Dormía plácidamente sobre su pecho mientras él observaba su largo y sedoso cabello negro, su carita demostrando lo tierna que era y su adorable cuerpo contra el suyo recordándole lo apetecible que siempre le parecía. Se veía tan tranquila que no quería hacer el más mínimo movimiento para no despertarla, adoraba verla así.

Seguía preocupado por el secuestro de Sakura, aunque tal como Sasuke le dijo, en ningún momento les habían hecho daño a él o sus padres por lo que suponía la pelirosa también estaba bien como su amigo decía, sin embargo, seguía sintiendo como si los estuvieran vigilando, como si esperaran a que bajara la guardia y con esto aprovechar para llevarse a Hinata.

¿Por qué razón les importaba no hacerles daño?, no solo Hinata le habló del grupo Akatsuki, también Shikamaru, y según sus palabras tenían el suficiente poder para arrebatarle a Hinata en el momento que quisieran, sí habían sido capaces de destruir la mayor parte del clan Hyuga, ¿por qué ahora se tomaban esa molestia de no hacerlo por la fuerza?

Por más que trataba de pensarlo sabía que algo muy oscuro se ocultaba detrás de Sasuke, ¿qué tanta influencia podría tener como para poder frenar a una bola de vándalos sin escrúpulos que en su momento perjudicaron a tantas personas?

Suspirando observo nuevamente a Hinata, a estas alturas estaba seguro que no podría vivir sin ella, se había convertido en tan poco tiempo en la persona más importante de su vida. Ni siquiera pensó en la posibilidad de entregarla para recuperar a Sakura, evidentemente se sentía mal por la pelirosa e incluso culpable, pero simplemente no podía poner en peligro a Hinata. Además, que Sasuke le había asegurado que ella se encontraba bien, que incluso la trataban bien. ¿Qué rayos significaba eso?, parecía más un teatro montado, uno donde solo los querían atemorizar.

Y a todo esto, ¿cómo era que Sasuke sabía tanto?, aún seguía sin comunicarse y no había querido llamarle pues notaba que estaba ocupado, pero realmente ya estaba en su límite, necesitaba explicaciones y esta vez quería que le hablara de lo que nunca quiso saber, de todas sus jugadas, de todos sus negocios sucios e ilegales, Sasuke fue quien lo llevo a esa subasta clandestina para empezar, era justo que le diera las explicaciones que necesitaba.

En cuanto vio que la chica que tenía sobre su pecho se removió, presto atención a su rostro, a como abría y ahora le observaba con sus bellos ojos color perla. El sonrojo en sus mejillas por verle le hizo sonreír, aun a pesar de dormir juntos e intimar todas las noches, Hinata seguía mostrándose tímida por las mañanas. Le dio un beso en su frente y Hinata sonrió.

- ¿Te he dicho que lo que más me gusta es tu sonrisa? – le dijo al acariciar su fino rostro para luego enredar sus dedos en su larga cabellera.

- Lo has mencionado, aunque pienso que mientes y lo que más te gusta son mis ojos – estaba convencida que eran su mayor atributo, pero también su peor condena. Incluso ella reconocía que sus ojos eran especiales y bonitos, pero para nada significaba que les tuviera cariño, todo lo contrario, creía firmemente que eran su karma por cualquier cosa que hubiese hecho en una vida pasada.

- Pues son hermosos, los más bonitos que he visto en mi vida y no negare que adoro tu mirada – en ese momento prestó atención a sus ojos y ella pareció hacer lo mismo con los de él – pero tu sonrisa sigue siendo mi favorita.

- Pues para mí tus ojos azules son más bonitos que los míos – el rubio sonrió, le gustaba que lo halagara, le hacía sentir especial que le gustaran cosas de él.

Después de algunas caricias, ambos se prendieron y terminaron por tener sexo, a decir verdad, el tiempo desde que secuestraron a Sakura había sido muy bien aprovechado por el rubio para tener intimidad con Hinata, y esta jamás se negaba, siempre parecía dispuesta a entregarse a él y eso le encantaba, le hacía ver que era correspondido en todos los sentidos.

Esa mañana habían desayunado waffles y malteadas, Hinata usaba un short y una de las playeras del rubio haciéndola lucir realmente linda y provocativa sobre todo al dejar al descubierto sus piernas. Era fin de semana, y eso solo podía significar que pasarían la mayor parte del día en la alcoba por lo que no tenía mucho sentido esmerarse en vestir bien.

