Estaba cansada hasta los huesos, respirando con dificultad, acabandome los pulmones en cada bocanada de aire, sintiendo como cada poro de mi piel exudaba calor… pero no podía estar más satisfecha.
Frente a mi estaba el, de la misma manera en que yo me encontraba, sudoroso, con su rostro sonrojado, respirando con dificultad y con varios mechones de su coleta suelto alrededor de su rostro.
-Has mejorado mucho problematica- el se vuelve a mi rostro sonriendo con placer, de esas sonrisas que pocas veces le veo hacer
-Tu tal vez un poco- el me sonríe y su sonrisa es de esas que le cuestan esfuerzo y por eso rara vez hace.
Sus manos viajan sobre su cabello tratando de acomodar los mechones que se han soltado, pero su flojera que ha vuelto a él, le impide rehacerse nuevamente la coleta entera.
-Ha estado muy bueno- me mira interrogante, seguro se está preguntando que tanto le estoy mirando. Pero sus manos incesantes en su cabello despiertan mi curiosidad, jamás lo he visto con su cabello suelto. Me preguntó si alguna vez ha andado por la aldea con su cabello libre, o tal vez por su villa, seguro que Ino le ha visto asi. Desenfadado, con sus ropas casuales y muy probablemente con su cabello suelto.
Y este pensamiento me causa cierta incomodidad. Que existan mujeres que lo hayan visto de maneras que yo obviamente no, como la mujer de su villa que horas antes estoy segura le pidió una cita. Ahora que él liderazgo de su clan recayó en sus hombros seguro existen más mujeres como ella, esperando ser la nueva matriarca del clan Nara.
Hemos estado entrenando por un par de horas en los bosques del clan Nara. Entrenamiento que no se cómo logré que él tomara conmigo, por el que después de un par de horas de intensa lucha, caímos rendidos uno frente a otro cansados a más no poder.
El rara vez entrenaba con tanta impetu y nunca conmigo, pero pareciera que él que la mujer de su clan mostrará ciertas intenciones hacia el, debió ponerlo de explendido humor y a mi de uno pésimo. De ahí el que yo sugiriera el entrenamiento y el que él aceptará.
Sus ojos están en mi, escudriñandome, esperando que continúe la plática que se está forzando a hacerme. Pero yo me había perdido en el y en mis pensamientos, pensamientos que incluso yo debía aceptar que tenían una pizquitititita de celos.
Me acerco a él indispuesta a qué ellas puedan verlo como yo aún no he podido. Pongo mis manos sobre sus hombros y se que inmediatamente eso lo altera. Con mis manos busco la manera de desentrañar la liga de su coleta, su aliento a dejado de rozar mi cuello, con mis manos a su alrededor, el ha dejado de respirar.
Disfruto de está simple victoria de robarle el aliento. Enredo mis dedos entre su cabello recién soltado para dejar que caiga libremente y me alejo unos pasos para admirar mi obra.
Sus ojos están abiertos, redondos, asustados, sus mejillas rojas, sus labios entreabiertos con temor. Su cabello a los hombros cae liso como no imaginé, asumí que su cabello sería rasposo y puntiagudo por la forma en que se amarra en la coleta de forma de piña.
Pero su cabello cae suelto, libre, e increíblemente sexy, su cabello suelto con sus mejillas rojas y su piel sudorosa solo lo hacen ver tentador como ningún hombre me había parecido nunca y por si fuera poco este es el más inteligente que tampoco había conocido.
-¿Que… que… su… sucede?- el intenta hablar sin tartamudear pero no lo logra.
Me preguntó si alguna mujer lo ha puesto en aprietos, si alguna vez a amado a alguien, me preguntó si alguna vez a amado tanto el cuerpo de una mujer que al terminar de devorarse ella lo ha visto justo así. Con el cabello suelto, su piel abrazada en sudor, con esa carita fantasiosa, sus labios entreabiertos esperando un beso.
Sin querer eso hace que muerda mis labios haciendo presión para que olvide mis pensamientos. Trato de volver a este momento con el enfrente mío
Pero sus manos vuelven a vagar tratando de atar de nuevo su cabello, aún con mi labio apretado entre mis dientes, emito un sonido de negación, pero el comprende y vuelve a dejar su cabello. Lo noto nervioso como escasas veces y tan silencioso como casi siempre.
-Shikamaru…. Tu- quiero preguntarle si alguna vez le ha hecho el amor a una mujer, quiero saber si sus labios han besado más de un par de labios, quisiera saber si ya han escogido a la mujer que será la matriarca o si por el contrario el la escogerá. Me gustaría preguntarle si se ha enamorado, si alguna vez le ha pedido una cita a otra chica aparte de mi. Pero mis labios sueltan algo totalmente diferente -¿Tu… eres… eres un hombre fiel?-
Sus ojos se abren aún más, sorprendido por mi inusual pregunta, ya que nosotros hablamos cosas personales a menudo pero nada con un tinte como este.
