Acostado en un incómodo sofá pensaba que sus acciones no habían sido las correctas, extrañaba a la pelinegra como nunca lo hizo por nadie.
Para empezar su compañía era agradable, realmente la casa había cambiado mucho, empezando por el exquisito olor que siempre había en la cocina, tenía un talento asombroso para cocinar, además ahora la casa estaba limpia y ordenada, tal vez aquello tendría que ver más con Temari, pero aun así había un toque de su personalidad irradiado por toda la casa, lo cual era condenadamente agradable.
Al principio creyó que podría retomar su vida como lo era antes de que la conociera, pronto se dio cuenta que no sería fácil. Comenzando por lo servicial que era, por sus hermosas sonrisas. No lo iba a negar, incluso extrañaba sabrosearla cada vez que podía, le gustaba mucho físicamente. Se levantó frustrado del sillón de su despacho y supo que necesitaba descargar toda esa tensión sexual acumulada con alguna chica. Tenía varias amigas que estarían dispuestas a pasar una noche con él, por lo que desbloqueando su celular se dispuso a buscar a quien llamar.
¿A quién llamar?...
Debieron pasar por lo menos 10 minutos y no pudo decidirse. Ayame era simpática pero le parecía demasiado simple, Matsuri era muy guapa pero hablaba demasiado, Shion era demasiado empalagosa….
Se sintió más frustrado al darse cuenta que no quería tener sexo con ninguna otra chica que no fuera Hinata, eso ni siquiera le ocurrió cuando estaba enamorado de Sakura… ¿enamorado?, se repitió aquella frase hasta que cayó en cuenta de una realidad casi palpable.
"Lo suyo con Sakura era una obsesión", porque de haber estado realmente enamorado jamás hubiera buscado a otras chicas. Y ahora lo entendía, sus sentimientos por la pelinegra eran algo alarmantes, no podía asegurar que estuviera enamorado, pero al menos reconocía que le gustaba mucho, incluso más de lo que llego a sentir por Sakura.
Su asistente le saco de sus pensamientos al tocar la puerta y adentrarse.
- Señor, le llama su madre nuevamente, dice que va despedirme si no hago que responda – le anunció sin mostrar una pizca de preocupación.
- Dile que estoy en una junta.
- Eso le dije hace dos horas.
- Dile que se prolongó.
- Estoy a punto de renunciar solo para que me dejen en paz.
- Vamos Ino, ya has lidiado antes con mi madre.
- Te cubriré solo si me das vacaciones.
Podría ser un tanto manipuladora, pero tenía que reconocer que Ino era una excelente asistente, el único inconveniente era que como muchas otras empleadas se emocionaban demasiado cuando Sasuke estaba cerca y eso a veces era un tanto agobiante. De cualquier manera, como de muchas otras chicas, Sasuke pasaba totalmente de Ino.
…
Fue una larga semana, estaba tentado en ir por Hinata y regresarla a Boston, al principio pensó en las muchas maneras en que le haría el amor, luego simplemente acepto que la quería a su lado como fuera, el aspecto sexual pasaba a ser una parte totalmente secundaria. La extrañaba como por nadie lo hizo antes.
Nuevamente su asistente se adentró, esta vez para notificarle que Shikamaru Nara esperaba por él, ansioso le pidió que le hiciera pasar, los asuntos que tuvieran que ver con los hermanos de Hinata, se habían convertido en su prioridad.
Una vez que se saludaron y se dispusieron a tratar el tema, Shikamaru le dio una maravillosa noticia: "la encontré", esa simple frase lo motivo porque sabía que con ello haría feliz a Hinata.
Después de hablar de varios asuntos legales, acordaron que Shikamaru se lo notificaría a la pelinegra en casa de sus padres. Y aunque el Nara insistió en que era mejor cerrar el caso de la búsqueda de Neji, Naruto se negó rotundamente, necesitaba encontrarlo, necesitaba llegar al fondo, si fueran buenas o malas noticias era algo que necesitaba saber pues se había propuesto buscar justicia y darle la seguridad que tanto merecía quien pudo ser su esclava.
…
Sasuke no tardó en enterarse de que Hinata ya no estaba viviendo con el rubio, basto con hablar por teléfono con su amigo un par de veces, se escuchaba tenso y más irritable que de costumbre cuando le preguntaba por la pelinegra. Un par de contactos se lo hicieron saber y con ello supo que había llegado su momento de conquistar a la tímida chica que no pudo ganar en la subasta.
Sin perder más tiempo del que tenía no tardó en visitarla, la ventaja era enorme, él también vivía en Nueva York y para nada desaprovecharía esa oportunidad de oro.
- Sasuke, no entiendo para qué buscas a Hinata – le dijo Temari frunciendo el ceño.
- ¿Qué tiene de malo?, es mi amiga.
- Claro que no.
De no ser porque el timbre volvió a sonar, Temari le hubiera sacado, pero tal parecía que el pelinegro estaba teniendo suerte.
Mientras Temari atendía al abogado Nara, Sasuke se dedicó a vagar por la casa que conocía como la palma de su mano, hasta llegar a la cocina donde encontró a una hermosa chica cortando fruta, se quedó un momento admirando la suavidad con que hacía las cosas. Definitivamente era una chica muy especial.
-Hinata – le llamo y ella un tanto sorprendida volteó a verle. Aun cuando habían pasado un fin de semana juntos en el viaje, le seguía pareciendo un tanto intimidante – ¿cómo estás? – pregunto el pelinegro, sabiendo que por ahora quizá estaría un tanto triste, pero el aprovecharía cualquier oportunidad, Hinata se había convertido en su principal objetivo.
…
Quince días habían pasado y el rubio ya estaba desesperado por traerla de regreso, ¿qué diablos estaba pensando cuando se le ocurrió dejarla en casa de sus padres?, la extrañaba, la necesitaba… Ya no podía engañarse, la traería de regreso, la inscribiría a una preparatoria cercana a su trabajo y eventualmente la incorporaría a la empresa, y de ese modo siempre la tendría a su lado.
Su teléfono timbro y de inmediato contesto al ver que se trataba del abogado Nara.
Lo escucho demasiado entusiasmado por haber visitado a Hinata, seguramente por darle la noticia de haber encontrado a su hermana, tanto que le parecía exagerado y poco ético que Shikamaru estuviera yendo diario a visitarla, en realidad tenía que confesar que incluso se sintió molesto.
