Capítulo IV: Duerme bebé

Al peque le encantó el tocino, Quinn lo frió y lo cortó en pequeños trocitos para darle a Liam, su primer bocado fue de indecisión, pero cuando probó el segundo sus ojitos se abrieron grande causando la algarabía en Quinn y - más, más – que pedía Liam entre saltitos, eso y el bufido de Rachel, encantada de ser superada en número por la adoración de su peque al tocino y la hermosa imagen que se formaba entre su peque y Quinn.

Ambas mujeres se miraron, compartiendo sonrisas cómplices entre las vivas del peque del sabor nuevo que le había gustado.

- Ufff superada por un trozo de tocino – bufaba Rachel mientras limpiaba la mesa y su peque se encontraba corriendo alrededor del sofá.

Quinn se quedó mirándola un momento, encantada de la carita de Liam, y la de Rachel, ella se sonrojó por el pensamiento, y probando su suerte, decidió dar un salto de fe, ella fue hacia Rachel abrazándola por detrás, causando sorpresa en Rachel que soltó el plato rompiéndolo en el piso – Quinn ¡ - medio gritó ella por la sorpresa, volteándose y accidentalmente golpeando con su cabeza el ojo de Quinn – auuuuu – soltó ella cubriendo su ojo con una mano – joderrr – se quejó adolorida.

- Mierda Quinn – dijo Rachel, asustada por su ojo, no enojada para nada, sino muy preocupada, todo ante el peque corriendo cómo Superman alrededor del sofá.

- Auuu Rach – se quejó Quinn cubriéndose un ojito y moviéndose un poco, ella descalza pisó uno de los tantos pequeñitos pedazos de vidrió soltando un grito de dolor que asustó a ambos Berrys.

- Mierda Quinn ¡ - soltó Rachel asustada, a la par que el peque ponía su poderoso puchero preguntando - ¿mamiiii? - Y su mamá notando lo asustado que parecía estar dijo – mi amor, no vengas para acá – le pidió con la mano en alto, para que su bebé no se corte al igual que Quinn – Quinn se ha lastimado amor, eso es todo, voy a ayudarle – le explicó para que el peque no se asuste.

- Sí bebé, no te asustes, voy a estar bien – acotó Quinn

- Ok – dijo el peque rascándose su cabecita no del todo seguro - ¿Quinn helado? – preguntó el peque con su ya muy lindo puchero

- ¿Rach? – dijo Quinn

- Sí mi amor, helado – dijo Rachel y el peque asintió con una sonrisa. Entonces Quinn entendió que talvez el peque se había lastimado antes y que talvez le habían sobornado con helado para que no llore.

Rachel ayudó a Quinn a sentarse al sofá cojeando y con un ojo cubierto por la mano al estilo pirata – siéntate aquí cariño – le dijo ella, yendo por un helado y por dos vasos con dos cucharitas.

Quinn se sonrojó ante el apodo de cariño, viendo que Rachel regresaba con dos vasos, dándole uno a Liam, un vaso con una cuchara de helado, sólo un poco.

Lo suficiente para hacer feliz a su peque, y a la par para no enfermarlo, una cucharada chiquitita, que ufff para Liam, era muchísimo, él estaba muy feliz, pero también preocupado por Quinn.

- ¿Quinn bien? – les preguntó a ambas con su muy adorable puchero.

- Quinn bien, mi amor – le dijo su mami regalándole besitos en ambas mejillas

- Estoy bien mi amor, no duele – le dijo Quinn, mintiendo un poquito para no asustar al cuchi.

El peque asintió y ya un pelín feliz, empezó a disfrutar de su helado, comiendo con una cuchara pequeñita que le gustaba mucho, siendo él de lo más adorable, imposible de no ser arrullado por ambas mujeres.

Liam siguió comiendo su helado, sentado en el sofá a ver un programa de animalitos.

Mientras Rachel se hacía cargo de Quinn.

- A ver cariño – le dijo a Quinn – muéstrame tu ojo – le pidió cogiendo su carita muy delicadamente, sonrojando mucho a Quinn, que tenía a Rachel ligeramente inclinada sobre ella, y ella siendo tan gay por Rachel cómo era se le quedó muy prendada e impresionada por sus labios, por su belleza.

