Disclaimer:Harry Potter, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Joanne K. Rowling. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

N/A: Me costó comenzar este capítulo, en realidad me ha costado escribir no por falta de ideas sino la conexión entre estas ideas.

Tengo la imagen, tengo el video en mi cabeza, faltan las letras.

Por ello me tarde, pero espero les guste.

La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

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La Nereida Hechicera

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Capítulo VII

La Locura del Príncipe ante los Deberes de una Diosa

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Todos somos fragmentos de historia, literatura, ley... Somos parte de un 'Algo' que perdurara en el tiempo. Diferentes categorías, diferente duración, diferentes relevancias.

Ella no deseaba más relevancia de la que de por sí ya poseía. Ella no deseaba ser marcada por mortales como Diosa, no deseaba que su historia perdurara siglos, no deseaba que su trágica historia fuera contada. Ella deseaba poder dominar se vida y si han de contar su historia, seria pregonando su lucha hasta el final.

Aun si ese final fuera su muerte.

En el momento que el moreno de ojos negros dijo esa frase, su mente se altero y reacciono de inmediato.

– ¡¿QUÉ?! –Grito la castaña alterada.

– No hemos tenido tiempo para contar todo –Dijo algo avergonzado Leandro, la castaña hizo un ademan para que le restara importancia aun con su rostro estupefacto, miro a sus amigos y ellos tenían la misma expresión– Vamos a sentarnos para que Ulises les cuente –Sugirió con el mismo tono educado, guiándolos hasta donde estaban las mesas.

– Bueno, resulta que Zeus desea una nueva concubina ya que no quedan diosas con las que pueda procrear –Comenzó a explicar Ulises con seriedad, miro a Hermione– Eres la nueva adquisición, pero no puedes pisar el Olimpo aun siendo una diosa –Todos posaron su mirada en Hermione, exasperándola un poco.

– Pensé que era una ninfa marina, a fin de cuenta eso eran las nereidas –Dijo Hermione con una ceja alzada, los que le rodean miraron ahora en Ulises.

– Es un tanto complicado de explicar, pero tú eres nieta de Hermione la inteligente, así que su inteligencia puede ser herencia –Siguió Ulises sin inmutarse.

– Y vaya que si la heredo, fue la mejor Bruja de nuestra generación –Dijo con entusiasmo Ron.

– Según leí, mi abuela heredo la inteligencia de Nereo, pero no fueron muy inteligentes para ver la trampa de Zeus –Siguió Hermione ignorando el comentario de Ron, al igual que Ulises, más Leandro le sonrió comprensivo a Ron.

– Pero les falta astucia, mi bella Nereida –Musito con cinismo en la mirada con la vista clavada en Hermione, ella solo le devolvió una mirada fulminante.

– Si siguen con esas miradas terminaran casados y haciendo justo lo que Zeus mando –Exclamo con fastidio Blaise, apoyado por Theo con un simple asentimiento.

– ¡Merlin! –Bufo la chica castaña– Sigue Ulises y al grano –Exigió con el mismo tono, Ulises soltó una sonrisa arrogante, Draco al lado de Hermione frunció el ceño.

– La mitología griega no fue escrita por un Dios, mi estimada Diosa –Siguió con su burla el moreno, a esto Hermione ignoro– Las nereidas son llamadas así por ser hijas de Nereo, su esposa Doris es una Oceanide por ser hija de Océano, es simple tradición entre los Dioses marinos y le dan a sus hijas facultades para que le ayuden en su trabajo protegiendo el inmenso mar.

– No podrían nadar mucho si solo tuvieran piernas, por eso se les concede la cola a toda aquella diosa hija del mar –Siguió con la explicación Leandro, Hermione lo miro con mas suavidad y asintió– Pero tú eres distinta Hermione.

– No eres una Nereida por ser hija de Nereo, sino por poseer ciertas características propias de las Nereidas –Le siguió Ulises– Tu transformación se da en aguas del Mediterráneo y puedes controlar las aguas de este aunque ahora solo lo hagas inconscientemente –Agrego lo ultimo con un bufido, Hermione rueda los ojos fastidiada.

– ¿Cómo es eso? –Pregunto por primera vez Draco, mirando a Leandro.

