Aclaración:

Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo solo los tomo prestados para la adaptación.

La historia es una adaptación, al final estará el nombre original y autor

Hay OOC


«Capítulo cuatro»


Hinata se maldijo por su impulsividad durante todo el camino de regreso. Mientras el carruaje traqueteaba por el irregular pavimento de las calles de Londres, decidió que en cuanto llegara a casa de los Õtsutsuki escribiría una carta al señor Uzumaki. Le diría que se había precipitado en su decisión, que un cambio de vida tan drástico no la beneficiaría ni a ella ni por supuesto a Rose Himawari. ¿En qué había estado pensando al acceder a trabajar para una familia que no conocía, una familia de una posición social muy inferior a la suya, para un hombre al que todo el mundo tenía por un sinvergüenza sin escrúpulos y un mercenario?

«Me he vuelto loca», susurró para sus adentros. Sin embargo, el desasosiego que le producía su decisión quedaba atenuado por un deseo cada vez mayor de abandonar la vida tediosa que había llevado durante los últimos tres años. Por alguna razón, la casa que tanto consuelo le había procurado desde la muerte de Toneri, se le había vuelto una prisión, y los Õtsutsuki carceleros sumamente amables y bienintencionados. Era injusto por su parte, lo sabía, pero así se sentía.

«Todo saldrá bien», le había murmurado el señor Uzumaki justo antes de que se marchara. Sabía que ella se replantearía su decisión, que incluso la fortuna que le había ofrecido no sería suficiente para convencerla de que trabajara para él, a menos que...

A menos que hubiera algo indómito y audaz en ella, algo que no le dejaría retractarse del salto al vacío que estaba a punto de dar. Y lo cierto era que quería llevarse a Himawari y a Kurenai y dejar a los Õtsutsuki. Quería apartarse del camino marcado y previsible por el que había caminado hasta ese momento.

¿Qué era lo peor que podía sucederle si lo hacía? Se enfrentaría a la desaprobación de la sociedad... Bueno, ¿qué más daba? La persona cuya aprobación más le importaba estaba muerta. La reacción de la familia de Toneri la preocupaba, naturalmente, pero siempre podría insistir en que no quería continuar siendo una carga para ellos. Había que tener en cuenta a a su hija, pero Hinata sabía que podría persuadirla de que se tomara aquello como una aventura. Y Himawari dispondría algún día de una cuantiosa dote y podría casarse con algún noble de alto rango.

Hinata gimió y se cubrió el rostro con las manos, sabiendo que no iba a faltar a la promesa que le había hecho a Naruto Uzumaki. Porque todos sus razonamientos se resumían en una sola cosa: quería trabajar para él.

Aunque todas las personas que vivían en la casa de los Õtsutsuki, incluidos los sirvientes, estaban visiblemente impacientes por saber qué había sucedido en el transcurso del té con Naruto Uzumaki, Hinata fue escueta. En respuesta a la avalancha de preguntas, dijo que Uzumaki se había comportado como un caballero, que su casa era de una magnificencia extraordinaria y que la conversación había sido muy agradable. En lugar de anunciar públicamente que pronto se marcharía, decidió que sería más fácil darles la noticia a los hermanos de Toneri y dejar que fueran ellos quienes informaran al resto de la familia. Después de la cena, solicitó verse con Asura e Indra en la biblioteca, y ellos accedieron, ambos sorprendidos por aquella petición tan poco habitual.

A los hermanos les trajeron oporto y a Hinata una taza de té, y ella se sentó junto al fuego en un voluminoso sillón de piel. Indra ocupó el sillón contiguo y Asura se quedó de pie, con el codo apoyado en la repisa blanca de mármol de la chimenea.

─Bueno, Hinata ─dijo Asura en tono amable─.Suéltalo. ¿Qué, en el nombre de Dios, quería Uzumaki de ti? Creo que ya nos has mantenido en suspenso durante bastante rato.

Ante aquellos dos hombres mirándola con la misma expresión de curiosidad en los ojos oscuros, Hinata notó que la taza le temblaba en el plato qué sostenía. Inesperadamente se alegró de marcharse de allí. Tal vez sería mejor, más fácil, no estar rodeada de tantas cosas que le recordaban a Toneri con tanta persistencia. «Perdóname», pensó, preguntándose si Toneri la estaba observando en aquel preciso momento.

Despacio, esforzándose por no parecer insegura, Hinata les explicó que Uzumaki deseaba contratarla como guía social e instructora de su familia por un período de un año. Durante unos instantes, los hermanos Õtsutsuki la miraron con sorpresa, y luego Indra se echó a reír.

─Vaya que si quiere contratarte ─consiguió decir Indra entre carcajadas. Pensar que podría emplear a uno de los nuestros. A la esposa de Toneri, ¡nada menos! Espero que le dijeras a ese mono arrogante que tienes mejores cosas que hacer que enseñarle modales a él. Espera a que se lo cuente a los muchachos...

