-¿Se han dado cuenta que han faltado a todas las clases del día, verdad?-señaló Pansy Parkinson desde la puerta.
-Mierda-masculló Draco y Pansy lo rodeó para entrar.
-¿Debo adivinar que se han reconciliado finalmente?-preguntó viendo fijamente.
Ella no miraba mi rostro, vi con horror que el punto exacto donde ella observaba era los chupetes que yo no había notado que tenía en mi cuello. Traté desesperadamente de estirar el cuello de mi blusa para que los cubriera pero obviamente ya era demasiado tarde.
-Relájate-pidió sonriente-aunque déjenme decirles que son unos tontos por faltar todo el día a clases, naturalmente todos se estaban preguntando dónde diablos estaban.
-Lo olvidé por completo-Draco cerró la puerta.
-Y veo por qué-ella sonrió, obviamente divertida-y tú, mejor amigo, me debes una grande, le he explicado a Mcgonagall la historia más ridícula de cómo te contagiaste donde tu madre de un resfrío y que habías contagiado a Granger.
-¿Te creyó?-pregunté todavía tratando de ocultar mi cuello.
-Por supuesto, nunca dudes de mis habilidades para mentir.
-Bueno, gracias-dije.
Esperen un segundo.
-¿Desde cuándo ella sabía lo nuestro?-demandé respuestas a Draco-se supone que nadie lo debía saber nunca.
-Oh, no lo culpes por eso-pidió Pansy-lo conozco prácticamente desde la cuna, este chico no puedo ocultarme nada ni aunque lo intentara.
Por supuesto eso no me relajó.
-Además, te aseguro que sin mí ya se habría suicidado-se acercó a mí y rodó mis hombros, casi en un abrazo-no te imaginas lo deprimente que es con toda esa mierda de no la merezco.
-Pansy-masculló Draco.
-¿Qué?-soltó mis hombros y puso sus manos en sus caderas claramente retándolo-¿no se supone que esto debería ganarte puntos con ella o algo así? Además, francamente eras insoportable con todo el drama de soy un exmortífago, lo mejor que ella puede hacer es olvidarme, ella esto y aquello y bla bla.
En este punto ella estaba casi lanzando sus brazos al aire en claro disgusto. De la nada, empezó a pegar pequeños saltitos y a aplaudir con sus manos cerca de su pecho.
-¡Voy a ser tía!-nos miró sonriente todavía saltando.
Reposando sobre la mesa más cercana al librero, había un frasco de vidrio con un líquido multicolor. Yo había visto esa poción una vez, en Nymphadora.
Transparente si no lo estás, multicolor si lo estás-ella dijo.
-¿La dejaste ahí?-pregunté exasperada a Draco.
-No pensé que nadie entraría aquí, luego subí y bueno…-sus usuales mejillas pálidas se tiñeron un poco-nos ocupamos.
-Ni se les ocurra pelear-pidió intercalando sus miradas a mí y luego a Draco-es malo para mi sobrinito.
-Es encantador cómo lo sabe tu madre y ella-resoplé.
-Bueno, yo tenía fuertes sospechas pero de todas formas tenía que asegurarme-explicó acercándose a nosotras-y ella es la única persona que conozco que ha conseguido hacer la poción varias veces a la perfección.
-Excelente idiota-Pansy golpeó su hombro con fuerza-dale ideas para que piense que soy una zorra.
-Pero ella ya lo pensaba de todas formas-se quejó alejándose de ella, intentando fallidamente de evitar que Pansy lo golpeara de nuevo.
Mis risas evitaron que siguieran discutiendo.
-Lo siento-pedí secando las lágrimas que se me salieron de tanto reír-es que yo antes estaba muy celosa de ti y ahora me doy cuenta que realmente son como hermanos.
-Te lo dije-afirmó Draco.
-Con que descaro le dices te lo dije-Pansy golpeó a Draco de nuevo-yo también te dije un montón de veces que dejaras de intentar alejarte de ella, pero no, ¿no podías hacerme caso, verdad? Y luego me convenciste de hacer esa estupidez de tomar poción multijugos, aunque bueno, viendo como terminaron las cosas-vio con esperanza mi vientre-no estoy tan enojada, aunque debo admitir Granger que nos diste un susto de muerte.
-Oh, lo siento-me puse roja de la vergüenza.
-Deberías haber visto a este tonto, tuvo el descaro de buscarme después de que recuperaste la conciencia para fingir que nada había sucedido-lo miró mal-solo tú te enamorarías de este imbécil.
-Basta Pansy -Draco casi rogó.
-Nada de basta, estoy segura que esto debe comprarte aunque sea un gramo de perdón-se viró para sonreírme-¿Verdad?
-Un poco-admití.
-¿Ves?-volvió a sonreírle a Draco-Soy la mejor amiga del mundo, ahora ve y sírveme de esa deliciosa cosa que huele en la cocina, que me he perdido totalmente la cena.
Draco suspiró y se dirigió a la cocina y Pansy tomó asiento a mi lado.
-Por cierto, gracias por la capa la otra vez, ahora sé que tenías que guardar las apariencias-me permití sonreírle.
-Esa no fui yo-señaló a Draco quién servía un plato en la cocina totalmente distraído de nuestra conversación-por eso estaba sorprendida, el idiota después de que casi te ahogas en tu bañera juró que ya no iba ni a mirarte y luego otra vez estaba cuidándote sin que te dieras cuenta.
-Oh
-Mira-se acercó más, casi susurrándome-sé que debes estar furiosa y yo también lo estaría en tu lugar, pero dale un poco de crédito al tipo. Se ha pasado tratando de encontrar un equilibrio en su cabeza de cómo esta relación vuestra no te afectara y como notarás fracasó totalmente porque terminó hiriéndote a ti. Yo le dije que si te amaba solo debía dejarte decidir a ti misma.
Nuestra conversación terminó cuando Draco se acercó con el plato que gustosamente Pansy recibió. Recordé una pequeña cosa, algo que llevaba estancado en mi corazón por mucho tiempo: Él nunca había dicho que me amaba, ni siquiera una sola vez.
¡Hola! Debo confesar que este capítulo ha estado escrito desde la semana pasada pero olvidé por completo subirlo. No sé cuándo estaré actualizando de nuevo porque honestamente me siento miserable y siento que el momento de la vida de mis personajes no está ni remotamente cercano a mis sentimientos actuales. De todas formas, aspiro escribir pronto.
Un abrazo.
