Todo había sucedido muy rápido, Sasuke le había hecho saber de la desaparición de Sakura y además que le habían dejado un recado, uno bastante intrigante escrito en una hoja de papel con letra poco legible, al parecer a propósito para no dejar oportunidad de rastreo.

"La mataremos si no entregas a la Hyuga, muévete con cuidado que ya tenemos en la mira a tus padres".

- ¿Dónde encontraste la nota? – pregunto asustado.

- En casa de Sakura, ¿dónde más?

- Eso no tiene sentido si tú nunca la visitas.

- No, jamás lo hago. Pero ella me marco desesperada diciendo que la habían estado siguiendo todo el día. La verdad pensé ignorarla como tú lo hiciste, pero ni siquiera yo soy tan desgraciado para dejarla desamparada, el problema que vivo en Nueva York e hice más de 4 horas para llegar hasta aquí.

- Sasuke, dime por favor que puedes ayudarla – se sentía culpable, quizá él pudo llegar a tiempo y salvarla, viviendo en la misma ciudad era posible. Pero lo más alarmante era el motivo de su secuestro, era totalmente su culpa, le habían advertido lo peligroso que era exponer a Hinata, jamás imagino que pudiera involucrar a terceros.

- Si traigo de vuelta a tu amorcito, ¿me entregaras a la Hyuga?

- No es momento para tus bromitas.

- No es una broma – en ese momento volteó en dirección a las escaleras, percatándose de la presencia de la pelinegra – hola bonita.

- ¿Qué le paso a Sakura? – pregunto intrigada, ignorando la manera en que el Uchiha le habló. No le gustaba que otros le hablaran de manera cariñosa, esas muestras solo quería recibirlas del rubio.

- Así que tienes la costumbre de espiar a los demás – le acuso el Uchiha más a modo de broma y Hinata de inmediato enrojeció.

- No era mi intención – bajo su mirada.

- Ve a dormir, hime – hasta ese momento el rubio se dio cuenta del peligro en el que se encontraba, y le aterro la idea de que se la llevaran, no lo permitiría, no la perdería. Por ahora la quería lejos de aquella situación, no pensaba preocuparla, pues de todas maneras nada ganaba haciéndolo.

Para Sasuke fue claro que estaban unidos sentimentalmente, más que evidente, porque aun cuando el rubio estuviera preocupado, había una confianza que solo entre parejas podría apreciarse. Por supuesto no le agrado nada y aunque quisiera detener aquella situación ahora mismo no era una prioridad.

- Traeré a Sakura de vuelta – rompió aquel ambiente, ya luego investigaría que pasaba bien entre esos dos – solo cuida y mantén informados a tus padres para que se protejan por cualquier ataque.

Naruto sabía que Sasuke podía conseguir muchas cosas y seguramente tenía personas que podrían ayudarle a rescatar a Sakura, incluso mil veces mejor que la policía, de cierta manera estaba esperanzado en que todo saldría bien.

Había hecho un par de llamadas, primero a su padre para mantenerlo al tanto, después a Shikamaru para cancelar la visita de los representantes de Hanabi, ahora mismo no era buena idea que las vincularan, por otro lado, también necesitaba poner seguridad en su casa, aunque era una colonia segura y con caseta de vigilancia, sabía que eso no sería suficiente si querían llevársela.

- Naruto, ¿Qué está pasando? – le pregunto la pelinegra en cuanto termino de hablar por teléfono.

- No te preocupes y ve a dormir – no era tonta, le acuso con la mirada y el rubio trago grueso, parecía querer explicaciones – bien, te lo diré – resignado supo que no le quedaba de otra, si era su pareja no podría tener secretos con ella, además que era mejor que ella supiera la situación para que no la agarraran desprevenida si es que algo pasaba.

Justo al terminar de contarle, se arrepintió, no le gustaba verla asustada.

- No quiero que le pase algo malo a otros por mi culpa – el rubio la estrecho en sus brazos.

- No pasará nada, Sasuke se encargará de traer de vuelta a Sakura.

- Ella no tendría que pasar por algo así, fue mi culpa por pedirte que no fueras – el rubio tomo sus mejillas entre sus manos para que le viera.