Sé que él trata de responder pero no sabe de dónde me ha salido está repentina pregunta. Sin embargo trata de aclararse poniendo un mechon de su cabello atrás de su oreja -No… no podría saberlo, pero… estoy seguro lo sería…- el sonríe con sus pensamientos viajando rápido -Tener más de una mujer puede ser muy problemático y cansado, definitivamente me lo ahorraria-
Sonrió para mis adentros por qué eso es muy el. El no ser infiel solo para ahorrarse el trabajo que le daria mentir y mantener la mentira -¿Porque no podrías saberlo?-
-Por qué nunca eh estado en una relación… eso es muy problemático- rodo los ojos ante sus palabras por qué eso también es muy el. Pero nuevamente sonrió por dentro, por qué el respondió una de mis preguntas sin hacerla -Enamorarse es muy cansado-
Su cabello a resultado ser todo un deleite, sus manos están constantemente tratando de aplacarlo manteniéndolo hacia atrás, pero su cabello no se rinde y vuelve a dejarse caer sensualmente sobre su rostro. A él le molesta puedo verlo, pero a mí petición lo mantiene suelto. Me gusta que me complazca sin quejarse, pero tal vez para el, el quejarse sería problemático.
De repente su respuesta viene a mi cabeza -¿Como sabes que enamorarse es cansado? ¿Estás enamorado?- mis ojos se ciernen sobre el, esperando cualquier movimiento que lo delate, pero trata ni siquiera de respirar, se mantiene tieso como una estatua, una asustada está demas decir.
De repente, suelta su cuerpo en un suspiro, sus manos cubren su cara durante unos largos segundos para después arrastrar su cabello hacia atrás. Su cara está roja, su sonrisa es pequeña y apretada labio contra labio, el sudor en su cuerpo solo hace que su rostro brille un poco más. El levanta la mirada hacia mi con una determinación que me roba el aliento
-Crei que eras inteligente problemática- es lo único que dice. Espero por largos segundos a qué continúe, pero no lo hace.
-Yo también lo creía- le respondo, ya que no le eh captado
El suelta una risita de estás que hace unos minutos me parecieron jodidamente sexy.
-Tranquila problemática, no hay por qué preocuparse. Dejémoslo en qué definitivamente seré un hombre fiel- Sus manos vuelven a la tarea de anudar su cabello, no sin antes dejarme ver esa sonrisa que provoca algo en mi. puedo sentir como este momento de intimidad está por terminar.
Es cuestión de segundos a qué finalice así que antes de que acabe quiero dejar un recordatorio para ambos. Me acerco a él los escasos centímetros que nos separan, pongo una de mis manos sobre su pecho y la otra atrás de su cuello.
Con un poco de fuerza inclino su rostro estático y asustado al mío, mi mano en su camisa se aprieta fuerte rasguñando un poco de piel, me acerco a él todo lo posible para sentir el calor que su cuerpo exuda, me acerca tanto a él que su calor corporal a provocado más calor en mi. Mis labios toman valor para acercarse a los suyos, así con este valor desbordante presionó su labio inferior entre mis dientes con una presión que se que es cruel y dolorosa pero necesaria para mí propósito.
Suelto su cuerpo de mis garras sin querer hacerlo, queriendo quedarme entre su cuerpo con sus manos a medio camino de sujetarme, queriendo saber si me hubiera quedado un segundo más como el reaccionaria, queriendo descubrir si yo realmente lo hubiera besado si el me hubiese correspondido.
Pero no, me separó de el para admirarlo, sus manos están en su pecho, alzando su camisa para que él pueda ver con claridad como es que mis uñas han dejado pintado en su piel unos rasguños. Él está a segundos de mirarme cuando una gota de sangre que cae en su pecho lo distrae, sus manos suben ahora a sus labios que están sangrando ligeramente, mira a sus manos que contienen un poco de sangre -Lo serás…- es lo único que le digo
Me mira entre sorprendido y horrorizado -Que de… ¡Que demonios problemática!- el succiona sus labios para confirmar que le he roto el labio del lado izquierdo de una mordida.
-Digo… que lo serás… serás un hombre fiel- le terminó de explicar el porque
Sus ojos están en mi, abiertos de par en par, me mira como si estuviera desquiciada, fuera de mis cabales…Y Tal vez lo estoy, por qué el sabor de su sangre entre mis labios se me hace el condimento perfecto para este sentimiento que está dentro de mi.
Mirarlo así, con sus ojos acusadores, su mano derecha sobando su labio dañado, el sudor de su piel, sus pómulos rojos, su mandibula varonil, sus arcillos, su nariz recta y su indiscutiblemente sexy cabello suelto, todo esto solo me hace estar segura que deberá ser un hombre fiel sin lugar a dudas, ya que no estoy dispuesta a compartir un hombre así..
-Lo sere… te lo prometo- su sonrisa que ahora veo que tiene algo de seductora hace su aparición justo en el momento adecuado.
Hola precioso mundo de fanfic!
Con está cuarentena tenia un montón de ganas de leer algo de está pareja pero de pronto vi la imagen de la historia y así sin más está corta historia sin inicio ni final salió.
Espero que les haya gustado!! Agradeceré leerlos en los comentarios