– La tempestad de hace horas fue provocada por ella, hubiera sido leve como el estruendo en la boda que hicimos creer a Paris había sido Zeus –Le explico con calma Leandro– Pero fue su amiga que inconscientemente lo provoco, y se agravo cuando se lanzo al mar y transformada siguió su lamento.

– Amiga –Lloro Ginny mientras se posaba junto a ella para abrazarla, apartando a Harry de su silla. Luna delicadamente aparto a Draco y se sentó al otro lado tomando la mano de esta.

– Está dicho, mi próxima expedición será al Olimpo para derrocar a Zeus –Dijo con alegría la rubia, Hermione soltó una risita junto a Ginny que estaba entre sollozos– Y Ginny, ya cálmate o pensare que estas en cinta –Esto provoco una carcajada más intensa por parte de la castaña alegrando a todos sus amigos, hasta a Ginny que la acompaño en sus risas.

Draco se había sentido desplazado, pero sabía que era lo mejor cederle en puesto a Luna, aunque no dejaría sola a Hermione con ese mentecato de cuarta disque descendiente de Ares.

Es curioso como los iguales se repelen.

– ¿Puedo seguir o seguirán ustedes? –Musito Ulises algo hastiado, Hermione vio al cielo resignada y con fastidio.

– ¿Por qué enviaron a este ser? Denme paciencia porque si me dan fuerzas lo mato –Suplico la castaña a los dioses con el mismo tono, Leandro estallo en carcajadas al igual que todos los presentes excepto Ulises que la miraba con una ceja enarcada y una sonrisa de lado, Draco lo observo y lo miro con suspicacia. El conocía esa expresión.

– Como te iba diciendo, eres una Diosa de Mar por lo que no puedes entrar al Olimpo así como así –Siguió Ulises con seriedad– Los dioses pueden, las diosas no.

– Pero tengo entendido que Zeus ha tenido hijos con muchas Diosas de Mar entre ellos a Atenea –Dijo con extrañeza la castaña.

– Sabe tanto de mitología griega, estoy sorprendido –Exclamo con entusiasmo Leandro, la castaña solo le sonrió.

– Hermi sabe mucho de todo –Siguió Harry con diversión.

– ¿Esta en un libro? Hermi lo sabe –Le acompaño el pelirrojo.

– No por nada le decían ratón de biblioteca en Hogwarts –Le toco a Blaise.

– El ratón de biblioteca ahora es una diosa griega –Dijo Theo observándolos con una ceja alzada y mirada recriminatoria.

– Que bellos momentos los de ustedes pero siguiendo con el tema –Corto Ulises.

– El me recuerda a Draco antes del enamoramiento –Comento Blaise a Theo sin darle mucha importancia, pero Hermione lo escucho y frunció el ceño, al igual que Draco.

– Estas delirando, Zabinni –Gruño el rubio por lo bajo, aunque el asentimiento de Theo apoyo al italiano haciendo al rubio bufar.

– ¡YA, CÁLLENSE! –Grito Ulises, logrando el silencio de todos miro a Hermione esperando su represaría pero esta lo miraba sin expresión alguna, respiro profundo y siguió– El truco de Zeus es casarlas con un semidiós como mortales, crea la unión y es cuando puede ellas ir a tomar su lugar junto a Zeus.

– Ulises, cuando dices 'Crea la unión' ¿Es solo el matrimonio, no? –Pregunto con cierta duda la castaña, Leandro la miro con tristeza y una sonrisa amarga.

– Debes tener relaciones con tu marido mortal para crear la unión, luego con Zeus para engendrar sus hijos –Le explico con suavidad, la castaña trago grueso y respiro profundo cerrando sus ojos.

– ¿Y si se niega a ir ante Zeus? ¿Si desea quedarse con el semidiós? –Pregunto ahora mirando a ambos semidioses, ellos callaron un momento. Draco observaba perplejo a Hermione sin encontrar la razón para dichas preguntas.

– ¿Para qué preguntas si no te casaras con ninguno? –Pregunto Theo por su amigo, al verlo tan perplejo.

– Tengo que saberlo –Dijo Hermione con firmeza sin apartar la vista de los semidioses.