Por supuesto las cosas no estaban tan tranquilas allá fuera, una llamada de su padre le alertó, le había notificado que su madre se encontraba más asustada que nunca, ya que habían recibido un anónimo donde les decían que le harían daño a su hijo si no entregaban a la Hyuga. Fue Kushina quien encontró aquella nota por lo que Minato no fue capaz de hacerse el desentendido teniendo que confesarle toda la historia que había detrás de Hinata.

- ¿Cómo se lo ha tomado? – pregunto el rubio un tanto preocupado por el estado de salud de su madre.

- Nada bien por supuesto, está asustada por tu bienestar y el de Hinata – no había manera de inventarle una falsa historia, pues además se había sentido seguida, Naruto tuvo que reprimir la furia que le causaba que su madre y Hinata estuvieran tan afligidas. Le molestaba no poder ser capaz por el mismo de darles tranquilidad.

Así fue como al terminar de hablar con su padre, intento comunicarse con Sasuke. Este era el único que podría darle información y quizá la solución que tanto buscaba, no fue hasta la tercera llamada que respondió.

- ¿Qué quieres dobe? – contesto algo irritado como si le hubiera interrumpido de hacer algo realmente importante.

- Necesito respuestas, necesito que me expliques ¿qué rayos está pasando?

- Es mejor que no sepas nada como hasta ahora – a decir verdad, prefería eso, pero ahora evidentemente ya no estaría tranquilo de esa manera.

- Quiero saberlo todo, mi madre esta afligida, hazlo por ella – sabía que con ello podría convencerlo, al final de cuentas Sasuke les tenía un excesivo cariño a sus padres.

- No les harán nada.

- Tal vez no físicamente, pero son mayores, les está afectando toda esta situación.

- Esta bien, está bien, pasaré más tarde a tu casa, ¿contento?

- Bien… te espero…

Apenas visualizo a Hinata, se dio cuenta que estuvo atenta a sus llamadas, no era tonta y entonces supo lo que le diría, ya la conocía lo suficiente para predecir sus palabras. Le observó con el ceño fruncido tratando de transmitirle que no quería escucharla decir aquello, pero tal pareció que no le importo y lo soltó sin más.

- Sigo pensando que lo mejor es entregarme…

- Esclava, a partir de hoy tienes prohibido volver a decir esa tontería – le dijo dejando ver la molestia que le provocaban aquellas palabras. Le demostraba cada día lo mucho que le importaba y ella parecía no darle importancia a sus sentimientos, la quería en todos los sentidos y si ella supiera valorar aquello entendería que para él era más importante su bienestar que cualquier otra cosa, porque de verdad la quería. Así que si antes le había dicho no tan enserio que sería nuevamente su esclava, ahora estaba seguro de que lo sería, porque no la dejaría ir, así pataleara e intentara huir, nada ganaría.

- Naruto, escúchame.

- No quiero seguir hablando de lo mismo. Ahora dime amo – quizá también podría jugar un poco con ella, vio como Hinata le frunció el ceño y Naruto tratando de ocultar su sonrisa, la presiono con la mirada.

- No te diré así, tú me diste libertad y dijiste que no te retractarías.

- Pues me arrepentí, dime amo – volvió a presionar y Hinata negó. No era un maldito para obligarla a hacerlo, pero de verdad quería escucharle decir aquellas palabras. Sonriendo malignamente supo exactamente la manera de lograrlo…

- Naruto… por favor… – estaba totalmente excitada, el rubio la había llevado hasta la habitación donde se encargó de retirar cada prenda y besar todo a su paso, tenía enterrada su cara entre sus piernas mientras besaba pacientemente su intimidad, había estado a punto de conseguir su orgasmo en más de una ocasión, pero tal parecía que cada vez que estaba cerca optaba por dejar de besarla para después nuevamente continuar y parar – no pares – dijo esta vez más desesperada y Naruto le sonrió desde abajo.

- Dilo…

Estaba segura que aquella tortura tenía que ver con ella tratando de huir, ahora no dejaba de llamarla "esclava" y aunque sus palabras no eran coherentes con sus actos, porque en ningún momento la trataba mal, supo que tendría que ceder, sabía que aquello era una especie de juego y realmente estaba desesperada por alcanzar su orgasmo, fue por ello que le complació llamándole como él quería.

