Disclaimer:Harry Potter, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Joanne K. Rowling. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

N/A: DISCULPA, no puedo decir más que eso.

La tardanza, fue casi interminable. Hasta comencé y termine otra historia, pero es que con aquella prácticamente se escribía sola, con esta me gusta ser mas detallista debido a los dioses así que no se puede ser tan suelta.

La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

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La Nereida Hechicera

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Capítulo IX

Medusa.

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Siempre recordara a Medusa como la personificación de la ira femenina, aun cuando la historia tras las serpientes y afilados ojos fuera un tanto injusta desde su principio hasta su fin.

Medusa era originalmente una sacerdotisa de Atenea que fue violada por Poseidón quedando embarazada de este, Atenea ante tal atrocidad hacia una de sus mujeres vírgenes que le servían le convirtió de victima a criminal. Aquellos rizos extensos que Medusa tanto adoraba fueron convertidos en venenosas serpientes que siseaban a cada disturbio, aquella mirada cándida que había sido luego una llena de vacio e infinita depresión ante la violación, fue su principal arma contra todo hombre o Dios que osara acercarse.

Pensaran que fue un destino injusto, que fue un destino cruel para alguien que obtuvo tal trato simplemente por su extraordinaria belleza.

Los Dioses son crueles.

Luego Perseo va en busca de su cabeza estando ella en estado, es ayudado por Hermes y la Diosa de la Sabiduría, Atenea. Su vida fue jugada a puro antojo de Dioses, su vida fue maltratada por los Dioses y aun así... Ella tuvo devoción hacia Atenea hasta el final de sus días.

Hermione sabía que lo que había leído toda su vida no podría ser toda la verdad, que esa Diosa tan dada a lo correcto no pudo haber cometido tal injusticia por meros caprichos. ¿Tanto puede cambiar un Dios? ¿Qué tal volátiles pueden ser sus personalidades, sus decisiones? Era claro que Medusa tuvo que dar su consentimiento, puede que hasta lo pidiera teniendo en su vientre el fruto de una violación.

Atenea no abandonaría así a quien ha decidido proteger, ella le dio un rumbo distinto a lo que marcaría a Medusa por los siglos de los siglos, no sería 'La violada por Poseidón', ella seria la personificación de 'La furia femenina'.

Medusa seria recordada por los siglos de los siglos como la belleza más mortífera, como la mujer iracunda, como la de mirada mortal.

Medusa no sería la víctima, seria la villana.

– No deje que sea la víctima –Dijo a la nada, con dejes de aburrimiento.

La diosa de cabellos castaños y mirada ónix le miro interrogante, intentando adentrarse en la mente de aquella castaña de rizos y mirada achocolatada, tan cálida como los días soleados.

Era Domingo y al otro día ella se tendría que retirar al mar pues Océano deseaba entrenar con ella, Atenea interiormente se lamentaba que la semana pasara tan rápido estando ella y tan lenta sin estar ella. Hermione poseía una sed de conocimiento que no creía podría saciarse en siglos, la inmortalidad para Hermione sería un eterno y constante aprendizaje, al igual que la inmortalidad de Atenea.

– ¿A qué te refieres? –Pregunto por fin, saliendo de sus propios pensamientos que la estaban guiando a otros temas distintos a lo dicho por Hermione.

– Quiero ser como Medusa, no seré la víctima, Atenea –Aludió aun con la mirada perdida por la ventana, Atenea no pudo ocultar su sorpresa y frunció el ceño intrigada, Hermione le dirige una mirada de reojo y sonríe a penas– Medusa fue violada por Poseidón pero no es recordada como una víctima de la lujuria de un Dios, es recordada como la villana, como la ira de mujer, como una criminal.

El silencio siguió a la explicación de Hermione, ella volvió su mirada al mar y Atenea nunca la aparto del rostro de la Nereida procesando aun su propio asombro.

– Es curioso que aquella Diosa que, según, representa al amor, la belleza, la lujuria, la sexualidad y la reproducción sea tan malvada –Comento desviando el tema, Atenea ahora le mira con una máscara de serenidad la cual Hermione ve y sonríe de lado– La belleza es podrida, el amor es enfermizo, la lujuria es obsesiva, creo que lo único que puede conservar es la reproducción como el único indicio sensible en su ser.