- No fue tu culpa, ¿por qué tendrías que tener la culpa de que haya gente enferma secuestrando personas? – beso sus labios brevemente para reconfortarla – además, si Sasuke es bueno en algo es precisamente en hacer ese tipo de movidas, confió plenamente en que la traerá de regreso – no estaba seguro, pero ahora sentía que era su deber reconfortarla y de cierta manera era la única esperanza de que Sakura saliera bien de aquel secuestro.

- ¿Y tus papás?

- Estarán bien, ya les advertí que se tienen que cuidar.

- Es mejor que me entregue – el rubio la interrumpió besando sus labios.

- No digas eso, ni vuelvas a pensar algo así.

- La nota es muy clara – se quiso dar de topes en la pared por mostrarle aquella hoja tan agresiva.

- Confía en mí, yo te voy a cuidar – beso sus mejillas y luego se dio cuenta que en realidad tenía miedo de no poder hacerlo – ahora cámbiate que ya es casi hora de irme a trabajar.

- Te haré el desayuno – aun cuando estaba afligida, Hinata quería continuar con aquellas tareas que se había impuesto sola.

- Olvídalo, mejor arréglate que hoy me acompañaras a la empresa – no la iba a dejar sola, Temari no estaba para hacerle compañía y el reciente suceso de Sakura le hacía tener desconfianza. La mantendría a su lado, al menos mientras conseguía seguridad para su casa.

Estaba al pendiente del teléfono, esperando cualquier aviso o noticia de Sasuke, pudo quedarse en casa, pero sentía que era mejor seguir con su vida normal, no dando oportunidad de notarse con miedo, pues de ese modo solo conseguiría ser un flanco fácil, además que la empresa cuando menos contaba con 6 vigilantes, estaban más seguros en aquel lugar que en casa.

Su oficina no era muy ostentosa, pero si era espaciosa, su escritorio color negro lo suficientemente grande como para tener 4 sillas al frente, a su izquierda una amplia sala y una mesa al centro, con sillones no muy cómodos, a propósito, para no quedarse dormido, y a su derecha amplios libreros, los ventanales estaban tras él, mostrando una hermosa vista de la ciudad.

- Hinata, ¿por qué no te sientas a mi lado? – se había mantenido en un pequeño sofá leyendo una de las pocas novelas que tenía en aquel lugar.

- No quiero interrumpirte.

- No lo haces, ven para acá – al mismo tiempo le pidió que fuera con la mano, haciendo que finalmente cediera.

Al acercarse el rubio se palmeó una de sus piernas y Hinata enrojeció, decidió pasarse de largo para tratar de sentarse en otra silla, pero el rubio fue más rápido al sujetar una de sus muñecas antes de que realizara aquella acción.

- No soy una niña – le recordó, y Naruto creyó que se lo echaría en cara todo el tiempo.

- No te preocupes que ayer me quedo más que claro que no lo eres – jalándola la hizo llegar hasta él y luego la sentó sobre su regazo.

- De verdad pienso que lo mejor es entregarme, esa gente es malvada y no se darán por vencidos.

- ¿Y tú piensas que yo me daré por vencido?, me lástima que no confíes en mí.

- No es eso, solo no quiero que les pase nada.

- Hinata, si te pasa algo a ti, jamás me lo perdonaría, me muero si te llega a ocurrir algo – la apretó de la cintura y ella por fin pudo visualizar que el rubio en verdad la quería, hasta ese momento si bien pensaba que le importaba, no creyó que tanto como ella lo hacía por él. Quiso explicarle que seguramente quienes habían secuestrado a Sakura era el grupo Akatsuki, y si eran ellos, no había posibilidades de que cedieran. Abrazando al rubio por el cuello se permitió disfrutar del momento, más tarde le contaría todo lo que sabía sobre aquel grupo, tratando de hacerle ver que no había realmente una posibilidad segura, más que entregarse.

Estaban tan cómodos que no se percataron cuando la puerta se abrió abruptamente dejando ver a la secretaria del rubio.

- Lo siento – volvió a salir de la oficina cerrando la puerta de golpe haciendo que Hinata enrojeciera, seguramente Ino se había imaginado cosas equivocadas de lo que hacían.

- Que pena, dile que regrese – intento levantarse y el rubio se lo impidió sujetándola más fuerte.

- Debería lamentar no tocar la puerta, que tal que estuviera haciéndote el amor ahora mismo.

- No, eso no estaría bien.

- No tiene nada de malo, además, de verdad quiero hacerlo – su mano derecha se apodero de su entrepierna tocándola con suavidad.

