Capítulo 6

Edward POV

–¿Y eso? –mi padre se detuvo.

Se oyó un disparo.

–Ven, vamos –corrió dirigiéndose al terreno delantero.

¿Tanya habría matado a Bella?

¡Necesitaba saber!

Corrí desenfrenado, observé el coche de Demetri destrozado contra un árbol.

–¿Qué carajos pasó aquí? –mi padre se golpeó la frente.

Demetri estaba muerto sobre el capot del coche, había traspasado el parabrisas.

Rose estaba a dos metros de él, tirada en el suelo con un balazo en la frente.

–¡Noooooooooooo, mi hija!

Sentí nauseas.

–¿Es un balazo de rifle? –pregunté temblando.

–Mi hijita –sollozó mi padre.

–¿Es de rifle? –insistí.

Bella no tenía un rifle, pero Tanya sí.

Revisé el coche, había sangre en el asiento trasero.

Abrí el baúl para buscar una manta para tapar los cuerpos.

–¡Mierda! –grité alejándome –Papá –señalé el baúl –tienes que mirar esto.

–¿Qué? –se acercó con los ojos llenos de lágrimas –¿Qué encontraste?

–Alec –susurré.

–¡No, no, no! –sacó su cuerpo sin vida del baúl –¿Cómo pasó esto?

–Bella no mataría a un niño –interrumpí.

–¡Tú no sabes nada de ella, no la defiendas! ¡No te atrevas! –me empujó.

Agaché la cabeza.

–Levanta a tu hermana –señaló su cuerpo –los llevaremos dentro de la casa.

–No quiero –negué caminando hacia atrás.

–¡Hazlo, ya!

Levanté su cuerpo entre arcadas.

–Oh, maldición –sentía que iba a vomitar.

–¡Vamos a la casa, apresúrate, hay que buscar a esa perra!

Mi padre estaba ciegamente furioso.

–¿Qué pasó? –Sulpicia esperaba en la puerta principal –¡Oí dos disparos! ¿Quién salió herido?

Negué.

–¿Edward, que pasó? –se acercó a mí –¡¿Está muerta!? –abrió la boca sorprendida –¿Y el niño también?

–Sí –respondí –Y Demetri –balanceé mi cabeza a un lado.

–¿Cómo pudo pasar esto?

–¡Esto se ha salido de control, todo se ha salido de control!

–Es culpa de tus tontos hijos –señaló ella –la dejaron salir, Jasper desactivó el sistema de seguridad.

¿Acaso estaba culpándome a mí también?

–Mi hermano solo quería proteger a su esposa, bien tú lo sabes –la enfrenté.

Lanzó una carcajada irónica.

–¡Rose! –mi madre bajó por las escaleras.

Apoyé su cuerpo en el sofá.

–¿Qué le hicieron? –se tabaleó.

–Está muerta –respondió mi padre –la mató Isabella –aclaró luego.

–¡Oye, eso no lo sabes! –exclamé.

–¡Nadie pidió tu opinión! –me fulminó con la mirada.

–¿Al–Alec t–tam–tamb–también? –tartamudeó.

–Iré a buscar a la novia –Sulpicia salió fuera.

–¡Espérame! –la seguí.

–No, no quiero ir contigo, sé que los has ayudado, Edward, no soy tonta.

–¿Yo?

–Sí, tú estás del lado de tu hermano –me miró fijamente.

–¡Yo no los he ayudado!

–¿Y de dónde sacó Jasper el código de acceso?

–Lo adivinó –me encogí de hombros.

–¡Por favor! –rió sarcásticamente –¡Tú hermana está muerta, y es tu culpa!

–¡No es mi culpa, es la de ustedes que creen en esta tradición de mierda!

Se alejó sin responderme.

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Jasper POV

Oí un disparo.

–¡Bella! ¡Bella! –moví mis manos violentamente, necesitaba zafarme.

Iban a matarla.

–¡Edward! ¡Por favor! –supliqué desesperado.

–¿Señorito? –oí la voz de Carme, la mucama, del otro lado de la puerta.

–¿Carmen, eres tú?

