Capítulo 3.
La casa se sentía vacía, no habían pasado ni 30 minutos desde que partió y ya lo extrañaba…
Como todas las mañanas despertó temprano y preparo con esmero el desayuno, luego espero pacientemente para comer junto a él. Para nada podría perderse la oportunidad de pasar el mayor tiempo con el rubio, pues eran precisamente los momentos que más disfrutaba del día.
Desde que sus guías de estudio llegaron se dedicaba a repasar todo lo que estaba segura estudió en algún momento de su vida, por lo que realmente creía que no sería complicado aprobar los exámenes. Quizá por eso se daba el lujo de divagar y perder el tiempo…
Y no era para menos, habían pasado tres días desde que Naruto y ella se abrazaron. No paraba de recordar aquel momento, y cada vez que lo hacía su cuerpo volvía revivir aquellas sensaciones. Disfruto de estar entre sus brazos y le hubiera gustado que el contacto fuera más íntimo y largo, le apenaba pensarlo pero ella deseo con todo su corazón que la besara, porque a pesar de ser ella quien se lanzó a sus brazos seguía siendo demasiado tímida para hacer algo así.
En parte estaba confundida por no saber si el rubio la quería besar o solo fue su imaginación, ya que por un momento le pareció que su rostro estaba demasiado cerca, el palpitar de su corazón no le permitió prestar atención a las señales tan obvias de que así era. Fue Naruto quien rompió el contacto alegando que era demasiado tarde y deberían dormir; y eso le hacía pensar que solo eran sus fantasías las que deseaban que él sintiera lo mismo que ella por él.
Porque ahora estaba segura de sus sentimientos, tal vez no sabía nada del amor de parejas, pero sabía que por primera vez estaba interesada en un hombre. El rubio no salía de su mente y aunque le costó aceptarlo, deseaba volver a tener un contacto más íntimo con él, que la abrazara, que la acariciara, que la besara…
El sonar del timbre la saco de sus pensamientos, y aunque no quería levantarse del suave sillón, termino por abrir la puerta al recordar que Naruto le aviso que llegaría una empleada de confianza para trabajar en casa.
- Hola Temari – la recordó al instante, la conoció un día después de la subasta en casa de los padres del rubio. Amablemente la invito a pasar y la chica respondió a su saludo encantada e inmediatamente se tiró al sillón más cercano.
- Me alegra que me recuerdes – para la rubia no era común que la gente le prestara atención al ser una empleada doméstica – vengo por parte de los Uzumaki.
- Naruto se encuentra trabajando – quiso advertirle pensando que cualquier asunto lo querría tratar con él.
- Pero si no vengo con él – señalo sonriente – vengo con la misión de apoyarte en las tareas domésticas, me dijeron que tú eres quien pasa mayor tiempo en casa por lo que deberás ser quien tome las decisiones de este hogar.
Naruto consideró prudente darle a Hinata algunas tareas para que se sintiera en mayor confianza, y sabía que podía empezar por cosas sencillas como el dirigir una casa.
Hinata se ruborizo ante aquella situación, no pudo evitar fantasear con tener ese rol como si fuera la pareja del rubio…
- ¿Estás ahí? – la pelinegra asintió ruborizada, como si la hubiera descubierto en sus pensamientos – bien, entonces deberías empezar por enseñarme la casa.
No tenía idea de cómo llevar el control de una casa, pero por el rubio aprendería cualquier cosa para que se sintiera orgulloso de ella.
…
Se sentía algo cansado y esta vez nada tenía que ver con la carga de trabajo, y es que sus dos amigos estaban vueltos locos con llamarle cada vez que podían para molestarlo.
Sakura para contarle como iban las cosas con la planeación del viaje, estaba emocionada ya que al parecer nunca había recibido tanta atención por parte del Uchiha. Le daba pena que la razón no era precisamente porque estuviera interesado en ella.
Mientras que a Sasuke mejor opto por bloquearlo de su celular y pedir a su secretaría que no le pasara ninguna de sus llamadas, pues para lo único que lo buscaba era para pedirle a Hinata. Estaba molesto con él por comportarse como los ricachones sin escrúpulos que estaban en la subasta clandestina, tratando a las personas como si de objetos se trataran. De ninguna manera caería en su juego, no esta vez…
Por otro lado, también tenía el asunto de buscar a los hermanos de Hinata, había contratado a un abogado, Shikamaru Nara, quien al saber del caso se mostró interesado y le dijo que en algún momento tendría que platicar con la Hyuga para obtener información relevante para la investigación, aunque también le advirtió que el caso ya de por sí era complicado y que no tuviera muchas esperanzas en encontrarlos vivos…
…
Cuando llego a casa sintió tranquilidad, sabía que Hinata lo esperaba con una comida de dioses, y es que no dejaba de sorprenderlo, por lejos era la mujer con mejor sazón y quien más se esmeraba por hacer platillos diferentes y deliciosos, e incluso se notaba que ponía esmero en hacerlo con una bonita presentación. Sencillamente divina.
No se sorprendió de ver a Temari, ya esperaba su llegada pues el mismo la solicito a sus padres, necesitaba personal de confianza y quien mejor que los empleados que llevaban años laborando para ellos y que además habían demostrado ser honestos y confiables.
- ¿Y Hinata? – pregunto al no verla en la cocina.
- Hola Naruto, estoy bien, gracias.
- Lo siento Temari, es que estoy acostumbrado a verla aquí cuando llego – se rasco la cabeza mientras sonreía ampliamente.
- Subió a cambiar su ropa, no desesperes.
Se sentó en el comedor que ahora era habitual usar y espero pacientemente por ella.
– ¡Naruto! – era increíble que solo con escuchar su melodiosa voz se sintiera con más energía, más vivo. Portaba un pants negro y una playera gris, se veía sumamente hermosa. Y como siempre desde que estuvo a punto de besarla aquella noche, sintió un hormigueo recorrer sus labios.