- Me parece que esos asuntos no tienes que tratarlos directamente con Hinata, puedes hacerlo tú mismo.
- Si, pero es mejor que ella vaya autorizando ciertas cosas, al final de cuentas es su hermana.
- Si, pero todo eso son trámites legales, ¿qué tienes que hablar con ella de todo eso?
- Lo siento Naruto, pero me parece mejor así, confía en mí.
A esas alturas no confiaba, su mejor amigo se la había pasado molestando con que se la vendiera, había visto como varios miembros del club donde realizaban ejercicio la veían con intenciones de ligársela, de suerte les conocía a muchos y se los prohibió. Comenzaba a creer que también tendría que tener una seria platica con Shikamaru….
…
Era fin de semana y Naruto salió más temprano del trabajo, necesitaba llegar temprano a Nueva York por dos razones importantes, la primera, necesitaba ver a Hinata, estrecharla en sus brazos y besarla, sí, había decidido que era un idiota al negarse a tenerla a su lado, ya una vez se había privado de ella al dejarla en libertad y ahora que ella parecía estar dispuesta a estar con él, la había alejado, ¡al diablo con la moral! Iría por ella y la haría su mujer, incluso le parecía tentador darle esos nietos a su madre, no ahora, pero si en un futuro.
La segunda razón era porque habían logrado comunicarse con Hanabi, quien le había dicho que enviaría a una persona a Boston para asegurarse de que realmente Hinata estaba con él y segura, de ser así ella misma viajaría para encontrarse con su hermana. Era algo bueno pues Hinata no tenía todos sus papeles en forma, cosa de la que ya se estaba haciendo cargo Shikamaru, lo cual retrasaría que pudiera viajar fuera del país.
Aparco fuera de la casa de sus padres y suspiro nervioso, no porque su madre intentaría matarlo, o porque su padre le hiciera ver que desaprobaba sus acciones. No, lo que le ponía nervioso era volver a verla…
Antes de entrar a casa observó curioso un coche que pronto identifico, el lamborguini de Sasuke… Furioso bajo del coche para no tardar nada en adentrarse a la casa. Apenas llego al recibidor escucho una hermosa risa que pronto le puso la piel de punta, era Hinata, embobado camino hasta donde provenía ese hermoso sonido.
En la sala se encontró con una sonriente pelinegra vestida en unos jeans oscuros con una blusa azul, platicaba efusivamente con su mejor amigo. Aunque verla de vuelta era maravilloso, para nada le agrado aquella imagen donde sus sonrisas se las regalaba precisamente a Sasuke.
Quizá celoso y posesivo entro a la sala haciéndose notar, Hinata dejo de sonreír para verlo sorprendida y Sasuke no pudo evitar mostrar la frustración de verlo, evidentemente por arruinarle sus planes.
Por un momento planeo solo saludar, pero luego recordó las intenciones de Sasuke. Seguro de los sentimientos de Hinata, camino hasta ella quien no dejo de mostrar la sorpresa de verlo.
- Hola Hinata – se daba cuenta de lo mucho que le gustaba, era realmente bonita y su corazón no tardo en latir un poco más fuerte. Incluso se dio cuenta de cómo su voz se modifica al hablar con ella, se volvía más suave que cuando hablaba con cualquier otra persona. Estaba perdido…
- N-Naruto – tomándola de un brazo la hizo levantar del sillón para luego abrazarla, no solo para darle una lección al Uchiha, también para demostrarle lo mucho que la había extrañado. El pelinegro no se contuvo de resoplar, pero no le tomo importancia. Estaba ahí por ella. Sintió su calor, su calidez y pronto se sintió embriagado por su delicioso aroma.
- ¿Qué haces aquí Naruto? – indago el Uchiha con obvia molestia, seguramente tratando de que cortaran aquella muestra de afecto. Se separaron lentamente, aunque no del todo pues intencionalmente dejo una de sus manos en la cintura de Hinata, sabía que estaba ruborizada, pero también era una manera de decirle con hechos al idiota de su amigo que era suya.
- ¿Qué haces tú aquí? – le respondió de vuelta. El Uchiha no tardo en levantarse del asiento, sabía que lo había hecho enojar y sinceramente se sintió satisfecho de verlo así.
- Pensaba que estarías con Sakura, no deberías descuidar tanto a tu crush – pudo sentir que aquello provoco tensión en el ambiente.
- ¡Naruto! – ese grito no podría ser otro que el de su madre, francamente había llegado en buen momento, aunque en esta situación si le daba un poco de terror verla. Pensando que le daría un golpe cerró los ojos mientras apretaba más a Hinata contra su cuerpo, cuando paso tiempo suficiente abrió los ojos y observó a su madre quien tenía una enorme sonrisa en su rostro.
- Así que ya se han reconciliado – afirmo la pelirroja observando la manera en que estaban.
Hinata pensaría que ante aquella situación el rubio la soltaría, pero no lo hizo. Estaba celoso de Sasuke, y tal vez inconscientemente quería demostrarle que no tendría oportunidad con ella.
-Así me gusta verlos, enamorados y felices – interrumpió Kushina al momento de propiciarle un golpe al rubio en la cabeza, quien no se lo vio venir, obviamente estaba molesta pero mucho más tranquila de saber que había regresado.
Ante aquella acción finalmente soltó su cintura y se sobó tremendo golpe. Sasuke evidentemente molesto observo como también la pelinegra trataba de consolar a su amigo. No podía creer que aun cuando la había abandonado ella seguía mostrándose tierna y dulce con el tarado que tenía de amigo. Por ello decidió irse, ¿para qué rayos se iba a quedar a presenciar esas muestras de afecto? Si fuera menos egocéntrico aceptaría que ya no habría manera de conquistarla, pero quiso no pensar en ello, seguramente más tarde terminaría por reconocerlo.
…
Se encontraban en la habitación que uso el rubio durante toda su vida, y que ahora era la que ella ocupaba. Habían subido al poco tiempo de que el Uchiha se marchó. Naruto se había sentado en la cama y ella se mantenía de pie.
Lo observó consternada, con muchas dudas, pero haciendo caso a los consejos de Temari decidió no hablar, esperando que él mismo le explicara lo sucedido, pues al final de cuentas era él quien tenía que hacerlo.
