Quarantine
Summary: un extraño virus ha asolado el mundo, Rachel con un hijo pequeño teme el inminente contagio, Quinn es muy azotada, #Faberry
Descargo de responsabilidad: no poseo el show ni sus personajes, todos los derechos a sus creadores, sólo poseo la de esta historia que tiene perfecto sentido en mi cabeza y en toda la de aquel que desee compartirlo.
Capítulo I: Quinn
Ocurrió un jueves por la tarde, las noticas del medio día informaron…
- "Extraño virus ha llegado al país, dos casos positivos, de dos personas provenientes de Europa, …"
Así fue cómo empezó, primero dijeron dos casos positivos, al caer la semana ya había alrededor de 1112 casos positivos, y de ello la mitad ya estaban muertos.
Un virus muy contagiable, y con alta taza de letalidad, originado en alguna parte de Europa, bajo extrañas condiciones, aún no se sabía el origen o las circunstancias, lo que sí se sabía es que, al estar el mundo globalizado, todo se había ido a la mierda muy rápido.
El miedo y la desinformación fue lo primero que corrió sin obstáculos por todos los sistemas informativos.
Un virus que se movilizaba con el toque de uno a otro, por tocar una superficie infectada, por el toser de un infectado a uno, por un beso de un infectado al que no, las personas caían muertas, muerte súbita era el último síntoma del virus, los demás se asemejaban a un cansancio tremendo, se veían muy agotados, al igual que si hubieran corrido el maratón unas cien veces, la gente sólo se veía muy agotada, no presentaba otros síntomas, no había ojos rojos o coloración verde fosforescente que hiciera indicar a lo lejos que estaban enfermos.
El virus acababa con las personas, todo se relantelizaba y se morían de agotamiento.
El virus entró al país antes de cerrar fronteras, el pandemónium había salido a pasear.
…
Rachel vivía en New York en su departamento con Brody, y su pequeño de tres años, eso, hasta que estalló el caos y "él se fue a comprar cigarrillos".
Rachel estaba saliendo con Brody en la mitad de su carrera, ellos tenían una relación un tanto "no sé qué" en la que estaban y no estaban, volvían y cortaban, y en uno de sus tantos "regresos" que ella un sábado de fiestas, ese día muy cabreada por la desaparición de su vida de Quinn Fabray, ella volvió con Brody, ese día no se embarazó, su embarazo ocurrió la semana siguiente.
En ese momento ella muy asustada de que ocurra tal cosa, y a la vez muy emocionada de que iba a tener un muy adorable niño, ¿y Brody?
Cómo el sujeto inseguro que era, decidió que no estaba seguro si quería un niño, por lo que en una muy seria conversación con Rachel un día, ambos acordaron que Brody estaría en la vida del bebé, pero no cómo su padre, osea sí iba a aportar todo lo monetario, aunque él ni siquiera tuviera una casa fija, ni trabajo fijo, pero no cómo su padre.
Él creía ser muy cool para ser un padre, así que se conformaba siendo un capullo de primera categoría.
Ante el escenario que se le presentaba a la familia Berry, después de una conversación muy tensa, ambos padres aceptaron aquel arreglo, ellos muy chochos de poder ser abuelos.
Es así que, haciendo un sacrificio enorme, le compraron un departamento a su niña en New York, para ella y el bebé, para que no se preocupe por tener que pagar el alquiler, y sólo se preocupe por ella y su niño.
Brody viendo la comodidad en todo, convenció a Rachel para poder siguiendo vivir con ella, pero no en plan de papá, sino de amigo del peque.
"Tremendo capullo"
Es así que Rachel se conformó con Brody, pudiendo él ayudarla o eso creía ella para seguir con sus clases y a la par criar a su peque, la verdad es que eso nunca se dio.
Eso hasta que estalló la gran crisis, y él se fue "a comprar cigarrillos"
…
Quinn estudiaba en Yale.