Para Temari no pasó desapercibido que aquellos dos habían creado un ambiente meloso, cualquiera podría darse cuenta de la enorme atracción que tenían. Era como si ella no existiera en ese momento, ambos se observaban como si fueran lo más maravilloso del mundo. Hinata lo veía como si fuera la cosa más fascinante del mundo… si supiera que el rubio tenía demasiados defectos, quizá dejaría de verlo de esa manera. Y Naruto, era obvio que deseaba a la chica, pensaba que nadie se percataba de la manera pervertida en que la veía, pero era más que evidente que él chico estaba idiotizado por ella.
"Idiotas", pensó la rubial al notar que ninguno estaba dispuesto a dar un paso adelante. No haría ningún comentario, no porque le faltaran ganas, sino porque sabía que de nada ayudaría y tal vez solo los avergonzaría, sobre todo a Hinata. Por ahora era mejor observar bien la situación.
Una sonrisa se dibujó en su rostro, no había tardado ni un día en descubrir que esos dos estaban hechos el uno para el otro…
…
Los fines de semana solía pasarlos con amigos, ya fuera ir a un partido de futbol, al club, a veces invitaba a Sakura a restaurantes elegantes e incluso iba hasta Nueva York para visitar a sus padres o Sasuke.
Lo medito y encontró que prefería pasar el día con Hinata, pensaba que había estudiado muy duro y merecía alguna distracción.
La encontró leyendo uno de sus libros favoritos, Drácula, por nada del mundo hubiera imaginado que fuera precisamente ese libro el que llamara su atención de su pequeña biblioteca personal, eso simplemente la hacía más que perfecta ante sus ojos, demostrando cada vez más cualidades invaluables.
- Hinata – le llamo y ella de inmediato le observo para luego bajar su vista al libro, como si hubiese hecho algo malo.
- Espero que no te moleste, pero he tomado algunos libros prestados de tu estudio.
Le pareció tan tierna que tuvo el deseo de estrujarla entre sus brazos – puedes tomar los que quieras – dijo sincero, su sonrisa le hizo sentir que le ofrecía muy poco para merecer esos dulces gestos – te conseguiré cualquiera que te interese leer – quería complacerla, y ese era el principio de todo lo que él estaría dispuesto a hacer por ella.
Estaba emocionada, no podía evitar pensar que Naruto era su príncipe azul, no solo la había rescatado sino que también se ofreció a buscar a sus hermanos. Gentil y noble, y por si fuera poco le parecía sumamente guapo; rubio, de ojos azules, alto y fornido. Era un sueño y por ello lo veía tan inalcanzable – gracias – se limitó a responder, no tenía caso que ahora se hiciera la del rogar, si él quería comprarle libros ella los aceptaría.
- Bien, momento de hacer a un lado la lectura ¿te gustaría ver una película conmigo? – el rubio de verdad quería complacerla y supo que lo había logrado al verla entusiasmada asentir – entonces vamos al cine – la pelinegra estuvo a punto de brincar por la emoción y abrazarlo, por lo menos hace 10 años que no iba a una sala de cine. Comenzó a divagar en sí debería pedir una crepa dulce o palomitas.
El sonar del teléfono del rubio y escucharlo atender la llamada con un "hola Sakura", fue suficiente para saber que sus planes se verían frustrados.
Y no se equivocaba…
La pelirosa necesitaba ayuda con la nueva decoración de su casa, había comprado un par de muebles nuevos y estaba ansiosa de acomodarlos, para ella era una urgencia que el rubio le ayudara en ese preciso momento.
- Hinata, lamento lo que tengo que decirte pero debo ayudar a una amiga.
- Esta bien Naruto… – trato con todas sus fuerzas de que su tristeza no fuera visible.
- Intentare llegar temprano para al menos ver una película en la tv, ¿te parece? – ella asintió y el rubio se sintió incómodo. Sí le gustaba Sakura ¿por qué no tenía ganas de acompañarla?, ¿por qué le empezaba a resultar cansado estar con ella?, ahora mismo se le antojaba más estar con quien pudo ser su esclava. Quizá demasiado ingenuo para aceptar que el "amor" sentido por Sakura en algún punto se había convertido en una especie de obsesión, o tal vez demasiado tonto para aceptar que el amor que le profano desde niño ya no era el mismo.
Temari que en todo estaba, sabía al igual que Hinata, que la tal Sakura movía al rubio de una manera impresionante, por ello no dudo en intervenir en aquella platica.
- Bonita – le hablo a la pelinegra que no tardo en hacerle caso – yo te acompaño al cine – de ninguna manera permitiría que se quedara triste, en el poco tiempo de convivir con ella se había ganado su cariño.
- No – fue concreto, no la iba a exponer.
La rubia lo vio con el ceño fruncido haciéndolo sentir culpable.
- Solo vayan con cuidado – dijo derrotado.
- Yo no quiero ocasionar molestias – la pelinegra tenía esa manía de jugar con sus dedos índices cuando se sentía avergonzada y tal acción fue presenciada por los rubios.
- No es ninguna molestia – dijeron al unísono.
El rubio se sintió molesto por no poder pasar el día con Hinata, pero aun así no se retractó de sus planes con Sakura, aun le costaba decirle "NO" a cualquier cosa que le pidiera, era una costumbre ya establecida desde hace años.
…
Se sentía segura al usar pupilentes y de cierta manera le daba seguridad estar con Temari. Por ello accedió a salir con ella mientras el rubio salía con la pelirosa, acción que evidentemente le hacía sentir triste.
Fueron a un centro comercial cercano, la función no comenzaría hasta después de 2 horas, por lo que deambularon por una gran cantidad de tiendas donde la rubia hizo que se midiera cuanta ropa, calzado y accesorios le parecían interesantes. Hinata le había dicho que muchas de las prendas que le hacía medir no eran de su estilo, pero tal parecía que no le importaba y era imposible luchar contra la insistencia de la rubia.
La tortura termino cuando la hora de la función llegó, se habían decidido por una película romántica, ambas concordaron que tenía buena pinta. Y aunque hubiera deseado que el rubio fuera con ella al cine, debía reconocer que Temari era bastante agradable, comenzaba a encariñarse con ella.