- Aquí no – le dijo apenada tratando de quitar su mano. No entendía cómo podía pensar en ello, cuando su amiga había sido secuestrada, suponía que debía encontrarse devastado y sin ánimos.

- Si no te parece cómoda mi oficina, podemos ir a un hotel que queda a un par de cuadras o bien a la casa, pero de verdad quiero hacerte el amor – le dijo mientras comenzaba a besar el lóbulo de su oreja.

- Naruto… – quiso reprenderlo.

- Hinata, tienes obligaciones, y tienes un novio muy demandante, sobre todo cuando esta estresado – esto último lo dijo mientras acariciaba y apretaba su cadera.

Lo observó incrédula y luego le abrazo emocionada – ¿somos novios?

- Por supuesto que sí, ¿o no quieres serlo? – la interrogo frunciendo el ceño, no aceptaría un no por respuesta, mucho menos después de haber intimado, el de verdad había quedado prendado de ella.

- Claro que quiero ser tu novia – beso las mejillas del rubio, embriagada por la emoción del momento.

- Eres mi primera novia – fue obvio que no le creyó y el rubio se rasco la cabeza – es decir quizá estuve con otras chicas, pero jamás tuve una novia, te lo juro.

- Pues yo quiero ser tu novia para siempre.

- Eso no podrá ser, en algún momento dejaremos de ser novios – su puchero por alguna enferma razón le hizo despertar aún más su libido – no podrá ser, porque en algún momento te convertirás en mi esposa – le aclaro – serás Hinata Uzumaki.

No entendía como había terminado en un hotel con Naruto entre sus piernas. Se movía con mayor confianza y besaba su cuerpo con tal ímpetu que no podía evitar que sus gemidos salieran más sonoros de lo que quisiera.

Eres preciosa.

Eres una diosa.

Y yo soy un simple mortal enamorado.

Le decía entre besos y caricias, haciendo que su corazón se acelerara. Ya no le dolía como la primera vez, quizá una ligera molestia que era opacada por las sensaciones que recorrían todo su cuerpo, por la manera en que el rubio le hacía el amor, por sus besos, sus caricias, sus movimientos, sus palabras…

Estaba nervioso por lo sucedido con Sakura, claro que estaba preocupado por la pelirosa, era su amiga de toda la vida, y aunque confiaba en que Sasuke haría todo lo posible por traerla de vuelta, no estaría tranquilo hasta no tener noticias de ella. También estaba nervioso por las posibles personas que querían llevarse a Hinata. Quizá por ello recurrió a la pelinegra, por algo de confort, la necesitaba…

Cada vez sentía que más cosas le gustaban de su novia, por ejemplo, que fuera tan obvia cuando alcanzaba su orgasmo, se daba cuenta por la manera en que lo abrazaba y por las contracciones de su vagina, haciendo que este alcanzara también su orgasmo al poco tiempo, viniéndose en su interior, aunque esta vez usaba condón. Ella le había pedido no embarazarla y después de verla tomar una pastilla del día siguiente no se iba arriesgar a que volviera a tomar algo que sabía le podía hacer daño.

-De verdad necesitamos ir con un ginecólogo – dijo el rubio mientras se recuperaba, con su cara entre sus pechos. Quería poder hacerle el amor sin preservativos, por lo que algún método anticonceptivo era lo mejor que se le ocurría.

En ese momento su celular comenzó a sonar y apresurado se dispuso a responder, se trataba de Sasuke – ¿Qué ha pasado? ¿ya la encontraste?

– Es más complicado de lo que pensaba, la he localizado, pero difícilmente la entregaran si no les das a Hinata.

Con una mano se sostenía sobre Hinata y con la otra atendía la llamada. Todavía no quería salir de su interior, pero se vio obligado cuando noto que su novia prestaba atención a la conversación. Contuvo un gemido cuando salió de su cálida vagina y luego se adentró en el baño, desnudo.

- De ninguna manera Sasuke, no la voy a entregar, primero me matan.

- No lo harán, no te harán daño, ni siquiera Sakura corre peligro.

- No entiendo.

- Es demasiado complejo y no te lo puedo explicar, pero está bien, no te estoy diciendo que la entregues, solo cuídala, porque si te la quitan no podré traerla de vuelta, te lo advierto.

