-Hermione-tragó una vez más-estás embarazada.

Empecé a reír. No era de la clase de risa que finges en momentos incómodos, no, claro que no; esta era la clase de risa que podría escucharse al menos a un kilómetro de distancia, la que tomaba todo el aire de tus pulmones, la que no podías parar. La clase de risa que no había tenido en demasiado tiempo.

Draco me miró como si hubiera enloquecido, pero, sin duda alguna, el que había enloquecido era él.

-Hermione, entiendo que estés conmocionada-empezó a acercarse a mí.

-No-lo paré retrocediendo un paso-no me llames por mi nombre, como si de hecho yo te importara.

Trató de darme una réplica y lo corté con premura.

-Que tuviera sexo contigo no me hace igual a tus amiguitas-dije con amargura-yo sé perfectamente cuándo mantener mis piernas cerradas.

-Tú no entiendes-trató de explicar.

-¿No me digas que mami no te explico cómo se hacen los niños?-pregunté con burla. Si él podía ofenderme, yo también.

-Sé perfectamente cómo se hacen los niños-argumentó con menos delicadeza.

-Bueno, realmente lamento tener que subir tu ego, pero eres el único con el que me he acostado alguna vez y dado que es la primera vez en meses que me hablas, pues no es muy difícil hacerse a la idea de por qué no estoy embarazada-estaba tan enojada que sentí que me iba a poner a llorar-ahora, si me disculpas, soy yo la que no soporta tu presencia.

-Hermione-tocó mi hombro en un afán de detenerme.

-No Malfoy-le devolví una mirada cargada con odio, sin embargo, estaba segura que mis lágrimas también eran visibles ahora-no sé de qué va este teatro tuyo, pero realmente mantente alejado de mí.

Sus ojos se detuvieron un par de segundos en los míos y luego asintió en una mueca. Regresé a mi habitación, coloqué un hechizo silenciador y lloré con todas mis fuerzas.

Me desperté con la sensación de que iba a vomitarme encima, a duras penas tuve tiempo de correr al baño. Claro, ésta debía ser una mala broma de mi subconsciente para que la teoría ridícula de Draco tuviera sentido. Y no, no le iba a dar el maldito gusto.

Cuando salí de la habitación, casi no me sorprendió verlo afuera de mi puerta con una bandeja de lo que parecía ser mi desayuno favorito.

No más, al parecer, el dulce olor que tanto amaba de pancakes recién hechos, ahora era el gatillo de mi enfermedad.

-Vete-grité cuando sentí una de sus manos tomar mi cabello desde mi posición de rodilla en el váter.

-Si tan solo me escucharas-dijo dulcemente mientras acariciaba mi espalda.

Me permití descansar mi frente en la tapa del váter, no me importaba si a él le podía parecer asqueroso, la brutalidad con la que la inexistente comida en mi cuerpo trataba de salir por mi esófago me dejó exhausta. Esto no podía seguir así, debía acudir a Madame Pomfrey.

Ignoré a Draco y me recosté en mi cama, me convertí a mí misma en una bola humana con la posición fetal que había tomado y las sábanas cubriéndome.

-Al fin-dije en voz alta cuando sentí que salió de la habitación.

Meses atrás, diablos, tan solo días atrás, habría dado lo que sea para que me hablara, para que me tocara, para no ser un objeto más en la habitación.

-Toma-quitó la sábana de mi rostro, mostrándome lo que parecía ser un vaso de agua-bebe un poco de agua, al menos.

Iba a replicar, pero mi garganta se sentía como si hubiera pasado lejía en ella y el sabor de mi boca me recordaba a los animales muertos que mis vecinos de la infancia coleccionaban.

Tomé el vaso y se lo devolví completamente vacío, él pareció satisfecho con mi acción. Se sentó en el borde de mi cama, lo que me hizo cambiar de posición hasta que mi espalda tocó el cabecero.

-Estoy cansada-admití más para mí misma que para él-no sé de qué se trata esto, pero realmente no hay posibilidad alguna de que esté embarazada. Sé que vomitar no ayuda a mi teoría pero realmente deberías creerme cuando te digo que no he dormido con nadie.

-Lo sé pequeña-me miró de una forma que simplemente no pude identificar-no te estoy acusando de que durmieras con alguien, tú dormiste conmigo.

Mi aparente calma se fue a la basura, iba a replicar su total ausencia cuando me detuvo con su repentina cercanía.

-Déjame explicarme-él no necesitaba pedir que me callara, el que posara su mentón en mi hombro y hablara directamente a mi oído fue suficiente estímulo para dejarme muda.

Asentí a modo de respuesta.

-Hace dos meses tuve la brillante idea de traer a una de las chicas de Slytherin a nuestra sala-me habría sentido ofendida con el recuerdo de inmediato-sí, soy un cretino, pero realmente quería que te olvidaras de mí. Pansy tomó poción multijugos como un favor que le pedí directamente a ella, así que cuando subí a tu habitación para escuchar si al fin estabas tirando todo en ella por la rabia, me sorprendió solo escuchar silencio. Realicé un hechizo algo oscuro para poder escuchar que sucedía, pero el mantenido silencio solo me heló la sangre. Cuando abrí la puerta, la situación solo empeoró, estabas inconsciente en tu bañera y parecía que te hubieras ahogado en ella. Creo que si no fuera por Pansy, realmente habrías muerto. Yo estaba en shock por la situación y no podía pensar claramente.

No, estas cosas no podían ser ciertas. Yo había visto a la morena, pero…

-Cuando al fin empezaste a despertar fue cuando volví en mí-siguió explicando.

Noté que lloraba, algo que no había presenciado en mucho tiempo, pero yo también estaba llorando-nos dio privacidad, así que se fue.

-Sé que debí usar algún tipo de protección Hermione, al menos ese plástico muggle que a veces me obligabas a usar cuando se te terminaba la poción anticonceptiva-explicó todavía en mi hombro, apretando mi muñeca con su mano- pero yo creí haberte perdido y me pedías que te amara que se nubló mi mente y fui un irresponsable.

Yo no podía parar de llorar, recordaba mi sueño perfectamente. Él me llamaba idiota mientras me besaba por todos lados, prometiendo ahorcarme con sus propias manos si alguna vez cometía una estupidez como esa de nuevo.

-Hermione-se alejó un poco, de tal forma que podía ver sus ojos rojos-por eso estás cansada todo el tiempo, tus cambios de humor, las naúseas y el que te desmayaras.

-¿Cómo sabes de todas esas cosas?-repliqué serenamente, tomando breves respiraciones, para no romperme. Era más fácil concentrarme en eso que en la alta probabilidad de estar embarazada.

-Porque te he observado-dijo y entonces sus mejillas parecieron avergozadas-y porque he leído tus cartas.

¡Hola! Aquí está mi regalo por tantas semanas de ausencia. Espero sea de su agrado.

En serio muchas gracias a Luna Traviesa, DrianaIscariote, VannyCamy, Bellatrixa Jud y sonrais777, ustedes hicieron mi día ayer.

¡Deseo que todos tengas una hermosa semana!