Capítulo IX: Conversaciones susurradas
Advertencia: el final
Era más de las 11pm, Rachel estaba dormida o eso parecía, Quinn a su lado estaba despierta no pudiendo creer la suerte que tenía, su Rach a su lado, Liam en su cuarto, pero por la mañana junto a ella.
Si bien la cuarentena era estresante, estar encerrados, bajo esas circunstancias, estar encerrados con sus dos personas favoritas, estando Beth muy segura en Australia, era el paraíso.
- Piensas mucho – susurró Rachel mirándole de costado, lo hermosa que era, el perfil de Quinn, su naricita, su mentón, la línea de la mandíbula, todo en ella era hermoso, y Rachel se perdió por unos segundos en aquella hermosa vista – piensas mucho – le susurró a Quinn acariciando su carita y Quinn de lado se volteó a mirar a Rachel, a lo absolutamente hermosa que era, una belleza exótica en toda regla, lo más hermoso, cuándo sus ojos sonreían y vibraban con emoción pura, eso, y su sonrisa, la más bella de todo New York, la de ella y la de Liam empatados en primer puesto.
- Quinn, empiezo a creer que realmente piensas mucho – sentenció Rachel emocionada, divertida, enamorada, todo un cúmulo de emociones.
Quinn con una gran sonrisa asintió.
- Hay mucho que quiero decirte y todo lucha por salir a la vez y divago y pienso mucho – divagando la belleza de Quinn.
Ambas se miraron y compartieron una risita cómplice y muy adorable.
- Me encantaría conversar toda la noche contigo – dijo Rachel
- Y a mi me encantaría pasar todo el tiempo que pueda contigo, haciendo todo contigo. – dijo ella emocionada, sin preocuparse por ser cursi, ella estaba enamorada después de todo. Eso hizo sonreír mucho a Rachel, y con ello a Quinn.
- Ya sé – dijo Rachel levantándose y sentándose en la cama, arremolinando las sábanas y frazadas que tenía con ella – hagamos un fuerte ¡ - dijo emocionada pero aún bajito para que Liam no se levante – será cómo acampar, y en la mañana cuando Liam lo vea, se iluminará
- Eso es una gran idea, te ayudo – dijo Quinn
- Está bien, pero ten cuidado con tu cuello – pidió Rachel y Quinn asintió en acuerdo.
Ambas se levantaron de la cama y amarraron cordones en diagonal del cuarto, montando sábanas y colchas para formar las carpas, esparciendo dentro de ellas almohadas muy mullidas sobre la alfombra y otras colchas por si hacía frío, Quinn trajo chocolate para tomar y Rachel unos snacks por si tenían hambre, el objetivo después de todo, era pasar un gran momento juntas conversado de todo y nada, manteniéndose cálidas y dormir si tenían sueño, ya en la mañana, a recibir al príncipe de la casa, el hombre de la casa, el adorable Liam, que por ahora estaba durmiendo cómo estrellita de mar, rodeado de almohadas, y con la luz tenue de la lámpara de noche.
Ambas se recostaron sobre las muchas almohadas, a conversar de todo y nada, conversaciones susurradas de media noche…
- Ufff, ya está, precioso – observó Rachel mirando el ambiente
- Tú estás preciosa – le replicó Quinn sonrojada
- Awww – la arrulló Rachel.
Ambas se miraron compartiendo un silencio cómplice, ambas viendo reflejados el amor en los ojos de la otra persona.
- Veinte segundos de valentía – se dijo Quinn – a por todas – añadió
- Creo que me gustas – dijo ella con su muy linda sonrisa, una que hizo saltar el corazón de Rachel
- Awww ¿crees? – preguntó divertidamente – tengo que gustarte, sino no hubiéramos compartido ese beso tan delicioso – soltó ella, aunque sonrojada muy feliz, logrando que Quinn achine los ojos y haga un gesto muy adorable con su boquita.
- Bueno, eso, me gustas – dijo ella ya muy decidida haciendo sonreír muy grande a Rachel – carajo, así estás más hermosa – le dijo ella emotiva, Rachel era una maravilla y ella no se lo decía a menudo, eso no estaba bien, Quinn lo iba a arreglar.
- ¿Puedo preguntar algunas cosas? – le preguntó ella muy curiosa
- Todo lo que quieras Rach – contestó ella tomando un sorbo de su chocolate.
Y Rachel tomando una exhalación dio rienda suelta a su curiosidad – me gustas mucho Quinn, siempre me has gustado – le dijo, ambas compartiendo grandes y hermosas sonrisas – es obvio que yo te gusto, ¿desde cuándo puedo preguntar? – añadió
- Desde los cinco, creo – respondió Quinn.
