Capítulo 5
Demetri POV
–¿Por qué tengo que ir yo? –refunfuñé –La maldita loca acaba de matar al mayordomo y yo tengo que ir por ella –reí irónicamente.
–Lo sé, bebu, lo siento, ve a buscarla, si la encuentras tráela aquí –señaló Rose dándome un beso –Yo buscaré a Alec, no sé dónde podría estar metido.
–Ten cuidado –suspiré.
Me metí dentro del coche, le di marcha.
Observé a mi suegro alejarse con Edward.
–Ve con el traidor, suegrito –bufé.
Era obvio que Edward estaba del lado de Isabella, tan obvio que daba asco.
–¡Arranca, maricón! –gritó Tanya desde la puerta principal.
–¡Ya cállate, bruja! –respondí acelerando.
Recorrí el terreno con las luces apagadas, no quería avisarle a "la novia" que estaba cerca.
De repente la vi.
Corría desesperada, su vestido estaba empapado de sangre.
–¡Ven aquí estúpida! –exclamé acelerando.
Alguien se cruzó en mi camino, lo levanté en el aire.
–¡Mierda! –frené.
Bajé del coche apresurado.
Isabella se quedó a un lado horrorizada.
–Oh dios –se tapó la boca.
–No, no, no –negué al ver el cuerpo de Alec a un lado –¡No, mi hijo nooooo! –gruñí tomándolo en brazos.
Estaba muerto.
–Lo mataste –susurró ella.
–¡Maldita hija de puta! –me abalancé sobre ella.
–¡Tú fuiste quién lo mató! –me dio una bofetada.
–¡Por tu culpa! –repliqué.
–¡Suéltame maldito enfermo!
Noté que tenía la mano herida.
–¡Morirás esta noche! –apretujé su mano.
–Ahhhhhhh –se retorció de dolor.
Me quité el cinturón y amarré sus manos.
–¡Suéltame! –me dio una patada.
Corrí al coche y revisé el baúl, tomé una cuerda y até sus piernas.
–¡Noooo, déjame!
–¡Quédate quieta! –le di un puñetazo, se desmayó –Maldita tonta –la cargué y la subí al coche.
Observé el cuerpo de Alec, me rasqué la frente.
¿Qué debía hacer con él?
Si le decía a Rose lo que había sucedido, me mataría, pero no podía dejarlo ahí, no podía dejarlo así tirado sobre el pasto.
–¡Carajo! –había matado a mi propio hijo –Podría mentir, podría decir que encontré a Bella golpeándolo… ¡sí, eso es! –tomé su cuerpo en brazos y lo metí en el baúl –lo siento, hijito, lamento lo que hice, fue un accidente –tragué saliva –papá no te vio, lo siento –las lágrimas brotaron de mis ojos –¡Soy un idiota! –caí al suelo.
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Rose POV
–¿Alec? ¿Dónde te escondiste, cariñito? –revisé todas las habitaciones.
–¿Necesita ayuda? –Carme se apareció de repente.
–¡Oh, Carmen! –me asusté.
–No, no, vuelve a la cama –señalé.
–Me pareció oír un disparo antes, por eso salí a investigar –comentó –¿Usted no lo oyó?
–Estamos jugando con fuegos artificiales –mentí.
–¡Oh lo siento, que tonta soy! –lanzó una carcajada.
–Ve a dormir, no te preocupes por nosotros, está todo bien –palmeé su espalda.
Sentí un leve mareo.
–¿Segura está bien, señorita Cullen? –me sostuvo.
–Sí, bien –mis medicamentos me ponían algo "inestable".
–¿No quiere que baje a hacerle un té?
–¡No! –exclamé tironeando de su camisón –Ve a dormir, yo puedo sola, de verdad.
–Si señorita –asintió dirigiéndose a su habitación.
–¿Mamá? –Jane se apareció detrás de mí.
–¡Oh, hijita! –la levanté en brazos –¿Qué haces aquí deambulando?
–Alec y Maggie no están –se encogió de hombros.
–Ellos están en el baño de abajo –señalé –tu hermano se sentía mal, comió mucho en la fiesta –puse una excusa.
–¡Que tontín!
–Sí, un tontín –repetí llevándola a la habitación –Tú te tienes que quedar aquí, en un rato mamá vendrá con Alec y dormiremos los tres juntos ¿te parece bien?
–¡Sí!
Le metí en su cama.
–Quédate aquí hijita, mamá vendrá en unos minutos –cerré la puerta con llave.
¿Dónde se había metido Alec?
Bufé furiosa.
–¿Y el niño? –Sulpicia me zamarreó –¿Lo encontraste?
–Aún no –negué avergonzada.
–¡Eres una mala madre, Rose!
–¡Yo no soy mala madre! –grité.
–Por favor –puso sus ojos en blanco –te vives metiendo mierda –me hizo burla.
–¿Me estás diciendo drogadicta?
Sonrió –Debiste cerrar la puerta de la habitación con llave, eso es todo, Rose.
–¡Le ordené a Maggie que los vigilara, creí que sería suficiente!
–¡Pero no lo fue! ¡Además mataste a Maggie de un balazo!
–Tú no puedes opinar, no tienes hijos –se lo dije para herirla.
Me dio una bofetada.
–¡Niña consentida! –me repugnó –¡Sigue buscándolo, no te quedes aquí parada!
La odiaba, era una maldita.
