Hola, he vuelto con un nuevo capítulo de este fic. He podido subirlo un poco antes de lo que había dicho en Epístolas, así que estoy satisfecho por ello. Como siempre, contestaré a los reviews del capítulo anterior. Recuerdo que cualquier review será aceptado, con críticas positivas y constructivas que ayuden a que la historia mejore y yo también lo haga como escritor.
Akime Maxwell, gracias por el comentario positivo, de verdad, me reconforta y anima saber que la historia gusta. La idea me vino en un momento, no sé si la idea de este fic se ha hecho antes, pero al final, habiendo tantas historias, es complicado que no hayan historias con algunos patrones comunes. Así que estoy contento de que se considere que la idea es original, y de cómo la estoy llevando.
Y, sin más dilación, les dejo con el quinto capítulo de la historia.
Había pasado una semana desde que Naruto le dijo a Sakura y Sasuke lo que sentía por Hinata, y ellos fueron un apoyo muy valioso. Le enseñaron casi todo lo que debía saber sobre Hinata, aunque no le hacía falta, él conocía a Hinata mucho mejor que ellos, ya que conservaba todos los recuerdos de su otra vida, en la que fueron pareja y se contaban absolutamente todo. Una lágrima rodó por la cara de Naruto cuando recordó todo lo que vivió con Hinata. El gesto pasó desapercibido para sus amigos, que estaban más centrados en ayudar a su amigo y en devorarse mutuamente que en todo lo que les rodeaba.
A la mañana siguiente, Naruto, Sakura y Sasuke fueron juntos a clase. Naruto sabía que a Sasuke no le pillaba de paso ir a su casa a buscarle, pero entendía que él quería acompañar a su novia a clases. En el camino, Sasuke y Sakura no tenían ningún reparo en mostrarse públicamente su cariño, cosa que a Naruto le causaba una gran envidia, ya que él no tenía a nadie con quien hacer ese tipo de cosas, o mejor dicho, aquella con quien quería hacerlo no sentía nada por él.
- Oye, imbécil, creo que deberías dejar de devorarle la cara a tu novia, es especialmente asqueroso para aquellos que estamos solos. - dijo Naruto, poniendo cara de molestia.
- Vamos, idiota, que tú estés solo y amargado no significa que nos tengas que amargar a nosotros. ¿A que sí, amor mío? – dijo Sasuke, dedicándole una mirada llena de sentimiento a Sakura.
- Claro, cariño, Naruto no lo entiende.
Sakura y Sasuke se dieron un beso esquimal. Para la gente que estaba por la calle, eran encantadoras esas muestras de amor juvenil que se mostraban. Para Naruto era algo insoportable, en ese momento pensó que en su otra vida nunca hubo este tipo de interacción entre sus dos mejores amigos. Pero esta era otra vida que vivir, con experiencias diferentes.
- ¿Podéis dejar un momento de coquetear? – dijo Naruto, que ya se estaba cansando de la actitud de ambos. – Os recuerdo que me ibais a ayudar con mi problema.
- ¿Con cuál de todos los que tienes?
- Oye, Sasuke, Naruto tiene razón. - dijo Sakura, en tono de broma. - Creo que necesita alguien que le desfogue un poco y le haga compañía.
- ¿Gracias? – dijo Naruto, con un tono irónico bastante evidente que hizo que Sakura le mirara con enfado. - Ahora bien, ¿cómo me acercaré a Hinata? Gracias a vosotros, conozco sus gustos y lo que no le gusta, así que… ¿cómo usaré eso a mi favor?
- Deberías empezar con pequeños gestos de aprecio, como si de un amigo se tratara. - dijo Sakura, tras reflexionar un poco. - Por algo se empieza. Ir a saco desde el principio podría asustarla, ella es especialmente tímida.
