Estaba maravillado, Hinata, a pesar de todo lo que había vivido se mostraba fuerte y entusiasta ante la vida. No era una chica cualquiera y por lo tanto estaba más que decidido a buscar y refundir en la cárcel a cualquiera que se atrevió a cometer abusos en su contra.

Esa misma noche cuando ya todos se encontraban durmiendo hablo con Shikamaru, tan solo le diría cosas de relevancia que Hinata le contó en su relato, quería que la investigación se agilizara, sobre todo porque bien sabía que sus hermanos corrían peligro si es que aún seguían a salvo.

No pudo dormir, no dejaba de pensar en todo lo que sufrió Hinata y como a pesar de ello seguía sonriendo de esa manera tan dulce y cálida. No tardó en llegar a la conclusión de que era una persona única e invaluable, fuerte y valiente para enfrentar el mundo a pesar de los golpes recibidos.

Apenas concilió el sueño su celular comenzó a sonar, no era una alarma, no, eran sus fastidiosos amigos.

- ¿Qué rayos quieres?

- ¿Por qué me hablas así, Naruto?

- Sakura, lo siento, estaba dormido…

- ¿Dormido?, ya deberías estar listo, ¡te dije que nos veríamos en mi casa a las 6!

- Pensé que lo decías de broma.

- ¡Muévete!

La pelirosa tuvo que optar por cambiar de planes y poner como punto de encuentro la casa del rubio, estaba molesta y seguramente descargaría su ira en cuanto lo viera.

El rubio como pudo se levantó y fue hasta el cuarto de Hinata, tan solo para tocar su puerta y despertarla, para decirle que se preparara.

Temari que no desaprovechaba ninguna oportunidad se encargó de que Hinata llevara la maleta con los cambios que ella consideraba apropiados para la ocasión.

- Contrario a Kushina, pienso que deberías cuidarte, ya sabes, usar condón – le sugirió mientras ayudaba a recoger su cabello en una trenza de lado.

- ¡Temari! – trato de reprenderla visiblemente avergonzada.

- No quieres un embarazo no planeado ¿cierto?

- Naruto y yo no… – trato de negar las ocurrencias de la rubia pero rápidamente se vio interrumpida de vuelta.

- Eso no importa, en este tipo de viajes pasan muchas cosas y con las ganas que te trae seguro que se meterá a tu cuarto, así que hazme caso que luego por eso pasan los embarazos no deseados, aunque en tu caso sería más que deseado por tus suegros.

- Pero que cosas dices, Temari – su cara explotaría de la vergüenza, estaba segura. Afortunadamente el rubio vino como un salvador a rescatarla, como siempre lo hacía.

- Hinata ¿estás lista? – pregunto sonriente, y con eso demostrando que por fortuna no escucho su plática, se moriría de vergüenza si supiera todo lo que Temari o incluso Kushina le decía cuando le hablaba por teléfono...

Si el rubio pensó que la tortura del viaje no sería hasta que llegaran a su destino, se equivocó. Sakura aconsejada por Sasuke decidió que lo mejor era ir en un solo vehículo, Konoha se encontraba a 6 horas de camino por lo que le pareció buena idea ir juntos.

Después de una larga pelea por acomodarse en el coche, Sasuke terminó yendo al volante y Sakura de copiloto. Si ellos podían ser testarudos el rubio podía serlo más, por nada del mundo permitiría que Hinata se fuera en la parte trasera con Sasuke como este quería, que la intimidara y mucho menos que le coqueteara. Ahora que sabía su pasado se encargaría de que todos, absolutamente todos la respetaran.

Sakura estaba tan emocionada que no dejaba de ver de reojo al pelinegro, quien a su vez veía constantemente por el retrovisor a la pelinegra. Naruto ya no quiso prestar atención al juego de sus amigos y en su lugar se dedicó a enviar un par de correos desde su celular a sus colegas sobre algunos pendientes de la empresa.

Tan entretenido estaba que no se percató del momento en que Sakura puso su música.

- No Sakura – demasiado tarde, una canción comenzó a sonar.

- No escuches nada Hinata, tapa tus oídos y no escuches.

- ¿Qué tiene de malo Barbie girl de Aqua? – pregunto indignada la pelirosa.

- Aburriiiiido – esperaba que Hinata se diera cuenta que había música muy mala – Hinata, lección número uno, en el mundo hay personas con pésimos gustos musicales, no aprendas nada de ellos.

- Pero si me está gustando – dijo con alegría la pelinegra.

- ¡Quita tu música Sakura!, ¡la estas contaminando!

Supieron que llegaron a Konoha cuando la vegetación y un bonito lago les recibieron. Hinata mostró su emoción ante tal lugar y Naruto se sintió complacido, quizá no había sido tan mala idea salir de viaje.

- ¿Te gusta? – pregunto sin dejar de observar su sonrisa.

- Es hermoso – estaba fascinada, jamás había visto un lugar tan bonito en su vida.

- ¿Qué te gustaría hacer? – estaba dispuesto a complacerla en cualquier cosa que ella quisiera.

