Salí apresurada. Ni siquiera me detuve a cambiar los pijamas que Pansy me había prestado por algo con lo que pudiera correr por los pasillos. Y no me importaba. Necesitaba verlo, necesitaba abrazarlo, necesitaba decirle que yo también era suya.

Apenas salí de la sala común de Slytherin, me golpeé con un pecho que conocía demasiado bien.

-Fui un completo tonto-habló en mi oreja cuando me estrechó con fuerza en sus brazos-voy a recompensártelo, lo juro.

-Lo fuiste-empecé a llorar en su hombro-pero eres mi tonto.

-Mírame-todavía en nuestro abrazo, buscó mi mirada y agachó su cabeza lo suficiente como para que su frente consiguiera tocar el borde superior de la mía-te amo Hermione.

-Sabe que adoro que estén juntos-nos interrumpió Pansy apareciendo por un costado-pero si no quieren que todo Hogwarts se entere de lo suyo, deberían ir a un lugar más privado.

-Pansy tiene razón-sonreí secando mis lágrimas.

-Siempre la tengo cariño-me sonrió-y si quieren privacidad, les sugiero esa bonita torre de premios anuales.

Asentimos y nos encaminamos por el pasillo, cuando recordé que planeaba dormir con ella.

-Perdona, iba a ser nuestra noche de chicas-busqué en su rostro cualquier indicio de molestia.

Tranquila-alzó los hombros restándole importancia-nunca creí que pasaría. Draco planeaba esperar ahí toda la noche hasta que salieras.

Dicho eso, nos guiñó un ojo y entró a la sala común de su casa.

-¿De verdad te ibas a quedar toda la noche ahí?

-Claro-asintió con la cabeza

-¿Y si no salía nunca?-interrogué.

-Sabía que saldrías. Eres mejor persona de lo que yo nunca seré y hay una cantidad máxima de faltas que te permitirías obtener.

-Me conoces.

-Te perturbaría lo mucho que te observo-me sonrió-te ruborizarías de lo mucho que te observo en cada momento. Cada momento.

-Pervertido-le sonreí de vuelta.

-Pero tú pervertido.

Le sonreí en confirmación.

Casi un mes después, Draco y yo vivíamos en nuestra propia luna de piel. Asistíamos a nuestras clases porque él sabía que no faltaría a ellas y terminaba arrastrándolo conmigo. ¿El resto del tiempo? No solo nadie nos veía, sino también parecía que había una conclusión unánime de que nadie debía molestarnos, porque ni profesores ni la propia rectora McGonagall nos sacaba de nuestro nido de amor. Solo teníamos un par de problemas encima, bueno, cuatro en realidad:

1. Mi vientre empezaba a crecer, no quería quitarme la capa por medio de que se notara. Así que incluso con la humedad, y por tanto, el calor que venía con ella, yo andaba con mi capa encima.

2. La madre de Draco no dejaba de mandarnos cartas. Recibíamos una al día y Draco por educación le respondía una a la semana. Me sentía fatal de no alentar su deseo de verme, pero prefería retrasar esa conversación tanto como pudiera. El curso estaba por terminar de todas formas, con ello la graduación vendría y Draco había jurado que a partir de eso no habría forma de que su madre no terminara instalándonos en Malfoy Mayor.

3. Los Carrow estaban detrás de mí. Todavía tenía mis contactos por todo Londres mágico y ellos habían jurado cazarme apenas saliera de Hogwarts. Esto es algo que ocultaba de Draco, aunque si no fuera porque él estaba emocionado por el bebé y preocupado por el tema de su padre, estoy segura que ya estaría armando su propia cazaría contra ellos también.

4. Su padre. Sí, el punto más difícil y el que menos tratábamos de tocar porque siempre terminábamos discutiendo. Draco se había fijado entre ceja y ceja que necesariamente todo se reducía a su padre o a mí. Yo tenía la corazonada de que no era cierto y que podíamos llegar a un bonito y pacífico acuerdo donde nadie tendría que terminar herido, o peor, muerto. Draco hacía oídos sordos, Pansy le daba la razón alegando que eran las hormonas del embarazo las que hablaban por mí.

