No había conocido una chica tan guapa como ella. Sus ojos sin dudar eran los más hermosos que había visto en su vida y ahora que los tenía cerrados podía apreciar el resto de sus facciones a detalle, toda ella le parecía preciosa, su cara redondita adornada por su rubor natural, sus largas pestañas y cabello oscuro enmarcando su rostro pálido con su nariz puntiaguda y sus carnosos labios…
Demasiado tentador tenerla así de cerca, su suave respiración indicaba lo relajada y cómoda que estaba, le hacía sentir dichoso que durmiera tan plácidamente con él. Tenía uno de sus brazos rodeando su espalda y el otro sobre su delgada cintura, mientras que ella estaba recargada sobre su pecho y abrazando su torso con un brazo, no podía negar que tenerla de esa manera era por demás agradable.
Nunca le gusto dormir acurrucado con otras chicas, con aquellas que llego a intimar, generalmente dormían cada quien por su lado, le parecía incómodo y cansado estar abrazados pues pensaba que terminaría con una contusión de cuello o dolor de espalda.
Pero con Hinata todo era diferente, ella era diferente del resto…
Se amoldaba a la perfección a su cuerpo, podría dormir todas las noches con Hinata si no fuera por el enorme deseo que palpitaba por ella. Podía sentir sus generosos pechos tocando el costado de su cuerpo, sabía que no llevaba ropa interior por debajo de la playera y short que le presto y eso sí que lo excitaba de sobremanera.
Se molestó cuando su celular empezó a sonar y Hinata se removió. Evitando perder el contacto, alcanzó el aparato que se encontraba en una mesita al lado de la cama, para responder al instante con tal de que este no hiciera más ruido.
- Son las 7:00 am – respondió después de ver que se trataba de Sasuke.
- Lo sé idiota, solo quería saber si no quieren desayunar.
- Es muy temprano, déjame dormir.
- Pero si tú y tu familia tienen la manía de madrugar.
- Si, pero Hinata no – la observó para corroborarlo y entonces vio que se equivocaba, ella abrió lentamente sus ojos y luego la vio enrojecer de golpe, como dándose cuenta que habían dormido juntos.
- Como sea – el rubio comprendió que solo llamaba para cerciorarse que nada pasara entre ellos – ¿hago reservación para las 8?
- Nueve, sabes de sobra que Sakura se tarda horas arreglándose.
- Bien, los veo en un rato, no te pases de listo con Hinata – ahí confirmo lo que pensaba, el Uchiha jamás le llamaría tan temprano si no fuera por algo que de verdad le interesara.
Al terminar la llamada fijó su atención completa en Hinata, quien lentamente se separó de él, y este al instante lamento la perdida de contacto, finalmente ella se incorporó para sentarse retirando en el proceso las cobijas que les cubrían.
Volteó a verlo y le mostro una bonita sonrisa que no pasó desapercibida – gracias Naruto, por dormir conmigo – definitivamente ese era su mejor atractivo, tenía ganas de besarle los labios hasta dejárselos hinchados, su poco autocontrol le advirtió que solo la asustaría, por lo que opto por alejar sus pensamientos haciendo quizá algo aún peor.
-Volvamos a dormir – estaba deseoso de tocarla, de besarla, que lo único que se le ocurrió fue volver a tenerla en sus brazos, no estaba seguro de poder conformarse con eso, pero ahora mismo era lo único a lo que podía recurrir sin parecer tan necesitado de ella.
No le importaba que el sol hubiera salido, tomo a Hinata de la cintura y volvió a recostarla sobre su pecho, ella mostró su sorpresa ante aquella acción pero no se quejó.
Tenerla entre sus brazos le producía una ola de sensaciones donde su cuerpo no hacía más que pedir más de ella. Como si tenerla de esa manera no fuera suficiente, sus manos reaccionaron a sus instintos acariciando su cintura, parecía que ella estaba cómoda con aquella acción por lo que sin pedir permiso metió una de sus manos por debajo de su playera y toco con suavidad la piel de su abdomen plano. Ella cerró sus ojos y permitió que continuara acariciándola de esa manera, lo estaba disfrutando, había una química innegable donde cada toque era del disfrute de ambos.
Recorrió muchas veces el trazo de sus costillas inferiores, así como su ombligo al que acariciaba haciendo suaves círculos. Hinata no podía entender porque aquellas caricias le provocaban sensaciones en todo su cuerpo, ahora tenía sentido que la piel fuera un órgano y todo estuviera tan conectado entre sí. Se alertó pero no por temor cuando el rubio subió su mano más allá de donde había tocado, estaba justo por debajo de sus pechos, no comprendía porque deseaba que siguiera subiendo su mano y no que la bajara como lo había hecho.
Estaba seguro que jamás debió tocar su piel, era una maldita adicción, quería alejar sus manos al pensar que no era adecuado tocarla de esa manera por todo lo que había vivido, pero ahí estaba sin poder parar, pronto se encontró recorriendo todo su abdomen hasta que sin poder resistirlo subió hasta uno de sus pechos, Hinata ante la sorpresa solo pudo suspirar pero no se movió, ella también deseaba ese toque, por primera vez sintió que su parte intima palpitaba y todo era por los tocamientos del rubio sobre su piel desnuda, y se intensifico cuando el rubio acarició su pecho con ternura, recorriéndolo con suaves movimientos, como si quisiera conocerlo a detalle. Después de un largo momento paso a tocar su otro pecho de la misma manera, con suaves caricias que ambos estaban disfrutando.