-Por favor, amo.

Naruto sonrió satisfecho y entonces presto atención a su clítoris que ya punzaba por la necesidad de liberarse, lo chupo y lamio con tanto esmero que su orgasmo quizá fue el más intenso que hasta la fecha había sentido.

Tan pronto como abrió sus ojos, visualizo a Naruto a su lado, observándola con sumo interés mientras acariciaba sus pechos con suavidad.

- Estas preciosa, esclava – Hinata le sonrió, aun cuando la llamara así, pues creía firmemente que solo estaba molestándola y sus palabras no tenían veracidad – sabes… me pregunto si te gustaría hacer lo mismo conmigo – no tardo en entenderle, habían tenido mucho sexo y él le había dado mucho sexo oral. Lo cierto es que nunca se le ocurrió que ella también podría hacerlo con él, y esa idea le agrado, ahora mismo deseaba hacerlo.

- Te dices ser mi amo y no eres capaz de dar una orden – Naruto de inmediato le entendió mostrando una sonrisa al ver que ella se prestaba a esa clase de juegos – sí eres así de suave terminaré por revelarme.

Naruto se levantó de la cama divertido y luego le indico que ella también lo hiciera, ella estaba totalmente desnuda y el aún conservaba su pantalón – Esclava – era la primera vez que tenía esa clase de juegos con alguien, que fuera precisamente con Hinata le hizo experimentar una sensación de placer jamás antes vivida. Su tono de voz fue severo, queriendo meterse de lleno en aquel papel dominante – arrodíllate.

Observo como Hinata se arrodillo frente a él y le miraba esperando la siguiente indicación. Por si mismo se desabrocho el botón del pantalón y luego tomo el borde del pantalón con todo y bóxer para deslizarlos por su cuerpo y quedar completamente desnudo, con su miembro apuntando a la cara de la pelinegra.

-Tócame – aquellas palabras expresadas por el rubio la prendieron a un nivel tan elevado que estaba segura que su intimidad estaba reaccionando nuevamente, quería pedirle que le metiera su grueso pene de una vez por todas, pero en cambio prefirió quedarse callada, era el momento de que ella le diera placer y de paso aprendiera a tocar su sexo masculino.

Lo había tocado con anterioridad, pero no para masturbarlo, fue así que empezó a deslizar su mano sobre su grueso miembro, Naruto no dejaba de verla desde su altura mostrando que le agradaba lo que hacía, por ello cuando el rubio tomo sus pequeñas manos para luego retirarlas de su miembro se mostró algo decepcionada; a punto de protestar cuando el rubio le pidió su siguiente mandato.

-Abre tu boca, esclava – obediente hizo lo que le pedía y Naruto reprimió un gemido cuando le acerco su miembro y comenzó a frotarlo contra sus labios – chúpalo – ella de inmediato dio un beso en el glande y luego volvió a abrir la boca grande, esta vez volvió a tomar el miembro del rubio con sus manos para ayudarse y tratar de meter la mayor parte del mismo dentro de su boca, aunque pronto se dio cuenta que eso estaba lejos de ser posible, era demasiado grande.

Naruto gimió cuando sintió su lengua, aun cuando era evidente que era una inexperta parecía querer hacerlo lo mejor posible, aunque realmente cualquier cosa que hiciera lo volvería loco por el simple hecho de ser ella.

No estaba segura de lo que tenía que hacer, por lo que lo saco de su boca para volver a meterlo, una y otra vez, aquello parecía gustarle a su rubio pues podía visualizar desde abajo como mantenía sus ojos cerrados y emitía pequeños gemidos de placer. Sintió como tomaba su cabello para acariciarla, mientras ella seguía esmerándose en su tarea de complacerle.

Su liberación estaba cerca por lo que trato de alejar a Hinata, pero esta parecía aferrada a su miembro – estoy a punto de correrme, suéltame si no quieres que llene tu boca – ella no se alejó sino todo lo contrario, se esmeró en chupar su miembro con más insistencia logrando que Naruto se derramara en su boca.

