-¿Cómo es eso de que leíste mis cartas?

-Mierda-se detuvo.

Basta decir que su erección en mi vientre perdió un poco de su dureza. Entonces sus ojos parecieron encontrar un punto interesante en mi cuello porque dejó de verme.

-Draco, ¿cómo es eso de que leíste mis cartas?

Suspiró sonoramente y dejó su posición sobre mí para levantarse y colocarse sus bóxers.

-Vas a enojarte-me dijo finalmente viéndome a los ojos.

-Empieza a hablar-sonreí, pero ambos sabíamos que no había sinceridad en ello.

-Estabas equivocada al creer que yo no te prestaba atención-tomó asiento en la silla cercana a mi escritorio-yo te observaba mientras tú no me veías y así es como llamó mi atención las hojas que escribías y escondías con tanto recelo en tu maleta.

-¿Es eso, las tomabas de mi maleta?-lo miré con una ceja alzada, yo nunca quitaba de vista mi maleta, siempre llevaba conmigo el mapa del merodeador y la capa de invisibilidad de Harry. No podía perder objetos tan importantes.

Negó con su cabeza, avergonzado.

-Tú nunca soltabas tu maleta, sin importar a donde te dirigieras, así que me aseguré de poner un hechizo de magia oscura en tu puerta, para que no pudieras cerrarla.

Sentí la ira lentamente acumulándose en mi interior, mi intimidad era una de las cosas que más apreciaba en el mundo y él la había burlado a su antojo.

-Así que entrabas a mi habitación y leías mis cartas-aclaré, solo para estar segura.

Asintió tragando en seco.

-¿Cuántas cartas leíste?-pregunté con una tranquilidad mortal.

-Todas-respondió con sus ojos rogándome perdón.

-Vete- pedí.

-Pero Hermione, tienes que entender…

-Vete-repetí-ahora.

Me observó durante medio minuto, preguntándose cuán sincera era mi orden. Cuando finalmente se dio cuenta que hablaba en serio tomó su ropa dispersa en el piso y salió de la habitación.

-Lo lamento-dijo con suavidad antes de cerrar la puerta.

Entonces empecé a llorar.

Yo recordaba letra por letra cada una de mis cartas. Hablaba de cuán vacía me sentía, de mis pesadillas, de mis miedos, del dolor. Yo hablaba de él, de cuánto me ignoraba, de cuánta angustia me provocaba su ausencia. El había leído cada una de mis cartas y no solo no le había importado que hubiera estado rota, él las había usado en mi contra trayendo a Pansy bajo el efecto de la poción multijugos a nuestra habitación, sabiendo que me haría mucho daño verlo con alguien más, como si lo nuestro no hubiera significado nada y ya lo hubiera superado.

-Hey Pansy-dije en media clase, cuando la profesa Burtlee salió-¿puedo quedarme esta noche en tu habitación.

No solo era el silencio repentino en la habitación, la pluma de Draco a dos asientos detrás de mí rompiéndose o la propia Pansy que me miró por un segundo confundida.

-Seguro-se relajó y me sonrió-mi habitación es tu habitación.

Daphne empezó a cuchichear con las otras chicas de slytherin en el segundo en que Burtlee volvió al salón, pero a Pansy pareció no importarle y a mí tampoco. Slytherin era la casa con menos alumnos en el último año y seguramente había un montón de camas libres.

-Hermione-susurró Draco deteniéndome en la puerta cuando la clase terminó.

-No ahora-dijo Pansy a mi costado, tomándome del brazo y sacándome del salón por el pequeño espacio que consiguió al empujar a Draco a un costado-no hasta que descubra qué diablos hiciste ahora y decida en qué lado estaré.

Pansy no se alejó de mí hasta que fuimos al comedor y ella se dirigió a la mesa de Slytherin, no sin antes asegurarme que ella me prestaría una muda de ropa y que después de la última clase del día ella mismo me llevaría a su sala común.

-¿De cuándo acá eres amiga de Pansy Parkinson?-demandó Ginny apenas me senté en nuestra mesa de Gryffindor.