- Una cosa, Naruto. – dijo Sasuke, sorprendiendo a Naruto, ya que él no solía llamarlo por su nombre. – Además de lo que dice Sakura, creo que deberías acompañarla esta tarde a su casa, y empezar haciendo esas pequeñas rutinas que marcan el inicio de las cosas.
- Vaya, jamás pensé que fueses tan sensible. – dijo Naruto, algo emocionado, hasta que se dio cuenta de algo. – Un momento… Tú lo que quieres es que no te acompañe para poder ir solo con Sakura y no tener que aguantarme, ¿verdad?
- Eso es solo una parte de la verdad. – dijo Sasuke, siendo sincero.
Naruto pensó que nunca se hubiera esperado que Sakura y Sasuke acabaran juntos, aunque la verdad es que en su otra vida no fue porque ella no lo intentara, pero él siempre se mostró reacio a la idea de tener pareja. Si no fuera por cómo hablaba cada vez que veía una mujer atractiva, hubiese pensado que a Sasuke le gustaba caminar por la otra acera.
- Eres un caso. – dijo Naruto mientras sonreía y negaba con la cabeza. - Aunque en esta ocasión tienes razón.
- Como siempre.
Naruto hizo caso omiso de las palabras de Sasuke, que sonrió orgulloso y se acercó a su novia.
El camino al instituto siguió por unos cauces normales, pero Naruto decidió mantenerse a cierta distancia de sus amigos, no solo porque no le gustara que se mostraran tan cariñosos delante de él, sino porque les quería dejar algo de espacio a ambos. En ese momento, entendió todo lo que Sasuke y Sakura le decían cuando le mostraba su afecto con Hinata. A Naruto siempre le pareció que aquellos gestos públicos de amor que tenía con su novia eran absolutamente adorables, que si no manifestaba abiertamente su amor no sería feliz. Entendió que igual, desde fuera, y con alguien sufriendo por amor, como fue el caso de Sakura, y para alguien que no tenía la capacidad de entender el amor, como era Sasuke, esos pequeños roces de labios, esas caricias, esos besos esquimales y esas palabras tan grandes, pero a la vez tan simples, que eran "Te quiero" o "Te amo" podían suponer una incomodidad.
Cuando llegaron al Instituto, Naruto corrió mientras buscaba a Hinata con la mirada, y la encontró, con ella estaba uno de sus amigos de confianza, Kiba. Nunca pensó que tendría que rivalizar con él por Hinata, aunque también sabía que era el mejor amigo de ella. Desde la lejanía, Hinata parecía algo triste, como si la hubieran despojado de algo muy importante para ella. Naruto sintió que su corazón se resquebrajaba, el ver a su amada tan triste y, sobre todo, el no poder hacer nada para ayudarla causaban en el rubio una impotencia similar a la que sintió cuando supo que Hinata podría no despertar del coma que le causó aquel maldito camión en aquel fatídico día de lluvia. En ese momento, vio cómo Kiba le daba un abrazo y la apretaba contra él con fuerza. Esa imagen le causó un gran dolor, sintió que si no hacía algo rápido podría perderla, y esa segunda oportunidad que le habían dado no serviría para nada. Se acercó corriendo y, dominando los celos que sentía, se acercó a Hinata y Kiba.
- ¡Hola, Hinata! ¡Kiba! – dijo Naruto, forzando a su cara a sonreír, con una falsedad que cualquiera podría ver.
- ¡Hola, Naruto! - dijo Kiba, con una gran sonrisa. – Me vienes muy bien, ¿puedes quedarte aquí y hablar con Hinata?
- Ningún problema. – dijo Naruto, que empezó a ponerse algo nervioso cuando Kiba le dijo que estuviera con ella.
- Perfecto, ¡gracias! – dijo Kiba antes de marcharse. – Te dejo con Naruto, es una gran compañía, ¡nos vemos!
Hinata asintió y se despidió de Kiba. Cuando se estaba yendo, mientras le daba la espalda a Hinata, Kiba se acercó a Naruto y, acercando su cabeza al oído de su amigo, le dijo unas palabras que Naruto entendió al instante.
