Aclaro que los personajes no son míos, son de la preciosa J. K. Rowling.
Querido Malfoy:
Por supuesto que tus amigos deberían parecerse a ti. Pansy estuvo toda la semana observándome cuando creía que yo no lo notaba, de hecho, yo no lo había notado, fue Ginny quién me comentó al respecto. Al principio lo dejé pasar porque según Luna no me observaba con odio, solo parecía curiosa.
¿Acaso yo tenía los cuernos de un Bicornio en la cabeza?
Esta mañana traté de confrontarla y solo me ignoró, ya decía yo que amiga tuya tenía que ser. En serio, los slytherin deberían enseñarme esa habilidad, realmente no sé cómo le hacen para tener una persona frente a ustedes y volverla invisible ante su presencia, así, como si no fuera nada.
Entre otras cosas, últimamente simplemente no soporto a las personas a mi alrededor, sé que no las soportaba antes, pero ahora es completamente diferente, como si su simple presencia me enfermara. Ginny ha estado detrás de mí, preguntándome si estoy comiendo bien o durmiendo lo suficiente, sin duda se parece a la señora Weasley en esto. Ahora estoy demasiado delgada para su gusto, demasiado pálida en su opinión, demasiado yo al parecer; y yo tengo que sonreírle amablemente mientras intento no decirle que su nuevo perfume es realmente vomitivo. Donde descubro que tener a Ginny encima de mí es obra de Harry y Ron, ellos definitivamente van a enterarse de mí. Primero, soy mayor a ella y segundo, estoy perfectamente grandecita para tener a alguien respirándome en el cuello.
Estoy envidiando mi buen humor de la semana pasada, en realidad, cualquier falta de atención tuya es más digerible cuando estoy de mejor humor. No ahora, definitivamente.
Solo no puedo entenderlo Draco, en serio, solo no puedo entenderlo. Tú nunca dijiste que me amabas, pero lo veía en tus ojos. Por Merlín, ¡casi mueres en la maldita guerra por protegerme! ¿Qué demonios pasó?
¿En qué momento entre ganar la guerra y tu juicio dejé de ser importante para ti?
Llevaba alrededor de una hora esperándote en nuestra autodenominada habitación, era viernes en la noche y estabas demasiado retrasado. Tú nunca te retrasabas.
-Ahí estás-dijiste casi desesperado y me besaste profundamente hasta que nos faltó el aire-todo es mejor cuando estoy contigo.
-¿Estás bien?-lucías visiblemente alterado y honestamente no quería sentirme especial por tu comentario, aunque mi corazón estuviera saltando de la emoción.
-Salazar no-negaste-intenta estar cinco horas con los mortífagos viendo practicar cruciatus por puro placer y estar bien.
Estas conversaciones eran regulares, hacías un comentario como éste y luego callabas.
-¿Tú..?-tenía que preguntar.
-No he matado a nadie, Hermione-sabías qué iba a preguntarte.
La tensión de mis hombros se relajó un poco y lo notaste.
-Me gustaría no mancharte con mi mierda-confesaste casi en un susurro-pero me volvería loco sin ti, realmente eres la única cosa que me mantiene cuerdo.
-Tú podrías desertar, podrías unirte a nuestro lado-supliqué, odiaba verte en ese estado- sé que Dumbledore encontrará una solución.
-Por supuesto- reíste con sorna- y San Potty y la comadreja me recibirán con los brazos abiertos. También a mi padre, a mi tía y al mismísimo señor Oscuro no les importará en lo más mínimo.
-Pero- tenía que existir alguna forma.
-Ya estoy hasta el cuello Hermione- tomaste mi mejilla con delicadeza- pero estás aquí, aunque el mundo entero me odie, tú estás aquí.
-Me quedaré contigo siempre-planté un delicado beso en tu frente.
-No, por favor, no me escojas-¿estaban tus ojos humedeciéndose?-tengo que hacer cosas terribles, no merezco tu lealtad, nunca voy a merecerla.
Tu continua negativa me dolía, como si fueras la peor escoria en el mundo y no merecieras un gramo de amor. Eran precisamente las palabras con las que quería llamarte, "amor", pero el miedo de que salieras corriendo en el segundo que las escucharas era más fuerte.
-Ven- tomé tu mano y saqué el mapa del merodeador que tomaba prestado de Harry cada viernes para encontrarte de manera segura.
El corazón me latía demasiado rápido. No sabía si yo sostenía tu mano o tú me mantenías en pie con la tuya. En el segundo en que entramos en la sala de los Menesteres, ésta se transformó en mi deseo.
-Dobby una vez le dije a Harry que esta sala era una habitación en la que una persona sólo puede entrar cuando tienen una necesidad real. A veces está ahí, y a veces no lo está, pero cuando aparece, siempre está preparada para las necesidades del buscador.- me expliqué con un visible sonrojo.
-Debes estar bromeando-mirabas aturdido la cama y a mí, como si finalmente hubiera enloquecido.-Te digo que tengo que hacer cosas horribles, ¿y tú vas a premiarme?
-Yo nunca lo he hecho con nadie-empecé a quitar uno a uno los botones de mi blusa y el fuego en tus ojos normalmente fríos al mundo, creció en brasas por mí- y sospecho que tú nunca lo has hecho con alguien que confíe realmente en ti.
-No te merezco-susurraste contra mi boca, ayudándome a bajar el cierre de mi falda-nunca voy a merecerte.
-Y a mí no me importa Draco- te miré directamente, sin reservas.
-Mi madre se ofendería si lo supiera-dijiste con una pequeña sonrisa, como un niño confesando un secreto que nadie más puede escuchar-pero eres lo más importante que tengo en este mundo.
Y entonces me besaste.
El sabor salado de mis lágrimas me trajo de vuelta. No puedo evitar llorar con recuerdos así, estrujando entre mis manos la cadena que me mantuvo con vida en la guerra, la cadena que tú me diste. ¿Por qué protegerme si no me querías? Tengo demasiadas preguntas Draco, un día tendré el valor para demandarte sus respuestas.
¡Hola queridos lectores! Llevaba días queriendo escribir, pero hoy al fin conseguí sentarme y hacerlo. Espero este capítulo sea de su agrado, porque la verdad es que yo he terminado con las lágrimas saladas en mis labios jajaja. Les propongo un trato, si 5 personas quieren que describa la primera vez de esta pareja, lo haré. Esperaré sus mensajes.
Buena semana para todos.