– Con los siglos se puede deteriorar lo que se representa o cultivar –Responde con calma, ya más relajada y Hermione sonríe más ampliamente.

– Ella es la típica mujer resentida con el mundo, a la que no se le enseño a amar y piensa que puede tener todo lo que desea, es capricho, vanidad.

– Todo lo que no eres –Aclaro Atenea con una sonrisa cálida– La lujuria solo nos lleva a cometer equivocaciones –Aconseja con los ojos cerrados.

– Eres sabia, no has cometido equivocaciones de ese tipo –Brome la castaña con una leve risa siendo acompañada por Atenea.

– La pureza de tu mente está reflejada de igual manera en tu cuerpo Nereida, así que hasta los momentos estamos en igualdad de condiciones o quizás tu llevas ventaja –Le sigue con una calmada sonrisa.

– Quedan dos años para saber si la pureza de mi cuerpo seguirá intacta o será tomada –Comenta Hermione con seriedad mirando hacia el mar– No dejes que sea una víctima –Repite con tono ausente, Atenea permanece en silencio y asiente lentamente como respuesta.

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– ¡Mañana voy al Mar Jónico! –Celebra en la cena Hermione, dispuestos en la mesa de la cocina se encontraban Ulises y Leandro acompañándola entre divertidas y entretenidas conversaciones, una que otra burla dirigida hacia Ulises o de Ulises hacia Hermione se escuchaba al igual que sus risas.

– No sé qué emoción le ves a ser pescado por una semana –Bufa el pelinegro con molestia contenida.

– Nunca entenderías que se siente así que ni me esfuerzo –Contesto la chica con calma, ignorando el comentario oculto tras ese quejido de Ulises.

– Hermione, he contactado con unas personas de Londres –Comenzó a decir Leandro con una sonrisa, Hermione instantáneamente se le ilumina la mirada y la emoción es reflejada en su rostro, Ulises gruñe ante tal imagen desviando la mirada– Me dicen que dos señoras Black vienes a visitarte junto a un tal Ted –Siguió.

Ante el nombramiento del niño Hermione se asombro de sobremanera y a la par como abría los ojos en desorbita, su sonrisa se ampliaba con expresión radiante.

– Mi Teddy, viene mi Teddy –Exclamo con entusiasmo saltando de la silla para colgarse al cuello del castaño quien la recibió con una carcajada– Gracias, gracia, gracias, gracias –Repitió una y otra vez por lo bajo apretando mas al chico, una jarra oculta en la lacena exploto sobresaltándola, al notarla bufo y se sentó tranquilizándose. – Estoy muy grande para tener momentos de magia involuntaria cual niñita ¿Cuáles señoras Black? Una puede ser Andrómeda ¿Y la otra?

– Dijo que se llamaba Narcisa, ella fue la que se comunico conmigo –Hermione ante lo dicho se queda pálida y sin voz, Ulises frunce el ceño preocupado y le toca el hombro sobresaltándola nuevamente.

– ¿Te ocurre algo? –Pregunto Ulises.

– Es... Es la mama de Draco –Murmuro en susurros, una sonrisa que quiso retener fue esbozada al nombrar al rubio, molestando de sobremanera a Ulises.

– ¿Qué quiere esa bruja viniendo para acá? –Pregunto exasperado e iracundo, Leandro le miro reprimiéndole.

– La señora fue muy insistente, alegando que Hermione prohibió que sus amigos le buscaran pero nada dijo de la madre de uno de estos y unos conocidos –Explico aun con su mirada sobre Ulises, Hermione le ignoraba y sonreía ahora con la misma radiante expresión de antes.

– No me importa –Se apuro a decir aun alegre– ¿Cuándo vienen? –Pregunto con entusiasmo.

– Mañana, yo parto hoy para esperarlas en mi isla y traerlas mañana.

– ¡¿Y que esperas para ir?! –Aludio con el mismo entiuciasmo– ¡Ve! Deseo mucho saber de ellos, quiero ver a Teddy, conversar con Andromeda.

– Entonces que solo los traiga a ellos, dejen a la madre de ese idiota fuera de esto –Alego Ulises molesto, Hermione negó sin borrar la sonrisa.