No pudo controlarse demasiado al escucharla suspirar, aunque sus toques seguían siendo suaves, ahora apretaba un poco y prestaba más atención a sus pezones erectos, todo su autocontrol se estaba yendo por la borda, quería quitarle la playera para ver sus enormes, suaves y firmes pechos, pero sobre todo llenarlos de besos.
Seguramente Hinata se lo hubiera permitido de no ser porque ella no sabía lo que pasaba con su cuerpo, le gustaba lo que el rubio le hacía sentir, sin embargo hubo algo que le preocupo al instante, sentirse mojada entre sus piernas, ¿acaso se trataba de su menstruación?, apenada y esperando no haber manchado la cama se levantó cortando el contacto con Naruto quien la observó con preocupación, ella sonrojada agacho la mirada justo donde antes estaban sus nalgas, menos preocupada de no haber manchado la cama se metió al baño para verificar que todo estuviera en orden.
Por otro lado, Naruto se quedó con la duda de lo que había sucedido, erróneamente pensó que ella no quería ser tocada de esa manera y luego volteó a la parte donde Hinata se quedó viendo antes de entrar al baño, solo para pensar equivocadamente que ella se había espantado al ver su erección, el pants que portaba era una muy mala elección, ya que daba la libertad de que su miembro se explayara totalmente, intento acomodarlo y al ver que no funcionaba cambio su ropa antes de que Hinata saliera del baño, no quería asustarla más de lo que seguramente ya estaba.
Confundida se dio cuenta que no había ni una gota de sangre, pero si estaba algo mojada de su intimidad, incluso el short había alcanzado a mojarse un poco y aunque había leído varios libros de biología, no lograba comprender del todo a qué se debía, sin más y tratando de no pensar más en ello, limpio la humedad, ya luego investigaría. Quería que Naruto la siguiera tocando como lo estuvo haciendo antes por lo que decidida salió del cuarto solo para encontrarlo en pantalón de mezclilla. Se mordió el labio inferior algo decepcionada, lo había arruinado.
- Escucha Hinata – el rubio llamo su atención, parecía apenado – discúlpame, yo no debí hacer lo que hice – estaba convencido de que ella merecía respeto y en todo caso el no pidió su permiso para tocarla, realmente sintió que abuso sobre todo cuando ella se alejó de su contacto – por favor perdóname.
- No, no tienes que disculparte – quiso decirle que a ella le gusto y que incluso quería que la siguiera tocando de esa manera, pero pudo más su vergüenza y se quedó callada.
- Claro que sí, nadie, escúchame bien Hinata – le dijo mirándola a los ojos – nadie tiene derecho a tocarte un solo cabello si tu no quieres – "pero yo si quería" pensó la pelinegra avergonzada sin animarse a responder, y el rubio un tanto ofuscado por su silencio trato de salir de aquella situación que empezaba a sobrepasarlo – creo que debería traer tu maleta para que puedas cambiarte y vayamos a desayunar.
Esta vez Hinata accedió a quedarse sola en la habitación mientras Naruto iba por su equipaje, le había prometido que no tardaría. Confundida se sentó en la cama para esperarlo, no sabía exactamente lo que había pasado al ser una situación nueva para ella, de lo único que estaba segura, era que le hacía sentir triste que el rubio le diera a entender que jamás volvería a tocarla.
Como lo prometió no tardo en regresar con su maleta y ella agradecida tomo algo de ropa para luego adentrarse al baño y ponerse un vestido color turquesa que Temari le había escogido.
Espero paciente por ella y después se limitaron a bajar al restaurante del hotel sin hablar entre ellos, creando un ambiente por primera vez incómodo para ambos.
…
En el viaje de regreso, Sakura parecía mucho más tranquila y Sasuke mostraba alegría, ya que de cierta manera sabía que algo había sucedido entre Naruto y Hinata, algo que nada tenía que ver con romance pues ambos parecían haber optado por mantenerse distantes. Por lo que aprovechando aquella situación se le ocurrió un nuevo plan, no para conquistarla ya que eso sería después, primero tenía que separarla por completo del rubio, haciendo que dejara de considerarlo como el hombre perfecto.
- Sakura – la llamo en cuanto una buena idea paso por su cabeza – acaso ese collar que traes puesto… ¿te lo regalo Naruto? – la pelirosa de inmediato se ruborizo ante la pregunta, y es que ciertamente ella tenía muchas cosas que el rubio le había regalado, no solo por su cumpleaños u otras fechas especiales, sino también a modo de cotejo, aunque realmente ella nunca hubiese accedido a salir con él de esa manera, le parecía descortés no aceptar los regalos.
- Si, fue un regalo – el Uchiha lo había dicho tan solo para que Hinata prestara atención a esa situación donde Naruto cotejaba a Sakura, y como suerte resultaba que ni siquiera sabía que acertaría en que ese collar era regalo del Uzumaki.
- Pues deberías aceptar salir con él, está enamorado de ti, y aunque no es muy brillante o guapo, tiene su gracia, hasta te compra collares y ve tu a saber cuánto más – tal como lo planeo la pelinegra presto atención a cada palabra dicha y pudo observar en su rostro un eje de tristeza.
- Deja de incomodarla teme – le reprendió el rubio quien también escucho aquellas palabras, era inevitable no hacerlo cuando todos viajaban en el mismo coche.
La pelirosa tan solo apretó sus puños, estaba seguro que había sido más que clara con Sasuke de sus sentimientos, por lo que tratar de emparejarla con Naruto siempre le parecía doloroso. Para su fortuna estaban a una cuadra de llegar a su casa y salir de esa situación que podría ponerla nuevamente de malas.