– Tenemos por opción obligarte y si Zeus no logra convencerte te violara hasta que procrees –Comenzó con frialdad Ulises, todos quedaron perplejos– Aun si a nosotros no deseas entregarte podemos violarte y no se nos incriminara de ninguna manera –Siguió con la mima frialdad, todos se exaltaron menos Hermione que seguía firme mirando a los semidioses.

– Si no deseamos entregarte en el tiempo pactado con Zeus, nuestro destino es la muerte –Dijo Leandro con una melancólica sonrisa– Si te deseas ir y te lo impedimos, nuestro destino será morir en tus manos.

– Un regalo de Zeus –Dijo el descendiente de Ares con ironía y acides– Si tanto la aman, morid en sus brazos y por su puño –Recito con amargo sarcasmo, Hermione sonríe de lado amargamente.

– Esto acabara –Fue lo que dijo Hermione antes de levantarse e ir a la cabaña por las escaleras, Draco se fue atrás de ella.

Harry le envió una mirada significativa a Ron y este se la devolvió, Theo frunció el ceño y vio la misma mirada significativa en Ginny y Luna, en cambio los semidioses observaron todo expectante.

– ¿Qué sucede? –Exigió saber Theo.

– Ella lo alejara –Dijo con pesadez Ron.

– ¡¿Cómo?! –Grito Blaise alterado.

– Ella querrá protegerlo –Le indico con firmeza Harry, al saber cómo se sentía su amiga.

– Y es lo mejor –Dijo Ulises con calma, todos lo observaron– Ese chico es un imprudente, no sabe contra lo que pelea y está dándosela de héroe frente a ella –Espeto sin agrado alguno, sus amigos Slytherin fruncieron el ceño.

– El no es así, cuando todo se torne complicado el actuara como lo que es... Un Slytherin –Defendió seriamente Blaise.

– Los Slytherin somos los astutos y ese 'chico' más que ninguno –Siguió Theo igualmente.

– No sé si lo notaron, pero ese no es su Slytherin –Burlo Ulises, Leandro le fulmina con la mirada.

– Lo que intenta decir, es que su amigo esta bajo los efectos de la canción de la Nereida –Trato de explicar con calma Leandro, pero todos le miraron esperando mas información– ¿El escucho la canción?

– Nosotros también –Dijo Theo señalando también a Blaise.

– Pero solo su amigo la ha visto transformada ¿Verdad? –Siguió Leandro con suavidad, ante el silencio de los presentes su suposición fue afirmada– Esa imagen en conjunto con la canción y el interés que ella tiene en él, solo dan como resultado a un chico bajo los efecto de la Nereida, solo falta un poco de atracción por parte de él para que pierda toda coherencia y solo se dedique a sentir por y para ella.

– Entonces –Balbuceo un poco Ron– ¿A Draco no le gusta Hermione?

– Puede que sí, puede que no –Mascullo sin preocupación Ulises– Jugar con Nereidas es un juego peligroso.

– ¡Mierda! –Exclamo el trigueño de Slytherin– Eso mismo decía la canción ¿Recuerdas Theo? –Le dijo a su amigo, este se sorprendió y asintió apenas.

– Mantente atento, me puedes dar todo y terminar con nada –Recito el muchacho, Ulises soltó una carcajada todos lo miraron con malos ojos.

– ¿Qué? Hermione si lo capto de inmediato, es algo estresante esa diosa pero ella a diferencia de sus ascendientes si tiene astucia y en combinación con la inteligencia, listo –Explico con calma y una sonrisa en su rostro, se levanto y camino a las escaleras– Iré a salvar lo poco de dignidad que le pueda quedar a su amigo y de paso, a la Nereida estresante de las dolorosas palabras del corazón herido –Dijo sin quitar su sonrisa, pero apenas dio la espalda se borro de su rostro dando paso a una expresión llena de seriedad.

Se detuvo en el porche al escuchar los gritos masculinos del muchacho luego lamentos del mismo, espero escuchar algún sollozo pero este nunca llego, solo las frías palabras de una mujer.

– ¡Maldición! Me lo prometiste –Gritaba el muchacho con todas sus fuerzas, con furia, con rabia, con coraje contenido– Hermione, por favor no me dejes –Suplico ahora pero Hermione seguía sin dirigirle la palabra.