– Quiero verla, quiero... Quiero saber de el... Se que... Ella me lo dira –Murmuro bajito aun con la sonrisa y un tenue sonrojo, Ulises no lo soporto y se fue dando un portazo– Calma, ya se le pasara –Le resto importancia, Leandro se quedo serio unos momentos con la vista en la puerta.

– Ten cuidado –Advirtió, partiendo de inmediato y dejando a Hermione confundida.

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No podía creer que ella siguiera prendada a ese imbécil de rubia cabellera, luego de que el la salvara de ser ultrajada, luego de que ese imbécil osara golpearla en el rostro, ella seguía añorando tener información sobre la vida de ese patán.

Tampoco es que tuvieran un pasado muy halagador, el un despreciable hombre que le humillaba y ella luchando en su contra, con sentimientos hacia el pelirrojo. Claro que sabia el pasado de Hermione, todo el que la rodeaba sabia el pasado de una Nereida tan especial como ella, tratando de ocultarlo de Zeus y todos sus fieles seguidores.

Él mismo la estudio hasta el cansancio, conoce todo de ella, la estudio como se estudia a un objetivo, una materia, pero cuando la vio no pudo evitar desear conocer más de ella como persona.

– Pobre Ulises –Escucho que susurraban desde una esquina sombría de la habitación– No te exaltes –Siguió, observando como el descendiente de Ares iba a arremeter contra lo que fuera– Soy Hímero, debes conocerme.

– Uno de los hijos que Afrodita dijo que era de Ares pero la verdad es que nunca se supo con veracidad eso –Trato de mofarse, Hímero solo le sonríe con cierta arrogancia– ¿Qué quieres? –Dijo tratando de volver a su acostumbrada frialdad, Hímero dio pasos hacia la luz emitida por la luna mostrándose ante Ulises, era de cabellos rubio cubriendo su cuerpo con telas blancas de tal manera que no molestaran las alargadas alas de su espalda.

– Se comenta en el Olimpo que a pesar de haber logrado convencer a la Nereida Hechicera de escogerte como prometido, te rechaza ante cualquier contacto íntimo –Se burla con una sonrisa, Ulises inmediatamente frunce el ceño– Yo puedo ayudarte para que desee estar a tu lado.

– ¿Qué harías? –Pregunto sin poder evita la curiosidad, aun mostrando su fría expresión.

– Solo debes beber de este frasco –Dice mientras extiende su mano hacia el mostrando un pequeño frasquito delgado y algo pequeño– Deberías marcar ya un precedente, Paris no será tan caballeroso como tú lo has sido y podría en cualquier momento intervenir –Termino de decir con una ladeada sonrisa, Ulises inmediatamente toma el frasco y lo bebe de un solo trago– Eso es, ahora búscala.

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La cachetada de su madre le había tomado por sorpresa, no le molesto ni mucho menos, solo se sorprendió y quedo perplejo. Su madre con el mentón erguido (Como tanto lo había hecho Hermione en sus tiempos de Hogwarts) le dijo que aun sin saber detalles del suceso estaba totalmente consciente de que el había cometido un acto contra la castaña que ameritaba la cachetada, luego sencillamente se fue.

Escucho una falsa tos a sus espaldas, tratando de ocultar una risa de una manera pésima, volteo la mirada sobre su hombro para observar a su padre observando distraído una esquina, simulando que no había sido él quien intentaba reírse en su cara.

Esa pareja de ex-Mortifagos eran los más extraños de todos, olvidando de manera que hasta parecía sencilla todo lo inculcado por años para vivir una vida relajada. Los primeros años no había sido fácil para ninguno, pero su tregua con Potter y Ronald habían aligerado todo, así que cuando sus padres regresaron de Grecia totalmente renovados y relajados, solo faltaban uno que otro encuentros con la familia Weasley para que todo quedara solucionado entre ellos, la sociedad poco importaba.

La junta con Harry, Ronald, Blaise y Theo era frecuente, salían a beber, alguna discoteca, disfrutar la noche. Algunas veces Ginny acompañaba a Harry y Lavander a Ronald, el ambiente no variaba y los encuentros mantenían su armonía y diversión.

