LOS PERSONAJES DE NARUTO NO ME PERTENECEN SON PROPIEDAD DE MASASHI KHISIMOTO
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Aclaraciónes: El día de la fiesta de Konoha fue un sábado, cuando los descubrieron en la cama de Itachi ya era domingo. Cuando mencioné que pasó toda la semana, volvimos al sábado (van 7 días).
El día 7, Hinata los escuchó hablar y fue cuando se dieron un tiempo. (Sábado)
El día 8, Itachi salió con Shisui a la misión, y se produce toda la confusión; Hinata se entera del compromiso. (Domingo)
Después de eso pasan dos días.
El día 10 (Martes), Hiashi se da cuenta que Hinata está embarazada y de los siete días que Itachi estará fuera le faltan 5.
Y al otro día se supone que Hinata irá al médico (día 11) y a Itachi le faltan 4 para regresar.
Pondré los días para que no se confundan porque hay mucho time back y sobre todo fechas, muchas cosas pasan al mismo tiempo mientras otros hacen otras cosas y a veces recuerdan fechas anteriores.
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CAPÍTULO 3:¡TE AMO HANA!
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Día 11 (Miércoles).
Era la mañana del día siguiente, debía decirle a su padre, el nombre del padre del bebé que estaba esperando. Desanimada se metió a bañar con la intención de retrasar el momento, abrió la llave y lo recordó: ellos habían estado ahí, se habían entregado o más bien se había entregado a él en ese mismo lugar. Llevó ambas manos a su vientre sintiendo un miedo abrumador; por un lado no quería que él estuviese con ella por compromiso, quizá después de todo él aceptaría al niño, pero por otro estaba segura que su padre no se iba a quedar conforme con eso; "lo iba a obligar", las reglas de su clan eran claras, pero… ¿y si después de querer obligarlo, Itachi escapaba?. Su cabeza comenzó a divagar, las desgracias flotaban dentro de su mente y en todas Itachi escapaba o desaparecía e incluso en algunas terminaba muerto —No-no-no-no…Hinata…él, no, no es así— luego calló por un momento. Si había sido capaz de engañar a su prometida a pocas semanas de su boda, ¿qué le impedía escaparse? —nh- no- no e-estoy muy nerviosa, quizá lo mejor sea confesárselo a mi padre y decirle que no me quiero casar con él—pensó en voz alta, meditó por unos cuantos segundos "¡NO!, NO PUEDO DECIRSELO A MI PADRE, SERIA DEMASIADO HUMILLANTE DECIRLE QUE…QUE…" pensó para sí, mientras cerraba las llaves de la regadera — fui la amante de un hombre comprometido—susurró decepcionada de si mima; esa palabra "amante" era demasiado dura para ella, le dolía mucho, demasiado, más de lo que se hubiese imaginado. Alcanzó una toalla, seco su cuerpo y terminó de vestirse, bajo hasta llegar al salón principal y su padre no estaba afortunadamente, se fue hacia la puerta giró la perilla y dio un paso fuera de su casa, se detuvo un momento, tocó su vientre, sonrió y se regresó por algo de comer; se había prometido alimentarse bien por el bien de ambos.
Caminó por toda la aldea hasta llegar al hospital de Konoha, ahí mismo se examinaría para saber en qué condiciones estaba su cuerpo. En cuanto entró se fue directamente al área de ginecología, estaba a punto de llegar cuando la vio salir, sus ojos se abrieron más de lo habitual, tragó saliva, su corazón comenzó a latir fuertemente y el sentimiento de culpa la invadió; justo en ese momento iba saliendo Hana Inuzuka, la mujer a la que probablemente le había destrozado la vida, ella estaba…acariciando su vientre, ¿era posible? En ese momento Hinata sintió como si alguien le hubiese atravesado el corazón con un cuchillo, comenzó a respirar con dificultad llamando la atención de la gente, miró hacia el suelo un momento y cuando volvió a levantar la mirada percibió como ella no dejaba de observarla, Hana Inuzuka la estaba viendo. Su cabeza recreo la imagen en la que ella estaba del lado izquierdo y Hana al lado derecho de Itachi, ambas habían dado a luz y él las tomaba a las dos por la cintura — Vamos a casa— pronunció y las dos asintieron. Llegaron a su casa, entraron a su habitación en donde dormían ¡los tres juntos!— Lo siento Hinata, hoy es miércoles, le toca a Hana—le respondió sacándola de la habitación y encargándole a su vez a su otro hijo. La puerta se cerró y ella se quedó a cargo de los dos bebes, pronto comenzó a escuchar ruidos bastante sugerentes— ¡Quiero un tercer hijo! —lo escuchó decir y Hinata enloqueció.
Todos en la sala estaban preocupados por la Hyuga, estaba ida y se estaba hiperventilando.
— ¡Hinata san, Hinata san! — pronunciaba con preocupación la Inuzuka. Conocía a la perfección su estado. Neji se lo había informado.
—Háganse a un lado— escucharon decir a la peli-rosa; Sakura Haruno había llegado justo a tiempo para auxiliarla.
—Le avisare a Hiashi sama— dijo Hana, para luego salir del hospital en dirección al clan Hyuga. No podía culparla, ella también había sido engañada por el mismo hombre. Sintió un poco de pena, era muy joven para cargar con un peso así — Eres un desgraciado Shisui— ahora más que nunca estaba segura de lo que debía hacer.
Esa misma tarde Hiashi había ido junto a su hija menor al hospital por Hinata, su cara demostraba más enojo que preocupación, Hinata lo había hecho de nuevo, estaba a punto de arruinar sus planes… otra vez.
En cuanto entraron a su habitación Hanabi se dejó ir hacia ella y la abrazó— ¿te encuentras bien onii chan? — fue lo primero que preguntó, Hinata asintió recostada en la cama, luego llevó su vista hacia su padre el cual inexpresivo contemplaba su estupidez.
—Hanabi, ve por un vaso de agua—ordenó con la intención que los dejase solos.
—Si— respondió ella e inmediatamente salió.
Hiashi Hyuga se acercó a Hinata y frunció el ceño— ¿Cómo te atreviste a venir al hospital público? — su tono denotaba más que molestia, estaba furioso. Hinata lo miró con terror, su cuerpo comenzó a temblar y su voz a quebrarse.
—Yo-yo—tartamudeaba, su padre siempre le imponía y ahora mucho más.
— ¿No te das cuenta que posiblemente todo el mundo esté enterado de ello? — volvió a preguntarle, esta vez sacándola de la cama de un jalón— dime, ¿Qué te dijeron? — estaba preocupado, el nombre de su familia estaba en juego.
—N-nh- no lo sé todavía— contestó a punto de llorar.
—No, no comiences con eso Hinata— bufó, le molestaba que siempre comenzase a llorar ante una situación de estrés— si ya has cometido la estupidez, ahora ten el valor de afrontar las consecuencias con dignidad.
—Lo-lo siento— contestó agachando la cabeza, realmente sentía que carecía precisamente de eso… "dignidad".
—Si tú no eres capaz de afrontarlo como es debido, entonces me haré cargo
—A… ¿a qué se refiere otou san?— preguntó temerosa, sin imaginar hasta qué grado podía llegar su padre con tal de mantener su embarazo en secreto.
—Lo hablaremos a puerta cerrada, cuando estemos en la casa—contestó tan pronto sintió a la menor regresar.
—Aquí tienes otou sama—le dijo alcanzándole el vaso. Hiashi lo tomó y bebió el agua para aparentar frente a su hija menor. No quería que ella se enterase de las cosas que había hecho su hermana, le angustiaba que en un futuro ella pudiese seguir el mismo camino.
—Gracias— dijo a secas. Después de ello regresó la enfermera que la había estado atendiendo.
—Fue solo un ataque de ansiedad, nada grave, lo único recalcable es, qué está muy delgada, por lo que le pedimos que trate de mejorar sus hábitos alimenticios—les informó. Escuchar eso lo tranquilizó, sus planes todavía podían seguirse de acuerdo al plan establecido. No permitirá que absolutamente nada interfiriera con ellos y por ello había decidido adelantarlos, antes de que su hija cometiera otra nueva estupidez.
Los tres Hyuga regresaron a casa, Hinata estaba por subir a su habitación cuando de pronto sintió el agarre de su padre.
—Te escucho—habló dejándola completamente extrañada— ¿quién es? — planeaba darle otra oportunidad antes de… actuar.
Hinata abrió los ojos ante la sorpresa, se sentía cansada y estaba estresada, no deseaba hablarlo con su padre, no tenía ánimos. —por favor otou san yo…
—No me importa si acabas de salir del hospital, además tú y yo sabemos la razón, una enfermedad no es, así que… dímelo ahora mismo, que de inmediato iré a buscarlo, tiene que responderte.
Ella agachó la cabeza, apretó sus labios y derramó unas cuantas lágrimas. Hiashi hasta ese momento ya no se conmovería con nada. No lo hacía solamente por el orgullo del clan, si no por el de ella y si ella no cooperaba, entonces tomaría decisiones mucho más drásticas— No puedo—respondió en un murmullo, le avergonzaba confesar su actuar, no podía decir que era la amante de Itachi Uchiha.
Hiashi arrugó la nariz y la soltó. Su paciencia había llegado al límite— bien, pero que quede claro que has sido tú quien ha decidido que las cosas se lleven a cabo de esta manera— Hinata no entendió sus palabras, pero estaba asustada. Relajó su rostro cosa que le pareció muy extraña a ella— mañana a las tres de la tarde, te espero en el salón principal de la familia— le informó para posteriormente marcharse. Esta vez, solo por esta vez la dejaría descansar. Pero el mañana definitivamente no sería mejor para ella.
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La hora de la comida había llegado, Kiba bajó de su habitación justo en el momento que su madre anunció que la comida estaba lista. Se sentó en la mesa junto a su hermana, no quiso decir nada más pues sabía en la situación en la que se encontraba. Nombrarlo quizá la lastimaría más y no quería. Su madre les sirvió la comida, agradeció y comenzó deglutirla, un estruendo ocasionó que parte del alimento se quedase atascado en su faringe; su hermana golpeaba repetidamente la mesa con la punta de un cuchillo. La frente de Kiba obscureció y comenzó a sudar, disimuladamente se alejó de ella para evitar salir lastimado por aquel objeto punzocortante "pobre tipo, lo que le espera cuando regrese" pensó empezando a sentir lastima por él, su hermana realmente lo iba a hacer pagar. Volteó hacia su madre, golpeo su pecho para así hacer que la comida por fin terminase de bajar —oka san, creo que es mejor que hables con Hana y trates de tranquilizarla, está a punto de romper la mesa— expreso preocupado viendo como continuaba apuñalándola, poco faltaba para que la dividiera en dos.