- Mierda Quinn – soltó Rachel despacito para no alertar a su bebé – se te va a poner morado, lo siento – pidió apenada.

- No, yo – respondió rápidamente Quinn ya que no quería ver ese gesto en su Rachel.

Y ella delicadamente sopló en el ojo de Quinn, así cómo lo tocó con las yemas de sus dedos suavemente para calmar a su Quinn, qué se sentía ufff, muy mareada, no por el golpe, sino por Rachel.

- Auuu Rachel – se quejó Quinn cómo niña chiquita cuando ella le tocó el dedo del pie y sintiendo su vacilación, Rachel se sentó en el sofá con el pie de Quinn sobre su regazo lanzándole un beso volado para que Quinn se comporte, para luego ver su pie y el infame pequeño vidrio que había osado herirla, perdiéndose así la expresión de Quinn y su carita muy roja por la sorpresa.

Rachel cuidó de su pie, lo curó, y al final le dio un suave apretón, todo ante la mirada enamorada de Quinn.

- Muy bien, todo listo – dijo Rachel mirándola, Quinn se quedó callada ante tanta belleza - ¿y porqué pasó todo esto? – el preguntó juguetonamente muy suave también, teniendo toda su atención en ella, y viendo a su peque reír por el pato que salía en la tele persiguiendo a un gato, con total atención a ello.

- Mami pato – le dijo a su mami

- Sí mi amor – le contestó ella con una gran sonrisa, para después mirar a Quinn y preguntarle con la ceja levantada, esta vez sin palabras, pero poniendo toda su atención a la pregunta anterior.

- Ehhhh, quería darte un abrazo – dijo Quinn muy rojita

- Awww – se derritió Rachel por la carita roja de Quinn, quedándose levemente impresionada por tanta belleza y adorabilidad, y digo levemente ya que la otra parte era de preocupación aún sabiendo que ella estaba bien.

Ambas mujeres se quedaron en un silencio cómplice, teniendo de fondo las carcajadas de peque ante la visión de la tele.

Mismo silencio que se reprodujo horas más tardes, cuando el peque estaba ya dormido en su camita, y ambas chicas fingiendo mirar la tele, ambas en el sofá.

Ambas mujeres aprovechando su compañía, aprovecharon para ponerse al día, notando ambas muchos malentendidos y la obvia falta de comunicación atravez de los años.

Ambas aprendieron mucho de sí mismas, el periodo de tiempo y el porque Quinn se alejó de ella, el embarazo de Rachel, la adoración y el hermoso ser creativo, inteligente y adorable que era Liam.

- Entonces, si lo piensas el hecho de haber perdido la comunicación casi cuatro años, no tiene ningún sentido – soltó Rachel cogiendo con una mano su cabeza.

- Ninguno realmente – acotó Quinn – lo siento mucho – repitió

- Quinn no fue de toda tu culpa – le dijo cogiendo su mano y dándole un fuerte apretón, Quinn asintió y dijo – aún así, todos los "lo siento" que te pueda decir no basta, es decir – se explicó ella con pesar – me he perdido de Liam desde que nació, si lo piensas Rachel eso es horrible – dijo ella apenada

Y es ahí que Rachel pudo cerciorarse y confirmarse que definitivamente Quinn Lucy Fabray era un ser muy especial, ya que ella había conocido muy poco tiempo a Liam y ya así, era su prioridad a comparación de lo horrible del actuar de Brody.

- Has llegado a mi vida, justo en el momento adecuado – dijo Rachel – y eso es grandioso – le dijo. Quinn muy emotiva por el peso de sus palabras asintió regalándole una sonrisa cómplice que Rachel copió.

Ambas después de eso se pusieron a ver un poco de televisión, sin verla realmente cada una meditando en el poder de las palabras.

- ¿Puedo preguntar por qué has venido? – le preguntó Rachel mirándole de costado – y ojo, no me estoy quejando, ni reprochándotelo, es más me encanta que estés aquí – soltó con una sonrisa tímida, pero con mucha firmeza en sus palabras

Quinn que estaba prendada por la belleza de Rachel se obligó a atender y a responderle con la verdad.

