Aclaro que los personajes ni nada que reconozcan de los libros es mío, son de la preciosa J. K. Rowling.
Gracias a por su comentario, me prometí a mí misma que en el momento que alguien respondiera, subiría otro capítulo (me alegra haberlo escrito de antemano).
Querido Malfoy:
Creo que ya no debería beber o tomar ninguna poción nunca más. Estoy confundida, ya no estoy segura qué es real y que no.
He tenido el sueño más increíble del mundo.
-Idiota, idiota, idiota-tus manos están por todos lados de mi cuerpo, lo zarandeas por completo.
Soy echada sobre alguna superficie suave que parece ser una cama.
-Idiota, idiota, idiota-sigues en tu letanía mientras me tocas demasiado fuerte para mi gusto.
-No soy una idiota-susurro apenas, estoy en algún tipo de letargo.
-Idiota, idiota, idiota-dices repartiendo pequeños besos por toda mi cara.
Me permito esbozar una pequeña sonrisa de medio lado. Es todo un sueño, tres pociones para dormir deben ser suficientes para hacerme soñar.
-Estás aquí-digo suavemente, temiendo despertarme.
-Aquí estoy-tomas mis manos con las tuyas y sigues dejando un camino de besos por mi cuello-eres una idiota.
-Tú también-susurro y te tiro hacia mí.
-Podrías haberte ahogado en la maldita bañera-tu tono es claramente de furia, pero tus besos en mi pecho son delicados-no vuelvas a hacer esa tontería de nuevo.
-Solo quería que se detuviera-toco con un dedo mi sien.
-La próxima vez que lo intentes te ahorcaré con mis propias manos-los besos continuaron bajando en mi abdomen.
-Quiero verte intentándolo, engreído-sonreí jugando con tus cabellos.
Detienes el camino de besos y me miras serio por un instante.
-¿Estás bien?-preguntas con tus ojos fijos en los míos.
Quiero responder que estoy bien solo porque odio esa expresión en tu rostro, pero cuando intento decirlo las palabras se estancan en mi garganta y solo niego.
Entonces tus labios chocan con los míos y lloro porque me besas, lloro porque siento tus brazos ceñidos a los míos, lloro porque tu calor hace que mi frío se desvanezca, lloro porque secas mis lágrimas, lloro porque esto es un sueño.
Tomo tu rostro entre mis manos y ahora yo reparto besos desde tu frente a tu barbilla, no es la primera vez que sueño contigo, así que tengo que disfrutarlo antes de que despierte.
Tú solo te quedas quieto, observándome fijamente, sé que te estás preguntando qué está pasando por mi cabeza, por qué no puedo parar de llorar.
-Voy a despertar en cualquier instante-mi voz se rompe-disfrutémoslo antes de que eso suceda.
Mi llanto al fin te saca de tu parálisis y me besas con fuerza, conviertes mi cuerpo en tu posición más preciada y lo mimas con más besos y caricias que llevo algún tiempo extrañando.
Tu ropa se pierde prenda por prenda en un enredo de tus manos y las mías y antes de que te hundas en mi interior te siento dudar.
-Ámame-ruego.
Y entonces te entierras profundamente en mí.
Las embestidas son fuertes y nos convertimos en gemidos con el nombre del otro, no me decido si quiero que la presión en mi vientre explote o si solo quiero quedarme en esta sensación de éxtasis por siempre. Mi cuerpo decide por mí y me vengo con tu nombre en mi boca, clavando mis uñas en tu espalda mientras te vienes conmigo.
El calor me llena y caes a mi costado, preso del cansancio, parece que has envejecido 10 años en estas últimas horas.
-Te mataré con mis propias manos si vuelves a intentar algo tan estúpido-dices seriamente atrayéndome a tus brazos.
-No puedo ser así de estúpida-me aferro a su pecho-mi cerebro nunca me dejaría.
Besas mis labios, mis ojos, mi frente y entonces el sueño me consume.
Me levanto apresuradamente, estoy en mi cama, vestida con mi uniforme del último día, he dormido al menos 20 horas. Una pequeña parte de mí se aferra a que este sueño, esta hermosa fantasía fue real, pero sé que no es cierto. Mi propio surtido de pociones para dormir están perfectamente alineadas donde suelo dejarlas, no hay señal alguna de que tomara el baño que estaba planeando tampoco. Probablemente solo estaba demasiado cansada por tantas malas noches y el alcohol de los últimos días, que mi cuerpo entró en un sueño profundo como autoprotección.
Hace un momento, cuando busqué algo de comida de la cena te vi con aquella morena, ella llevaba una sonrisa que podría haber curado enfermedades terminales.
Ni siquiera me miraste por un segundo.
¡Hola de nuevo! Ni siquiera yo creí que subiría un capítulo tan rápido, pero las letras solo vinieron a mí incluso sin terminar de escribir el anterior. Me gustaría jurarles que escribiré frecuentemente, pero la verdad, en los últimos meses he tenido muchas cosas en la cabeza que me han quitado las ganas de escribir. Sin embargo, esta noche solo uní esos sentimientos y los transformé un poco, espero sea de su agrado.
Un abrazo.