-Lamento haberte dejado aquí, estaba en una especie de crisis – confesó el rubio, y la pelinegra mordiéndose el labio le observó esperando algo más y el pareció entenderlo – me gustas Hinata, me gustas mucho, pero tenía miedo de que aún no estuvieras preparada para estar conmigo como mi pareja, con todo lo que implica, no quería ser un aprovechado, pero sabes algo – en ese punto se levantó para acercarse hasta ella y nuevamente tomarla de la cintura, esta vez con ambas manos – a la mierda – sin contemplaciones atrapo sus labios con los suyos para besarla de una manera necesitada. Hinata apenas pudo ser capaz de responder a la intensidad de sus besos.
Entendía al rubio, ahora estaba segura de saber a lo que se refería. El simplemente no quería aprovecharse de una muchacha que ni siquiera había tenido novio en su vida, mucho menos besar o tener algún contacto sexual, vamos que ni siquiera sabía nada de las reacciones de su cuerpo, era de cierta manera normal que el sintiera que estaba tratando con una niña.
Para su fortuna no había sido del todo malo que la dejara en casa de sus padres. Kushina no tenía tapujos en la lengua por lo que comúnmente terminaba diciéndole cosas que, a pesar de avergonzarla, de alguna manera le servía para entender más cosas, además que conoció más de Naruto, pues no solo le enseño álbumes familiares, también le hablo de su infancia, así como de varias anécdotas que siempre escuchaba con emoción, le gustaba mucho que le hablara de él. Temari, por otro lado, se había convertido en más que su confidente, a quien había sido capaz de contarle aun con pena más a detalle todas las cosas vividas con el rubio, sus dudas e inquietudes. Por supuesto, la rubia como buena amiga se encargó de echarle una mano, y no solo le explico cosas tan básicas de parejas, sino que además, le dio un par de libros que leyó ruborizada, jamás había leído literatura erótica, y por supuesto la rubia aprovecho la pasión de la pelinegra por la lectura para instruirla por medio de ésta.
En cuanto despegaron sus labios recordó lo último que el rubio le había pedido "mastúrbate para mí", tan solo de rememorar sus palabras sintió que el calor invadió sus mejillas. Sin duda jamás podría animarse a hacer algo así, de no ser porque ella en verdad deseaba que el rubio no la viera como una niña, le gustaba y deseaba que él pudiera verla como una mujer, pues bien sabía que solo de esa manera podría tenerlo. Y el en verdad le gustaba mucho, por lo que lucharía por él. Seguramente también sirvió que durante el tiempo que estuvieron separados, ella hizo caso a sus palabras, todas las noches se había tocado, al principio se sentía incomoda y extraña, pero poco a poco se fue desinhibiendo, y fue tocándose con más confianza, hasta finalmente conocer más de su cuerpo, de sus reacciones.
"Puedes hacerlo" se repitió a sí misma antes de alejarse de su contacto, darse cuenta que el rubio la observaba con deseo le motivo a tomar la seguridad que nunca creyó poseer y entonces lo dijo – estoy lista para ser tu mujer – sin tartamudear, se sintió orgullosa de que su habla saliera tan decidida, y sin perder el tiempo empujo sutilmente al rubio para hacerlo sentar nuevamente sobre la cama y luego subir a horcajadas sobre el para besarlo con la misma intensidad que él había hecho antes. Le demostraría que no era una niña y que estaba dispuesta a ser una adulta para estar con él.
Se sintió complacido y llevando las manos a su espalda comenzó a repartir caricias, tenerla de esa manera comenzaba a excitarlo, jamás hubiera esperado que ella tomara la iniciativa y eso sin dudas solo lograba que le pareciera más interesante y perfecta.
Después de varias rondas de besos, metió las manos por dentro de su playera, algo que ya había hecho antes y por lo mismo lo hizo con tal confianza que pronto se encontró acariciando su espalda y cintura. Desabrocho de manera traviesa el broche del sujetador para poder recorrer con sus manos toda su espalda. Que ella gimiera en sus labios por esos toques le hizo sentir el deseo de continuar, por lo que solo despego sus labios un instante para retirarle la blusa y el sostén.
Estaba avergonzada pero no lo demostraría, tenía que ser decidida, porque además ella también lo deseaba, dejaría de lado su timidez y convencería al rubio de ser la mujer perfecta para él.
Separándose del rubio se levantó de la cama, evito su mirada para no perder el valor, y lentamente se retiró los zapatos, seguido del pantalón, quedando solo en unas bragas color morado a las que el rubio les puso toda atención. Trato de acercarse a ella, pero Hinata no lo permitió al poner sus manos sobre sus hombros y alejarlo. Con suma delicadeza se sentó en la cama usando de respaldo la cabecera de la cama y Naruto la observó curioso.
Había llegado el momento, el momento para el que se mentalizo desde que el rubio la dejo en Nueva York…
Evito su mirada al cerrar sus ojos. Llevo una de sus manos a su pecho izquierdo, tocándolo con suaves caricias hasta tomar entre sus dedos su pezón. Con su otra mano se acarició uno de sus muslos y lentamente fue abriendo sus piernas frente a la atenta mirada del rubio.
No era tonto, de inmediato lo entendió y la vio excitado sin atreverse a interrumpirla, pues esa era la mejor visión que había tenido en su vida y por nada del mundo lo arruinaría. Sabía que estaba avergonzada, y aunque trataba de mostrarse segura ante sus acciones, no podía dejar de verla hacer aquello con un toque de inocencia lo cual solo lograba prenderlo más de lo que ya estaba.
Lo había hecho todas las noches desde que el rubio la dejo con sus padres, no tardó mucho en ir aprendiendo a conocer su cuerpo y pronto pudo experimentar su primer orgasmo, aunque hasta ahora solo se tocaba sin llegar a meter sus dedos, solo frotando su centro y acariciando sus pezones imaginando que era el rubio quien lo hacía…
Y eso mismo fue lo que hizo frente a él, al principio con los ojos cerrados y luego poco a poco se fue animando a abrirlos y enfocarlo hasta hipnotizarse por su mirada cargada de lujuria, la observaba totalmente excitado y estaba segura que él estaba complacido por la manera en que se tocaba. Ya había retirado sus bragas encontrándose completamente desnuda frente a él.