- ¿Pero si podrás hacerlo con Sakura?

- Si, siempre y cuando demuestres que no te importa en lo más mínimo, tarde que temprano se cansaran y la dejaran libre.

- Pero…

- No le harán nada, la están tratando bien, solo cuida a Hinata.

Con eso ultimo cortó la llamada su amigo, y sinceramente se quedó con muchas dudas. Aun así, logró sentirse menos tenso, pues en verdad confiaba en las palabras del Uchiha. Podrían pelear y discutir todo el tiempo, pero su amistad era buena, en realidad siempre habían sido como dos hermanos, y si él le decía que podría traer de vuelta a Sakura, entonces confiaría en él.

Tal vez el rubio subestimo a las personas que dejaron aquella nota. Habían pasado tres días desde entonces, y ahora sí que las cosas empeoraron, no solo su padre se comunicó para decirle que había visto a personas sospechosas en los alrededores de su casa, sino que también él sentía que lo estaban vigilando, creía que se estaba volviendo paranoico y por lo mismo estaba pegado a Hinata las 24 horas del día.

- No podemos vivir así – le dijo la pelinegra un tanto preocupada – no tienen que vivir esto por mi culpa.

- Deja de pensar que es tu culpa – le dijo seguro – pronto lo solucionare – la verdad es que no tenía idea de que hacer, estaba seguro que la policía no le daría seguridad, pues seguramente se involucrarían hasta que se la quitaran, y no pensaba arriesgarse a tanto. Por ello termino contratando dos personas de seguridad para que vigilaran la casa.

Hinata entraría a la preparatoria en quince días por lo que también estaba seguro que no tenía mucho tiempo para solucionar aquel problema. En verdad no quería privarla de estudiar, pero si acaso el problema no lo solucionaba a tiempo, no dudaría en retrasar sus estudios, su seguridad sería primero.

- Tu madre me ha dicho que le agobia sentirse seguida.

- No les harán nada – no estaba seguro de que Sasuke pudiera evitarlo, pero hasta ahora pensaba seriamente que la razón de que no los hubieran atacado tenía que ver con su amigo, quien además estaba ausente, no hablaba con él desde hace días.

- Lo siento Naruto, es mi decisión entregarme – aquellas palabras le molestaron. ¿Acaso Hinata no se daba cuenta de lo mucho que le importaba?, ¿de lo mucho que sufriría si algo malo le pasaba?

- No lo harás – fue firme.

Volvía a sentirse insegura, pero esta vez porque temía que algo malo les sucediera a Minato y Kushina, que la habían tratado de maravilla, pero sobre todo a Naruto, ella sentía que en cualquier momento podrían lastimarlo y por lo mismo se rehusaba a continuar viviendo bajo su protección, lo mejor era entregarse, quizá solo querrían sus ojos, y honestamente prefería mil veces quedarse ciega a que algo malo les sucediera a los Uzumaki, a quienes adoraba con todo su corazón.

El problema era como escapar del rubio que vivía pegado a ella. No sería sencillo, pues Naruto de verdad estaba preocupado porque se la llegaran a quitar. Fue así que Hinata se vio forzada a intentar escapar en varias ocasiones. La primera fue fingir estar enferma para quedarse sola en casa, aun cuando tuvieran vigilancia, sería más sencillo escapar de ellos que del rubio que no le quitaba un ojo de encima. Fracaso en cuanto se dijo enferma, el rubio falto a trabajar para quedarse con ella. En otra ocasión le pidió que la dejara sola, pero eso evidentemente tampoco funcionaria, "lo siento si te aburro Hime, tendrás que acostumbrarme a mi horrible presencia" fue su contestación. Justo cuando pensaba que sus planes se agotaban una idea paso por su cabeza, no sabiendo si funcionaría lo intentaría.

- Me daré una ducha – le dijo al rubio que estaba recargado en el respaldo de la cama, con su laptop sobre sus piernas, seguramente contestando correos del trabajo.

- Bien aquí te espero – lo cual era quedarse muy cerca, al estar el baño dentro de la habitación.

- ¿Por qué no me preparas algo de cenar mientras tanto?

- ¿eh? – el rubio le vio un tanto extrañado.

- Nunca lo has hecho por mi – se trató de justificar – sería lindo.

- Tienes razón – el rubio tomo aquel hecho como algo positivo, necesitaba distraerse al final de cuentas.

