Capítulo VII: Laura parte I
Habían pasado tres semanas de cuarentena, todavía faltaba una más, y quién sabe, talvez un par de semanas más, si la cosa empeoraba, y con ello tres salidas al super y a los demás comercios.
Salir sólo lo necesario, para cuidar a todos los que amamos. Un sacrificio menor para un regocijo mayor, mucho, pero mucho después.
Es así, que un Lunes 10am, Quinn estaba en su laptop tipeando y enviando trabajos que le habían mandado de su uni, educación virtual, algo que por más que pareciera trabajoso, a Quinn le gustaba, le daba paz, y continuidad al igual que lo hacía Rachel.
El peque tenía tres años, ese año iba a iniciar Kinder, pero la desgracia asoló, así que el peque también recibía educación virtual, ayudado de ambas mujeres, por videollamadas, Skype, WhatsApp.
Ambas lo ayudaban con sus libros de textos, a colorear o a remarcar las letras de las vocales, el abecedario, o a pegar bolitas de color maché sobre el dibujo de una letra en una hoja de su cuaderno.
A él le gustaba mucho, ya que pasaba tiempo con ambas que lo engreían mucho, y él siendo el ser adorable que era, se aprovechaba y mucho, no había un niño tan lindo y tan adorable, cómo él.
Él príncipe de la casa, el amor de ambas.
- Mami, beso ¡ – pedía él corriendo hacia su mami con ambos bracitos estirados, para que lo cargue, le de vueltas, lo adore, después iba con Quinn y le decía – Quinn, beso ¡ - esta vez corriendo lejos de ella, con mucha travesura, para que ella lo atrape, lo cargue y lo arrulle, y Quinn qué fingía que no podía atraparlo causando nada más que adoración ante los ojos de Rachel, mucha de ella.
Y un ruidito sumamente delicioso, la risa de Liam, que llenaba todo el ambiente, sumamente sublime, la adoración de ambas.
Es así, que un lunes, Quinn ocupada en el sofá, Liam pintando una ovejita en su libro en su área de juegos, que tenía un pequeñito colchón en el piso dónde él a veces se tiraba a pintar o a dibujar, el echado, riendo por sus creaciones y al costado su mesita con su silla pequeñita, un mini escritorio que era de su talla – soy grande ¡ - había dicho el peque muy feliz, festejando cuándo vió su mini escritorio, toda una adoración.
Rachel entonces viendo a sus dos amores ocupados, regalándole un beso a cada uno en la cabeza, fue a abrir la puerta seguido de – puerta mami – decía el peque – puerta Rach – decía Quinn.
- Puerta – decía finalmente Rachel riendo para su interior por la domestiquidad de toda la situación.
Y ella ni en su fantasía más extraña pudo adivinar de quién se trataba.
- Oh hey ¡ - le dijo la mujer efusivamente del otro lado, dejando caer su bolso, tomando a Rachel en sus brazos, levantándola del piso, haciéndola girar, Rachel carcajear del gusto y para cuándo ya tenía la atención de Quinn, darle un gran beso que hizo a Rachel gemir más de la sorpresa en sí, aunque esto no lo supo Quinn en ese momento que abrió la boca y los ojos grandemente, por la osadía de esta mujer.
- Delicioso cómo siempre – terminó de decir la mujer.
- Estás de coña ¿verdad? – le dijo Quinn venenosamente parándose, susurrando lo último, en camino a ambas mujeres, que sí, escucharon todo perfectamente por la cercanía de todo el mobiliario, el peque entretenido con una canción de pollitos y con su dibujo.
- Nena, ¿quién es ella? – preguntó infamemente la mujer con un brazo sobre Rachel, misma que miraba entre las dos, cómo un pez fuera del agua - bebé, ¿quién es? – preguntó retadoramente la mujer acomodándose aún mejor al lado de Rachel
- Ella no es tú nena, ni tú bebé – susurró con furia Quinn – ella es Rachel Berry y es su propia persona.
- Ajam, ¿quién carajo eres? – preguntó un poco fuerte.
- Cállate, joder – susurró enojada – no ves que el cuchi te va a escuchar – haciendo referencia a Liam e iba a seguir cómo diciendo que había muchas cosas mal en su presencia, pero ella le ganó la oportunidad.
- Bebé, ya estoy en casa – soltó ella y Liam al verla se iluminó diciendo – Laura, regresaste – corriendo feliz a recibirla y la mujer a abrazarle, cargarlo y arrojarlo al aire para recibirlo, una y otra vez.
