Disclaimer: Harry Potter, así como sus personajes, le pertenece por copyrighta Joanne K. Rowling. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

N/A: Sinceramente, no estoy del todo segura de qué decir, así que diré que simplemente me perdí, me bloqueé. Este es mi intento de continuar en este maravilloso mundo de la escritura.

La trama de la historia me pertenece, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida.

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La Nereida Hechicera

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Capítulo X

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Desde joven su abuela le decía que debía estar preparada para luchar contra cualquiera que deseara arrebatarle su libertad. Ella recordaba sus palabras durante la Guerra Mágica, siendo un aliento en plena huida junto a sus mejores amigos, sus hermanos. En su momento, fueron palabras tan acertadas que Hermione pensó fueron dichas de manera metafórica pero que aplicaban perfectamente a su situación como una bruja hija de muggles en medio de tanta discriminación mágica. Hoy en día, sabe que su abuela solo la estaba preparando para este momento.

Estaba rota, sabiendo que su libertad estaba a solo un paso de ser arrebatada gracias a alguien en quien ella confió. También estaba decepcionada consigo misma al permitir que ocurriera, pero la conmoción del momento dejo a Hermione sin cabeza para actuar. Aunque sabía que si actuaba, que si hubiera actuado por instinto y dejado fluir su poder, el hijo de sus queridos mentores terminaría muerto. Ahora no podía llorar sobre la tragedia sufrida; cierto que Zeus y sus lacayos ganaron esta batalla pero no le ganarían en la guerra.

Si Voldemort no pudo contra ella, Zeus no podría.

Tenía el poder, la astucia y la inteligencia para hacerle frente y salir victoriosa, solo debía llegar a un acuerdo consigo misma, sus sentimientos revoltosos, con lo sucedido y sus involucrados. Debía regresar al mundo mágico para prepararse, para prepararlos pero no antes de hablar con su abuela y aclarar cierto asunto que la ha tenido intranquila.

– Me alegro que te encuentres bien y acudieras a mí –Dijo su abuela mientras la abrazaba y dejaba que sus aletas danzaran en sincronía una junto a la otra mientras la arrullaba dando vueltas sobre sí, Hermione lo sintió en lo más profundo de su alma.

– Eres la única persona en la que confío en estos momentos –Mascullo Hermione aun entre los brazos de su abuela, esta se separó para observar a su nieta y una mueca de tristeza le atravesó al verla con su mirada tan rota.

– ¿Qué piensas hacer ahora? –Pregunto preocupada, sabiendo cómo se encontraba la situación en la facción de los aliados ante el suceso que suponen ocurrió entre Ulises y Hermione.

– El me violo –Susurro apenas con voz quebrada– Y no estoy segura si lo hizo por un engaño o sabía que iba a ocurrir de esa manera pero deseando ignorarlo, solo para poder poseerme –Termino con rabia y sintiendo sus ojos picar debido a las lágrimas que su abuela no podía apreciar al encontrarse en el fondo del mar pero que sabía estaban allí, como sabía que estarían sus propias lagrimas ante la desgracia que sufrió su nieta.

– Algunos de los aliados susurran que lo sabía pero su deseo por tenerte era mayor a su deseo de protegerte –Le comenta su abuela con seriedad– Leandro y Atenea siguen esta tesis, sintiendo dolor por lo bajo que cayo Ulises, pero Ares aun lo defiende igual que Harmonía, Antares y Eros.

– Es entendible, es su hermano –Agrega Hermione sin hacer alusión a sus tutores– Independientemente, el error se cometió y la ultrajada fui yo por lo que él deberá pagar –Termina con seriedad y una dura expresión que su abuela solo pudo apoyar, poco le importaba que sucedería con los Aliados ahora que se encontraban tan fragmentados pues su principal prioridad era su nieta.

– También deseas saber algo más, algo que ninguna persona te ha hablado con claridad y quienes hablan al respecto comentan desde la ignorancia –Supo su abuela al ver la expresión en el rostro de su nieta luego de un silencio prolongado.

– ¿Qué hace la canción de las Nereidas en la persona que nos atrae? –Termino por preguntar con cierta inseguridad– ¿Los desquicia? –Ante esta última pregunta su abuela se asombró e impacto de sobremanera.