–Sí, soy yo –respondió.

–¡Abre la puerta, por favor, necesito ayuda!

–¿Qué está sucediendo? ¡Oí unos disparos!

–¡Abre la puerta y te explicaré, necesito tu ayuda! –insistí.

–Su hermana me dijo que eran fuegos artificiales, pero…

–¡Abre, ya! –grité.

–Sí, sí, lo siento, buscaré mi juego de llaves –la oí alejarse.

–¡Hazlo rápido y no hables con nadie!

Necesitaba que me desatara, necesitaba ayudar a Bella, iban a matarla.

La ansiedad me estaba matando, la espera me parecía una eternidad.

–¡Volví! –exclamó abriendo la puerta –¿Quién le hizo esto? –se sorprendió al verme maniatado.

–Hay gente en la casa, gente que quiere herirnos ¡tienes que desatarme!

–¿Pero quién lo hizo?

–La mafia –mentí –mi padre le debe a la mafia.

–¡Oh dios! –me quitó las ataduras.

–Gracias por ayudarme –suspiré –¡Ahora corre, Carmen, vete de la casa, ve por ayuda! –ordené.

–¿Y usted?

–Debo buscar a mi esposa –aclaré –¡Pero no frenes por nada ni nadie, corre lo más rápido que puedas! –la sacudí.

–Sí, entiendo –jadeó temblando.

–¡Ve, corre, vete ya!

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Sulpicia POV

Observé a Tanya tirada en el suelo –¡Oye, Tanya! –la pateé.

–Bella me golpeó, robó mi rifle –susurró limpiándose la sangre de la nariz.

–¡Bella asesinó a Rose, al niño, y a Demetri! –exclamé –Hay que agarrarla ¡ahora!

–Sí –se levantó con rapidez.

–Sé que Edward es tu esposo –respiré hondo –pero está de su lado, por si aún no lo notaste –comenté –¡no confíes en él!

–Lo sé –respondió bufando.

–¡Allá! –señalé a unos cuantos metros, detrás de un árbol –¿Ves su vestido?

–¡Sí, es ella! ¡Está herida!

Corrimos hacia ella –Tú la agarras de las manos, yo de los pies –ordené.

–¡Nooo, déjenme! –se resistió, pero no lo suficiente, estaba muy débil.

–¡Maldita, morirás esta noche! –la amenacé con el hacha –¡Anda, Tanya, agárrala con fuerza, toca su herida! –señalé su mano.

–Ahhhhhhhhhhh –se retorció cuando Tanya presionó con fuerza su mano.

La tomé de los pies y comencé a arrastrarla.

–¡Sostenla con más fuerza!

–¡Quédate quieta! –Tanya tironeó de su cabello.

–¡Carlisle! ¡Esme! ¡La tenemos! –grité.

Edward corrió hacia nosotras.

–¡Edward, ayúdame, por favor! –suplicó Isabella entre lágrimas.

–¡Ni se te ocurra! –lo empujé a un lado.

–¡Yo la llevaré, suéltenla!

–¡Ni locas! –refutó Tanya.

–¿La tienen? –Carlisle salió fuera.

–¡Sí, la tenemos!

–¡Maldita zorra! –le dio un puñetazo en el rostro.

Ella escupió sangre a un lado.

–Papá –Edward lo sostuvo.

–¡Suéltame!

–Llevémosla a la habitación, hay que sacrificarla, ya falta poco para el amanecer.

Carlisle la cargó en brazos.

–¡Por favor, no, no lo hagan, no me hagan daño! –acezó.

Esme seguía tirada en el suelo al lado del cuerpo de Rose.

–¡Vamos Esme, hay que seguir! –la ayudé a levantarse –podrás vengar su muerte ahora.

–¡Tanya, ayúdame a atarla! –Carlisle la colocó sobre la mesa de sacrificios.

–¡Noooo, basta!

Ataron sus manos y pies con una soga.

–¿Por qué mataste a mi hija? ¿Por qué? –Esme la sacudió.

–¡Yo no lo hice!

–¡Hay que hacerlo de una vez! –busqué la daga sagrada.

