Aunque Hinata sabía que su situación actual de confusión se arreglaría hablando con Sakura y Sasuke… No era menos cierto que esa conversación no iba a ser fácil, principalmente porque Naruto se pegaba a ellos de una forma poco convencional, y eso impedía que dialogara con ellos con normalidad. Tendría que abordarlos a solas, pero eso se le estaba haciendo tremendamente complicado, tanto era así, que ya había pasado una semana desde que decidió hablar con los mejores amigos de Naruto. Una semana en la que lo había intentado, pero el rubio siempre aparecía, consiguiendo que se pusiera nerviosa y, o bien olvidara para qué quería hablar con ellos, o bien salía huyendo para que no se la descubriera.

Su fracaso le comenzaba a afectar personalmente, ya que se la veía totalmente distraída y cabizbaja, sin regalar ni un solo momento de alegría a sus amigos o allegados. En eso habían reparado tanto Kiba como Toneri, que se encontraban en casa de Hinata intentando apoyarla.

— Vamos, Hinata, no te rindas. — dijo Kiba, con toda la comprensión del mundo. — Sé que es complicado creer en esto, pero hablarlo todo resolverá tus dudas.

— No sé, Kiba… A estas alturas ya no sé si quiero…

— Hinata, creo que hablo en nombre de todos cuando te digo con toda seguridad que él está perdidamente enamorado de ti. — dijo Toneri, intentando animar a la chica. — Ya te lo dije, ningún amigo se pone celoso cuando ve a su amiga hablando con otro amigo, salvo uno que está enamorado de esa amiga.

— ¿Todavía sigues justificando a Naruto? — dijo Hinata, algo indignada. — Toneri, eres demasiado bueno con él.

Toneri negó con la cabeza. La cabezonería de Hinata era de sobra conocida, pero realmente ofuscaba a sus conocidos cuando era terca como una mula y además no tenía razón, lo que hacía que se enfrascara en una batalla indeseada para los dos. Y el Otsutsuki, desde luego, no tenía ganas de pelear con ella ni con nadie.

— Hinata, eres una cabezota. Solo te lo voy a decir una vez: o haces un movimiento de una vez o lo perderás para siempre. — sentenció Toneri de una forma tajante, lo que hizo que la Hyuga se asustara. — Ya estás cerca de perderlo, le has demostrado que no crees en él y en lo que dice, y dudo mucho que alguien como Naruto quiera tener siquiera como amiga a una persona que no confía en él.

Hinata seguía inmersa en su burbuja, pero al menos las palabras de Toneri parecían haber tenido el efecto deseado en ella. Se levantó de su cama con lentitud, como si su cuerpo pesara toneladas. Y es que en ella era tremendamente poderoso el sentimiento de tristeza que llenaba cada milímetro de su cuerpo. Pero el recordar que había defraudado a Naruto al no confiar en él, por mucho que ella lo único que hacía era defender a su amigo, era la catarsis que necesitaba para luchar con todo por el rubio.

Hinata abrazó a Toneri y Kiba, agradecida de que ellos estuvieran allí para apoyarla y para decirle lo que tenía que oír, y no lo que quería oír. Ciertamente, esos eran dos amigos que merecía la pena conservar, y a pesar de todo… Eso era algo que tenía que entender Naruto: que ella también tenía derecho a conservar sus amistades.

— Gracias… Kiba… Toneri… Sois unos grandes amigos.

Los muchachos correspondieron al abrazo y sonrieron. Siempre apoyarían e intentarían ayudara a Hinata dentro de lo posible. Cuando se separaron, compartieron miradas de complicidad, de amistad pura y profunda.

Kiba y Toneri se marcharon de la casa con la sensación de que habían hecho lo correcto, con la impresión de que todo tendría que ir rodado siempre que Hinata hiciera las cosas correctamente.

— Hemos hecho lo que teníamos que hacer, ahora es el turno de ella de empezar a atacar. — dijo Toneri, entusiasmado.