Sus encuentros con Harry y Ronald, en conjunto con Theo y Blaise, siempre salía a relucir Hermione de manera superficial, evitando mencionarla estando Lavander presente, las primeras veces escucho lo que la universidad (Ambas) le absorbían y siendo ella tan dada al estudio, esa absorción incrementaba, luego de sus trabajos en ambos mundos y como Harry se alegraba de aunque sea tenerla cerca.

Draco no trabajaba en el ministerio, el tenia empresas en ambos mundos y por ser su propio jefe todo le resultaba fácil, a pesar de que hizo el curso de Auror junto a Harry, Blaise y Theo (Este ultimo también se dedico a las finanzas).

Cuando las conversaciones esporádicas sobre las castañas cambiaron, ahora reluciendo los pretendientes que Harry ahuyentaba de manera deliberada (Según palabras de Ronald), su interés no cambio, el aun tenia la imagen de la castaña de 17 años que, aunque bonita, no era tan llamativa.

Verla de 23 años con ese apetitoso cuerpo, aquella personalidad tan fresca y espontanea fue un golpe de atracción inmediato. Luego el verla tan vulnerable fue como un llamado a ese instinto masculino de proteger lo frágil, en solo medio día ella despertó eso en el.

La diferencia la marco ese maldito canto, el no supo controlarse, ella no sabía controlarse, todo fue un maldito enredo en el que ella salió perdiendo y el quedo a la deriva y totalmente arrepentido, inundado en culpa. Maldecía que la chica se recluyera tanto, alejándose de sus amigos de tal manera que él no pudo conocerla antes de ir al Mediterráneo, tenía la fiel convicción de que ellos hubieran llegado a ser pareja tarde o temprano, el se lo había propuesto apenas ella se presento en la cabaña y estaba seguro que en cualquier reunión hubiera pasado lo mismo.

– Ya deja de pensar en la Señorita Granger –Mascullo su padre resignado– Se te nota a leguas, tu mirada se pierde en la nada y una sonrisa de estúpido adorna tu rostro, a veces cambiando a un leve fruncimiento de ceño.

– ¡Wao! –Dijo asombrado con una sonrisa burlona– Se ve que me observas detalladamente –Fue lo único que dijo antes de partir junto a su padre– ¿Me acompañaras a las empresas?

– Por supuesto, aprovechando que no está tu madre.

– Te tienen sometido –Se burlo con una leve risa.

– Ya te veré a ti en las mismas –Se quejo mirándolo con enojo.

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Su estomago se contraía de manera nerviosa, el cuerpo emitía temblores leves de manera natural, era la emoción que emergía por cada poro y acción de su cuerpo, la adrenalina que circulaba a medida que la noticia era digerida. Tuvo que ducharse para calmar el revuelco que era su estomago, para calmar su airosa respiración errática y los temblores que percibía en sus manos, pasando como estremecimientos en sus hombros.

El agua caliente relajo sus músculos apenas hizo contacto a gotas con su cabellera, deslizando el agua desde la cabeza hasta sus pies. Se vio en la necesidad instintiva de cerrar los ojos ante las sensaciones de goce.

La llegada de las hermanas Black era como un contacto con su mundo, un puente invisible hacia el Mundo Mágico de Londres, un puente kilométrico del tipo del que se ve el principio pero no el final, sin embargo se tiene la certeza de donde es el final y ese es el pensamiento que le llena de júbilo.

La emoción le cegó, lo único importante era el 'ahora' y lo que pasaría al otro día, las emociones que le embargaban, la alegría de la que era víctima, solo eso importaba.

La ducha duro su tiempo, llegando a una relajación impensada luego del tobogán de emociones sutiles de hace momentos, los pensamientos que la llevaron a ese tipo de emociones.

Maldijo por lo bajo cuando no encontró toallas a la mano en el baño, pero le resto importancia al hecho, a fin de cuentas era un baño propio y podía buscar toallas en el closet de su cuarto, la habitación estaba cerrada pero por protección antes de salir emitió un hechizo a la habitación (Incluido el baño), así evitaría impertinencias de Paris quien curiosamente no había hecho acto de presencia por un tiempo.