- Vas a voltear su estómago – soltó Quinn preocupada mirándole e iba a seguir si no es por la mirada burlona de Laura qué cogió su bolso y lo llevó a su cuarto diciendo – he traído regalos amor – ante un peque demasiado feliz, entre saltitos de él.
- Quinn para – Rachel puso la mano sobre el brazo de Quinn para calmarle
- ¿Rach qué pasa? – preguntó confundida y con cara de cachorrito.
- Pasa – empezó explicando Rachel, pero Laura le interrumpió – pasa que soy su novia y vengo a verla, ¿quién eres?
Fuaaa, eso fue un gran golpe al pecho de Quinn, qué sintió un gran tirón en el pecho, es más se lo cogió causando confusión y un poco de preocupación en Rachel al verlo.
- ¿Quién eres? – volvió a preguntar la mujer, alta, un poco más que Rachel, dos centímetros por encima de Quinn, esbelta, atlética, pelirroja, con el pelo rojo y una actitud desenfadada, el equivalente a Santana, pero pelirroja.
- ¿Tienes novia? – preguntó Quinn triste
- No, NO ¡ - aclaró Rachel
- NO – Laura puso un poderoso puchero a la par que Quinn sonreía.
- No, no a ambas – dijo ella
- ¿A ambas, qué significa eso? – preguntaron ambas.
- Para, para deténganse por favor – pidió Rachel y Laura iba a intervenir, pero Quinn le ganó esta vez añadiendo – qué te calles, no la has oído ¿acaso? – le preguntó a Laura que estuvo a punto de devolvérsela.
- Cariño, para por favor – soltó Rachel mirando a Laura, y Quinn se sintió cómo una rata mojada, ufff, un baldazo de agua fría.
La muy perra aquí, cof, cof, perdón, la mujer en cuestión, celebró abrazando a Rachel y aprovechando la situación de darle muchos besos más, algunos acalorados.
- Carajo – soltó Quinn intentando no mirar, cogiendo con un apretón de muerte la mesa, que le puso los nudillos blancos – ya, ya paren, carajo, me va a dar algo – soltó ella enojada, Rachel apenada y Laura lamiéndose los labios mirando a Quinn.
- Paren todos, les voy a explicar – soltó Rachel ante ambas que estaba dispuestas a saltar en un segundo.
Ella es Quinn – continuó Rachel – y ella es Laura, y era mi novia
- Lo soy bombón – acotó Laura
- No, ya no – replicó Rachel
- Ah, lo resolveremos, corazón, no te preocupes – dijo ella y Rachel continuó diciendo – y ella Quinn, Laura es muy importante para esta familia – ahí otro golpe al corazón de Quinn – y no, no es tan imprudente para traer el virus aquí – le dijo – estoy segura que ha tomado todos los cuidados necesarios, por todos nosotros, en especial Liam
- Sí amor – dijo Laura, Quinn se mordió la lengua para no insultarla – bien, bien, todo explicado – añadió Laura - amor, tenemos una muy larga charla, ¿no crees? – le preguntó a Rachel
- Yo supongo que sí, pero el almuerzo, Liam – soltó Rachel
- Ah no te preocupes, he pedido pizza dos, vegetariana y la otra con todo, he pagado así que, si Quinn no tiene, que no se preocupe – soltó sin mirar a Quinn, Rachel la miró cómo pidiendo disculpas por ella, Quinn no la vió, mas enfocada en su mirada de scary Quinn hacia ella – y por Liam se encarga Quinn ¿verdad? – no esperó respuesta de Quinn y cogiendo la mano de Rachel se la llevó presurosa al cuarto entre risotadas de ambas.
Pummm
Un sonoro ruido le trajo a tierra, una pelirroja había venido y se había llevado a su Rachel sin más – mierda – susurró ella con un cúmulo de sensaciones en su ser.
Muchos ruidos de besos después, que se oían a través de las paredes, Quinn estaba a punto de vomitar, por lo que fue al balcón un momento, a poder respirar, o eso creyó, cuándo tomó una gran inhalación y sus pulmones se llenaron de humo – cofff, cofff – Quinn empezó a toser frenéticamente.
- Gee, lo siento – dijo Alba apagando su cigarrillo – a veces sólo necesito fumar uno, o dos, o tres – dijo, pero Quinn no le respondió, estaba intentando volver a la normalidad.
- Joder ricitos, ¿qué te pasó?, tienes rostro de cadáver – observó Alba
- No es tu problema – contestó borde Quinn
- Auch – replicó Alba analizándola profundamente, mirándole profundamente
- Gee, me dejas sola – pidió Quinn
Alba no contestó, se tardó un par de segundos más hasta que dijo – ajam, ya lo tengo, es Laura ¿verdad?