- El próximo fin de semana podríamos ver películas – sugirió la pelirosa cuando aparcaron fuera de su casa y de cierta manera lo dijo como un distractor para que dejaran de hablar del enamoramiento del rubio por ella.
- Yo no puedo – le corto el rollo Sasuke.
Ante su respuesta Sakura solo pudo hacer un puchero. Ella siempre trataba de pasar el mayor tiempo con el pelinegro, ya que al vivir en diferente ciudad era más difícil pasar tiempo a su lado.
- Vamos Teme, deberíamos reunirnos – sugirió el rubio – además Hinata presenta su examen el próximo viernes, podríamos reunirnos después para festejar.
- Festejar ¿qué? – pregunto Sakura – ¿qué se la ha pasado perdiendo el tiempo y apenas terminara el nivel básico?
- Sakura… – el pelinegro la reprendió con su voz y la pelirosa que quería seguir hablando prefirió bajar del auto no sin antes decir algo que a Hinata la sorprendería.
- Suerte niña – pareció que se lo dijo con buenas intenciones y eso de alguna manera le agrado, tal vez no era tan ruda o sangrona como pensó de ella durante todo el viaje. Por lo que incluso sonriendo le agradeció aquel gesto.
El siguiente destino fue la casa de Naruto, donde Temari recibió a Hinata con un abrazo, indicando que entre ellas se había forjado una amistad, cosa que le agradaba y daba tranquilidad al rubio, realmente consideraba necesario que la pelinegra tuviera amigas, una vida normal y feliz.
-Iré con Sasuke a unos asuntos – les aviso el rubio. Necesitaba que le dijera que hizo con el tipo que intento abusar de Hinata. Las chicas solo asintieron y Sasuke se despidió de manera casual con la mano para luego guiñarle un ojo a la pelinegra quien inmediatamente le ignoró, acción no desapercibida por el rubio que complacido y feliz ante su manera de actuar soltó una carcajada dejando a Hinata sonrojada por su forma de reír, era la primera vez que lo veía reír de esa manera y se dio cuenta que eso lo hacía ver incluso más guapo.
…
- ¿Cómo te fue? – indago la rubia en cuanto los chicos se fueron.
- Bien – contestó tranquilamente.
- ¿Solo bien?, ¿Naruto te lo hizo rico? – pregunto coqueta la rubia.
- ¡Temari! Por supuesto que no hicimos nada – recordó que la noche anterior durmió con el rubio y lo más importante, lo vivido por la mañana.
- Entonces ¿por qué te pones tan roja?
- No etto yo no – ahora si estaba nerviosa.
- Tenme confianza Hinata, somos amigas – le recordó y la pelinegra solo asintió. Tal vez sería bueno preguntarle sus dudas.
- Ayer dormí con Naruto – confeso y la rubia grito emocionada
- ¡lo sabía!, ¡Naruto te trae ganas y no tardó en lanzarse sobre ti!
- No fue así Temari, en realidad fui yo quien se lo pidió…
La pelinegra le contó lo sucedido en el viaje, que casi sufriera de abuso sexual pero que afortunadamente Sasuke estuvo cerca para defenderla, y Naruto como siempre estuvo a su lado protegiéndola.
Temari consternada la abrazo – lamento que te pasen estas cosas.
Hinata agradeció tal gesto para luego jugar con sus dedos pensando en cómo contarle sus dudas.
- ¿Qué pasa? – incentivo la rubia al verla nerviosa, obviamente por el deseo de contarle algo – ¡vamos Hinata!
- Etto… – totalmente roja y dejando de jugar con sus dedos tomo valor – anoche Naruto durmió conmigo después de que yo estuviera llorando por una pesadilla – la rubia prefirió no interrumpirla y solo escucharla ahora que se había animado a contarle – fue bonito, en realidad nunca he dormido tan segura y placenteramente como ayer… Solo que en la mañana paso algo – la rubia la incito levantando una ceja y ella trago grueso – él toco mis pechos – estaba totalmente roja – yo… tenía vergüenza y me levante de la cama para ir al baño – se acobardo y no le contó la razón de su duda, realmente le daba pena y no sabía cómo explicar aquello.
- Entonces… ¿no te gusta Naruto? – Hinata tímidamente negó a ese cuestionamiento.
- Me gusta mucho – Temari sonrió perversamente al entender que Hinata no tenía ningún tipo de experiencia en ese sentido.
- Ya veo, ¿Y qué paso después?
- Me pidió disculpas por tocarme – dijo con un eje de tristeza – no tenía por qué hacerlo ya que a mí me gusto – esta vez su cara sí que ardía.
- Bien, si ya durmieron juntos en el viaje, ¿por qué no hacerlo aquí? – cuestiono la rubia divertida. Hinata le miró confusa y Temari no tardo en explicarse – Es obvio que se gustan, solo son demasiado tontos para reconocerlo entre ustedes. Así que harás lo que yo te diga.
La rubia sabía a la perfección lo que tenía que hacer, no permitiría que las cosas no sucedieran solo por la timidez de Hinata.
…
Fueron a un bar donde tomaron un par de cervezas y vieron un partido de futbol, ambos eran aficionados y de vez en cuando les gustaba ver los torneos, sobre todo el mundial.
Naruto se quedó conforme con la explicación de Sasuke, al parecer el sujeto era un prófugo que había cometido otros crímenes, por lo que un poco de tortura no le vendría mal, ya luego lo entregarían a la policía.
No entendía como era que Sasuke tenía tanta influencia y personas que hacían mil cosas por él. Aunque quisiera entenderlo no lo lograría, por lo que simplemente agradeció que estuviera presente cuando Hinata fue atacada por ese hombre.