- No lo sé – dijo apenada, no era del tipo de proponer cosas.

- Vamos, sé que algo debería de llamar tu atención – insistió el rubio.

Lo medito por un momento hasta que algo lejano pareció llamar su atención – me gustaría pasear en lancha – respondió sincera.

- Tenemos un plan – intervino la pelirosa – así que dejen de divagar – por nada del mundo permitiría que modificaran su planeación, no por nada se había esmerado y tardado tanto en elegir cada actividad.

- No le veo lo malo – esta vez Sasuke habló, ya que al igual que Naruto quería complacer a la pelinegra – a mí me parece una magnifica idea, pero no te preocupes que no tienes que modificar tu plan, lleva a Naruto contigo, que yo me iré con Hinata – lo dijo con tal entusiasmo que la pelirosa no pudo evitar sentirse molesta y dolida. Pero ahí no terminaba, el Uchiha busco la mirada de la pelinegra y con una sonrisa le dijo "yo te puedo llevar a donde quieras, Hi-na-ta" la observaba por el retrovisor y le guiño el ojo haciendo que la chica en cuestión se intimidara y el rubio bufara, obviamente eso que sugería no sucedería.

- Pensándolo bien, es una buena idea – dijo derrotada la pelirosa, no le quedaba de otra más que aceptar el cambio de planes, pues su principal objetivo era conquistar al Uchiha, así que molesta y tratando de evitar que se notara accedió a la propuesta – pero antes ¿por qué no vamos a comer? – era tarde y tenía una reservación en un bonito restaurante a orillas del lago.

Naruto sabía la razón de no llevarlos primero al hotel y dejar las maletas como lo haría cualquiera, trataría de matar el tiempo hasta el anochecer para que no se dieran cuenta que solo habría dos habitaciones disponibles, por suerte él había rentado un par extra. Así que seguro de la situación no refuto y accedió a la propuesta de la pelirosa.

-Etto, iré al tocador – anunció Hinata apenas llegaron a la mesa.

- Acompáñala Sakura – el pelinegro le dio una orden y esta accedió, al final de cuentas también quería ir al baño y de paso hablar seriamente con la pelinegra.

Temari le había dicho que la blusa que llevaba debería ir con un brasier strapless, ahora mismo se arrepentía de aquella decisión, lo único que pensaba era en quitarse y nunca más volver a usar esa prenda que apretaba sus pechos, quería entrar al baño, quitarse el sostén y darse un descanso por lo menos un par de minutos.

- Hinata – la pelirosa ni siquiera dejo que entrara al baño – quiero que dejes de coquetear con Sasuke – tenía que ser directa, se había dado cuenta que el Uchiha estaba interesado en ella, lejos de reconocer que ese interés era solo por parte de él, prefería pensar que era porque ella se le insinuaba, era menos doloroso pensarlo de esa manera.

- Te equivocas Sakura, yo no estoy interesada en él – trato de aclarar el malentendido, y prefirió ocultar la parte donde Sasuke estaba dispuesto a comprarla, pensaba que soltar aquello sería humillante para las dos, aunque por diferentes motivos.

- Si piensas que a mi puedes manipularme con tu finta de niña tierna estas muy equivocada, así que mejor olvídate de él – la pelinegra sin ánimos de prolongar más aquellas ordenes de la pelirosa, asintió, de cualquier manera parecía que no estaba dispuesta a escucharla, al parecer solo quería ordenar.

Sakura se quedó seria, no esperaba que cediera tan pronto, la pelinegra nuevamente intento adentrarse al baño pero esta la detuvo nuevamente.

- Igual sigo sin entender que te ve Naruto – lo decía mientras la observaba despectivamente de pies a cabeza – pero desde aquí te digo que dudo mucho que puedas conquistarlo – de lo único que se sentía segura, era de su eterno enamorado, el rubio le había demostrado en muchas ocasiones que la quería y haría cualquier cosa por ella y eso no lo desaprovecharía por ninguna circunstancia – así que más vale que te mantengas al margen de Sasuke si no quieres que le pida a Naruto que te eche de su casa y no lo vuelvas a ver nunca – su amenaza era vacía, más que nada porque lo único que intentaba era atemorizarla.

Hinata sintió un enorme deseo de llorar, hasta ahora ella pensaba que el rubio era su salvador, su príncipe azul, pero también sabía que la pelirosa lo movía a su antojo por lo que no estaba segura de que realmente fuera capaz de separarla de él.

Tal fue su angustia que olvido su objetivo y solo entró para mojar su cara e intentar controlar su nerviosismo. Evidentemente Sakura pensaba algo que no era, pero cómo demostrarle que ella no estaba provocando a Sasuke, que ella lejos de querer estar con él, lo quería lejos y sin que se le estuviera insinuando ante cualquier oportunidad.