…
- Etto no lo sé Temari…– se encontraban en su habitación que en pocos días y muchas compras Temari se había encargado de modificar, ahora su armario estaba lleno de ropa y zapatos, tenía un montón de cremas y maquillaje que estaba aprendiendo a usar y además había uno que otro adorno que alegraba el lugar.
- Vamos Hinata, si te ves preciosa, ¡mira qué bonita! – señalo el espejo para que se observara, portaba una playera lila a medida y un short blanco, sus tenis hacían juego con su ropa.
- Es demasiado corto, me sentía más cómoda hace un momento – en el club donde entrenaba todas las chicas portaban ropa similar para el entrenamiento, le parecía que se veían muy bien pero en ella sentía que estaba mostrando más piel de la que debería.
- Si, lo siento, pero esa ropa fea se irá. Naruto tiene pésimo gusto, y lamento decirte querida que tú no te quedas atrás.
- Temari, yo no…
- A Naruto lo puedes engañar, pero yo sé bien que estas enamorada de él, así que hazme caso en mis recomendaciones.
El rubor no solo cubrió su rostro, sus orejas parecían arder.
- N-no digas eso T-Temari.
- Se nota por la manera en que lo miras, estoy segura que tu corazón late más fuerte cuando lo tienes cerca, vamos Hinata, somos amigas, deberías reconocerlo.
- Así que de verdad estoy enamorada – parecía más una reafirmación para ella misma, un leve rubor seguía cubriendo su rostro.
- No lo puedo creer, eres tan mona – Temari no dudo en abrazarla, sabía que Hinata debió tener una vida difícil y seguramente era la primera vez que alguien le gustaba. – A ti te gusta el zopenco de Naruto – afirmo – ¿te parece guapo? – cuestiono para que se diera cuenta que tenía razón.
- Si... – confeso tímidamente.
- Bien, me alegro que lo reconozcas.
- Pero eso no cambia que yo no puedo ser correspondida – no pudo evitar hacer un puchero, lo consideraba tan inalcanzable.
- ¿Por qué no? si eres preciosa. Lo que pasa que eres demasiado ingenua, de no serlo ya le habrías dicho que se comporte y deje de sabrosearte con la mirada.
- Pero que cosas dices Temari – esta vez cubrió su rostro con sus pequeñas manos.
- Hinata, tu no le eres indiferente. Claramente también le gustas, ¿crees que un hombre haría lo que él hace por ti nomás por qué sí?
- Él es bondadoso…
- Claro que no, jamás lo ha sido. Si contigo se comporta de esa manera no es porque sea así con los demás, es porque le nace, porque le gustas. Pero es tan idiota que no lo reconoce ni para él mismo.
- Yo no creo…
- Si no estuviera interesado en ti, créeme que estaría saliendo con un montón de chicas, incluso te habría dejado en casa de sus padres en lugar de traerte con él.
- Temari… ¿tú lo sabes? – de pronto a la pelinegra le pareció que sabía lo de la subasta, y quiso cerciorarse.
- Lo sé, sé porque estás aquí, pero conmigo no tienes que preocuparte ya que tengo la misión de cuidarte – estaba enterada de todo, había sido Naruto quien se encargó de explicarle la situación e incluso pedirle que cuidara de ella cuando estuviera ausente.
- Gracias, eres muy linda – el jugar con sus dedos solo incentivo a que la rubia sintiera la necesidad no solo de protegerla, sino también de ayudarle a tener una relación con el rubio, ahora entendía porque Kushina y Minato la querían en la familia.
- Bien, ahora a ponerte más buena – era la hora en que se iban al club, y a Temari le gustaba bromear con ella por la manera tan fácil en que se sonrojaba.
- Pero que cosas dices… – lo había conseguido, su rubor se esparció por toda su cara, era adorable.
En cuanto llegaron a la sala donde el rubio les esperaba, Temari observo fascinada como Naruto no pudo evitar mostrar su sorpresa al verla en su nuevo atuendo. Prestaba atención a cada acción que Hinata realizaba, era seguro que se había enamorado, solo debía conseguir que lo reconociera y dejara de lado a la pelirosa.
…
Para Naruto su parte emocional era un total caos, a estas alturas reconocía que Hinata le gustaba y de no haberla conocido en esas circunstancias seguramente ya le habría coqueteado con todo el descaro del mundo. Pero no era así y por lo tanto tenía que comportarse, no quería que ella pensara mal de él, como por ejemplo que él quisiera aprovecharse por haberla comprado en la subasta. No quería que esa chica tan gentil y frágil tuviera una mala impresión de él.
Todo se complicó cuando Sasuke les visito un día antes del viaje. No había sabido nada de su amigo por tenerlo bloqueado de las llamadas, además que vivía en Nueva York por lo que no era común que fuera a visitarlo hasta Boston.
- ¿Qué hay Sasuke? – lo encontró sentado en un sillón después de que Temari le anunciara que tenía visita.
- ¿Te has decidido? – el pelinegro no se iba por las ramas, era claro en lo que quería, en lo que deseaba.
- Ya te dije que no, no te la daré…
La dulce y tierna voz de la pelinegra se hizo presente, haciendo que ambos le prestaran atención y dejaran de lado la discusión que estaba por comenzar – la cena esta lista, Na-Naruto kun… – inmediatamente bajo su mirada al reconocer al joven con el que estaba el rubio.
-Hola hermosa – Sasuke no tardo en levantarse del sillón y llegar hasta la atemorizada chica – no temas, soy amigo de Naruto y soy de confianza, me recuerdas ¿cierto? – asintió aun sin atreverse a levantar la mirada, ese chico le recordaba en parte su pasado, era curioso pero era como si ya hubiera convivido con él antes de la subasta.
- Adelántate Hinata. En un momento voy – interrumpió el rubio al sentirse celoso, no le gustaba que Sasuke y quizá el resto de los hombres de la tierra estuvieran cerca de ella.
