¡HE VUELTO! Y lo hago con más ganas y energía que antes... pero con menos tiempo. Cuando tengo tiempo, no tengo ganas, y cuando tengo ganas, me falta tiempo. La historia de mi vida.

Agradecer la paciencia que han tenido conmigo. Eterno agradecimiento a Hishina Namikaze Hyuga por los ánimos dados debido a la situación de salud de mi padre. Dentro de lo que cabe, está bien, pero nuestra vida ha cambiado por completo. Todo es cuestión de adaptarse a esta nueva realidad.

Y gracias al guest por su ofrecimiento, pero sólo necesitaba algo de tiempo para volver. Y ahora lo he hecho.

Sin más dilación, les dejo con el capítulo.


Ya había pasado un mes después de la fiesta en casa de Hinata, y Naruto ya tenía claro que le iba a confesar sus sentimientos a Hinata. ¿Cómo? No lo sabía. ¿Cuándo? Cuanto antes, mejor. Su corazón ya ardía en deseos de estar junto a ella, quería ser parte de su vida, ser suyo, que ella fuera suya. La realidad era que Naruto estaba desesperado, sólo necesitaba un gesto de ella para perder la cordura y atreverse a dar el paso. Y ese gesto llegó.

"Es un regalo de una persona muy especial para mí."

Esas palabras fueron la señal que, de forma desesperada, estaba pidiendo Naruto. Hasta ese momento, sólo se había referido a él como un buen amigo. Pero tras ese día, no podía dejar de pensar en la manera en que se había referido a él. Porque era evidente que se refería a él, ya que había sido el rubio quien le había regalado el colgante.

Lástima que no hubiera tenido oportunidad de hablar con ella. Y lástima que siempre que conseguía una mínima oportunidad para hablar con ella, había algo que se interponía. En una ocasión, se la llevó a un parque para declararse y, de repente, comenzó a llover de forma torrencial. Esa escena, tan típica de películas románticas, para ellos fue un infierno. Tuvieron que buscar refugio, corrieron, pero la lluvia era tan fuerte que no pudieron evitar acabar empapados, y al final acabaron enfermos los dos. Y así todo el tiempo. Las impertinencias de sus amigos, llamadas de teléfono inesperadas, una jauría de perros que persiguió a Naruto, que a saber de dónde había salido… El rubio ya estaba comenzando a perder la paciencia, parecía que el destino no quisiera que hablara con ella, ese mismo destino que él estaba intentando cambiar de todas las formas posibles.

Llegando al mes de febrero, Naruto tenía claro que por sí solo no iba a conseguir nada. Había algo, llamado destino, universo, ley de Murphy o karma que impedía su confesión, y sólo con la ayuda de sus amigos podría llegar a cambiar algo. Naruto vio a sus dos mejores amigos caminando juntos hacia la clase, y vio que ese era el momento adecuado para hablarles sobre sus intenciones románticas. Para ello sólo debía buscar a su pelirrosa amiga, que le ayudaría en todo lo que pudiese… Aunque la realidad es que era Naruto el que había hecho los progresos con Hinata por sí solo. Pero eso era algo que se guardaría para sí mismo.

Y el momento era ese. En el instituto, donde nadie sospecharía nada, puesto que era normal que estuviera junto a sus dos mejores amigos. Aunque ya había quien les llamaban "trípode", por aquello de que eran las tres patas de dicho objeto. O quien le llamaba al rubio "candelabro", por aquello de sujetar las velas, de acompañar a la pareja formada por Sasuke y Sakura. Cuando vio a sus dos mejores amigos por el pasillo, juntos, cómo no, Naruto corrió hacia ellos con la esperanza de que le ayudaran a declararse a Hinata.

- Sakura, Sasuke, tenemos que hablar. – expresó Naruto, con una seriedad poco habitual en él.

- ¿Qué pasa? – dijo Sakura, ligeramente extrañada por la actitud mostrada por el rubio.