— Sí… Espero que ni él ni ella la caguen, porque si hay una cosa que tienen en común, son los sentimientos que tienen el uno por el otro. — dijo Kiba, reflexionando. — ¿Crees que deberíamos ir a hablar con Naruto?

— Si quieres, vete tú. A mí no me puede ver ni en pintura. — dijo Toneri, que sabía el coraje que le tenía el rubio.

— Por eso mismo, tenemos que hacerle ver que vamos en son de paz.

Toneri tenía sus reservas, la reacción de Naruto cuando le había visto hablando con Hinata rezumaba un odio visceral, unos celos abrumadores y, por supuesto, una violencia y una fuerza que nadie esperaría del rubio. Pero esto iba más allá de la mala relación que quisiera tener con él. Todo iba sobre la felicidad de Hinata, y la felicidad de ella la marcaban los sentimientos que él, obviamente, tenía por la Hyuga.

— Lo haré, pero solo lo hago por Hinata. — dijo Toneri, suspirando nervioso. — Tú no tienes problemas con él, pero yo tengo que ganarme su confianza, y eso, visto lo visto, está difícil. Espero que esto le haga ver que no voy en su contra.

Mientras Kiba y Toneri debatían sobre la idea de hablar con Naruto, éste se encontraba con Sakura y Sasuke pensando en qué hacer. El rubio era partidario de dejar pasar el tiempo y esperar que las aguas se calmaran, mientras que la pareja decía que era su momento de atacar.

— Naruto, es ahora o nunca. Aunque tu reacción frente a Toneri te deja en mal lugar, siempre puedes usarlo a tu favor. — dijo Sakura, algo ofuscada porque el rubio no hacía más que ver el lado negativo de todo.

— Sakura, Hinata no confía en mí. Prefirió creer a Toneri antes que a mí. Todo lo que he hecho por ella no ha valido de nada… — dijo Naruto, cabizbajo y notablemente compungido.

— Es como hablar con una pared.

— Y si sabías que te dejaba en mal lugar, ¿por qué rayos reaccionaste así? — preguntó Sasuke, cansándose de la situación. — Encima eres tan tonto como para ponerte a ese albino en contra. Él nos puede ayudar.

Naruto entendía que su reacción y la situación que se encontró Hinata eran difícilmente defendibles, pero se negaba a admitir que, tal vez, sus prejuicios sobre el Otsutsuki y lo vivido en su vida pasada le habían hecho mucha mella en él. Principalmente, porque nadie sabía sobre su "regreso al pasado", y tampoco era necesario explicar todo eso.

— ¿Cuántas veces voy a tener que decir que ese vaso de leche va detrás de Hinata que quiere estar con ella y que va a por mí? — dijo Naruto comenzando a enfadarse. — ¿Por qué nadie cree en lo que digo?

— Tú puedes cantar misa si quieres, imbécil, pero no tienes pruebas de que eso sea así. — sentenció Sasuke, de forma definitiva. — Así que, como poco, deberías tragarte tus estúpidos celos y tratarlo con cordialidad.

Naruto agachó la cabeza, notablemente indignado, no contaba ni con el apoyo de sus mejores amigos. Estaba solo en su lucha contra Toneri, pero ya se quitaría la máscara de chico bueno y agradable. Y si no pasaba, se la arrancaría de cuajo, aunque por el camino tuviera que sacrificar algunas cosas.

El timbre de la casa de Naruto sonó, sorprendiendo a los muchachos que estaban en silencio tras la aseveración del Uchiha. El rubio, que no quería seguir hablando del tema, fue a abrir la puerta, encontrándose con una desagradable sorpresa para él.

— ¿Qué demonios haces tú aquí? — dijo el Uzumaki, furioso de ver a Toneri frente a él, y obviando la presencia de Kiba. — ¡Largo de mi casa!

— Naruto, Toneri y yo venimos a hablar contigo. — dijo Kiba, intercediendo por el Otsutsuki, que se mostraba entristecido por la actitud que tenía Naruto para con él.

— Tú puedes hablar conmigo, pero el bastardo este se puede ir por donde vino. — dijo Naruto en un tono de voz alto, haciendo que Sasuke y Sakura salieran.