Estaba maravillada por lograr aquel efecto en el rubio por lo que recibió cada gota de semen, no estaba segura de lo que tenía que hacer con aquello así que opto por tragarlo para no ahogarse, luego lamio con detenimiento el pene hasta retirar cada gota que quedo en él. Sentía que sus pechos estaban pesados, que sus pezones estaban duros y su intimidad palpitaba por la necesidad de tenerle dentro de ella.

Naruto que hasta ahora estaba absorto en su orgasmo, la observó maravillado de que ella siguiera ensimismada en su tarea.

-Levántate esclava – a Hinata le temblaron las rodillas y el rubio al notarlo le ayudo a ponerse de pie. Primero beso su frente y luego sus labios. Estaba a punto de pedirle que se vistiera, pero tal parecía que aún no era momento, sentía como Hinata se acercaba a él rozando sus pezones erectos sobre su pecho, entendió que ella estaba nuevamente excitada por masturbarle y eso simplemente le hizo sentir dichoso.

Siguiendo en su papel dominante le pidió subirse a la cama y acomodarse en cuatro, hasta ahora todo el tiempo había sido tierno y delicado, ahora mismo se le antojaba cogérsela con rudeza. Aquella visión de sus nalgas hizo que su miembro despertara nuevamente, toco por un momento su generoso trasero y luego tomo sus pechos desde atrás para acariciarlos con suavidad y después apretarlos un poco mientras su pene se frotaba contra su trasero, escucharla suspirar le motivo a jugar un momento más, para luego volver a prestar atención a su feminidad y colocar su pene erecto en su entrada, se daba cuenta de lo mojada que estaba y eso le hizo sentir satisfecho, deseoso de penetrarla de una vez por todas, y así lo hizo, se enterró de lleno con una sola estocada, estaba lo suficientemente lubricada por lo que no se detuvo, de inmediato, salió para volver a entrar, profundo. Hinata gimió y el rubio volvió a repetir dicha acción, una y otra vez.

Los movimientos fueron tomando fuerza y velocidad, la tenía sujeta de las caderas para que sus penetraciones fueran certeras, le gustaba el que sus nalgas se estamparan contra su pelvis cada vez que su pene entraba hasta el fondo y sus bolas chocaban contra su mojado sexo. El sonido acuoso inundó la habitación, jamás hubiera imaginado que a su tierna novia le gustara y le excitara tanto esa clase de juegos, lo sabía por sus gemidos y porque jamás la había sentido tan mojada como ahora. En cuanto la sintió venirse, él se sintió en libertad de derramarse nuevamente.

Ambos sudados y respirando agitadamente se acostaron en la cama, cubriendo sus cuerpos con una sencilla sabana. Hinata le abrazó y Naruto le acarició su espalda con ternura.

No podría ser más feliz si tenía a Hinata a su lado. Pero no la quería con limitaciones, quería que fuera capaz de salir a la calle sin temor, ir a la preparatoria sin guardespaldas, que nunca tuviera miedo de que le hicieran algo o se sintiera en peligro.

Por ello supo que una vez que hablara con Sasuke tendría que decidir lo que haría. En caso de que este no le diera una solución real simplemente rompería sus raíces con Bostón y Nueva York y se mudaría, huir a otro continente donde nadie les conociera y pudieran empezar de vuelta. Total, por mucho dinero que pudiera tener, de nada le serviría si le estarían hostigando eternamente. Ya buscaría un empleo sencillo donde pasaran desapercibidos. Esa idea le agrado y estrecho más a Hinata entre sus brazos. Le daría una vida feliz, de eso estaba seguro.

Se había quedado dormida y cuando despertó se dio cuenta que estaba sola en la cama, un tanto consternada de no sentir a Naruto a su lado se sentó dejando que la sabana se deslizara por sus hombros.

-Por Dios, cúbrete – visualizo de inmediato a Temari a un lado de la ventana y luego se dio cuenta que efectivamente estaba desnuda, torpemente se cubrió sus pechos y la rubia sonrío al verla ruborizada – es broma amiguita, aunque debo decir que tienes muy buena delantera, con razón tienes a Naruto babeando por ti.

Ignorando sus palabras, se levantó de la cama, envolviendo aquella sabana a su alrededor y luego abrazo efusivamente a Temari.

- Te extrañe – le dijo contenta de que regresara.