Regresaron juntas a la mesa donde un sonriente rubio las recibió, para Sakura no pasó desapercibido la mirada insistente de Sasuke sobre la tímida chica, frustrada se sentó y cubrió su cara con la carta, quería llorar, estaba harta de que el Uchiha volteara a ver a todas menos a ella, no entendía porque seguía rechazándola de esa manera si ella siempre estaba para él, siempre hacía todo lo que sabía él quería o le gustaba, tan solo para que la notara, pero al parecer nada era suficiente si venía de ella.

La comida fue tranquila, se limitaron a charlar de temas neutros y de ponerse al corriente de su vida, Sakura les conto un poco de lo que vivía como médico, Sasuke vagamente les hablo de su trabajo como ingeniero y Naruto de lo que implica ser un empresario.

- ¿Tu a que te dedicas? – pregunto la pelirosa a Hinata, quien hasta el momento solo escuchaba la conversación.

- Estudio – faltaban dos semanas para aplicar sus exámenes, pero básicamente a eso se dedicaría próximamente.

- ¿Qué estudias? – volvió a indagar.

Naruto prefirió responder en su lugar, conocía bien a Sakura, siempre fue muy dedicada a sus estudios, se esforzaba por aprender cuanto podía y ser la mejor en lo que hacía, lo cual eran valiosas cualidades, su único problema que tendía a ser soberbia y juzgar a los demás por la parte académica.

- Hinata tiene 19 años, por ahora debe terminar sus estudios básicos, ya luego tendrá tiempo de elegir una carrera.

De inmediato enarco una ceja – así que eres una desubicada de la vida – dijo con sorna y estaba por decirle más cosas de no ser interrumpida, Sasuke sabía que intentaría burlarse de ella, la conocía…

- Como hombre lo que menos me interesa en una mujer es su título universitario – el pelinegro no mentía – me interesa que me guste físicamente y que sea una chica de buenos sentimientos, si aparte quiere superarse es un plus – le guiño un ojo a la chica de ojos color perla y esta de inmediato se intimido sobre todo porque sabía que a Sakura eso no le agradaría nadita.

- ¡Ah! ¡Ya cállate Sasuke!, deja en paz a Hinata – intervino el rubio, le molestaba que en cada oportunidad quisiera estarle coqueteando.

La pelirosa no pudo soportarlo más e interrumpió la pelea que se avecinaba entre sus amigos – ¿Por qué no vamos al centro de Konoha?, dicen que hoy se pone una especie de feria.

- Es una estupenda idea Sakura – dijo el pelinegro haciéndola ruborizar, era la primera vez que la halagaba, lamentablemente su objetivo no era precisamente eso – ¿por qué no te adelantas con Naruto?, mientras yo iré con Hinata a remar en el lago.

- De ninguna manera – interrumpió el rubio – si Hinata quiere ir yo la llevaré, no tu idiota.

- ¿Vas a dejar ir sola a Sakura?, que egoísta eres Naruto – esta vez dirigiéndose a Hinata le dijo con entusiasmo – si tu quisieras, podría llevarte a Roma, a Paris, a donde tú quieras preciosa.

El rubio estuvo a punto de iniciar una discusión con su amigo, pero fue Sakura quien les distrajo.

-Vamos al lago entonces – sabía que no le quedaba de otra, de no aceptar aquella idea probablemente Sasuke se iría con la chiquilla esa y eso no podía permitirlo, su viaje era para demostrarle que ella era su mujer ideal y no se iba a dar por vencida ahora.

Hinata se sentía realmente incomoda, para empezar era evidente la fricción entre los dos varones, ambos se contestaban de manera sarcástica y un tanto agresiva desde su perspectiva, mientras que Sakura destellaba su mal humor y en ocasiones sentía que la veía con molestia.

Las cosas empeoraron cuando llegaron al lago y se dieron cuenta que los paseos en lancha eran de dos personas con su respectivo guía. Naruto y Sasuke no tardaron en discutir por quien debería ir acompañándola, y Hinata angustiada trataba de calmarlos sin éxito. Cosa que hacía enfurecer a la pelirosa.

- Etto chicos, no tienen que pelear… prefiero que no usemos lanchas y hagamos otra cosa – trato de negociar con ellos.

- Ves lo que provocas imbécil – apunto el rubio a Sasuke.

- Tu eres el que está molestando, no pasara nada si la dejas un momento conmigo.

- ¿Por qué no dejan que ella decida? – pregunto la pelirosa ya harta de la situación.

- Buen punto – dijo el rubio – Hinata ¿a quién…

- ¡Ay ya!, vamos a la feria que dijo Sakura – interrumpió el Uchiha al saber que elegiría a Naruto, era obvio y no les iba a dar esa oportunidad y mucho menos soportar a Sakura durante un recorrido de dos horas en lancha.

Así fue como llegaron a una feria pintoresca y llena de puestos de comida, juegos y comercios donde vendían todo tipo de accesorios y cosas inservibles, se dedicaron a observar, comer diversos dulces y comidas típicas del lugar y pasar el rato hasta que anocheció y por fin Sakura les dirigió hasta el hotel.

- ¡Chicos! – se cubrió la boca fingiendo que había olvidado algo – olvide decirles que solo había disponible dos habitaciones – tan predecible pensaron Sasuke y Naruto.