-Pansy siempre me ha parecido una chica agradable-comentó Neville cortando su carne.

-¿Agradable?-replicó Ginny-es la última palabra que usaría para describir a Parkinson.

-Trabajamos el curso pasado juntos-Neville alzó sus hombros, restándole importancia.

-¿Y no te lanzó un hechizo o alteró sus trabajos? Es algo que ella haría-acusó Ginny mientras me alcanzaba la pasta.

-No, nunca-aseguró Neville todavía cortando su carne-fue la mejor pareja de trabajo que he tenido en todos estos años.

-Teniendo a Cormac como tu compañero antes, no me sorprende que la arpía de Parkinson te parezca agradable-aseguró acuchillando sus papas.

-Basta Ginny-pedí-ahora es mi amiga y hasta donde recuerdo no te he pedido tu opinión.

No sé si fue la vergüenza o el enojo, pero la cara de Ginevra tomó el color de su pelo y me ignoró el resto del almuerzo.

Pansy se tomó tiempo extra aparentemente, porque llevaba al menos 15 minutos esperándola desde que había acabado la cena y no la veía por ningún lado. ¿Se había arrepentido en ofrecerme su habitación?

-Lamento la demora-apareció por uno de los pasillos-he ido a tu habitación a recoger una muda de ropa, supuse que estarías más cómoda mañana en el uniforme de gryffindor.

No sé si eran las hormonas por el embarazo pero su buen gesto hizo que me dieran ganas de llorar.

-No sé qué decir-aseguré tomando el bolso en mis manos-gracias.

-No te preocupes-aseguró-ha sido un placer esperar que Draco buscara tu ropa, me la ha entregado con un gruñido.

No pude evitar sonreír, yo misma podía imaginarlo gruñendo.

Media hora después, nos encontrábamos en su habitación, ambas usando pijamas verdes, casi podía sentirme una slytherin enfundada en esa ropa.

-El verde no te queda nada mal-aseguró pasándome unas galletas de limón.

-No te vi cenar mucho esta noche-se encogió de hombros-y he notado que siempre desayunas esas, ¿es un antojo de embarazo o algo por el estilo?

Asentí engullendo dos galletas con rapidez, antes no lo había notado, pero Pansy tenía razón, yo no podía dejar de comer esas galletas.

-Más despacio chica-pidió alarmada-no quiero que te atores con una de esas y luego tener a todo gryffindor detrás de mí asegurando que he intentado asesinarte.

Me disculpé con señas y empecé a comer más lento.

-Y bueno-se sentó doblando las piernas en una de las cuatro camas de la habitación-¿me dirás por qué se pelearon?

-Algo me dice que ya lo sabes-alcé una ceja todavía mordiendo las galletas.

Me dedicó una sonrisa de disculpa.

-Sí, sí, obviamente le pregunté a Draco, pero quiero saber tu versión.

-Debo asumir que tú también sabías lo de mis cartas, ¿verdad?-pregunté.

Pansy volvió a sonreírme con una disculpa en su rostro.

-¿Hay algo que ustedes no se cuenten?-acusé-hacen que mi amistad con Harry y Ron parezca construida en algodón.

-Lo siento-volvió a reír-si bien en slytherin es difícil conseguir verdaderos amigos, nosotros conocemos el significado de confianza y no la rompemos por nada, así que es natural para Draco y para mí contarnos todo.

Lancé un bufido.

-Ahora sé linda y cuéntale a Pansy cuánto tiempo planeas estar enojada y te daré esta carta que Draco envió-me enseñó un sobre que no había visto antes en sus manos.

Suspiré, iba a ser una noche muy larga.

¡Hola queridos míos! Debo confesar que he extrañado no leerlos. No sé si no les han gustado los últimos capítulos, no han tenido tiempo de leerlos o simplemente no son de los que dejan mensajes, cualquiera sea la razón, los extraño.

Espero este capítulo sea de su agrado, para el primero que deje un review puede dejarme su canción favorita o alguna petición y yo la haré realidad apenas pueda.

PD: Ayer subí la segunda parte de Scared to be lonely.

Un abrazo.

J.