- Y yo a ti – Hinata agradeció tenerla de vuelta, no era que no fuera feliz junto al rubio, pero sí que necesitaba de la compañía de una amiga, había cosas que prefería platicar con un amiga que con el rubio o su suegra, con quien podía platicar amenamente pero no le podía contar precisamente todo.

- Tienes que contarme todo lo que ha pasado con Shikamaru – le dijo sonriente – tan solo deja que me vista.

- Deberías darte una ducha, hueles a sexo – enrojeció por aquellas palabras, no recordaba lo directa que podía ser su amiga, pero tenía que reconocer que eso era posible, al final de cuentas era fin de semana y precisamente se la habían pasado la mayor parte del día en la habitación. Además que estar desnuda a las 7 de la tarde no era precisamente para imaginarse otra cosa.

- Bien, entonces espera que no tardo – como pudo se metió al baño con todo y la sabana que arrastraba detrás de ella, mientras Temari reía divertida y por supuesto Hinata estaba roja como un tomate por encontrarse en aquella bochornosa situación.

Temari estaba de vuelta por petición de los padres del rubio, para Kushina era primordial darle estabilidad a su hijo y a su nuera, porque para ella Hinata ya era parte de su familia, y bien sabía que el rubio la debía tener encerrada, una amiga por lo menos le daría distracción.

Observaba contento como su adorada Hinata platicaba con Temari, hace mucho que no la veía reírse a carcajadas por las ocurrencias de la rubia, parecían incluso tener secretos entre ellas cuando las escuchaba cuchichear.

Satisfecho de dejarla en buena compañía, recibió a Sasuke quien parecía de mal humor.

- ¿Cómo está tu madre? – la manera de preguntar le hizo notar que realmente le preocupaba el bienestar de sus padres.

- Alterada de recibir un anónimo – Sasuke mostró su sorpresa y luego negó.

- Demonios, no he logrado avanzar, no me dejan – parecía que de verdad lo estaba intentando, y aun cuando debería agradecerle sentía la necesidad de exigirle respuestas.

- Sasuke, explícame lo que sea que está pasando – le pidió impaciente.

- No te gustara saberlo – desde la sala podía observar a Hinata, se veía contenta y de cierta manera eso era suficiente para él – luce bien, ya te he dicho que no les harán nada, tan solo quieren intimidar, pero mientras la mantengas a tu lado nada malo le va a pasar.

- ¿Cómo puedes estar tan seguro?, ¿cuánto tiempo durara esto? Sasuke de verdad necesito respuestas – el pelinegro se froto la cara un par de veces y luego fijo su atención en el rubio que parecía realmente impaciente, podía ver que ya estaba harto de estar en aquella situación.

- Bien, te contaré todo con una condición – dijo el pelinegro algo divertido, necesitaba amenizar un poco el ambiente y bien sabía que con eso distraería al rubio, quien de inmediato mostró su molestia.

- Ni lo sueñes – le saltó una enorme vena en la frente, ahora que Hinata era su novia no iba a permitir una insinuación más.

- Tan solo dime una cosa – le cuestiono el Uchiha – Hinata, ¿se entregó a ti? – no tenía que irse por las ramas, sí Naruto se la había llevado a la cama honestamente se le quitarían las ganas de conquistarla o siquiera hacer bromas para molestarlo.

- Así es, estamos juntos – no necesito más palabras, el Uchiha podía ver que Hinata desprendía una especie de felicidad aun cuando estuvieran siendo acosados, además que ya lo sospechaba desde hace unos días.

- Bien, supongo que esta vez me ganaste – le dijo tratando de ocultar la decepción que sentía, aun cuando no estuviera enamorado de Hinata, realmente era una chica que despertaba su curiosidad e interés y sabía que de haberla conquistado se hubiera enamorado como ahora lo estaba su amigo.

- Sasuke… – podía notar desesperación en la voz del rubio, por lo que sin más asintió, le contaría todo lo que quería saber…

Realmente estaba emocionada por el romance de Temari y Shikamaru, por lo que escuchó atenta la narración de cómo el abogado le había pedido que fuera su novia. Le parecía que ni la novela más romántica podría compararse con la de ellos dos.

- No exageres – le dijo una avergonzada Temari.