— Naruto, déjalo hablar. Seguro que tiene algo bueno que decir. — dijo Sakura, intentando poner calma.

— ¿Por qué cojones le defendéis todos? ¿Es que no sois mis amigos? ¡Deberíais creerme! — gritó Naruto, en un tono desesperado. No podía creer que nadie confiara en él.

— Naruto, vengo en son de paz, quiero hablar contigo a solas. Si después quieres echarme, lo aceptaré, pero primero escúchame, por favor. — dijo Toneri, casi suplicando, lo que enfureció más aún a Naruto.

— Qué hijo de la gran puta eres, Otsutsuki. ¿Crees de verdad que voy a tragarme tu actuación de niño bueno? ¡No eres más que una puta víbora! — a estas alturas de la película, Naruto ya no razonaba ni pensaba, simplemente se dedicaba a arremeter contra todo y todos.

— ¡Naruto! — Sakura también censuraba la actitud de Naruto, cosa que terminó de desquiciarlo.

— ¡Cállate! ¡No sabes nada de mí!

Fue en ese momento cuando intervino la única persona que no había dicho nada en todo momento. Era cierto que él tampoco terminaba de creerse la actitud tan compasiva de Toneri, pero no era menos cierto que él tampoco le había dado una oportunidad. No se había molestado nunca en hablar con él, sino que lo había prejuzgado. El detonante no fue el verse reflejado en Naruto, sino su actitud tan odiosa y visceral. No se reprimió y le dio tal puñetazo a su mejor amigo que lo dejó sentado en el suelo, mirándolo con tal rabia que todos sintieron pavor.

— Vuelve a hablarle así a Sakura y te prometo que te quedas sin amigos, imbécil.

Naruto se quedó sorprendido por la reacción de Sasuke, pero no hizo nada. Él mismo supo que se había dejado llevar por la rabia y por la impotencia que sentía, porque nadie creía en él, pero también encontraba injustificable el que lo hubiera pagado con Sakura, su mejor amiga y su gran confidente.

— Perdona, Sakura…

— No te preocupes, Naruto. — Sakura le ofreció su mano para ayudarle a levantarse. Naruto la tomó con un único pensamiento en su cabeza. "Sakura es un ángel, y tengo mucha suerte de que sea mi amiga". Cuando se levantó, ya más calmado, invitó a todos a pasar. Incluido Toneri, aunque a regañadientes.

— Naruto… — dijo Kiba. — Venimos de hablar con Hinata.

— Y… Bueno, digamos que aunque no estaba muy animada… Conseguimos levantarla y hacer que siga aferrada a ti. — dijo Toneri, cuyo gesto no había variado desde que llegó a la casa de los Uzumaki.

— ¿Por qué haces esto por mí? Casi me has echado del campo de batalla, Toneri, es tu oportunidad de atacar. — dijo Naruto, sin poder creer aún que intercediera en su favor.

Toneri no supo qué decir, no sabía hasta qué punto podría lidiar Naruto con la realidad, además, no era el momento de decirlo, ya que habían demasiados curiosos cerca.

— Eso es algo que no puedo contestar. Además… He conocido a una chica maravillosa, y espero que esté conmigo en poco tiempo. — dijo Toneri, abriéndose un poco. — Quiero evitar errores pasados…

A Naruto le extrañó esa frase de Toneri. ¿Qué podría haber cambiado en este pasado alternativo con respecto al que él vivió? Tendría que hacer de tripas corazón y hablar con él, preferiblemente a solas.

— ¿Errores pasados? — preguntó el rubio, sorprendido. — ¿Quieres que lo hablemos?

— Preferiría no hacerlo. — dijo Toneri, evitando al Uzumaki.

Naruto se acercó a él y posó su mano en el hombro de Toneri, que sintió cómo él de verdad quería hablar las cosas con él. Se sintió aliviado, por fin se libraría de su pesada carga.

— Podemos hablar a solas, si quieres. Se lo puedo pedir a los demás, espero que lo entiendan…

Toneri asintió, de forma cortés.