- Bien, yo me quedo con Hinata – dijo el pelinegro, aunque de sobra sabía que eso no sucedería, solo quería molestar al rubio, pero evidentemente fue otra chica quien resulto molesta y herida ante su comentario.

- No te preocupes Sasuke, que yo mismo he rentado dos habitaciones más – dijo el rubio a modo de triunfo y la pelirosa no tardo en quitarle su sonrisa al darle un golpe en el brazo.

- ¡Auch! – se quejó el rubio y Hinata intento sobar esa parte golpeada.

Las habitaciones que Sakura rentó estaban totalmente aisladas, en diferente piso, mientras que las de Naruto estaban contiguas.

Sakura le dio un pellizco a Naruto para llamar su atención y le dijo sin que escucharan los demás que ella y Sasuke dormirían en las habitaciones vecinas, así estarían más cerca, Naruto accedió aunque casi al instante se arrepintió, se suponía que tenía que cuidar a Hinata y la estaba mandando a una habitación lejana de todos. Trato de no ser paranoico, no debería pasar nada malo si además Hinata usaba la mayor parte de tiempo sus lentes de contacto cuando estaban en la calle.

Estaba algo molesto debido a que su plan para nada estaba funcionando, quería a la joven de ojos color perla, cada vez que la veía se daba cuenta que la perfección existía y se llamaba Hinata. Estaba dispuesto a pagarle a Naruto el doble de lo que pago en la subasta, y si ella quería la haría su esposa, la idea de una esposa sumisa, dulce y tierna como ella era demasiado tentador. Además ¿quién se cansaría de apreciar todos los días esos ojos tan expresivos que solo ella podía portar?

Con ese pensamiento camino hasta la que debería ser la habitación de la chica, no toco a su puerta porque ya era de madrugada y seguramente estaría durmiendo, en su lugar se quedó afuera observando el lugar, dándose cuenta que no era tan seguro como pensaba. Las puertas eran muy simples, los pasillos poco iluminados y sobre todo vio pasar algunas personas que para nada le dieron confianza. Se quedó cerca por si las dudas, y no se fue a dormir hasta no asegurarse de que la chica no corría peligro.

A la mañana siguiente mientas desayunaban en la comodidad del restaurante del hotel, saco a tema lo que le intrigaba.

- Sakura, deberías compartir habitación con Hinata – bien, el estaría más que dispuesto a dormir con la chica, pero de sobra sabía que Naruto no se lo permitiría y seguramente la pelinegra también se rehusaría.

- ¿Y cómo para qué? – pregunto molesta ante tal idea.

- Para que Hinata tenga compañía y este segura – lo que le faltaba, la pelirosa se sintió enfadada, el Uchiha jamás se preocupó por su bienestar y ahora resultaba que lo hacía por una chica que apenas y conocían. Sería la primera vez que se negara a una de sus peticiones.

- De ninguna manera, a mí no me gusta dormir con extrañas – cerró aquella conversación, Naruto, ni Sasuke dijeron algo, y Hinata un tanto dolida se dedicó a comer su desayuno. Sentía un fuerte rechazo por parte de la pelirosa y pensaba que lo mejor era no acercarse mucho a ella para no molestarla más de lo que ya estaba.

El día transcurrió con tranquilidad, el plan de Sakura era ir a unas cascadas y luego visitar un museo, deseaba que tanto la pelinegra como el rubio se perdieran y la dejaran a solas con Sasuke. Pero evidentemente su plan jamás funcionaría, el Uchiha estaba más que interesado en ser galante con la chica tímida que desde su perspectiva no era tan maravillosa como la trataban sus dos amigos.

A pesar de siempre ser rechazada se atrevió a intentarlo nuevamente, jamás se rendiría, ella lo quería y siempre lucharía por él, costara lo que costara.

- Sasuke, ¿te gustaría ir conmigo a ese mirador – señalo el lugar, uno bastante bonito donde seguramente la vista sería espectacular. Llevaban ya un rato a las orillas de las cascadas de Konoha en un recorrido guiado donde muchas personas iban de turistas como ellos, si quería conquistarlo necesitaba pasar algún momento a solas con él.

- No – nadie podría juzgar al pelinegro en lo claro y sincero que era.

- ¿Prefieres estar detrás de la chaparra esa? – ciertamente Sakura era ligeramente más alta que Hinata, pero la diferencia apenas y era visible.

Sasuke se limitó a rodarle los ojos y alejarse de ella, haciéndola enfurecer.

Naruto se encontraba ocupado en una llamada telefónica y fue ahí que el pelinegro aprovecho para acercarse a Hinata que veía fascinada el lugar.

- ¿Te gusta el paisaje?

- Es muy bonito – dijo tímidamente.

- Yo podría llevarte a las cataratas del Niagara, a cualquier lugar que tú me pidas.

- No es necesario – trato de cortar su coqueteo, ella no deseaba ir a ningún lado si no estaba de por medio el rubio.

- Insisto, tal belleza merece lo mejor de este mundo.

