Una semana entera ha pasado desde el gran descubrimiento de mi embarazo. A pesar de que no me sentía especialmente enojada con Draco, enojo que el merecía totalmente, le pedí que me diera tiempo para digerir la noticia.
La triste verdad es que yo intentaba no pensar mucho en el asunto, si lo pensaba demasiado probablemente enloquecería. Las clases ayudaron un montón a dejar de pensar en el asunto, pero no lo suficiente. Estaba el hecho de que yo todavía era menor de edad, que en menos de dos meses tendríamos exámenes por presentar, que mis padres ni amigos tenían la mínima idea de que yo había estaba viéndome con alguien, y por supuesto, este "alguien" se trataba de Draco Malfoy. Mis cálculos me decían que yo estaba de dos meses, aunque probablemente debería ir a constatarlo pronto con algún médico muggle, no quería que se regara la voz como para hacerlo con algún médico en el Londres mágico. Y luego estaba la madre de Draco que quería verme y el padre de él que me quería muerta, Pansy echándome miradas sonrientes cada que nos cruzábamos y Ginny como gato en celo ante semejante acción. Oh, por supuesto, también estaba el hecho de que ciertos mortífagos habían dejado muy claro que en el momento en que dejara Hogwarts me cazarían como y cito textualmente "la rata sangresucia que yo era".
-Buenas noches-susurró Draco acostándose a mi lado en la cama.
Yo le había pedido tiempo, pero él a su manera se había mantenido tan pegado a mí como podía. Mis náuseas matutinas no eran tan fastidiosas como todas las mujeres aseguraban y aunque mi apetito no había vuelto, me mantenía comiendo lo suficiente como para que Draco ni Ginny, la segunda por razones totalmente diferentes, se preocuparan.
Mcgonagall me había llamado en la mañana y yo me acerqué a su despacho a punto de sufrir un colapso nervioso, me aterraba la idea de que supiera de mi embarazo, a pesar de que no se me notaba nada todavía. Al final, solo había querido entregarme los nuevos horarios de las rondas de prefectos y sutilmente comentarme que últimamente estaba más callada que de costumbre.
Esta era la semana de decirle a Hermione Granger que estaba "más callada que de costumbre", Mcgonagall había sido la quinta, detrás de una curiosa Luna, una maternal Ginny, una celosa Myrtle y un nervioso Neville. Pero no eran las personas que me lo decían los que me afectaban, era el silencio de Draco, con sus implícitas miradas de que él se había estado preguntando lo mismo.
Él había pasado de darme un silencio mortal durante meses a básicamente convertirme en la única persona que podía ver. Me hablaba poco, pero seguramente se apegaba a mi comentario de que me diera tiempo. Tiempo era todo lo que me daba, su cuerpo a mi costado constataba que el espacio no era algo con lo que él fuera a coincidir darme.
-¿Me dirás qué está mal?-escuché su voz en la mitad de la oscuridad una hora después-estás claramente despierta.
-Si no puedes dormir por mi culpa, tienes una habitación propia-señalé.
-Sabes que no es eso-aseguró.
-Por ahora, te prefiero callado-anuncié.
El silencio volvió a reinar en la habitación.
Él tenía razón, había algo particular que me molestaba. Y aunque quisiera y debería, yo no estaba enojada con él, estaba enojada conmigo.
Cuando era más joven, cada vez que veía a Lavender o las hermanas Parvati detrás de Ron o de algún chico exigiéndoles prontamente sentimientos de amor, me había prometido que yo no permitiría convertirme en esa clase de chica.
Bien, aparentemente yo era esa clase de chica, porque llevaba una semana sin poder dormir repitiéndome constantemente que Draco no tenía razones para decirme que me amaba, que él había actuado en gestos de amor lo suficientemente locos como para probarlos, digo, se había cambiado de nuestro bando en plena guerra, su padre lo odiaba por mi culpa y yo tenía su vida literalmente descansando en mi cuello. ¿Por qué loca razón las mujeres teníamos esta necesidad de escuchar dos palabras?
Y entonces, ¿por qué él no podía decir dos simples palabras?
Yo había desvalorado muy pronto a las náuseas matutinas, a la mañana siguiente me levanté tan enferma que bien podía haber faltado a clases e ir donde Madame Pomfrey.
-Toma-me extendió Draco un vaso de agua.
Dos rondas de vómitos después lo llevaron al estrés físico.