- Si me quieres agradecer, solo entrégamela – el rubio le rodo los ojos y se despidió. Ya era noche.
…
Solo las luces del recibidor seguían encendidas por lo que supuso Hinata ya estaría durmiendo, y eso en cierta parte era mejor al ser una tentación para él. Camino hasta su habitación y en cuanto cerró la puerta y encendió la luz de su cuarto casi se cae de la impresión al verla acostada en su cama.
Se frotó los ojos un par de veces, y no, no era una ilusión, era Hinata, examino la habitación y evidentemente no se equivocó, había bebido, pero no lo suficiente para emborracharse por lo que confiaba plenamente en su juicio.
No hizo falta que pensara mucho, la misma Hinata se incorporó para quedar sentada viéndolo.
-Naruto… ¿puedo dormir contigo? – la pregunta la hizo cerrando los ojos debido a que aquella propuesta le daba vergüenza. El rubio trago grueso ante su petición. ¿Cómo podría negarse si lo había deseado desde que la conoció?
Lentamente el rubio se sacó la corbata y desabrocho los botones de su camisa para luego retirarla y dejar su torso desnudo, Hinata sonrojada lo observó, maravillada de ver cada musculo bien trabajado, consecuencia de las horas que pasaba realizando ejercicio diariamente. Con toda la calma del mundo desabrocho su cinturón y el botón del pantalón, bajo el cierre y ahora si Hinata sintió que su cara ardía. Naruto no dejaba de observarla mientras retiraba su ropa, le encantaba que sus mejillas estuvieran tan rojas como un tomate maduro.
Al quedar solo en bóxer se acercó a la cama para adentrarse entre las cobijas y capturarla de la cintura.
Temari le había convencido de esperarlo en su habitación, le aseguro que el rubio no se negaría a compartir su cama con ella, y la verdad es que ella quería hacerlo, no recordaba haber dormido tan plácidamente como lo hizo entre sus brazos. Al principio estaba nerviosa de que la rechazara pero ahora que vio al rubio actuar de esa manera, una nueva sensación se instaló en su pecho y vientre.
Verlo quitarse la ropa fue algo que jamás espero, quiso desviar su mirada pero no pudo, era demasiado perfecto como para perderse esa visión de su bien trabajado cuerpo. El hecho de que se quedara en bóxer, y sin ponerse otra prenda se metiera en la cama, le hizo sentir nerviosa y que una agradable sensación recorriera todo su cuerpo, aun sin ser tocada por el rubio, así que cuando se sintió rodeada por sus brazos supo que estaba perdida.
Para Naruto era tan adorable que no tardo en besar sus mejillas para luego colar una de sus manos por debajo de su playera para tocar con suma confianza su abdomen, ella simplemente se dejó llevar ante las sensaciones placenteras que solo él podría lograr sobre su cuerpo, esta vez no tardo en subir hasta uno de sus pechos y tocarlo por encima del sujetador.
Suspiró cuando sintió que su seno era amasado, jamás imagino que se sintiera tan bien ser tocada por la persona que te gusta.
Claramente Naruto pensaba que si Hinata estaba en su cama era porque quería concluir lo iniciado en Konoha y él no se iba a negar, la deseaba, nunca había conocido a una chica que lo excitara de esa manera.
Y es que cualquier acción que ella realizaba le gustaba, mientras acariciaba sus pechos presto atención a su rostro y fue simplemente divino cuando la vio morder su labio inferior, sin poder resistirse atrapo sus labios por primera vez. Ante su sorpresa decidió besarla con lentitud.
Para Hinata fue su primer beso, y aunque no sabía qué hacer, se dejó llevar, su instinto le hizo responder a los besos del rubio, poco a poco y quizá torpemente. Sin duda para Naruto no sería problema darle toda la práctica que necesitara.
Estaba en las nubes, jamás imagino que Naruto sería su primer beso, del hombre del que se sentía enamorada. Le gustaba, le encantaba lo que sentía al ser besada y aunque le parecía perverso también le gustaba que le tocara los pechos, nunca antes se sintió tan bien y tan orgullosa de ser mujer.
Naruto tan solo separo sus labios para hacer que Hinata se sentara y así poder quitarle la playera del pijama, estaba ruborizada pero aun así no se lo impidió.
-Eres preciosa – la halago por primera vez – tienes unos pechos grandes y bonitos – con maestría coló sus manos por su espalda para de un solo movimiento abrir el broche del sostén y liberar aquellos senos de los que pronto se enamoraría.
Para Hinata todo fue demasiado rápido, no tuvo tiempo de cubrirse por la impresión y para cuando su vergüenza llegó, el rubio ya había colado su cara entre sus pechos donde repartía besos húmedos y caricias con sus manos. Una sensación más fuerte creció en su vientre a medida que Naruto intensificaba sus atenciones, su mente se nublo cuando sus pezones fueron chupados y lamidos con tanta insistencia, haciendo que sintiera un fuerte palpitar en su intimidad.
Estaba totalmente excitado, nunca antes había visto unos pechos tan perfectos como los de Hinata, su suavidad y firmeza juvenil era para deleitarse con ellos. Lamió, chupo y succiono cada pecho a su antojo hasta quedar satisfecho, haciendo énfasis en sus pezones erectos. Al escucharla suspirar supo que necesitaba continuar a la siguiente parte, por lo que dirigió sus manos al elástico de la parte inferior de su pijama para empezar a retirarlo.
Hasta ese momento Hinata se alarmo y esta vez totalmente convencida de que su periodo había llegado al sentirse tan húmeda, se alejó del rubio para poder bajar de la cama y este la miro con sorpresa.