- Soy una imbécil – ese era su mantra, era algo que ella se repetía a menudo, por el "gran" hecho de alejarse de Rachel ante su inmensa inseguridad, y ante el sentimiento que casi le partió el corazón cuándo ella vio a su Rachel besando a Brody apasionadamente, un día que ella de sorpresa fue a visitarle.
Ella se fue sin decir una sola palabra y con el corazón muy magullado.
Pobre
Y es que acaso, ella se fue prematuramente, y no vio la cachetada monumental de Rachel a Brody segundos después.
- Soy una imbécil – se repitió extrañándola cada día más, imaginando cómo debía estar pasando ese día, ignorando que había tenido un bebé y que él era el gran amor de su vida y no el fantoche de Brody.
- ¿Sólo quiero saber dónde vive San, nada más? – le pedía Quinn por el teléfono a su antigua amiga, misma de la que se había distanciado hace mucho, ella aún no sabía la razón, y no sabía que esa razón tenía nombre, "Rachel"
Y es que cuando ella se embarazó, Santana fue su gran confidente. Equívocamente Quinn pensando que ella había tomado bandos, Santana eligiendo el de Rachel, ambas se alejaron y en muy malos términos.
Ahhh, tantos inconvenientes, por la falta de comunicación.
- No me cuelgues, no me cuelgues – pedía Quinn ante la llamada cortada – joder ¡
Quinn, tardó casi un mes en conocer la dirección exacta de dónde vivía Rachel.
Un mes después estalló la pandemia, un jueves estando ella en clase, militares desplegados en todas las calles.
El gobierno en acción…
Quinn estaba en clases, cuándo un militar a cargo entró aún estando un profesor dictando clases – todos a sus casas, ahora, es una orden del gobierno.
Y así todos fueron ordenados que se fueran a sus hogares, Quinn al departamento que alquilaba, uno el que pagaba su padre que aún al ser divorciado de su madre, seguía ayudándole monetariamente, no por quererla, no, eso jamás, sino por su propia imagen.
- Mierda – decía Quinn mirando el canal de noticias en su televisor, y cambiando canales, ella se dio cuenta que la noticia estaba en todos los sitios dónde básicamente decía la llegada de este virus, el % de contagio y el su letalidad – coño – juró ella preocupada, no por ella, sino por Rachel.
Aparentemente este virus aún no había llegado a Australia, quién había tomado todas las medidas necesarias para aislarse y así poder defenderse de este virus – qué bueno ¡ - suspiró ella sabiendo que Shelby y Beth estaban de viaje allá, y por tanto estaban seguras, ellas no podrían salir del país aunque quisieran, así que estaban seguras.
Ellos lo pudieron hacer bien, el país dónde estaban y varios otros no.
Finalmente había ocurrido el pandemónium, y ¿cómo se dio cuenta Quinn que algo terrible pasaba?
Cuando al prender el televisor, lo primero que vio, fue a las personas acudir masivamente a los supermercados y pelearse entre ellos por las rumas de papel higiénico que llevaban, y el agua embotellada, el alcohol, las mascarillas – ufff, que están dementes – observó ella preguntándose - ¿Qué coño van a hacer con una ruma de papel higiénico?
Y ante el caos reinante, el gobierno ordenó, toque de queda – "A partir de las 6:00pm a 5:00am del día siguiente se instaura el toque de queda, nadie sale, se quedan dónde estén, bajo orden de arresto" – dijeron ellos
Y Quinn viendo que la mierda se estaba poniendo real, y que en las calles había mucho caos, decidió que no quería pasarla sola, no quería sobrevivir así, ella estaba muy preocupada por su Rachel.
Es así que cogió una mochila, colocando unos snacks y unas bebidas, fue a la farmacia a comprar lo necesario para su viaje.
- No hay ni alcohol, ni guantes, ni mascarillas, nada de lo que pidió señorita – le contó la dependienta.
- ¿Ni alcohol en gel? – preguntó ella preocupada queriendo protegerse.
- Nada de nada, señorita – negó la señorita.