- Creo que voy a dar el paso y me voy a declarar. – dijo Naruto, tras exhalar un suspiro de tranquilidad. Se estaba quitando un peso de encima revelando sus intenciones. - Creo que ahora sí que me he ganado un lugar de privilegio en su corazón y que aceptará mis sentimientos por ella.

Sakura se sorprendió ante las palabras de Naruto, ¿cómo podía estar tan seguro de la respuesta de Hinata? Había algo que se le escapaba.

Todavía quedaba por resolver el misterio de quién le había regalado ese colgante tan majestuoso con el que Hinata apareció en ese momento, por eso Sakura no quería que Naruto tomara esa decisión tan pronto: porque viendo lo enamorado que estaba el rubio de Hinata, un rechazo lo destrozaría.

- Naruto, ten calma. – dijo Sakura, intentando poner algo de sentido común en la cabeza de Naruto.

- No puedo, tengo la corazonada de que me dirá que sí. – dijo Naruto, que estaba absolutamente seguro tras las señales que había mandado Hinata. Menos mal que ya la conocía de su anterior vida y sabía perfectamente cómo reacciona una Hinata enamorada, si no, ya podría poner un cartel luminoso o decírselo en su cara, que él no se daría cuenta de los sentimientos de ella.

- Naruto, ¿y si te dice que no? Es mejor que vayas despacio, créeme, Hinata no ha dado señales de que sienta algo por ti. – dijo Sakura, temerosa ante un rechazo de Hinata ante la reacción de Naruto si ese momento se daba.

Naruto estaba tan convencido de los sentimientos de Hinata que en su cabeza no existía la posibilidad de que dijera que no. Ella reaccionaba ante él igual que en el pasado.

- Sakura, conozco bien a Hinata, sé cómo reacciona cuando le gusta alguien y cuando habla con esa persona. – Naruto estaba seguro de la respuesta afirmativa de Hinata. – Confía en mí, tengo una corazonada.

- Naruto, tienes un rival, la persona que le regaló el colgante a Hinata. Es una persona, cito textualmente, "muy especial para mí". – dijo Sakura, intentando imitar la voz de Hinata. - ¿Cómo piensas competir con esa persona si ni siquiera sabes quién es?

Naruto no pudo evitar reír ligeramente, cosa que no pasó desapercibida para Sakura, que se enfadó ligeramente con el rubio. Su gran rival por el amor de Hinata era… él mismo.

- ¿De qué te ríes? - preguntó Sakura con una evidente indignación en su voz.

- Es gracioso que tengas miedo de esa persona y que digas que no sé quién es, porque estás hablando con él en este momento…

- ¿Cómo? ¿Qué quieres decir? – preguntó Sakura, extrañada ante las palabras de Naruto.

- Yo fui quien le regaló ese colgante a Hinata, como símbolo de nuestra relación, y como regalo de cumpleaños. – dijo Naruto, ocultando el verdadero significado del colgante. No era algo que tuviera que decir en ese momento, lo guardaría hasta el momento adecuado.

Sakura estaba impresionada, ese colgante tenía pinta de ser bastante caro y ese detalle era indicativo de la magnitud de los sentimientos que él tenía por ella, y la reacción de ella, buscándolo con la mirada mientras hablaba con las chicas.

Ahora entendía todo…

- Naruto, mucha suerte. - dijo Sasuke, que por primera vez había abierto la boca. - No la cagues... Aunque creo que igual te pido demasiado.

Naruto, simplemente, sonrió a la broma de Sasuke de la forma que sólo él sabe sonreír y fue corriendo a buscar a su amada Hinata. La encontró en un pasillo, cerca de uno de los aseos femeninos, parecía que iba saliendo del mismo en ese instante. El corazón del rubio se aceleró de tal forma que pensaba que le iba a dar un infarto, por la simple emoción previa al momento.

- ¡Hinata! – gritó Naruto con alegría.