- Prepara la mesa para tres, yo cenare con ustedes – intervino el pelinegro haciendo bufar al rubio. Hinata opto por retirarse, realmente le cohibía estar cerca de ese chico, además porque aun recordaba sus comentarios el día de la subasta diciendo a Naruto que se la vendiera. ¿Acaso lo haría?, esperaba que no fuera así, su corazón no podría soportar verse apartada del rubio.
La cena fue tranquila, realmente Sasuke sintió que la chica no le daba oportunidad, por más que intentaba hacer comentarios para que ella interactuara con él, la pelinegra simplemente se limitaba a comer, por ello tuvo que tratar llamándola directamente.
- Hinata, ¿estas lista para el viaje? – buscó el único tema que pensaba le interesaría.
- No se lo he comentado todavía – respondió en su lugar el rubio.
- Pero si mañana nos vamos – lo recriminó el Uchiha.
- ¿A dónde? – pregunto temerosa, le hacía pensar que el rubio de verdad la vendería.
- A Konoha – respondió – te va encantar preciosa – le guiño un ojo haciendo que Hinata se asustara más de lo que ya estaba. Sasuke ahora mismo agradecía que Sakura hubiera planeado ese viaje, de esa manera podría separarla de Naruto y poder ser totalmente galante para conquistarla.
Hinata estuvo a punto de soltarse a llorar, no soportaba la idea de separarse de Naruto, había malinterpretado las palabras de Sasuke al pensar que sería entregada a ese chico en el viaje; si bien el rubio le dijo que era libre, ahora pensaba que quizá el dinero lo motivaría a venderla, su corazón se estrujo, le dolía tanto que prefirió disculparse para luego subir a su habitación.
…
- Me venderá Temari… – la pelinegra lloraba con desconsuelo.
- No lo hará – para la rubia era obvio que Naruto no la dejaría ir, en parte porque se veía decidido a protegerla y lo más importante, porque era obvio que el rubio estaba interesado en la chica.
- Él se lo pidió el día de la subasta – estaba atemorizada.
- Si tienes miedo de Sasuke, de una vez te digo que no hay nada que temer, parenta ser rudo pero al final de cuentas sigue siendo un tonto como Naruto. Lo que te falta es carácter mujer. Si fueras más decidida doblegarías a cualquiera de esos dos.
Temari estaba convencida de que Hinata tenía más poder del que creía. Solo estaba muy asustada por lo que seguramente había vivido.
- Deja de tener miedo, te avisare cuando se vaya, mientras deberías seguir con tus estudios – dijo antes de salir y dejarla sola en su habitación.
Hinata no tenía más que estudiar, las guías le habían parecido demasiado sencillas, por lo que había tomado libros del estudio de Naruto para aprender cosas diferentes. Pensaba que leer libros de economía o administración, e incluso novelas le servirían más que repasar cosas que ya sabía.
…
Sasuke y Naruto se habían sumergido en una plática donde la protagonista era la chica de ojos color perla.
- Lo confirmo, es preciosa, véndemela – Sasuke parecía tener mucha energía para seguir enfrascado en obtenerla.
- Hinata no está en venta, ella no es mi esclava, es una persona – se trató de convencer, lo que más quería era regresar el tiempo y no haberle dado esa libertad, pudo tenerla en su cama pero ya no podía echarse atrás, ahora que la conocía no quería lastimarla.
- Bien, entonces dile que se case conmigo – la sorpresa no tardo en instalarse en el rubio.
- Deja de bromear.
- No estoy bromeando, no soy tan maldito para tenerla de esclava, me gusta, es guapa y ya debe tener la edad para ser copulada y formar una familia – lentamente el rubio negó con la cabeza – toda mujer quiere casarse, así que yo le ofreceré una vida de lujo, y no te preocupes que la protegeré, sé porque la tienes encerrada.
- Ya déjalo Sasuke, no lograras convencerme – estaba molesto, al menos el Uchiha estaba seguro de lo que quería, él también debería estarlo y de ser así dejaría que Hinata tuviera la oportunidad de conocer a su amigo, porque se suponía que el también debería estar seguro de sus sentimientos por Sakura, pero ahora sabía que no era así, él ya no estaba enamorado de la pelirosa, de otra manera no se sentiría tan celoso de solo imaginar que Sasuke pudiera conquistar a Hinata. – Estoy cansado y mañana es el dichoso viaje que le pediste a Sakura que planeara – quiso terminar aquella platica.
- Le pedí que hiciera ese viaje por ti, para que la conquistes – dijo con cinismo
- Sí, claro – dijo irónico el rubio – ahora si me disculpas, me iré a dormir.
- Supongo que tendré que irme a un hotel.
- Supones bien.
En cualquier otra circunstancia le hubiera ofrecido su casa, pero sabía que solo lograría molestarlo si intentaba algo con Hinata, de cualquier manera tendría que soportarlo todo el fin de semana, ¿para qué empezar desde antes?
…
Quería cancelar el viaje, pero de sobra sabía que eso solo lastimaría a la pelirosa. Si él no iba junto con Hinata, seguramente tampoco lo haría Sasuke. Y Sakura de verdad se había esmerado en planearlo, suspiro derrotado mientras subía las escaleras, solo tendría que soportarlos de viernes a domingo.
- Hinata – toco a su puerta y esta abrió al instante.
- Naruto, ¿se fue tu amigo? – a pesar de la plática con Temari, no dejaba de temer que el pelinegro lo convenciera y ella de verdad tenía mucho miedo de separarse del rubio.
- ¿Qué pasa Hinata? ¿por qué estas triste? – quizá no era mucho el tiempo que llevaban viviendo juntos, pero era suficiente para conocerla y saber que estaba preocupada y triste.
- Yo…– recordó las palabras del rubio, eran amigos y tenía que confiar en él – no quiero que me vendas a tu amigo – no pudo evitar que sus palabras fueran acompañadas de un par de lágrimas que rápidamente limpio con sus manos.
Naruto sintió su corazón estrujarse – yo jamás haría algo así – se defendió de aquella acusación – te dije que eras libre y jamás me he retractado – porque de haberlo hecho no sería precisamente para venderla a otro – ¿por qué pensarías algo así?