—Tonterías Kiba—respondió su madre con un cuchillo en cada mano— tu hermana solo va a darle un pequeño susto— confesó entre dientes, mientras frotaba entre si los cuchillos con la intención de sacarle filo, el chico tragó saliva. Ambas mujeres estaban locas y eran posibles homicidas en potencia.
—Ya vuelvo— dijo Hana levantándose de la mesa, por fin había conseguido dividirla en dos— necesito hacer algunos cambios— salió de la casa Inuzuka en dirección a la florería de Ino. Camino lo más rápido que pudo, llego al mostrador y lanzó una pregunta desesperaba, mientras Ino solo podía sentirse intimidada ante la mujer.
— ¿Sucede algo Hana san? —cuestionó debido al comportamiento de ésta, pues la primera vez que había ido con ella para arreglar los adornos de los centros de mesa de la fiesta; su cara, su actitud eran completamente distintas.
—¡Dime… ¿cuáles son las flores más peligrosas y letales que te son permitidas vender? ¡ — Ino abrió los ojos y ante la pregunta comenzó a sudar.
—Ni-ninguna Hana san—respondió nerviosa, viendo la decepción de la chica enfurecida.
Hana meditó por un momento sobre sus pensamientos sus pensamientos delictivos. Suspiró profundamente y volteo a ver la rubia, quien ante el mirar de la Inuzuka comenzó a ser víctima de una diaforesis.
—Está bien, entonces quiero que en vez de flores, todos los centros de mesas se encuentren cubiertos de plantas carnívoras, especialmente come hombres, no, no, mejor que sea todo el salón— sonrió de lado.
— ¿Eeeeeeeeeeeeeeeeeh? — la Yamanaka se asustó, la cara de Hana Inuzuka parecía más la de la psicópata y asesina que la de una novia que supuestamente se iba a casar con el hombre de su vida, o al menos eso es lo que le había dicho el día que había hecho el pedido
— ¿Se puede? — le volvió a preguntar, Ino estaba confundida, Hana Inuzuka estaba loca.
—S-si Hana san, si se puede, pero ¿está segura? — cuestiono extrañada, no era para nada usual que una novia quisiera ese tipo de ejemplares.
—Totalmente— respondió abandonando el lugar. La Yamanaka únicamente pudo ver a la mujer salir contenta del lugar. No le preguntaría más, le tenía miedo, definitivamente estaba loca.
Nadie en su sano juicio cambiaba las rosas y los claveles por dioneas.
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Día 9 y 10 (PRIMER Y SEGUNDO DÍA DE ENTRENAMIENTO): Los genin se quedaban dentro del bosque para ver qué tan autosuficiente eran.
Día 11 (TERCER DÍA DE ENTRENAMIENTO).
—Bien, bien chicos, en base a que ya han pasado dos días, hoy ustedes deberán mostrarme sus habilidades para ver quienes o quien se ganará el derecho de ir a dormir en una cama calientita y con una cena extremadamente deliciosa, la cual yo mismo me di a la tarea de ordenar, como entrada tenemos tsukemono y onigiris rellenos de lo que ustedes pidan, como plato principal he sido demasiado gentil, pues empezará con un plato de ramen, seguido de un delicioso katsudon, después su paladar quedará deleitado con unos deliciosos okonomiyakis y para rematar el postre, que pueden ser unos deliciosos dangos —anunció dándole un codazo a Itachi, sabía que eran su debilidad— dorayakis o mochis, ustedes decidirán si piden uno de esos tres o todos—informó esbozando una sonrisa. Había visto babear a los genin, sabía que tenían hambre y disfrutaba ver como empezaban a motivarse, aquello sin duda era el premio mayor— chicos, ustedes deciden si quieren venir a esa maravillosa cena o prefieren quedarse en el monte comiendo grillos, pasto o lo que sea que hayan ingerido para sobrevivir— rió ante sus últimas palabras, si antes les brillaban los ojos, ahora una llama aparecía en lugar de pupila. Había logrado su cometido, estaban más que dispuestos a superar la prueba, no obstante esa cena tan ostentosa, solo podía significar una sola cosa, el reto sería difícil
— ¿están listos? —preguntó el Uchiha, cruzando los brazos.
— ¡Sí Shisui sensei estamos listos! — dijeron los tres al mismo tiempo.
— ¿Seguros, seguritos, bien seguros?
— ¡Sí! — reafirmaron con muchísimo más entusiasmo mientras el interior de Shisui se revolcaba entre risas. Aunque debía admitir que se miraban bastante bien, como si en esos días no les hubiese pasado absolutamente nada, ¿se encontraba acaso ante una generación de niños mucho más apta?, ¿serían capaces de superarlos algún día?, eso solo el tiempo lo sabía y esperaba vivir hasta verlo con sus propios ojos, por el momento y a pesar de su fortaleza física; esos niños eran demasiado ingenuos.
—Bien, entonces la primera prueba consiste en…—hizo una pausa con la intención de generar emoción y suspenso. Colocó una mano en su barbilla, levantó la ceja derecha como si tratase de dar respuesta o deducir alguna cosa. Los genin se mantuvieron en silencio esperando por sus indicaciones. Volvió a sonreír cuando vio en ellos muchísima más determinación que antes, pues todos ellos estaban decididos a demostrar que eran capaces de superar sus pruebas y todas las demás a las que se pudiesen enfrentar. Shisui tragó saliva, todas las miradas hacia él comenzaban a intimidarle, luego dio unos cuantos pasos hasta estar mucho más cerca de Itachi quien hasta el momento se había mantenido en silencio observando como su amigo disfrutaba del momento. Posó la mano izquierda sobre el hombro derecho de Itachi y esta acción hizo que lo voltease a ver y se dio cuenta de sus intenciones; esa miraba, ese actuar ¡conocía a ese sin vergüenza! —Deben atrapar o tan siquiera tocar a…Itachi— dicho eso desapareció en tan solo un parpadeo, Itachi suspiró observando el lugar de su escondite, luego notó como los genin lo miraban como si él fuese la presa, por unos segundos se sintió el menú principal de aquella tarde. Los genin comenzaron a acercarse lentamente rodeándolo por completo haciendo todo tipo de ruidos y movimientos para distraerlo y así poder lograr su cometido.
—Sí que me has metido en un lio— habló sabiendo que lo escuchaba — gracias a ti pasaré la tarde huyendo de ellos— volvió a suspirar. Ya se había resignado.
— ¡Por él ¡— gritaron los tres cuando estuvieron lo suficientemente cerca , se lanzaron hacia su persona con la seguridad de atraparlo, estaban a menos de un metro, no había falla alguna.
—Estás acorralado— pronunció un Inuzuka mientras parecían caer sobre él.
Itachi sonrió de medio lado— Lo siento—habló de pronto formando el sello del carnero— pero no les será tan fácil— dijo desintegrándose en decenas de cuervos. Los genin lo miraron con asombro, era demasiado tarde para detener el curso, irremediablemente los tres chocaron sus cabezas en el aire mientras iban cayendo.
—¡Auchauchauchauch! — expresó el Inuzuka sobándose la cabeza.
—¡Ayaiayaiayaiayaiayai! — lloriqueo la Yamanaka.
—Esto apesta— decía el Nara con un chichón en la cabeza.
Se quedaron sentados en el suelo, viendo como su presa volaba en los cielos. —Maldición, ¿Cómo se supone que debemos atraparlo? — les cuestionó el Nara con desgana mientras hacía círculos con el dedo sobre la tierra— es hasta ridículo, quiero decir dentro de toda esa parvada no pudimos siquiera tocarle una pluma— los demás lo observaron con fastidio; era totalmente cierto . Agacharon la cabeza, ya estaban cansados y apenas habían comenzado con la prueba.
Todavía les faltaban 4 días.
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Se asomó por la puerta y lo vio sentado aguardando por su llegaba. Respiró profundamente y trato de tranquilizarse, tenía una idea del tipo de preguntas del interrogatorio al que estaba punto de someterse, pero lo que no sabía era que responder ante ellas. Indudablemente el nombre del padre era una de ellas, pero esa era información que no podía revelarle. Ya no tanto por él, sino por ella.
Lo que sea que iba a suceder que pasara de una buena vez. Se armó de valor y entró al salón principal, Hiashi la miró en silencio, como si estuviese esperando que simplemente confesara sin tener que obligarla. Hinata tomó asiento manteniéndose en total silencio. Hiashi hizo una mueca de disgusto, no iba a llegar a ningún lado sin presionar.
—Ésta es la última oportunidad que te voy a dar Hinata, dime el nombre de la persona con la que te has atrevido a denigrar y manchar nuestro buen nombre, yo no admito que ese sin vergüenza esté paseándose por ahí sin hacerse responsable de sus acciones, ¡te lo exijo en este mismo instante! — estaba harto de largas, de secretos, de lloriqueos. Esta vez estaba dispuesto a cumplir su palabra si ella no confesaba. Ya todo estaba prácticamente arreglado.
Hinata cerró los ojos, su cuerpo comenzó a temblar, movió sus labios como queriendo articular palabra alguna; en ese mismo instante Hiashi puso especial atención en la gesticulación de su hija—No puedo padre, no puedo, no puedo, no puedo —dijo en llanto llevando ambas manos a su rostro. Hiashi arqueó una ceja y apretó sus labios.
— ¿Por qué? — cuestionó sin inmutarse ante los sentimientos de su hija. Hinata no pudo responder, tenía un enorme nudo en la garganta, aunque quisiera hablar o pronunciar algo, simplemente le ganaba el sentimiento, la vergüenza, el desengaño y el deshonor, estaban todos juntos y estaban presentes al mismo tiempo.
—Y-yo… definitivamente no puedo— apenas y pudo pronunciar, haciendo que aquellas fuesen sus últimas palabras.
Hiashi Hyuga se levantó y con rabia continúo observándola. Hinata se había negado a confesar. Lo estaba desobedeciendo, eso era un acto irrespetuoso y una clara señal de rebeldía que no podía permitir— Bien, entonces…—pausó acercándose a ella, Hinata llevó su vista hacia arriba y vio lo labios de su padre moverse en una dolorosa declaración…
En ese instante sus ojos se abrieron más de lo normal ante la sorpresa, sintió una opresión en el corazón, su mundo el cual se encontraba de por sí ya fragmentado por fin se derrumbaba, nunca imaginó la decisión que había tomado su padre.