Sakura los observaba furiosa y no tardo en interrumpir aquella platica, no podía soportar tanto halago a otra que no fuera ella.

- ¡Ya quiero irme!, estoy cansada y tengo sed, además el lugar está lleno de mosquitos.

- Pues ve a buscar agua y repelente de insectos, pero no estés molestando – estaba harto de tener que lidiar con la pelirosa y no se iba a ir por las ramas con ella, sería claro para que dejara de molestarlo.

- ¿Por qué me hablas así?

- Porque eres molesta.

La pelirosa no tardó en llorar y Naruto quien apenas finalizaba la llamada se acercó hasta ella para saber que ocurría.

- Me quiero ir al hotel.

- Sakura, tranquilízate, conoces al teme y sabes que siempre ha sido así – trato de negociar, francamente no quería ir de vuelta al hotel ya que su deseo era que Hinata disfrutara del viaje.

- ¡Que me quiero ir! – le grito y esta vez varias personas les voltearon a ver, pensando que se trataba de una discusión de pareja.

- Váyanse los dos, yo me quedo con Hinata – se ofreció el pelinegro con una sonrisa burlesca.

Después de un par de discusiones todos regresaron al hotel donde Sakura permanecía encerrada en su habitación aparentemente furiosa, mientras que los demás optaron por ir al bar a ver un partido de voleibol en la televisión mientras bebían y comían algo de botana, Hinata al no estar acostumbrada a beber siguió la sugerencia del rubio "toma lentamente, muy lentamente".

Debieron pasar un par de horas cuando el rubio sugirió ir a nadar a la alberca del hotel. Al pelinegro no le quedo de otra más que aceptar aquella propuesta, se había dado cuenta que para conocer a Hinata tenía que hacerlo por lo menos al principio en compañía del rubio, era imposible separarlos, su plan había cambiado, ahora la prioridad era que ella se sintiera segura y en confianza con él, solo de esa manera ella accedería a salir a solas con él.

A Naruto le daba pena que Sakura se encerrara en su habitación y no quisiera salir a disfrutar del día, en otras circunstancias estaría consolándola pero ahora mismo era lo que menos se le antojaba, prefería mil veces pasar el rato con quien pudo ser su esclava, aunque tuviera que ser en compañía del pelinegro.

Estaba avergonzada, en alguna ocasión cuando fue de compras con Temari, esta le había comprado trajes de baño al decir que eran indispensables y por ello había puesto un par en su maleta. Observo frustrada el que le parecía menos atrevido, sin duda no era su estilo usar bikini, demasiado revelador, por un largo rato lo medito hasta que decidió ponerse por encima un short y una blusa de tirantes, de esa manera se sentía más cómoda.

En cuanto salió de la habitación sintió un par de miradas sobre ella, sobre de todo de algunos hombres que la hacían sentir insegura, tuvo que apresurar el paso y no fue hasta que visualizo al rubio que se sintió alegre y segura. Cuando llego hasta el, este le dijo que se metiera al agua y ella temerosa accedió, aunque quedándose siempre cerca de la orilla porque no sabía nadar, aunque la alberca iba por niveles, y precisamente el primero solo alcanzaba a cubrir sus hombros.

Se sintió tranquila y cómoda, ninguno de los chicos le cuestiono que lo que usaba no era precisamente un traje de baño. Increíblemente el Uchiha dejo de halagarla y de ofrecerle cosas que ella no quería, más bien incentivó una agradable charla entre los tres.

Había oscurecido y ahora estaban sumergidos en una plática sobre los diferentes estudios y congresos académicos a los que los chicos habían asistido a lo largo de su vida, Hinata escuchaba maravillada sobre las diferentes profesiones, era como una especie de orientación vocacional donde ambos se esmeraban por narrarle de la mejor manera para que ella en un futuro pudiera decidir que le gustaba más. Ambos le prometieron apoyarla en cualquier cosa que tuviera duda. Fue curioso que por un momento dejaran de pelear, tal parecía que ambos habían entendido que discutir solo arruinaba el momento del viaje.

Y como todo en la vida nada es perfecto, justo en ese momento a Sakura se le había pasado el mal momento y decidida fue a buscarlos. No pudo evitar sentirse molesta cuando los visualizó alegres, le enojaba que todos charlaran tan alegremente cuando ella estaba triste en su habitación, lo menos que esperaba de ellos era que se sintieran mal por su ausencia, y al contrario parecía que estaban pasándola muy bien con la chiquilla tímida.

Acercándose hasta ellos no pudo evitar soltar lo que pensaba – su actitud pareciera decir que no me extrañaron ni un poquito.

- No empieces de pesada Sakura – advirtió el pelinegro – sabes que eres realmente molesta cuando te pones en ese plan de niña berrinchuda.

Nuevamente se sintió indignada de recibir ese trato y con lágrimas en los ojos salió del lugar.

- Ah, ya ves lo que hiciste idiota – le recrimino el rubio.

- Yo no hice nada

- Sabes lo sensible que es – el pelinegro ni importancia le dio y tomo un trago de su bebida.