– Tu no me amas –Le dijo la chica con frialdad, el chico quedo perplejo y comenzó a negar con la cabeza estupefacto– Tú no eres Draco Malfoy, eres solo un títere que calló en el juego de una Nereida y lo perdió todo –Siguió con la misma frialdad ahora mirando una esquina de aquella cabaña.

Un fuerte golpe retumbo en toda la cabaña, Ulises se asomo para ver como el chico se encontraba con el puño incrustado a un lado del rostro de la castaña.

Hermione temblaba contra la pared al sentir la cercanía de Draco, al sentir aun el golpe pasar cerca de su rostro, pero su mirada nunca dejo de ser fría. No se podía dar el lujo de expresar su sentir y que todo se estropeara.

– Yo si te amo –Susurro con dolor el rubio contra el oído de la castaña.

– Acéptalo, Malfoy –Tajante, fría, sin sentimientos.

Mejor es guardarlos, su sentir, su pensar... Todos en la cabeza donde nadie pueda verlos ni sospechar, donde están a salvo, donde pueda alejarlo y protegerlo, de Zeus, de Paris, de ella, de él mismo.

– Te vas a buscar a otro con quien jugar ¿Verdad? –Dijo en susurros pero con suficiente fuerza para ser oído– Alguien que soporte mas, que dure más jugando –Escupió ahora mientras se alejaba lo suficiente para mirarle el rostro, ella en ningún momento le miro– ¡MÍRAME, PERRA! –Grito con furia al tiempo que su mano se estampaba contra la mejilla de ella.

Hermione cayó en el piso, contra la pared, mirando horrorizada al rubio que se encontraba frente a ella con una mueca deformada por el odio. Llevo su mano a la mejilla lastimada y las lágrimas se conglomeraron en sus ojos, luchando por salir.

Draco se coloco al nivel de Hermione para y la tomo con rudeza del rostro.

– Me darás lo que deseaba, bella y cruel Nereida –Escupió lleno de odio el Rubio, Hermione intento alejarse pero no había para donde pues estaba contra la pared.

Antes de que el rubio realizara un movimiento, sintió como era lanzada contra la pared contraria, destruyendo todo mueble a su paso cuando cayó al piso.

Hermione seguía mirando horrorizada al frente. Viendo a lo lejos a Draco golpeado y jadeante en el piso mirándola con más odio del que ya la había observado.

En su visión se interpuso el hombre pálido de melena azabache y ojos del mismo color que la miraban con seriedad, ella simplemente lo miro sin cambiar su expresión.

– Pensé que debía salvar a la Nereida de las dolorosas palabras de un corazón adolorido, pero nunca pensé que la tendría que salvar del ultraje de un corazón desquiciado –Trato de bromear pero la chica seguía sin reaccionar, Ulises suspiro y miro en dirección a Draco que estaba levantándose apenas– Ella solo trataba de decirte la verdad, aun cuando no sabe la totalidad de ella pero dime ¿Tu ultrajarías a la mujer que amas? –Le pregunto con seriedad, el rubio no le contesto dando la razón al semidiós– No comentare de esto a nadie, pero debes alejarte de ella.

Tras esa sentencia cargo a Hermione en brazos, aun horrorizada agarro con fuerza la camisa del muchacho apegándose a él en busca de protección. Tan débil, tan vulnerable a sus ojos.

– Aun no sé por qué te perdono la vida –Dijo antes de llegar al portal de salida– A lo mejor porque a ella si le importas de verdad.

Al terminar simplemente se retiro con la chica en brazos, bajo con cuidado las escaleras y a mitad de camino ella jalo su camisa llamando su atención.

– Gra-Gracias –Susurro muy bajo, aun sin poder soltar la primera lagrima. Ulises la mira en silencio, para luego asentir levemente, Hermione hizo un ademan de intentar bajarse y él se lo permitió– A mis amigos puedes decirles que me comunicare con ellos luego, que regresen a Londres, que Luna se vaya a la expedición y que Harry se vaya a la Luna de Miel, que les hare llegar a cada quien la información correspondiente –Volvió a asentir en silencio.