- Lo siento yo – totalmente roja corrió hasta al baño donde cerró la puerta sin seguro, esta vez sentía una humedad mil veces mayor a la que sintió en Konoha, tan solo bajo su pijama con todo y su braga para darse cuenta que no había una sola gota de sangre, pero sí de un líquido transparente que empapaba toda su braga. Trato de secar un poco y antes de que saliera fue el rubio quien entro y ella rápidamente subió ambas prendas evitando que el rubio viera su intimidad.
- ¿Qué pasa? – cuestiono el rubio confundido por su actitud.
Esta vez cubrió sus pechos con sus brazos al sentirse tan expuesta, aun cuando el rubio ya conociera esa parte de su cuerpo.
Verla tan nerviosa le hizo confundirse hasta el punto de pensar que quizá ella no lo estaba pasando bien con él – ¿te ha molestado que te tocara?
Ella negó al instante, verlo tan consternado le hizo saber que tenía que explicarle aquella situación – solo pensé que mi periodo había llegado – estaba totalmente roja, como un tomate a punto de explotar por la vergüenza de confesar aquello. Naruto levantó una ceja y ella tuvo que explicarse mejor – algo me está pasando pero no es mi periodo.
Naruto no necesito que le dijera más, Hinata era tan inocente que seguramente no tenía idea de lo que era la lubricación natural – Jamás te has masturbado – era una afirmación, si ella lo hubiese hecho antes sabría de las reacciones de su cuerpo – ¿qué esperabas al venir a mi cama? – pregunto ahora intrigado.
-Dormir contigo – dijo sincera. Aunque tampoco era que le molestara que la tocara como lo había hecho, en realidad le había gustado tanto que esperaba que lo siguiera haciendo.
Naruto salió del baño pensando que se había equivocado al suponer que ella buscaba entregarse a él. Había actuado como un pervertido y se sintió mal por ello. Tomo la playera de Hinata y le pidió que se la pusiera. Verla sonrojada le motivo a darse la vuelta para no verla mientras lo hacía.
Estaba confundida por su actuar, pero sin respingar hizo lo que le pedía, cubrir su desnudez.
- ¿Por qué no regresas a tu habitación? – sugirió el rubio.
- Pensé que podría dormir contigo.
- No puedo, Hinata – no podría contenerse, era mejor mantenerse al margen.
- Es solo que contigo he dormido más tranquila que nunca en mi vida – trato de convencerle.
- Lo siento Hinata, yo no puedo hacerlo – le dijo un tanto frustrado y frotando sus manos en sus piernas como para calmar su ansiedad – ¿por qué no vas y se lo pides a Temari? – a estas alturas sabía que no podría compartir su cama solo para dormir con ella.
- Porque es contigo con quien duermo cómoda – trato de negociar. Y Naruto supo que tenía que ser más claro.
- Hinata, no es que no quiera que duermas conmigo, pero debes entender que soy hombre, dormir en mi cama implica que estés lista para ser una adulta conmigo en toda la extensión de la palabra.
Al verla dudar se acercó hasta ella para tomarla de las nalgas y apretarla contra su cuerpo para que así pudiera notar su erección sobre su vientre. Verla sorprenderse le hizo ver que efectivamente no estaba lista, de cierta manera le hacía sentir que aunque tuviera el cuerpo de una mujer, sus reacciones eran como las de una niña.
-Te necesito decidida y segura de tus acciones, y para ello quizá te falta vivir un poco más, ¿por qué no empiezas por explorar tu cuerpo?, tócate, conócete. Y si con todo eso aun quieres venir a dormir conmigo entonces creeré que de verdad quieres estar aquí.
Tímidamente asintió, comprendiendo que no podía estarle pidiendo algo en lo que claramente él se sentía incómodo. El rubio aflojo su agarre y Hinata aprovecho para alejarse y salir de su habitación para dirigirse a la suya un tanto confundida.
Al rubio le parecía que Hinata se había mostrado bastante receptiva a sus caricias, estaba seguro que la escucho suspirar en más de una ocasión. Aun así no dejaba de pensar que ella inocentemente había entrado a su habitación solo para dormir acompañada y por supuesto él lo había interpretado como deseaba que fueran las cosas.
Sabía que tenía que hablar y aclarar con Hinata aquella situación, pero ya sería en otra ocasión, ahora mismo necesitaba estar lejos de ella para evitar la tentación de llevársela a la cama.
…
Al día siguiente…
Estaba avergonzada por lo sucedido, pero eso no impediría que como siempre preparara el desayuno; tanto el rubio como ella decidieron no tocar el tema de lo acontecido. Naruto no tardo en irse a trabajar, no sin antes halagarla por el delicioso desayuno que había preparado.
- ¿Y bien? – la rubia estaba ansiosa por escuchar cómo le había ido. Pero en cuanto vio que su cara mostraba tristeza supo que las cosas no fueron como lo planeó.
Le contó a grandes rangos lo sucedido y Temari no pudo evitar pensar que de verdad no había conocido a dos tontos más grandes que ellos.
- Hinata, si te gusta Naruto ¿por qué no le dijiste que estabas cómoda con él?
- Me da vergüenza Temari, ¿qué va pensar de mí?
- ¿Qué es correspondido? Vamos Hinata, si tú misma me has dicho que te gusta cómo te toca.
- Temari… – su cara ardía.
- Si no le demuestras que puedes ser una mujer no lo tendrás, y a cambio te lo ganara la peliosa, ¿es eso lo que quieres? – tenía que orillarla a que fuera más decidida, aunque tuviera que ponerla celosa.
- Por supuesto que no – se mordió el labio un tanto frustrada.