Y Quinn aún preocupada no tuvo nada que hacer que irse, ella fue al cajero y sacó unos quinientos dólares, escondiéndolos en la costura de su jean, y así cómo estaba vestida se fue a tomar le último tren que salía ese día, intentando no tener contacto con las barandas, las puertas, intentando tener el mínimo contacto con todo, por si acaso.
Ella aprovechando que un señor entró al tren y la puerta mecánica se abrió ingresó a el, sentándose en el lugar más solitario que encontró, viendo que la gente estaba con mascarillas, y ella no, cubriéndose así con su abrigo.
El tren se puso en marcha, sentada ella cerca a la ventana, pudo ver todo el desorden en las calles, los militares, el rocha buz que botaba agua a mucha potencia, las tanquetas, los saqueos, el gas lacrimógeno, de todo un poco – joder – susurró ella impotente al preocuparse por Rachel y dónde estaría – aguanta hermosa – susurró en su mente, muy decidida a encontrarla, dónde sea que ella se encontrase.
El tren llegó a su destino, una hora después y Quinn usó la misma táctica al salir que al entrar, sin tocar las manijas de las puertas.
El tren la dejó en un paradero dónde aún había algo de transporte informal, ella igual intentó guardar su espacio y no tocar nada, otra hora después, ella llegó a destino, ¿o no?
Ella se había equivocado y había ido en dirección contraria a este.
- Joder, carajo ¡ - se quejó ella viendo preocupada a su alrededor sin reconocer nada, siendo casi las cinco de la tarde.
Ella al no ver transporte caminó un tramo evitando las carreteras transitadas por si un militar le detenía pidiéndole que regrese a su casa, o interviniéndola, preguntándole la razón por la que se encuentra ahí.
Ella caminó por un rato más, eso hasta ver un camión que llevaba maderos.
- Espera, espera, para por favor – pidió ella en la mitad del camino
- Eh, quítate de ahí – le pidió el chofe estando Quinn en medio del camino.
- Por favor llévame – le pidió Quinn al hombre y este se negó siquiera a darle la mano diciendo – no, no sé si estás infectada.
- No lo estoy – decía ella
- Podrías estarlo – decía él
Un pequeño debate de por medio y la plata ofrecida por Quinn asegurándole que no tenía que llevarle en la cabina, al encontrarse el hombre muy preocupado por su seguridad de no infectarse con el virus, y podía llevarle en la tolva escondida entre los maderos hizo la magia.
Más adelante en un cruce de caminos, militares detuvieron su carro y con la mucha incertidumbre y desconocimiento sobre el virus, no tocaron su carga, y por tanto no vieron a Quinn escondida, dejándolos pasar.
El chofer condujo cerca a una hora, y dejó a Quinn cerca a la dirección que ella tenía escrita en un papel.
- Ve con cuidado – le dijo – ya es toque de queda, si los militares te encuentran, te van a arrestar – soltó él y Quinn asintió dándole las gracias.
Es así que ella aún con tierra por toda su ropa, y con su mochila al hombro caminó por las calles aledañas intentando no demorarse mucho, con paso presuroso hacia la dirección indicada, preguntando a dos señoras en su camino por la dirección.
El primero dándole indicaciones de cómo llegar muy distanciado de ella y con la mascarilla, aunque lo primero que dijo fue – ponte mascarilla, pequeña.
- Aún no las he encontrado, pero si no hay, las voy a hacer por mí misma – le dijo Quinn cubriendo su boca con su brazo.
- Sí – dijo ella asintiendo – debes tener mucho cuidado – observó la señora, y luego le dio las indicaciones para llegar a la dirección.
La segunda señora que Quinn vió, le dibujó en un papel cómo llegar y dejó el papel en el piso pidiendo a Quinn que lo tome estando ambas muy separadas – muchas gracias señora – indicó Quinn – apúrate – pidió ella - estamos ya pasadas las 6pm, si la policía te encuentra va a arrestarte – indicó
- Sí señora, muchas gracias – dijo Quinn antes de seguir su camino.
Ella caminó por diez minutos más, hasta que vió el edificio de diez pisos frente a ella.
