Capítulo VI: Uhhh oh

2 días después…

- Fuchi mami – dijo el peque caminando hacia Rachel con su juguete de patito en la mano – huele feo – indicó el peque sobando su linda naricita.

Y así es, olía cómo a rata muerta, sólo que peor, muchísimo peor, Rachel cargó a su peque y lo llevó al lado norte, a su área de juegos, dejándole sobre la alfombra para que juegue con sus cubos a construir pequeños edificios, abriéndole la ventana para que entre un poco de viento y el peque no huela tanto lo otro.

Estando la ventana un poco alto para él, así era imposible para que el peque se aviente o sufra algún daño.

Y mientras Rachel cruzaba miradas preocupadas con Quinn, ella estaba dedicándose a buscar la fuente del olor, buscando entre el refri, todas las esquinas, pensando que quizás una paloma entró o una rata y se había muerto adentro del departamento.

Sólo que no encontraba nada, y el lugar realmente, cada segundo apestaba más, si acaso eso era posible.

- Kyle averigua qué es y no regreses hasta que lo sepas – decía una voz femenina afuera de la puerta

- Sí mi amor – contestaba el hombre enamorado.

- Pfff, pisado – murmuraba Quinn divertida al oírlos

- ¿Quinn? – preguntó Rachel desde su lugar en el sofá viendo las noticias sin verlas realmente, sin volumen, para no asustar al peque sobre la situación que se vivía fuera de su departamento.

- ¿Sí Rachel? – respondió ella mirándole desde la cocina pensando cómo en la tierra, Rachel lograba lucir cada día más hermosa y eso sin maquillaje, pufff, Rachel era una reina para ella

- Averigua que huele – le pidió

- En seguida Rach – contestó ella

Sí claro, ¿Pisado? Probablemente, ¿Azotada? Totalmente

Quinn revisó cada centímetro del departamento sin encontrar nada, y cómo oía ruido de afuera, fue a ver qué pasaba.

- Quinn tu mascarilla, guantes ¡ - gritó Rachel desde adentro

- Máscara, guantes ¡ - gritó el peque

- Sí mi amor – contestó Quinn haciendo reír al peque y sonrojar mucho a Rachel.

Prevención primero, tu familia primero, los vecinos también, todos seguros.

Quinn salió del departamento encontrando a Kyle cerca a la puerta del departamento del primer tipo al que Quinn le tocó la puerta, olisqueando cómo sabueso.

- Puajjj – decía Kyle intentando no vomitar.

Quinn acercándose intentó también no vomitar tosiendo repetidamente haciendo que Rachel salga y mire desde su puerta y Alba, la esposa de Kyle también desde las suyas.

- ¿Qué pasó cariño? – preguntaron las dos mujeres a la par mirándose luego para con sonrisas cómplices saludarse cariñosamente, siendo Alba una de las mejores amigas de Rachel.

- ¿Crees que se murió? - le preguntó Kyle a Quinn, ambos habiendo oído un fuertísimo ruido hace dos días atrás.

- Joder no sé – respondió Quinn preocupada mirándole.

- Ten cuidado ¡ - le gritó Alba a su esposo quién asintió antes de guardarse otra vez en el departamento.

- Sí mi amor – contestó él

- ¿Mami qué pasa? – preguntó su peque queriendo ir a ver, valiente el cuchi, Rachel cerró la puerta antes que el peque llegue y pueda ver algo que lo asuste.

- ¿Crees que murió? – volvió a repetir Kyle mirando preocupado a Quinn

- No sé - respondió ella - pero vamos a solucionarlo ahora mismo – dijo Quinn intentando abrir la puerta.

- No abre – indicó Kyle

- Sí ya me di cuenta – le dijo entre risas nerviosas a él, nerviosos ambos por lo que podrían encontrar atrás de la puerta, sacando ella un par de ganchos de pelo que manipuló para intentar abrir la puerta, igual a cómo le había enseñado Santana.

- Espera – pidió Kyle sacando un par de bolsas plásticas grandes de su bolsillo de atrás – mi esposa me la hace ponérmelas si voy a entrar en cualquier otro lado que no sea la casa, ya después cuándo entre a la mía, me la quito y me ducho, todo por seguridad.

