Buenas, aquí MiniYo95 con un nuevo capítulo de esta historia, como siempre, antes de la historia, contestaré a los Reviews.

Gracias a Snanba por el review. Creo que has captado la idea que buscaba. Creo que ya Hinata ha sufrido mucho viendo a Naruto ir todo el rato como un perrito faldero tras Sakura, y él se encontró de golpe y porrazo con un amor verdadero, sin sufrir ni nada, aunque en The Last sí sufrió algo cuando Hinata se fue con Toneri. Y le tocará sufrir un poquito más en esta historia, tanto él como a Hinata.

Sin más dilación, les dejo con la historia.


Tras mucho pensarlo, Naruto decidió que, en el descanso, hablaría sobre su situación con respecto a Hinata con Sakura y, si estaba por allí, con Sasuke. Evidentemente, no iba a comentar nada sobre el accidente de Hinata y el trato con Kaguya, porque no quería que lo tomaran por un loco, pero era necesario que sus amigos supieran una parte de lo que pasaba, de lo que sentía por esa mujer de ojos blancos.

Despertó de sus pensamientos la entrada en clase de la profesora de química, Anko Mitarashi, una mujer joven y bastante atractiva que siempre vestía ropa atrevida enseñando siempre algo más de piel de lo normal en una profesora, esa mujer era la perfecta fantasía para los muchos sacos de hormonas que había en esa clase, también conocidos como adolescentes. Sacó el libro del profesor y comenzó a dar la clase.

- Bien, ¿alguien me puede explicar el primer principio de la termodinámica?

Naruto levantó la mano, a pesar de que nunca había sido un buen estudiante, siempre se esforzaba, aunque muchos lo tenían por el tonto de la clase, ya que siempre se esforzaba para conseguir aprobar, nada de grandes notas. Se empezaron a oír murmullos por toda la clase, hecho que la profesora notó.

- Guardad silencio, por favor. – reclamó Anko, a lo que la clase obedeció, haciéndose un silencio sepulcral. – Gracias. Proceda, Uzumaki.

- De forma general, la energía ni se crea ni se destruye, por lo que en un proceso termodinámico, la cantidad de energía en el universo se mantiene siempre constante. En particular, cuando se habla de energía interna de un sistema, se denomina variación de la energía interna a la suma del calor intercambiado entre el sistema y su entorno y el trabajo realizado por el sistema o sobre el sistema.

Los compañeros de clase miraron asombrados a Naruto, había contestado a la perfección lo que le preguntaba la profesora. Hinata se extrañó, aunque sabía, porque se lo había comentado Sakura, que la química era la asignatura favorita de Naruto, también sabía que no era un estudiante modelo, que le costaba memorizar las cosas y que no pensaba que podía tener un gran futuro.

- ¿Quién eres tú y qué has hecho con Naruto? – dijo Hinata, bromeando. Naruto se extrañó ante la confianza que se había tomado con él, pero no le dio importancia, le pareció agradable que volviera a bromear así con él, como lo hacía cuando eran pareja.

- Bueno, a veces está bien venir con la lección aprendida. Sobre todo si quieres tener un gran futuro. – dijo Naruto, sintiéndose orgulloso de sí mismo.

- ¿Y qué te gustaría ser en el futuro? – preguntó Hinata, con mucha curiosidad.

La respuesta que se le ocurría a Naruto era "quiero ser tuyo para siempre, quiero ser quien te vea cada mañana, quiero ser el padre de tus hijos, quiero ser la razón por la que suspiras, quiero ser tu único amor", pero sabía que debía mantener la calma, así que dijo algo que venía pensando desde que se despertó ese día, el motivo por el que estaba allí.

- Quiero estudiar neurobiología.

Hinata se sorprendió, según lo que le había comentado Sakura, él nunca había pensado en ir a la universidad,

- Tienes un objetivo muy alto, Naruto. – dijo Hinata, impresionada ante los deseos del rubio. - ¿Te has planteado qué vas a hacer si no cumples ese sueño?