- ¿Desde el quinto año? – le preguntó curiosa.
- No, desde los cinco años, cuándo te vi entrar – le respondió muy segura de sí.
- Woahhh eso es mucho tiempo – acotó ella levantando sus cejas.
- Sí es mucho – añadió Quinn pasando una mano por su cabello.
- Pero luego ocurrieron cosas – soltó Rachel
- Ocurrieron cosas – repitió Quinn
- Pero luego me encontraste – musitó ella contenta
- Te encontré y fue lo mejor que he hecho – replicó Quinn pensando en lo glorioso que había sido sus ya tres semanas con Rachel y Liam.
Rachel tomó una de las manitos de su Quinn apretándolas, besándolas con mucho cariño.
Rachel aprovechó el silencio entre ambas para acomodarse sobre los almohadones, permitiendo a Quinn acurrucarse sobre ella, aprovechando así para acariciarla, abrazarla, contenerla, y en fin, amarla.
Quinn se refugió en el espacio entre su cuello y su hombro, reposando su cabeza ahí.
Ellas estuvieron así por un rato, bajo la tenue luz de una lámpara en una esquina de la carpa, ambas escuchando los ruiditos de la otra, los encantadores ruiditos, Rachel disfrutando de los resoplidos de Quinn sobre su cuello, poniéndosele la piel de gallina por momentos, Quinn disfrutando mucho de esto, sonriendo adorablemente sobre la línea de pulso de Rachel, mismo que provocaba sonrisas cómplices en ambas.
Ya dentro de un rato ocurrido, talvez media hora, Rachel aprovechó para acariciarle el cuello, sobarle delicadamente, suspirar y disfrutar de los ruiditos que hacía su Quinn.
- Me gustas mucho Quinn – le susurró viéndola dormir.
- Mucho más – contestó adormilada acurrucándose aún más
- Awww – la arrulló Rachel acomodándose aún más, para que Quinn esté más junto a ella si acaso eso era posible, y cogiendo una colcha, le tapó y apagó la lámpara para poder dormir junto a ella.
Tomándose unos minutos para rememorar la vida de Quinn, la influencia de Russell, la puta pandemia, joder Quinn había tenido demasiado en su plato, así que toda la experiencia que estaba teniendo con ella y Liam, era simplemente grandiosa.
Rachel también había tenido mucho, el culmino de todo, el hecho de que Brody no quiera a su hijo ni sólo un poquito. Eso era aún algo que no podía entender, que jamás podría entender. Liam era absolutamente todo para ella y con gran sonrisa y mucho orgullo en su pecho podía decir con toda seguridad para Quinn también.
Ambas durmieron acurrucadas hasta que, temprano por la madrugada, dos pies muy emocionados daban saltitos de alegría ante la carpa.
- Woahhh mami, Quinn, campamento ¡ - gritó él muy feliz.
- ¿Mami? – preguntó el peque
- Ven aquí mi amor – le dijo ella y el peque lo hizo viendo cómo Quinn aparentemente estaba dormida, se acercó con toda la confianza a los brazos de su mami, Quinn despertando en el medio del camino, cogiéndolo y haciendo que se lo iba a comer – ñam, ñam, rico bebé – decía entre cosquillas
- Quinn, mami ¡ - se quejaba él entre risas – cosquillas, más, más – pedía el peque y ambas mujeres lo complacían, oír el ruidito que hacía la risa del peque temprano por la mañana era simplemente impresionante, la mejor manera de empezar el día, eso y una sesión de besos, simplemente lo mejor.
Ambas lo amaban y mucho y se cercioraban de que así fuera, qué él sepa que era muy amado – amo, mucho a las dos – decía el peque entre risotadas.
- Rach mi almohada otra vez está hablando – decía ella divertida cogiendo al peque y acurrucándose con él ante sus pequeños grititos de dicha – Ahhhh, mami, Quinn cree que soy una almohada – decía cubriéndose su boquita con ambas manos y riéndose.
- Silencio almohada – contestaba ella haciéndole más cosquillas.
Y el peque sólo se reía más, luego Quinn lo abrazaba y lo besaba mucho, así era el ritual – te amo demasiado almohada – le decía divertida haciendo que el peque se ría más ante besos sonoros en su mejilla – amo Quinn, amo mami – decía el peque.
Rachel más orgullosa imposible, delante de ellas los dos amores de su vida, el peque lo sabía, ahora Quinn también tenía que saberlo, se hizo esa promesa interna.