Me asomé en la habitación de Jasper, mi madre estaba allí hablando con él.
Lo tenía atado al respaldar de madera.
–¿Todo bien? –le pregunté.
–¿Y Alec?
–Aún no lo encuentro –respondí.
–Tienes que encontrarlo, hija, podría ser peligroso para él estar por la casa deambulando.
–¿Y si está afuera? –interrumpió Jasper.
Corrí fuera desesperada.
–¡Demetri! ¡Demetri!
No veía el coche.
–¡Alec! ¿Dónde estás hijo? –corrí hacia el granero –¡Hijo, respóndeme!
Crucé las puertas, revisé cada cubículo –¿Alec? –encontré manchas de sangre entre la paja –¿Y esto? –fruncí el ceño preocupada.
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Esme POV
–Si intentas salvarla, nos matarás a todos –indiqué.
–¡Todo es mentira, no existe tal maldición!
–¿No?
–¡No! –exclamó furibundo.
–¿Entonces porque volviste? ¿Por qué la trajiste aquí? ¿Por qué no te casaste con ella en otro sitio? –moví mis cejas de arriba abajo.
–Yo…
–Sí lo crees, no puedes mentirme, soy tu madre.
–¡Deberías apoyarme!
–¿Apoyarte? ¿Morir por ella? –me levanté de la silla –¿Acaso dejarías a tu familia morir por ella?
–Nadie morirá…
–¿Seguro?
–¡Nadie morirá! –repitió.
–Te conozco, hijo, te conozco como nadie. Sé quién eres, y lo que quieres –murmuré –Ella es una chica muy amable –asentí –parece buena persona, pero la tradición nos exige su sacrificio –respiré hondo –Y no pienso arriesgar nuestras vida por ella, y tú tampoco deberías.
–¡La amo!
–¡La conoces hace tres años! ¡Solo tres años!
–Es el amor de mi vida –jadeó.
–Conocerás a muchas mujeres como ella, hijo –resoné mi cuello –¿Acaso darías mi vida por la de ella?
Sollozó.
–¿Me matarías para protegerla?
–¡Ya basta! –gritó.
–Yo sé qué harás lo correcto, tarde o temprano te darás cuenta de que cometiste un error al ayudarla a huir –aclaré alejándome –Tendrás tiempo de pensar aquí –cerré la puerta con llave.
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Bella POV
Abrí los ojos, estaba en el asiento trasero del coche, tenía las manos y los pies amarrados.
Intenté zafarme de las ataduras de mis manos, pero no lo lograba.
Pensé, quizás podía atacar a Demetri por atrás, ahorcarlo con el cinturón que tenía alrededor de mis manos.
Respiré hondo y lo ataqué.
–¡Detén el coche! –grité apretando su cuello.
–¡Suéltame, perra! –tosió ahogándose.
Apretó el acelerador, el coche iba a deriva.
–¡Detén el coche, ya!
Soltó el volante e intentó rasguñarme con sus manos, alejé mi rostro.
–¡Detenlo! –insistí.
Miré hacia adelante, íbamos a estrellarnos contra un árbol.
Lo solté y me acurruqué detrás, esperando no morir.
PUM
–Auch –salí del coche arrastrándome, las ataduras de mis manos se habían aflojado.
Rápidamente me quité la soga de los pies, e intenté ponerme de pie.
–¡Carajo! –Demetri había salido por el parabrisas, estaba muerto.
Revisé el coche en busca de un arma, solo encontré una llave inglesa.
–Supongo que es algo –susurré frotándome la frente.
Me vi al espejo, lucía fatal.
–Parezco una novia zombie –bufé.
Caminé con lentitud, dirigiéndome a las rejas del frente, debía saltarlas y correr por la carretera en busca de ayuda, pero me dolía mucho el pie derecho, me lo había doblado cuando intentaba escapar de Alec, el maldito mocoso me estaba persiguiendo con el arma ¡increíble, pero cierto!
Luego de salir del granero, me di cuenta de que alguien estaba siguiéndome, era el niño asesino. Pero irónicamente su padre me salvó, cuando lo atropelló.
¿El arma? ¿Dónde habrá quedado?; me pregunté.
Miré hacia atrás, por suerte nadie me seguía.
Toqué con cuidado las rejas, temía que estuvieran electrificadas, pero por suerte, no era así.
–Bien, a ver –tenía que calcular como treparlas, no se veía nada fácil.
Mi mano sangraba más que antes.
–Puta vida –me la envolví nuevamente con un trozo de la falda de mi vestido.
Intenté trepar, el pie me dolía demasiado.
–Ahhhhh –grité sintiendo una punzada en la pierna.
Repentinamente, una bala rozó mi mejilla.
Caí hacia atrás, parte de mi vestido se enganchó entre los fierros.
Toqué mi rostro, parecía ser apenas un rasguño.
Volteé, me sentía mareada.
Tanya corría hacía mí con un rifle.
Tironeé de la falta, la rasgué por completo, estaba quedándome prácticamente desnuda.
Me puse de pie –Debo vivir, debo vivir –repetí corriendo.
Pasé al lado de Rose, que estaba lamentándose en el suelo al lado del cuerpo de Demetri.
–¡Perra! –gritó levantándose furibunda –¡Mataste a mi esposo! –tironeó de mi cabello.
Tanya le voló los sesos, su sangre me salpicó, pude sentirla dentro de mi boca.
–¡Oh maldición! –me sorprendí.