La chica se dio la vuelta, viendo cómo Naruto se acercaba a ella. Hinata sintió como su frecuencia cardíaca aumentaba. Lo que venía sintiendo por el rubio era demasiado fuerte como para ser ignorado. Se puso muy nerviosa, y realizó un ritual habitual en ella cuando se ponía de esa guisa: encogió los hombros ligeramente y comenzó a mover sus dedos índices uno alrededor del otro.

- Buenos días… - dijo Hinata, contrayendo su cuerpo ligeramente y jugando con sus dedos.

Naruto no pudo evitar recordar cuando Hinata estaba saliendo de él y lo adorable que le resultaba esa actitud que tenía ella cuando hablaba con él, aun siendo pareja. Era una de las cosas que más amaba de ella: su timidez, esa faceta que sólo mostraba con él.

Naruto se quedó embobado mirándola y perdió el hilo de lo que iba a decir. Tan poderoso efecto tenía en él Hinata: era capaz con un simple gesto de dejar a Naruto Uzumaki, alguien que destacaba por su grandilocuencia, sin palabras y en silencio. Tuvo que carraspear ligeramente para recuperar la compostura.

- ¿Cómo estás? - Naruto se fustigó mentalmente. ¿Tanto le afectaba como para contestarle con una banalidad como esa?

- Bien, supongo. - dijo Hinata, con una sonrisa en su cara. - ¿Querías algo?

Ahí estaba. Ese era el momento definitivo, aquel por el que tanto luchado: el momento en el que su segunda oportunidad se haría realidad. Su lengua se secó, sus manos temblaban y comenzó a sudar. "No ahora", pensó Naruto.

- Yo… - los nervios podían con el rubio. Ahora que por fin había conseguido un momento de intimidad, los nervios le jugaron una mala pasada e hicieron que se quedara en blanco.

"'Te amo, Hinata' No son unas palabras tan difíciles, y ya se las he dicho una y mil veces. ¿Por qué me cuesta tantísimo decirlas precisamente ahora?" Ese pensamiento rondaba la cabeza de Naruto una y otra vez. […]

- ¡Naruto! – dijo una voz chillona que se oía a espaldas de Naruto.

Naruto frunció el ceño ante la mención de su nombre, no le daban un respiro ni un momento de tranquilidad e intimidad para declararse a Hinata. Exasperado, se dio la vuelta y, al ver a quien se dirigió a él, no pudo evitar suspirar, fruto de la desesperación, que verbalizó a la perfección.

- ¡Por el amor de Dios! ¿Es que nadie puede tener una conversación importante en paz y tranquilidad?

Shion no se inmutó ante el comentario de Naruto, y sin tomar en consideración a Hinata, agarró a Naruto por el brazo y se lo llevó corriendo, no sin antes sonreírle a la Hyuga.

- ¡Te lo robo un momento!

Shion salió sonriendo, Naruto estaba indignado con la rubia e Hinata… bueno, se quedó paralizada ante la interrupción de Shion.

Cuando la rubia soltó a Naruto, éste la miró fijamente. Era más que evidente el parecido que tenía con Hinata, pero si de algo estaba seguro era que nunca sentiría nada por alguien que no fuese Hinata. Y eso era algo que le reconfortaba. Pensar en ella. Por ello estaba tan enfadado, porque habían interrumpido un momento perfecto con ella, y así expresó su descontento.

- ¿Qué cojones quieres, Shion? ¿No ves que estaba en medio de algo importante? – gritó Naruto, sin una pizca de educación.

- Yo…

Mientras tanto, Hinata se quedó parada, con los ojos abiertos. No esperaba que secuestraran a Naruto, sobre todo sabiendo que era importante lo que tenía que decir. Y lo sabía porque la había apartado de sus amigos para poder hablar con ella.

Caminando por el pasillo estaban Sasuke y Sakura, juntos, como la pareja feliz que eran. Hinata sonrió al verlos, anhelaba poder vivir algo así con alguien, y estaba convencida de que Naruto no sería una mala opción. Les saludó desde lejos y la pareja se acercó a Hinata.