Naruto se quedó callado unos segundos. Nunca se llegó a plantear qué haría con su vida si no conseguía ese objetivo, sabía que su historial académico no era malo, pero para esa carrera igual se quedaba algo corto. Pero en ese instante, por su cabeza pasó la imagen de la Hinata de su tiempo tumbada en la cama sin poder hacer nada y dependiendo de una máquina para vivir. Eso hizo que recordara algo: que él nunca se rendía.

- Estoy seguro que lo conseguiré, al fin y al cabo, he tomado esta decisión porque quiero proteger a los míos. Y cuando algo se me mete entre ceja y ceja, no paro hasta conseguirlo.

Hinata admiró el afán de proteger a la gente que quería que tenía Naruto, era una persona muy noble, simpático y agradable. Nunca había interactuado mucho con él, pero lo que había dicho le parecía muy interesante, no rendirse jamás sin importar lo que pase.

- Seguro que lo consigues, Naruto.

Los ánimos que le dio Hinata hicieron que al fin había visto a aquella chica de la que estaba perdidamente enamorado, aquella que siempre le había apoyado, independientemente de si a ella le beneficiaba, simplemente por ser él. Para desgracia suya, a Anko no le importó eso.

- Hyuga, Uzumaki, si no dejan de hablar les mando al pasillo. – dijo Anko, algo cansada de ver cómo sus alumos no le hacían caso.

- Lo sentimos, profesora Mitarashi. – dijeron Naruto e Hinata a la vez.

La clase transcurrió con normalidad, así como siguieron las demás, con Naruto poniendo especial interés en las clases, cosa que extrañó a sus amigos, porque él nunca fue de la clase de alumnos que se centraba en las clases, normalmente siempre estaba mirando por la ventana, hablando con quien se sentara a su lado o mirando a un punto fijo en el infinito sin hace absolutamente nada, era más del tipo de alumnos que se esforzaba en su cada, haciendo tareas y estudiando.

Terminaron las tres primeras horas de clase y llegó el momento temido a la par que esperado por Naruto: el momento en el que hablaría con Sakura y Sasuke sobre sus sentimientos hacia Hinata.

- ¡Hola, Sakura! - dijo Naruto, algo nervioso. - ¿Puedo hablar contigo un momento?

- No, Naruto, no voy a salir contigo. - dijo Sakura, cumpliendo con su habitual rutina. - ¿Cuándo entenderas que sólo te quiero como amigo?

- No era eso lo que te iba a decir, ya no me gustas en ese sentido, Sakura. - dijo Naruto, dejando sorprendida a Sakura.

- Perdona pensé que… No importa, ¿qué quieres?

- Yo…

De repente, Sakura vio que Naruto miraba a su espalda, así que decidió darse la vuelta y vio a Sasuke y a Hinata saliendo juntos de clase, hablando y riendo. Esa imagen fue una puñalada en el corazón de Naruto, Sasuke siempre se tenía que poner en medio de su felicidad, de la chica de la que estaba enamorado. Era más de lo que podía soportar.

- ¡Hola, Sasuke, Hinata! - dijo Sakura, con alegría fingida. - Parece que Naruto tiene que decir algo importante…

Cuando se dio la vuelta, vio que Naruto había salido corriendo ante esa imagen de Hinata siendo feliz con Sasuke, y antes de que las lágrimas brotaran de sus ojos y de que sus amigos pudieran verlo, huyó sin mirar atrás, esa imagen era demasiado dura para su corazón. Salió del instituto, y por el camino, intentó esquivar a todos los que se ponían en su camino para no chocar con nadie, aunque estaba tan triste que se le hacía complicado ver a los demás; todo esto mientras iba en dirección a su casa, esperando que no hubiera nadie. Por desgracia para él, estaba su madre, que cuando lo vio, cambió el gesto que tenía en su cara.

- ¡Naruto! - dijo Kushina bastante enfadada. - ¿Qué haces aquí, por qué no estás en clase?

- Me… duele… mucho… - dijo Naruto, llorando desconsoladamente y agarrando con fuerza su pecho.

- ¿Qué pasa, hijo? - dijo Kushina, cambiando su tono de enfado a una gran preocupación, acercándose a Naruto y tocando su hombro para poder verlo mejor. - ¿Qué te duele?

- El corazón… mamá… el amor duele mucho… No quiero sufrir así. No otra vez… - dijo Naruto en voz baja.

