de esa manera, con alguno rizos sobresalientes, dejando parte de sus cabellos sueltos atrás, notando una que otra margarita en entre sus cabellos.
Siguió ahora con su rostro, maquillado naturalmente en su totalidad con labial rosa fuerte opaco y parpados delineados en negro profundizando su mirada café.
– Hermione, Ginny pregunta por ti –Escucha detrás de la puerta de su habitación a Luna, recordando que Ginny se encontraba en el cuarto que le corresponde a Draco.
– Voy –Informo mientras salía siendo esperada en la puerta por Luna que estaba vestida igual que ella, hasta las habían maquillado y peinado igual– Te ves sumamente ardiente –Bromeo la castaña obteniendo una risa de Luna.
– Somos las musas de la Diosa –Se burlo ahora la rubia mientras se encontraban con Ginny en el cuarto de Draco, o mejor dicho, Ginny las encontraba a ellas mientras salía disparada hacia uno de los sofá para sentarse y ampliar mas su sonrisa.
– Ya estoy lista, avisa a mi padre –Informo una eufórica Ginny a sus amigas, Hermione rodo los ojos.
– Párate, aun no me desfilas el vestido de novia –Exigió con diversión Hermione.
Ginny obedeció al instante y dio vueltas continuas mostrando el bello vestido tradicional griego en blanco, escote en forma de corazón, con una banda de tela traslucida de encaje que pasaba por solo un hombro y cubría todo el abdomen.
Sus cabellos rojos estaban todos recogidos aparentemente descuidados, dejando caer su larga cabellera de lo que ahora eran risos con algunos mechones sueltos al frente, decorados por dos hermosas diademas blancas.
– Ciertamente no es un vestido tan elaborado como el de Fleur, pero es tan cómodo –Dijo Ginny con una amplia sonrisa.
– Claro, el detalle de su vestido era el bordado de pavos reales –Comenzó Hermione con seriedad– ¿Al tuyo que le ibas a colocar, un bordado de gnomos? –Termino en carcajadas, siendo acompañada por la novia y la rubia.
– Eres malvada, Hermi –Acuso Luna con una sonrisa. De improviso Ginny abrazo con fuerza a sus amigas, dejándolas descolocadas.
– Las amo, chicas –Dijo Ginny apenas en un susurro para que no se le quebrara la voz, Hermione de inmediato le consoló con un abrazo.
– Ni se te ocurra llorar –Amenazo Luna– Ve que maquillarte eufórica fue peor que maquillar a Hermione.
– ¡Oye! –Se quejo la castaña con una sonrisa.
Tocaron a la puerta sobresaltándolas a las tres, de inmediato por el portal se adentro el Sr. Weasley con una sonrisa nerviosa.
– Ya están esperando a la novia –Notifico aun con su nerviosa sonrisa, Ginny amplio mas su sonrisa y tomo del brazo a su padre– Ustedes primero chicas, no se aun como lograron que Molly se quedara abajo –Confeso con una sonrisa más calmada.
– Le dijimos que Harry la necesitaba más –Contesto la duda Luna con tranquilidad.
– Luego la malvada soy yo –Dijo con burla Hermione saliendo detrás de Luna y seguida por Ginny y su padre.
La ceremonia se llevo a cabo como fue planeado, Ginny y Harry se veían radiantes, el lugar estaba adornado entre blanco y azul de una manera sutil, elegante y sencilla.
Hermione simplemente quedo encantada con el lugar en cuanto lo vio, cuando los reunieron a todos los padrinos alrededor del novio para que comenzaran los discursos, Hermione dio una fugaz mirada a Draco (El cual estaba vestido de manera formal completamente de negro, una imagen que ciertamente atrajo la atención de Hermione) que estaba del lado de Harry pues era el otro padrino además de Ron, se le hizo sumamente tenso rehuir a su mirada en toda la ceremonia, pero agradecía que ya todo llegaría a su fin.
Cuando Ronald termino de decir su gracioso discurso le toco el turno a ella, por lo que se levanto de su asiento y miro a los novios con una amplia sonrisa.
– Buenas noches –Retumbo la voz masculina desde la entrada de la plaza principal del Hotel, atrayendo la mirada de todos los presentes.
En las puertas de la plaza se encontraban tres hombres vestidos exquisitamente con trajes de noche en colores clásicos de blanco y negro. Uno de ellos era rubio levemente bronceado de ojos azules, de estatura media y cuerpo medianamente fornido, con el chaleco y camisa en blanco, traje y corbata en negro.