– ¡¿Quién te dijo tamaña mentira?! –Casi grito la abuela, causando un revuelto en la corriente marina que las rodeaba. Hermione se sorprendió ante su reacción por lo que procedió a explicar la situación vivida con Draco y como este enloqueció cuando lo rechazo– Es imposible que una Nereida provoque esa reacción, eso suena más como uno de los susurros de Afrodita que el canto de la Nereida a su ser amado.

– ¡¿Qué?! Momento, como que ser amado –Cuestiono Hermione ante esa palabra– Solo había tenido un trato civilizado con Draco como dos días, llevamos años luchando y discutiendo, son años de insultos mutuos.

– Una Nereida solo lo sabe, esa atracción no es de mortales querida –Le explica– La canción es más un coqueteo previo, desinhibe a los amantes revelando lo que desean en el fondo de sus corazones facilitando la aceptación de sus sentimientos. Puede que la atracción entre ustedes fuera cuestionada al encontrarse tan alejados del mar y rodeados por una sociedad que los reprimía a ambos pero pudiendo conectar de la única manera permitida en ese momento, mediante la lucha y los insultos.

– Tiene sentido pero… –Duda Hermione, luego le viene a la mente algo que su abuela menciono con anterioridad– ¿Por qué mencionaste que la atracción no es de mortales?

– Porque no lo es, eres una semidiosa y una Nereida, las Nereidas sabemos cuándo nuestra alma encuentra a su complemento y el alma de nuestro complemento puede sentirnos –Le revela con seriedad– Por eso te decía que tu príncipe rubio esperaba por ti, por eso siempre supe que tu destino era estar junto a él para sentirte completa y así lo manifesté a los Aliados pero ellos me dijeron que tu no lo deseabas así, no sabía que había ocurrido un altercado entre ustedes y los hijos de Atenea y Ares te confundieron con respecto a la canción de la Nereida –Concluyo su abuela con molestia.

– Ulises tenía que saberlo, Leandro debía suponerlo, nunca debí apartarme de mis amigos, ese fue mi error –Se lamentó Hermione sintiendo otra vez esas irremediables ganas de llorar, su abuela la abrazo otra vez pero con más fuerza.

– Yo no debí permitirlo, eres mi nieta, no de ellos. Fue mi error darles el mando de tu vida ante esta situación pero me convencieron que era lo mejor – Se lamenta a su vez la abuela– Siguen actuado como siempre, sin pensar en nadie más que ellos mismos, involucrando a inocentes en sus peleas cuando les da la gana y no cuando verdaderamente deben hacerlo

– Ese es el error que siempre cometen, pero yo no soy como ellos –Dice Hermione con dureza mientras se aparta de los brazos de su abuela– Zeus gano esta batalla gracias al imbécil de Ulises, pero no ha ganado la guerra. Si me desea va a tener que matarme, pues luchare hasta mi último aliento por mi libertad y poder disculparme con mi verdadera familia por abandonarlos y apartarlos.

– Así se habla, mi niña –Le alienta con ternura– No te preocupes, tu príncipe rubio siempre esperara por ti, solo debes aclararle lo que sucedió.

– Espero me acepte después de… –Se calla mientras recuerda lo sucedido con Ulises y su expresión se torna amarga– Yo nunca había estado con nadie, siempre esperaba algo pero nunca supe exactamente qué… Ahora lo sé y yo perdí…

– No te culpes, no fue tu culpa mi niña y Draco entenderá –La interrumpió su abuela con premura– Aunque puede que no se quede tranquilo y ataque a Ulises lo que a su vez causara un conflicto entre los aliados y con tu familia del mundo mágico.

– Tengo que pensar cómo resolver el asunto con Ulises, aunque lo principal es ir a reunirme con mi familia, con ellos estaré a salvo de las maquinaciones de Zeus, su poder no llega a Londres.

– A menos que se apersonen, no pueden obrar en Londres, los susurros de Afrodita son efectivos a lo largo de Grecia por los múltiples templos que tuvo en su tiempo pero nunca tuvo templos en Inglaterra por lo que deberá estar cerca de la persona que desee manipular para que sea efectivo.

– Esa es una excelente información, abuela –Sonríe de lado Hermione– Necesito me cuentes todo lo que sabes sobre los poderes de los Dioses y el alcance de los mismos, me entrenaron arduamente estos meses pero no me hablaron de sus debilidades.