Su mano izquierda se alternaba entre ambos pezones, mientras que con su mano derecha acariciaba sus pliegues de manera lenta, tomándose su tiempo, hasta finalmente ubicar el lugar exacto que le hacía sentir la mayor descarga de placer, hasta ese momento se comenzó a frotar con mayor rapidez, suaves suspiros y pequeños gemidos se le escapaban, trataba de acallarlos pero era imposible, sobre todo si el rubio la veía con tanto interés.
Para su suerte estaba segura que otra vez alcanzaría su orgasmo, sentía un nudo de sensaciones en su vientre a punto de explotar y antes de que pudiera lograrlo, el rubio tomo su mano y llevando los dos dedos que estuvieron realizando la mayor actividad, los metió a su boca para chuparlos, parecía que sabroseaba su esencia. Antes de poder protestar sintió algo en su intimidad, era la otra mano del rubio acariciando justo como ella lo hacía con anterioridad. Se dejó tocar mientras ella seguía masajeando sus pechos y mordía su labio inferior para tratar de silenciar los gemidos, aunque cada vez le costaba más.
- No te reprimas preciosa – habló por primera vez el rubio, mientras sus movimientos se hacían más insistentes. Pareciera que esas fueron las palabras que la motivaron para alcanzar el orgasmo.
El rubio complacido se dispuso a observar su cuerpo ahora que estaba sumergida en placer, no podía creer la suerte que tenía, ante sus ojos era más que la mujer de sus sueños, sus pechos generosos con sus pezones rosados, su delgada cintura para luego hacer una exquisita curva para marcar sus anchas caderas, sus muslos eran una tentación al verse tan suaves y firmes a la vez. Se sentía sumamente afortunado de tenerla para él, porque evidentemente su atractivo más grande además de sus preciosos ojos era su sonrisa, una muy bonita.
En cuanto se dispuso a intentar tocar el cuerpo de la pelinegra, ella lo detuvo con suavidad.
- Estamos en casa de tus padres – pareciera que alcanzar su orgasmo le había dado la cordura para entender que no se encontraban solos en aquella casa.
- No me importa – el rubio estaba dispuesto a tirársela donde fuera, estaba excitado.
- Pero a mi si, preferiría que paráramos.
Ante aquellas palabras el rubio supo que no podría convencerla, se veía determinada y eso le gustaba, le gustaba mucho, pero también le indignaba, ella había alcanzado su orgasmo y él se encontraba más que duro, la deseaba, ella lo había prendido a un punto sin retorno.
-Hinata, de todas maneras mi madre quiere que le dé nietos, y ahora mismo te juro que lo único que quiero es hacerte el amor.
"Hacerte el amor", por un momento se vio tentada a ceder, pero pronto se negó a esa idea, adoraba a los padres del rubio y por lo tanto sabía que debía guardarles respeto, suficiente con lo que acababa de pasar.
- Lo siento, Naruto – se levantó de la cama para ponerse el camisón con el que solía dormir y el rubio lamento aquello – es hora de dormir.
- Ven a la cama entonces – le sugirió tocando la cama.
Y ella sabiendo que de esa manera jamás dormirían negó – prefiero que lo hagamos por separado…
…
Tuvo que ceder a sus peticiones, se había masturbado en el cuarto de huéspedes y aun así seguía excitado, no le quedaba de otra, si tanta pena le daba intimar en casa de sus padres, mañana bien temprano la llevaría de regreso a Boston y le haría el amor todo el día. Sospechaba que Hinata le estaba dando una tremenda lección, pero eso era cruel, mostrarle su intimidad era demasiado, aunque no fuera un pervertido, aquella visión era para calentar a cualquiera.
…
Se levantó temprano para intentar salir con Hinata antes que sus padres despertaran, pero eso era tener demasiada suerte…
- No sé qué te pasa, ya no eres el mismo de antes, eres maleducado y grosero, tú lo que quieres es que me dé un infarto y muera.
- Madre… no seas exagerada…
- ¿Acaso quieres que muera?
- Sabes bien que no
- Entonces dame un par de nietos y te perdonare todas las groserías.
- Eso es chantaje
- No lo es, moriré sin tener nietos
- Ni siquiera eres tan vieja, todavía hay tiempo.
- ¿Me dijiste vieja?, ¿ves todo lo que tengo que soportar, Hinata?
La pelinegra abrazo a Kushina y a Naruto le saltó una vena de la sien.
- ¿Por qué la consuelas? – no tenía sentido, si seguía poniéndose del lado de su madre, la embarazaría para que ahora si tuviera motivos para tener ese comportamiento.
- Kushina es muy sensible – respondió.
- Claro que no, y ya vámonos – tomando a Hinata de la cintura la separo de su madre, quien al instante los vio entornando los ojos.
- Algo me dice que pronto me darán buenas noticias – y no se refería precisamente a un bebé. Pues en el poco tiempo que tuvo a Hinata viviendo en su casa, se dio cuenta que no tenían una relación, pero eso seguramente se resolvería muy pronto…
…
El viaje de regreso fue tranquilo, aunque esta vez Temari no les acompañaba ya que puso como escusa el tener muchas ocupaciones, cosa que a Naruto le era indiferente, y a Hinata le emocionaba, pensaba firmemente que era porque Shikamaru había quedado de visitarlas ese día.
El rubio puso música para seguir "educando" a Hinata en sus gustos y que al parecer ya había adoptado.
- Gracias por encontrar a Hanabi – le dijo la pelinegra en un momento en que estaban en total silencio. Aquella noticia que le dio el Nara sin duda le había alegrado, a tal punto que incluso la ausencia del rubio fue tolerable. El rubio solo le sonrió, sería emocionante ver ese encuentro con su hermana. – Lo único malo es que hoy iría Shikamaru – no pudo evitar sentirse molesto, seguía pensando que algo tramaba su abogado con Hinata, no en un plano malvado, sino que seguramente quería cortejarla como Sasuke lo hacía.
- Yo no sé para qué te visitaba Shikamaru tan seguido, así como el idiota de Sasuke. Debiste decirles que no te estuvieran molestando.
- Pero si ninguno me molestó.
- Sasuke está obsesionado con tenerte para él y al parecer también Shikamaru.