El hombre a su lado de tez pálida, ojos y cabellos azabache, vestía totalmente de negro a excepción de su blanca corbata, este era más alto que el rubio y notablemente más fornido.
Por último estaba el castaño de ojos verdes, que si bien tenía una estatura media entre sus dos acompañantes, era quien se veía menos fornido de los dos pero manteniendo su cuerpo atlético que aseguraba guardar un abdomen bien formado. Su traje era el tradicional en negro con camisa blanca.
– Buscamos a la Nereida de nombre Hermione –Dijo con tranquilidad la misma persona que ahora pudieron identificar era el rubio.
Hermione a su mención se tenso notablemente y quedo sin habla, Luna y Ginny a su lado le tomaron de la mano y lanzaron una fugaz mirada Draco que les regreso la mirada con la misma preocupación.
– Aunque sea son todos unos bombones –Trato de bromear Ginny a Hermione en susurros, logrando que saliera de su ensoñación.
– ¿Qué quieren con Hermione? –Exigió Harry con notable molestia, pero se calló al ver que Hermione se dirigía hacia los recién llegados con firmeza y se posaba frente a ellos.
– Lárguense ahora –Exigió la castaña con el ceño fruncido, mostrando su enojo, sintió pasos detrás de ella suponiendo que eran sus amigos y en efecto así eran, Harry, Ron y el trió de Slytherin se posicionaron tras de ella en modo protector.
– Eres una belleza –Alago e ignoro el rubio de ojos azules con una encantadora sonrisa– Soy Paris descendiente mortal de Afrodita.
– Yo Ulises descendiente mortal de Ares –Siguió inexpresivo el de cabellos y ojos azabaches como la noche.
– Disculpa la intromisión, mi nombre es Leandro –Exclamo con respeto y educación el moreno de castaños cabellos y ojo azules, analizando a la mujer frente a sí– soy del linaje de Atenea.
– Y somos tus pretendientes impuestos por Zeus –Termino arrogante el descendiente de Afrodita.
Todos guardaron silencio en la plaza, nadie articulaba palabra. Hermione respiro profundamente al sentir que el aire se le escapaba de los pulmones, al ser descubierta frente a todos e involuntariamente comenzó a temblar.
– Deberás cumplir con lo que Zeus ordeno, bella Nereida –Siguió Paris con una arrogante sonrisa.
– Aléjense, ella está conmigo –Se escucho un grito e hicieron paso para que el rubio de ojos grises se posicionara junto a la castaña.
Hermione aun no cavia en el asombro de toda la situación por lo que no vio la expresión contrariada de Leandro junto a la mirada suspicaz de Ulises.
– En ese caso te espera la muerte para que ella pueda escoger como lo encomendó Zeus –Estipulo Paris con una macabra sonrisa, la cual Hermione si pudo ver quedando horrorizada.
Sintiéndose impotente, apretó con fuerza sus manos formándolas puños blanquecinos y lagrimas comenzaron a rodar por sus mejillas de la castaña.
– No deben estar acá, lárguense –Ordeno la castaña al tiempo que un estruendoso trueno se hiciera presente en el cielo, sobresaltando a los presentes excepto a los dioses. Los tres hombres se miraron entre sí.
– Debe ser Zeus –Se apresuro a decir Leandro.
– No entiendo cómo es que Zeus te tiene tanta consideración para ponerte a escoger y darte 2 años para que pienses –Dijo ácidamente Paris– Y ahora, te defiende.
– Cállate, Zeus ya se proclamo así que debemos retirarnos –Sentencio tajante Ulises mandando una fría mirada a la castaña luego de un leve asentimiento.
– En ese caso me despido, bella Nereida –Se despidió galante Paris con una sonrisa seductora, solo cuando este se retiro, le siguió Ulises dejando de último a Leandro.
– Disculpa, pero si lo dejábamos venir solo te abría causado más problemas –Trato de explicar Leandro– No fue nuestra intensión, la de Ulises y mía, importunarte en tan especial ocasión.
– Solo... Retírense –Pidió dolida Hermione, Leandro asintió lentamente y se retiro. Hermione al verse observada por todos se volteo a ver a Harry con dolor palpado en su mirar, regresando Harry una mirada confusa– Perdóname –Suplico con el mismo dolor, a punto de romper en llanto, Draco la fue a tomar de la mano pero Hermione se alejo de inmediato para luego dirigir la misma dolida mirada– Discúlpame –Le dijo ahora para luego desaparecer ante la mirada intrigada de los invitados pero solo ante la mirada preocupada de sus amigos.