- ¡Hola, Hinata! ¿Qué haces por el pasillo?

- Buenos días, Sakura. Acompañaba a Naruto, que quería decirme algo a solas.

- ¿Y dónde está ese idiota? – preguntó Sasuke con su habitual tono de indiferencia y calma.

- Se fue con Shion a hablar. – dijo Hinata, con un ligero tono de decepción en su voz.

Sakura no podía entender qué rayos se le pasaba por la cabeza a Naruto para dejar a Hinata sola, sin declararse, para correr detrás de Shion. Pero en el mismo instante en el que pensó eso, desechó esa idea, simplemente, no tenía sentido. Si algo tenía claro, es que Naruto amaba a Hinata, muy probablemente con una intensidad mayor de la que proclamaba.

- Pero… ¿cómo que "se fue"? ¿Y te dejó aquí, sin más? - cuestionó Sakura, extrañada por la explicación de Hinata.

- En realidad Shion lo arrastró con ella cuando estaba hablando conmigo.

Sakura tuvo un mal presentimiento cuando Hinata dijo que estaba con Shion. Esperaba que no fuera lo que ella pensaba. Si hubiera podido, ella misma hubiera ido a buscarlo, pero tenía que hablar con el tutor de temas escolares, como delegada de clase que era.

- Hinata… Busca a Naruto, él tenía algo importante que decirte, pero no ha podido hasta ahora, porque siempre le ha interrumpido algo. No puedo explicarte nada más. ¡Corre!

Hinata, que se quedó sorprendida ante las palabras de Sakura, corrió en busca de Naruto. ¿Tan importante sería lo que Naruto quería decirle como para que intervinieran otros?

Hinata los busco por todo el edificio, pero parecía que se hubieran marchado a otra dimensión. Decidió relajarse, después de todo, no podían haber desaparecido así como así.

- Piensa Hinata… Si fueras a decir algo importante y secreto, ¿dónde irías?

Hinata estuvo pensando un corto periodo de tiempo sobre los lugares más aislados en esos momentos en el instituto. La realidad es que había muchas posibilidades: el pabellón, la azotea, los alrededores del almacén del material deportivo o el comedor eran algunos de los sitios que había visitado, sin éxito.

Entonces le llegó una luz que le reveló una posible ubicación. ¿Cómo no había caído? Era, posiblemente, el lugar más aislado de todo el centro.

- ¡El cerezo que está en el patio trasero! A esta hora es el único sitio en el que no hay nadie.

Hinata corrió con una intensidad poco usual en ella, intentando saber qué era lo que le tenía que contar Naruto; pero también con algo de miedo, pues el hecho de que Shion se lo llevara a un lugar tan recóndito durante las clases le hacía pensar mil y una cosas, y ninguna de ellas le resultaba agradable a la morena. Al llegar a la puerta que daba al patio trasero, exhaló un suspiro, y se preparó para abrirla. Al final, los vio a lo lejos. Se acercó un poco, pero aún seguía manteniendo las distancias, viendo cómo se acercaban el uno al otro.

Se había acabado, incluso antes de empezar. En ese momento, mientras veía a lo lejos cómo se besaban Naruto y Shion, Hinata se dio la vuelta, fue con paso lento a clase y dejó caer un auténtico río de lágrimas, sintiendo cómo su corazón se había roto en trocitos diminutos.


Sí, sé que este capítulo es algo... cliché. Pero el uso de clichés no es necesariamente malo.

También sé que me odiarán por este capítulo, pero todo tiene su por qué. Al menos en mi cabeza cuadra muy bien, y esta escena final (así como otras que han salido y saldrán) ya están escritas o guardadas en mi imaginación.

También sé que es algo corto, pero no creo que sea necesario alargarlo más cuando todo lo que quería expresar está ahí.

En fin, que he vuelto a la escritura, con más ganas que antes, pero con menos tiempo debido a las prácticas de empresa. Cosas de ser estudiante.

Me despido hasta la próxima. ¡Nos leemos!