Abrió la puerta con seguridad y sonrisa radiante, sonrisa que quedo congelada en su cuerpo al encontrar a Ulises sentado en la orilla de su cama. Se cubrió con la puerta de manera avergonzada y asomo la cabeza para observar al invitado. Ulises estaba con la cabeza gacha, sostenida por sus puños y los codos sobre sus rodillas, daba la impresión de un hombre derrotado, pensante en el futuro pesimista que le era venidero y esa es la imagen que logro hacer suavizar la mirada de Hermione, mostrándose ahora preocupada por esos pensamientos que rondaban la cabeza del Guerrero.

– ¿Te pasa algo? –Pregunto con cautela, mostrando levemente su preocupación ante la imagen de aquel hombre decaído.

No tuvo respuesta inmediata y eso logro impacientarla dio la vuelta para buscar algún vestido que colocarse entre las ropas sucias del cesto e una esquina del baño y al encontrarla, vio como su muñeca era sujeta y llevada a su espalda de manera brusca. Antes de poder realizar un movimiento evasivo con la mano libre, también la vio sujeta fuertemente por manos grandes y ásperas, llevada a un lado de su otra mano cautiva.

Fue guiada de manera aun mas brusca hacia su habitación, con su cuerpo totalmente vulnerable y a la vista de quien sea que la mantenía cautiva, espero encontrar a Ulises en la posición donde antes lo había dejado pero se sorprendió de no hallarlo allí. No pudo pensar en otra cosa cuando ya había sido tumbada en la cama, haciendo un rebote leve y dejándola de lado, alzo la mirada con furia pero quedo paralizada.

Ulises se encontraba erguido en el borde de la cama, observando y devorando todo el cuerpo que se mostraba ante él. Hermione sintió pánico al no encontrar en esa mirada atisbo de la calidez o arrogancia que era propia en él, solo observo sus ojos dilatados, con un brillo voraz, con una ansiedad desquiciada. Su expresión permanecía regia y ella no pudo identificar nada en ella, solo sus hombros quedaron de aquella especulación que tuvo de él como hombre derrotado.

– Yo sabía que el persistir te haría desear estar a mi lado, por fin –Su voz sonó autoritaria aunque anhelante, ronca y rasposa, nada parecido a lo que había escuchado antes de él.

Las palabras le confundieron, no eran para nada acordes a las acciones o expresiones del hombre frente a sí.

Hermione intento arrastrarse con los codos y las piernas pero rápidamente él la sujetó por los tobillos arrastrándola con rapidez hacia él, quedando él entre las piernas de ella. Estaba nuevamente paralizada y su respiración ya era dificultosa ¿Por qué no retirarlo? ¿Por qué su mente no le recordaba lo que era?

El sonido de la hebilla tintinear le trajo otra vez a la habitación, sus labios comenzaron a temblar y el horror, su terror llego cuando escucho la cremallera ser bajada de manera presurosa. Abrió los ojos en desorbita, ya cristalizados por las lagrimas, abrió la boca pero no pudo soltar ningún sonido más que una queja ahogada en la boca del pelinegro.

Le aplastaba totalmente con su peso, solo cuando el llevo su perfilada nariz al cuello de la chica ella soltó un jadeo mortificado.

– Ya se cuanto te excita, pero no puedo soportarlo más, entrégate.

Nunca le pareció más desquiciado, nunca le pareció palabras más erradas para el momento que vivía y cuando estuvo a punto de repicar... El dolor le dejo sin aire en los pulmones.

– ¡NO!

Y los relámpagos resonaron en el cielo, gritando clemencia por ella, clamando el auxilio que su alma pedía pero su boca no podía emitir.

Y los truenos y centellas le acompañaron... Le acompañaron en esa fatídica noche.

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– ¡NO! –El grito resonó en el Olimpo, Harmonía lloraba y su llanto retumbo por el Olimpo, llamando inmediatamente la atención de Ares, Atenea, Anteros y Eros quienes acudieron a sus aposentos.

– ¿Qué sucede? –Pregunto de manera suave la Sabia, mientras tomaba por los hombros a la que a llantos lloraba, creando leves convulsiones en su espalda.