-Lo siento, yo solo no quiero irme a otro lado… – quiso decirle de su lado, pero se acobardo, no quería asustarlo.
- Bien, pues no lo harás – el rubio no estaba dispuesto a dejarla por ningún motivo – y ya que estamos hablando de Sasuke, ciertamente él quiere que te venda, cosa que ya te dije no haré y quiero que creas en mis palabras– esta vez parecía que su miedo había disminuido, le gustaba que confiara en él.
- ¿Qué hay del viaje que mencionó? – el rubio había sido descuidado al no contarle y ella había imaginado lo peor, que era un "viaje" para que se la llevara Sasuke.
- Es el mismo que está planeando Sakura a Konoha, disculpa por no avisarte antes, pero me gustaría que fueras conmigo, solo irán ellos dos y nosotros. Sé que Sasuke es un idiota pero jamás te hará daño, si tú le dices que "no" a cualquier cosa que te pida te aseguro que respetara tu decisión – esperaba que quisiera acompañarlo, sería una tortura si solo iba con sus dos amigos, además que realmente no le gustaría pasar el fin de semana sin ella.
- Esta bien – se notaba mucho más tranquila, incluso le sonrió y eso lo dejo totalmente embobado, era preciosa desde cualquier perspectiva.
- Entonces deberías preparar una maleta para el viaje, ven, te prestare una de las mías – no lo pensó realmente y tomo una de sus manos para dirigirla a su habitación y ella ruborizada por tal acción le siguió. El palpitar de su corazón no tardo en acelerarse, su mano grande y cálida la hizo sentir protegida. Se dio cuenta que era agradable, era como si estuvieran diseñados para que sus manos encajaran de esa manera tan perfecta. Naruto se ruborizo al darse cuenta de lo que había hecho, pero no quiso soltarla, al igual que Hinata sintió que la sensación era única, su mano le pareció muy suave y pequeña.
Fue la primera vez que entró a su cuarto, se notaba curiosa al observar cada espacio. Naruto soltó su mano para poder sacar una de las maletas del closet, al instante se arrepintió, no quería dejar de tener esa cercanía con ella.
- Es algo masculina, pero puede servirte por ahora – ella la tomo entre sus manos y le sonrió con dulzura, acción que al rubio le produjo un enorme deseo no solo de volver a tomar su mano, también de tenerla entre sus brazos.
- Es perfecta, jamás podré pagar todo lo que haces por mi – claro que podía hacerlo, en realidad ya lo hacía con su sola presencia, si tan solo lo dejara besarla, el quedaría en deuda para siempre con ella. Trago grueso ante sus pensamientos.
- En realidad podrías hacer algo por mi – le prestó atención, parecía que estaba dispuesta a realizar cualquier cosa que le pidiera. Por ello considero que era un buen momento para hablar de su vida antes de la subasta, no solo para apoyarla emocionalmente, también para obtener información que pudiera ser útil a Shikamaru en la búsqueda de sus hermanos – me gustaría que me contaras tu historia, han pasado casi quince días desde que te conocí – prefirió evitar la palabra comprar, le parecía un tanto ofensiva – y yo quisiera conocer más de ti.
Se mordió el labio inferior nerviosa y luego asintió, sabía que tenía que hablar de su pasado en algún momento, sobre todo con Naruto, no solo porque lo considerará su salvador sino también por ser el hombre del que estaba enamorada, ella quería la comprensión y ser consolada únicamente por ese hombre.
Considero que su habitación no era el mejor lugar para hablar de esos temas, por lo que le pidió que fueran al estudio, un espacio lleno de libros de su carrera y de literatura que fue recolectando a lo largo de su vida. En el centro una pequeña sala y una mesa alegraban el lugar.
Invito a Hinata a que tomara asiento en el sillón más grande, luego decidió tomar nuevamente una de sus manos para entrelazar sus dedos, quería que sintiera su apoyo en todo momento y ella se lo agradeció al llevar sus manos unidas a su regazo.
La vio morder sutilmente su labio como buscando la manera de empezar su relato, por lo que quiso darle apoyo al apretar sutilmente su mano y eso pareció ser suficiente para ella.
"Supongo que todo comenzó cuando tenía 7 años" – parecía como si se estuviera remontando al pasado al mirar fijamente un punto imaginario en uno de los libreros – "hasta ese momento podía considerarme una niña feliz, vivía con mis hermanos y mis padres, asistía a la escuela y me gustaba jugar con mis compañeras de clase. Yo de verdad amaba mi vida, tener la seguridad de jugar en los parques, no tener miedo del mundo, de las personas…
Todo eso cambio desde que mi mamá murió, ella era demasiado buena por lo que no entendía porque algunos criminales la habían asesinado. Mi padre nunca nos contó la verdad para no asustarnos, ahora sé que su muerte fue a manos de personas que trataron de robar sus ojos…"
El rubio se removió incomodo en su asiento, sobre todo al verla remover un par de lágrimas con su mano libre.
"Desde aquel suceso mi vida dio un giro de 360 grados, mi padre había cambiado, sinceramente creí que había enloquecido ya que nos mantenía encerrados a mis hermanos y a mí. En aquel entonces incluso llegue a odiarlo por privarnos de nuestra libertad. Yo no podía saber que en ese momento muchos de los Hyuga estaban siendo asesinados y mi padre estaba asustado de que algo malo nos sucediera como a mi mamá…
Pasaron cuatro años de encierro donde mi padre era quien nos educaba, debo decir que era bastante estricto, no nos dejaba dormir sin antes demostrarle que ese día habíamos aprendido algo nuevo, además nos enseñaba oficios, con seguridad te digo que puedo ser una buena costurera, secretaria, cocinera e incluso sé algo de carpintería. Nunca no lo dijo abiertamente, pero quería que estuviéramos preparados para enfrentar al mundo en caso de tener que hacerlo a corta edad.
Neji, mi hermano mayor fue sin duda el más inteligente, aunque mi padre trataba de ocultarnos los horrores del mundo, él sabía a la perfección lo que sucedía, quizá por ello ponía tanto empeño en aprender todo lo que podía de él.