– ¿A dónde iras? –Pregunto ahora con serenidad, ella alzó los hombros en señal de desconocimiento.

– Puede que vaya al mar a vivir como mi abuela y comience a desarrollar o controlar estos... Poderes –Dudo un poco en el ultimo termino, Ulises lo noto y sonríe con sinceridad, comienza a caminar y antes de alejarse mucho voltea.

– Cuando quieras, pasa por la Isla de Corfúallí tengo mi hogar, el de Leandro es en Kythira –Índico con una leve sonrisa antes de seguir su camino.

Hermione lo vio perderse entre las escaleras antes de aparecer en un acantilado alejado de miradas curiosas, allí se desvistió y lanzo al agua.

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– ¿Dónde está Hermi? –Harry fue el primero en preguntar impaciente.

– Desapareció cuando llegue y me indico que regresaran a Londres los que debían regresar, los de la Luna de Miel que se fueran a ella y que una Luna se fuera a la expedición –Indico todo el chico con tranquilidad– Leandro, andando. La diosa se sumergió en el mar mediterráneo –Informo ahora a su homologo, este solo asintió y le siguió hasta la salida del hotel.

– ¿Ahora si me dirás que ocurrió en realidad? –Interrogo el castaño con serenidad.

– En estas ocasiones detesto que seas del linaje de atenea y tengas su sabiduría –Se quejo este haciendo reír por lo bajo a Leandro, pero Ulises no aparto su mirada inexpresiva– El príncipe es un charlatán, la iba a ultrajar –Escupió con desdén, Leandro se detuvo asombrado y al tiempo lo hizo Ulises pero sin voltear a verlo– Ella lo había notado, Leandro –Siguió más calmado– Ella lo estaba protegiendo de los Dioses, lo protegía de ella –Ahora el dolor marcaba sus palabras– ¿Cómo un mortal puede merecer ese amor? –Volteo a mirar a su compañero, este le miraba aun sorprendido pero luego su mirada se torno dolorosa.

– Ulises –Llamo con suavidad– Cuando una Diosa ama, ama con pasión, con entrega hasta que perece o se hunde lo suficiente.

– No dejare que se hunda, mucho menos que perezca –Sentencio con firmeza el muchacho.

– Hermione está destinada a la tragedia, Ulises –Trato de persuadirlo.

– Estoy cansado de lo que el destino tiene para nosotros –Mascullo con frialdad mientras seguía su camino.

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¿Qué haría? No sabía como comenzar, no sabía que podía o no hacer, no sabía absolutamente nada.

El dolor en su mejilla solo era un recordatorio de lo peligrosa que podía ser si no lograba controlarse, podía dañar sin darse cuenta, podía romperlos sin notarlo apenas.

Podía destrozar lo que le importaba.

En las profundidades del mar si pudo darse el lujo de llorar, el salado mar ocultaría sus lágrimas y pesares. Sin notarlo, vuelvo a cantar la melodía melancólica, pero esta vez con más lentitud, sin detener su nado.

Los animales marinos se le acercaban y rodeaban, ella compartía su deprimente melodía con ellos y ellos le acompañaban.

Llego un punto en que se vio totalmente rodeada por peces de vistosos colores, evitándole ver mas allá de sus coloridas escamas, ella estaba dando vueltas sobre sí y entre ellas fue que la observo.

Una mujer como ella, una mujer con aleta por piernas.

Esta mujer se notaba madura, a decencia de ella que estaba totalmente desnuda, la mujer tapaba sus pechos con una tela algo rasgada amarrada atrás. Los cabellos castaños cortos, por sobre los hombros y levemente ondulados, tez pálida y ojos azul cielo.

La miraba con una sonrisa enternecida, luego hizo un ademan y los peces se retiraron del lugar.

– Eres igual a tu abuela –Dice con ternura, Hermione le mira confusa– Soy la consorte de Poseidón, hermana de tu abuela, yo soy Anfitrite.

– Mucho gusto, debo suponer que vienes por algo en especifico –Dijo aun marcando su educación.