Hinata lo miró con sorpresa, por un momento se quedó callada sin saber que decir. Sabía de las intenciones de Sasuke, y no era como si el pelinegro lo ocultara, lo decía abiertamente. Pero de Shikamaru nada tenía que decir, pues él no la veía de la manera en la que Naruto creía. Si el Nara la visitaba era como mero pretexto para ver a Temari.
- ¿Escuchaste Hinata?, no puedes estar recibiendo visitas de otros hombres.
- Estas exagerando, y en todo caso no tienes derecho a prohibirme nada. – El rubio la observo breves segundos y volvió su vista al frente. Frunció el ceño pues sabía que ella tenía razón, para empezar, él fue quien la dejo en casa de sus padres, y en todo caso le había dado libertad, no podía echarse para atrás nomás porque se le antojaba.
Por primera vez Hinata se sintió molesta ante una petición del rubio, le parecía ilógico que le pidiera algo similar, cuando era el quien la había apartado abruptamente. Además, que ella había sido bastante clara en que no quería nada con Sasuke, incluso cuando la visitaba ella jamás recibía sus cumplidos o invitaciones para salir, pero como la visitaba constantemente terminaba por platicar breves momentos con él, más por educación. Fue por ello que se quedó en silencio sin decir nada más. Cuando entraron a casa pensó que no hablarían más del asunto, pero eso estaba lejos de ser así.
- Sabes Hinata, no me importa, de cualquier manera yo te traje conmigo con la intención de que seas mi mujer y creo que tú misma lo has interpretado igual – la pelinegra enrojeció al instante – así que ya no puedes andar recibiendo galanterías de otros hombres que no sean yo – estaba celoso y no lo iba a ocultar.
- Lo que no me gusta es que me prohíbas cosas como si yo estuviera haciendo algo mal, cuando eres tú quien ha tomado todas las decisiones – Kushina y Temari le habían aconsejado que todo lo que le molestara o estuviera en desacuerdo, era conveniente decirlo en el momento. "El éxito de una relación es ser sincera", y ahora entendía que era verdad, no lo consideraba una discusión, sino más bien un intercambio de opiniones.
El rubio lo entendía, incluso comprendía que estaba actuando por celos – bien, soy un idiota, ni siquiera voy a negar que he sido yo el que ha cometido las estupideces. Y para evitarnos malentendidos, yo mismo haré publica nuestra relación.
Hinata sintió su corazón vibrar, el rubio estaba reconociendo que estaban juntos, estuvo a nada de brincar a sus brazos cuando su celular comenzó a vibrar insistentemente. Naruto observo la pantalla y tras titubear un par de segundos respondió la llamada.
-Hola Sakura…
La pelinegra suponía que la pelirosa le pediría al rubio que fuera con ella, seguramente para que le hiciera un favor ridículo. Se mordió el labio esperando que se negara, pero en cuanto le escucho decir "en un momento llego", tuvo ganas de llorar, mordió su labio inferior para suprimir aquel sentimiento.
- Hinata…
- Ya sé, te irás con Sakura… - la pelinegra no pudo evitar cruzarse de brazos y fruncirle el ceño, tal vez si no fuera tan adorable para el rubio le hubiera provocado el efecto que ella quería, al contrario, le pareció realmente hermosa, nunca antes la había visualizado de esa manera, "celosa".
- Te ves preciosa cuando te enojas.
- No me parece gracioso – el puchero fue quizás lo más tierno que vio en su vida y por ello no tardo en ir y abrazarla por la cintura, con facilidad la levanto del piso para tener su cara frente a él y darle un par de besos en sus mejillas.
Estuvo a punto de ceder, pero entonces supo que tenía que hablar – Naruto, espera – el rubio la observó – es enserio, no vayas con Sakura, quédate conmigo.
Sabía que quizá aquella petición era demasiado, ella no tenía por qué pedirle algo así, pero de alguna manera era necesario que el rubio le demostrara que al estar con ella, él estaba dejando de lado viejos enamoramientos. Así como él había demostrado estar celoso de Sasuke o Shikamaru, ella también lo estaba de la pelirosa, y con mucha razón. Era obvio que estuvo interesado por la pelirosa, ahora debía demostrarle que ya no lo estaba.
- No puedo, he quedado de ir, me ha dicho que es importante.
- Para ella cambiar un foco es importante.
- Lo sé, pero…
- Por favor, Naruto.
- Lo siento, Hinata…
Con esas palabras Hinata trato de alejarse de su contacto y el rubio lo entendió al bajarla al piso. Sabía que ahora si estaba molesta, pero es que en la llamada telefónica la pelirosa parecía algo alterada, aunque tenía que reconocer que conociéndola, lo más seguro era que se tratara de una tontería, incluso hasta sentirse triste por algún desplante de su amigo.
Fue así que salió de casa sin despedirse de Hinata y caminar hasta su auto…
…
Gruesas lagrimas recorrieron sus mejillas, de alguna manera pensaba que siempre estaría por debajo de Sakura. Naruto lo había establecido así desde un principio, camino hasta el sillón y dejo que la tristeza la embriagara.
No pasaron ni tres minutos cuando la puerta principal se abrió abruptamente, un tanto asustada volteó en la dirección para encontrarse a Naruto observándola. Cerró la puerta y se acercó hasta ella a grandes pasos hasta quedar de frente e hincarse y tomar su rostro entre sus manos.
- No vuelvas a llorar, no me gusta verte triste – con sus pulgares trato de eliminar la mayor cantidad de lágrimas.
- Solo vete – trato de cortarle la pelinegra.
- No iré – le observó incrédula – le he mandado un mensaje diciendo que estoy contigo y que me quedare contigo – le dijo sincero. Y antes de que Hinata pudiera decir o hacer algo, la besó.
Un sueño, eso le parecía, demasiado perfecta, sus labios suaves, carnosos y enviciantes, lograban que no quisiera separarse de ella, beso tras beso, no tardo en recorrer su cavidad y luego jugar con su lengua.
Entre besos y caricias por sus hombros y brazos la termino recostando en el sofá y el no tardo en posicionarse arriba de ella, dominante.
- Me gustas, me gustas mucho – confeso cada vez que liberaba sus labios para recuperar el aliento – jamás se cansaría de verla, era una belleza sin igual.