- Además tú también quieres estar con él, no será un sacrificio.
Después de una larga charla, Temari le hizo ver que ella también anhelaba estar con el rubio, obviamente no solo sexualmente, también en el plano emocional.
-La gran mayoría de las relaciones empiezan por atracción física, luego viene la parte emocional. Estoy totalmente segura que a Naruto no le eres indiferente, son compatibles en todos los aspectos – aseguro la rubia.
…
El día había sido más pesado de lo normal, no dejaba de pensar en quien pudo ser su esclava. Tan sumergido estaba en sus pensamientos que su rendimiento laboral daba mucho que desear, las juntas iban retrasadas, tenía un montón de papeles por revisar y firmar. Cuando dieron las 5 de la tarde acepto que no terminaría a tiempo y siendo el jefe no podía dejar pendientes nomas porque si, frustrado tomo el celular para llamar a casa, pensaba que Hinata estaba acostumbrada a recibirlo para comer juntos, lo menos que podía hacer era avisarle que no lo esperara.
La pelinegra desanimada, porque además si Naruto no llegaba a casa para comer, seguramente tampoco lo haría para ir al club donde ya estaba acostumbrada a realizar algo de ejercicio.
-Deberías estudiar mientras tanto – le sugirió la rubia – te recuerdo que tu examen será esta semana.
Haciendo caso a la sugerencia se adentró en el estudio donde tomo un par de libros que llamaron su atención para luego subir a su recamara. Ella sentía que no tenía más que estudiar referente a las guías y terminaba leyendo libros de su interés. Tanto le gusto la novela de Frankenstein que termino por perder la noción del tiempo.
- Hinata, Hinata – Temari llamo su atención desde la puerta – Naruto ha llegado, ¿por qué no bajas y le preparas de cenar? – la pelinegra la observó sabiendo sus intenciones – no me veas así y mejor cambia tu ropa por algo más atrevido.
- Temari… – antes de que pudiera protestar la rubia se adelantó a buscar un camisón de su armario.
- ¿Quieres a Naruto? – indago la rubia sin esperar respuesta, mientras le daba el camisón – demuéstraselo.
No necesitó más palabras, Hinata sabía que Temari tenía razón e incluso el rubio de cierta manera se lo dijo, la quería decidida. Bien, sin pensarlo demasiado tomo el camisón y se cambió en tiempo exprés, soltó su cabello y salió de la habitación sin mirarse al espejo, sabía que de hacerlo se arrepentiría al instante. Temari tan solo soltó una pequeña risa, le agradaba verla de esa manera, decidida.
Bajo las escaleras con seguridad, al menos al principio porque al llegar al último escalón dudo un momento al pensar que portar ese camisón era un tanto atrevido, sus piernas se paralizaron y dudo en sí debería volver a su habitación. No habría retorno, lo supo cuando lo visualizó, lucía tan guapo y varonil como siempre, portando un traje a medida, pero con la corbata un tanto desacomodada, muestra de que estuvo trabajando arduamente. El rubio no tardo en percatarse de su presencia para denotar el asombro de verla. Fue consciente de la manera en que miró su cuerpo, como si detallara cada parte, sintió como la recorrió con la mirada desde los pies hasta su cara, y un tanto orgullosa se dio cuenta que al rubio le gustó lo que veía. Al final supo que su vista no se apartaba de sus caderas y quizá de su parte intima que solo estaba cubierta por una pequeña braga.
Emocionada lo vio caminar hacia ella, escuchando sus pasos y estos se asemejaron al ritmo de su corazón. Sabía que tenía que mostrar seguridad aun cuando se estuviera muriendo de nervios por la expectativa.
-Hi-Hinata – al tartamudear se dio cuenta de lo idiota que estaba por esa chica y de cómo todo su autocontrol se iba a la borda por ella – soy un simple mortal, te deseo y no podré controlarme si no vas ahora mismo a tu cuarto.
- Elijo quedarme – fue lo único que pudo decir ante sus palabras.
- Hinata eres muy injusta – se acercó hasta ella y por un momento pensó que era para abrazarla, pero no fue así – sus grandes manos se apoderaron de su trasero y ella un tanto receptiva emitió un pequeño gritito – debiste pensar en las consecuencias antes de aparecerte así.
Sintió como sus nalgas fueron masajeadas y apretadas, ella tan solo puso sus manos sobre sus hombros para sostenerse. Suaves caricias recorrieron sus muslos, caderas, cintura y pechos. Y si pensó que no podía sentir más placer, el rubio estampo sus labios sobre los de ella para besarlos de manera tierna y suave, hasta poco a poco aumentar el ritmo de sus besos. No era suficiente, Hinata sintió como la lengua del rubio se abrió paso en su boca y eso sí que la enloqueció, otra vez sintió esa presión en su vientre y como nuevamente se comenzaba a formar humedad entre sus piernas, solo hasta ese instante entendió que estaba excitada debido al rubio, y que su cuerpo la estaba preparando para entregarse a él.
Estaba tan absorta en las sensaciones que no presto mucha atención cuando el rubio la cargo como si fuera una princesa, la siguió besando y a ella no le importo a donde la llevaba, tan solo podía ser capaz de concentrarse en los arrasadores besos del Uzumaki.
Fue hasta que sintió la comodidad de su cama que se dio cuenta donde estaba, el rubio no paro de besarla y tocarla con insistencia, ahora sus manos se encontraban acariciando sus pechos.
En cuanto sintió que le empezaba a faltar el aire para respirar pareció que el rubio lo entendió y separo sus labios.