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– ¡Abuela! –Grito desesperada dentro de la cueva en la que se había reunido la noche anterior con su abuela, estaba transformada y completamente desnuda como era común en la transformación– ¡ABUELA! –Grito con más fuerza rompiendo en llanto por fin.
Se acerco a la orilla y se recostó en ella sin salir del agua, los sollozos hacían eco en aquella cueva acompañando a sus dolidas lágrimas. Toda una vida, toda su vida había desaparecido en el momento que esos... Hombres, dudo si podía llamarlo así, apareciendo en la celebración.
Se sumergió totalmente para seguir su llanto en las profundidades del mar, logrando así la tempestad del mar en su superficie, ella no estaba consciente de lo que su llanto estaba provocando y tampoco le importo, era la única manera de alejarse de todo lo que conocía.
Sin proponérselo, de sus labios comenzó a murmurar una melodía sin letra, una melodía deprimente, una melodía triste. Se dejo llevar por el mar hasta el punto de perderse en su inmensidad, más su melodía no paro.
– Bella Nereida Hechicera –Escucho que la llamaban e intento buscar el origen, pero no paro su involuntaria melodía ni sus lágrimas dejaron de salir de sus ojos para perderse entre las aguas del mar– ¿Por qué estas triste? –Siguió la voz femenina.
– Mi vida está a merced de los deseos de alguien más –Se lamento con voz melancólica– Mi vida no me pertenece.
– ¡Oh! Adorada Nereida Hechicera, sangre de mi sangre, nieta de mi nieta –Comenzó la mujer, sobresaltando a Hermione al escucharla cercana, dio una vuelta nadando en dirección a la superficie y observo a la hermosa mujer frente a sí, parada sobre una roca que sobresalía en el mar.
La mujer de largo y lisos cabellos azabache que se mecían con la fuerte brisa, adornados apenas por una sutil diadema incrustada con diamantes, una larga túnica blanca que mostraba los pecosos hombros de la divina mujer de ojos celestes.
– Mi nombre es Tetis, diosa del mar y una de las titánides pertenecientes a la primera generación de dioses –Explico con calma la diosa.
– Tu eres la madre de Doris –Fue mas una afirmación por parte de la castaña que la pelinegra solo pudo responder con un leve asentimiento– ¿Qué tratas de explicarme?
– Veras, el árbol genealógico de los dioses esta entrelazado de tal manera que todos somos provenientes de Gea, Urano o Ponto que son parte de los Dioses fundadores, proviniendo de estos la primera generación de Dioses y de esta primera Generación la segunda de la que forman parte Zeus y las 50 Nereidas –Explico con calma y tratando de hacerse entender– Tu vendrías a formar la 4ta generación del linaje de Dioses.
– ¿Aun con si por mi sangre corre más sangre mortal? –Pregunto Hermione con extrañeza.
– Eres una anomalía entre nosotros –Dijo con una amable sonrisa– Eres como Circe, que era Diosa y Hechicera, pero ella provenía directamente de Dioses por lo que no es de extrañar pero tú provienes de un semidiós y una mortal, aun así eres Bruja y posees toda facultad de las Nereidas –Explico con más calma– Mira lo que tu llanto y lagrimas han creado, sin contar el estruendo cuando te alteraste haciendo creer que eran ordenes de Zeus –Invito la Diosa, Hermione de inmediato se dio cuenta de la tempestad que azotaba el mar, desvió su vista a la isla y vio que la tempestad también cayó en ella.
– Yo no tenía la intensión de causar esto y no sabía yo... –Balbuceo con vergüenza, la pelinegra le volvió a sonreír con dulzura.
– Eres especial, por eso Zeus desea que permanezcas al lado de los Dioses –Dijo Tetis tornando su rostro a uno molesto– ¿Qué mejor manera que unirte a uno de los mortales del linaje de sus hijos más sobresalientes?
– ¿No es un castigo a la desobediencia abuela? –Pregunto ahora confundida.
– ¡Claro que no! En ese caso casaría a tu abuela aun esta joven, pero eso fue lo que le hizo creer a toda Nereida y Oceánides, como también a Nereo y a sus propios hijos, en fin, a todos los dioses –Exclamo indignada Tetis– Mi esposo, Océano en conjunto con Atenea y Ares tratamos de encontrar la manera de acabar con su absolutismo y tiranía.