– Claro mi niña, vengo a enseñarte a partir de ahora –Dijo con una tranquila sonrisa– ¿Cómo vamos a derrotar a Zeus si nuestro diamante no está pulido? –Con calma le tomo de la mano guiándola por el azulado mar.

– ¿A dónde vamos? –Pregunto Hermione confundida

– Al Mar Jónico, donde realizaras tu entrenamiento allí estarás cerca de las islas de Corfú y Kythira donde estarán tus guardianes en el caso que desees ir a la superficie –Le respondió con una sonrisa– Ellos sobran donde esperarte.

– ¿De qué manera? –Pregunto curiosa.

– Sus ascendientes se lo harán saber, pero basta de preguntas por los momentos.

Luego de un rato largo nadando llegaron a las profundidades del mar Jónico donde pudo observar unas especies de cuevas formadas estratégicamente a lo largo de una roca, le pareció un edificio rustico.

– Allí es el palacio –Le informo con una sonrisa– Allí vivimos y criamos Poseidón y yo a nuestras dos hijas y a nuestro hijo –Dijo con notable orgullo, Hermione al verla le sonríe débilmente.

– Tritón, Rodo y Bentesicime –Recito con rapidez la joven castaña– Aunque leí que era un palacio dorado.

– Que bah, decoraciones que le hacen para que sea esplendoroso –Le dice con cierto fastidio la mujer.

Cuando entraron al edificio, se dirigieron a un lugar donde la vista daba a un arrecife de coral inexplorado por la profundidad en la que se encontraba.

Hermione se deleitaba con la vista virgen que captaban sus ojos y por momentos se olvido de todo, solo por momentos hasta que Anfitrite le toco la mejilla maltratada por el golpe dado, se alejo ocultando la mirada avergonzada.

– Que no te de vergüenza, Hermione –Calmo la Nereida– Lo que sea que haya pasado, no merece tu vergüenza.

– Yo solo intentaba protegerlo –Susurro con dolor ocultando más su mirada, la Nereida mayor le tomo del mentón y le obligo suavemente a mirarla.

– Tu eres una diosa, como tal tienes un deber que s el proteger –Le dijo con ternura– Era tu deber el protegerlo de lo que está por venir.

La castaña guardo silencio y asintió.

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Todos los magos volvieron a Londres y se refugiaron en Grimmauld Place, todos excepto los Slytherin que se retiraron cada uno a sus departamentos, esperando ser notificados por Harry sobre Hermione.

Draco Malfoy en cambio, solo pasaba día y noche sumido en sus pensamientos, rememorando uno a uno los sucesos de estos días. Rememorando esa noche en que la maltrato e intento agredirla, ultrajarla.

Solo se martirizaba, tomaba y se volvía a martirizar. No conocía más vida que el esperar una señal de Harry para aparecer en la antigua Mansión Black para saber de la castaña.

Su rutina y dieta etílica le duro una semana, entre desmamaos, destrozos y uno que otro elfo domestico cuidando de una posible enfermedad debido al alto consumo de alcohol o la poca comida ingerida.

Al pasar esa tortuosa semana, la llamada de Harry llego y agradecía estar decentemente sobrio para arreglarse lo mejor que pudo, borrando su barba del rostro y peinando su cabello, listo para aparentar perfectamente frente a ellos.

Llego con prisas a la Mansión y fue el primero en llegar, seguido de Theo y por ultimo Blaise.

– Nos llego una carta de Hermi –Potter dijo lo obvio comenzando a exasperar a Draco, Harry noto esto como también noto lo demacrado que estaba el rubio al igual que todos, así que simplemente le extendió la carta, ya Luna, Ginny y él la habían leído con desanimo.

Hola, Harry y Ginny

Les informo que me quedare en el mar de Jónico entrenando para controlar 'esto' con la ayuda de otra como yo. Estaré protegida por Ulises cuando decida ir a la superficie me hospedare con el también al ser Corfú la isla mas privada de Grecia, todos las reuniones se realizan en Kythira con Leandro.

Se ha pautado reunirse con el mundo mágico pasado este año y solo si no ven progreso en mi desempeño y control.

Les suplico no me vengan a buscar, no desean que ocurra otro... Accidente, yo estaré enviándole cartas desde diferentes islas.

Zeus debe creer que he elegido a Ulises.