— Chicos, ¿podéis dejarme ir con Toneri? Tenemos que arreglar nuestras diferencias y puede que esto se ponga duro. — dijo Naruto, a lo que los demás asintieron.

El Uzumaki y el Otsutsuki se fueron raudos a la habitación del rubio, pudiendo ver cómo ninguno de los allí presentes los seguía. Cuando llegaron, Naruto echó el pestillo a la puerta, asegurándose de que no pudieran abrirla.

— Déjame un momento, Naruto…

Con un chasquido de dedos, la habitación se volvió totalmente oscura, como si dentro de la habitación se hubiera generado un vórtice que impedía que nada saliera de allí, y también que nada entrara. Pareciera que ambos estaban flotando en medio de la nada. Naruto se sorprendió ante esa acción de Toneri.

— ¿Qué has…?

— Ahora nadie podrá oírnos.

— dijo Toneri, sonriendo. — Ante todo, quiero agradecer que me des la oportunidad de explicarme, Naruto.

Naruto no dijo nada, seguía asimilando lo que acababa de hacer su acompañante.

— Me explico: como ya sabes, me llamo Toneri Otsutsuki. — comenzó a explicar Toneri, mientras el rubio escuchaba atentamente. — Bien, los Otsutsuki somos los guardianes encargados de velar porque el destino de cada uno se cumpla, y cada Otsutsuki tiene un poder determinado. En mi caso, tengo la capacidad de transportarme a un universo aislado del mundo humano y desvelar la verdad.

Naruto se quedó alucinado. No había caído en que el apellido de Toneri coincidía con el de Kaguya, aquella que le regaló la posibilidad de cambiar su destino.

— Normalmente la gente no tiene una segunda oportunidad para hacer las cosas, pero hubo alguien que intercedió por ti cuando a Hinata le pasó lo que le pasó. A ella no le correspondía ese destino tan cruel.

— ¿Tú?

Toneri asintió. Naruto comenzaba a sentir una gratitud fuera de lo común hacia el albino, pero no lo demostraría. Pero aún le extrañaba que él hiciera eso, más sabiendo que Hinata no era suya tampoco en ese universo.

— ¿Por qué hiciste eso?

— Porque amaba a Hinata. — dijo Toneri, lo que hizo que el rubio se tensara. — Comprendo tu enfado, pero te pido que me dejes terminar. — Naruto guardó silencio, dando a entender que podía seguir hablando. — Bueno, yo vigilaba desde mi bóveda celestial que todo fuera correcto cuando la vi. Me ahorraré detalles por respeto a ti, pero me enamoré de ella al instante. Le pedía al resto que me dieran la oportunidad de bajar a la tierra a buscarla y hacerla mi esposa…

Conforme Toneri iba hablando, Naruto se iba enfadando cada vez más por lo que decía sobre Hinata. Sí, él sabía que estaba enamorado de Hinata, pero nunca se paró a pensar en si seguiría enamorado o no de ella. Pero tras estas palabras, todo parecía indicar que sí, que la seguía amando.

— ¡Sabía que seguías yendo tras ella! — aseveró Naruto.

— Nada más lejos de la realidad. Intenté conquistarla y separaros, pero… Me di por vencido, nada podía hacer que Hinata te olvidara. Incluso cuando discutíais, no tardabais en hacer las paces, y eso hizo que me diera cuenta de que daba igual lo que hiciera, que ella te amaría por siempre y para siempre. — el Otsutsuki hablaba de forma tranquila, como si la situación ya no le afectara.

— Pero eso dio igual, porque nuestro "para siempre" no duró mucho tiempo.

Toneri bajó la cabeza, sabía que Naruto tenía razón, y esa había sido la parte dura de la historia que venía narrando: el explicar el por qué el destino de Hinata se había alterado de tal forma que hizo sufrir a todos los que la rodeaban.

