-¿Por qué me ignoraste?-pregunté cuando me desperté, la luz de mi ventana era tanta que no podía dormir más-la guerra finalmente había terminado y sé que tu padre amenazó con matarme, pero podíamos haber encontrado la forma para estar juntos.

Se dio la vuelta para verme, yo sabía que ya estaba despierto solo por el ritmo de su respiración. No importa si habíamos estado separados por un tiempo, yo me había acostumbrado a esos pequeños detalles en él.

-Tú nunca entenderás-acarició mis labios con su dedo pulgar-yo nunca voy a merecerte, soy un ex mortífago y tú eres una heroína de guerra. No voy a negar que la promesa de mi padre fue algo que me detuvo, pero no fue lo único. ¿Cómo iba yo a permanecer a tu lado con todo mi pasado sobre mí? Está tu familia, tus amigos y toda la maldita comunidad mágica y yo sabía que pelearías por mí y que jamás bajarías la cabeza mientras yo estuviera a tu lado, pero no era la clase de vida que quería para ti. De ninguna forma lo habría permitido.

-Eres un tonto-estaba llorando otra vez, ya había perdido la cuenta de cuántas veces había llorado en las últimas horas-solo me hiciste daño.

-Lo sé y lo lamento-me acercó a su regazo y besó mi hombro-pero esperaba que me odiaras lo suficiente para seguir con tu vida, con la vida de perfección que merecías por ser la increíble personas que eres.

-Pues estabas muy lejos de conseguirlo-repliqué desde mi posición.

-Y ahora nunca lo sabremos-dijo mientras descansaba su mano en mi vientre-la puñetera comunidad mágica se puede ir a la mierda, no voy a dejarte sola.

-¿De verdad crees que estoy embarazada?-elevé mi cabeza para mirarlo.

-Completamente seguro-dijo-yo podría haber tomado un mechón de tu cabello mientras dormías y colocarlo en la poción para comprobarlo.

Mi corazón empezó a latir con fuerza mientras miraba fijamente la mano de Draco que todavía descasaba sobre mi plano vientre. Embarazada.

-Tranquila-empezó a hacer círculos en mi espalda mientras yo solo tomaba pequeñas respiraciones, intentando mantener la calma.

Un pequeño pensamiento cruzó por mi mente con rapidez.

-Draco Lucius Malfoy-dije seriamente-si crees por un segundo que te dejaré pasar los últimos meses y que me tomaré tu regreso con agrado solo porque estoy embarazada, estás jodidamente equivocado.

-Ahora bien-plantó un beso rápido en mis labios-esa es la leona cabrada que recordaba.

-No estoy bromeando-siseé.

-Está bien-me llevó de nuevo a su regazo-lucharé para tener el resto de nuestras vidas para que me hagas pagarlo.

Las siguientes horas fueron un completo sueño, bueno, Draco se había asegurado en hacerme cosas físicas que evidenciaban que esto no era un sueño, pero todavía se sentía como uno.

Perdí la cuenta de cuántas veces hicimos el amor, una parte de mí no quería llamarlo así hacer el amor, pero era la forma en la que miraba cuando estaba dentro de mí, la forma en que parecía pedir perdón con cada caricia, que me hacía creerlo.

Y yo quería aferrarme a estar enojada con él, aunque estar juntos se sintiera demasiado bien, no podía simplemente dejar escapar el que hubiera estado tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. Yo me había pasado los último meses llorando o enojada con él, no podía dejárselo pasar tan pronto, ¿verdad?

-Vamos-me dijo alentándome a salir de la cama-ya casi es de noche y tú no has comido.

-Tu tampoco-renegué, no estaba especialmente hambrienta.

-Pero tú deberías comer por los dos-señaló mi vientre explicándose.

-Es normal la falta de apetito en los primeros meses-aseguré.

-¿Cómo sabes esas cosas?-preguntó.

-Me gusta leer todo lo que está a mi paso-elevé mis hombros restándole importancia.

-Esa es mi bruja-se acercó y me tomó en peso-pero tú definitivamente has perdido peso.

-Totalmente normal también-aseguró.

-Normal o no, una ducha y de ahí a comer-él no me lo estaba proponiendo, estaba avisándome.