Y llegando a él, otro inconveniente frente a ella, ¿cómo entrar sin tocar nada?
Ella se quedó parada por unos cinco minutos pensando hasta que se le ocurrió una tonta idea pero que podría ir bien.
Ella sacó un polo de su mochila, y con él agarró el metal de la aza de la puerta para abrirla, ahí entró, haciendo uso de su polo tocó todos los botones del intercomunicador diciendo – pizza.
Y después de ello esperó a que alguien le respondiera.
- No pedimos nada – una pareja del segundo piso.
- Sube al quinto piso – entre risas un par de adolescentes.
- Joder aléjate de nosotros ¡ - un hombre paranoico posiblemente igual que ella.
- Pero qué irresponsabilidad – una vocecita que ella había extrañado mucho y cuya luz se había prendido en el piso 9.
- Joder es ella – susurró Quinn
Y posiblemente la pareja del quinto piso le abrió la puerta con cierre electrónico, pudiendo así Quinn protegiéndose con su polo, ingresar, usando las escaleras, desechando su polo en la papelera que encontró en el piso seis, abriendo después la puerta del piso 9 empujándolo con su rodilla.
Así Quinn llegó al piso nueve, encontrando ahora tres departamentos en él – carajo – susurró.
Y ya casi llegando a Rachel.
Ella tocó la puerta con su zapato, dando tres golpes para llamar, y luego tomar distancia del departamento, viendo que un hombre abría la puerta sin abrirla realmente y la miraba de una rendija.
- ¿Rachel Berry? – preguntó ella
- El segundo – le respondió él antes de cerrarle la puerta de un golpe.
- Ufa, qué amistoso – soltó Quinn susurrando y limpiándose un poco la tierra, para parecer más presentable, ella fue hacia la puerta de Rachel y con el zapato toco tres veces otra vez, esperándola a que le abriera.
Lo que no esperó es que no le abriera Rachel, sino un muy adorable peque rubiecito, con unos muy pero muy lindos ojos marrones, su jean de tirantes y su camisita blanca, con su juguete de patito en una mano.
El peque abrió la puerta con una gran sonrisa, cómo esperando ver a alguien conocido y que se cortó poniendo él su lindo pucherito al verla y no reconocerla del todo al inicio, pero sí después.
- Estás en el libro de mi mami – soltó él causando gran confusión en Quinn.
Quién respondió - ¿qué?
Y de fondo la indiscutible voz de Rachel – mi amor, no abras la puerta ¡ - viniendo corriendo a su encuentro paralizándose al ver a Quinn después de un poco más de 4 años.
- Quinn – susurró Rachel con gran impresión.
- Ohhh, sí Quinn ¡ - soltó el bebé emocionado – sabía que eras tú – dijo sonriente, mientras Rachel se desmayaba y Quinn abría sus ojitos grandemente. Cómicamente al igual que el peque al ver a su mamá en el piso y no parada.
- Mamiii ¡ - gritó el peque
- Rachel ¡ - gritó Quinn mirando al peque y de vuelta a Rachel – joder ¡ - soltó después entre risas del peque que decía cubriendo su linda boquita – mala palabra – entre risitas adorables que después de ver a su mami en el piso cesaron del todo.
...
Nota:
- Hola, bienvenido(a) a una nueva historia Faberry
- He pensado en escribir esta historia, dado estos tiempos estresantes, muy estresantes, contra este virus hijo de puta, he pensado también en no publicarla, pero al final he decidido que sí, que tenía que hacerlo, traer algo de humor, ternura, romance, # Always Faberry, en estos difíciles tiempos.
- Aún la estoy escribiendo, no sé cuántos capítulos tendrá, les avisaré cuándo pueda.
- Gente por favor, a cuidarnos todos, para sobrevivir todos, son tiempos estresantes, pero va a parar, se va a detener, y vamos a ganar la lucha contra este virus, todos juntos, y a por todas. Con fé, con valentía, con paciencia y con mucha esperanza para el futuro, vamos a por todas.