- No te preocupes – le dijo Quinn ante Kyle que volteaba los ojos juguetonamente - Rachel me dio estas bolsas floreadas – le mostró Quinn, poniéndoselas tanto ella cómo Kyle las suyas.

Ya con todas las medidas de seguridad puestas, suponiendo ellos que iban a entrar a un departamento de un hombre mayor posiblemente muerto por el virus hijo de puta, ellos no dispuestos a tocar nada sin protección.

Quinn se arrodilló y en un par de movimientos, abrió la puerta, mostrando que sí Santana la viera, ella estaría muy orgullosa de ella, eso después de gritarle y reclamarle el porqué había desaparecido por tanto tiempo.

Quinn abrió la puerta, ambos entraron al departamento, invadiéndolos un olor insoportable, que le hizo llorar los ojos y vomitar, y al oírse vomitar, volver a vomitar otra vez, salvando por poco y nada sus mascarillas.

- Mierda, mierda – murmuraba Kyle mientras escupía el mal sabor de boca y el olor que le entraba por la nariz.

- Joder – juraba Quinn, ambos agachados al estar vomitando.

Ni bien los dos estuvieron enteros y repuestos, ambos empezaron a buscar por el departamento la fuente de ese olor, encontrando ellos un charco de sangre cerca a la puerta del estudio.

- Carajo – soltó Quinn asustada - ¿lo habrán matado, algunos cabrones? – preguntó Quinn pensado que algunos cabrones pudieron aprovecharse del anciano y asesinarle

- Ojalá que no – respondió Kyle también asustado queriendo agarrar algo para defenderse, en un hecho totalmente involuntario, pero a la par, el hecho de no querer tocar nada.

- Tocas algo y te mueres – le decía la extremista de su mujer – no toques nada

Y él así no tocaba nada, Quinn tampoco tocaba nada teniendo el rostro de su Rachel en su cabeza y el del peque – su seguridad primero - se decía ella

Ambos se decidieron entrar al estudio encontrando un gran bulto, enorme realmente en la mesa, oliendo fatal, y con larvas encima, en total putrefacción – joder – soltó Quinn dándose cuenta de lo que realmente se trataba.

- ¿Quién carajos les dijo que entraran a mi departamento? – preguntó a sus espaldas, el señor propietario del departamento.

- Ahhhhhhhh ¡ - gritaron ambos por el susto, volteando a verlo

Después de eso todo pasó muy rápido, segundos después, a toda prisa entraron corriendo Rachel y Alba buscando a sus parejas.

Humm

Hummm

Alba a su esposo, y Rachel a su Quinn.

- ¿En serio Rach? – le preguntó Quinn un pelín más calmada e intentando reprimir una sonrisa ante la inmensa adorabilidad de su Rachel

- Fue lo primero que cogí – dijo Rachel sonrojada bajando el plátano que tenía en la mano cómo arma de defensa.

- ¿Pensabas tirarla o qué? – preguntó Quinn divertida.

- Tranquila ricitos – dijo Alba defendiendo a su amiga, y bajando una escopeta muy cargada que tomó para defender a su esposo.

- Eso sí es un arma – respondió ella y los cinco asintieron, incluyendo al anciano.

- ¿Qué hacen en mi departamento? – volvió a preguntar enojado el señor en lo que Alba al ver que ya no había peligro, corrió a abrir las ventanas para ventilar el ambiente, de olor asqueroso.

Ya todos más tranquilos, se aclararon las cuentas, el nieto del señor le había regalado una oveja ya muerta, para que el señor la troce y tenga comida que poner en el congelador y así le dure más.

Su nieto no se la había cortado ya que su abuelo en su juventud había sido carnicero y sabía cómo hacerlo, era algo que le gustaba hacer.

La carne llegó, ambos la pusieron en la mesa del estudio con un gran golpe, el señor se puso mal, el nieto lo llevó al hospital, olvidándose así, a la oveja en la mesa, con el gran calor que hacía por ese tiempo, pudriéndose así, efectivamente.

- Ya déjense de tonterías – dijo el anciano – no estoy infectado, me hicieron pruebas – indicó él renegando - ahora salgan todos, afuera todos, que mi nieto va a ayudarme a limpiar con sus amigos, largo – soltó el anciano.

Y todos así hicieron caso, dejando en la entrada del departamento en el basurero, los guantes, mascarilla, las bolsas, todo, a petición del anciano.