— Hay un dicho referente a la situación de un dios con un corazón roto: "Aquel que rechace a un dios, sufrirá la oscuridad como su perdición". — el decir esta parte se hizo duro para Toneri, porque sabía que Naruto podría reaccionar de forma violenta, pero para su sorpresa, se mantuvo en silencio. — Este dicho quiere decir que quien niegue o rechace a Dios o a cualquier ente superior, sufrirá penalidades varias.

— ¿Pero qué tiene que ver con…? — la mirada de Naruto se abrió, dándose cuenta de lo que quiso decir Toneri. Su mirada se oscureció y se llenó de una ira y de una rabia desconocida para él. — ¿Fuiste tú quien dejó a Hinata así?

— Sí y no. — dijo Toneri, de forma enigmática. — Verás, podrían haber pasado mil cosas, el que acabara de esa forma fue algo totalmente aleatorio. Pero el hecho es que rechazar mi amor fue la causa de que los dioses decidieran castigarla. No es culpa mía, porque uno no elige de quién se enamora, pero… Indirectamente, si quieres buscar un culpable… Soy yo. Por eso decidí mediar y pedir que tuvieras una nueva oportunidad de rehacer las cosas, porque, a pesar de todo, amaba a Hinata, y era justo que ella pudiera vivir su amor en paz y armonía.

A pesar de que Toneri prácticamente le había dicho que era su responsabilidad, aunque no de forma directa, que Hinata hubiera acabado sus días en una cama de hospital, entendió que él tampoco tenía culpa ni de enamorarse de Hinata ni de lo que había pasado.

— De verdad que lamento haber hecho daño a Hinata y a ti. — dijo Toneri, su tono de voz había pasado a ser lúgubre.

— Solo contéstame a esto… ¿Hinata hubiera despertado algún día? — preguntó Naruto.

Toneri negó con la cabeza. Entonces Naruto entendió que había sido mejor el volver a ese punto en concreto, y no seguir desviviéndose pensando en un despertar que jamás hubiera llegado. Con todo lo que había sucedido, entendió que Toneri se había intentado redimir dándoles a ambos esta oportunidad de volver a ser lo que una vez fueron, sin intervenciones ajenas.

— Gracias, Toneri. Entiendo que no fue culpa tuya lo que pasó, que no lo deseabas y que has ayudado. No olvido todo lo que intentaste para separarnos, pero… Creo en tus buenas intenciones. — el rubio se mostraba convencido de que Toneri había cambiado y que buscaba que ellos revivieran su amor.

Toneri hizo un gesto y volvieron a la habitación del rubio, contento por haber podido arreglar la inexistente relación con Naruto. No serían los mejores amigos, pero al menos existiría cierta cordialidad entre ambos, y además ganaba un aliado en su idea de reconquistar el corazón de Hinata.

Cuando salieron de la habitación, fueron observados por todos, que tenían un interés extraordinario en saber qué habían hablado, pero nadie sabía cómo sacar el tema. Fue Toneri quien, sorprendiendo a todos los demás, empezó a hablar.

— He hablado con Naruto y le he conseguido convencer de que mis intenciones con Hinata no van a pasar más allá de una amistad incondicional.

— Sí, tal vez no lleguemos a ser mejores amigos, pero al menos ya no le voy a pegar. Te quiero pedir disculpas por ello delante de mis amigos, me dejé llevar por algunos traumas del pasado y… No pude ver que de verdad querías su amistad y nada más. — dijo Naruto, que comenzaba a confiar en Toneri.

— No te preocupes, eso fue el pasado. — dijo Toneri, haciendo referencia no solo a la agresión, sino a sus sentimientos por Hinata. — Ahora está todo bien.

Habiendo firmado la paz, todos los allí presentes tuvieron en consideración que absolutamente todos se habían esforzado en hacer que Hinata siguiera conservando sus esperanzas de tener algo más que una amistad con Naruto, y que Sasuke y Sakura, con sus palabras, tendrían la clave de todo. No en vano, estaban convencidos de que, tras las reprimendas que les habían dado tanto Shion como Kiba y Toneri, lo primero que haría sería hablar con aquellos dos.