Hiashi Hyuga salió del salón principal, dejándola sin habla, estaba en shock de rodillas frente al altar de su madre.
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Llegó la noche y con ella el final de la prueba de Shisui, los genin ni siquiera habían podido lograr tocar a Itachi, es más desde la última vez que éste se había desintegrado, no lo habían vuelto a ver. Shisui suspiró por dos razones; la primera que estaba un poco decepcionado del desempeño de los chicos; cuando los vió tan animados, pensó que ese día tendrían más progreso , pero no había sido así, comenzaba pensar que el haberles impuesto a Itachi había sido demasiado para ellos, pero después llegó a la conclusión que era mejor de esta manera; toda su vida había creído que era mejor empezar por las cosas más difíciles para que de esta manera cualquier problema que viniese después fuera pan comido y la segunda de alivio, a pesar de su decepción se alegraba que los genin no hubiesen logrado nada, el excepcional menú que había prometido no existía, todo había sido parte de un sucio engaño, pero si ellos no lo habían logrado entonces no tenía nada de qué preocuparse.
Itachi lo observó de reojo con desdén, desde un principio se había dado cuenta de sus mentiras, pero esperaba que en el transcurso del día recapacitara. Lástima que no había sido así— Cuando te cases con Hana tendrás que dejar las mentiras de lado, eso si quieres tener un matrimonio duradero, a nadie le gustan las mentiras y menos a una mujer.
Shisui rió ante su comentario— No te preocupes, Hana es a la única persona a la que no le digo mentiras— confesó haciendo que Itachi hiciera una mueca— ¿quieres decir que me has mentido?.
Volvió a reír— no, y aunque quisiera, me conoces tan bien que de todos modos terminarías descubriendo mis mentirillas— sonrió— es igual en tu caso, no puedes tener secretos para conmigo, porque te descubro al instante Itachi.
—Por algo hemos sido amigos desde que éramos unos niños— contestó Itachi formando una ligera sonrisa.
—Más que amigos, somos hermanos—volteo a verlo e Itachi lo imitó.
En ese momento la confianza que se tenían el uno al otro era prácticamente inquebrantable….
Shisui tomó las manos de Itachi y lentamente se acercaron, sus pupilas e dilataron y comenzaron a enrojecerse. Se tomaron tiernamente las manos entrelazándolas y cerraron la noche con un… tierno y apasionado bes… ok no.
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DÍA 12 JUEVES (CUARTO DÍA DE ENTRENAMIENTO ).
El entrenamiento con los genin aún no mostraba resultados, el día anterior ninguno de ellos había logrado si quiera tocar a Itachi, la razón era muy sencilla, pero Shisui necesitaba que por lo menos alguno de ellos se diera cuenta.
—Hoy les daré otra oportunidad, así que empiecen— les informó dándoles la señal de salida. Los genin estaban cansados, pero debían aprender a diferenciar para poder avanzar.
Paso todo el día sin avance alguno. Ya estaban en el cuarto día y todavía nada, Shisui comenzaba a estresarse e Itachi a desesperarse ¿Cuándo iba a practicar shuriken jutsu? ¿a eso iba qué no?.
No fue hasta el quinto, que al chico Nara analizó la situación, cuando habían intentado atrapar a Itachi, habían hecho varios agujeros en el suelo, pero sobre todo la Inuzuka había hecho un gran agujero en un árbol, ese día el Nara se dio cuenta que "no estaba", sonrió dejando de atacar a Itachi y sus otros dos compañeros lo miraron enojados — ¡AYUDANOS! —reclamaron, el Nara no les hizo caso y únicamente formó el sello del tigre, internamente reía por haber sido tan flojo e idiota—Dispersión— dijo en un susurro. Luego vio a ambos Uchihas sentados bajo la sombra de un árbol platicando, estaban felices y lentamente se fue hacia ellos, hizo una mueca cuando vio a Itachi guardar algo en cuanto se percató de su presencia.
—Veo que por fin te diste cuenta— habló Shisui bastante contento. Se alegraba que por fin alguien de ellos hubiese analizado todo su entorno.
—No puedo creer que hayamos estado todos estos días bajo un genjutsu sin habernos dado cuenta— exclamó con fastidio dejándose caer.
—No te culpes— contestó Shisui—Itachi es experto en genjutsu, es difícil diferenciar cuando se trata de él. Itachi lo miró de reojo, sonrió y se levantaron.
—Creo que ya fue suficiente— dijo Itachi, deshaciendo su genjutsu. Los demás genin no entendieron lo que sucedía, simplemente escucharon a Itachi decir que ahora practicarían shuriken jutsu. El Nara rodó los ojos viendo como sus compañeros todavía no se habían dado cuenta de la situación, mientras Shisui se preparaba para darles una demostración junto a Itachi.
—-¿estás listo? — preguntó Shisui sacando todo tipo de armas ninja.
—Siempre he sido mejor que tú, demuéstrame que tanto has mejorado— respondió, Shisui sonrió y tras esas palabras, los genin vieron la mejor simulación de batalla de shuriken jutsu que sus ojos jamás hayan visto.
De esta manera transcurrieron los dos días restantes, mañanas y tardes de taijutsu y shuriken jutsu, noches de una buena cena y tiempo de calidad con sus senseis.
Día 15 (Domingo, 7 día de misión/ regreso a Konoha)
El día de regreso por fin llegó. Shisui no tenía ni la menor idea de lo que Itachi tenía planeado. Sentía una enorme curiosidad de saber que era lo que pasaba por su mente, además se alegraba que por fin se hubiese dado cuenta que estaba enamorado de ella. Él lo supo desde que lo escuchó decir que "había hecho el amor con ella", muchos hombres generalmente temían de reconocer aquello e Itachi lo había dicho de una forma tan natural, sin titubeos ni reservas simplemente salió desde lo más profundo de su ser, de su corazón y seguramente ni se había dado cuenta debido a su inexperiencia; había confundido también el miedo al cambio con dudas. Era un genio de las artes ninjas, un prodigio en cuanto a escolaridad, estratega excepcional y un idiota cuando se trataba de mujeres.
Era irónico que tuviese a miles detrás suyo y a todas irremediablemente terminaban siendo cortésmente rechazadas. Itachi siempre salía con la misma excusa y juraba y perjuraba que necesitaba una mujer que lo amara y que no lo viese como un trofeo. Sí, estaba de acuerdo que eso era algo sin duda indispensable, había muchas ahí afuera que buscaban el apellido Uchiha para escalar un rango en su estatus social, querían prácticamente vivir como reinas, presumir que se habían ligado a un Uchiha y pretender que seguramente serian superiores a los demás, por ello un Uchiha siempre procreaba con otro Uchiha, mas aparte eso significaba mantener una línea sanguínea pura. Quizá un poco ridículo para la época en que la que estaban viviendo, pero cierto.
Afortunadamente a él poco le importaba mantener esa tradición, era un Uchiha poco convencional y bastante rebelde, seguía sus propios ideales y se alegraba en parte que Itachi también estuviese siguiendo su propio camino y que Fugaku Uchiha aunque un poco intransigente en ciertos aspectos, les hubiese dado libertad de escoger a quien ellos quisieran sin imposiciones u obligaciones. Eso sin duda alguna era algo de admirar, más todavía si consideraban el hecho que era el líder del clan; el primero que había tomado la decisión de romper con ese estigma generacional tan ridículo.
Era absurdo pensar que estabas obligado a unir tu vida con alguien a quien no amabas únicamente por ser de tu mismo clan, le causaba repudio pensar que muchos otros hubiesen permitido que tomasen así el control de su vida, era como si los padres deseasen la propia infelicidad de sus hijos. Claro estaba que en ocasiones las cosas si lograban funcionar, un ejemplo era el de sus padres y los padres de Itachi, ellos jamás tuvieron ese tipo de problemas porque para empezar se habían enamorado mucho antes de que sus padres los obligasen; eso sí que había sido suerte.
Llegaron a la entrada de la aldea a la hora indicada, faltaban cinco minutos para las seis de la mañana y ya estaba el siguiente equipo esperando para recibir la estafeta y comenzar con su misión.
— Me alegra su puntualidad chicos— levantó el pulgar, esbozando una enorme sonrisa. En toda la aldea no había persona más energética y positiva que Maito Gai. Shisui entregó aquella vara y antes de que pudiese desearles buena suerte había desaparecido junto a su equipo.
—Gai sensei nunca va a cambiar—dijeron ambos Uchihas, mientras los genin se compadecían de sus compañeros. Si Shisui había sido un poco rudo, podían imaginarse que él seguramente ya les había puesto unas polainas en cada tobillo como de 20kg cada una, además de su típico traje de látex. Podían claramente escucharlo decir "nuestra meta es llegar en una hora" a un lugar que seguramente estaba como a poco menos de medio día.
—Muy bien Itachi, iré con el hokage para entregar el informe con las actividades realizadas durante todos estos días, no es necesario que vengas, después de todo has venido conmigo como un favor personal, si quieres ve a casa y descansa.
—No te preocupes Shisui, no tengo prisa por regresar, puedo acompañarte, también debes de estar cansado y todavía debes escoltar a los genin a sus casas.
— Bien, entonces vayamos— respondió sonriente, sabía que siempre podía confiar en él. Itachi era simplemente como un hermano menor para él y sentía exactamente lo mismo que Itachi sentía por Sasuke. Estaban ahí para apoyarse entre los tres aunque tuviesen sus diferencias y se insultasen de vez en cuando; su fraternidad era indestructible.
Al cabo de una hora ambos habían terminado con la misión. Shisui se moría de ganas de ir a ver a su prometida, deseaba abrazarla y besarla, Itachi igual, sentía esa enorme necesidad, por fin había aclarado su mente, los días fuera lo habían hecho extrañarla, era algo indescriptible y nuevo para él. Estaba ansioso y temeroso a la vez, habían terminado y la idea que otro se haya acercado a ella en su ausencia lo alteraba aunque se mostrase impasible por dentro se estaba muriendo.
Ambos Uchihas se despidieron, se dieron la mano y acordaron encontrarse de nuevo para ir a comer. Luego se fueron a sus respectivas casas sin saber lo que les aguardaba después ese mismo día.