Nunca se había visto a Harmonía tan alterada como en ese momento se encontraba, su padre observaba los alrededores, buscando al causante del llanto de su hija sin encontrar nada. Eros y Anteros, ambos rubios como todo Dios alado, con sus alas extendidas gloriosamente, solo podían ver tristemente como la Diosa de la Sabiduría trataba inútilmente de calmar a su hermana que se encontraba en crisis.

– Ellos lo hicieron, ellos lo engañaron –Gritaba sin sentido, Atenea inmediatamente frunce el ceño con duda– ¡Oh! Pobre criatura al ser ultrajada de tal manera –Ahora Atenea intercambia miradas interrogantes con Ares– ¡Pobre Hermione!

– ¡¿Qué?! –Exclamo Ares preocupado.

– ¿Qué sucedió que nosotros no sabemos, niña mía como lo sabes? –Pregunto con cierta impaciencia Atenea, Harmonía por fin alza su depresiva mirada inundada en lágrimas y les mira negando lentamente.

– La tormenta, el llanto callado de Hermione hecho trueno, relámpago y centella me lo ha dicho –Comenzó en un susurro adolorido– Ya no hay nada por hacer, ella ha sido violada, violada por Ulises –La noticia trajo sonidos de exclamaciones inteligibles en todos.

Antares y Eros intercambiaron miradas horrorizadas, en cambio Atenea observo la penumbra que rodeo el rostro de Ares antes de que este lo apartara y fuera en dirección a la salida, ella se sentía dolida por la noticia pero la preocupación le embargo ante la acción de su amante.

– ¿A dónde vas? –Preguntó.

– Tenemos que sacarla de Grecia, ya Zeus podrá reclamarla en el Olimpo –Dijo sin voltear la mirada, evitando que todos observaran su rostro deformado por el dolor.

– Ella no está en la Mansión –Volvió a interrumpir Harmonía, recomponiéndose apenas de su llanto– Al parecer reaccionó, puede que la magia le haya salvado e inmediatamente huido, la tormenta... la tormenta no deja ver nada y no logro encontrarla, la armonía ha sido quebrantada y ella no desea ser encontrada –Hablaba con rapidez y desesperación, intercambiando su mirada alterada entre Atenea y la espalda de su padre, tensa y rígida como sus puños blanquecinos.

– Ares –Llamo ahora Atenea, con suavidad, con dulzura, con tintes de dolor ocultos. Se acerco por detrás y le tomo suavemente de los hombros, siendo observados por los hijos de este– Solo podemos esperar, ella volverá, ella luchara.

– No deseo que luche –Clamo con furia contenida, apretando la mandíbula– Deseo que este bien.

Un deseo que podría cumplirse, pero no ahora.

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– Leandro –Llamo Ares con firmeza, el susodicho voltea la mirada asombrado, apenas estaba recibiendo a sus visitantes, quienes miraron interrogantes y curiosos a los recién llegados.

Ares iba en compañía de Atenea y sus dos hijos alados, Eros y Anteros, primero fueron a la Mansión de Ulises pero no encontraron a nadie allí.

– ¿Qué sucede? –Pregunto con preocupación al ver las caras de los dioses.

– Ted, vamos a la playa, el amanecer es hermoso –Hablo Andrómeda mientras salía del despacho junto a su nieto quien seguía con la mirada curiosa sobre los dioses.

– Algo sucedió, creemos que Ulises... –Ares se detuvo y forzó una mueca llena de frialdad para contener su frustración, Narcisa frunce el ceño y se aproxima a ellos.

– ¿Dónde está Hermione? –Exige con firmeza la mujer rubia.

– No está, ha desaparecido –Explica superficialmente Eros.

– ¿Qué le han hecho? –Cuestiona con la misma fiereza calculadora.

– Disculpe, pero no es algo que le incumba –Habla Ares con rabia, ganando una mirada indignada de Narcisa.

– ¿No me incumbe? –Pregunto aun indignada– La separan de su vida, la traen a estas islas para que luche una batalla que ustedes en milenios no han tenido los cojones de luchar –Cualquiera que la conociera, sabría cuan molesta se encontraba, para llegar al punto de ensuciar su vocabulario con tan vulgar palabra– No la cuidaron como debería y ¿Me dicen que no me incumbe? Soy el puente al Mundo Mágico de Londres, o me dicen que le paso o ya lo descubriremos nosotros pero estén claros en algo, de encontrarla nosotros ustedes verán cómo se arreglan, porque Hermione Granger no pisara otra vez tierras griegas por ustedes –Regaño con notable frustración, sorprendiendo a todos y sobre todo a Ares.

