Aclaro que los personajes no son míos, son de la preciosa J. K. Rowling.
Querido Malfoy:
Últimamente tengo mucho sueño. De hecho, incluso estoy durmiendo profundamente por las noches, pero estoy terriblemente cansada incluso durante el día.
Creo que mi ritmo de vida de los últimos años al fin ha estado enviando las facturas y apenas una semana durmiendo bien no lo solucionará.
Y tú dirás, antes se quejaba de no poder dormir o levantarse con pesadillas, ¿y ahora se queja de finalmente estar durmiendo? El problema son mis sueños, no estoy soñando con nuevas cosas, estoy reviviendo mis memorias mientras duermo.
Mi cerebro encendió la alarma de que estábamos yendo por el camino del no retorno.
No sé como nuestro extraño acuerdo no hablado de mantenernos cerca el uno del otro había mutado de observarte llorar a tardes y noches de besos robados, miradas escondidas y conversaciones triviales.
Esta noche ni siquiera habíamos conversado, llegaste con una mirada pesada e intensa, parecía que querías mirar mi alma y me besaste con fuerza. Tu beso no dolía físicamente, pero de alguna forma lastimaba mi mente confundida.
¿Qué estábamos haciendo? Lo disfrutaba, me encantaba cada minuto que le robábamos al mundo para ser nosotros, ¿pero cuánto de esto tendríamos realmente?
-Para Draco- traté de decir en medio de tu beso desesperado.
-El mundo es una mierda- te detuviste apenas un instante, respirando agitadamente frente contra frente- eres la única cosa que no es una mierda.
Uhm, gracias.
No es que esperaras una respuesta, solo seguiste besándome y sentí los botones de mi blusa ser abiertos uno por uno. Ya en las previas noches, de vez en cuando tu manos iban tocando por ahí y por allá, casi como las travesuras de un niño.
Esto era diferente, se sentía intenso, cargado de pasión y de otra cosa que no podía identificar.
Mi brasier desapareció en un segundo y mi falda no esperó mucho tampoco. De un momento a otro estaba apenas en mis panties sobre el escritorio del aula abandonada en el que últimamente nos reuníamos a conversar. Ni siquiera tuve tiempo de sentir vergüenza ante ser vista desnuda por primera vez en mi vida, tus besos y tus manos parecían de alguna forma llenar cada centímetro de mi cuerpo. Tu ropa rápidamente acompañó a la mía en el piso y no fue hasta que sentí aquella parte de tu anatomía rozar mi cadera que lo supe, esta extraña sensación que fluía por todo mi ser y parecía acumularse en mi vientre era excitación. Excitación pura.
De repente me sentí llena de nervios.
-Draco- mi voz cambió en la mitad de un gemido y te detuviste. Creo que te habías dado cuenta también exactamente el rumbo que estaban tomando las cosas.
Te quedaste completamente quieto al igual que yo, ambos apenas con ropa interior. Me observaste tan detenidamente que todo mi cuerpo se bañó en rubor. Ahora sí sentía vergüenza.
-Yo nunca…-
-Lo sé-tomaste mi boca en un beso suave-soy un idiota, pero lo sé.
Te agachaste y pude tener una mirada directa de tu musculosa y pálida espalda, sentí una fuerte punzada dentro de mí.
-Vístete-me tendiste mi ropa-no puedo concentrarme si te veo así.
Me quedé entumecida observándote colocarte tu ropa.
-Salazar, necesitaré una ducha muy fría-conversaste contigo mismo hasta que me notaste en mi parálisis corporal.
Tus ojos se volvieron todavía más oscuros, vi el hambre en ellos.
-Realmente necesitas vestirte, no puedo verte así-tu mandíbula casi cerrada, como si te doliera decir las palabras.
-¿No me deseas?- era una pregunta estúpida de mi parte al ver claramente tu estado de excitación, pero no podía entender por qué paraste.
Tu risa fue tan fuerte que temí por dos segundos que alguien te escuchara.
-¿Qué si no te deseo? Mujer, intento no tomarte en el maldito escritorio.
-¿Por qué paras entonces?- ¿de dónde diablos salían estas preguntas? Yo ni siquiera estaba pensando en lo que le decía.
-Tú nunca lo has hecho antes-huiste de mi mirada-y simplemente no lo haremos aquí.
¿Eso era rubor en tu rostro?
-Todas las chicas dicen que eres un cretino-me expliqué.
-Y obviamente tú no eres esas otras chicas-dijiste tan bajo que casi no te escuché.
-Oh
-Por Salazar, por favor, vístete- ordenaste desesperado.
Empecé a vestirte dándote la espalda, no quería que vieras la sonrisa en mi cara.
Pero más que la sonrisa en mi cara, estaba más aterrada de que descubrieras cómo llevaba tiempo sintiendo que el latido de mi corazón había cambiado.
Estaba jodida, bueno, no físicamente.
Llevo una semana durmiendo y recordándonos juntos. Ahora me despierto con una sonrisa en la cara que se convierte en una mueca cuando descubro que estoy sola. Creo que me gustaban más las pesadillas de la guerra.
Sí, por supuesto estoy mintiendo.
¡Hola! Muchísimas gracias a los que dejaron review, me hacen feliz. Que tenga buena semana, un abrazo.