– ¿Ares y Atenea? Pero los mortales de su linaje son parte de mis pretendientes impuestos por Zeus.
– No son mortales, ellos te lo explicaran luego con más detalle, Ulises y Leandro están para protegerte de Paris –Le informo Tetis.
– ¿Por qué ahora, por qué atacar a Zeus luego de tantos años? –Interrogo confusa, una ola golpeo la roca en la que se encontraba Tetis que suavizo su expresión.
– ¿Que mejor manera de enfrentar a Zeus que con la ayuda del mundo mágico? –Ironizo la mujer con una leve sonrisa, Hermione asintió levemente.
– Eso quiere decir que tendré que pedir ayuda –Murmuro para sí.
– Desgraciadamente sí, hay muchos dioses que se impondrán ante Zeus pero solo si encuentran la motivación debida –Siguió explicando– Los dioses del mar estarán llenos de goce y hasta el propio Hades.
– En ese caso se aproxima otra guerra –Dijo Hermione con firmeza.
– Si, pero esta vez el Elegido no será Harry Potter, será la Nereida Hechicera –Bromeo la Diosa del Mar, ganando un risa leve de Hermione– Deberías regresar ya se nos agoto el tiempo, en la orilla te esperan Ulises y Leandro con ropas para que le hagas frente a tus amigos, ya estas calmada las aguas lo revelan –Informo observando las calmadas olas del mar, Hermione dio una vista al horizonte del que se asomaba el astro Sol.
– Solo espero que se hayan retirado los curiosos del Hotel –Suplico para sí, ahora quien soltó una risita fue la diosa del mar.
– Tu príncipe te espera, es lo que te interesa más a fin de cuentas –Se burlo mientras saltaba y hundía en el mar, Hermione observo donde antes estaba la diosa totalmente sonrojada.
– ¡¿Y es que todos se burlaran?! –Exclamo alterada nadando con rapidez hacia la orilla, en efecto era esperada por los hombres que Tetis había dicho, se habían desecho del traje, chaleco y corbata, la esperaba con un paño y un delicado vestido de playa blanco– Gracias –Murmuro por lo bajo recibiendo una dulce sonrisa de Leandro y una mirada inexpresiva de Ulises.
– Usted dirá a donde nos dirigiremos ahora –Dijo Leandro con respeto, Hermione suspiro y lo miro un poco escéptica.
– No me trates de usted, soy notablemente más joven y me hace sentir sumamente incomoda –Dijo con algo de burla la chica, Leandro solo pudo carcajearse a diferencia de Ulises que blanqueo los ojos.
– Pero pertenece a la cuarta generación de Dioses, nosotros somos de la decima novena generación de semidioses, ni siquiera de Dioses –Trato de explicar el joven con diversión, ahora es Hermione quien blanquea los ojos.
– No me importa y luego me explican con detalle ese asunto, mi nombre es Hermione así que úsalo y trátame de tú –Exigió la castaña– Iremos al Hotel, debo hablar con mis amigos –Informo con firmeza, Ares sonríe de lado con algo de arrogancia.
– ¿Y al príncipe? –Se burlo ahora el pelinegro descendiente de Ares logrando sonrojar levemente a la castaña– Tienes carácter, pero apenas mencionan al príncipe se te suben los colores –Siguió con su broma, ella se volteo a verlo con frialdad pero aun con las mejillas sonrosadas.
– ¿Y es que todos seguirán con eso? El no es ningún príncipe ni que nada –Exclamo airada al tiempo que se volteaba firme y seguía su camino, seguida de los chicos que la miraban con unas sonrisitas divertidas y en el caso de Ulises, una sonrisa arrogante y de burla.
En menos de lo pensado llegaron a las puertas del Hotel, Hermione camino para hacer tiempo y terminara de amanecer. Paso las puertas del Hall sin ver a Neera donde por lo general se encontraba, se adentro y llego hasta la plaza principal donde pudo apreciar todos los arreglos allí a medio quitar, en medio de la plaza se encontraban reunido un grupo de magos sentados alrededor de una de las mesas que habían dispuesto allí, uno que otro dormido.
Harry, Ginny, Luna, Blaise, Theo y Draco estaban allí, con ropas más cómodas y se notaron desvelados. La tempestad les obligo a esperar en el Living por momentos, pero apenas aclaro secaron algunas sillas y se sentaron en el centro de la plaza.