- ¿Cómo sabes? – respondió con un latigazo de cuello que le dolió en el mismo instante, que de ser otro ambiente, ella hubiera gritado, pero cómo estaba Liam, pues no, Quinn se aguantó. Alba no.
- Mierda Quinn, tranquila – le pidió – te vas a lastimar más
- ¿Más? Dices, me duele cómo mierda – soltó ella cogiendo su cuello
- Y no sólo tu cuello – acotó Alba mirándola ya no retadora cómo antes, sino más empática
- Eso me da más escalofríos – contestó Quinn sujetando su cuello, palabras que hicieron reír a Alba profusamente.
- Awww no Quinn, por más que no me creas, no me gusta lucrar con el sufrimiento ajeno – contestó ella – soy madre de una adoración de dos años, ella es mi todo.
- Rachel es mi todo – dijo Quinn sin negárselo a Alba, con quién por una extraña razón, encontró comodidad con ella.
- Lo sé, eso se ve a lo lejos, cómo Kyle y mi nena, Rachel y Liam son todo para ti ¿verdad? – preguntó y Quinn asintió con un gran puchero
- Awww – la arrulló Alba – tu puchero es muy bueno, pero después que has tenido una hija muy talentosa cómo la mía, me hago inmune – dijo con una sonrisa recordando a la pícara de su bebé – dime ricitos, ¿qué pasa con Laura? – le pidió ella
- Pasa que la besa, y le dice amor, creo que son novias – dijo con pesar
- No – dijo ella
- ¿No? – medio preguntó Quinn cómo respuesta girando su cuello a la otra dirección, efectivamente lastimándoselo más – Ahhhhh carajo ¡ - esta vez no aguantó el dolor y gritó.
- Quinn ¡ - se escuchó al pequeñito Liam desde su habitación.
- Mierda, lo tuyo si es masoquismo – observó Alba y presintiendo que Rachel podía venir dijo – un consejo rápido
- Lo que quieras – contestó Quinn con dolor, sujetando su cuello – hay mierda – siguió diciendo
- ¿Quinn? – se escuchó de adentro, obviamente Rachel
- Ok, ahí va, Laura es muy buena en la cama – eso hizo que Quinn se dé otro latigazo vertical de la impresión – Ahhhhhhhhh – cayó de rodillas al piso
Alba siguió – ella es buena en la cama
- No ayudas – repitió Quinn
- Pero sólo es buena en eso, nada más, tú me caes mejor – le dijo Alba escuchando los pasos de Rachel por el piso del departamento buscando a Quinn – así que no es su novia, no es su nada, no te achiques, ten ovarios ¿entendiste? – le preguntó
- Sí señora – respondió Quinn con la última fuerza que tuvo
- Ok ricitos, bye – se despidió Alba, y casi cuándo dijo eso Rachel desde la cocina vió a Quinn arrodillada en el balcón y fue por ella – Quinn ¡ - gritó preocupada
Liam también vió a Quinn y fue corriendo a verla, Laura lo interceptó por el camino – hey, pequeño hombre ¿dónde vas? – le pidió intentando tranquilizarlo y que no fuera con Quinn, sea lo que sea que ella tenga porque se podía asustar.
La respuesta de peque la desconcertó – no, suéltame, bájame ahora – pidió con su dedito apuntando el piso y hasta la pisada de Rachel hubiera dado si estuviera en el piso – eso le llamó mucha la atención, ya que Liam nunca le había dicho que no, nunca ¡
Ella desconcertada lo bajó y el peque corrió hacia ella, dejando caer su juguete de elefantito que tanto amaba y que le había dado Laura, quién lo recogió con un poco de tristeza, al darse cuenta del gran panorama.
Sí, ella se dio cuenta, y tal cómo era su espíritu, lo superó muy rápido y dijo – igual a divertirse – yendo también a verla.
- No, no, no, por favor – rogaba Quinn cogiéndose el cuello
- ¿Qué, qué, no entiendo? – pedía Rachel arrodillada frente a ella
- Qué le duele el cuello Rach – dijo Laura – se ha torcido o algo
- Entonces vamos al sofá, échate, vas a estar mejor ahí – Rachel le intentó coger para que se pare, pero el moverse le hacía más daño, y gritar.
- Mami no ¡ - gritó Liam – le duele – observó preocupado el peque
- A la mierda – dijo Laura sin preocuparse por el lenguaje esa vez cogiendo a Quinn estilo novia para cargarle y al sofá, no sin antes susurrar al oído – el peque está mirando, aguanta - y así lo hizo Quinn, ya que cada pequeño movimiento le hacía querer gritar, pero eso sólo iba a asustar a Liam, así que ella aguantó.
