Hola queridos amigos, o bueno, para quién sea que me esté leyendo (honestamente espero que alguien me esté leyendo). No, no estoy escribiendo esto para anunciar que dejaré de hacerlo. Realmente estoy planeando terminar de escribir esta historia, lo crean o no.

Hoy me di cuenta que empecé a escribir esta historia en el 2017, y la verdad, hay una gran explicación de por qué dejé de escribir : me enamoré y estaba tan profundamente feliz que no tenía imaginación para recrear a una Hermione consumida por el dolor. Así que el tiempo entre mis publicaciones se amplió cada vez más. Hay más que el amor por supuesto. Tenía que graduarme de la escuela de Medicina y luego decidí mudarme al otro lado del mundo. Creánme, me encanta estar aquí, pero se siente muy extraño estar en plena pandemia tan lejos de casa.

Tengo casi el nuevo capítulo de esta historia terminado, pero no lo subiré hoy porque honestamente estoy borracha y creo que debería leer el capítulo completamente sobria antes de subirlo.

Así que para quién sea que me acompañe en este minuto oscuro, dejénme compartir esta carta con ustedes, dado que no lo haré con el dueño de la misma.

Querido Carlos:

Cuando me dejaste fue como una bola de demolición que destruyó todo a su paso en mi corazón. Todavía me sorprende que pude sonreír a través de las lágrimas y decirte que jamás te odiaría por eso , que nos encontrábamos a 17.156 km de distancia y que yo tampoco quería que fueras infeliz.

Me desperté del mejor de los sueños. Fue tan bueno, que ni quiera me había dado cuenta que estaba soñando. Y despertar fue terriblemente doloroso.

Así que hice lo mejor que pude, salir al super, comprar un montón de alcohol y decidir que por algunas horas más debería al menos adormecer el dolor.

Por supuesto que no sirvió.

Llamé a mis mejores amigos e hicimos una video-borrachera, porque es lo mejor que puedes hacer cuando estás en un apartamento solitario y nadie puede abrazarte y decirte que todo estará bien.

Es lo mejor que puedes hacer cuando la única persona en el mundo que te hizo soñar con una casa, unos niños y unas mascotas en su compañía, salía de la pintura.

Mis amigos empezaron a discutir en el instante que supieron que habías roto conmigo. Algunos abogaban por ti y por el error que tu actual depresión te había llevado a cometer, otros se preguntaban si esto no significaba que tenías a alguien más. Me hubiera gustado que el resto del mundo te conociera de la forma en que yo te conocí, entonces todos sabrían que estaban equivocados. Te conocieran o no, sé que nos rompiste el corazón a todos.

Al día siguiente me sentí impotente. No hacia ti, hacia mí misma. Siempre he creído que todo se consigue con un montón de amor y paciencia ; pero entonces mi más hermoso sueño se había desvanecido y yo no había hecho absolutamente nada para evitarlo. Ese día me dediqué a retroceder mentalmente entre nuestras conversaciones y discerní aquellas pequeñas cosas que dejé con los meses pasar. Cuando mientras yo contaba los días y los meses para volver a vernos, tú contabas los días y meses que tus brazos no se ceñían más con los míos ; cuando cada vez parecías dormir menos o cuando el trabajo empezaba a asfixiarte y nuestra videollamada te recordaba las muchas ganas que tenías de besarme, respirarme y que no estaba más ahí.

Lo había estado dejando pasar sin darme cuenta, o quizás, una parte de mí lo sabía pero solo no quería romper a llorar también.

Y sé que seremos buenos amigos, lo sé porque la única que podría hacerlo imposible soy yo, y yo ya había tomado esa decisión 3 años atrás. Todavía quiero verte triunfar y hacer todas las cosas que un día soñaste con hacer y sé que tú también serás muy feliz viéndome realizar mis sueños. Solo que no estaremos juntos, seremos el amigo al otro extremo de la habitación que alzará la copa y beberá en tu nombre con una sonrisa que llega a los ojos pero que hinca con una afilosa aguja en los recuerdos. Y no me lo tomes a mal, creo que somos maravillosos por separado también, creo que vamos a encontrar otra vez el « amor de nuestra vida » (aunque esta vez, realmente espero que me dure toda la vida) y que vamos a ser sinceramente felices por el otro, pero creo que la aguja igual dolerá, con una vaga e imprecisa pregunta acerca de lo maravilloso que habría sido disfrutar del triunfo juntos.

No podía odiarte en ese momento, no a alguien que me había hecho hasta un minuto antes tan feliz. Hoy, tras dos meses, todavía no te odio y creo que nunca voy a hacerlo. Nunca he odiado a nadie y ciertamente eres demasiado buena persona para que seas el primero.

Después de un tiempo te acostumbras.

Al pasar los días me haces un poquito menos de falta, encuentro un equilibrio entre las canciones que duelen y las que solo me hacen extrañarte. A veces todavía me permito llorar, a altas horas de la madrugada, cuando el insomnio me encuentra susurrando tu nombre mientras abrazo la almohada.

Pero estaré bien, me tomará tiempo, pero volveré a estar bien.

Te conozco, por eso no compartiré contigo esta carta. La archivaré junto a las otras, porque es lo que los amigos hacen, protegemos del dolor al otro. Y te conozco tan bien, que sé que tu corazón se rompió al romper el mío.

Todavía tuya, pero espero que no por mucho.

J.