– Regrese –Murmuro con ternura al verlos a todos allí esperando por ella. El primero en levantarse fue el rubio que al verla corrió a su lado, el siguiente fue Harry pero antes de que los dos llegaran a tocarla se detuvieron con duda, haciendo que Ginny y Luna se adelantaran a abrazarla con fuerza y lagrimas en los ojos.
– Pensé que te habían llevado al Olimpo –Dijo Luna con tristeza, Ginny solo pudo asentir aun sin poder calmar su llanto para hablar, ambas se retiraron y ahora Harry la abrazo con fuerza.
– Creí que te había perdido, hermana –Le susurro al oído el chico, ella solo negó con la cabeza y lo separo para mirarlo con ternura– Ya me lo han dicho todo, me tuviste que decir –Regaño con el ceño fruncido, pero ahora Hermione le dedico una mirada a Draco, él la observaba solo a ella ignorando a los demás por lo que Hermione atino a sonreírle ampliamente mientras se acercaba y lo abrazaba con fuerza siendo inmediatamente correspondida por él.
– Perdona por alejarme, te lo había prometido pero...
– Tranquila, ya estas otra vez acá –La interrumpe Draco para calmarla con una sonrisa de lado.
– ¿Ustedes que hacen acá? –Rugió ahora Ron, quien fue el único en percatarse hasta los momentos de los invitados, Draco los observo y luego a Hermione con confusión y el ceño fruncido.
– Estamos acá para proteger a Hermione –Hablo con firmeza Ulises al no agradarle la manera en que se dirigían a él.
– Yo la protegeré, ya lárguense –Hablo amenazadoramente Draco, pero sintió como Hermione se alejaba y se colocaba entre los semidioses ante la mirada confusa de todos.
– ¿Qué podría hacer un simple mago contra un Dios o un semidiós? –Le espeta Ulises con arrogancia– Solo dos semidioses podrán proteger a una diosa como Hermione.
– Hermione, ya habla –Le pidió dulcemente Luna, Hermione en respuesta soltó una amarga risita.
– ¿Ya escogiste esposo? –Pregunto Ginny confundida, Draco se tenso notablemente y a cada rato de silencio por parte de Hermione la sangre le hervía más.
– No escogí esposo, pero ellos si son mis protectores –Aclaro Hermione con calma, calmando a su vez a Draco el cual no pudo quitar su ceño fruncido– También hay algo que debo contarles y espero que puedan ayudarme.
– Lo que sea –Hablo Harry rápidamente con firmeza.
– Cuenta con los Slytherin también –Hablo Theo por ellos con una leve sonrisa que se torno burlona.
– Aunque con Draco la pregunta era absurda –Se burlo ahora Blaise ganando un golpe por parte del mencionado– Auch, pero es que ahora no se puede jugar con nadie.
– ¿Hermione, y luego me pides a mí que no me burle? –Le pico Ulises con una arrogante sonrisa, Hermione le mato con la mirada al tiempo que le golpeaba el pecho aunque sabía que ese fornido hombre no lo sentiría, y en efecto no lo hizo, solo se carcajeo de ella.
– ¿No pueden estar serios cinco segundos? –Reclamo la castaña– Chicos, lo que pasa es que... Se acerca una guerra contra Zeus y el detonante será... –Se callo, al ver la expresión perpleja de todos.
– El detonante será la desobediencia de la Nereida Hechicera nacida de una mortal y un semidiós sin poderes a la cual Zeus desea como próxima concubina luego de atarla a un semidiós con permiso de pisar el Olimpo que la lleve allí –Soltó de un solo tirón Ulises, a su lado Leandro suspiro con resignación ante la falta de tacto, todos los demás quedaron sin habla y hasta la propia Hermione ante lo último que se dijo.
– ¡¿QUÉ?! –Grito la castaña alterada.
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Y he de dejarlos con otro cruel corte y esta vez no abra adelantos.
Un dato, las relaciones entre los dioses serán las que la mitología Griega (Y Wikipedia) digan, he investigado para establecer las relaciones entre los dioses de la mitología griega y créanme que no es fácil.
Pero todo se explicara más adelante.
GRACIAS por los hermosos comentarios, me encanta leer comentarios que llegan al celular por el correo cada que los leo comienzo a ser muecas divertidas y todos a mi alrededor me miran como demente ^^
Espero comentarios bellos ;)
Atte:
~CoherenciaNula~
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