- A ser valiente, Fabray – se dijo internamente

- Desde años atrás – empezó a narrar Quinn ante una atenta Rachel – siempre me fastidió perder el contacto contigo, todos los días pensaba en ti…

- Yo también – le interrumpió Rachel para después con una sonrisa tímida pedirle que continúe.

- … y pues cuando estalló "el virus" – continuó Quinn ante Rachel que asentía – todo se fue a la mierda muy rápido – Rachel volvió a asentir – y esa fue mi llamada de atención, ese fue el culmino de todo. No podía quedarme cerca a Yale en mi gran departamento y no saber nada de ti y pues cuando vine aquí, que bueno que vine aquí, te vi, conocí a Liam y por eso sé que no puedo dejarlos a ambos, no puedo pasar la cuarentena sola, no puedo, siento que debo protegerlos a ambos, no que debo, eso suena a obligación – se rectificó ella – que quiero protegerlos – culminó Quinn y ante la mirada impresionada de Rachel, algo de orgullo notó Quinn, ella continuó – por eso te pido Rachel que me permitas estar aquí, por favor – ahí la interrumpió Rachel. Sin saber un par de cosas de Quinn, cómo que en su mochila llevaba mucho dinero retirado de su cuenta por sí su padre decidía cancelarle la cuenta y su apoyo, al saber que estaba viviendo con la hija de los Berrys.

¿Y pues cómo lo iba a saber?

Russell sabía todo, siempre llegaba a enterarse de todo, así que era sólo cuestión de tiempo para que se enterara.

- Quinn me impresionas – soltó Rachel con una mirada orgullosa, Quinn levantó su famosa ceja preguntándole sin preguntas el porqué de aquello.

- Porque – se explicó Rachel – llegas dos días de conocer a Liam y ya somos tu prioridad.

- Siempre serán mi prioridad Rachel – añadió ella – y ahora Liam también

- Eso mismo ahí – indicó Rachel – eso es por lo que te llevaba recordando y mucho eh – compartiendo una mirada cómplice – en los álbumes de fotos, ahí por qué Liam te conocía – y es ahí con la memoria presente ella soltó una risita muy adorable que le encantó a Quinn, quién se derritió por ella – creo que Liam podría estar enamorado de ti, te mira con una mirada muy woahhhh

- Y no es el único Berry que me mira así – añadió Quinn con un guiño coqueto ante Rachel que se sonrojó y mucho asintiendo a la par.

Y ella podía seguir y seguir, pero no quería tentar a su suerte, Rachel le había permitido pasar la cuarentena con ella y el peque y eso era lo mejor de lo mejor.

- Te he extrañado demasiado Rachel – añadió suavemente y Rachel con un nudo en la garganta por la emoción asintió sonriente con lágrimas no derramadas en su mirar.

- Ven aquí – pidió Quinn abriendo sus brazos para que ella le dé un abrazo fuerte, cosa que hizo casi inmediatamente, Rachel se arrojó en sus brazos, y Quinn la cobijó en ellos, asiéndose del cuerpo de Rachel para recostarse en el sofá y poner a Rachel sobre ella quién se acurrucó aún más en Quinn, fundiéndose ambas en uno, cómo debió ser desde el principio.

- ¿No sé si esto hacen las amigas Quinn? – preguntó muy suavemente Rachel para no romper la burbuja en la que ambas estaban muy unidas.

- Shhh Rach – pidió Quinn – siempre hemos sido más que amigas – dijo regalándole un beso en la sien de Rachel – Kind off – añadió

- Kind off – añadió Rachel.

- Permítete estar, relájate – le pidió Quinn sintiendo los nudos en su abrazo

- Liam – susurró Rachel en su cuello acurrucándose más sobre ella.

- Está durmiendo su siesta y yo lo cuidaré, estaré atenta, duérmete Rach – pidió ella y Rachel embebida de tantas emociones así lo hizo.

Ella se permitió descansar, dejarse estar, recostada en los brazos de su Quinn, se permitió ser contenida, cobijada, se permitió después de casi cuatro años, un sueño muy relajado, muy necesitado, un sueño reparador. Casi igual a la noche anterior dónde durmió con Quinn sólo que esta vez mejor.