- ¿Qué te ha hecho Sakura ahora? - dijo la pelirroja, fuera un trámite habitual. Kushina sabía de los sentimientos que tenía por ella, pero nunca le había visto así, ni siquiera cuando le dijo que nunca estaría con él porque no lo veía como más que un gran amigo.

- No es Sakura, mamá, es Hinata. Amo a esa chica con todo mi corazón, es mi luz, mi esperanza, es el sol que ilumina mi oscuridad. - dijo Naruto, abriendo su corazón por completo. - Ella… está enamorada de Sasuke… Yo…

El simple hecho de recordarlo hizo que las lágrimas volvieran a salir de sus ojos. Kushina estaba tremendamente afligida, nunca había visto a su hijo así, debia de quererla mucho y de tener un sentimiento muy fuerte hacia ella para acabar así de triste. Kushina hizo lo único que podía hacer en esa situación: abrazó a Naruto, acariciando con suavidad su espalda y diciéndole algunas palabras de consuelo, aunque pensara que no iban a servir de mucho.

- Tranquilo Naruto, ya pasó, todo se arreglará. Al final estarás con ella, te lo aseguro.

- ¿De… de verdad lo crees? - dijo Naruto, recuperando una parte del brillo que había en sus ojos, claro gesto de la esperanza que su madre había conseguido darle.

- Claro, hijo mío. - dijo Kushina, con una ligera sonrisa en su cara. - Tan solo tienes que luchar por ella y mostrarle ese gran amor que le tienes.

- Gracias, mamá. Lucharé por ella hasta las últimas consecuencias. Será mía, cueste lo que cueste.

En el instituto, Sakura, Sasuke e Hinata se extrañaron por ver correr a Naruto tan apresuradamente, como si quisiera ocultar algo. Sobre todo le extrañó a Sakura, que hacía unos momentos estaba hablando con él con total normalidad, recordando que le quería decir algo. Se preguntaba que sería y por qué salió así de rápido. La solución más evidente fue descartada, no había interacción suficiente entre ambos como para que se enamorara de ella. ¿Pero y si al final era esa la solución correcta? Sakura no pudo evitar pensar que esa fue la razón por la que quiso hablar con ella. En ese instante, Hinata sorprendió a Sakura y Sasuke despidiéndose de ellos.

- Bueno, chicos, tengo que irme. Neji me dijo que pasaría a verme.

- Vale, hasta luego, Hinata. - dijo Sakura con una sonrisa.

Tras eso, Hinata se fue corriendo, sabía que su primo era alguien a quien le gustaba la puntualidad, y ya iba con algo de retraso. Dejó a Sasuke y Sakura solos, que aún estaban sorprendidos ante la reacción de Naruto.

- ¿Sabes que le pasa al idiota y por qué salió corriendo de esa forma? - cuestionó Sasuke, con su habitual tono de desdén.

- Ni idea. Me iba a decir algo, pero salió corriendo cuando os vio juntos. - dijo Sakura, con un tono de voz en el que se podía detectar que estaba algo celosa. - ¿Por qué salías así de feliz con ella? ¿Me tengo que preocupar?

- Ni lo más mínimo, solo se lo dije y estaba contenta por la noticia. - dijo Sasuke con total honestidad. - Creo que es hora de decírselo a Naruto también. Estoy empezando a creer que lo que dijiste sobre él es cierto.

- Yo siempre tengo razón. - dijo Sakura, orgullosa de sí misma.

- No te creas.

- ¿Ah, no? ¿No tuve razón al elegirte a ti? - dijo Sakura, jugando con Sasuke.

- Yo creo que… - intentó decir Sasuke, sin saber cómo continuar. - Mierda.

- Vamos a comer, anda.

Tras esa pequeña conversación, juntaron sus manos, se dieron un pequeño beso en los labios y se fueron a comer los dos juntos.


Si han llegado hasta aquí, agradecer como siempre que hayan leído la historia, que la pongan en favoritos, la sigan y dejen reviews. Es un verdadero gusto para mí saber que la historia está gustando.

Sin más que decir, hasta la próxima. Nos leemos por aquí...