Mi padre salía por las mañanas para ir a trabajar y regresaba al atardecer. Un día simplemente no volvió, nunca más supe de él, ni una noticia de si estaba vivo o muerto, solo desapareció… – nuevamente un par de lágrimas salieron de sus bellos ojos – yo no pude despedirme de él, ni agradecer todo lo que hizo por nosotros…"
Parecía que se esforzaba en no perder el control, en no soltarse a llorar abiertamente, la vio hacer un puño con su mano disponible sobre su regazo, como para darse valor y seguir con su relato.
"Después de un par de días, Neji debió suponer lo que había pasado, ese día él nos contó todo lo que mi padre nos ocultó para no atemorizarnos y perder nuestra infancia. Neji sabía que ya no era momento de tratar de mantenernos en una burbuja donde nada pasa, era momento de madurar, dejar de ser niñas para poder defendernos.
Mi hermano siempre fue menos sentimental que mi padre, más frío para saber que no podíamos confiar en nadie, e incluso para saber que era momento de irnos de esa casa donde al parecer corríamos peligro. Aun cuando no tuviéramos un solo peso, era momento de partir, de buscar un nuevo hogar. Pensamos que si huíamos a otra ciudad encontraríamos ayuda, o tal vez no habría esa clase de personas tan ruines.
Así fue como llegamos a Ohio, en un principio vivimos en las calles, fueron los días en que más hambre pasamos, pero nada importaba si estaba en compañía de mis hermanos.
En aquel lugar la gente solo nos decía que nuestros ojos eran muy peculiares, pero nunca sentimos que quisieran hacernos algo malo, por lo que ingenuamente comenzamos a tomar confianza, tal que aceptamos la ayuda de refugiarnos en un albergue, al principio todo mejoro, los oficios que aprendimos fueron cruciales para que nos emplearan, a Neji que tenía 15 años de carpintero y a mí que tenía 11 como ayudante de una costurera. Hanabi era mucho más pequeña, ella tenía en ese entonces 7 años.
No pasaron ni quince días cuando unas trabajadoras sociales llegaron a visitarnos, al ser menores de edad teníamos que ir a un orfanato, nos llevaron a uno de la ciudad, jamás mencionamos nuestro lugar de origen, nos daba miedo revelar aquella información.
La primera semana pensamos que había sido una buena idea estar ahí, nos sentíamos seguros, nos alimentaban bien y nos ponían a estudiar. Pero cuando llego el primer sábado todo cambio…
Una pareja europea fue a platicar con todos los niños que en ese momento estábamos ahí. A pesar de ser sumamente amables fueron de mi desagrado cuando comunicaron que adoptarían a Hanabi. Podrás imaginarte el drama que hicimos, pero nada impidió que se la llevaran, incluso la misma Hanabi nos dijo que ella quería irse con ellos, que ella quería tener una familia, hasta ese momento nos resignamos pero no sin antes pedir su dirección para en el futuro volver a verla. Quizá para quitarnos de encima nos dieron una dirección falsa, más tarde lo descubriríamos… Desde entonces no sé nada de mi hermanita, pero yo creo firmemente que ella debe estar bien, estoy segura que esas personas la llevaron a Europa y le dieron una buena calidad de vida.
Más adelante me di cuenta que no muchas personas acudían para adoptar, y los pocos interesados se llevaban a los más pequeños, incluso llegué a escuchar que jamás adoptarían a niños más grande porque seguramente ya estábamos maleados o teníamos mañas de robar, aunque aparentáramos inocencia.
Tampoco era como si en ese entonces quisiera una familia, en realidad lo que anhelaba era que al salir de ese lugar volviera estar junto a mis hermanos, esta vez seguros, sin que nadie nos quisiera lastimar.
Pensaba que todo estaría bien sí seguíamos ahí hasta cumplir la mayoría de edad, pero no fue así. Alguien debió identificar nuestros ojos y saber que sería una gran suma de dinero la que pagarían por nosotros.
Fue así que en una noche Neji llego hasta la habitación donde yo dormía para advertirme, él siempre fue muy perspicaz y nunca bajo la guardia como yo lo hice. Unos sujetos se habían adentrado en el orfanato y Neji no tardo en sospechar que era por nosotros, no se equivocó.
Conocía bien el orfanato, por lo que me hizo seguirlo hasta un patio trasero donde hábilmente me ayudo a subir una barda que no hubiera alcanzado de no ser por su ayuda. En cuanto estuve arriba me di cuenta que fuimos descubiertos, fue entonces cuando Neji me gritó que me fuera, trate de darle mi mano para ayudarlo a subir pero el bien sabía que eso sería imposible, por lo que su grito fue más severo para pedirme que huyera, que él me alcanzaría…
Me lance al otro lado de la barda, y corrí desesperada cuando escuche la voz de un hombre decir que avisará a los otros que había escapado, mi corazón latía con fuerza, estaba muy asustada, no solo por mí, también por Neji, sabía que era muy inteligente y fuerte pero eran por lo menos 2 hombres los que nos vieron en el patio. Cuando ya no pude más, me escondí en el jardín de una casa donde pasé toda la noche.
Hasta la mañana me di cuenta que mis rodillas habían sangrado cuando caí de la barda, y que además tenía varios rasguños en mis brazos y piernas, en ese entonces aprendí que las heridas físicas eran soportables, no me dolían lo suficiente para dejar de pensar en cómo estaría Neji.
No estaba segura de lo que debería hacer, regresar sería tonto, pero no volver era abandonarlo a su suerte. Así que me aventure a buscarlo por la redonda del orfanato donde obviamente había personas sospechosas, tal vez soy paranoica pero pensé que me estaban esperando para llevarme con ellos, así que temerosa volví a las calles y callejones donde solíamos refugiarnos cuando llegamos a Ohio, esperando que Neji regresara.
En este punto debo decir que no he vuelto a saber de él, pero yo sinceramente creo que está bien, siempre fue muy inteligente y fuerte, estoy segura que se las ingenió para escapar también – lo decía tan convencida que el rubio decidió no hacer ningún comentario y seguir escuchando su historia.