Laura la llevó al sofá y la estiró sobre el mismo.
- Despacio, despacio – decía Rachel y así con su ayuda terminó de recostar a Quinn sobre el sofá, acariciando suavemente a su cuello.
- Rachel por favor – el rogó Quinn
- Ok, lo siento, lo siento – se disculpó ella, es ahí que pudo tener una idea de lo mucho que le dolía. Liam estaba asustado, apunto de llorar.
- Rachel por favor – le pidió ella abriendo los brazos para que ponga al peque encima de ella.
- Con cuidado mi amor, cuidado con su cuello – pidió Rachel tomando a Liam para cargarlo que lloroso asintió.
Rachel puso a Liam sentado sobre Quinn que al verla se recostó sobre Quinn – miedo – dijo un poco lloroso.
- Shhh Shhh mi amor, no tengas miedo, me duele el cuello nada más bebé – le dijo acariciándolo y sobándole la espaldita de arriba hacia abajo
- ¿Promise? – pidió el bebé
- Lo prometo mi amor - le dijo Quinn, entonces el bebé se levantó un poco y le dio un besito en su nariz – Quinn promesa
- Quinn promesa – repitió ella impresionada, por tanto, amor del bebé, mandando muy lejos a Laura en ese momento.
- Ok, ok, voy a pedir ayuda, Kyle es bombero, él sabrá – dijo Rachel corriendo a la puerta añadiendo después – no te vayas a ir, quédate ahí – le pidió
- ¿Adónde voy a ir? – preguntó Quinn frunciendo el ceño, tanto que hizo reír a Laura que estaba sentada en el sillón al costado de ella
- Es cierto, es cierto, voy a ir, quédate ahí – dijo Rachel antes de salir del departamento
- Aquí me quedo – dijo Quinn con una pequeñita sonrisa que mirando a Laura al costado de ella con una ceja levantada se le quitó la sonrisa.
- ¿Qué estabas haciendo Quinn, qué te torciste el cuello? – preguntó Laura con su mejor imitación de Santana en su mirar.
- Laura no mala, con Quinn – dijo el peque defendiéndola
- Awww – ambas mujeres lo arrullaron
- No mala bebé, solo curiosa promesa – dijo ella
- Ok bien, entonces – dijo él contento de estar protegiendo a su Quinn. Abrazándola para que esté calentita.
Segundos después tocaron la puerta y Laura fue a ver, abriendo la puerta dijo – muy bien, justo a quién quería ver – dijo ella
- ¿Rachel? – preguntó Quinn
- No, pizza – dijo ella sonriente recibiendo la pizza y teniendo medidas de seguridad, siempre con sumo cuidado por el peque.
Laura, abrió la pizza, la vegetariana y la que tenía mucho tocino poniéndola en la mesa frente a Quinn y con una sonrisa preguntó - ¿quieres, Quinn? – sabiendo que ella no iba a tomar nada, ni a comer nada, incluso si le encantaba el tocino, eso el causó una gran sonrisa.
- ¿Yo puedo? – preguntó adorablemente el peque con su lindo puchero
- Awww, claro que sí – le arrullaron ambas mujeres
- Amo Quinn – dijo el peque dándole un besito en su nariz otra vez.
- Amo más – contestó ella con lágrimas, demasiado feliz para contenerse.
- ¿Quinn? – preguntó el peque con su lindo puchero confundido.
- Awww mi amor - lo cargó Laura besándolo y acercando al peque a Quinn para que le de un beso también – Quinn te ama muchísimo igual que yo, así que por eso llora, porque está feliz – le dijo al peque - ¿no es así? – le preguntó y Quinn asintió lamentándose después por eso.
Laura distrajo al peque para que coma el tocino que tanto amaba según cómo miraba el peque la pizza – puedo tener uno, por favor – pidió el peque adorablemente
- Awww – lo volvieron a arrullar ambas mujeres, después Laura con delicadeza limpió el rostro de Quinn con una toallita húmeda.
- Gracias – dijo Quinn, Laura asintió, segundos después Rachel entró corriendo seguido de Kyle y de Alba que dijo – uhhh pizza – mordiéndose la lengua y sin hacer comentario a Laura que la miraba de pies a cabeza depredadoramente.
Yeahhh ambas mujeres la conocían.
Kyle y Rachel se miraron - ¿Acaso ella? – preguntó uno de ellos, antes que el otro asienta.
Uhhh oh
… continúa.