Sabía que Sakura a veces era muy exagerada pero de verdad parecía sufrir a causa de su amigo, sin pensarlo más salió del agua para ir tras ella, tan solo trataría de consolarla y hacerle ver como siempre intentaba, que Sasuke no era un buen partido para ella porque simplemente no la quería, esta vez lo haría sin ser un pretendiente que espera alguna vez ser correspondido, sino como un amigo que deseaba terminara su tortura y pudiera ser feliz sin aferrarse a una persona.

Hinata aunque poco a poco dejaba de temer del Uchiha prefirió salir al poco tiempo del agua, no sin antes avisarle que iría a su habitación, se cubrió con una toalla para no sentir el frio de la noche y camino hacía su cuarto donde planeaba tomar una ducha en la comodidad del baño para luego dormir, siempre que Naruto se iba con la pelirosa se sentía celosa y triste, sobre todo porque pensaba que el rubio estaba enamorado de esa chica.

Un hombre alto y fornido la vio caminar hacía las habitaciones y sin dudarlo la siguió, tan sumida estaba en sus pensamientos que no advirtió cuando el hombre la acecho justo cuando abrió la puerta del cuarto. El tipo no tardo en cubrir su boca y adentrarse junto con ella a la habitación, Hinata asustada trató de liberarse de las manos de aquel hombre pero nada funciono contra su fuerza. Dio muchas patadas tratando de escapar y solo una sirvió para que la puerta quedara emparejada y no cerrada como era la intención del hombre.

La aventó con rudeza a la cama y ella asustada intentó pedir ayuda, este molesto le dio una cachetada para que se callara y sabiendo que no sería suficiente se colocó sobre ella y volvió a tapar su boca con una mano.

-Cállate estúpida, si cooperas todo será más rápido y hasta te gustará – con fuerza le arranco la blusa para luego sujetar las manos de la chica por encima de su cabeza, mientras con la otra seguía cubriendo su boca.

Estaba desesperada, creía que su llanto no sería escuchado por lo que no bajaba la guardia e intentaba liberarse de aquella situación tratando de moverse y golpearlo, todo era en vano, el hombre estaba sobre ella aprisionando su cuerpo por lo que prácticamente era imposible.

Un Uchiha que seguía pensando que aquel lugar no era seguro, decidió pasar por el cuarto de Hinata solo para checar que todo estuviera en forma, grande fue su sorpresa al escuchar murmullos y una especie de llanto, decidido accedió al ver que la puerta no estaba cerrada.

Reacciono al instante, con sumo coraje agarro al sujeto de los hombros para luego aventarlo fuera de la cama. Hinata tenía su carita llena de lágrimas y su piel mostraba algunos moretones que lo hicieron enfurecer. No pregunto, ni espero por explicaciones, golpeó al sujeto con sus puños. Hinata asustada salió de la habitación para pedir ayuda, agradeció que Sasuke llegara a tiempo, el sujeto solo pudo arrancarle la blusa y afortunadamente ella portaba debajo el sujetador del bañador. Un par de sujetos no tardaron en aparecer para separarlos. El agresor era quien estaba más cerca de la puerta y sabiendo que le acusarían de intento de violación decidió escapar. Corrió por los pasillos y el Uchiha se vio tentado a seguir al infeliz, pero luego se dio cuenta que no podía dejarla sola.

-¿Estas bien? – pregunto y ella asintió aunque realmente se sentía muy mal, estaba asustada. Los hombres que les separaron se fueron cuando notaron que ya no eran más requeridos y Hinata avergonzada se puso un suéter encima.

Había intentado convencerla por todos los medios de que Sasuke no era una buena opción, no porque fuera una mala persona realmente sino por no estar interesado en ella, y nadie, absolutamente nadie tiene el poder de obligar a otro a sentir amor donde no existe. Sakura no le hizo caso, seguía aferrada y él entendió que no podía hacer nada más, tendría que verlo por ella mismo cuando estuviera preparada.

En cuanto la vio más tranquila regreso a la alberca y al no ver a Hinata por ahí, decidió ir a su habitación para invitarla a cenar.

En cuanto llegó se percató de que algo había sucedido, ella se mostraba alterada y con los ojos llorosos, un cachete rojo como si alguien le hubiera pegado.

- ¿Qué ocurrió? – pregunto preocupado por el aspecto de la chica.

En cuanto Hinata advirtió su presencia, el rubio pudo visualizar que sus hermosos ojos comenzaron a derramar más lágrimas y eso sí que lo termino de alterar. No supo cómo actuar, se quedó en una especie de shock hasta que Sasuke hablo.

-Un sujeto intentó aprovecharse de ella, afortunadamente estaba cerca y llegue justo a tiempo.

Se sintió fatal, ¿no se suponía que el cuidaría de ella durante el viaje?, se recrimino por ser tan descuidado al dejarla sola, su padre y Shikamaru se lo advirtieron y él fue un completo idiota al confiarse.

-Perdóname Hinata, es mi culpa por no cuidarte – dijo con la mirada hacia el piso, lamentando el haberla dejado sola.