- ¡Pero si ha sido hermoso!, y lo mejor de todo es que él también vive aquí en Bostón – de cierta manera se sentía animada por la compañía de la rubia, además de sentirse identificada pues ambas estaban viviendo su primer noviazgo.

- Bien, pero entonces tú también tendrás que contarme cómo es que ahora eres la novia del gran Naruto Uzumaki.

- Ha sido maravilloso, no ha sido una propuesta como tal, solo me ha dicho que somos novios, y yo estoy de acuerdo con ello – dijo completamente convencida.

- Ese tonto, podría habértelo propuesto de una manera más romántica – señalo la rubia pensando que el rubio debía ser un cabezota, aunque podría entenderlo a sus casi 25 años nunca había tenido una novia, tenía que ser eso.

- Ha sido bonito, yo soy feliz de cómo las cosas han sucedido – no podía dejar de sonreír cada vez que hablaba del rubio, era su sueño más grande.

- Supongo que cuando llegue el momento de casarse, yo tendré que darle consejos a ese baka.

- Temari, qué cosas dices – totalmente ruborizada no pudo evitar fantasear con ese momento.

Sasuke se aflojo la corbata y luego volteó en dirección a donde estaba Hinata, se veía tan dulce y guapa que entendía porque todos estaban tan enganchados por ella. El rubio era un maldito suertudo y ahora mismo le envidiaba, aunque no sería para siempre ya que seguramente habría una mujer más guapa y tampoco era como si fuera a deprimirse por la pelinegra.

- Sasuke…

- Ah sí… ¿por dónde empiezo? – observó a su amigo de toda la vida, a veces le desesperaba tanto como Sakura, pensaba firmemente que era un usuratonkachi; pero a pesar de todo siempre había estado para él, una de las muchas razones por las que le apreciaba.

Los padres del pelinegro no habían sido muy influyentes que digamos en su vida, habían fallecido cuando él todavía era un niño, su hermano mayor y que además era el único, poco le había importado dejarle solo, lo único que hacía era enviarle dinero, pero ni siquiera se tomaba la molestia de hacerlo el mismo, siempre enviaba algún amigo para hacerlo, demostrando lo poco que le importaba.

Los padres del rubio habían fungido de cierta manera como padres para él, le ofrecieron su casa, pero el prefirió seguir viviendo en la casa de sus padres, aunque ya no estuvieran.

Kushina siempre le regañaba cuando no comía a sus horas, y se encargaba de hacerle llegar lonches con Naruto, casi siempre era invitado a comer e incluso lo invitaban de vacaciones. Tenía mucho que agradecerles y sin duda les tenía gran estima.

Cuando llego la adolescencia las cosas cambiaron, se alejó un tanto de los Uzumaki porque al fin se llevaba bien con su hermano mayor, este le había reconocido y eso lo hacía sentir especial. No tardó en darse cuenta que su hermano pertenecía a una banda de delincuentes, no cualquier banda, una bastante reconocida, Akatsuki, Itachi le había pedido que guardara el secreto y éste lo hizo sin respingar, se quería ganar la admiración de su único familiar.

Itachi le había dicho que aquello lo hacía por él, porque sus padres lo único que les habían dejado eran deudas, tendrían que trabajar y lo peor era que la casa donde vivía estaba hipotecada, la hubiesen perdido de no ser por los "negocios" de Itachi. Así que Sasuke de inmediato se sintió protegido y querido por su hermano, este parecía tener la intención de solucionarle cualquier problema que se avecinara.

Sasuke insistió en trabajar para Itachi, quería ser de utilidad y aprender todo lo que pudiera de él, aunque en un inicio su hermano se negó, pronto le fue convenciendo al demostrarle que era de carácter fuerte y no débil como siempre lo había creído.

Pronto se dio cuenta que involucrarse en los asuntos de su hermano implicaba grandes riesgos, sobre todo porque, aunque tuvieran varios negocios y todos estuvieran cubiertos, no dejaban de existir personas que les guardaran rencor. Por ello nunca le sorprendió que las primeras pagas de dinero fueran tan elevadas. Aun cuando bien sabía que los trabajos que Itachi le daba eran los más sencillos, sabía que le ocultaba algunos negocios, quizá por vergüenza, y lo cierto es que jamás investigaría por otros medios a que otras cosas se dedicaban, eso significaría defraudar la confianza de su hermano.