Debemos alejar a Paris, lo cual no es muy fácil. Es muy insistente y hasta cierto punto me aterra en ocasiones, Ulises nunca deja que pase a mayores los altercados.

Otra cosa... ¡Harry James Potter! Me entere que no fueron a su luna de miel, Harry y Ginny así que convencí a Ulises de pagarles un boleto de avión y hospedaje y tienen para decidir entre Amorgos y Mylonos. En Amorgos, el turismo no se da mucho allí y es un lugar hermoso y tranquilo, aunqueMykonoses simplemente en una palabra perfecta.

Luna, también me entere de la cancelación de su expedición así que Ulises me hizo el favor de pedirle a Leandro algún lugar perfecto para una expedición de tu tipo para que la patrocinara.

Ron, le envían mis mejores deseos en su gira con... Perfecto, ahora se me olvida el nombre de su grupo y tanto que lo repite el condenado. Me matara a lo que se entere. Con el Ulises me dijo que si deseaba comprar el grupo, casi me da un infarto al escucharlo, pero le dije que mejor un equipo de quidditch y... ¿Adivinan? Claro, el muy necio compro el más caro que pudo conseguir en el mundo mágico griego.

No pregunten de donde sale el dinero, ya que cuando le pregunte me hizo una burla el muy... En fin, ya les dije todo lo que podía.

En cuanto a Theo y Blaise, me dijo que con mis saludos bastaba para ellos ¿Quién lo entiende? Yo no pero ya me acostumbre a discutir solo cuando lo vale porque si fuera por el viviríamos en un constante pleito.

Saludos a los Slytherin mas simpáticos que conozco...

Y Harry, cuida a Draco.

A medida que iba leyendo y leía el nombre de ese semidiós una y otra y otra vez, deseo quemar la carta, destruirla por completo. En el momento que leyó que debía hacer creer que elegiría a Ulises su mundo se vino abajo pero luego... Al leer las últimas tres palabras, no pudo contener las frías lágrimas que descendieron por sus mejillas.

A ella él le importaba, ella estaba preocupada por el, ella lo estaba protegiendo.

Y él, como vil canalla la agredió de más de una manera, aun así ella se preocupa por él. Arrugo la carta entre sus puños mientras ocultaba su rostro entre ellos, el temblor de su cuerpo por la tensión y el llanto se hizo evidente para todos los presentes pero nadie se atrevió a acercarse.

Fue así como Draco desapareció ante sus ojos y guardaron silencio sepulcral ante su ausencia, desearon darle su espacio para luego ir a acompañarlo pero lo que no suponían era que sería la última vez que verían al Slytherin en un largo tiempo.

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– Dijeron que era tu príncipe pero me siento tu verdugo mi cruel Nereida, pero te demostrare que no he jugado todas mis cartas ni me queme al jugar con fuego. Solo cuando te dé todo de mi entenderás lo que siento por ti.

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– Las diosas existimos para proteger y yo te protegeré mi estúpido príncipe, aun cuando el protegerte sea mi mayor agonía, aun cuando de quien debo protegerte sea de mí.

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Normal es que el príncipe quede prendado a los encantos de la Nereida, mas cuando su voz le recita tan dichosa canción pero ¿Cuándo se ha visto que la Nereida caiga en los encantos de un príncipe?

Ellas saben cómo jugar con fuego estando bajo el agua, ellas saben cómo jugar todas sus cartas y salir victoriosas ¿Hermione lo sabe? Se supone que no pero Draco cree que si, así que dará todo de sí para poder ganar.

Deberán escoger bien sus movimientos, porque en el juego del amor pierde el impulsivo.

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Acabo de notar, que tanto en I Lost My Heart como en La Nereida Hechicera los capítulos que subí hoy fueron deprimentes, fueron de rupturas y separación trágica.

"A theme of the moon" de Luigi Rubino es el álbum que escucho, no lo volveré a colocar mientras escribo.

Quiero felicidad y alegría y humor, pero hoy en mi inducida depresión de escritora me fui al drama.

Gracias de todas maneras por leer3 por sus comentarios, fav's y follow's.

Espero comentarios bellos ;)

Atte:

~CoherenciaNula~

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