-Pero miren dónde ha estado la perdida-Ginny puso alargó su brazo hasta abrazarme por la espalda-chica, tú sí que sabes cómo ser una total ratona de biblioteca. Voy a ofenderme con McGonagall por darte esa torre, nunca te veo.

-Solo he estado ocupada estudiando-sonreí a medias.

-No me sorprende, los exámenes están a la vuelta de la esquina-sonrió-¿quién más que Hermione Granger para pasarse todas las tardes y noches estudiando?

A Ginny le habría sorprendido saber que estaba muy lejos de la realidad. El embarazo y todos los problemas alrededor de mí hacían que los próximos exámenes estuvieran al final de la lista de mis preocupaciones. Curiosamente, no era dejación, esta vez tenía extra confianza de que si algo no se iba a arruinar mis últimas semanas en Hogwarts eran precisamente mis notas. Así que disfrutaba de leer libros de maternidad en las tardes y dedicábamos las noches y madrugadas a largas conversaciones con Draco y a hacer el amor.

-Mi hermano y Harry me han pedido que ponga un ojo en ti-me sacó Ginevra de mis pensamientos-dicen que te demoras más de lo usual en responder sus cartas, yo solo digo que lo superen, que no siempre ibas a ser esa amiga que les escribes cartas todos los días.

-No tengo muchas cosas que contarles tampoco- me reí sinceramente ante la gracia de mi mentira, ningún comentario de su educación como aurores estarían a la altura de todas las sorpresas que yo me llevaba por encima para con ellos.

-Eso les dije, Hogwarts es tan aburrido hoy en día-estiró los brazos y bostezó-casi extraño la guerra.

Tragó saliva consciente de sus propias palabras y su piel perdió un poco de color, probablemente pensar en la guerra le trajo a sus recuerdos la muerte de Fred.

-Bueno, al menos mi madre ya no está sobre ti con lo de tu peso-cambió de tema con rapidez y creó una sonrisa poco creíble en su rostro-de hecho, esas libras extras te han sentado fabulosamente, me atrevo a decir que nunca te había visto más guapa.

-¿Tú crees?-pregunté curiosa.

-Por supuesto chica-caminó dando zancadas más grandes, obligándome a caminar con mayor rapidez debido a que seguía con su brazo sobre mis hombros-estuve preocupadísima cuando dejaste de aparecer para la hora de la cena, ¿pero ahora? Es casi un crimen que no te quites la capa todo el día. Hasta el idiota de mi hermano podría al fin notar que Hermione Granger es toda una belleza.

-Pequeña Weasly-fuimos interrumpidas por mi rubio favorito-te robaré a Granger un momento, McGonagall nos busca.

-Bien Malfoy-alzó los brazos en rendición- que no se diga que los Weasley no podemos mantener la paz.

Para cuando Ginny dio la vuelta en el pasillo, Draco me tomó de la cintura y me alzó hasta que mis ojos estuvieron a la altura de los suyos.

-¿Debo asumir que McGonagall no nos está buscando?-pregunté risueña.

-Me hacías falta-dijo depositando un beso en mis labios.

-Tú más a mí-lo besé de vuelta.

-¿Pero qué rayos sucede aquí?

Bueno, ahora tenía un quinto problema. Y este problema venía en 1.65 de altura con una cabellera rojo fuego y un par de ojos marrones acusadores.

¡Hola! Lo sé, lo sé, soy la peor. Estaba ocupadísima terminando mi último ciclo de la carrera y admito que me he enamorado también y eso me tuvo más distraída que de costumbre. Espero todavía sigan pendiente de esta historia. Al primer comentario, puede dejarme el nombre de su canción favorita y yo haré un oneshot basada en ella. Gracias por leerme.