Ubicada en la confrontación final con el toro rojo. ¿podría haber existido otra opción?
Me encanta el final original, con ella finalmente venciendo al toro, pero.. bueno, además también me encanta Schmendrick.
"Y entonces lo supe. Supe por qué los Dioses me habían quitado la vista, por qué me habían enviado a Hokkaido a aprender a cuidar la tierra, y por qué habían enviado al oso a despertarme." Guerra mundial z.
Paladín
"Haz algo!" suplicó Molly.
"Ya lo dije antes, no soy un héroe y solo un verdadero campeón puede ayudarla, además de ella misma." Respondió Schmendrick, quien a pesar de ya haber obtenido su magia y tener fe en el príncipe, frunció el ceño. sabía cómo tenían que fluir las cosas, eso no significaba que no le preocupasen el unicornio y el valiente Lir.
"¿Un héroe?" dijo Molly, aún tomada del brazo del mago. "Él no es un héroe, solo es un chico enamorado."
"Ese es el mejor tipo de héroe, el verdadero, cuyo objetivo e insigne sea el amor."
"¿Y tú no?" Molly veía al unicornio correr de un lado a otro, evadiendo la dantesca flama que era el toro; a su lado, un lastimado príncipe Lir intentaba ponerse de pie para ir en ayuda de su amada.
Schmendrick frunció el ceño. "La amo, lo sabes, la amo tanto como tú o como el príncipe, pero soy un simple mago, no soy un ere, así no son las historias."
Molly soltó del brazo al mago y se le puso en frente, encarándolo. "¡No es un maldito cuento de hadas! ¡Ayúdala! ¡Ya tienes tu magia, eres sabio!¡haz algo con esa maldita magia!"
El voto de confianza de Molly lo hizo sentirse más seguro, la verdad era que tanto tiempo sin ese poder, lo había obligado a ser más inteligente que poderoso.
Para salvar a la princesa.. para enfrentar al toro.. no, no enfrentarlo. el toro no luchaba, solo conquistaba...
Schmendrick levantó la vista atrás, la obscura figura del rey se recortaba en un balcón, como una gárgola lista para atacar. el mago . entrecerró los ojos... lo que el rey Haggard había ofrecido era su propia vida... otra vida... la de un mago... sería una mayor conquista para el toro.
Schmendrick cerró los ojos con fuerza. Sabía lo que tenía que hacer. Podía esperar a que el príncipe se recuperase y enfrentase al toro para darle a Lady Amalthea la fuerza para finalmente enfrentarse al toro... pero qué sería de el unicornio.. de Lady Amalthea.. del príncipe Lir...
Schmendrick, se miró las manos, una vida tan larga ahora con el poder terminaba. Exhaló de lo más profundo de su ser. caminó, se acercó a las olas que le lamían los pies. esperó a que el unicornio y el toro se acercasen, saborearía estos últimos momentos de vida y magia. miró el castillo y sonrió, levantó una mano en un ademán que parecía saludar al castillo.
Molly Grue y el príncipe sintieron la tierra retumbar, voltearon la vista al castillo y lo vieron transformarse. parecía que la negrura de la piedra se caía como piel muerta, revelando blancos arcos, lustrosas ventanas y magnificas torres azules.
"Un verdadero castillo para un verdadero príncipe." Dijo Schmendrick, "Para un verdadero reino..." volteó la mirada, un par de metros y los seres más contrastantes, el unicornio y el toro estarían frente a él. "y para una reina si así lo desea..."
La unicornio lo pasó sin darle una mirada, antes de que el toro la siguiera, Schmendrick se interpuso. parecía que el toro lo derribaría pero Schmendrick, solo puso una mano ante él, palma arriba.
Molly no entendía. parecía que Schmendrick, le ofrecía algo al toro, pero no veía nada en la mano del mago.
el toro se acercó ahora lentamente, casi con furiosa cautela.
ambos, Toro y Mago parecían conversar con la mirada.
Lir creyó escuchar piedras caer detrás suyo, pero cuando volteó la vista al castillo, no vio nada de eso, solo el nuevo y reluciente castillo, con su padre aun asomado cual obscura figura. unos segundos después entendió que lo que pensó eran piedras, eran en realidad gritos de su padre. con algo de atención, alcanzó a entender lo que el viejo decía. estaba hablándole al toro, exigiéndole que cumpliera su trato...
Lir solo regresó la mirada al mago y al toro cuando escuchó la exclamación de Molly.
el rostro del toro descansaba tranquilo en la mano del sonriente mago.
"Vamos entonces." Murmuró Schmendrick al toro.
Las olas parecían haberse detenido; parecían estar esperando, palpitando y casi derramarse. podía escuchar el crepitar de las flamas del toro.
Schmendrick el mago hizo una reverencia, como si se dispusiera a dar un espectáculo, se dio la media vuelta y mago y toro entraron al mar.
Los unicornios salieron como espuma voladora, como pétalos arrastrados por el viento.
Lir creyó que su rostro se mojaba a causa de los unicornios que salían arrastrando agua, pero se dio cuenta de que eran sus propias lágrimas.
Una vez los unicornios se habían marchado, dejando blancas perlas en la playa, Lir vio, no a Lady Amalthea, pero tampoco al unicornio. finalmente ambas formas habían hecho la paz la una con la otra y ahora ella se acercaba, ofreciéndole la mano, con un ademán parecido al que momentos antes había hecho el mago.
Lir podría descansar su rostro en esa palma por toda la eternidad, pero tomó la mano de la mujer unicornio.
Héroe o no, tenía su final feliz.
Paladín
Final alternativo al que nos muestran en la película y el libro.
*Notas de la autora: Recuerdo que cuando era niña rentaba esa película a cada rato.. y no estoy segura si también la pasaban en el once. Me acabo de encontrar y devorar el libro.. uuuuy, me encantó.. luego me busqué y merendé la película.
bueno. Aquí otro posible final.
comenten si les gustó o si han pensado en otro final para esta historia.
Espero se mantengan sanos.