- Tu también me gustas – tal vez lo dijo tímidamente pero fue sin tartamudear. Y eso para ella era un gran logro. Y al parecer para él fue suficiente para volver a besarla y acariciar su cintura.
- ¿Aun quieres dormir en mi cama? – pregunto el rubio mientras daba pequeños besos por su cuello y mejillas.
- Aun es muy temprano – respondió ingenuamente.
- Sería bueno que la fueras probando, porque si algo no te gusta, lo cambiare de inmediato para que duermas plácidamente – ahora con su lengua jugaba con el lóbulo de su oreja izquierda mientras con una mano masajeaba la parte inferior de sus pechos, como si fueran toques inocentes.
Por fin entendiendo al rubio tomo una bocanada de aire – probémosla.
Mostrando una enorme sonrisa donde reflejaba lo emocionado que estaba, se levantó del sillón para luego ayudarla a incorporarse. A Hinata le pareció más alto y fornido que antes, en realidad ahora estaba prestando más atención a su cuerpo. Lucía verdaderamente masculino con su playera negra y su pantalón de mezclilla oscuro.
-Vamos – Naruto le extendió la mano y ella la tomo enseguida, quería estar con él, no solo para demostrarle que estaba preparada, sino porque ella también lo deseaba.
Ansiosos caminaron hasta las escaleras donde el rubio señalo que ella subiera primero, evidentemente observó sus glúteos fascinado y antes de que pudiera llegar al último escalón, la abrazo por la cintura.
-Me encantan tus caderas – Hinata sintió como una corriente eléctrica recorría todo su cuerpo, una sensación en su vientre se instaló. Le gustaba que el rubio la halagara, de él quería recibir toda clase de cumplidos.
Antes de que Hinata pudiera voltear a verlo, este la condujo hasta su habitación, donde nuevamente comenzó a besarla, aunque esta vez con mayor intensidad. Paseo sus manos de su cintura a sus caderas para acercarla y de paso acariciarla hasta llegar a sus nalgas. Hinata por su lado aprovecho para acariciar los hombros y pectorales del rubio quien complacido recibió sus toques.
Al sentir el cierre del vestido, no dudo en bajarlo con extrema lentitud, mientras a su paso tocaba su piel desnuda. Pronto Hinata supo que las manos del rubio eran perfectas, grandes, cálidas, la hacían estremecer. Ella también quería conocer su cuerpo por lo que empezando por su playera, la empezó a levantar hasta que el rubio detuvo su acción para ayudarla y el mismo terminar de quitarse aquella prenda.
Lo observo detenidamente y luego poso sus manos por sus bíceps, sus brazos se sentían muy fuertes aun sin hacer esfuerzo, recorrió nuevamente sus hombros, hasta bajar a sus pectorales y finalmente a su abdomen. Tenía un cuerpo bien trabajado, delgado, pero con los músculos bien marcados, sus pómulos se encendieron al darse cuenta de lo atractivo que era.
No se percató del momento en que Naruto abrió totalmente el cierre de su vestido, hasta que comenzó a retirarlo, tal como él, le ayudó para facilitar la tarea, quedando en un conjunto de ropa interior de encaje color blanco con la que el rubio se deleitó.
- Estas preciosa – no disimulo en mostrar lo mucho que le agradaba su figura, haciendo que Hinata se motivara al sentirse más segura de sí misma.
- Tu no te quedas atrás – el rubio sonrió ante su halago, y luego se asombró cuando Hinata lo tomo del cinturón, la observó fascinado cuando desabrocho y bajo el cierre del pantalón, ella lo vio indecisa.
- Sigue hermosa, por favor – le alentó y Hinata tomando valor le bajo los pantalones, el rubio termino de realizar aquella acción al quitarse los zapatos. Si pensó que no podría sorprenderlo más, sintió como ella tomo el elástico del bóxer para bajarlo de un solo movimiento haciendo que su pene saliera como un resorte, quedando bien erecto hacia ella.
La pelinegra con curiosidad lo tomo con ambas manos haciendo suspirar al rubio. Con suma delicadeza se dispuso a explorarlo, claramente circundado, nunca había visto otro, pero sin necesidad de hacerlo supo que era largo, pero sobre todo muy ancho. Comenzó por acariciarlo con la yema de sus dedos.
- Me gusta, esta suavecito y bonito – el rubio soltó una carcajada.
- No es bonito, ni suavecito. ¡Es rudo!, ¡majestuoso! – obviamente bromeando ya que sabía era la primera vez que Hinata tenía contacto con un miembro masculino.
- Bien, entonces vamos conociendo al señor rudo – soltando momentáneamente su pene lo llevo hasta la cama donde lo hizo sentar y ella se agacho para poder explorarlo con mayor libertad y comodidad.
Lo exploro con detenimiento, incluso le puso atención a sus testículos los cuales toco con extrema suavidad. Cuando bajo la cara a su masculinidad, Naruto suspiro expectante para observar como lo acariciaba ahora con sus mejillas, se veía realmente emocionada.
-Hinata, sé que todo esto es nuevo para ti, pero ¿podrías besarme? – pregunto el rubio totalmente excitado, al notar que se limitaba a acariciarlo como si fuera de porcelana.
La pelinegra incorporándose se acercó hasta sus labios para besarlo, claramente no entendiendo a lo que se refería.
-Eres tan bonita e inocente que casi me doy asco por aprovechado – Hinata lo observo confusa – pero ya no me importa, hoy te haré mi mujer.
Levantándose de la cama coló sus manos a su espalda para encontrar el broche del sujetador y abrirlo para luego retirar su brasier y aventarlo lejos. Por un momento la pelinegra pensó en cubrirse, pero luego desistió de aquella idea, tenía que reconocer que sus pechos eran bonitos, y recordaba que el rubio había mostrado una gran aprobación por ellos.
Tomándola de las caderas la levanto del piso obligándola a rodearlo con sus piernas y sujetarse con sus manos a sus hombros. Al ser mucho más bajita le sería incomodo besarle los pechos estando de pie. Así fue como poniéndolos a su altura comenzó por besar uno de sus pezones, dándoles múltiples besos, lamidas, pequeñas mordidas y succiones.