Los días pasaron y yo esperé en las calles por él. Pasar hambre me orilló a pedir comida y fue una señora con un puesto ambulante quien amablemente me daba las sobras del día, no era mucho y generalmente repetitivo pero eso no importaba, me mantenía con vida.
No tardé en experimentar una nueva clase de temor, a mis 15 años y al estar sola algunos hombres que me veían desprotegida me pedían sexo a cambio de comida y otros simplemente llegaban con intenciones de abusar de mí, afortunadamente siempre encontré una manera de escapar, así fue como entendí que ya no podía dormir en cualquier callejón…
Estaba muy cansada y tal vez enferma, por lo que un día tome valor y le pedí a la señora que me daba las sobras de comida que me dejara vivir con ella, así fuera en su patio para mí era suficiente. Debió sentir pena y accedió, sabía que no debía confiar tan fácilmente pero después de dormir tantos días en la calle me sentía sin fuerza y ánimos.
Su casa era pequeña y vivía sola, para mí fue más que perfecto, sobre todo porque ella se portó linda dándome asilo. En cuanto llegue me hizo darme una larga ducha y luego me dejo dormir en un sofá, ya imaginaras lo cómodo que me pareció después de vivir en la calle.
Lo menos que podía hacer era ayudarle, por lo que solía preparar postres para que ella los vendiera en su negocio, y de esa manera tratar de retribuir a la ayuda que me estaba ofreciendo.
Yo no estaba enterada de que las personas que me quisieron secuestrar pusieron un anuncio donde daban recompensa si entregaban a un Hyuga. Lamentablemente aquella señora tenía muchas necesidades económicas y quizá me dejo estar en su casa un tiempo mientras se debatía entre venderme o no hacerlo. Al final peso más el dinero y un mal día llegaron por mí un par de hombres que vestían una gabardina negra.
Trate de huir, trate de golpearlos, trate muy fuerte, pero al final mi fuerza no fue suficiente para evitar que me llevaran.
Así fue como llegue a Akatsuki, tal vez debí sentir miedo pero lo cierto es que lo único que deseaba era que todo terminara, si me iban a quitar mis ojos o me matarían quería que fuera en ese preciso momento.
Pero no fue así…
Me amarraron de las manos y pies, y me tuvieron así por lo menos 20 horas, sin alimento, sin agua. En ese momento me sentía más que enferma, pues además debía tener alguna infección desde que estuve viviendo en las calles. Mi cuerpo no resistió más y perdí la conciencia.
Lo siguiente que recuerdo fue despertar en una cama demasiado cómoda, en un espacio que parecía un cuarto de hospital, aunque descuidado y viejo. Estaba canalizada recibiendo suero con diversos nutrimentos, en ese entonces estaba visiblemente desnutrida.
No sabía dónde estaba, pero era seguro que no era nada bueno. Medite mis opciones de escape, y tristemente me di cuenta que prácticamente era imposible, me encontraba por lo menos en un décimo piso y la puerta estaba cerrada.
Aquel lugar me producía mucho miedo e incertidumbre y todo eso se intensifico cuando tres hombres ingresaron a la habitación.
Uno de ellos era el médico, lo identifique por su forma de vestir, los otros dos vestían exactamente igual que los que me secuestraron, de gabardina negra. Esos dos hombres parecía que no me veían, solo escuchaban al médico que les decía que mis ojos eran auténticos y que podrían ser trasplantados con éxito…"
-Espera – el rubio no pudo evitar interrumpirla – creí que los ojos de los Hyuga son valiosos por ser usados como piezas de decoración – eso era lo que su padre y Shikamaru le dijeron.
Hinata negó lentamente – "es lo que quisieron que pensaran los demás al no querer que la verdad fuera del conocimiento público, querían ser los únicos beneficiados.
El verdadero motivo fue que un médico llamado Orochimaru encontró que nuestros ojos tienen propiedades que los hacen trasplantables, pudiendo salvar cualquier tipo de ceguera, él se lo hizo saber a personas de altos rangos y lo mantuvieron como secreto. Más tarde algunos grupos selectos comenzarían la masacre por obtener un órgano que ayudara a sus hijos, padres, hermanos o ellos mismos, y por supuesto otros se aprovecharon de la situación para obtenerlos y de esa manera venderlos a precios muy elevados, como lo es el grupo Akatsuki, esto lo averigüe por escuchar platicas ajenas principalmente".
Naruto lo único que pudo hacer fue apretar su mano con suavidad, quería hacerle saber que lamentaba lo que le estaba contando, no tenía mucho que decir porque ahora mismo empezaba a emerger de él un sentimiento de odio contra esas personas que se aprovecharon de los Hyuga.
"Cuando escuche al médico hablar de que quitarían mis ojos – retomo su relato – un sentimiento de pánico inundo mi ser, sin pensarlo me levante de la cama para arrodillarme ante ellos, no me importo arrancar la aguja de donde estaba canalizada y les implore que no lo hicieran. Ante todo pronóstico seguramente eso no hubiera funcionado y no estaba segura de lo que a continuación vendría.
Al parecer logré compadecer a uno de los hombres ya que se acercó haciendo que me levantara del piso, me sentí examinada pues no dejo de observar mi rostro hasta decirme algunas cosas – enrojeció al recordarlo y asociarlo con Sasuke, aunque era evidente que no se trataba de la misma persona – me dijo que era hermosa, luego menciono que aún era muy niña y que no le gustaba la pedofilia. Después de eso salieron del cuarto dejándome a solas con el médico que curó mi mano por indicaciones de ese hombre…
No pasaron ni dos horas cuando una mujer de nombre Konan fue por mí para llevarme a otra habitación. Ella fue quien me notifico que el líder del grupo me protegería, pero que necesitaba que creciera para poder hacerme suya – los labios de Hinata temblaron, claramente en señal de recordar aquel suceso donde temía lo que ese hombre pudo hacerle.