Ellos desayunaron en la carpa, su chocolate y unas tortitas.
…
Liam era un bebé muy despierto, un nene de tres añitos, quién le gustaba mucho Quinn, ella hacía feliz a su mami, ella le gustaba jugar con él, le daba de probar comida rica, se golpeaba mucho y él se reía, él era su almohada y Quinn le hacía muchas cosquillas. En resumen, Quinn era genial para su familia, así que él decidió que así debía ser para siempre. El amaba mucho a Quinn y lo mejor de todo es que Quinn le amaba de vuelta a él mucho más. Él era un nene muy feliz.
…
Era por la tarde, el peque estaba tomando su siesta después de comer, cuándo Quinn fue arrastrada por Rachel hacia el dormitorio, recostando a Quinn sobre la cama.
- Gee Rach – dijo ella entre risas, más se le quitó al ver a Rachel subirse a horcadas de ella.
- Hola Quinn – muy sonrojada le dijo
- Hola – respondió ella totalmente hipnotizada por esta belleza a horcadas de ella.
- Uff, quiero besarte – le dijo mordiéndose el labio
- Bésame – le contestó ella muy sonriente.
Rachel se acercó delicadamente cogiendo su carita con ambas manos, dándole inicialmente besitos cortos, para luego volverse apasionados y muy deseados, muy esperados.
- Mierda – gimió Quinn entre besos y más al sentir el cuerpo de su Rach sobre ella joder Rach.
- Juras mucho Quinn – dijo divertidamente
- Eso es lo que provocas en mí – contestó ella con voz ronca provocando mucho más a Rachel en efecto.
Después de una intensa sesión de besos, Rachel con los ojos invadidos por la excitación y sus labios voluptuosos muy abusados por intensos besos, sentados a horcadas de Quinn, ella recostada viendo a su Rach imponente sobre ella – gee Rach, estás demasiado hermosa – le dijo emocionándose provocando lo mismo en Rachel quién cogió su manito entrelazándola.
- Tú más – le dijo ella acariciando tentativamente con al yema de sus dedos, la línea de su cintura y subiendo, su abdomen debajo de la polera, arañando y delineando los abdominales de Quinn aunque no tan marcados por falta de ejercicio cómo lo eran en su fase de porristas, ciertamente muy deliciosos, hacia arriba, provocando muchos ruiditos exquisitos de Quinn, entre gemidos, suspiros – mierda Quinn, me dejas sin aliento – le dijo – pon tus manos debajo de tu cabeza, ahora – le ordenó juguetonamente y ella hizo caso totalmente.
Tan azotada Quinni, e inmensamente feliz.
Rachel arañó con sus uñas por el costado de su parte superior, cada vez subiendo más, provocando más y más suspiros, cada vez más encantados una con la otra.
- ¿Quinn?
- ¿Sí? – contestó ella mirándole muy rojita y muy feliz.
- Yo…
- Mamiiiiii ¡ - se despertó el príncipe
- Ufff Rach – dijo ella cerrando los ojos y soltando un gran suspiro – ve, un hermoso Berry aguarda.
Rachel colocó un par de besos con la boca abierta sobre ella, y un par sobre cada ojito para hacerla reír y así con una Quinn muy bloqueada, una Rachel riendo por ello, de lo más hermosa la reina de la casa, se fue a ver al príncipe Liam, que recién despertaba para seguir su tarde.
Quinn encantada, enamorada de esta visión que era el pequeño, caminando hacia ella con su mantita en la otra mano, recién despertado, un poco adormilado, mientras su mami preparaba su leche tibia.
- Ohhh, ven mi amor – pedía ella recostada, cargando al peque en su cama a seguir descansando un poquito - ven mi amor – le pidió a su peque, acostándolo al costado de ella, acariciando su carita, peinándolo, y arreglando su ropita para que estuviera cálido siempre – mi bebito – decía ella y el peque se acurrucaba más en ella – te amo muchísimo Liam – le susurró antes de besarle su cabecita.
- Amo Quinn – contestó él, para después seguir durmiendo un poquito más, hasta que su mami llegue.
Y ella, aunque bloqueada y muy azotada, ella era muy feliz.
…
Ya en la noche, Quinn fue al cuarto de Rachel a dormir con ella – es curioso – le dijo mientras se subía a la cama.
- ¿Qué cariño? – le preguntó ella
- Desde que llegué, ya un mes, ni una sola noche he dormido sola – le dijo
- Así es – contestó ella recostándose en el centro y atrayéndola hacia ella.
