Aclaro que los personajes no son míos, son de la preciosa J. K. Rowling.
Querido Malfoy:
Está bien, mentí con lo de dejar de tomar pociones para dormir, pero definitivamente ya no estoy bebiendo alcohol. En realidad, la última vez que me acosté tan borracha, al día siguiente me costó fingir ser la perfecta Hermione de siempre, así que lo dejé, al menos por ahora, ¿eso es algo, verdad?
Alternaba mis noches de no poder dormir sin estar bajo los efectos de la poción con los que tenía precisamente pesadillas. Sin embargo, no era lo que sucedía mientras dormía lo que me mantenía despierta, eran mis propios recuerdos del día. Pase prácticamente toda mi educación en Hogwarts siendo atacada por ti con palabras hirientes y reprochables, pero era precisamente el encontrarme contigo y con tu silencio en nuestra sala de premios anuales lo que ahora me hacía daño.
No sé cómo lo haces, en serio. Si no fuera porque soy casi un objeto de la habitación que obviamente no te importa, creo que habrías dicho algo antes, porque yo definitivamente te noto, lo hago.
Creo que ya habría reprobado algún test si no fuera porque he leído cada libro al menos unas tres veces. Te tengo justo ahora a tres metros de mí, estás completamente relajado con el último libro de Defensa contra las Artes Oscuras que salió hace dos semanas. Está bien, hoy día no tienes el cien por ciento de atención en ti, también la tiene el libro, hay cosas que simplemente no cambian.
Cierto, ¿qué se supone que estaba leyendo yo en primer lugar? Claro, Encantamientos, seguro.
Voy a reprobar algo pronto si sigo a este ritmo, pero curiosamente la idea no me asusta tanto como antes.
He notado lo antisocial que me he convertido. Mis amigas creen que soy la Hermione de siempre que nunca tiene tiempo para hacer cualquier actividad con ellas por estar muy ocupada estudiando, lo cierto es que ni siquiera he estado estudiando, solo no quiero hacer el esfuerzo extra de fingir que disfruto de la compañía. No es que ya no las aprecie, simplemente me he cansado de mentir y tampoco estoy de ánimos de ser sincera.
Creo que si la gente supiera mis pensamientos reales se horrorizaría.
Harry definitivamente me mirará con severidad si descubriera qué uso le doy al mapa del merodeador; cuando no estoy escabulléndome fuera del colegio, lo uso para transitar por los pasillos libres. Y todos los caminos siempre terminan llevándome a nuestra habitación.
Tengo tantos recuerdos en aquella aula que ni siquiera a Filch parecía interesarle, sin embargo, para nosotros lo era todo. Bueno, al menos lo fue para mí. No solo te vi llorar por primera vez ahí, también teníamos todas estas reuniones secretas cada viernes por la noche.
A veces pienso que era solo sexo, que estaba equivocada y que todo lo que pensé que sentíamos fue fruto de mi imaginación, pero otras veces solo no puedo creérmelo.
Estuvimos ahí, fuimos reales, fuimos nosotros.
-No puedes dejar de ser una tímida, ¿verdad?-preguntaste con sorna intentando quitarme tu capa que ahora usaba como manta para cubrirme.
-Cállate-me sonrojé al instante.
-No sé si es porque uses el color de mi casa en este momento-te acercaste lentamente a mi oído-o eres toda tú la que no deja de excitarme todo el tiempo.
-Debe ser el color-repliqué-es sabido que te has acostado con toda Slytherin.
-No lo he hecho con Pansy-aseguraste-es mi mejor amiga.
-Vaya-simplemente no pude decir más. Algo es que el chisme de sus hazañas se repartiera por todo Hogwarts y otra cosa es que me lo confirmaras.
-Ninguna de ellas son tú-jalaste mi cuerpo hacia ti y la capa dejó al descubierto mis pechos-te lo aseguro.
-Obviamente-dejé en claro-yo no soy una serpiente.
-No es el sexo-explicaste mientras tomabas mi pezón izquierdo con tu boca-puedo simplemente hablar contigo, disfrutar de tu compañía.
-Oh-alcé una ceja-entonces el sexo no es tan bueno conmigo como con las demás.
-Por Salazar-tomaste mi mentón con tu mano y me miraste directo a los ojos-¿por qué será que las mujeres solo escuchan la parte menos importante. Me encanta el sexo contigo, joder, precisamente eso, joder. Te pasaría jodiendo cada minuto del día, hasta que el cansancio nos haga detenernos a descansar a recobrar fuerzas y luego te tomaría una y mil veces más. Pero crecí con víboras y soy una de ellas, me encanta estar contigo, bromear contigo, hablar contigo y solo sentir que está bien, que no me arrepentiré mañana de abrir mi bocota.
Mis ojos picaban con lágrimas. Hace tiempo que había descubierto que estaba enamorada de ti pero no quería decirlo, era la única forma que tenía para proteger algo de mí, para sentir que no estaba del todo perdida.
-Estoy en aprietos-confesé-iría al infierno por ti.
-No hagas eso-pediste serio-no te merezco, nunca voy a merecerte.
-Te amo Draco-lo dije, finalmente lo dije.
Me miraste por solo un segundo y me tumbaste en nuestra improvisada cama. Besaste con rudeza mi cuello, mis pechos. Dejaste un camino de mordidas y saliva por todo mi abdomen hasta que llegaste a donde todo el calor se había concentrado.
-¿Qué crees que haces?-hace tiempo que noté esas intenciones en ti, pero siempre conseguí despistarte. Solo me parecía algo demasiado íntimo y me sentía avergonzada por ello.
-Tú quieres ir al infierno por mí, yo solo quiero que toques el cielo.
Y entonces tu lengua se hundió en mi interior. De verdad me sentí en el cielo.
Incluso ahora, tanto tiempo después debo reconocer que nunca dijiste que me amabas. Ni una sola vez.
¡Hola queridos míos! En serio muchas gracias por sus comentarios, ha sido un día un poco infernal para mí y me ha hecho muy feliz leerlos. Espero este capítulo fuera de su agrado y si pueden, dejen un mensajito animándome a seguir.
Un abrazo a todos.