Eran las 12 de la tarde cuando Shisui tocaba a la puerta de los Inuzuka. Antes de llegar había pasado a la florería de Ino a comprar un pequeño detalle para ella, le pareció un poco extraño la pregunta de la rubia — ¿están seguros que desean esos arreglos? — la escuchó preguntarle, él ladeo la boca y se rascó la cabeza—lo que Hana haya pedido está bien para mí— respondió haciendo que Ino abriera los ojos ante la sorpresa "que pareja tan rara" pensó antes de verlo salir de la tienda.
Caminó unas cuantas cuadras hasta entrar en los dominios Inuzuka, divisó la casa de su amaba, felizmente caminó hacia ella y tocó la puerta.
— ¡Buenas tardes Tsume sama, que bien se ve hoy! — fue lo primero que dijo mostrando una gran sonrisa, aquello hizo que la mujer quien ya estaba enterada de todo lo sucedido, comenzara a gruñir, Shisui percibió el peligro y su semblante cambió rápidamente—¿Qu-que ocurre? — preguntó nervioso sudando en frio. La mujer enseño sus colmillos dedicándose una mirada asesina, el Uchiha tragó saliva y comenzó a palidecer— ¿Tsu…me saa…maaa? — preguntó de nuevo para esta vez ser atacado por la que se supone seria su suegra. La Inuzuka lo tenía agarrado del cuello de su camiseta, mientras lo zangoloteaba. Shisui sintió sus uñas o más bien sus garras atravesar sus ropas sintiendo como comenzaban a romper su piel.
— ¿Te crees muy listo maldito? —expresó entre dientes sumamente furiosa— ¡jamás te vamos a perdonar lo que has hecho bastardo! — Shisui se quedó boquiabierto ante sus palabras ¿Qué estaba sucediendo?
—Au-au-au, por favor Tsume sama, no sé ¿de qué está hablando? — suplicó tratando de hacer que la mujer se tranquilizara, para ese momento comenzaba a sentir como su sangre recorría su pecho y bajaba lentamente, el dolor comenzaba a ser punzante.
—¿No sabes a qué me refiero?, ¡vaya cobarde, ten al menos el valor de admitirlo!.
— ¿A-admitir que? — cuestionó de nuevo observando como el enfado de la mujer aumentaba aún más ante sus interrogantes.
— ¡Ya fue suficiente madre! — habló Hana quien iba bajando de las escaleras. Cuando llegó hasta ellos, lo liberó del agarre de su madre y con el dorso de su mano comenzó a acariciar la mejilla del Uchiha. Shisui sonrió sintiendo la suavidad y delicadeza de su mano, la vio sonreír tiernamente— Hana— murmuró y cuando menos los esperó vio cómo su cara comenzaba a ensombrecerse, él de nuevo abrió los ojos. De pronto su novia había tomado su cabeza con ambas manos, dándole un tremendo cabezazo que lo había dejado viendo estrellitas. Shisui se echó hacia atrás, se encorvó y comenzó a sobarse la frente— ¡Ayayayayayayaya! — se quejaba mientras estiraba su brazo para darle las flores que increíblemente no había soltado, sintió un ligero jalón y cuando volteó a verla ella las estaba mascando con furia, mientras tronaba los dedos de sus manos que estaban formando un puño. Shisui trató de olvidar el dolor irguiéndose nuevamente para esta vez ser tomado de los hombros, pensó que ella lo besaría pero en su lugar le había dado un rodillazo justo en las joyas familiares, él de nuevo se encorvó derramando unas cuantas lagrimitas y ella terminó asestándole un golpe en la cara y otro en el estómago. Se escuchó un crujir—¡No quiero volverte a ver en mi vida! — la escuchó decir aventándole el anillo de compromiso.
—Ha-na— apenas y pudo decir para ver cómo le cerraban la puerta en la cara. Estaba sangrante, lastimado y abandonado. El anillo rodó hasta quedar justo debajo de él, lo tomó y observándolo por unos instantes no supo que le dolía más, si su cuerpo o el hecho que ella había terminado con él sin siquiera saber el motivo. Además estaba seguro que le había roto una costilla…. o probablemente dos. Shisui caminó en dirección a su casa, luego recordó que tenía un compromiso con Itachi y se dirigió al lugar de su encuentro parando cada cinco minutos para descansar.
Subió airosa a su habitación tras haber obtenido su venganza. Kiba en ese momento hasta se compadeció del hombre; su hermana era bastante agresiva, lo había dejado hecho polvo. Cerró la puerta de su cuarto y vio su mano la cual estaba manchada de sangre, ella era una mujer de carácter fuerte pero haberlo golpeado no la hacía sentir mejor. Por primera vez desde que se enteró de todo, sintió algo extraño para ella, respiraba agitada, sintió una punzada en el corazón, su cara estaba mojada, rápidamente fue al baño y cuando se vio al espejo se enteró; el reflejo por primera vez le mostraba la imagen de lo que había sido una mujer fuerte, ahora ella estaba llorando.
Kiba inmediatamente salió de su casa en busca de Neji— Regresó— informó en cuanto llegó al clan Hyuga apretando los puños, el Hyuga arrugó la nariz y fue a buscarlo, el Inuzuka trató de detenerlo para decirle que Hana se había hecho cargo de él, pero era demasiado tarde. Suspiró llevando una mano a su cabeza y no le quedó más remedio que seguirlo.
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Suspiró con pesadez al ver que ella no estaba en su habitación. Todavía no tenía ningún tipo de relación oficial, no podía simplemente tocar la puerta y preguntar por Hinata. Debía primero hablarlo con ella y si estaba de acuerdo en continuar la relación, entonces hablaría con Hiashi Hyuga para pedirle permiso e ir a visitarla de manera legal. Por el momento había esperado por más de veinte minutos y Hinata no aparecía. Suspiró con pesadez, entró a su habitación y se sentó junto a la ventana de modo que si alguien que no fuese ella llegase a entrar el pudiese salir lo más rápido posible, tenía todavía una hora y media antes de su comida con Shisui.
El tiempo volvió a transcurrir, pasaron veinte minutos más, y nada, otros veinte más y todavía nada. Al final tuvo que esperar una hora para escuchar su voz, su corazón latió inexplicablemente rápido, tenía tantas ganas de verla, abrazarla, besarla y pedirle de una buena vez que fuera su novia. Hinata entró a su habitación sin siquiera percatarse de su presencia, estaba aturdida la situación se estaba saliendo de control, cerró la puerta, se volteó lentamente y dejó caer su cabeza sobre la puerta, apretó los dientes y dejó correr unas cuantas lágrimas, no podía más, no se quería ir. Itachi notó en al acto que ella no estaba bien, se puso de pie sin hacer ningún ruido y lentamente fue hacia ella.
La Hyuga había estado más de dos horas discutiendo su destino con su padre, debido a que no le había querido revelar el nombre del padre de su hijo, Hiashi Hyuga había decidido entonces sacarla de la aldea y pagarle a alguien para que se casara con ella, luego esperarían el tiempo suficiente; más o menos hasta el término de su embarazo para que de esta manera pudiese regresar sin tener que dar explicación alguna. Así todos creerían que Hinata había quedado embarazada durante la consumación de un matrimonio como se esperaba de toda señorita decente criada dentro de una buena familia.
Nunca imaginó todas las consecuencias que todo este problema le traería; su único delito había sido amar a Itachi Uchiha, entregarse a él en cuerpo y alma. Todos los bellos momentos, la pasión entregada, el amor dado, todo se había volcado en su contra. Desafortunadamente culminaba en un problema que parecía no tener salida; al norte la traición hacia Hana Inuzuka, el haber estropeado su boda metiéndose con su futuro esposo, al sur el hijo que tendrían ambos, no podía solo perdonar su traición y dejar a Hana Inuzuka sin esposo y sin el padre de su hijo, al este el problema con su padre, su hermana, Neji ,el clan entero y la reputación, el buen nombre y al oeste su propio hijo, el otro hijo de Itachi Uchiha.
Estaba aterrada, las últimas palabras dichas por su padre la sentenciaban de por vida. ¿Era el momento de delatarlo?, ¿valía la pena seguir protegiéndolo?
Existían únicamente dos caminos; o se sacrificaba ella o lo sacrificaba a él.
"Si no vas decirme ¿quién fue?, entonces no me dejas otra opción… tu silencio, tu renuencia no permite que obliguemos a ese hombre a responderte como es debido, entonces me veo en la penosa necesidad de comprarte un esposo para que se haga cargo de ustedes, de ninguna manera voy a permitir esta deshonra, esta mancha al nombre de nuestro clan, no permitiré que la gente vea a mi primogénita, a la primogénita del líder del clan Hyuga como una mujer fácil, así que… prepárate porque en una semana te vas de la aldea y no pienso discutir más".
Sentía escalofríos de solo recordar las palabras, ya habían pasado cuatro días y la expresión facial de su padre aquella tarde dentro del salón principal, le decía que hablaba en serio, muy en serio. Comenzó a limpiar sus ojos cuando de pronto se sintió rodeaba por unos fuertes y confortantes brazos, sintió la humedad de sus labios sobre su mejilla derecha y el calor de su respiración, todo su cuerpo sufrió una piloerección cuando escuchó su susurrar —Te extrañe mucho— con esa dulce y melodiosa voz. La situación no ayudaba, sus cuerpos estaban juntos, estaba embelesada en aquel abrazo, la ternura de su beso y su confesión, Hinata deseó que el tiempo se detuviese justo en ese momento y que no continuara nunca más. Además él había regresado con ella aun después de haber terminado — ¿Por qué estas triste? — lo escuchó de nuevo sin soltarla. Hinata giró quedando frente a frente con él, notó como se acercaba poco a poco permaneciendo a escasos centímetros de sus labios. Vio preocupación en sus ojos, se sorprendió ante tal hecho, le parecía imposible pero luego cayó en cuenta que todavía no se había percatado que sus engaños habían sido descubiertos.
—Por nada— respondió tajante, liberándose de su agarre. Él se confundió.
— ¿Segura? — le volvió a preguntar, esa actitud definitivamente no era de su Hinata. Algo estaba sucediendo. Ella no respondió y comenzó a preocuparse —¿Hinata? — insistió, abrazándola nuevamente, ella se tensó, su mente sabia de su delito y aun así su cuerpo se atrevía a traicionarla respondiendo ante su toque.