- Cuídense, y dejen de ser estúpidos ¡ - les gritó antes de azotar la puerta dejando a los cuatro fuera, en el pasadizo.

- Bueno, creo que todos estamos nerviosos – indicó Kyle y las tres mujeres asintieron, cada quién a su casa a tomar las medidas de seguridad, extras, peor todo por seguridad, cambiarse de ropa, lavar todo por separado, bañarse, tomar todas las medidas de seguridad.

Y sólo estando recontra seguros de que están sanos, recién podían abrazar al cuchi, leerle, y seguir con sus tareas en su departamento.

Rachel sonrojada tomaba un vaso de agua en la cocina, Quinn aún rojita después del baño, le abrazaba de lado repartiendo besos en su cien.

- Ayyy Rach – decía Quinn, antes de mirarse y empezar a reír cómplices.

Época dónde un virus de origen desconocido sale a jugar de manos, un juego de villanos, a crear terror, miedo y muchos nervios, y dentro de todo estaban ambas mujeres, y todo lo provocado por una oveja en estado de putrefacción.

- Todos estamos estresados, es verdad – dijo Quinn ya más calmada yendo a jugar con Liam, a disfrutar de su pura inocencia, a intentar relajarse un poco.

Rachel atenta a todo, con una gran sonrisa formándose en su cabeza.

El virus iba avanzando terreno, los hospitales estaban colapsando, demasiados casos para tomar en cuenta, demasiados muertos en sus propias casas, y sobretodo lo peor de todo, demasiado miedo, malos entendidos y la falta de comunicación reinante.

Pasó una semana, dos y tres…

Había caos, había miedo, había de todo un poco, aislamiento social cómo medida para sobrevivir, Quinn agradecida de haber vaciado la gran parte del dinero de sus cuentas y de tenerlo en su mochila, para seguir comprando la comida, medicina, todo lo necesario para estar bien, para superar la cuarentena.

Ambas mujeres miraban las noticias sólo cuándo su bebé había ido a dormir, y sí para Quinn, él era su bebé, y Rachel y Liam no podían estar más encantados de aquello, los tres muy felices.

El mundo podría no estar acabándose, no se estaba acabando, sólo tenía una gran enfermedad encima, una con la que estaba luchando, sea cual sea su origen.

- Unidos, estaremos bien – dijo muy decidida Rachel, y Quinn asintió, ellas estarían bien, sólo había que ser valiente, paciente, y ser muy paranoica con todas las precauciones encima.

Medidas preventivas tomaron y muchas, entre ellas:

- Salir, sólo lo necesario, y cuándo sea necesario, sólo una persona.

- Comprar para una semana, los víveres, las medicinas.

- Alimentarse bien, mucha vitamina C, menestras, lácteos, la enfermedad si te encuentra, debe encontrarte fuerte, para que resistas, para poder vencer al virus hijo de puta.

- De noche abrigarse, para no coger frío, no enfermarte, no toser, la gente a tu alrededor se pone muy paranoica cuando toces en la calle, todos andamos estresados.

- Cada que sales, usar mascarilla, guantes, alcohol, tocar sólo lo necesario, no cogerte la cara, los ojos.

- No abrazar a nadie fuera de tu casa, por más que sea tu mejor amigo, distancia social.

- Usar mucha videollamada, para acercar a los que están afuera.

- Comprar los comestibles, medicina, desinfectarse cada nada con alcohol.

- Cuando haces la cola para la compra, respetar el distanciamiento de metro y medio a dos metros.

- Lavarte las manos por veinte segundos, canta tu canción favorita mientras te lavas las manos.

- Cuando regreses a la casa, lavar tu ropa por separado, cambiarte, ducharte.

- Desinfectar las compras sólo si es necesario con un poco de alcohol o unas gotitas de lejía en agua con un paño, aquellas que tienen empaques, y sólo por fuera.

- Ser solidarios, si ves que tu vecino no se alimenta bien, ayudarle en lo necesario, ya que sí él se infecta, aumenta el riesgo de que tú te infectes también.

- Inventa juegos, come en familia, involúcrala en juegos, lecturas, fomenta la unión.

- Respeta la cuarentena, respeta las leyes del gobierno, ten fé, canta, baila, escribe, lee, relájate.