– Los Dioses que apoyan a Zeus han creado una treta donde Hermione salió perjudicada por un Semidiós de nuestro bando, ahora Zeus podrá reclamarla en el Olimpo, debíamos sacarla de Grecia pero no damos con ella –Explico más calmada Atenea, con pena, Narcisa le mira alterada y horrorizada.

– ¿Dónde está ese Semidiós? Debe pagar por su desfachatez.

– Lo primordial es encontrar a Hermione –Advierte Leandro con frialdad.

De un movimiento de varita, Narcisa hace aparecer un celular en su mano e inmediatamente comienza a manipularlo con destreza.

– Lucius –Llamo con seriedad– Un escuadrón Auror... De confianza Lucius, Hermione Granger ha desaparecido... La han dañado un semidiós que debía cuidarla y ahora corre peligro –Esto lo dijo con extrema frialdad– No sé que le hicieron exactamente –Inmediatamente cambia a una expresión escandalizada– ¡Es obvio que no debe saberlo Draco! El canalla desapareció... No... ¡Que no sé dónde está el tipo ese! En vez de estar hablándome debes estar hablando con Harry Potter... –Luego su rostro se relajo, un poco– Oh, ya estas allí... Adiós.

– ¿Qué hizo? –Pregunto Anteros con intriga.

– Llame a mi marido para que informara al director del departamento de Aurores, el mejor amigo de Hermione –Indico con seriedad– Un grupo se encargara de rastrearla, si ha usado mágica con su varita esta queda registrada y será fácil...

– Yo le rompí la varita, ella usa magia sin varita con destreza –Notifico Ares tajante, Narcisa le mira furibunda.

– Si mi hijo ha de venir, no le digan lo que ha pasado con Hermione... No creo que soporte estarse tranquilo sin que la sangre de ese... Muchacho... Corra entre sus manos.

– Ulises es hijo de dos dioses –Informo Anteros con arrogancia, Narcisa enarca una ceja.

– Hasta los Dioses son unos desondrados, al dañar a una pobre muchacha, fuese por engaño o no... Ellos también merecen la muerte –Sentencio con tajante frialdad, los Dioses la miraron con el ceño fruncido pero Atenea solo pudo suspirar adolorida.

La guerra explotaría al aparecer Hermione.

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El viento gélido azota contra su rostro con una fuerza abrazadora, calando el frio entre sus huesos, meneando sus risos con furia. El abismo se veía tan distante y hermoso, tan mortal y reconfortante. Las montañas con sus picos nevados, con sus altos y bajos, con sus cuevas y vegetación, esas montañas eran quienes le observaban desde la lejanía, desde la cercanía, observaron su dolor, observaron su lagrimas congeladas y secas por la brisa, sus temblores, sus escalofríos, observaron toda su desnudes expuesta.

Un grito tras otro resonaron cual ecos y la manta que le cubrió al llegar vuelve postrarse sobre sus hombros, volviendo a cubrirla y cobijarla del frio acechante. Comienza a murmurar hechizos para no morir ese día, para sobrevivir.

Porque no deseaba vivir, porque las ganas se fueron, porque sobrevivir es la opción.

– Yo no seré la víctima, yo seré la criminal, la asesina, la que acabe con sus inmortalidades y tumbe su reinado –Murmura apretando los dientes con rabia.

Seria Medusa.

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¿Qué sucedió? ¿Dónde está Ulises? ¿Qué sucederá ahora?

Por los momentos ni yo lo sé claramente xD

Disculpen los retrasos, pero es que no he tenido tiempo...

EL VIERNES ME GRADUÓ.

Me entregaran mi titulo de pregrado, seré una Abogada de la Republica de Venezuela.

Estoy emocionada y quise compartir mi emoción con ustedes, adoradas/os lectores.

Gracias de todas maneras por leer3 por sus comentarios, fav's y follow's.

Espero comentarios bellos ;)

Atte:

~CoherenciaNula~

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