—S-su-suélteme Uchiha — respondió al fin. Itachi dibujó una cara de sorpresa en su rostro. ¿Uchiha?, demasiadas cosas habían pasado entre los dos como para comenzar de nuevo con esas formalidades, lo más raro de todo era que generalmente ella buscaba su abrazo y ahora parecía rechazarlo completamente.
—Pe- pero… ¿Por qué? , por favor Hinata, por favor mi amor, dime ¿Qué está pasando? La Hyuga bajó la cabeza, era la primera vez que él la llamaba así. Apretó sus puños y una mezcla de sentimientos comenzaron a revolverse; sentía rabia, coraje de que fuera tan sínico para querer convencerla con ese tipo de artimañas ¿ahora si la llamaba mi amor?, después de sus dudas y todo lo que había platicado con Shisui. Por un lado le causaba molestia aunque no sabía exactamente ¿por qué lo hacía? ¿cuál era su propósito?, y por otro sentía una profunda tristeza, desilusión, deseaba que sus palabras fuesen verdaderas, que de verdad las sintiera, pero él continuaba actuando como si no tuviese ningún tipo de compromiso, sabía que cabía la posibilidad que probablemente ni estuviese enterado pero, de no ser así, no podía evitar darse cuenta y temer de la facilidad que tenía para mentir, realmente tenia talento para ello; pues todo su actuar, su voz, pero sobre todo sus ojos mostraban inocencia pura, tanta que pensó en un momento que todo lo que habían dicho Neji, Kiba y la misma Hana eran mentiras— ¡Hinata! — dijo un poco más alterado.
— ¡Suélteme! — repitió soltándose nuevamente mientras intentaba alejarse de él, Itachi alcanzó a tomarla del brazo y la jaló hacia él, la pegó a su cuerpo y la abrazó por completo sin darle oportunidad de moverse. Sus brazos estaban completamente inhabilitados por los de él.
— ¡No! — contestó con voz firme, su cara cambio completamente, si antes estaba sorprendido ahora estaba molesto, furioso pues la idea de que alguien más la había enamorado en su ausencia llegó a su mente, era la única razón viable que podía responder a su interrogante. Sin embargo quería que ella misma se lo confirmase o se lo negase— ¡hasta que me digas, ¿qué está pasando?! — Hinata tembló jamás lo había visto tan molesto, en todo el tiempo que lo había estado viendo desde lo lejos siempre lo había visto sonriente, amable, gentil, de todo eso ella se había enamorado y aunque su seriedad tenía un sex appeal bastante interesante y atrayente se sintió intimidada ante su mirada tan penetrante. Hinata ladeó la cabeza para evitar el contacto visual, Itachi comenzaba a perder la paciencia, si había alguien más que se lo dijera y ya.
—Suélteme— pronunció más calmada tras unos minutos en completo silencio aún con la cabeza ladeaba
— ¡Mírame Hinata! — ordenó. Ella no lo hizo haciendo que perdiera por completo la paciencia. Desesperado buscó sus labios. La besó a pesar de la negativa de ella, al principio forcejearon un poco y se sintió mal ante aquel acto, pero después ella comenzó a corresponderle y se dejó llevar por el momento, después de todo ella lo necesitaba también. Itachi comenzó a soltarla lentamente mientras ella comenzaba a rodear su cuello con sus brazos, él por otro lado posó ambas manos sobre el rostro de ella. Hinata retiró los brazos del cuello de él y los llevó a su espalda para atraerlo más hacia ella, mientras sus manos lo acariciaban y apretaban su cuerpo. Todo marchaba bien, hasta que la imagen de la Inuzuka con un embarazo bastante avanzado llegó a su mente. Se alejó bruscamente de él rompiendo el momento. Ambos estaban agitados y antes de poder decirse cualquier otra cosa intentaron recuperar el aliento.
—Váyase— murmuro a punto de llorar.
El Uchiha no entendió el cambio de actitud, acababan de tener un apasionado momento y de buenas a primera lo echaba. De nueva cuenta se acercó a ella, la tomó de nuevo del rostro obligándola a verle a los ojos —dime... ¿ya no me quieres?—preguntó nervioso. Realmente no deseaba obtener una respuesta. Hinata abrió los ojos ante la pregunta, sintió una fuerte opresión en el pecho, apenas podía respirar. Su corazón latió más rápido de lo normal, se estaban viendo a los ojos y el semblante de él de nuevo había cambiado radicalmente; estaba completamente vulnerable, sus cejas se relajaron, su mirada era triste casi vidriosa, la fuerza que antes había ejercido sobre ella había desaparecido por completo— respóndeme por favor—suplicó al no obtener respuesta.
Hinata cerró lentamente los ojos y se mantuvo así por unos segundos, luego los abrió lo vio directamente a los ojos, no pudo con la presión y los cerró — P-por favor, váyase— pronunció en un hilo de voz, sintiendo de nueva cuenta el fuerte agarre de él. De nuevo la había inmovilizado.
Itachi apretó los labios, respiró hondo para tranquilizarse, no quería volver a alterarse otra vez— ¿todo esto es debido a mis dudas? — tampoco obtuvo respuesta. Apretó los puños—Te lo suplico Hinata dime de una buena vez por todas si ya no me quieres o… —pausó para tomar valor, no le agradaba la idea, pero a estas alturas prefería saber la verdad, había perdido mucho tiempo con el mismo asunto y si no había marcha atrás, si no había solución, entonces no tenía caso intentar algo, no tenía caso pedir su… prefería no pensar más en ello— si existe alguien más, porque de ser así, yo te juro que jamás vuelvo a molestarte, es más ni siquiera volverás a saber de mí— decir aquello le fue sumamente difícil y lo era, pues después de tanto pensarlo estaba seguro que deseaba estar con ella, pero para que una relación funcionase se necesitaban dos. Hinata entró en shock, el dolor de su pecho empeoró, no quería dejarlo ir porque lo amaba de verdad, la idea de no volver a saber de él la mataba y más porque estaba esperando un hijo suyo, pero al mismo tiempo no podía decirle que se moría por él, que aceptaba ser su amante, no podía ser tan egoísta, ni su hijo ni el de Hana eran culpables. Prefería no responder, la presión la estaba aplastando, sentía que iba a desmayarse, necesitaba zafarse de la situación sin confirmarle nada. Optaba por ser cobarde.
—S-si no me su-suelta voy a- a gritar—fue lo único que dijo. Él la miró incrédulo, no lo podía creer.
—No entiendo lo que sucede, ni porque haces todo esto, pero quiero que sepas que por fin me di cuenta… yo te amo— confesó, era lo único que faltaba por decirle, todo lo que pudiese decirle estaba de más, si con eso ella lo rechazaba, solo significaba una cosa… "todo acababa ahí".
Sus ojos comenzaron a humedecerse involuntariamente, él se dio cuenta, aún estaba entre sus brazos. Ella había demostrado que aun tenia sentimientos por él, se volvió a acercar lentamente a ella y justo cuando estaba a punto de besarla. Ella gritó haciendo que Hiashi Hyuga y Neji corriesen hacia donde estaba ella, abrieron la puerta de su habitación sin siquiera tocar antes y ambos abrieron los ojos ante la sorpresa
— ¿Se encuentra bien Hinata sama? — cuestionó su primo ayudándola a levantarse.
—S-sí, fue solo un susto— dijo estirándole la mano— me resbalé porque vi una araña, pero no fue nada.
—Ve al médico— expresó su padre— las caídas en tu estado son peligrosas.
—Sí, me voy a cambiar para ir—respondió ella y luego ambos hombres salieron de su habitación.
Justo cuando la puerta se cerró, se dejó caer al suelo, sin poder contener sus lágrimas. Él había alcanzado a besarla antes de irse y quizá ese apresurado beso era el último que daban en la vida.
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Cabizbajo, en shock, desilusionado y derrotado iba caminando por las calles de Konoha, estaba retrasado diez minutos, no le gustaba hacer esperar a la gente y menos Shisui. Dio la vuelta para ver el restaurante en donde quedaron de verse, no tenía hambre ni ánimos de nada, aun así había dado su palabra y la cumpliría. Se llevó una gran sorpresa cuando llegó y no lo vio en el lugar, se sentó en una mesa a esperarlo aunque aquello era bastante extraño, generalmente solían llegar a la misma hora a todos los lugares. Pasaron diez minutos sin que Itachi se diese cuenta, no dejaba de pensar en lo sucedido con Hinata, estaba ido, era la tercera vez que la mesera le preguntaba que iba a ordenar y este simplemente la ignoraba, no tenía cabeza para nada.
—Itachi—escuchó su nombre entre quejas, reconocía esa voz y giró hacia donde estaba.
— ¡SHISUI! — grito preocupado y se fue rápidamente hacia donde estaba él— ¿Qué sucedió? — le preguntó colocándolo sobre sus hombros. El Uchiha sangraba, Itachi estaba impresionado de su estado ¿quién había sido capaz de darle semejante paliza a Shisui?.
—Ita-chi, no sé qué sucedió, pero todo se… acabó—Itachi no entendió, pero verlo a él, a Shisui Uchiha en ese estado, no solo físico sino emocional era impresionante— Ha-na…terminó conmigo— Itachi abrió los ojos, justamente lo acaban de terminar también sin haber empezado —Por fa-vor, llévame al hospital, que c-creo que tengo varias costillas r-rotas. —Si— respondió él, seguía sin entender lo que le había dicho, pero pasaba a segundo término, lo que importaba ahora era la salud de él.
Mientras caminaban rumbo al hospital ambos se contaron sus tragedias, ahora compartían algo más que ideales; ambos eran dos Uchihas que compartían el mismo trágico destino de amor; ambos habían sido abandonados por sus parejas sin tener una explicación lógica, a ambos les habían adjudicado el mismo problema y también ambos iban a ser padres sin saberlo y para ambas Itachi y Shisui iban a tener un hijo con cada una.
Neji continuaba buscándolo por toda la aldea, su furia era incontenible. Por su culpa Hinata se iría en unos cuantos días, su poca hombría y deshonestidad la habían orillado a callar para salvaguardar su dignidad como mujer, ella estaría alejada de toda su familia, obligada a casarse con otro para esconder su desliz y su embarazo mientras él se paseaba alegremente por la aldea, ¡no!, eso no lo permitiría. Hasta ahí llegaba su infamia.