Quinn siendo la cuchara mayor, ambas entrelazando sus piernas, y sus manos sobre el abdomen de Rachel – te quiero mucho – se dijeron ambas, aunque ambas sabían que era mucho más que eso.
Así durmieron ambas, acurrucadas, Quinn despertándose a la media noche, con las caricias de su Rachel.
Más feliz imposible.
Quinn se recostó con la espalda pegada a la cama, colocando a Rachel encima de ella, sujetándola por la cintura – Ahhh tan chiquitita – le dijo y ante eso Rachel puso un muy poderoso puchero.
- Awww tan adorable – la arrulló – eres del tamaño perfecta para mí – le dijo
Después de unos momentos, Rachel dijo – piensas mucho Quinn – viendo que su mente se perdía en lo que seguramente serían ideas interesantes.
- Quiero hablar de Laura – dijo ella
¿Oh no?
- Pregunta cariño, te diré lo que quieras – le dijo abrazándola y mirándola de lado, posición que copió Quinn – aunque te iba a besar y ahora estamos hablando de ella, no me quejo, sólo lo observó – añadió.
- Cuando estabas con ella, reías – dijo Quinn con un puchero – no estoy celosa, sólo soy curiosa, no tienes que decirme por qué – añadió.
- No tengo, tienes razón, pero quiero – le respondió – ella se reía de todas las veces que dije tu nombre en lugar de ella, y que finalmente te había conocido y entendía el porqué, solo eso.
Ok, ¿sólo eso, dijo?, eso era cómo Woahhh.
- ¿En serio? – preguntó Quinn impresionada.
- Sí – dijo Rachel sonrojada – a veces sólo estaba cocinando y le decía – pásame el cuchillo Quinn y esas cosas, ella no se enojó, sólo dijo que ahora entendía por qué – le explicó.
Y esa pequeña frase le hinchó el pecho de orgullo a Quinn quién preguntó muy canchera.
- ¿Osea eras tan gay por mí? – preguntó Quinn con gran sonrisa.
- Cómo si tú no lo fueras más por mí – respondió Rachel divertida antes de estallar ambas en risas cómplices.
- Ahora ¿podemos dormir? – le preguntó Rachel
- Sí cariño – respondió ella muy feliz, ante una sesión de besos, antes de dormir.
Y sí, ambas eran muy gay por la otra.
Y Quinn era muy azotada y feliz así.
Ya concluido un mes desde la cuarentena, y sí, todo es muy estresante, la gente anda nerviosa en las calles, se necesita muy poco para que todos se exasperen, el contagio da miedo cómo mierda, las precauciones quedan chicas, las medidas de seguridad aumentan cada nada.
Pero en todo, dentro de todo, siempre que estemos unidos, todo estará bien, saldremos vencedores, pero tomará mucho tiempo antes de que eso ocurra.
Así que paciencia y mucha fe, mucha fuerza y a por todas, a ser valientes, y a ver lo positivo en esta vida.
Rachel, Quinn y Liam tenían aún un par de meses que estar en la casa, después de eso se encontró una cura o eso dijeron y el bicho, ese, hijo de puta, tal cómo llegó, un martes por la tarde desapareció.
Vendrían cosas peores en el futuro, más ellas estaban preparadas, ya que sabían que al final todo estaría bien.
Aún casi nada está bien y eso es porque aún no es el final.
Este virus hijo de puta así cómo trajo desgracias, también trajo amor, el amor de ambas, el amor de muchos, la adorabilidad inmensa de Liam, la fuerza interna de todos.
Así fue cómo la relación que ellas tenían se consolidó, y creció.
El fin
…
Nota:
- Muchas gracias por acompañarme en esta pequeña historia corta, que lo único que tenía cómo finalidad, era darte fuerzas, acompañarte en la desgracia de este virus hijo de puta, generar ternura, familiaridad, domestiquidad, amor, una mirada hacia la esperanza, mostrar el apego y el gran amor en mi fandom favorito, mi OTP, # Always Faberry y del peque Liam quién es único, muy adorable el peque.
- Decirte que no estás sólo(a), hay que lidiar con todo un poco, las clases universitarias, las escolares, comprar la comida y víveres con todas las medidas de seguridad encima, traer un bebé al mundo totalmente sanito aún rodeado de todo el temor del virus, en fin, mucho de todo.
- Cuídate cariño, saldremos de esto corazón, demorará, pero saldremos todos juntos.
- Nuevamente, muy agradecida.
- # Always Faberry