No fue una sorpresa que nos demoramos en la ducha un montón de tiempo, de hecho, fue solo el gruñido de mi estómago el que le recordó sus pensamientos originales.

Draco era un excelente cocinero, el olor en la pequeña cocina de nuestra sala común trajo a mí el apetito que no pensé que tendría lo que restara del día. Francamente estaba feliz de que las náuseas no me estuvieran fastidiando en este preciso momento porque yo realmente disfrutaba de la comida de Draco.

-¿Dónde aprendiste todo esto?-pregunté, francamente creía que los elfos hacían todo por él.

Se quedó en silencio por un largo momento.

-Después de que Dumbledore muriera, Snape y yo tuvimos que escapar, así que uno de los dos tenía que cocinar y aunque era bueno en pociones, la cocina no era lo suyo.

No se me escapó que hablar de Snape en pasado le entristecía.

-¿Cómo fue vivir con él?-me atreví a hacer una de las tantas preguntas que quería hacerle.

-Raro, él tuvo que forzarme a ir con él, yo no sabía que él tenía este loco acuerdo con Dumbledore y yo no podía creer que lo hubiera matado-explicó-yo sabía que él era un espía, así que verlo asesinar a alguien que nos había apoyado me dejó un poco loco. Luego cuando me lo explicó detalladamente y me dejó ver sus pensamientos, lo entendí, pero no me quitó esa sensación de que había asesinado al director.

-Él era un buen hombre-tomé su mano en la mesa-todo este tiempo, a pesar de todo, siempre cuidó de Harry.

-De Potter y de mí-se perdió en sus pensamientos-mi madre incluso le hizo hacer un juramento inquebrantable, ¿sabes? Así que no importaba cuán mal estaba por saber que estabas en algún lugar del mundo ayudando a Potter, yo solo estaba malditamente preocupado por ti pero él no me dejó buscarte. Y luego, cuando finalmente pude verte, deseé con todo mi corazón que no estuvieras ahí.

-Porque terminamos en tu propia casa.

-Porque terminaron en mi propia casa-asintió-pensé que moriría de verte sufrir, pero yo…

Apreté su mano con más fuerte y elevó su rostro, sus ojos vidriosos a punto de llorar.

-Yo no podía protegerte en mi casa-una serena lágrima rodó en su mejilla-si trataba de detener a Bellatrix, ella me mataría o te mataría a ti primero y temía que descubrieran el collar en tu cuello y entonces mi padre o ella se asegurarían de que murieras.

Se levantó y me abrazó, acariciando la cicatriz que descansaba en mi brazo desde mi visita a la mansión Malfoy.

-Yo nunca me perdonaré por no poder protegerte en aquel momento-lloró todavía abrazándome-cuando vi a Dobby la alegría inundó mi corazón y no importó que luego Voldemort estuviera furioso, yo podía recibir cualquier maldición feliz de que habías conseguido escapar.

-Te vi esa noche-lo miré y sequé sus lágrimas-te vi a través del dolor, vi que sufrías. Por eso nunca creí que tú intentaras matar a Dumbledore, tú no podrías hacerlo, me habías prometido que no matarías a nadie. Al verte en tu sala con tanto dolor, reconfirmé que había otra razón para que dejaras entrar a los mortífagos, tenía que haberla.

-Tú siempre viendo lo mejor en mí-señaló.

Nuestra conversación fue interrumpida por golpes en la puerta y Draco me miró con una ceja alzada para luego romper nuestro abrazo e ir a abrirla.

-¿Se han dado cuenta que han faltado a todas las clases del día, verdad?-señaló Pansy Parkinson desde la puerta.

¡Hola queridos míos! Aquí les traigo un nuevo capítulo de esta historia. Se supone que los iba a subir todos los sábados, pero tengo esta necesidad de subirlos apenas los escribo. Espero que sea de su agrado y que también le hayan dado la oportunidad a los últimos dos oneshot que subí "Fix you" y "Wildest Dream". Una vez más, a la primera persona que comente, podrá dejarme su canción favorita y yo escribiré un oneshot inspirada en ella.

Me despido, espero leerlos, un abrazo.

J