Hola, aquí MiniYo95 con el segundo capítulo de esta historia. Agradecer a Komorebi-chama y a Akime Maxwell por sus reviews, me agrada saber que la historia les interesa, sólo espero llevarla bien para que su interés no decaiga y atraer a más lectores. Sin más dilación, les dejo con la historia.
Era una mañana soleada en la capital del país del Sol Naciente, y en una casa a las afueras, en el segundo piso, sonaba un despertador, señal de que ya era hora de despertarse. Naruto se levantó con mala cara, no le gustaba el tener que levantarse tan pronto, apagó el despertador, cogió algo de ropa y, antes de abrir la puerta, comenzó a hablar en voz baja.
- No va a ser fácil, pero te prometo que lucharé por ambos, Hinata. No perderé esta segunda oportunidad que me ha dado el destino.
Naruto abrió la puerta y se dirigió al baño para ducharse, había adquirido esa costumbre hacía muchos años y nunca había dejado de practicarla, y ahora, en esta extraña y nueva vida, no iba a ser menos. Cuando terminó, se secó, se vistió y bajó a la cocina para desayunar. Allí se encontró a su madre, que estaba preparando el desayuno; y a su padre, que estaba leyendo el periódico mientras se tomaba un café.
- Buenos días, papá, mamá. – dijo Naruto con una sonrisa en su cara.
- ¡Hola Naruto! ¿Qué tal estás? – dijo Kushina, con la actitud tan positiva y el carácter que tan distinguible era en ella.
- Bien, ¿qué hay para desayunar? – preguntó Naruto mientras sus tripas rugían pidiendo alimentos.
- Sopa de miso y tostadas. – dijo Kushina.
- ¡Bien! La verdad es que me apetecía desayunar algo ligero.
- Date prisa, hijo, tienes que ir a clase. – dijo Minato mientras daba un sorbo a su café.
- ¿Qué? – dijo Naruto, que tenía los ojos como platos, clara señal de sorpresa. - ¿Tengo que ir a clase?
- Así es. – le contestó Minato. - Y no te demores, que Sakura llegará dentro de poco.
Naruto había olvidado por completo que Sakura siempre iba con él a clase, como los buenos amigos que eran, hasta que ella tuvo que irse a Hokkaido para estudiar Medicina, siguiendo sus sueños. Era cierto que habían mantenido el contacto, pero cada vez se veían menos, ya que ella había conseguido trabajo en uno de los hospitales más afamados de Japón, y su trabajo la mantenía ocupada. Se vistió, cogió las libretas y salió de su casa, y esperándole, estaba su mejor amiga.
- ¡Hola, Sakura! ¡Buenos días! – dijo Naruto, muy contento de volver a verla.
- ¡Buenos días, Naruto! Vaya, hoy pareces más contento de lo habitual. – dijo Sakura, extrañada ante la alegría de su amigo.
- Bueno, es que…
Naruto se dio cuenta de que no podía decirle nada a Sakura de lo que había vivido en otro tiempo, sabía que no le iba a creer, y es que cómo se le podía explicar a alguien que había hecho un pacto para tener otra oportunidad de vivir con la persona que amaba, que hacía muchos años que no la veía y que su felicidad era por volver a vivir esos momentos que marcaron su juventud e hicieron que fuese tal y como es. No tenía sentido, así que Naruto decidió inventarse una excusa.
- Es que mis padres me han dicho que me van a comprar un juego nuevo si me esfuerzo en clase y mejoro mis notas, y claro, nada se va a interponer entre ese juego y yo.
- Típico de ti. – dijo Sakura, mientras reía y negaba con la cabeza. – Como siempre, estás más pendiente de tus juegos que de todo lo que te rodea.
- Oye, eso no es cierto. – dijo Naruto, con algo de tristeza. - Sabes que mis amigos y mi familia son más importantes que los juegos.
- ¿Ah, sí? ¿No recuerdas aquella vez que anulaste un plan conmigo por jugar con Sasuke, Kiba y Sai un torneo de FIFA? Te recuerdo que me avisaste cuando ya estaba en la cafetería.
Naruto se acordó al instante de aquello, Sakura estuvo sin hablarle una semana, una semana que fue especialmente dura porque, aunque ella no lo supiera, su único motivo de felicidad en aquel momento era estar a su lado.
- Ya te pedí disculpas por aquello, Sakura, ¿cuánto tiempo vas a seguir recordándomelo? – dijo Naruto, indignado ante el rencor que tenía Sakura por ese momento. – Creo que lo he compensado con creces.
- Hasta que se me olvide, y por desgracia para ti, tengo muy buena memoria. Da gracias que andaba Hinata por allí y estuvimos hablando un buen rato.
El simple hecho de mencionarla hizo que Naruto se frenara en seco, sin capacidad de reacción. Sus mejillas se sonrojaron un poco, y una lágrima amenazó con salir. Sakura lo vio y se acercó a su amigo, preocupada por él.
- Oye, Naruto, ¿qué te pasa? – preguntó Sakura, preocupada por su amigo. - ¿Tienes fiebre?
- N-No, no me pasa nada.
- ¿Seguro? Tienes la cara roja, déjame medirte la temperatura.
Sakura posó su mano sobre la frente de Naruto, lo que hizo que Naruto se sorprendiera. Sabía lo poco que le gustaba a su amiga tomarse esas confianzas con nadie, pero entendió que ella, simplemente, estaba preocupada por él, y que lo hacía por su bien. Más sabiendo que ella siempre había estado enamorada de Sasuke.
- No parece que tengas fiebre… - dijo Sakura, posando su mano en su frente para comprobar la diferencia de temperatura.
- Ya te dije que no me pasaba nada, ¿vamos?