Escucharla suspirar lo motivo a recostarla en la cama para seguirle comiendo los pechos con mayor comodidad, hasta que sin poder controlarse tomó el elástico de su pequeña braga para retirarla, en el proceso se separó de ella para observarla totalmente desnuda. "Una diosa" pensó fascinado.
-Abre tus piernas para mí, preciosa – pensando que había llegado el momento asintió, hasta ese momento se percató de la ya conocida humedad entre sus piernas, aunque esta vez eso le agrado, sabía que era una señal de lo mucho que el rubio le gustaba.
Ruborizada separo sus piernas como se lo pedía y observó como Naruto veía fascinado su intimidad. Para ella todo paso demasiado rápido, cuando menos acordó tenía su cara entre sus piernas y ella tratando de huir de su contacto, le apenaba que pusiera su cara ahí.
El rubio tomándola de la cadera evito que se alejara y entonces dio una lamida en sus pliegues, haciendo que Hinata suspirara e intentara alejarse nuevamente.
- Tranquila, no te haré nada malo.
- ¿Qué haces? – pregunto avergonzada.
- A esto se le llama sexo oral – nuevamente intento huir y el rubio tuvo que sostenerla fuerte de las nalgas para que no se le escapara – no te puedo obligar, pero de verdad me gustaría mucho que me dejaras besarte aquí – dándole un beso en su pubis hizo que Hinata fijara su atención en él.
- Pero esa parte no es bonita – intentó negociar.
- Hinata, estás preciosa, y créeme cuando te digo que tu intimidad se ha ganado mi amor con tan solo verla, es bonita y suavecita – Hinata sonrió ante aquel comentario, y fue creyendo en sus palabras cuando vio la fascinación con la que la veía – déjame besarte – comenzó dando besos en su pubis haciéndola estremecer, para luego apoderarse de sus pliegues, dando húmedos besos que la hicieron estremecer – ¿me dejas, hermosa?
- Esta bien – contesto con la voz entrecortada, no iba negar la inmensa vergüenza de verse en esa situación, pero realmente se sentía muy bien, tan bien que cuando el rubio empezó a meter su lengua, un gemido salió de sus labios.
Llevando una de sus manos a su vientre, le acarició hasta llegar a su sexo, y con esto darle más placer, le encantaba escucharla gemir, pero sobre todo el olor y suavidad de su intimidad, estaba embriagado, era exquisita.
Hinata ya no pudo contener sus gemidos cuando el rubio encontró su escondido clítoris y comenzó a estimularlo, dando tanta atención como pudo, lo beso delicadamente hasta al final chupar con insistencia y acariciar el resto de su sexo con sus manos. Cuando la sintió venirse se sintió orgulloso y más excitado de lo que ya estaba.
Se incorporó para verla y solo sirvió para darse cuenta que era afortunado, rápidamente llego hasta ella para besar sus mejillas mientras se recuperaba.
- Ha sido fabuloso y un placer que me dejaras besarte, tienes una vagina hermosa – la halago y Hinata enrojeció. Volvió a tocarla con suavidad haciéndola estremecer – ¿estas lista para recibirme a mí? – al saber que Hinata era virgen, prefería estar totalmente seguro de que ella le daba permiso, y si era así se encargaría de enseñarle hasta hacerla una experta en el plano sexual.
Abriendo aún más sus piernas le demostró que estaba lista. El rubio solo pudo suspirar, la visión que le regalaba era perfecta, pero no podía quedarse todo el tiempo adorándola, se metió entre sus piernas y ambos brazos los apoyo a cada lado de la cabeza de la pelinegra para sostenerse.
Lo primero que hizo fue besarla con suavidad, permitiendo que ella también probara su esencia, una que amenazaba con volverlo adicto. Luego comenzó a restregar su miembro en sus pliegues para que pudiera sentir lo excitado que estaba, su pene liberaba una cantidad considerable de líquido preseminal que pronto se mezcló con la humedad de Hinata.
Ambos suspiraban con gozo ante el rose de sus intimidades, verla gemir bajito le motivo a chuparle los pechos y eso sí que la hizo gemir más alto.
Sabiendo que al ser su primera vez no podía ser tan brusco, empezó por introducirse lentamente, la sintió tensarse, seguramente comenzaba a incomodarla, sin darle tiempo siguió entrando hasta meterse totalmente.
Suspiro extasiado, era la primera vez que estaba con una virgen, y realmente era maravilloso lo estrecho que se sentía. Quería moverse, pero en cambio se quedó quieto, buscando su rostro se dio cuenta que le dolía.
- Hime – le dio un beso en su mejilla – pronto pasara – realmente no sabía si aquello era verdad, pero intentaría distraerla.
- Naruto, te quiero – confeso la pelinegra, aun con el obvio dolor que sentía.
- Yo te quiero a ti – respondió firme – te adoro, me encanta lo linda que eres – el rubio volvió a apoderarse de sus labios, para besarla en un principio de manera suave hasta ir besándola de manera más intensa. Se sintió maravillada hasta que poco a poco fue abriendo más sus piernas. Naruto no perdió el tiempo y mientras la besaba acariciaba sus pechos, cintura, caderas, glúteos, piernas, logrando que HInata gimiera por primera vez en su primera entrega.
Al escucharla comenzó por sacar su pene con lentitud y volverlo a meter de la misma manera, otro pequeño gemido lo motivo para volver a realizar dicha acción. Se estaba obligando a realizarlo de manera lenta para no lastimarla, aunque por dentro quisiera moverse como loco, primero sería el placer de ella y luego el propio, y con eso en mente se dedicó a acariciar su cuerpo que ante sus ojos era maravilloso.
Le dolía, le dolía mucho, sentía que era demasiado grande y la partía cada vez que se movía, el rubio le había dicho que pasaría pero la realidad no era así, en ningún momento le dejo de doler, aunque había algo que a la par le producía una sensación agradable en su vientre y terminaciones nerviosas, sus toques y sus movimientos aunque los últimos eran dolorosos, tenía que reconocer que eran placenteros. Quizá por ello se trató de dejar llevar, tenía sus manos en su espalda donde inconscientemente araño su espalda cuando Naruto empezó a moverse con mayor rapidez en su interior. En ese punto ya no pudo controlar sus gemidos.