– Lo cual me parece estúpido, si lo que verdaderamente desean es que la tiranía de Zeus llegue a su fin –Mascullo la abuela Hermione con molestia– Te lo explicare todo de camino a Londres pero antes déjame informar a los aliados que estas a salvo –Le dijo su abuela mientras con un movimiento de manos una corriente salía disparada a gran velocidad en dirección al hogar de Anfitrite– Mi hermana estará enterada de todo pero solo le comunicara que estas a salvo conmigo, les hará saber a tu familia del mundo mágico que deben regresar a Londres para encontrarse contigo, dejemos a los Aliados de lado por el momento, debemos preparar una estrategia y la disputa por lo que Ulises hizo nos va a distraer.

– Estoy de acuerdo abuela –Apoyo Hermione con seriedad– ¿Alguna vez un mago realizo aparición en medio del mar? –Pregunto con algo de diversión a su abuela.

– Estoy segura que será una experiencia inolvidable –Le respondió con alegría y ternura mirando a su nieta, a su guerrera.

Porque eso era su nieta, una guerrera que nunca permitiría que la vieran como una víctima.

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La tensión en la mansión donde desapareció Hermione se podía sentir, dividiendo los grupos en tres quienes se miraban unos a otros con recelo. Al llamado de Narcisa acudió Harry, Ron, Theo, Blaise, Luna, George y Ginny, no queriendo que Draco se enterara dejaron a Lucius a cargo para que lo distrajera con asuntos de la empresa mientras se encargaban de buscar a Hermione lo cual, a opinión de Harry, sería imposible de localizar a menos que ella así lo deseara.

– Ella nos mantuvo ocultos de los mortífagos y del propio Voldemort cuando era solo una adolescente, ahora con el entrenamiento que me dicen realizo con ustedes ella es invisible –Les explico Harry con seriedad, sabiendo que lo ocurrido en esa mansión tuvo que ser de altura para que Hermione escapara de esa manera. Por Dios, Hermione fue torturada a punto de cruciatus por Bellatrix y siguió luchando– Ahora necesito nos expliquen que sucedió o qué piensan que ocurrió para que ella saliera huyendo de esa manera.

– No lo sabemos –Respondió rápidamente Harmonía con recelo.

– No me vengas con cuentos muchachita –Le tercio Narcisa con molestia– Me dijeron que Hermione fue perjudicada por un semidiós por una treta y que gracias a ello ahora Zeus puede reclamarla en el Olimpo –Le reto con voz contenida por la furia. Los que sabían del asunto quedaron totalmente impactados y de un momento a otro se vio la explosión de Ron y Harry quienes fueron apenas contenidos por sus amigos y familia.

– ¡¿LA VIOLARON?! –Grito Ronald rojo de la furia mientras luchaba por llegar hasta ellos, quería asesinar al supuesto protector que tenía a la vista. No así Harry, quien al no ver al otro protector supo quién fue el que cometió la falta.

– ¡¿Dónde está ese cobarde?! –Exige Harry aun luchando por salir de los agarres de sus amigos, calmándose solo cuando el agarre de su esposa lo ayudo a controlarse, respiro profundo y obligo a Ronald a permanecer contenido para seguir sacando información.

Narcisa aun no salía del impacto de las palabras del pelirrojo y supo que su hijo haría que la sangre corriera en cuanto se enterara, sintió tanta frustración al no poder ayudar al amor de su hijo, al pensarla sola y sollozante al ser ultrajada de esa manera. Luego le vino el miedo, miedo por el futuro de su hijo y el de la muchacha más allá de la lucha contra la tiranía del Olimpo ¿Cómo se supera algo así? ¿Podrá su hijo sobrellevarlo? ¿Podrá Hermione sobreponerse a una violación y darle una oportunidad al amor de su hijo? Esperaba desde el fondo de su corazón que así fuera, ella estaría allí para guiarlos cada vez que pudiera y se lo permitieran. Tanto Hermione como su hijo merecen por fin ser felices.

– No sabemos el paradero de Ulises pero entendemos que su situación no es favorable en estos momentos, no sabemos que ocurrió con exactitud ni tenemos idea de lo que estaba pensando Ulises –Habla Ares con una dura expresión, tratando de acallar las alertas en su mente y la decepción reinante.