Continúo hasta que lo vio caminar junto al hermano mayor de Sasuke y se fue directamente hacia él. Desde los cielos cayó lanzando una patada contra el Uchiha, Itachi actuó rápido moviéndose del lugar, mientras el suelo era destruido debido al impacto. Shisui entre abrió los ojos e Itachi lo miró con molestia— ¿se puede saber porque nos atacas? — cuestionó dejando a Shisui sentado sobre una banca, no quería comprometer su físico, cada movimiento brusco seguro empeoraba sus heridas y por ende su dolor aumentaba.
—Itachi san, por favor, le pido no interfiera— comentó enojado, antes de ver al otro notablemente herido— esto es entre Shisui y yo, él sabe exactamente a que me refiero— Itachi volteo a verlo, vio en su mejor amigo la misma cara de extrañez que tenía él .
—En-tre, tu y y-yo? — cuestionó a pesar del dolor que le generaba hablar— no entiendo, ¿de- de que hablas? — volvió a preguntar, aumentando mucho más el enojo del Hyuga. Quien sabía que no era conveniente nombrar el nombre de Hinata y menos enfrente del hermano de Sasuke, involucrar a terceros significaba que más gente conociera la penosa situación. Aun así le parecía demasiado asqueroso que se deslindara de toda responsabilidad.
—Eres un maldito— le dijo para volver a lanzarse sobre él. No hacía falta activar el byakugan, estaba herido y aunque pelear contra alguien en tales condiciones era demasiado cobarde, más lo había sido él, por ello no tendría consideración alguna
Itachí notó de inmediato sus intenciones y se colocó frente al Hyuga tomándolo de las muñecas para impedirle que lo golpeara. Neji abrió los ojos con sorpresa - ¿qué haces Uchiha? — preguntó antes de activar el byakugan.
—Esa pregunta es la que debería hacerle a usted— respondió, observando como las venas de sus ojos empezaban a hacerse presente— byaku... — intentó activarlo, para ser anulado al instante por Itachi, quien de inmediato lo golpeó en la nuca, haciéndolo caer al suelo, Neji rápidamente se levantó y cuando lo hizo, vio el sharingan activo. Esos ojos rojos que eran capaces de meterlo dentro de la ilusión mucho más aterradora que la realidad. Estaba solo, así que era difícil pero no imposible, Neji junto mucho chakra para intentar salir, sin embargo cuando lo hizo fue recibido por el Taijutsu de Itachi; un golpe en el estómago que lo había dejado sin aire, uno en la mandíbula, otro en la nuca para aturdirlo y un rodillazo en el vientre para acabarlo dejándolo caer.
Para quienes observaban, el Hyuga había iniciado con la pelea— Lo siento Neji san, pero usted se lo buscó, no es ético para un jounin como usted atacar de esa manera— Neji lo observó de reojo retirarse, aguantando el dolor. Itachi después de todo tenía razón no era la manera, pero escucharlo negar lo había sacado de sus casillas.
— ¿Neji? — cuestionó Kiba cuando lo vio tirado en el suelo, ¿había sido Shisui? ¿Después de lo que su hermana le había hecho aún podía moverse? Simplemente no entendía, le ayudó a levantarse— ¿Fue Shisui? — le preguntó viéndolo negar.
—Itachi— respondió. Y Kiba entendió que como eran amigos de toda la vida no era de extrañarse que lo defendiera. Seguramente por la situación en la que el Uchiha se encontraba.
—Te acompaño a tu casa— dijo el Inuzuka y se retiraron del lugar.
Iban de camino al hospital completamente sorprendidos, no daban crédito a lo que estaba pasando, ese día para ambos había sido terriblemente malo, primero Hana, luego Hinata y para rematar Neji ¿Qué seguía?. Lo que sea que viniera después pasaba a segundo término, lo importante ahora era la salud de Shisui, quien llevaba probablemente más de dos horas aguatando el dolor de sus costillas rotas.
Lo ingresaron al hospital, le aplicaron un ninjutsu médico para reparar parcialmente las costillas, le recomendaron reposo absoluto días en hospital.
Durante la noche, la situación no lo dejaba dormir pues por más que le daba vueltas al asunto no encontraba respuesta o explicación lógica del comportamiento de la Hyuga; ella simplemente había decidido que no lo quería ver más y el que tuviese dudas no le parecía un motivo suficiente; eran seres humanos y podían equivocarse, además después de todo lo que había sucedido entre ellos dos, que todo terminase así como así… ¡ no, jamás lo aceptaría!. Se recostó de lado de la ventana viendo el cielo nocturno desde la comodidad de su cama, se quedó pensando unos minutos y al final decidió que mañana iría de nuevo a visitarla.
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Día 16 (Lunes) Día 5 de 7 antes de la partida de Hinata.
La mañana del día siguiente Itachi había ido a visitarlo, se encontraba bien físicamente, él era fuerte, pero su estado mental no lo dejaba descansar, todo la noche y parte de la mañana se había estado preguntando ¿ por qué? y por más que lo pensaba no encontraba la respuesta. Antes de irse todo estaba perfecto con ella y ahora todo estaba terminado, ¿what?.
. Hinata se levantó de su cama, después de la visita de Itachi de ayer, no había salido de su habitación, estaba demasiado deprimida y angustiada faltaban sólo dos días para empezar su nueva vida, no quería irse, pero no tenía otra opción.
—Hinata sama— escuchó a Neji detrás de su puerta—Su padre quiere hablar con usted.
Hinata con pesar la abrió, esas platicas con su padre las odiaba. Cuando la abrió no pudo evitar la sorpresa.
—Neji nii san, ¿Qué te sucedió? —cuestionó al ver el amoratado pómulo derecho de su primo.
—No es nada, vayamos con su padre.
—No, Neji nii, por favor—Neji se quedó pensando, no quería que ella pensara que se estaba metiendo en su vida, pero tenía que decirle la verdad, igual se iba a enterar.
—Tuve un pequeño enfrentamiento con Itachi Uchiha, cuando intentaba golpear
— ¿I-Itachi? —sus ojos se abrieron ante el nombramiento. Seguramente se habían peleado por ella
—Por favor Neji nii, no quiero que te involucres en esto, por favor.
—Descuide, Hinata sama fue mi culpa en parte por querer atacar a alguien herido.
— ¿Herido? — el corazón de la Hyuga casi se le salía del pecho, estaba preocupada por él.
—Sí, estaba herido, yo los ataque cuando iban al hospital, apenas y se podía mover. El corazón de Hinata se estaba quebrando, no podía ser cierto, apenas ayer lo había visto y él estaba en perfectas condiciones ¿cómo había sido posible?
—Neji, nii dile a mi padre que necesito salir un momento.
—Va a ir a verlo, ¿no es así?
—Sí, respondió ella, no puedo dejar que las cosas sigan así y menos que te siga golpeando—mintió aunque Neji sabia su la verdadera razón. Ésta vez la dejaría ir con él, pero sólo por esta vez, faltaba poco para que se marchara y la toxicidad de verlo todos los días iba a terminarse, suponía que todos tenían derecho a una despedida y si Hinata así lo deseaba, él no se interpondría.
Hinata salió rápidamente de su casa en dirección al hospital.
Itachi caminando por la aldea mientras disfrutaba de una brocheta de dangos que recién había comprado para él y Shisui, con la intención de meterlos de contrabando, pues la comida del hospital era tan insípida que ya necesitaba de algo con mucho más sabor.
Jugueteaba con el palillo dentro de su boca moviéndolo de arriba hacia abajo, pasando el clan Inuzuka, desde lejos había visto entrar a Neji Huyga, no le había dado mucha importancia hasta que pasó por ahí y escuchó — Por órdenes de Hiashi sama, nadie puede saber que Hinata sama está embarazada y mucho menos de Shisui Uchiha — en ese momento, dejó caer lo que llevaba en sus manos y su figura desapareció antes de que la bolsa de dangos y el palillo con el que había estado jugando, tocasen el suelo — ¿Itachi? — cuestionó Sasuke cuando vió a su hermano irse tan apresurado. Sasuke se fue hacia donde habia estado y recogió la bolsa que había dejado caer. La examinó muy por encima y percibió ese aroma tan dulce el cual era inconfundible… ¿por qué Itachi los había dejado ahí si era su comida favorita?. Sasuke arqueó una ceja intentando dar respuesta al hecho, escuchó un cuchicheo detrás de un muro e inmediatamente mordió con fuerza apretando sus labios.
—Apenas puedo creer que Hana se iba a casar con un tipo tan despreciable como Shisui Uchiha.
—Afortunadamente, descubrimos a tiempo a ese bastardo.
—Tengo tantas ganas de matarlo con mi propias manos, pero desgraciadamente es demasiado fuerte para mí—Neji asintió.
—Yo también tengo ganas de hacerlo pagar Kiba— pronunció con pesar, recordando el destino de Hinata— pero ten por seguro que no descansaré hasta hacerle la vida imposible a ese cobarde.
Tras el muró el Uchiha apretaba los puños con furia, ¿Quiénes eran ellos dos para hablar de esa manera de Shisui?. Activó su sharingan y se fue hacia donde los dos ninjas se encontraban.
—No hay nada más asqueroso y repulsivo que hablen a las espaldas de alguien más— escucharon ambos, viendo como Sasuke se acercaba notablemente molesto— mejor córtense la lengua antes de continuar diciendo estupideces— Neji y Kiba se miraron entre sí. No estaban dispuestos a discutir con él ese tema.
—El problema no es contigo Sasuke— pronunció Neji viéndolo de reojo. Sasuke sonrió de lado.
— ¿Qué no es conmigo? — pronunció con sarcasmo— Shisui es como mi hermano y no voy a permitir que unos perdedores como ustedes estén manchando su imagen de ésta manera, más vale que cierren la boca, si no se quieren meter en problemas— los amenazó furioso. Neji notó al instante la actitud tan agresiva y activó su byakungan, mientras Kiba los miraba nervioso. El ambiente increíblemente había cambiado por completo, la tensión y la sensación de que en cualquier momento se iba uno sobre otro crecía cada vez más.
—Te repito Uchiha, el asunto no es contigo, mantente al margen.
—Hmp— masculló — no sé qué problemas hayas tenido con Shisui, pero me resulta irónico que hables de cobardía cuando ayer lo atacaste cuando apenas podía moverse, ¿Qué paso Hyuga?, ¿crees que tienes el derecho de hablar mal de él, cuando el cobarde que ataca con alevosía y ventaja eres tú? —Neji volteó hacia él para encararlo, no estaba dispuesto a seguir escuchándolo, ni mucho menos aguantarlo. Además Sasuke no tenía vela en ese entierro, no entendía que él siendo un chico tan frío e indiferente, estuviese entrometiéndose en asuntos que no le concernían.