El rubio que tenía recargada su cara en el hueco de su hombro, se separó para verla a la cara y luego besarla nuevamente mientras con una de sus manos acariciaba su vientre, hasta poco a poco bajar y encontrar su hinchado clítoris al cual comenzó a estimular con caricias suaves que de inmediato la hicieron sentir maravillas. Después de un momento de sumas atenciones por parte de Naruto, Hinata llego a su orgasmo, gracias a los toques en su clítoris.
Estaba embriagado, y cuando sintió el orgasmo de Hinata comenzó a mover sus caderas más rápido, supo que se había vuelto adicto a ella, como si de una droga se tratara. No paso ni un minuto cuando se vino en su interior con fuerza, esparciendo su semen lo más dentro que pudo.
No se arrepentía, en realidad, no uso a propósito condón, no porque quisiera embarazarla, sino porque de verdad quería probarla sin un plástico de por medio. Si llegaba a preñarla no era ninguna tragedia, podía hacerse responsable.
Después de un par de minutos donde la respiración del rubio era pesada, salió de su interior para acostarse a un lado de ella y abrazarla por la cintura, mientras ella respondía recargando su cara en su pecho.
-Gracias por regalarme tu primera vez, ha sido lo más bonito que he vivido – Hinata sonrió, su intimidad se sentía extraña, como si aún lo tuviera dentro, y eso le hacía feliz, seguramente era por ser su primera vez.
Permanecieron abrazados por un momento hasta que Hinata sintió que algo brotaba de ella, obligándola a levantarse de la cama, en ese momento los fluidos comenzaron a recorrer sus piernas y entendió que debía ir al baño. Antes de siquiera entrar al baño el rubio la tomo de la cintura – yo te ayudo, princesa – el rubio tomo papel y agachándose comenzó a limpiar sus piernas, sus muslos y su intimidad.
Al limpiar se dio cuenta de los pequeños restos de sangre, al igual de cómo se estremecía cuando tocaba su sexo – ¿te he lastimado? – pregunto y ella de inmediato negó.
- Solo me dolió un poco, debe ser normal – el rubio sin creerle se levantó para darle un beso en los labios. Su instinto le decía que por ahora lo mejor era dejarla descansar, ya luego tendría que tomar su papel como su mujer en toda la extensión de la palabra. Porque el rubio sabía que con ella sería muy demandante en ese sentido…
…
Ambos vestidos, Hinata luciendo un vestido color lila con zapatos a juego y una coleta de lado, mientras el rubio usando unos simples jeans oscuros y una camisa color azul, se dispusieron a ir a un bonito restaurante de la ciudad. El rubio estaba demasiado feliz y por lo tanto quería festejar su nueva relación, pidió una botella de champagne y cada quien pidió un platillo del menú, estaban hambrientos.
- Hinata, debemos ir con un ginecólogo para que nos diga el riesgo de embarazo por lo que hicimos hoy, y segundo, si no hay posibilidades de haberte preñado que nos dé un método anticonceptivo, me rehusó a usar condón – tomo de su copa y entonces se dio cuenta de lo tensa que estaba – ¿pasa algo, hime?
- Yo no quiero tener hijos – Naruto asintió pensando que se refería al ahora, pero que seguramente después de unos años los querría.
- No te preocupes que podemos conseguir una pastilla del día siguiente – Hinata asintió mucho más tranquila.
Le aterraba la idea de quedar embarazada, ¿qué clase de futuro les depararía a sus hijos si nacían con sus mismos ojos?, no definitivamente no se iba a arriesgar por mucho que los deseara.
Cuando su comida llego ambos saborearon cada bocado, se sonreían de vez en cuando. Era un momento ameno por lo que el rubio decidió ignorar las llamadas de su amiga pelirosa quitándole el sonido al celular, sabía que era un día especial y no iba echarlo a perder, le daría todas las atenciones a Hinata.
…
Esa noche durmieron plácidamente, le gustaba tenerla en sus brazos, sentirla suya. Como se prometió no busco intimar con ella por la noche. Por ahora estaba más que emocionado de estar así con ella, por su cabeza pasaban miles de planes, entre ellos formar una familia, casarse en un par de años que consolidaran su relación, quizá los hijos vendrían cuando ella creciera más, hiciera los estudios que quisiera; pero sin lugar a dudas estaba seguro de querer tenerla a su lado para siempre.
Nuevamente su celular comenzó a vibrar incontables veces, hasta que finalmente decidió atenderlo, se trataba de Sasuke, dudo por un momento, luego le intrigo que fuera tan insistente por lo que decidió atender aquella llamada.
- ¿Qué paso teme?
- Han secuestrado a Sakura.
Se paralizo, sabía que Sasuke no le haría una clase de broma así, asustado y arrepentido por haberla ignorado más temprano escucho todo lo que Sasuke tenía que decirle…
...
...
¡Hola a todos!, no tienen idea de lo feliz que me han hecho con sus comentarios, casi lloro de felicidad, de verdad son super lindos, me motivan como no tienen una idea, mil disculpas por no responder individualmente, y sobre todo por no poder actualizar como quisiera T.T
Mil gracias a: RainAndWind, Hf any, pirata, monica735, coni06, daianapotter, Akime Maxwell, evilangelux, Ememoho, Dudu57, Freya-X, Lussyvr14 (muchísimas gracias por comentar cada capítulo, la verdad es que fue lindo leer cada comentario ^_^), Papaleta, cookieVal7, Karmina, hinata-sama198 (me encanto lo de que Temari debería ponerle hentai, no lo había considerado jajaja xD) y coronelmarcos98.
He leído todos y cada uno de sus comentarios, les puedo decir que en el próximo capítulo tratare de incluir a Shino y Kiba como amigos de Hinata, esa idea me ha encantado, creo que eso le dará un bonito toque a la historia.
Sé que Naruto debería merecer un escarmiento por haber dejado a Hinata, pero la verdad no supe cómo dárselo, así que por ahora saldrá triunfante jajaja xD
En cuanto a Sakura, es un personaje que pienso que irá madurando conforme la historia avance, y la verdad es que nunca he planeado escribir un sasusaku, pero puedo intentar que al final queden juntos, me gustaría que me dieran su opinión respecto a esta pareja, ¿quieren que queden juntos?, para tratar de hacerlos quedar, porque ahorita están muy lejos de eso jeje xD
Espero que el capítulo les agrade, ¡saludos! :)