Nunca espero lo siguiente, y es que Hinata nunca dejaría de sorprenderlo, a paso veloz llego hasta el para abrazarlo y hundir su rostro en su pecho, seguía derramando lagrimas visiblemente consternada por lo sucedido, el rubio se limitó a rodearla con sus brazos sintiendo más culpa por lo sucedido.

-Deberíamos llevarla a enfermería – señalo el Uchiha y Hinata de inmediato negó con la cabeza.

- Estoy bien – dijo al separar su rostro, solo son un par de moretones.

- Con eso es suficiente – dijo alterado el rubio – ¿dónde está? – pregunto al Uchiha.

- Huyo.

- Necesitamos encontrarlo.

-No me dejes Naruto, por favor no me dejes sola – la voz de quien pudo ser su esclava llamo su atención y el rubio entendió que no quería quedarse sola después de aquel suceso.

-Jamás Hinata, jamás lo haré – la abrazo con más fuerza para darle peso a sus palabras y eso pareció tranquilizarla.

El Uchiha se sintió celoso por aquella muestra de afecto, pero ahora mismo no había mucho tiempo para intentar separarlos por lo que decidido se fue en busca del agresor. Lo encontraría y se encargaría de que pagara. Aunque el rubio le pidiera que lo encontrará no lo hacía por él, sino por Hinata que no merecía un trato así.

- ¿Quieres que me retire para que cambies tu ropa? – pregunto el rubio y ella negó al instante – debes hacerlo, si no te hará daño – se había percatado que ninguno había cambiado su ropa después de estar en la alberca.

- No me dejes sola – fue lo único que dijo.

- Esta bien, entonces aquí me quedare en tu habitación mientras te duchas y te pones prendas secas en el baño ¿te parece? – el rubio estaba preocupado, ella literalmente estaba temblando en sus brazos.

- Llévame a tu cuarto – le suplicó y él entendió al instante que no quería estar en la habitación donde intentaron abusar de ella. Seguía aferrada a su cuerpo por lo que prefirió cargarla a modo de princesa, a ella no pareció disgustarle pues se aferró a su cuello con sus delgados brazos e incluso recargo su cabeza en su hombro. La llevo hasta su habitación para luego adentrarla en el baño y con sumo cuidado bajarla al piso.

-Hinata, toma una ducha ¿quieres? – ella le vio indecisa – te prometo que no me iré, estaré en la recamara esperando por ti – ella asintió, confiaba en las palabras del rubio.

En cuanto el rubio salió, ella se metió a la regadera y bajo el chorro del agua se permitió llorar nuevamente, comprendió que aquel suceso nada tenía que ver con sus ojos, era un violador que pudo acechar a cualquier chica, se recrimino por ser tan tonta y confiada, ella más que nadie debería conocer la maldad en el mundo y siempre estar alerta.

Cuando sus lágrimas cesaron, cerró el grifo del agua y hasta entonces se arrepintió de no pensar en ropa seca, cubrió su cuerpo con una toalla que encontró y abrió la puerta solo para asomar la cabeza, cuando el rubio la visualizo con el cabello mojado supo lo que necesitaba sin que ella se lo pidiera, tomo una camiseta y un short y se los entrego, ella agradeció tímidamente.

En cuanto la vio salir del baño supo que tenía que huir de esa imagen donde ella usaba su ropa, demasiado guapa, demasiado erótica, sacudió su cabeza y entonces decidió tomar una ducha para enfriar su cabeza, además que él tampoco había cambiado su ropa después de estar horas en la alberca, tomo ropa limpia dispuesto a meterse al baño.

-Naruto, no cierres la puerta por favor, solo… – se mordió el labio inferior – solo déjala emparejada. Por favor – le suplico.

En un principio quiso negarse pero luego trato de ponerse en su lugar, ella debía seguir temerosa por lo sucedido – está bien, está bien – acepto y entró tranquilamente al cuarto de baño e hizo lo que le pidió.

Pensaba que cualquier otra chica en el lugar de Hinata estaría más alterada y asustada, seguramente ella había normalizado tanto aquellas situaciones que de alguna manera le parecía normal estar en riesgo de esa clase de violencia. Si, definitivamente tenía que hacer algo para mejorar esa situación, demostrarle que eso no era normal, que nadie tenía que tratarla de ese modo y al contrario debían tratarla con respeto, amor y cariño.

Cuando el rubio salió de la ducha supo que no era momento para salir a cenar, por lo que haciendo uso del servicio a cuarto pidió dos pizzas grandes y refrescos. Se notaba visiblemente más tranquila cuando se dio cuenta que él no estaba buscando salir sino quedarse con ella, sobre todo cuando buscaba una película en la televisión.

Un par de golpes en la puerta le hizo saber al rubio que se trataba de Sasuke y no tardo en abrirle ya que necesitaba que le explicará lo sucedido.

