-Pero miren a quién tenemos aquí.
Maldición, había encontrado a Lucius. No le temía, nunca lo había hecho, pero esta era la familia del hombre al que amaba y definitivamente no me gustaba encontrármelos en plan matar o morir.
-Lucius apresúrate-escuché suavemente a la señora Malfoy decir-solo quiero encontrar a Draco e irme de este lugar.
El brazo me dolía, había sido herida mientras salvaba a unos niños de tercer año, pero todavía tenía suficiente fuerza para luchar, así que alcé en alto mi varita, dispuesta a pelear.
-¿y decepcionar a la sangre sucia de su deseo de morir?
-Bombarda!-grité.
-Crucio!-lo evité por poco.
-Confringo!
-Parece que la sangre sucia solo sabe responder débilmente,patético, ¿así te llamaban la bruja de tu generación?-se burló-no vales el tiempo niña, Avad…
Una Narcisa Malfoy se interpusó en la dirección donde me encontraba.
-¿Te has vuelto loca?-le gritó-podría haberte matado.
-Tiene el collar Lucius, ella lo tiene-dijo acercándose a él y tomando su varita.
No reconocía a esta mujer, la Narcisa Malfoy que yo siempre había visto en la estación 9 ¾ tenía siempre una expresión seria y era una mujer diferente, costernada, sus ojos a punto de llorar.
-No puede ser ese collar-miró el collar que se había salido de mi camisa y ahora descansaba sobre mi capa.
-Por favor Lucius, por favor-una silenciosa lágrima corría por su mejilla-solo vámonos, busquemos a Draco y vámonos.
Para mi sorpresa, vi a un confundido Lucius Malfoy ser tomado del brazo y llevado por las escaleras.
¿Qué diablos había sido eso?
-Hermione, estás bien-un Ron alegre tomó mi mano-ven, sabemos dónde buscar la diadema.
Mis pensamientos ante lo que había sucedido con la familia Malfoy no se detuvieron incluso cuando me separé de Harry y Ron en la sala de Menesteres para buscar la diadema dentro de los montículos de objetos ocultos.
-¿Qué haces aquí ?-Draco me acorraló.
-Podría preguntarte exactamente lo mismo-apunté.
-Estás sangrando, maldición -tomó con delicadeza mi brazo herido.
-Ese es el menor de mis problemas-solté su mano de mi brazo.
-Vete, márchate-ordenó.
-No eres quién para dar órdenes-aseguré.
-Granger, vete-sentí un pinchazo en mi pecho al ser llamada por mi apellido por él.
Un fuerte ruido nos sacó de la discusión, había fuego, fuego por todos lados.
-Maldito Crabbe-masculló Draco.
Sin duda era un fuego diferente, el tipo de fuego producido por una maldición que nos perseguía por toda la sala.
-Maldición- Draco me empujó a la dirección contraria del fuego, justo a tiempo para que Harry me atrape.
-Eso estuvo cerca-dijo Harry tomando unas escobas viejas-tenemos que salir de aquí.
-Ven Hermione-Ron tomó mi mano.
Voltee, asustada por Draco, pero Harry parecía haberlos rescatado a él y a Goyle.
-Al menos estamos a salvo-masculló Harry de regreso.
Draco desapeció con Goyle en el segundo que aterrizamos en el suelo, no me dedicó ni una mirada de regreso.
Me tomó un momento darme cuenta que había sido aturdida.
No sabía con quién exactamente me encontraba o quién me había aturdido, por el momento lo mejor que podía obtener era una evaluación de daños físicos y un plan de cómo escapar. Todo mientras fingía continuar aturdida.
Me sentía paralizada, pero en definitiva no sentía dolor en ninguna parte del cuerpo.
Esto no significaba que yo ya estaba muerta, ¿verdad?
-La maldita sangre sucia todavía no despierta-escuché la gélida voz de Amycus Carrow a pocos metros de mí.
Oh, yo estaba en serios problemas.
-¿No podemos simplemente matarla y ya?-escuché la voz de Alecto muy cerca de donde la primera voz provino.
-Les he dicho que no-yo conocía sin duda la voz de Lucius Malfoy, había sido tan tonta y simplemente había caido en su trampa-después de que consiga romper la maldición de ese maldito collar pueden hacerle todo lo que se les antoje.
Oh, mi pequeño bebé, tu madre es tan estúpida.
-¿Y no podemos torturarla hasta que lo averigues?-preguntó de nuevo la voz femenina.
-Alecto, tú nunca aprendiste cuando parar, la matarás en pocas horas- sonó la voz de su hermano.
-Bien, pero apúrate Lucius, es tu entera culpa no ponerle mano firme a ese chico-refunfuñó.
-No puedes culparlo-se burló Amycus- ¿a quién se le hubiera ocurrido que precisamente un Malfoy se iba a enredar con una sangre sucia?
-Merece la muerte, nuestro señor lo hubiera matado por rebajarse de esta manera-siseó Alecto.
-Cállense maldita sea!-gritó un colérico Lucius-nuestro señor está muerto y yo no voy a perder a mi hijo por esta basura de sangre sucia.
-Entonces apúrate y descubre cómo quitarle ese maldito collar querido, solo estás retrasando la muerte de esta sucia rata-acusó pisando mi pierna.
Había sido tan estúpida, nos había puesto en peligro a todos por un destello de esperanza.
Draco me mataría.
Si es que no me mataban a mí primero y por consiguiente, a él, en el proceso.
-.-
Lo sé, lo sé. Me he vuelto a dar unas largas « vacaciones », pero es que tantas cosas han pasado desde entonces y lamentablemente mi computadora murió y no tenía dónde escribir. Además, me he mudado una temporada a Alemania y créanme que aprender este idioma no es nada fácil. Un abrazo inmenso y espero subir el próximo capítulo muy pronto.