El apreciaba a Hermione como si fuera una hija, estos meses de entrenamiento nunca se sintió tan cómodo con alguien de esa manera más que con Atenea, era como si al ver a Hermione viera a una hija suya con todas las cualidades de Atenea pero su fuerza guerrera. Ulises lo decepciono, no solo cometió un acto imperdonable que aborrece por la desagradable experiencia de Atenea a manos de Hefestos, sino que lo cometió contra la que él ve como una hija por solo capricho, por una obsesión insana que desarrollo por Hermione, por el simple deseo de poseerla él y no otro, no por amor.

Sus otros hijos, a diferencia de Leandro, defenderán a Ulises y causaran una división entre los aliados que les perjudicara por lo que la situación debe ser aclarada antes de que Hermione vuelva a pisar Grecia. Debía hablar con sus hijos, encontrar a Ulises y discutir con Atenea y Leandro que pasos han de seguir, sinceramente no sabía en qué orden debía ocurrir pero sabía que eso es lo que debía hacer.

– Nosotros nos equivocamos –Acepto Atenea con dignidad– Fue un error separarla de su familia y fue un error dejarla junto a Ulises sabiendo la obsesión que este estaba desarrollando por Hermione –Sigue Atenea ocultando al mundo su dolor, Narcisa la mira fijamente con dureza– Hermione, la Nereida original, nos advirtió que no debíamos separarla de ustedes, sobre todo no debíamos separarla del príncipe rubio –Prosiguió con cierta reticencia.

– Pero después de lo que sucedió en Capri, pensamos que separarla del joven Malfoy era lo mejor –Prosigue Ares– Ulises nos comentó la situación en la que los encontró y pensamos que era lo mejor, Hermione no sabía dominar su poder con la canción de la nereida y estaba afectando negativamente a Malfoy, podía hacer algo que se lamentaran ambos.

– En eso se equivocaron también –Escucharon una voz femenina apareciendo por la entrada principal de la mansión– Mucho gusto, soy la tía abuela de Hermione, Anfitrite y vengo para informales sobre la canción y sobre el paradero de Hermione –Agrega con seriedad, los del Mundo Mágico y los Aliados del Olimpo inmediatamente se ponen alerta ante la hermosa mujer con un parecido sutil con Hermione.

– No era la canción lo que afecto a mi hijo ¿Verdad? –Pregunto Narcisa inmediatamente a lo que Anfitrite asintió con rudeza.

– A ustedes los dioses terrenales les encanta suponer sobre nuestros poderes y sobre la vida de los dioses del mar pero en su mayoría están equivocados y los confunden con criaturas del mundo mágico –Comenzó con rudeza mirando molesta a los Aliados– No sabía que Hermione ya había encontrado el alma que le complementaba, pensaba que su melancolía era por extrañar a sus familia y a quien quería proteger era a su hermano Harry Potter.

– ¿Cómo así? ¿Qué se refiere con el alma que la complementa? –Pregunta Luna con curiosidad e intriga, teniendo la leve sospecha que se refería a Draco, al igual que Harry, Ron, Theo, Ginny y Narcisa.

– Una Nereida no es como un dios terrenal, ellos pueden amar a quien deseen, sus almas son libres y están completas, pero una Nereida sabe que en algún lugar del mundo nació o nacerá un alma que la complemente, un alma que responda a la canción de la Nereida –Esto sorprendió a más de uno entre los aliados, no teniendo idea de que ocurrió para que Draco atacara a Hermione en Capri si era su complemento– La canción es un coqueteo, para que los deseos más profundos de las partes salgan a flote durante el canto de la Nereida y esto de paso a forjar la unión de almas tan esperada por las partes.

– Pero, entonces… ¿Por qué Draco ataco a Hermione en Capri cuando ella le aparto y le rechazo, atacarla era lo que deseaba? –Cuestiono Leandro aun impactado, no comprendiendo del todo que sucedió.