En cuanto el rubio salió de la habitación, Hinata supo que pediría ayuda, no era bueno cocinando, y tendría que aprovechar aquello para intentar salir de casa sin que la vieran. Se puso unos cómodos jeans y tenis que le permitieran correr y luego fue hasta la habitación donde antes dormía, abrió la puerta que daba al balcón, era un piso de alto, pero ya se había percatado que los marcos de las ventanas eran lo suficientemente gruesos para apoyarse, así fue como logro bajar sin tener que simplemente saltar y lastimarse. En cuanto llego al jardín se ocultó de un guardia que siempre estaba paseando por el jardín, luego cuando visualizo que este caminaba para dar otro recorrido alrededor de la casa, llego hasta la puerta para intentar abrirla, no contaba con que esta no solo estaba asegurada, sino que además tenía una alarma que de inmediato hizo que el guardia y todos desde dentro de la casa se fijaran en ella.

No pasaron ni 2 minutos cuando Naruto llego hasta ella corriendo y con el ceño fruncido.

- ¿Qué rayos haces? – pregunto indignado.

- Naruto, necesito irme – ya no tenía caso fingir que no estaba intentando escapar.

- Es peligroso – le dijo frustrado y con un tono de voz que denotaba su molestia.

- Es mi vida y lo he decidido, quiero irme.

- Hinata…

- No puedes obligarme a permanecer aquí – demasiado ingenua para creer que con esas palabras la dejaría ir…

- Si puedo, eres mi esclava, ¿recuerdas?

- Tú me diste libertad.

- Pues me retracto, ahora entra a la casa.

- No, Naruto – la cara del rubio mostraba frustración, denotando que le quedaba poca paciencia.

- Bien Hinata, no quería ser rudo contigo, pero si lo que quieres es ser tratada como una esclava, ese trato recibirás – tomándola de la cintura la cargo y la puso en su hombro. Los guardias prefirieron no meterse en aquella pelea y volver a reestablecer el sistema de seguridad que había en casa del rubio.

- Naruto, bájame – le dijo varias veces, pero este no se detuvo hasta que la llevo al baño de su recamara, donde la metió a la tina y luego abrió el grifo de agua fría haciendo que sintiera una horrible sensación de frío por el cambio de temperatura tan drástico – ¿qué haces? – dijo mientras cerraba los ojos y trataba de alejarse, aunque aquello era imposible cuando el rubio era más fuerte al sostenerla para que no pudiera escapar.

Tenía mucho frío, estaba segura que el rubio ahora si estaba molesto con ella, jamás la había tratado de ese modo, y honestamente tampoco era como si no se lo hubiera buscado.

En cuanto cerró el grifo de agua, agradeció que aquella tortura terminara, que realmente fue menos de un minuto, pero aquello había sido suficiente para hacerla temblar.

Tan solo de saber que estaba en peligro le hacía sentir miedo, que se expusiera de ese modo al intentar escapar, en verdad le hacía enfadar, por lo que mojarla con agua fría fue lo único que se le ocurrió para que dejara de pensar tonterías.

- Quítate la ropa y date una ducha – le dijo consciente de que mojarla quizá no fue lo más inteligente, tampoco quería que se resfriara.

- Bien, déjame sola – estaba algo molesta por aquel trato, y por no haber conseguido su objetivo.

Seguía enfadado, claro que sí. Por lo que sin poder evitarlo sus vocablos eran bastante dominantes.

- Creo que no lo has entendido bien, soy tu amo y tu mi esclava, y me apetece que te bañes ahora mismo, frente a mí.

- Eso es ridículo.

- Ridícula fue la cantidad de dinero que pague por ti para que ahora quieras tirarlo a la basura, así que obedece – quería llorar, jamás había visto actuar a Naruto de esa manera, pero bien sabía que ella había provocado aquella situación.

- Me bañare, pero sal de aquí – insistió una vez más.

- No. Me estas impacientando esclava.

Con sus mejillas sonrojadas retiró prenda por prenda ante la atenta mirada del rubio, le costaba más trabajo de lo normal por estar empapada, ya que la ropa estaba pegada a su cuerpo. En cuanto quedo en un conjunto de lencería trato de abrir el grifo del agua caliente, pero nuevamente el rubio actuó antes al sujetar su muñeca.