Lo cierto es que involucrarse en el mundo de su hermano le fascinaba, todo tenía una finalidad y como tal lo primordial era llevarla a cabo, le gustaba el profesionalismo que siempre irradiaba su hermano, haciendo que las cosas se hicieran como tenían que ser. Por ello él tuvo la misión de estudiar ingeniería, para ayudarle en algunos otros negocios.

Naruto nunca fue tonto y prefirió mantenerse al margen, por supuesto en un principio quiso decirle que hiciera bien las cosas, pero al final termino por aceptar que nada de lo que le dijera le haría cambiar de opinión.

- ¿Bien? – volvió a indagar el rubio.

- Es mi hermano, Itachi es quien busca a Hinata – no pudo evitar fruncir el ceño, no esperaba que fuera precisamente él quien estuviera armando tremendo alboroto, aunque a decir verdad eso le hacía sentirse más relajado, Sasuke e Itachi se movían por un mundo diferente al suyo, pero eso no quería decir que les considerara de lo peor.

- ¿Para qué la quiere?, ¿es por sus ojos? – volvió a presionar, seguramente era por sus dulces ojos y honestamente cualquiera que fuera el precio estaba dispuesto a pagarlo. Seguramente tendría el dinero para cubrir el monto, y si no, siempre podría pedir un préstamo, Hinata lo valía todo.

- No... – prefirió omitir aquella información que ahora conocía de su hermano por haber indagado en el asunto de Hinata, y prefirió centrarse en la información relevante – él la quiere como yo la quería.

- ¿Cómo? – pregunto el rubio molesto.

- Como escuchaste dobe, Hinata cayó en manos de Itachi y tuvo la posibilidad de venderla a un ricachon por sus ojos, pero no lo hizo y prefirió guardarla para él, luego de alguna manera Hinata huyó y tú la compraste.

- ¿Qué?, ¿tu sabías que Itachi la tenía?, ¿Itachi es del grupo Akatsuki? – le sorprendía que perteneciera a ese grupo, es decir, sabía que él ni Sasuke eran legales y que tenían muchos negocios sucios, pero para nada esperaba que llegara a tanto.

- No sabía que Itachi la tuvo, hasta ahora que he tenido que investigar cosas de mi hermano que realmente no quería saber.

- ¿Entonces por respeto a mi familia ha decidido no actuar con violencia? – pregunto el rubio

- Por eso te dije que no te haría nada, ni siquiera a Sakura, que en un principio planeaban torturarla.

- ¿Dónde está?

- No te lo puedo decir, pero puedes estar tranquilo que está de lo más cómoda, como si estuviera de vacaciones.

- No me la creo.

- Habla con su madre, Sakura ha hablado con ella para decirle que está de vacaciones.

- ¿Y por qué no me ha marcado a mí para tranquilizarme?

- Dobe… eres el flanco, son suaves con Sakura pero eso no quiere decir que sean idiotas, y en segunda, todo parece indicar que está molesta contigo.

-¿Conmigo?

- Si, por haberla ignorado… – el rubio se sintió mal y Sasuke sonrió triunfante, a decir verdad le causaba gracia lo noble que era su amigo, pero al final de cuentas era eso lo que al final le hacía valorar su amistad y terminaba haciendo cosas por él, como contarle cosas de su hermano.

- Sasuke, entonces ¿qué debo hacer?, ¿hablar con Itachi?, yo puedo darle todo mi dinero a cambio de que deje en paz a Hinata.

Sasuke sonrió – ¿tanto te gusta?, si ni siquiera llevas tanto tiempo de tratarla.

- No importa, no puedo permitir que algo malo le pase, me tienen que matar antes.

- A ti no te harán nada, incluso a ella tampoco le pasaría nada malo si es que Itachi logra llevársela.

- No Sasuke…

- Itachi sería incapaz de arrebatarla a la fuerza sobre todo por tratarse de ustedes, ya le he explicado que tú la has comprado, que no fue como si la robaras como en un inicio creyó, aun así está furioso desde que se la llevaron, hasta ahora sé que la ha estado buscando desde entonces, y ya se ha encargado de los idiotas que estuvieron tras su venta en la subasta.

- ¿Qué? ¿tanto de la vieja esa y del tipo que la llevo a ese lugar?