-Tócate, mastúrbate para mí – su voz reflejaba lo excitado que él también estaba, pero ella no sería capaz, estaba segura que antes caería muerta de vergüenza al hacer algo así frente a él.
Para el rubio fue tiempo suficiente para cavilar y darse cuenta que ella aún no estaba preparada. Con un fuerte dolor en su entrepierna y usando el poco autocontrol que le quedaba decidió frenar aquella situación.
-Tonta Hinata, debes entender que soy hombre y te deseo – la pelinegra intento volver a abrazarlo – ¡NO! – fue firme al poner una mano sobre su hombro y recostarla en la cama para luego cubrirla con las cobijas – duerme, si no quieres hacerlo sola llamaremos a Temari, pero deja de tentar al diablo.
No tuvo tiempo de respingar, el rubio salió rápidamente de la habitación para luego buscar a Temari con un grito y pedirle que fuera a dormir con Hinata, a la rubia no le quedo de otra que esperar una explicación por parte de la pelinegra.
…
No era que no quisiera intimar con HInata, la deseaba y se moría por hacerla suya, por hundirse entre esos muslos tan tentadores. Ahora que la había visto en bragas no podía quitarse de la cabeza el buen cuerpo que poseía.
Pero había una poderosa razón que lo hacía dudar, ella se veía tan inexperta que de cierta manera pensaba que estaba tratando con una niña que aún no sabe nada, creía firmemente que debía experimentar primero lo que es un orgasmo por ella misma, conocer más, vivir más, y entonces si ella deseaba estar con él, encantado la recibiría en su cama las veces que ella quisiera. Pero antes necesitaba estar seguro que ella ya no era una niña en ningún sentido, que tenía la madurez para elegir lo que quiere y desea, y no solo porque lo viera como su salvador, un enamoramiento como el de una niña a un profesor.
…
Los días pasaron y Hinata ya no fue capaz de volver a intentar estar con él, realmente le parecía que ya no podía molestarlo si no lograba entender lo que tenía que hacer para convencer al rubio de estar con ella. Además que Naruto parecía haber tomado distancia al llegar todos los días tarde del trabajo, toda esa semana no había tenido comunicación con él y eso sí que la deprimía.
Para el rubio los días fueron muy largos, tenía sentimientos encontrados, por un lado la innegable atracción por Hinata, y por otro el sentimiento de verla como una niña indefensa. Por ello se había refugiado en el trabajo, y con ello aprovechar para reunirse todos los días con Shikamaru para estar al tanto de la investigación de los hermanos Hyuga.
…
El viernes llego y con este el examen de Hinata, a pesar de haberse aislado para no tener que lidiar con sus instintos sabía lo importante que era ese día, por lo que junto con Temari la acompañaron al examen que se realizaba en las instalaciones de una universidad.
Esperaron por ella durante 4 horas hasta que finalmente salió y ambos la observaron tratando de descifrar como le había ido, una simple sonrisa les sirvió para saber que los resultados eran buenos.
No tenían que esperar demasiado, ese mismo día le darían resultados al ser un examen digital. Aprovecharon para comer y matar algo de tiempo por la espera, Hinata realmente esperaba pasar un rato ameno con el rubio, pero este se limitó a realizar llamadas telefónicas, se sintió frustrada cuando se dio cuenta que con quien hablo la mayor parte del tiempo era Sakura. Temari trato de distraerla pero era prácticamente imposible, se sentía celosa, sobre todo porque recordaba las palabras de Sasuke donde decía que Naruto estaba enamorado de la pelirosa, lo cual le hacía creer que ese era el principal motivo por el que el rubio no quería estar con ella.
Pronto regresaron a la universidad donde a Hinata le entregaron un sobre con el veredicto. Ansiosa y ante los ojos de los rubios abrió el sobre de donde una hoja con papel grueso se desplego, leyó rápidamente hasta encontrar que la habían ubicado en bachillerato, es decir había aprobado el nivel básico, tan solo le faltaba cursar un bachillerato de su elección para luego elegir una carrera universitaria, emocionada brinco contagiando a Temari y poco después a Naruto de su inmensa felicidad.
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De última instancia se le ocurrió que sería buena idea festejar el logro de Hinata con sus padres, la idea agrado tanto a las chicas, que gustosas emprendieron el viaje junto al rubio a Nueva York.
La idea de llevar a Hinata a su casa fue un tanto tranquilizante, Kushina y Minato la trataban como si fuera su hija y evidentemente como si fuera su novia. Ya no se molestaba en aparentar que le molestaba aquel comportamiento en su madre, quizá un poco cuando estuvo acariciando el abdomen de Hinata diciendo que ya quería nietos, pero de ahí en más ya nada le molestaba, tal vez en parte le agradaba la idea de sentirla suya.
Se habían puesto a platicar como si tuvieran años de no hacerlo cuando bien sabía que diario hablaban por teléfono. Fue así que aprovecho para revisar su correo, en el cual seguramente tenía muchos pendientes, y uno de ellos era el de Shikamaru, al parecer dar con la hermana de Hinata no sería tan fácil como pensaba ya que los padres se habían mudado varias veces, aunque todo parecía indicar que era para proteger a la pequeña Hyuga, y eso le hacía pensar que había buenas posibilidades para encontrarla sana, por otro lado la búsqueda de Neji era más desalentadora pues hasta ahora no tenían ni una sola pista del mismo.
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Era de noche y evidentemente pasarían el fin de semana en casa de sus padres, Hinata, Kushina y Temari habían preparado la cena y parecían divertidas haciendo un montón de experimentos en la cocina que ahora degustarían en la mesa. Ravioles de espinacas con elote en salsa de 4 quesos y como segundo platillo pastel de carne.