- Sí, vamos.
Sakura se extrañó ante la actitud de Naruto, una idea se le pasó por la cabeza, no podía ser casualidad que reaccionara de esa manera cuando mencionó a Hinata, aunque le extrañaba, nunca había visto a su amigo reaccionar así aun manteniendo una conversación con su amiga. Decidió pasar esa situación por alto y seguir andando en dirección al instituto.
Cuando llegaron, miles de recuerdos asaltaron la mente de Naruto, la mayoría de ellos buenos, alguno malo, pero que no empañaba los maravillosos recuerdos, sobre todo uno, cuando, después de mucho dudar, al fin aceptó lo que sentía por Hinata y, con un ramo de flores, perfectamente colocadas por él mismo, se le declaró. La reacción de Hinata se grabó a fuego en su cerebro: Hinata comenzó a llorar, diciendo que había esperado tanto tiempo y aceptó ser su novia. En ese momento, su vida estuvo llena de felicidad, hasta aquel lluvioso día en el que arrasaron con su novia y con sus ganas de vivir.
En ese momento, Naruto y Sakura se encontraron con Sasuke, y todos sabían lo que significaba aquello: que muy pronto se daría uno de sus, a ojos de muchos de sus amigos, estúpidos piques. Daba igual el motivo, siempre había un pique entre ellos.
- Hola, Sakura. Hola, idiota.-
- Hola, Sasuke. – dijo Sakura, con toda la normalidad del mundo.
- Mira quién tiene el gusto de venir a saludarnos… Hola, maldito.
- ¿Quieres pelea? Veo que has olvidado lo que pasó la última vez…- dijo Sasuke, con aires de grandeza, cosa que enfureció a Naruto.
- ¡Ese penalti fue injusto y lo sabes! Jugué mejor que tú, así que esa victoria tendría que haber sido mía.
- Excusas de perdedores. Cuando quieras, organizamos la revancha.
La forma que tenían ellos de resolver sus conflictos era mediante los videojuegos, cosa que Sakura jamás pudo entender. Viendo las reacciones que manifestaban ambos, ninguna de las personas que los rodeaban hubiera dicho que son mejores amigos y que se conocen desde la infancia. Su competitividad mutua les ayudaba a mejorar, aunque muchos no entendían por qué sucedía. Mientras Sasuke y Naruto hablaban sobre nada en concreto, Sakura vio entrar a Hinata, y la saludó desde la distancia.
- ¡Hola, Hinata!
Naruto se giró y vio a Hinata, se quedó impresionado ante la belleza que se mostraba ante él, era tal como la recordaba, simplemente, era perfecta. O al menos así la consideraba él.
- Hola, Sakura, Sasuke, Uzumaki. – dijo Hinata, dejando sorprendido a Naruto.
Durante todo el tiempo que conoció a Hinata, ella nunca lo llamó por su apellido, siempre se refirió a él como "Naruto", con un ligero tartamudeo que consideró producto de su exagerada timidez. Él siempre consideró que ese gesto era especialmente adorable.
- Hola, Hinata. – dijo Naruto, con cara de circunstancia. – No hace falta que me llames por mi apellido, puedes tutearme sin problema.
Hinata se extrañó ante la actitud de Naruto, hasta donde ella recordaba, él nunca la había llamado por su nombre, y tampoco le había importado en exceso que ella lo llamara por su nombre, siempre lo había llamado por su apellido, así como él había hecho siempre con ella.
- De acuerdo, Naruto. – dijo Hinata, sorprendida, pero sonriendo.
Naruto no pudo evitar quedarse paralizado ante la sonrisa de Hinata. En condiciones normales, no se hubiera reprimido y le hubiera dado un beso, pero en la situación actual, debía controlarse, lo último que quería era asustarla con su impulsividad.
Los cuatro entraron hacia el instituto, y por suerte para él, estaba en la misma clase que Hinata, Sakura y Sasuke, por lo que el acercarse a Hinata sería algo más fácil. Tenían clase de química, y si nada había cambiado, era la clase favorita de ambos. Naruto procuró sentarse al lado de Hinata, cosa que consiguió, haciendo que sonriera, gesto que no pasó desapercibido para sus amigos.
- ¿Qué le pasa al idiota? – preguntó Sasuke extrañado ante la actitud que había mostrado Naruto. - Cada vez que la Hyuga se acerca a nosotros, se queda embobado… Bueno, más embobado de lo habitual.
- No lo sé, es extraño, si no fuera él, juraría que está enamorado de Hinata. – dijo Sakura.
- Eso es imposible, el idiota no sabe lo que es eso. – dijo Sasuke en voz alta, cosa que no pasó desapercibida para Naruto.
- Oye, maldito, yo sí sé lo que es eso. Bastante mejor que tú… - dijo Naruto, musitando la última frase para que nadie le oyera.
- Bah… Paso. – dijo Sasuke, con su habitual tono de indiferencia.
Naruto, indignado ante la actitud de su amigo, volvió a su sitio, solo para ver a su compañera mirando por la ventana y suspirando. Algo dentro de él se resquebrajó, nunca pensó que se le haría tan difícil el reconquistarla, más sabiendo que, según Kaguya, ella ya no sentía nada por él.
Decidió que tendría que actuar cuanto antes, pero para eso necesitaría toda la ayuda que le fuera posible, y eso involucraba a esos dos a los que llamaba sus mejores amigos.
Bueno, si han llegado hasta aquí agradecer que hayan leído este capítulo, la historia ha empezado con una pequeña presentación de la vida de Naruto, creo que es importante para contextualizar algunas cosas que pueden pasar en el futuro.
Gracias por leer, y comenten qué les ha parecido el capítulo. Hasta la próxima y nos leemos por aquí.