- No pierdas esta oportunidad, grandísimo idiota.
Los ojos de Naruto se abrieron como platos. Todo lo que había visto había sido por él, para que se acercara a Hinata. Probablemente había sido cosa de Sakura y Sasuke, y si no lo había sido, compensaría al Inuzuka por echarle una mano.
Naruto sintió una profunda pena por ver a Hinata algo desanimada, él le había prometido que, con él a su lado, no se sentiría así de nuevo. Prometió que, cuando llorara, le secaría las lágrimas; que cuando gritara, le ayudaría a luchar contra sus miedos; y que siempre agarraría sus manos durante muchos años. Se acercó a Hinata, que tenía la cabeza agachada, y, posando la mano en el mentón de ella, levantó un poco su cabeza para poder verla bien.
- Oye, Hinata, no vayas con la cabeza agachada, por favor. – dijo Naruto, que sonreía por estar tan cerca de su amada. - No es bueno para una chica tan bonita como tú el estar así de deprimida. Hace que te veas mal.
Hinata se sonrojó un poco, nunca había pensado que era una chica bonita, siempre creyó que, para muchos, no cumplía con los estándares canónicos de belleza: alta, esbelta, ojos azules, pelo rubio, largas piernas, no con muchas curvas y con carácter aguerrido. Si era sincera con ella misma, no cumplía ni uno de los requisitos: bajita, absolutamente curvilínea, pelo azul, ojos blancos con un toque violáceo y exageradamente tímida. En pocas palabras: no era Sakura o Ino, mujeres que rondaban la cabeza de muchos de los estudiantes. Estaba segura que si alguien tuviera que destacar algo de ella, sería su delantera, cosa que le hacía sentirse absolutamente incómoda, por eso siempre procuraba usar ropa excesivamente holgada, de una o dos tallas más de la que le correspondería, para ocultar su figura, el cuerpo que ella consideraba tan imperfecto. No supo por qué, pero el hecho de que Naruto la considerara hermosa le hizo sentirse mejor con ella misma, siempre había esperado a alguien que le dijera eso. Miró a Naruto a los ojos y, con un gesto de incredulidad, le preguntó algo que quería saber.
- ¿De… de verdad crees que soy bonita?
- No. – dijo Naruto, con plena seguridad, cosa que hizo que Hinata bajara su cabeza, dolida ante esa negativa. Naruto se dio cuenta de lo que había dicho y volvió a alzar su cabeza para mirarla a sus ojos. – Esa palabra se queda muy corta para definirte. Eres absolutamente encantadora.
Una lágrima de felicidad salió de los ojos de Hinata, porque veía que las palabras de Naruto eran totalmente sinceras, también vio en sus ojos un brillo especial que no podía identificar. Era la primera vez que alguien le decía que era bonita.
- Gracias, Naruto, eres el amigo que toda chica desearía. – dijo Hinata, que sonreía de auténtica felicidad.
- Bueno, depende de a quien le preguntes. – dijo Naruto, intentando ser divertido, cosa que consiguió, ya que Hinata rió tímidamente. - Si le preguntas al imbécil de Sasuke, igual no soy tan buen amigo.
A lo lejos, Sasuke, Sakura y Kiba miraban atentamente cómo Naruto e Hinata reían juntos
- Vaya, no sabía que Naruto pudiera ser tan encantador. – dijo Sakura.
- Espero que la trate bien, si no lo hace, le corto las pelotas y no podrá engendrar jamás. – dijo Kiba, con un tono amenazante.
- Vamos, Kiba, no creo que sea tan idiota. – dijo Sakura, confiando plenamente en su amigo. – Naruto está perdidamente enamorado de ella.
- ¿Por qué me tiene que meter siempre en sus conversaciones? – dijo Sasuke, que - Al final voy a acabar pensando que está enamorado de mí.