- Si, veo que Hinata te ha informado bien de todo su pasado – ahora sabía qué hace mucho tiempo que Naruto se la había ganado e ingenuamente había creído que su amigo no sería tan hábil para conquistarla, ahora veía que se equivocaba y que realmente nunca tuvo una oportunidad con la pelinegra.

- ¿Entonces que debería hacer? – le hablo el rubio con desesperación, a pesar de que le interesaba conocer lo sucedido con aquella vieja que vendió a Hinata, ahora tenía cosas más importantes en las cuales pensar.

- Esperar, no hay otra cosa que puedas hacer mientras Itachi siga pensando que Hinata le pertenece, la tuvo tres años cautiva esperando a que dejara de ser una niña, luego se da cuenta que se la han robado. Llámale capricho, pero a Itachi de verdad le gusto Hinata desde la primera vez que la vio, con nadie tuvo compasión antes, se encargó de eliminar a prácticamente todos los Hyuga, así que tienes que estar seguro que el de verdad se interesó por ella.

- ¿Y entonces?, ¿vamos a vivir así toda la vida?

- No, Itachi terminara haciéndome caso, estoy seguro…

- Si claro, entonces ¿por qué me has dicho antes que si me la quitan no podré traerla de vuelta?

- Porque la quiere para él, ahora mismo no le causa gracia que se esté paseando contigo, no le agrado nada saber que te la cogiste en un hotel.

- ¿Qué?

- Te están vigilando idiota y tú vas y la llevas a un hotel y salen tres horas después con el cabello húmedo.

- ¡Tu hermano está enfermo! – le molestaba que le estuvieran siguiendo, pero de alguna manera le agradaba que supieran que Hinata era suya y de nadie más.

- He tardado mucho y me ha costado mucho convencerle de que no le haga daño a las únicas personas que me han brindado su apoyo además de él. Así que solo espera, ya sabes que no actuara en contra tuya o de tus padres, siempre les ha estado agradecidos por el trato que han tenido para conmigo, pero si acaso la dejas a su alcance no dudará en llevársela. Y si fuera así, seguramente cuando se dé cuenta que Hinata está enamorada de ti, terminara por devolvértela.

- No pienso arriesgarme.

- Yo tampoco lo haría, Itachi se comportaría de lo más galante con Hinata y seguramente terminaría por enamorarse de él.

- No es gracioso.

- Y para mí tampoco, rayos, deberías ser más agradecido conmigo, si no hubiese hablado con él ya te la habría quitado imbécil. No te imaginas lo que me ha costado frenarlo.

- Eso te pasa por llevarme a subastas clandestinas…

- Embarázala – soltó de repente, como si se le hubiera ocurrido algo ingenioso.

- ¿Qué?

- Es lo que se me ocurre para que pronto te deje en paz…

- Eso es ridículo…

- No, Itachi no aceptaría un hijo que no es de él y además tiene una fijación por las mujeres delgadas e inocentes, si la ve con su panza de embarazo, algo me dice que dejara de gustarle, ya no sería la niña que le gusto antes.

- Hinata no quiere hijos todavía…

- Eso no importa, es algo joven pero siempre puedes contratar una niñera para que se encargue de esas tareas para las que todavía no está preparada.

Lo había dejado pensativo, conocía un poco a Itachi, pero Sasuke tenía razón, él siempre había dicho que no saldría con una mujer que tuviera hijos de otros, tal vez machista, pero no le podría juzgar si era así de sincero desde un inicio. Para él ser padre no era un inconveniente, podía hacerse cargo de esa función, pensaba que estaba preparado en todos los sentidos para serlo, incluso haría feliz a sus padres, de eso no tenía duda. El único problema era que Hinata pareció bastante segura al decirle que no quería hijos…

- Ella me ha pedido que no la embarace, Sasuke.

- A ver idiota, te estas metiendo con el grupo de delincuentes más temido, te estoy dando la solución ¿y todavía pones peros?

- Si, es que…

- Nada, embarázala, y más vale que te ocupes de ello hoy mismo… usuratonkachi…

..

...

..

Antes que nada, mil disculpas por la tardanza, me ha costado continuar la historia, pero aqui sigo.

Muchas gracias por sus comentarios :) he leído cada uno de ellos, y de verdad me motivan para seguir acá!.