— Vosotros seréis la clave de todo. — dijo Toneri. — Hinata necesita algo que le haga pasar al ataque, por ejemplo, que los mejores amigos de Naruto la convenzan de que él la quiere.

— Pero nosotros no seremos tan importantes como lo que pueda hacer Naruto. — dijo Sakura, aún algo dubitativa sobre la idea del Otsutsuki.

— Tal vez, pero una vez esté convencida de todo, será cuando Naruto actúe y consiga estar con ella. — dijo Kiba, optimista. — Estoy convencido de que todo irá sobre ruedas.

De repente, un móvil comenzó a sonar, haciendo que todos se miraran unos a otros para ver quién recibía la llamada.

— Es el mío. — dijo Sakura, mostrando su teléfono para luego contestar. — ¿Sí?

Sakura sonrió al oír a la persona que estaba al otro lado de la línea, haciendo que todos quedaran en silencio, por respeto.

— Dime, Hinata. — todos se sonrieron ante la llamada de la Hyuga, eso solo podía significar una cosa. — Claro que puedo, ¿ahora? Sí, ningún problema, ¡nos vemos!

Sakura colgó satisfecha, ahora era su momento de actuar, y lo haría bien por el futuro de sus amigos. Ella más que nadie deseaba que el rubio, que al fin había conseguido enamorarse de verdad de una buena y amable mujer, estuviera junto al que ella llamaba "su mejor amigo".

— Sasuke, nos vamos. Hinata nos ha llamado.

Sasuke bufó en claro gesto de molestia, pensando en que el idiota le debía una muy grande. Y se la cobraría en el futuro, lo tenía muy claro.

En la residencia de los Hyuga se encontraba una nerviosa y distraída Hinata, que esperaba ansiosa la llegada de Sakura y Sasuke. Lo que ellos le dijeran sobre lo que sentía Naruto le ayudaría a enfocarse mejor en lo que haría, no en vano, siendo los mejores amigos de Naruto, tendrían información privilegiada sobre la situación y sobre Naruto.

Cuando la pareja llegó a la casa de los Hyuga, fueron recibidos con algarabía por Hinata, que sentía la importancia de lo que iban a hablar.

— ¡Hola, Sasuke, Sakura! Pasad, por favor.

Ambos se quedaron impresionados por la pompa y el boato que impregnaba cada esquina de aquella casa. Esa residencia denotaba que en esa familia el dinero no era problema alguno, lo cual hacía más increíble que Hinata fuese la misma chica humilde y tímida que fue siempre.

Siguieron a Hinata hasta su alcoba, y cuando llegaron, pudieron ver que ésta también rezumaba abundancia por doquier, aunque no era algo que a la Hyuga le pareciera digno de mención. Tomaron asiento en la cama de Hinata mientras veían deambular a la dueña de la habitación de un lado a otro, como si estuviera luchando contra sus propias dudas y temores internos.

Una vez se sintió preparada, tomó una silla y se sentó frente a ellos.

— Bueno… Yo… — comenzó Hinata, sin saber qué era lo que iba a cuestionar. — No sé cómo empezar…

— ¿Qué es lo que pasa? — preguntó Sasuke mientras miraba a Hinata fijamente, viéndola cómo temblaba de los nervios. Puso una media sonrisa casi imperceptible.

— ¿Qué…? ¿Qué siente Naruto por…? ¿Mí? — cuando Hinata terminó la pregunta, se sintió un poco más calmada. Le había costado mucho verbalizarlo.

— Creo que deberíamos empezar hablando de lo que sientes tú por él, Hinata. — dijo Sakura, sacando a colación el tema clave de la charla.

Hinata suspiró, estaba demasiado tensa como para hablar de forma nítida de sus sentimientos; y desde luego que no ayudaba el hecho de que su timidez volviera cada vez que hablaba o pensaba en Naruto. Pero si había algo que tenía claro la Hyuga era que su corazón latía de amor por él.