– Ulises te mintió, Draco no ataco a Hermione porque enloqueció por el canto, la ataco por culpa de Afrodita y Ulises debió saberlo pues el presencio el ataque según me dijo mi hermana –Le respondió con dureza Anfitrite, miro a Antares con furia– Tu sabias que el príncipe rubio no tenía la culpa de lo que ocurrió y aun así no hiciste nada para volverlo a reunir con Hermione, todo porque querías ayudar a tu hermano para que su amor fuera correspondido, ustedes solo velan por los suyos –Les reclama con frialdad, Ares se asombra y mira a su hijo impactado, recordando aquella conversación con Hermione donde bromearon al respecto sobre la lucha de Antares sobre el amor no correspondido– Por culpa de sus egoísmos mi sobrina fue ultrajada, siento culpa al aceptar las palabras de Océano sobre ustedes y su gran sentido de la responsabilidad, pero los dioses del mar aprendimos la lección.

– Un momento, Anfitrite, no cometamos más equivocaciones al actuar por impulso y rabia –Trata de conciliar Atenea con nervosismo, Leandro a su lado se mantiene firme y serio.

– Creo que Anfitrite tiene razón –Murmura Leandro– Confié en mis hermanos y ellos traicionaron mi confianza –Sigue, asustando a Ares y Atenea por lo duras que eran sus palabras mientras miraba a Antares, Eros y Harmonía– Te dije, Antares, Hermione estaba deprimida por la separación con su familia y por la separación con Draco, te lo repetía una y otra vez para que me ayudaras a que fuera feliz al lado de la persona que ella amaba pero tú solo me pedias paciencia. Que el amor trabaja de maneras misteriosas, me decías –Termino con una amarga risa– Todo era mentira, tú y Ulises me mintieron, el debió saber que el ataque de Draco fue producido por Afrodita.

– Un momento, Leandro, se que estas molesto pero todo tiene una explicación –Trato de hablar Antares con desesperación al ver la mirada de su padre molesta sobre él– Ulises conoce a Hermione desde hace años –Suelta con apuro, esto sorprende a todos y lo dejan ver en sus expresiones.

– Mentira –Dice inmediatamente Harry– Soy la persona más allegada a Hermione y nunca lo menciono hasta que se aparecieron en mi boda, ella estaba particularmente sorprendida.

– Es verdad –Siguió Harmonía en un susurro depresivo– Ulises la vio una vez cuando era pequeña y quedo enamorado, siempre me pedía observarla y avisarle cuando estuviera en peligro, el vio cuando la torturaron y vio que el rubio no hizo nada –Termino con dureza mirando a Narcisa quien le regreso la mirada con más firmeza.

– Nosotros cometimos equivocaciones, lo aceptamos, gracias a esas equivocaciones provocamos que nuestro hijo sufriera lo impensable a manos de Voldemort y sus lacayos, a manos de mi propia hermana, colocamos a nuestro hijo entre la espalda y la pared en esa situación pero… Si Hermione no le critica o reprocha nada a mi hijo, ustedes son simples basuras que no tienen derecho de opinar –Termino Narcisa con dignidad, siendo apoyada por la familia mágica de Hermione y Anfitrite– Nosotros colocamos a nuestro hijo en esa situación, el solo siguió ese comino por nuestro bien, por su familia ¿Pueden decir lo mismo de los actos de Ulises, de sus propios actos? Si puede que Antares actuara para ayudar a su hermano, al igual que Herminia y supongo que Eros también se involucró…

– Momento, yo no sabía nada al respecto, siempre estuve a favor de dejar a Hermione ir con el príncipe rubio pues en toda Grecia, donde sea que estuviera, podía sentir la tristeza que desprendía al estar alejada de los suyos y de él –Se defiende Eros con fiereza, maldiciendo internamente a sus hermanos por ser tan imbéciles.

– El punto es… –Siguió Narcisa– Que sus actos fueron egoístas, para cumplirle un capricho al muchachito.

– Ulises solo estaba esperando el momento adecuado para aparecer en la vida de Hermione y enamorarla, su ida a Capri le iba a dar la excusa perfecta pero se atravesó el rubio y luego quedamos totalmente impactados con la noticia de que era nieta de Hermione la Nereida inteligente –Sigue defendiendo Harmonía.

– Solo íbamos a ayudarlo un poco pero… –Maldice Antares en voz baja con frustración– No sabíamos que las Nereidas tienen un alma que las complementa, nunca pensamos que el rubio la mereciera por la historia que tenían de insultos y peleas, con razón no podía hacer nada para que ella dejara de verlo como un hermano –Se lamenta mientras se deja caer pesadamente en una silla y oculta su mirada entre sus manos.