Vivía en constante miedo, me daba horror crecer y que el jefe de aquella organización me hiciera su amante, yo no quería que llegara ese día, no quería ser tocada en contra de mi voluntad, aunque realmente nunca lo hizo. Solo me visitó un par de veces y solo para recordarme que cuando creciera me llevaría con él.
Si al principio creí que el temor podría ser lo más horrible que viviría, debo decir que nada se compara con vivir tres años encerrada en una habitación de paredes blancas y sin ruido, algunos días creí que enloquecería. Por fortuna Konan era amable y trataba de que me despejara llevándome libros que leí y releí ciento de veces, raras veces me permitía salir al jardín de noche sabiendo que necesitaba algo de aire fresco. Al parecer el jefe no quería que muchos de su organización supieran que había decidido no quitarme los ojos.
Una de esas noches trate de huir, en cuanto la vi distraída corrí con todas mis fuerzas por los pasillos, necesitaba encontrar la puerta que me dejara salir de aquel horroroso lugar.
Ahora entiendo la insistencia de que ningún otro me viera, pues precisamente el hombre que me robo y llevo a Akatsuki, un hombre grande y lleno de cicatrices llamado Kakuzu, fue quien me descubrió y se interesó al ver que aún seguía en ese lugar y con mis ojos. Jamás imagine que ese hombre era avaricioso y no le importaría traicionar al jefe.
Ese día Kakuzu no hizo nada, solo me atemorizo y así fue como Konan me encontró y evidentemente molesta me advirtió que ya no me dejaría salir de mi cuarto. Días más tarde ese hombre se las ingenió para robarme, nuevamente fui amordazada, me ato aunque los amarres no lastimaban mi piel, era como si no quisiera hacerme daño realmente.
Me llevó hasta Nueva York, donde una señora malhumorada se hizo cargo de mí, la misma que me vendería en la subasta, pues Kakuzu no quería que su rostro fuera visto.
Esa señora fue muy mala conmigo, me hacía comer del piso e incluso hubo ocasiones en que me hacía rogarle por agua, me asustaba al decirme que llevaría hombres para que me violaran, afortunadamente nunca lo hizo pero no por falta de ganas, ella pensaba que podrían obtener más dinero a mi costa si me prostituían y luego vendían mis ojos. Kakuzu fue quien se negó pues no tenía tiempo, él necesitaba deshacerse de mi lo más pronto posible para no ser descubierto por el jefe.
Aunque esa señora jamás me golpeo, ya que pretendía que mi piel estuviera intacta, recibía maltrato psicológico constante. Pasaron meses de tortura hasta que un día me hizo vestir ropa decente.
Yo no sospechaba que me llevarían a esa subasta, solo me dijeron que cooperara, y en un principio lo hice, pero al estar parada frente a tantas personas sentí mucho miedo, algunos hombres me dijeron cosas obscenas, otros incluso lo que me harían.
Y ahora estoy aquí, siendo salvada por ti" – a pesar de su triste relato, le regalo una sonrisa a modo de agradecimiento.
- ¿No desconfías de mí? – tuvo que indagar, saber que con él se sentía totalmente segura.
- Si quisieras hacerme algo malo, ya lo habrías hecho – dijo con seguridad, y el recordó que el día de la subasta precisamente eso le había dicho él – además reconozco que no todas las personas son malas, realmente creo que tuve mucha suerte de que fueras tu quien me comprara.
El rubio sonrió ante sus palabras hasta que no pudo más y soltó su mano solo para poder abrazarla, necesitaba decirle sin palabras que él estaba para ella ahora y siempre, al parecer ella lo percibió al corresponder a su abrazo y recargar su cara en su pecho. Se aseguraría de que no volviera a tener miedo, se prometió protegerla y encargarse de que las personas que abusaron y la hicieron sufrir pagarían caro.
No quería cuestionarla más, pero entonces le vino otra pregunta a su mente – ¿Qué fue lo que te dijo la vieja que te vendió al final?, algo que te hizo llorar.
- Que más me valía cooperar, ya que si tú le reclamabas se encargaría de que miles de hombres me violaran de maneras horribles.
- Maldita – dijo molesto, definitivamente quería que pagara lo que hizo – ¿Qué le podría reclamar a la vieja? – Hinata enrojeció ante su interrogante. Y el rubio entendió que debía tratarse del aspecto sexual, de satisfacerlo…
De ahora en adelante dejaría de verla de manera pervertida, ella sufrió mucho y merecía ser tratada con respeto.
- Todo estará bien Hinata, confía en mí, a partir de ahora tu estarás segura conmigo, yo te cuidare y me asegurare de que tengas una vida feliz – la pelinegra asintió, ella anhelaba que el rubio cumpliera su palabra – además haré todo lo posible por localizar a tus hermanos – con la información que Hinata le dio, seguramente Shikamaru podría encontrar más rápido a Hanabi, no quiso pensar en Neji, pues Hinata pensaba que él estaba bien, cuando él creía que las posibilidades podrían no ser buenas.
- Solo ten cuidado – Hinata despego la cara de su pecho para observarlo y tocar una de sus mejillas haciéndolo ruborizar – sé que puede ser peligroso y yo no quiero que te pase nada.
…
…
Notas:
Primero que nada, agradecer sus comentarios, no saben cuánto me alegra leer a cada uno de ustedes, por ello quiero mencionar a todos los que comentaron los primeros dos capítulos: YeahOwO, perla gd, cookieVal7, edtru23, Akime Maxwell, Hf any, Blacklady Hyuuga, monica735, Frize, RainAndWind, StarryNight, AKrys, kitsunaro64, Raseng, hinata-sama198, Geenna y Karito.
Muchas gracias por hacerme saber lo que la historia les ha parecido :) me hacen feliz y me motivan a seguir escribiendo :3
Sé que tarde mucho en actualizar, pero esta vez tuve muchos contratiempos :( en fin, intentaré actualizar más seguido.
Ahora la perspectiva fue no solo desde Naruto, también de Hinata y Temari. Espero les agrade.
Recuerden que estoy abierta a las críticas constructivas, y en general cualquier comentario siempre me ayuda a mejorar.
¡Saludos a todos los lectores :)!