-¿Estás segura que no deberías ir donde Pomfrey?-preguntó con cautela, pero su rostro denotaba preocupación extrema.
-¿Y qué debería pedirle?-pregunté todavía sentada en el suelo de mi baño, con su mano haciéndome círculos en la espalda-¿poción para reducir síntomas de embarazo?¿no deberíamos anunciarlo de una vez en la mitad de la clase también?
Iba a reclamar algo, pero se tomó un par de respiraciones y solo me extendió otra vez el vaso con agua. No sé si no discutía conmigo porque estaba embarazada de su hijo, porque también quería que fuera un secreto o porque simplemente se sentía culpable de ignorarme todo el tiempo después de que la guerra terminó.
-¿Me amas?-me descubrí a mi misma preguntando en un susurro. La pregunta salió tan rápido que no tuve tiempo ni de pensar lo que acababa de hacer. Bingo, yo era una más de las chicas del montón.
Me miró confundido, como si no hubiera entendido o escuchado la pregunta.
-Tú-crucé mis piernas, todavía en el piso, era un buen momento para apreciar fijamente el diseño de las baldosas-tú nunca lo has dicho.
-Hermione-en menos de un parpadeo estuvo arrodillado a mi lado, tomando mi mentón para asegurarse que lo vea-por supuesto que te amo, ¿por qué pensarías que no?
-Tú nunca lo habías dicho-susurré sintiendo mis ojos llenarse de lágrimas.
-Te he amado desde el minuto en que me consolaste en tus brazos-secó mis lágrimas-yo estaba consternado por las nuevas noticias de Voldemort y tú solo me abrazaste hasta que me sentí mejor. Ese día lo supe, supe que te amaba, que mi mundo empezaba y terminaba contigo y que aunque no te mereciera, me aseguraría de que fueras feliz.
-Draco-rodeé su cuello con mis brazos-te amo también.
-Lo sé, pequeña-me dio por primera vez en días su sonrisa arrogante.
-Espera-lo detuve a centímetros de su boca en la mía-¿eres consciente de que acabo de vomitar, verdad?
-¿Eres consciente de que llevo una semana sin besarte, verdad? Ya me estoy volviendo loco.
Y me besó. Lentamente. Tan lento que sentí mis terminaciones nerviosas despertándose.
-¿Muy pronto para hacerlo?-preguntó tomándome en sus brazos y levantándonos a ambos del piso.
Me tomé un minuto para responder, analizando sus grises ojos oscurecerse de la excitación.
-No tiene que ser ahora-aseguró inquieto.
-Cállate y bésame-pedí.
Después de llevarnos a la cama, su mano se deslizó por mi cuerpo hasta llegar a mi muslo.
-Merlín-susurró al descubrir lo húmeda que ya estaba.
-Mierda pequeña, siento que no duraré mucho-aseguró mientras nos desnudábamos.
Envolvió su mano alrededor de mi pierna y la levantó en alto para que mi rodilla pudiera apoyarse al costado de su cuerpo. Entonces entró al mismo tiempo que me besaba apasionadamente, tragándose mi gemido en su boca. Fue cada vez empujando más profundo pero con movimientos rápidos.
Él no tenía que preocuparse de venirse pronto, yo estaba a punto de estallar en cualquier segundo.
Sus caderas se estrellaban en mí en un ritmo todavía más rápido de ser posible, clavé mis uñas en su espalda cuando el orgasmo me golpeó finalmente.
Él continuó empujando erráticamente hasta que se vino en mi interior también.
-Te amo tanto-aseguró en mi oído en un jadeo.
Minutos después, él acariciaba mis cabellos mientras yo me divertía jugando con mis uñas por su torso.
-Alguien quiere una segunda ronda-me besó mordiendo mi labio, colocándose sobre mí.
-Draco-dije sintiendo su erección en mi vientre, un nuevo pensamiento se había asentado en mi mente.
-¿Qué pasa cariño?-preguntó mientras mordía delicadamente mi pezón derecho.
-¿Cómo es eso de que leíste mis cartas?
-Mierda-se detuvo.
¡Hola queridos míos! Siento que he estado desaparecida más tiempo del que realmente ha pasado. Mañana ya regreso a mi último ciclo en la universidad, así que estaré un poco ocupada, pero prometo subir capítulos apenas pueda. En esta semana sin falta subiré la segunda parte de "Scared to be lonely" también.
Espero leer reviews suyos.
Un abrazo, les deseo bonita semana.
J.