– Me da igual sus lamentos –Tuerce Anfitrite con seriedad– Deben encontrar a Ulises y ponerlo bajo custodia, Hermione se encuentra en un estado delicado donde lo que desea es venganza y que la justicia sea servida pues supone Ulises sabia sobre la treta que estaban fraguando pero no le importo caer en ella para tomar valor y ultrajarla.

– ¿Cómo se encuentra Hermione? –Pregunta Ginny con tristeza, esperando una reacción de igual medida en Anfitrite.

Que sorpresa cuando, en su lugar, la Nereida sonríe con sorna.

– Hermione no solo es inteligente y astuta, ella es una guerrera –Comienza con orgullo, haciendo que Narcisa, Harry y Ronald sonrían ampliamente, sabiendo lo que se avecina– Esta batalla pudo ganarla Zeus pero no ganara la guerra, ella no dejara que esta violación la deje en desventaja, ella va a sobreponerse a esta situación y clamara justicia, peleara por su libertad para estar junto a su complemento –Termina con gran orgullo, dando alivio al alma de Ares, Atenea y Leandro, así como a todos los del mundo mágico– Ella desea que encuentren a Ulises, no sabemos si está a favor o en contra o si tiene una agenda propia donde el resultado sea el como único vencedor y poseedor de Hermione, aunque ella menciono que lucharía hasta su último aliento así que… Si lo desean vivo, atrápenlo.

– Nos encargaremos de ello –Responde Ares con seriedad, lanzando una mirada a todos sus hijos y por último, asintiendo en dirección de Atenea.

– No obstante, los dioses del mar no están satisfechos –Continua con una sonrisa llena de maldad– Mi familia no está contenta con lo sucedido, le hemos cogido afecto a Hermione, es sobrina, prima, es sangre de nuestra sangre y fue herida por uno de los suyos. Mi familia y las Nereidas, todas las Nereidas, daremos caza a Ulises y de encontrarlo… –Guarda silencio ante la tensión de los dioses Aliados del Olimpo– No lo mataremos, pero le sacaremos la verdad, deseara nunca haber nacido –Termina para luego dirigir una mirada al grupo mágico– Londres les espera, deberán partir de inmediato pues la sorpresa se encuentra en Londres –Les anuncia enigmática, para luego retirarse.

Luna y Narcisa intercambian miradas mientras tratan de aguardar la sonrisa.

– Debemos partir inmediatamente, tengo el traslador –Urge Narcisa mientras dirige otra mirada a Luna– Trae a mi hermana para partir inmediatamente a Londres, ya extraño a Lucius.

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Estar con su abuela le ayudo a equilibrarse, aun le resultaba un poco raro que su abuela pareciera más su hermana pero el sentimiento de afecto que tenían era irremplazable. Se cuidaron mucho de no tocar tierra griega, mientras se mantuviera en el mar griego estaba a salvo y no tendría que enfrentar las ordenes de Zeus, no obstante el mar y el inframundo pertenecen a los hermanos de Zeus.

Hermione se quedó con las ganas de conocer a Hades y Perséfone, sintiendo gran interés por la historia sobre dicha pareja y deseando saber de primera mano sobre la decisión de Perséfone al comer las frutas. Suponía que lo hizo para regresar con Hades, si aún permanece con él es porque estaba verdaderamente enamorada, pero siempre es importante conocer los pensamientos detrás de cada acción.

Así como era importante conocer por qué Ulises la violo.

– Fue un paseo interesante –Comento su abuela con falsa tranquilidad– Más nunca se te ocurra, a menos que sea de vida o muerte, hacerme sufrir el calvario de una aparición mágica –Continuo con queja haciendo que Hermione se ría a carcajadas y deje olvidado sus amargos pensamientos.

– Ya cuando lo hagas unas cuatro o cinco veces te sentirás cómoda, abuela –Le contesta con diversión, agradeciendo silenciosamente la presencia de su abuela en su vida otra vez.

– ¿Dónde crees que tengamos que ir para reunirnos con tus amigos? –Ignora la explicación de su nieta para pasar a preguntar sus siguientes movimientos.

Ya en Londres, ambas se encontraban a salvo de los juegos caprichosos de los dioses griegos. Ahora más que nunca entendía las razones de su abuela para huir de todo ello y apartarse de su vida hace años, siempre la estuvo protegiendo.