—La situación no es la misma— dijo observándolo fijamente— no te metas en lo que no te importa, ya te lo dije
—Sabes, lo único que lamento es… que Itachi sea tan noble, si hubiese sido yo, te hubiera rotó la cara en ese mismo instante.
— ¿Qué no entiendes Sasuke? — cuestionó de nuevo, su sangre estaba calentándose y por ello debía controlarse. No era buena idea comenzar otra pelea con un Uchiha.
—Tranquilos— expresó Kiba interponiéndose entre los dos.
Sasuke lo miró con desdén— si vuelvo a escuchar otra cosa en contra de Shisui, tengan por seguro que vendré por ustedes—volvió a amenazar — esto también va para ti Kiba, así que absténganse de hablar a espaldas de Shisui o al menos si lo van a hacer, tengan el valor de enfrentarlo cara a cara.
—Por supuesto que no hablaremos más de él, no tiene caso hablar de ese malnacido— expresó con despreció haciendo que Sasuke perdiese en control.
— ¡TE VOY A DECIR ALGO HYUGA, Y ES LA ÚLTIMA VEZ QUE TE LO REPETIRÉ! — le gritó empujando a Kiba hacia un lado y tomó al Hyuga por el cuello de la camiseta— sé muy bien qué clase de ninja y de persona es Shisui, para Itachi y para mí es como un hermano mayor, se también que es un hombre honesto y gentil que lucha por la paz y para que basuras como ustedes puedan vivir tranquilamente, por ello siempre le hemos seguido, porque es un ejemplo a seguir, yo le confiaría mi propia vida, así que … ¡NO VUELVAS A HABLAR MAL DE ÉL! —gritó haciendo que el Hyuga forcejeara con él para liberarlo de su agarre.
— ¡Suéltame! — grito empujando al Uchiha — ¿honesto?— cuestionó con sarcasmo. Neji estuvo a punto de golpear a Sasuke, pero se detuvo cuando a su mente llegó la imagen de Hinata llorando a un lado de su cama con Hiashi frente a ella. Recordó con pesar su rostro que le imploraba no dijera nada. Apretó los dientes y cerró los puños, para posteriormente abalanzarse sobre Sasuke, tomándolo tal cual él lo había hecho por el cuello de la camiseta — ¡¿QUÉ TIENE DE HONESTO UN TIPO QUE ESTANDO COMPROMETIDO EMBARAZA A OTRA MUJER?! — Sasuke ante la acción del Hyuga lo imitó y le dio la media vuelta haciendo que su espalda golpease contra el concreto del muro.
—¡Oigan, basta, deténganse! — exclamó Kiba observándolo como ambos se tenían por los cuellos.
El Uchiha levantó ambas cejas de la sorpresa, tratando de asimilar las palabras anteriormente mencionadas. — ¡¿DE QUÉ HABLAS?! —le preguntó totalmente confundido, moviéndolo de enfrente hacia atrás violentamente. Neji arrugó aún más la nariz, viendo de reojo a Kiba, sabía que había hablado de más, pero ya no podía hacer nada. Lo dicho dicho estaba— ¡CONTÉSTAME!, ¡¿DE QUE ESTAS HABLANDO?!.
Neji se quitó las manos de Sasuke de encima, estaba alterado y la acción de éste no ayudaba. Al contrario lo hacía enojar aún mucho más— ¡ME REFIERO A QUE…!
—¡NEJI! — le gritó Kiba para impedir que lo gritase. Demasiada gente los estaba viendo en ese momento. Sasuke volteó a verlo tratando de regular su respiración tras tan acalorada discusión.
El Hyuga tomó aire y continuó por lo bajo — Ese imbécil… embarazó a Hinata sama aun estando comprometido con Hana Inuzuka —ahora fue Sasuke quien dejó caer la bolsa de dangos, recordando la escena en donde sus padres y él habían encontrado a su hermano con la Hyuga en la cama.
—Eso… eso…nh-no…no puede ser, es-estás mintiendo— pronunció mucho más calmado, entendió que no era conveniente seguir discutiendo.
—Claro que lo es, Hinata sama lo confirmó— el menor de los Uchiha palideció, dejando caer ambos brazos a sus costados.
—Por eso Hana rompió su compromiso con él — agregó el Inuzuka cruzando los brazos. Sasuke los miró alternadamente, sin dejar de pensar en su hermano… no Shisui no era capaz de hacerse eso a Itachi, la Hyuga estaba mintiendo— No vayas a decir nada sobre esto.
Sasuke entró en shock, miró hacía el suelo, le habían dicho que guardara silencio, pero no podía , su hermano debía saber la verdad. Apenas anoche le había contado que Hinata simplemente lo había rechazado y ahora conocía los motivos. Definitivamente no podía callárselo, no a él. Sin embargo, aun creía en la inocencia de Shisui y estaba completamente seguro que la mentirosa era Hinata y que si estaba embarazada seguramente era de otro hombre y la única manera de saber era preguntándoselo al mismo Shisui. El cuerpo de Sasuke desapareció en tan solo un parpadeo dejando a los dos chicos completamente extrañados.
Su actitud no había sido… ¿demasiado exagerada?
Claro que lo era, necesitaba confirmar bien las cosas antes de clavarle una doble estaca a su hermano.
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Hinata había llegado al hospital con el corazón prácticamente en la mano, le dolía el pensar que estaba lastimado y tenía tantas ganas de abrazarlo pero debía mantenerse firme. Ella había ido únicamente a "reclamarle" el haber golpeado a Neji . Sin perder tiempo preguntó por la habitación en donde se encontraba el Uchiha—#37— le dijo la recepcionista del hospital y se fue rápidamente. Cuando estuvo frente a la puerta, estaba temblando cerró los ojos un momento para prepararse mentalmente, tomó aire, abrió la puerta formando una cara de molestia la cual se esfumó en cuanto vio la apariencia del hombre que estaba frente a ella.
— ¿Hola? — escuchó su voz. Shisui estaba confundido, no era normal que la ex de su hermano fuese a buscarlo. De hecho esperaba ver a Itachi entrando con esos deliciosos dangos.
— ¿Shisui san?-cuestionó sin entender— lo-lo siento, me equivoqué de habitación— mintió para luego intentar escapar.
—Espera— escuchó llamarla—Hinata san, por favor venga, necesito hablar con usted— ella entró en la habitación tímidamente, no sabía la razón por la cual Shisui Uchiha quería hablar con ella, pero por el motivo que fuese, se mantendría fuerte.
—Siéntate— le dijo amablemente— ¿cómo estás? —preguntó viendo como tomaba asiento a un lado de él. La situación era incómoda y la pregunta extraña— bien— dijo en voz baja —y-y ¿usted?...yo la- lamento mucho su estado— Hinata se apenó mucho, movía insistentemente sus manos, sus mejillas estaban adornadas con rubicundez y tartamudeaba. Shisui sonrió por dentro y entendió de inmediato porque Itachi se había enamorado de ella, sin duda era dulce y muy bonita, difícil pensar que una chica como ella dejara en la lona a Itachi en la intimidad— lo siento, seguro te preguntas ¿por qué te he pedido que te quedes, verdad? — Hinata lo observó por unos cuantos segundos y terminó por asentir—Bueno, quizás dirás que no es de mi incumbencia, o algo por el estilo, pero ¿por qué terminaste con Itachi? —Hinata ladeo la vista, no era de su agrado que las personas conocieran su situación sentimental — ¡oh vamos!, yo sé que han tenido sus encuentros, lo he visto salir del clan Hyuga incluso te he visto salir de su habitación, eso sin mencionar que te encontramos en la cama con él después de la celebración de Konoha— Hinata abrió los ojos, se sonrojó completamente y se levantó, se fue hacia la puerta, quería salir de ahí — Por favor Hinata san, no se vaya—Hinata paró justo antes de girar la perilla— ven, dime, no me conoces, pero puedes confiar en mí — comenzó a sollozar, el Uchiha le daba cierta confianza, quizá era buena idea contarle lo sucedido y que se descubriera todo de una vez—¿qué sucede? — volvió a preguntarle, sentándose en la cama. De pronto estaba llorando y no conocía la razón— Itachi te ama, cuando estábamos en la misión, no dejaba de hablar de ti, me aturdía con tanto Hinata san esto, Hinata san aquello— las lágrimas de Hinata cayeron al suelo, el Uchiha de inmediato lo notó, se levantó de la cama y posó ambas manos en sus hombros— ¿por qué estás tan afectada?, ¿no te da gusto saber que lo traes loco? — volvió a preguntarle, Hinata en ese momento volteo hacia él, Shisui se entristeció de verla en ese estado, era demasiado para él verla llorar de esa manera.
—Itachi no me quiere— pronunció con tanto dolor que hasta Shisui lo sintió.
— ¿Eh? ¿De qué hablas? — le preguntó completamente sorprendido de la seguridad con la que la chica lo decía, él tomó sus manos entre las suyas para animarla, quería que confiara en él.
—Itachi... él va-va a tener un hijo con Hana san— ahora fue Shisui quien entró en shock, eso no era posible, Itachi jamás le haría algo así, él sabía que estaba enamorado de Hana y se iba a casar con ella.
—No Hinata san— pronunció tomando un pañuelo para limpiar el rostro de ella y luego la abrazó para confortarla. El dolor la hacía decir locuras. Por la ventana Sasuke quien había visto la escena ardía en furia. Quería preguntárselo porque tampoco lo había creído, pero ahora que lo veía con sus propios ojos, no tenía dudas, Shisui era un traidor. Se retiró del lugar, ahora más que nunca debía informárselo a su hermano.
—El mismo Kiba se lo dijo a Neji y ella misma me lo confirmó cuando la vi salir del ginecólogo—Shisui soltó sus manos y en cuanto lo hizo ella salió corriendo de ahí, se dejó caer sobre la cama intentando entender lo que sucedía. Salió del hospital sin importarle nada y se dirigió hacia la casa de Hana, necesitaba saber si lo que Hinata Hyuga le había dicho era verdad.
Ninguno de los dos lo creía, estaban seguros que se trataba de una mentira o una confusión y en cierto punto del camino se cruzaron mientras avanzaban en el aire, sus sharingan se encontraron con furia, pero ninguno de los dos tomaría una decisión apresurada. No sin antes escuchar de la voz de cada una la confirmación. Para su mala suerte, Hana había visto salir de la habitación a Hinata, su rostro dejaba claro que estaba profundamente dolida; ellos dos se continuaban viendo. La oportunidad para dejarlo dar una explicación, se había esfumado.