— Yo… Después de todo lo que ha hecho por mí, es imposible no sentir algo por él. — la sinceridad de ella sorprendió a Sasuke y Sakura. — Al principio lo veía como un amigo, alguien agradable que tener a mi lado. Pero poco a poco fue haciendo pequeñas cosas hasta que… Llegó el día en el que habló con mi padre para intentar que mi matrimonio concertado no se cumpliera. En ese día sentí que él me había devuelto mi libertad de elegir con quién quería pasar el resto de mi vida, y cuando pensé en él, mi corazón se alteró.

La narración de Hinata conmovió profundamente a Sakura y Sasuke, no sabían que Naruto había llegado hasta esos extremos por ayudarla y por ganarse su corazón, entendieron en ese momento el dolor que él sentía por la desconfianza de Hinata, porque él se había esforzado mucho por ganarse su aprecio.

— Luego fuimos al parque de atracciones y… Me lo pasé muy bien con él. Y esa noche… Nos besamos por primera vez.

Hinata sintió como subía ligeramente su temperatura corporal al recordar lo que pasó ese día. Fueron unos momentos maravillosos y mágicos que la llevaron a ese instante tan especial que compartieron juntos.

— Para ese momento ya sentía algo más que cariño por él. Pero el día de mi cumpleaños… Ese osito de peluche fue algo tan inesperado que me hizo huir, porque me daba miedo la magnitud de mis sentimientos, habían crecido tanto en tan poco tiempo que no quería creer lo que me pasaba. Y luego me regaló el collar y…

— Un momento… ¿El collar que llevabas ese día fue un regalo de Naruto? — preguntó Sakura con incredulidad.

Hinata asintió, sorprendiendo a los amigos de Naruto, por lo que ambos pudieron percibir, aquel colgante era bastante caro, por eso habían deducido que era o una herencia familiar o un regalo de Hiashi. Nunca llegaron a pensar que el rubio se dejaría una cantidad alta de dinero en complacer a Hinata, pero lo había hecho. Y seguramente lo había hecho contento de poder ver la sonrisa de Hinata.

— Y luego me dijo… Que quería repetir el beso y que yo no iba a ser un problema con la chica que amaba y que quería estar a mi lado… Tengo muchas dudas y mucho miedo, por eso…

— Lo amas, ¿no es así, Hinata? — dijo Sasuke, yendo directo al grano.

— Me ha costado entenderlo, pero ahora sé que sí, que lo amo con todo mi corazón.

Sakura y Sasuke se miraron y sonrieron, ahora que sabían que ella sentía lo mismo que él, todo tendría que ser muchísimo más fácil para el rubio. Sólo tenían que alentarla, y sabía el modo perfecto para conseguir eso.

— Nos alegra saber que sientes algo por él, Hinata. — dijo Sakura, ya más relajada tras saber lo que la Hyuga pensaba sobre Naruto. — Y ahora contestando a tu pregunta inicial: Naruto también siente algo por ti. La magnitud de sus sentimientos es algo que solo te concierne a ti y a él, pero te tengo que decir que es algo muy fuerte para haber hecho todo eso solo por ti.

— Naruto también te ama, no deja de estar "Hinata esto, Hinata lo otro, Hinata no sé qué…". Es realmente nauseabundo y cansino el oírle hablar de ti todo el rato. — como siempre, Sasuke fue mucho más directo y sincero que Sakura. — Él ha echado el resto, ahora es tu turno de hacerle feliz.

Hinata estaba exultante, Naruto la amaba tal como ella lo hacía. Tal como todo el mundo le había dicho, era su momento, y si todo iba bien, en poco podría celebrar que estaba junto a él.


Bueno, realmente tengo mucha ilusión y muchas ganas de continuar esta historia. Creo que ahora sí tengo lo que hace falta para terminarla bien, que es una escritura algo más refinada y una idea de qué hacer con ella. Tiene un guión de ideas más o menos encarrilado, pero tampoco me ciño a él.

Intentaré ser más regular, pero bueno... Mejor no prometo nada, porque siempre digo eso y al final uno no sabe qué es lo que le va a deparar la vida.

Como siempre, espero sus reviews para poder debatir sobre la historia y el camino que lleva.

¡Nos vemos!