– Lo más seguro es que todos terminen en Grimmauld Place así es que para allá vamos nosotras –Mientras seguían caminando por las calles de Londres en dirección a la casa de Harry y Ginny– Siempre acudimos allí cuando tenemos que reunirnos para asuntos serios, la Madriguera es muy hogareña para llenarla con esa mala vibra.

– Un día me debes llevar a conocer la Madriguera, siempre me pareció un lugar sumamente encantador cada que me relatabas sobre ello, estoy segura que me llevare de maravilla con Molly –Manifesto la abuela con alegría– Aunque espero llevarme mucho mejor con Narcisa, la madre de Draco, debemos pensar en el futuro y estoy segura que ella está de acuerdo –Traer a Draco a colación le dio cierta incomodidad que dejo pasar en pro de la alegría de su abuela– A fin de cuentas ahora yo soy tu representante, estas a mi cargo –Agrego con cierta nostalgia que invadió de igual manera a su abuela.

Antes de iniciar la guerra, Hermione envió a sus padres a Australia y les aplico un hechizo Obliviate para que olvidaran todo rastro de su existencia en sus vidas. Su abuela había ido de viaje a Grecia ese mes y les había dicho que regresaría para el siguiente verano, por esa parte Hermione se encontró tranquila, sabía que su abuela odiaba las tecnologías y sus comunicaciones serian mediante cartas que no esperaba fueran contestadas. Hermione nunca le menciono la guerra mágica pero su abuela sabia de ella, junto a Anfitrite estuvo pendiente de su nieta y se sintió orgullosa de su tenacidad, fuerza e inteligencia.

Finalizada la guerra, Hermione fue en busca de sus padres para continuar con su vida. Al principio fue difícil, sus padres estaban molestos con ella a pesar de que entendían su proceder, fue un asunto más de impotencia por su imposibilidad de proteger a su pequeño tesoro. Cuando notaron que la abuela no regresaría, instaron a Hermione a seguir sus estudios y ella accedió mientras les dejaba la tarea de buscar a su abuela, fue cuando comenzó ambas carreras de derecho, tanto en el mundo mágico como en el mundo muggle.

Sus padres no tuvieron existo en la búsqueda de su abuela así que todos decidieron simplemente esperar, su abuela era un ser misterioso y siempre actuaba de cierta manera por las razones correctas, confiaron en ella. No obstante, Jean y Roger Granger fallecieron en un accidente automovilístico a los 3 años de la desaparición de su abuela, dos años después de culminada la guerra.

Hermione lo sintió profundamente pero tuvo el apoyo de sus amigos y de la familia Weasley que nunca abandona a los suyos. Desde la profundidad del Mar Egeo lo sintió la abuela por la muerte de su hijo y su nuera a quien tenía gran afecto, deseo apoyar a Hermione en ese momento pero la habían tumbado al mar y había recuperado su joven figura, no podía poner en peligro a su nieta así que prefirió apartarse.

Pero acá estaban otra vez, juntas y apoyándose mutuamente.

Al encontrarse frente a Grimmauld Place, Hermione le permitió el paso a su abuela, tomando nota de recordar levantar de nuevo el hechizo fidellio en la casa. Al entrar al hall, se encuentra con sus amigos, Harry, Ron, Luna y Ginny, junto a los jefes de la familia Weasley, Arthur y Molly así como toda la camada Weasley, desde Percy, hasta George, Charlie y Bill quien venía en compañía de Freur. A su vez se asombró al encontrar a las serpientes, Theo y Blaise junto al matrimonio Malfoy, Narcisa y Lucius, por ningún lado vislumbro a Draco.

– Aun no le hemos mencionado nada a Draco –Explica Narcisa acercándose con rapidez a Hermione y dándole un sentido abrazo que resquebrajo las defensas de la castaña– Podrás con esto y mucho más porque tú eres una luchadora, una guerrera, eres fuerza e inteligencia, eres todo lo que desees pero nunca una víctima –Esas palabras lograron que Hermione por fin soltara todas las lágrimas que deseaba soltar en brazos de los que consideraba su familia.

