Media hora después, me sentí mejor luego de liberar todo mi enojo con Pansy.

-Debo darles algo de crédito-Pansy dijo cuando finalmente me callé-me has contado todo exactamente como lo contó él y debo decirte lo mismo que le dije.

-¿Qué cosa?

-No estás enojada porque leyera tus cartas, estás enojada porque no hiciera algo antes, porque no regresara a ti después de leerlas.

Entonces lo comprendí. Pansy tenía razón, él había estado leyendo mis cartas todo el tiempo y yo sufría tanto al escribirlas que estaba enojada de que no hiciera algo al respecto para disminuir el dolor.

-No creo que esté mal que estés enojada por esto, yo también lo estaría- me entregó la carta que me enseñó previamente-solo te pido que recuerdes, que incluso las buenas personas toman malas decisiones.

Acto seguido se fue de su propia habitación, dejándome sola. Cuando abrí el sobre, noté cómo las manos me temblaban.

Querida Hermione:

No, eso está mal.

Amada Hermione:

He sido un tonto, lo reconozco, pero no creo que soy un tonto por leer tus cartas y esconderme en la cobardía de la seguridad que el mundo mágico podría ofrecerte si nunca te asociaban a mí.

No, esa no es la única razón por la que soy un tonto.

Fui un tonto la primera vez que te abracé. Sí, aquella tarde que todas las cosas que pasaban por mi vida me golpearon lo suficiente como para atreverme a llorar. Entonces apareciste y a pesar de mis crueles palabras no te fuiste. Esa fue la primera vez que realmente fui un tonto, yo debí confesarlo. Debí confesarte que nunca me había sentido tan seguro en un par de brazos.

Fui un tonto cada vez que me repetí que solo te estabas convirtiendo en un antídoto para el dolor, que apenas la guerra se terminara, ganara quién ganara, ya no te necesitaría. Fui un tonto por no reconocerte que no eras el antídoto del dolor, tú eras la causa de que quisiera seguir con vida.

Fui un tonto por no notarte antes, cada vez que te molesté, cada vez que usé tu nombre en algo que no fuera un suspiro anhelante de tu presencia. Dejé de ver a las demás chicas, nadie era tú. Fui un tonto por no gritárselo al mundo. Fui todavía más tonto por no decírtelo a ti.

Fui un tonto cada vez que te admiré a la distancia, que vislumbré no solo tu belleza, sino también tu humor e inteligencia. No debí callármelo, cada hombre y mujer en el mundo debería escucharme proclamar el precioso ser humano que eres.

Fui un tonto cada vez que te vi transformarte con la poción multijugos. No debí seguirte y cuidarte a la distancia, no, yo debí tomar tu mano y decirte que no me iría a ningún lado. Tú no necesitas ser rubi, pelirroja, más alta o tener el aburrido porte aristocrático que presumen las mujeres de Slytherin. Tú eres Hermione Jean Granger y fui un tonto por no besar cada centímetro de tu existencia hasta que lo entendieras.

Fui el hombre más tonto al pedirle a Pansy que se transformara y viniera a nuestra habitación a montar un espectáculo a mi lado. Si hubieras muerto por tu propio error, el hechizo no habría servido y yo no habría podido vivir en un mundo donde tú no existieras. Entendí finalmente a los amantes de aquel libro de Shakespeare que me hiciste leer, el mundo importa nada si tú no existes en él.

Fui un tonto por fingir que aquella noche no había pasado, por organizar todo de tal forma que tú no lo descubrieras nunca. Ese día cometí más de un error, yo debí tomar tu mano y asegurarme de soltarla nunca.

Escuchaba tus pesadillas y las vueltas en tu cama por no poder dormir. Fui un tonto por quedarme al otro lado de la puerta esperando que finalmente te calmaras y descansaras, yo debí entrar, abrazarte y velar tus sueños.

Yo recuerdo perfectamente la primera vez que me dijiste que me amabas en aquella habitación que se convirtió en el único lugar en que podía ser yo mismo, mi pecho se hinchó, la felicidad inundó cada célula de mi piel. Fui un tonto por no responder de vuelta, fui un tonto por no admitirte que te amaba tanto como tú a mí, Salazar, incluso más.

No me habría perdonado si conocías el infierno por mí, eres un ángel Granger, tú deberías sentir el cielo cada día de tu vida. Fui un tonto por dejar todo este tiempo que nuestros recuerdos se convirtieran en parte de tu tortura personal.

Fui un tonto por no admitir mi amor a ti, pero no te mentí jamás. Eres lo más importante que tengo en el mundo, eres la esperanza, la tierra, el amor, el cielo y la luz. Eres mi comienzo y mi final en el mundo y todo lo bueno de mi vida es gracias a tu existencia en ella. La palabra felicidad no me alcanza para explicar lo que me haces.

Fui un tonto al no menguar tu dolor y esperé ridículamente que pudieras seguir con tu vida y encontrar eventualmente a alguien que te hiciera feliz. He sido el imbécil más grande de la historia Hermione, no quiero a nadie más a tu lado haciéndote feliz, yo quiero hacerte feliz.

Te amo Hermione Jean Granger y también fui un tonto por no decírtelo antes, pero voy a conseguir que me perdones y te juro por nuestro hijo que es lo más sagrado en mi vida, que lo escucharás el resto de la tuya.

Todo lo que tengo para ofrecerte es mi vida, literal y figuradamente, te la entrego entera.

Tuyo siempre

Draco.

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Hola queridos míos, sé que me he ausentado un montón de tiempo y además este capítulo es realmente corto pero están sucediendo un montón de cosas realmente buenas en mi vida justo ahora y no había podido sentarme y escribir algo. Trataré de no ausentarme de nuevo y subir un nuevo capítulo cada sábado.

Un abrazo virtual sincero a todos.

PD: Me muero de la curiosidad, ¿alguien me ha recomendado o algo? En dos días recibí una cantidad inusual de visitas y seguidores. Quién sea que lo hiciera posible, muchas gracias, de verdad.