–¡Lo juro! –observó a Tanya –¡Ella..!

–¡Tapemos su boca, ya no la soporto! –Tanya le metió un trapo en la boca.

¿Acaso Tanya estaba mintiéndonos?

–Mmmmmmm –se zamarreaba de un lado a otro.

Edward tomó la copa sagrada y sirvió el vino.

–Todos alrededor de la mesa –ordenó Carlisle, le entregué la daga.

–Hazlo tú.

–Estamos reunidos aquí, para sacrificar a Isabella Swan –hizo una pausa –Este sacrificio es para usted, solo para usted mi señor –sonrió –Le entregamos su alma, a cambio renovamos nuestro pacto, para mantener la vida que llevamos hasta ahora.

–¡Sí! –Tanya sonreía entusiasta.

–Ahora beberemos de la copa sagrada –señaló a Edward para que iniciara.

–Tú primero, tía –Edward me la entregó.

Le di un sorbo, luego le pasé la copa a Tanya.

Sentí un gran ardor en mi garganta.

Tosí.

–¿Sulpicia? –Tanya apoyó su mano en mi espalda.

–Me ahogo –caí al suelo.

–¿Qué pasa? –Carlisle me agarró.

–Me–me– aho–aho–

–¡Sulpicia!

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Tanya POV

Edward estaba desatando a Bella.

–¿Qué mierda haces? –forcejeé con él.

–¡Suéltame loca!

Corrí tras él, lo sostuve de la camisa.

–¡No puedes dejarla ir! ¡Edward! ¡Eres un tonto!

Bella se alejó tambaleándose.

Mientras tanto, mis suegros estaban sosteniendo a Sulpicia que escupía sangre a borbotones.

–¡Esme, ella se escapa! –señalé furiosa.

–¡Bella, ven aquí! –fue tras ella.

–¡Nooo! –Edward intentó detener a su madre.

–¿Cómo puedes traicionarnos así? –lo abofeteé.

–¡Hipócrita! –me repugnó –¡Mataste a mi hermana! ¿Acaso crees que no lo sé? ¡Tú tenías el rifle!

–Ella me lo robó –mentí.

–¡Mentirosa!

–¡Si ella no muere, moriremos todos!

–¡Ya cállate, maldición! –me hizo a un lado.

–¡Nooo, no te irás a salvarla! –clavé mis uñas en sus manos.

–¿Tú lo impedirás? –se soltó.

Le apunté con el revólver –Voy a dispararte –anuncié –Sí me cambias por ella, te mataré, Edward, lo haré.

–Eres una maldi…

Disparé.

Cayó al suelo –Eres una maldita –acabó su frase clavándome la mirada.

Temblé, dejé caer el arma.

–Yo… yo…

Carmen, la mucama, pasó corriendo a mi lado –¿Qué haces tú aquí? –la observé confundida.

Cruzó la puerta principal, corrió desaforada sin mirar atrás.

Jasper estaba en la escalera, me observaba atónito.

–Oh, Jasper –caminé hacia atrás –Bella le disparó –tenía que mentir.

–Te vi, Tanya –gruñó frunciendo el ceño –¿Cómo pudiste? ¡Eres una desagradecida!

–No, no –negué.

–¡Mi hermano te salvó la vida! ¡Antes eras solo una prostituta!

Recordé mi época en el burdel.

Era verdad, Edward me había salvado de la miseria, pero jamás me había amado lo suficiente. No podía soportarlo, no podía soportar que prefiriera a la esposa de su hermano.

–¡Él me puso en riesgo, nos puso en riesgo a todos…! –mordí mi labio inferior –¡Todo por Bella!

–¡Desagradecida! –me dio una bofetada.

–¡Todo es por culpa de tu tonta esposa! –lo escupí, comencé a perder la razón.

Se agachó, tomó el arma y me la colocó en el vientre.

–Espera, Jasper –temblé.

–¡Eres una perra! –sus ojos se fijaron en los míos, podía sentir su odio emanando de ellos –Edward nunca debió sacarte de ese antro –presionó el arma contra mi piel.

–Por fav…