Ambos llegaron exactamente al mismo tiempo a las habitaciones de ellas, se asomaron pero descubrieron con desazón que ninguna de las dos estaba. Entraron por la ventaba y se sentaron en suelo a esperarlas, mientras movían insistentemente sus pies, estaban ansiosos y el corazón les palpitaba como nunca antes lo había hecho. el pensar en una traición por parte del otro, les generaba un sentimiento profundamente doloroso, incluso hubo momentos en los que mientras esperaban los ojos de ambos se pusieron vidriosos, recordando que desde niños siempre se habían apoyado mutuamente y salido de misión juntos.
Tras casi veinte minutos de larga espera y agonía, vieron la perilla de la puerta moverse. Rápidamente salieron por la ventana, no querían que nadie que no fuese ellas supiera que estaban ahí dentro. Cuando escucharon la puerta cerrarse, cuidadosamente se asomaron y las vieron. Hinata respiraba agitadamente recargando su espalda en la puerta y Hana la cerraba con tristeza sus ojos al darse cuenta que ellos se seguían viendo.
En silencio los dos hombres entraron, observando en ellas ese aspecto tan apagado, les dolia de verdad verlas así.
Toc-toc- se escuchó en ambas habitaciones y las dos levantaron la vista…
— ¿Qué quieres? —preguntaron las dos; una con tristeza al ver el estado en el que se encontraba uno y la otra feliz de verlo sano. Claro que ambas habían disimulado muy bien sus verdaderos sentimientos detrás de unos ojos que aparentemente los veían con desprecio.
—Quiero que me digas la verdad... — pausaron sintiendo un enorme terror de escuchar su confesión— ¿Estás embarazada? — las chicas abrieron con asombro sus ojos ¿quién se lo había dicho?
—Si—respondieron, ya no tenía caso seguir negándolo; que pasara lo que tuviese que pasar. En ese instante ambas los habían matado, les habían dado el tiro de gracia y más porque tanto Itachi como Shisui, sabían que se habían estado cuidado todo ese tiempo.
— ¿Por qué? — preguntaron angustiados y profundamente dolidos, viendo como sus caras comenzaban a cambiar ¿cómo que por qué?, ¿que no se acordaban que lo habían hecho varias veces? Pensaron las dos, sin responder absolutamente nada —Yo… te amaba, ¿ por qué me en...-ninguno de los dos pudo terminar, pues una cachetada en la mejilla derecha de cada uno había sido suficiente para callarlos.
— ¿Y te atreves a preguntarlo?, ¿cómo que porque?, eso es obvio, acepta la responsabilidad de tu parte
— ¿Mi responsabilidad? – no comprendían, sus cabezas estaban revueltas, necesitaban encontrar tan siquiera una pizca razón dentro de toda esa marea de sentimientos, tras unos cuantos segundos se dieron cuenta que solo existía un solo motivo y eso los deprimiría más de la cuenta
—Yo, tenía mis dudas, es cierto, pero eso… yo no merecía que tú y... "Shisui pensó" con un nudo en la garganta— que me hicieras esto, yo…no… no voy a aceptar mi responsabilidad, soy humano y comento errores y se aceptarlos cuando sé que he sido yo quien se ha equivocado, pero esta vez no puedo, no soy yo el culpable— el corazón de la Hyuga se partió en dos, acababa de darle la estocada final, después de todo Itachi Uchiha si era capaz de renegar de su paternidad llamándole "errores", eso significaba para él su hijo — Hinata yo— pronunció acercándose a ella, acarició con el dorso de su mano su mejilla— no creo que pueda perdonar ésto—cerró los ojos con pesar, hizo una mueca, aguantó el dolor que le generaba pensar en la doble traición. Cuando los abrió, una lágrima se le escapó, rápidamente la limpió y golpeó la pared. Lo vio negar repetidas veces y luego bajo la cabeza. Hinata lo veía sorprendida, sin entender sus reacciones, primero la frialdad con la que rechazaba a su propio hijo, luego pasar del enojo a la indignación y luego al… ¿ dolor?. Ahí la única persona que había mentido era él. Tragó saliva viéndolo mucho más furiosa y volvió a abofetearlo — Vete, ya te había dicho que no te quería volver a ver—ordenó profundamente dolida. Se había equivocado al haber creído en él y definitivamente ni ella ni su hijo lo necesitaban, ¿para que darle el apellido de su padre que no lo deseaba y que lo había rechazado desde un principio?. En esta vida existían límites y éste era el de Hinata Hyuga aunque por dentro se estuviese muriendo — ¿Qué espera?, ¡váyase! — volvió a decir dándole la espalda para que no pudiese verla llorar.
—¿Hana?, ¿mi responsabilidad?, ¿de qué hablas?, es que no entiendo, háblame claro..
— ¿Qué es lo que no entiendes? — para la Inuzuka estaba clarísimo; una noche de infidelidad, ella con cuernos y la otra entre su cuerno, no había más y no necesitaba conocer más detalles, ella sabía perfectamente cómo se las gastaba él para lograr seducir a una mujer y con la tímida e inocente Hinata Hyuga seguramente las cosas le habían resultado mucho más fáciles.
— ¡Tu actitud! — le respondió acercándose a ella— ¡por favor Hana, no sé qué está pasando, ni en qué momento cambió todo, tampoco sé cuándo me dejaste de querer, pero lo único que quiero saber a estas alturas es… ¿por qué?, ¿Por qué con … —él, Itachi pensó— ¿por qué permitiste que te embarazara? — una vena saltó de la cabeza de la Inuzuka, de verdad que no tenía vergüenza, ¿Cómo osaba hacerle esa pregunta?, acaso estaba insinuando que el bebé que esperaban ¿era una carga?. Mejor no lo hubiera dicho. Shisui vió como comenzaba a tronarse los dedos, sabía de antemano que no iba a salir bien librado.
—Vete, antes de que me convierta en un criminal— dijo con furia, haciéndolo temblar, los golpes de "su amada" no eran precisamente los más inofensivos.
—¿De verdad quieres que me vaya? —volvió a cuestionarla, aunque tuviese un poco de miedo, incluso podía llegar a perdonarla, la amaba tanto, que no le importaba cuidar del hijo de otro, pero si Itachi se hacía cargo del niño, entonces no había lugar para él— si me dices que sí, no volveré a molestarte más— toda su furia de desvaneció al instante, algo le decía a la Inuzuka que le dijera que no, que le creía, pero luego estaba Hinata Hyuga, una chica ocho años menor que él la cual estaba viviendo prácticamente un infierno por culpa de él. Aunque sus ojos, su voz y su actuar demostraran inocencia pura, no podía ser tan egoísta— sí, quiero que te vayas— pronunció mucho más tranquila, caminando hacia la ventana haciendo a un lado las cortinas indicándole que se fuera. Shisui entendió sus acciones y suspiró resignado— Entonces realmente todo termina aquí— ella asintió acercándose a él para darse el último beso, el más dulce, el más largo, pero sobre todo el más doloroso de todos. Cuando terminó ella le dio la espalda para evitar que la viese llorar— ¡Te amo Hana! — fueron sus últimas palabras. Luego ambas escucharon unos cuantos pasos y lo último que de reojo vieron, fue la silueta del aquel hombre que amaban saltar por la ventana, abandonando aquella habitación que estaban seguras jamás volverían a pisar.
Itachi salió del clan Hyuga sin saber realmente que hacer. Iba caminando por mera inercia cuando sintió una mano sobre su hombro, inmediatamente volteó —Nii san, necesito hablar contigo de algo muy serio— pronuncio Sasuke, viendo el estado en el que se encontraba su hermano, le dolía verlo tan triste y encima tener que ser el portador de tan malas noticias.
— ¿Qué sucede? — preguntó, Sasuke comenzó a dudar, pero debía ser sincero con su hermano.
—Nii san, Shisui y Hinata…
—Ya lo sé, Sasuke— respondió, haciendo que el menor lo viese con angustia— sé que Hinata está embarazada de Shisui— Sasuke apretó los labios, ¿Qué debía hacer ahora?, irse tras el traidor o ignorar los hechos y continuar una nueva vida— me duele darme cuenta que fue Shisui, quien me está matando en vida, si Hinata no me lo hubiese confirmado… yo…jamás lo hubiese creído, aunque te confieso, todavía tengo la esperanza de ir a preguntárselo y que lo niegue.
Sasuke bufó, dándose cuenta de las cosas, Itachi aún confiaba en él, no lo culpaba, pues él también había hecho lo mismo— Nii san, no tiene caso— pronunció sin emoción alguna— yo tampoco lo creí cuando Neji y Kiba me lo confesaron, y fui a buscar a Shisui para que me dijese que todo era una mentira, pero cuando llegué al hospital— paró, sabía que lo que venía a continuación podía llegar a ser muy cruel. Itachi volteó a verlo "esperanzado" a escuchar la respuesta que los liberaría de una posible traición— ellos estaban tomados de las mano, él la abrazaba… como si estuviesen festejando la noticia de su… embarazo— aquella había sido la primera impresión que el Uchiha menor había visto en aquella "pareja". Los ojos de Itachi inmediatamente se enrojecieron. Shisui se había burlado de él todo ese tiempo. Llegó a pensar que hubiese sido mejor no contarle nada sobre su relación con ella, para evitarle tentaciones, pero ahora todo era demasiado tarde. Itachi ya no pensaba correctamente, estaba completamente cegado por los celos y por el asco que le generaba su infamia, pues no sólo él; su mejor amigo, su hermano, su mentor lo había traicionado, también ella; la que supuestamente era el amor de su vida.
Y no sólo Itachi Uchiha buscaría a toda costa una satisfacción, también lo haría Shisui Uchiha.
CONTINUARÁ…
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Yo prometí que éste sería el capítulo final, pero de verdad, cuando hago correcciones, me doy cuenta de errores y vacíos en la trama, por lo que tengo que revisar mucho y son más de 60 páginas, más las que se van sumando mientras edito, así que de nueva cuenta, voy a dividirlo, miren, no sé si en dos o en tres o cuatro ¿para qué les echo mentiras? .
ESPERO HAYAN DISFRUTADO, QUE PASEN EXCELENTE DOMINGO. Xdejen sus remeows