Durante la cena, se sumergieron en una agradable platica sobre qué debería estudiar la pelinegra.
- Adoras la literatura, te la pasas leyendo todo el día historias, ¿por qué no estudias para ser escritora? – sugirió Temari.
- Chef, no has visto lo delicioso que cocina – añadió Kushina – de esa manera mis nietos estarán bien alimentados.
- ¿Por qué mejor no algo que sea de utilidad para trabajar en la empresa Uzumaki?, algo como Contabilidad o administración de empresas – propuso Minato.
- Bueno, paren ya – les corto el rollo el rubio – solo Hinata puede decidir lo que quiere estudiar.
- Modelo – sin importar la advertencia Kushina siguió imaginando.
- ¿Qué rayos dices, madre? – Naruto sintió que una vena salto de su frente, por ningún motivo lo permitiría.
- Pues que celoso y posesivo eres – su entrecejo se arrugo, obviamente no permitiría que Hinata fuera modelo, y no solo por el hecho de que era arriesgado para ella andar exhibiendo sus ojos, también porque no quería que absolutamente nadie la viera de la manera en la que él lo hacía.
- Da igual, a mí no me interesa una carrera de modelaje, y en todo caso primero debo hacer el último año de preparatorio – añadió la pelinegra levantando sus hombros.
- ¿Dónde estudiaras el bachillerato? – esta vez fue Minato quien quiso cambiar el tema.
Hinata pensaba que sería en alguna escuela de Boston, pronto se dio cuenta que no sería así
- La misma donde yo estuve.
- ¿Aquí? ¿en Nueva York? – cuestiono Kushina – ¿no me digas que has decidido mudarte?
- Para nada, yo seguiré viviendo en Bostón.
Fue una idea que de pronto se le ocurrió, lo mejor era que Hinata estuviera con sus padres, necesitaba que la cuidaran personas que no tenían ese conflicto de interés que ahora mismo tenía él, había llegado a su límite, si fuera otra mujer se la tiraría sin importar más, pero tratándose de ella no podía hacerlo. Además que su vida había cambiado tanto en el último mes, el solía salir con una que otra mujer, salir con Sakura, y ahora se sentía más como un pervertido cuidando a una niña, necesitaba distanciarse para poder pensar…
Hinata se había quedado muda ante las palabras de Naruto, y sintiendo aquella tensión no tardaron mucho en terminar de cenar. Los habían dejado solos pensando que probablemente necesitaban hablar, creyendo incluso que tal vez se trataba de un pleito de pareja pasajero.
-Minato y yo iremos a pasear, quizá a un bar de la ciudad – les anunció Kushina antes de irse, pensando que sería buena idea darles espacio, pero no se fue sin antes decirle a Hinata algo que la haría ruborizar como nunca lo estuvo antes – no hay nada como el sexo de reconciliación, así que tu tranquila que todo saldrá bien – ni siquiera le dio tiempo de respingar, pues así como soltó aquello se fueron de casa.
Naruto sabía que no podía flaquear, confiaba en sus padres, sabía que podía confiarles a Hinata y ellos la cuidarían como si de una hija se tratase.
- ¿Por qué? – pregunto tímidamente.
- Hinata, esta preparatoria es muy buena con certeza te digo que es mejor que cualquiera en Bostón.
- Bien sabes que eso no me importa – le dijo con los ojos llenos de lágrimas – tú lo que quieres es deshacerte de mí...
- Hinata, no es eso – verla tan afligida solo le hizo sentir mal – te quiero – confeso algo que apenas se daba cuenta para el mismo, y la pelinegra solo pudo abrir sus ojos con sorpresa – te quiero tanto que quiero que te quedes con mis padres para que estés a salvo – "incluso de mi" pensó el rubio.
- Pero si contigo estoy bien.
- Bien, jamás te haría algo malo – reconoció – pero ahora mismo necesito que me des un respiro, necesito un espacio, por favor Hinata, no me cuestiones. Solo quédate un tiempo aquí. Te prometo que volverás conmigo, solo…
- Esta bien, Naruto – sabía que no podía obligarlo a llevarla con él, sobre todo porque de alguna manera entendía lo que pasaba y sospechaba que en parte era su culpa por haber intentado meterse en su cama todas esas noches, sin estar segura de lo que realmente representaba para él.
Sin más que decir, Naruto le ofreció su recamara, el dormiría en el cuarto de huéspedes como la primera vez que la llevo a casa de sus padres, aquella vez que la compro.
Fue temprano que decidió partir a Bostón, no necesitaba a su madre haciéndole un drama, tenía que irse antes de que despertaran. Estaba seguro que sus padres la cuidarían tanto como él lo hacía, y con esa seguridad partió…
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Oh lo siento tanto por la demora D:, la verdad es que tuve demasiadas ocupaciones, pero finalmente tengo tiempo, así que ya me he propuesto retomar la historia hasta terminarla. Quizá este capítulo tenga algo de errores de redacción, disculpen, en cuanto tenga tiempo me pondré a corregir errores.
Muchas gracias por todos los comentarios, les agradezco que estén al pendiente de la historia, y por lo mismo espero no demorarme en el siguiente capítulo.
Saludos a todos, y espero les siga agradando la historia hasta el final.
Disculpen por no responder individualmente, he leído sus comentarios y cada uno me motiva a continuar, gracias: edtru23, RainAndWind, Akime Maxwell, carlos29, Hf any, cookieVal7, Geenna, hime chan nh, Guest, kaiserofdarkness, Freya-X, por tomarse el tiempo de comentar, no saben lo feliz que me hacen con sus amables comentarios. :)