En cuanto el Uchiha entro a la habitación y visualizó a Hinata, quiso reportarle lo que paso tras ir detrás del sujeto – lo encontré – la Hyuga tímidamente agacho la mirada – no volverá a actuar de esa manera ni contigo ni con ninguna otra chica – sentencio el Uchiha.

- Gracias – dijo sinceramente. Ahora que sabía que el tipo estaba encerrado se sentía más segura, aunque no del todo, aquel acontecimiento le hizo ver que las agresiones podía encontrarlas en cualquier lugar. Empezando por el pueblo en el que creció, Ohio, Nueva York y ahora Konoha.

Estaba molesto y que Sasuke le asegurara que el tipo lo pagaría le hacía entender que no era precisamente porque la policía se haría cargo. Desde hace mucho tiempo sabía que el moreno tenía muchas movidas ilegales, cosa que no le agradaba pero ahora mismo le parecía prudente echar mano de ello, nadie podía hacer algo a Hinata e irse sin pagar las consecuencias…

Era medianoche por lo que Sasuke pregunto a Hinata si no deseaba dormir con Sakura, no toleraba que el rubio tuviera la oportunidad y el no.

Para Hinata no había nadie en quien confiara más que Naruto, además que sabía que no era del agrado de la pelirosa por lo que de inmediato negó y al Uchiha no le quedo de otra que aceptarlo, aunque no de buena gana.

En cuanto se quedaron solos Hinata bostezo y el rubio le sugirió que durmieran.

- Duerme en la cama, yo lo haré en la alfombra – se sorprendió a si mismo de aquel ofrecimiento, con nadie más había sido tan caballeroso, ni con la misma Sakura.

- Etto… - la vio juntar sus dedos y enrojecer al mismo tiempo – preferiría que te durmieras en la cama también – el rubio trago grueso ante sus palabras, aunque no tardó en entender que su petición nada tenía que ver con algo sexual, ella solo quería sentirse segura.

Se negó al saber que no podría soportar tanto, si de por sí ya era difícil mantenerse al margen…

Abrió las cobijas y le ayudo a meterse dentro de estas, la arropo hasta el cuello y luego simplemente le dio las buenas noches.

- Naruto…– la pelinegra intento incorporarse creyendo que el rubio la dejaría sola

- Aquí estoy, no me iré – tomo una cobija extra que estaba en un closet del cuarto y sin tardar mucho la acomodo en el piso – dormiré justo a tu lado.

Hinata asintió avergonzada por haber pedido que durmiera con ella y por las molestias que creía estarle ocasionando. Intentó dormir pues confiaba en él, sabía que la cuidaría…

El rubio por otro lado no podía dormir, llevaba tiempo imaginando lo bien que se sentiría poder tocar el cuerpo de Hinata, aunque se había prometido eliminar esa clase de pensamientos no lo había logrado del todo, le gustaba mucho, tenía las medidas precisas que lo volvían loco y sin poder evitarlo en varias ocasiones se preguntaba cómo se sentiría hundirse dentro de ella y cómo serían sus gemidos, generalmente terminaba totalmente excitado y masturbándose en la ducha. Bien, era un pervertido pero jamás le haría algo malo o en contra de su voluntad, ante todo la respetaba y quería darle una vida feliz.

Un quejido le hizo prestar atención y entonces un ligero llanto ahora si lo alerto. Se levantó del piso para acercarse a ella y corroborar que estaba teniendo una pesadilla.

-Hinata – la movió un poco de los hombros hasta despertarla y ella un tanto desubicada comenzó a llorar con más ganas – fue una pesadilla – asintió indicándole que lo entendía pero al parecer sus lágrimas no dejarían de cesar tan fácilmente. El rubio intrigado se sentó a su lado para abrazarla y ésta de inmediato respondió, permitiéndose llorar en sus brazos.

Poco a poco se fueron acomodando hasta que finalmente encontraron una posición cómoda, donde el rubio la tenía totalmente recargada en su pecho, ella aferrada a su torso y él acariciando su espalda y largo cabello, eventualmente ella dejo de llorar pero el no dejo de acariciarla con suma suavidad y ternura hasta que nuevamente se quedó profundamente dormida.

Esa noche se dio cuenta que ella tenía pesadillas constantes y jamás se lo notifico seguramente para no molestarlo. Esto solo podía indicar que ella sufría en silencio por lo vivido, y más aún si sumaba el descuido que tuvo esa noche donde pudo ser violada de no ser por Sasuke. Le abrazo con mayor fuerza en señal de protección y ella aunque estaba dormida pareció agradecerlo al estrecharse más a su cuerpo.

¡Hola!

Espero que el capítulo les guste, a partir de aquí las cosas mejoraran mucho entre los protagonistas.

Quiero agradecer a las personas que han dejado su comentario: Sofia Mejia Herrera, edtru23, RainAndWind, hinata-sama198, Akime Maxwell, monica735, Karito, Hf any, cookieVal7.

No saben lo feliz que me hace leerlos, los adoro y me motivan a seguir escribiendo :) esta vez no he podido contestar individualmente pero siempre leo sus comentarios y me hacen feliz.

Sin más nos vemos pronto, saludos!