- Quítate todo – sus pómulos se encendieron, no era lo mismo estar desnuda frente a él cuando hacían el amor, que si se lo pedía de modo autoritario. Aun así, supo que no podría ganarle y resignada llevo sus manos temblorosas al broche de su sostén para retirarlo ante la atenta mirada del rubio, luego simplemente quito sus bragas.

Fue el rubio quien abrió el grifo de agua caliente y lo regulo hasta obtener una temperatura agradable. Ella agradeció internamente por la sensación en su cuerpo y le relajo tanto que por poco y se olvida que era observada por Naruto.

- Es incomodo que me estés observando.

- Eso te obligara a pensar dos veces que no es buena idea intentar ponerte en riesgo. Aunque ya no podrás hacerlo, porque eres mi esclava de vuelta y harás todo lo que yo te diga.

Se mordió el labio, era la primera vez que tenían una pelea, y al saber que ella había propiciado aquello, decidió no decir más.

Sabiendo que su tortura terminaría en cuanto se diera la ducha, decidió ponerse en marcha. Tomo la botella de shampo y antes de siquiera abrir la tapa, el rubio le quito aquel envase de las manos.

Sería ingenuo esperar que el rubio se quedaría solo observándola, por lo que no le sorprendió que el mismo tomara de aquel producto para luego frotarlo sobre su largo cabello.

-Yo puedo hacerlo – trato de negociar.

- Me apetece ayudarte esclava. Deja de quejarte – desde que sintió sus manos sobre sus cabellos, sintió que la rudeza de la voz del rubio se fue desvaneciendo, cada vez hablándole más suave, y eso fue mejorando cuando él rubio decidió que se haría cargo de bañarla completita.

Sus mejillas se encendieron cuando tomo el jabón entre sus manos para crear espuma y luego lo paso por sus brazos en movimientos suaves, continuando con aquella tarea por todo su cuerpo, por supuesto que ese baño no era normal. Las manos del rubio la estaban excitando, sus toques eran tan suaves y delicados que tuvo que concentrarse en no soltar ningún gemido.

Pero cuando lavo su zona íntima con infinito cuidado, supo que estaba perdida, Naruto la seguía tratando con extrema delicadeza, demostrando que sus palabras nada tenían que ver sus actos. Soltó un gemido entonces involuntario, no solo porque él siempre era demasiado lindo con ella, también porque aquella situación superaba cualquier novela erótica que Temari le hubiera hecho leer (tampoco había leído demasiadas), pero sencillamente que el rubio tuviera su mano sobre sus pliegues "lavando" dicha zona, hizo que sus pezones se endurecieran y que sintiera su intimidad reaccionar.

Cuando el rubio cerro el grifo del agua, se dio cuenta que su molestia se había ido, el volvía a ser el mismo de antes, y eso sencillamente le confirmaba porque le gustaba tanto, no era un hombre rencoroso.

- Te he dejado empapado – prácticamente tenía la camisa pegada a su cuerpo y aquello le daba una maravillosa vista de su pecho y brazos. Lucía muy guapo.

- Ha valido la pena – le dijo con una sonrisa pícara.

Lo siguiente fue entregarse al rubio, ambos lo deseaban y no pudieron esperar mucho más, aquel baño les había excitado como nunca lo estuvieron hasta ahora.

Naruto adoraba la manera en que Hinata se entregaba a él, adoraba la manera en que ella iba aprendiendo a moverse haciendo que cada encuentro fuera más intenso que el anterior.

Después de respirar agitados, Naruto le pidió estaba vez amablemente que se vistiera para cenar. Supo que Naruto no había preparado solo aquel delicioso banquete, pero igual no le cuestiono, tan solo disfruto de aquel detalle.

Aquella noche durmió en sus brazos, un tanto contrariada, disfrutaba en demasía estar con él. Pero también le afectaba que sus padres y él estuvieran en peligro. Ahora mismo era consciente que no sería fácil solucionar aquella situación.

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Hola! una disculpa enorme! T.T sé que me he tardado una eternidad, pero sigo viva.

Tengo que avisarles que ahora mismo se me complica subir capítulos, no se cuanto pueda tardar en actualizar, por lo que quizá me ausente, pero les aseguro que terminaré la historia, lo más pronto que me sea posible.

Muchas gracias a todos los que han comentado la historia, me motivan a que debo seguir escribiendo :)

saludos a todos!