Harry y Ronald se acercaron y la abrazaron al igual que Ginny y Luna quienes no paraban de darle palabras de aliento así como amenazas que hacían reír a Hermione entre lágrimas. Al separarse de sus amigos, Molly se acerca para abrazarla y seguir dando su apoyo. Desde el accidente, ahora era que Hermione se sentía segura, junto a su familia y amigos, con su abuela quien no había dejado de acariciar su espalda. Se aparta definitivamente de todos y les sonríe ampliamente, para luego hacer que su sonrisa baje a una maliciosa.

– Vamos a demostrarle a esos dioses ineptos de que están hechos los magos británicos –Sentencia con fuerza, a lo que solo recibe aplausos y vítores.

Algo apartado, Lucius y Narcisa sonríe a medias para mantener el porte, pero no logrando ocultar su orgullo hacia la Nereida Hechicera.

– El complemento de Draco tiene fuerza –Comenta por lo bajo Lucius– Ya entiendo porque siempre estaba hablando de ella cuando niño, no entiendo como nunca notamos que estaba totalmente enamorado de la muchacha.

– No lo notaste tú por tus creencias anticuadas y retrogradas –Le reta su esposa con altanería– Yo siempre supe que mi niño estaba loco por Hermione, no puedes hablar tanto de alguien por simple desprecio –Termino con risa a las que se sumó Lucius.

– Mi falta –Acepta con gracia el rubio– Ahora tenemos que cuidar que Draco no cometa fallos, porque estoy seguro que ella ya termino de aceptar todo el asunto del complemento de su alma, es demasiado madura.

– Draco solo está mal informado, esos muchachitos semidioses lo llenaron de falsa información y la otra diosa lo hizo atacarla, está lleno de arrepentimiento y confundido, si le explicamos todo el actuara de manera correcta.

– Estoy de acuerdo –Se suma la abuela de Hermione a la conversación con naturalidad, Lucius y Narcisa la observan algo asombrados por el parecido con Hermione– Mucho gusto, soy Hermione la Nereida inteligente y abuela de Hermione Jean.

– Sera un poco confuso al momento de llamarlas pero ya nos arreglaremos –Comenta con gracia Narcisa– Soy Narcisa Malfoy Black y este es mi esposo, Lucius Malfoy, padres de Draco.

– Es un placer conocerlos y no se preocupen, yo puedo explicarle toda la situación a Draco para que no haya ningún espacio para el error. Deseo que mi nieta goce de la misma felicidad que yo goce junto a mi complemento –Agrega con alegría, Narcisa no puede evitar darle un sentido abrazo que es inmediatamente correspondido.

– Estaría tan agradecida, mi hijo no ha tenido una adolescencia y adultez sencilla, más que todo por nuestros errores, desearía que por fin fuera feliz.

– Es un buen muchacho y ha estado algo perdido desde que Hermione se fue a entrenar junto a los dioses incompetentes, los semidioses que eran sus protectores lo llenaron de información que lo ha estado torturando desde hace meses –Agrega Lucius con seriedad y preocupación en su mirada.

– Estoy al tanto, los caprichos de los terrenales nunca tienen límites, si me indican donde puedo ubicarlo hablare con él en este mismo instante, no puedo dejar tiempo para que los estúpidos se entrometan –Comenta la nereida con seriedad a lo que Lucius asiente– Me voy a despedir de Hermione y les alcanzo en la entrada.

– Estaremos al lado de la chimenea –Le dice Narcisa con alegría a lo que la abuela suspira pesadamente.

– Otra experiencia con los cachivaches mágicos, espero que sea mejor que la aparición, eso fue sencillamente horrible –Se aleja mientras murmura sus quejas escuchando la risa del matrimonio.

– Esto será incomodo pero no desagradable como la aparición, no se preocupe –Le alienta Narcisa aun contenta.

– Mi niña –Llama la abuela a Hermione– Voy a salir un momento con el matrimonio Malfoy, tenemos también que estar atentos con Draco, puesto saben que es tu complemento y pueden usarlo en tu contra como lo hicieron una vez –Le informa, a lo que Hermione se tensa levemente y siente como la ansiedad comienza a comerla– No te preocupes, le informare de todo personalmente para que el encuentro entre ustedes sea lo más natural posible.

– Te lo agradezco muchísimo abuela, en serio te lo agradezco.

– Por ti haría lo que fuera, mi niña –Le dice mientras le acaricia la mejilla.

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Adivinen quien apareció ;)

¡Pues yo!

Y vengo OnFIREEEE.

Atte:

~CoherenciaNula~

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