Rachel se durmió y Quinn se permitió sonreír enormemente muy feliz a tener a su amor en sus brazos, a su Rachel.

Así ambas descansaron un par de horas, eso hasta que el peque hizo su aparición.

- ¿Mami? – preguntó el peque desde su cuarto ya habiéndose levantado – mami – repitió un pelín ya fuerte.

- Liam – susurró Rachel en el cuello de Quinn haciendo que un escalofrío le recorra toda la columna.

- Mierda – susurró Quinn

- Mami – dijo un poco ya fuerte, decidido el peque ante que su mami no iba, entonces él fue a verla y a buscarla, él sabía bajarse de su cama él sólo, lo que no sabía era subirse por sí sólo. Eso lo cambiaría Quinn ni bien enterarse de ese hecho.

- Mami – repitió el peque yendo a su encuentro - ¿mami, Quinn? – preguntó el peque viendo a su mami dormir sobre Quinn acurrucada.

- Mami está durmiendo mi amor – le dijo Quinn

- ¿Mami, sueño? – preguntó el peque

- Sí sueñito mi amor – le respondió Quinn

- ¿Y su manta? – preguntó muy observador el peque con su almohada de patito en la mano.

Su lindo y muy valiente patito.

- Oh está bien – observó también Quinn – ella necesita su manta.

- Liam – susurró Rachel moviéndose sobre Quinn y queriendo levantarse, Quinn más despierta hizo el amague de cogerla para que no se mueva del todo.

- Rach, tranquila, sigue durmiendo, te llevo a tu cama y de ahí a Liam – le susurró

- Sí mami, sueñito – añadió el peque y con eso Rachel terminó de despertarse atinando a reírse cómplice con su peque cuando Quinn la cogió estilo novia y la cargó entre sus brazos, fingiendo que la soltaba para hacer reír a ambos Berrys, música para sus oídos.

Quinn la cargó muy dispuesta a llevarla a su alcoba – bien Liam, dirige el camino, yo te sigo – le dijo Quinn por más que ya conocía el camino.

Y Liam más que encantado que él dirigía, y que Quinn le daba la importancia que él necesitaba, con el pecho hinchado de orgullo de que podía realizar esa importante labor, guió a Quinn al cuarto de su mami.

- Duerme princesa – susurró Quinn a una Rachel muy rojita y muy despierta al colocarla en su cama en el centro de ella.

- Duerme princesa – repitió Liam ante la mirada muy orgullosa de su mami.

- Ahora el príncipe hermoso de aquí –Quinn lo levantó y lo puso sobre su hombro.

- Woahhh – soltó él divertido – muy alto, muy alto – dijo

- ¿Te bajo? – preguntó preocupada Quinn qué él tuviera miedo

En cambio, él negó con su cabecita divertido diciendo – más alto, más alto, abu Berry – dijo él y ante la mirada confusa de Quinn, Rachel explicó la situación – mi papá lo sube en sus hombros y lo pasea cómo si fuera un safari.

- Ahhh – entendió Quinn y haciendo un pequeño vaivén que le gustó mucho al bebé, pero sólo un poco, ella no quería revolver su estómago, ella lo acostó junto a su mami. Repartiendo muchos besos sobre su carita, ante un Liam sonrojado, pero muy feliz de ser el centro de atención y ante una muy encantada y muy feliz Rachel por la sensibilidad de Quinn.

- Ven aquí – pidió Rachel rojita ante Quinn para que duerma con ellos.

- Aquí Quinn – repitió el peque y Quinn imposible de negarle nada a un Berry y mucho menos a dos, así lo hizo.

Así los tres se acurrucaron con Liam en el medio, a dormir.

- Duerme bebé – susurró Rachel a su bebé y después a Quinn que, aunque impresionada por el diminutivo muy feliz y muy sonrojada repitió también – duerme bebé al peque y a Rachel

Y así los tres se pusieron a dormir, ambas mujeres muy sonrojadas, con sonrisas cómplices.

Y quién diría, que Quinn tuviera tanta gloria de dormir la primera noche con un Berry y la segunda con los dos, más feliz de lo que estaba, imposible.

...

Nota:

- Ésta pequeña historia corta, tendrá 9 capítulos.