Si es verdad que todos estamos estresados, cundir en el pánico es incorrecto, ten fé, que al final todo estará bien.

¿Aún no está bien?

Es por que no es el final, venceremos, todos juntos, con fé, con paciencia y esperanza para el futuro.

En fin, las chicas tomaban muchas previsiones, y la pareja del otro departamento también, incluso el anciano de al lado.

Eso hasta que Rachel limpiando el cuarto de invitados dónde se quedaba Quinn y dónde ni un solo día, se había quedado a dormir sola, ya que siempre o dormía con Rachel o con Liam, ella acomodando la cama, levantó la mochila de Quinn cayéndose de ella, el fajo de billetes, dónde probablemente habría 10 mil dólares.

- Quinn ¡ - gritó Rachel inmediatamente.

- Uhhh oh, tienes problemas – dijo Liam mirando a Quinn que estaba sentada junto a él jugando con sus cubos.

- Rayos – susurró Quinn para no tratar de jurar frente al bebé.

Ella le dio un beso en la cabeza a Liam y se fue a ver a Rachel mientras el peque seguía jugando con sus cubos.

- Rayos – repitió

- Rach – dijo muy suavemente Quinn entrando al cuarto y cerrando la puerta detrás de ella, viendo a una Rachel con las manos en las caderas, mirando enojada.

- Siéntate ahora – le ordenó – si voy a llamarte la atención quiero lucir más alta – dijo adorablemente y Quinn tuvo que morderse los labios para no arrullarla - ¿qué es esto? – preguntó arrojándole el dinero, fajo que Quinn tomó y dejó en la cama.

- Son billetes no marcados, son míos, del cajero, todo legal – dijo lo obvio

- Ya sé que son billetes, Quinn – dijo cansadamente ante la ironía de Quinn

- ¿Entonces, por qué la pregunta? – jugó a inocente Quinn

- Quinn ¡ - medio susurró ya que no quería gritar para que su peque no se preocupe, dando un pisotón fuerte en el piso, aún con las manos en las caderas, luciendo de lo más adorable.

- Awww joder Rach, que te ves demasiado adorable – la arrulló Quinn sin poderse contener.

Rachel se sonrojó, pero igual pidió explicaciones y Quinn se las dió.

- Rachel ya sabes que no estoy en buen lugar con mi papá

- Eso lo sé – dijo ella pidiendo más

- Bueno, él sabe que existo, y me paga un departamento en una buena zona – admitió Quinn y Rachel asintió – sigue – pidió ella y así lo hizo Quinn

- Sólo por las apariencias, así cómo por las cosas que necesito en la carrera – dijo Quinn con un atisbo de pena de que su padre no fuera su padre – ¿así qué cuánto crees que se va a enojar cuándo sepa que estoy contigo y que me quedo contigo a lo de la cuarentena?

- No sé, enojado – dijo Rachel

- Rachel eso es subestimar el tema, él se va a enterar, él sabe todo, así que por eso retiré dinero, porque si me corta los fondos, al menos puedo protegerte a ti y a Liam, estar sanos y seguros.

A Rachel se le quedó una frase en la cabeza muy metida, ella iba a decir "no necesito tu dinero", pero sabía que talvez Quinn no lo iba a tomar bien, ella había crecido con la influencia de Russell después de todo, y ella no sabía cuánto daño ya había hecho ese hombre.

Así que mejor dijo – es un préstamo – mintiéndose a sí misma y a Quinn que al menos pareció un pelín más feliz.

Ambas sabían que Rachel estaba forrada, sus padres le ayudaban y mucho y jamás la dejarían por sí sola, mucho menos Shelby, ella tenía mucho en una cuenta en el banco, una a su nombre y otra de ahorros para su Liam, más la mentira blanca les sirvió a ambas esa noche.

La única razón por la que no estaban en la casa de los Berrys es que ambos eran médicos, en la primera línea de lucha contra este virus hijo de puta, por tanto, no podían ellas convivir con ellos por el momento.

Ambas después de eso salieron del cuarto, a cenar con Liam que estaba con un muy lindo puchero de que Quinn no tuviera que usar el sombrero de cono que tanto le hacía reír.

Ambas mujeres lo solucionaron con muchos besitos cortos a ambas mejillas, para la risa y deleite de el peque y de ellas.