La ocurrencia de Sasuke hizo reír a Kiba y Sakura, que dejaron de prestar atención a Naruto e Hinata, que seguían hablando distendidamente
- Mira cómo fluyen las conversaciones entre ellos… - dijo Sakura, visiblemente emocionada. - ¿Hacemos una apuesta?
- ¿Sobre qué? - preguntó Kiba.
- Sobre cuándo van a acabar esos dos juntos. Yo digo que antes de que termine el semestre. – dijo Sakura, convencida.
- Yo creo que al final del curso, supongo que Naruto irá con calma. – dijo Kiba, convenciéndose de que su amigo no sería impulsivo
- Yo creo que Naruto la va a cagar y que no acabarán juntos. – dijo Sasuke, siendo pesimista.
- Vamos, Sasuke, ten fe en él. – dijo Sakura, reprochándole la actitud que tenía. – Tú, que dices que eres su mejor amigo, deberías apoyarlo.
- Lo apoyo, pero todos sabemos cómo es Naruto. – dijo Sasuke.- Lo que más me gustaría es equivocarme, pero…
Kiba y Sakura guardaron silencio, era cierto lo que decía Sasuke, pero por eso mismo habían recalcado que debía ir despacio, que no se apresurara y que empezara con pequeños gestos de cariño. Y ellos esperaban que lo entendiera.
Naruto sabía que tenía que ir con calma, y eso es lo que haría, para eso, necesitaba a sus amigos,
- Oye, Hinata, ¿qué te parece si después de clase vamos todos a tomar algo? – dijo Naruto con ilusión, esperando que ella aceptara.
- Por mí vale, hoy no tengo nada que hacer. – dijo Hinata.
- De acuerdo, vamos a hablar con Sasuke, Sakura y Kiba a ver si pueden ir.
Naruto e Hinata caminaron hacia sus amigos, que seguían espiándolos. Cuando vieron que se acercaban, intentaron disimular, girándose y simulando que hablaban sobre los resultados deportivos del fin de semana, pero no engañaron a Naruto, que sabía que les gustaba el deporte tanto como a él la verdura.
- No disimuléis, se os da de pena.
- ¿Qué quieres, idiota? – dijo Sasuke, picando a Naruto, pero no cayó esta vez.
- ¿Os apetece quedar hoy después de clase? – dijo Naruto, con un tono de voz calmado.
- Lo siento, Naruto, Sasuke y yo tenemos que hacer… un trabajo. - contestó Sakura antes de que Sasuke dijera algo indebido.
Naruto supo lo que significaba aquello, se iban a enrollar, aprovechando que los padres de alguno de ellos no estarían en sus casas, como hacían siempre. Naruto se entristeció ligeramente, no tendría a sus mejores amigos para apoyarlo y para ayudarle a controlar un poco sus impulsos de besarla y hacer cosas indebidas.
- ¿Y tú, Kiba? – dijo Hinata - ¿Te apuntas?
- Lo siento, Hinata, he quedado con Tamaki hoy. – dijo Kiba mientras sus ojos brillaron con luz propia cuando mencionó a esa chica. - Deseadme suerte, ¡porque espero que hoy diga que sí!
Naruto se quedó helado, no contaría con nadie apoyándole. Aquella sería una especie de primera cita, y dependía de él mismo que hubiera una segunda o que se acabaran sus posibilidades.
Bueno, aquí acaba otro capítulo, si habéis llegado hasta aquí, gracias por leer, seguir, comentar y ponerla en favoritos. Siempre he pensado que las historias que escribo son para la gente, y conque haya una persona a la que le guste, me parece que merece la pena seguir con ella, por difícil que sea.
Ya comienzan las interacciones entre Naruto e Hinata, aunque aún queda mucho para el final y pasarán muchas cosas. Algunas las tengo pensadas y otras, simplemente, llegarán.
Me despido hasta el próximo capítulo, o hasta que suba otro fic, lo que antes pase.
Nos leemos por aquí... ;)