─¿Cuánto te ha ofrecido? ─preguntó Asura sin secundar las carcajadas de Indra. Al ser el hermano mayor y también el más perspicaz de los dos, había percibido algo en el rostro de Hinata que le daba motivos para preocuparse.

─Una fortuna ─dijo Hinata en voz baja.

─¿Cinco mil? ¿Diez? ─insistió Asura, dejando la copa de oporto en la repisa y poniéndose delante de ella. ─¿Más de diez? ─preguntó Asura con incredulidad—. Le dijiste que no estabas en venta, naturalmente.

─Le dije... ─Hinata guardó silencio para tomarse un sorbo de té hirviendo, luego dejó la taza y el plato en una mesita cercana. Entrelazó las manos en el regazo y habló sin mirar a ninguno de los hermanos de Toneri ─.Llevo viviendo aquí tres años y los dos conocen mi preocupación por ser una carga para la familia...

─No eres una carga ─se apresuró a interrumpirla Asura ─.Te lo hemos dicho mil veces.

─Sí, y no tengo palabras para expresar cuánto valoro vuestra amabilidad y generosidad. No obstante...

Cuando Hinata guardó silencio intentando hallar las palabras correctas, los dos hermanos adoptaron idénticas expresiones de incredulidad al darse cuenta de lo que iba a decirles.

─No ─dijo Asura en voz baja ─.No me digas que estás considerando su oferta.

Hinata se aclaró la garganta, nerviosa. ─He aceptado su oferta, de hecho.

─Dios mío ─exclamó Asura─. ¿No escuchaste ni una palabra de lo que lord Hashirama dijo anoche sobre él? Es un lobo, Hinata. Y tú eres tan indefensa como un cordero. Puede con personas mucho más astutas y experimentadas que tú. Si no piensas en ti, al menos hazlo por tu hija. ¿No tienes el instinto maternal de protegerla?

─Estoy pensando en Himawari ─dijo Hinata, acalorada ─.Es todo lo que me queda. Ella es en lo único que pienso.

─ Rose Himawari es también todo lo que nos queda a nosotros de Toneri. Sería demasiado cruel, un pecado, alejarla de la única familia que ha conocido.

─Ustedes tienen esposas e hijos propios a quienes proteger y cuidar. Yo no tengo esposo. No tengo un medio de vida. Y no quiero depender de ustedes para siempre.

Asura reaccionó como si ella lo hubiera agredido. ─¿Vivir aquí ha sido tan terrible? No me había dado cuenta de que nuestra compañía te resultaba tan desagradable.

─Pues claro que no. No quería decir... ─Hinata suspiró frustrada ─.Siempre estaré agradecida por la forma en que me han acogido desde... pero debo pensar en el futuro.

─Miró a Indra, que seguía en el sillón junto a ella. Aunque confiaba en que se pusiera de su parte, él estaba obviamente de acuerdo con su hermano mayor.

─Me parece imposible que esté ocurriendo esto ─dijo Indra. Su tono no contenía ira, sino angustia ─.Hinata, dime cómo pararlo. Dime qué tiene la oferta de Uzumaki que te ha impulsado a aceptarla. Sé que no es el dinero. No eres la clase de persona que se deja llevar por eso. ¿Es la familia? ¿Hemos hecho o dicho algo que te haya ofendido? ¿Qué te diera la impresión de que no eres bien recibida?

─No ─se apresuró a asegurarle Hinata, sintiéndose tremendamente culpable ─.Querido Indra, no creo que hubiera sobrevivido a la muerte de Toneri sin vuestra ayuda. Es sólo que últimamente, yo...

─Uzumaki querrá algo más de ti aparte de que le enseñes buenos modales ─la interrumpió fríamente Asura ─.Espero que lo tengas en cuenta.

Hinata lo miró con desaprobación. ─Ese comentario me parece de mal gusto, Asura.

─Necesitas saber lo que te espera viviendo en la casa de un hombre que toda la sociedad sabe que no es un caballero. Estarás a su merced, y tu afán por su dinero te inducirá a hacer cosas que ni siquiera puedes imaginarte.

─No soy una niña...

─No, eres una viuda joven que lleva tres años sin las atenciones de un hombre ─ dijo Asura con una contundencia brutal que la sobresaltó ─.Jamás serás tan vulnerable como ahora, y, por ese motivo, no hay que confiar en ninguna de las decisiones que tomes. Si es dinero lo que quieres, hallaremos alguna forma de aumentar tus ingresos. Invertiré en algo que te reporte más beneficios. Pero no voy a permitir que aceptes ni un chelín de Uzumaki, ese cerdo sin escrúpulos. No permitiré que te hagas eso, ni que se lo hagas a la hija de mi hermano.

─Basta, Asura ─espetó Indra ─ .Necesita comprensión y, en lugar de eso, estás haciendo todo lo posible para intimidarla y ofenderla...

─No pasa nada, Indra ─dijo Hinata con serenidad. Aunque una parte de ella quería que los hermanos de Toneri tomaran la decisión en su lugar, otra recordaba el desafío en la mirada burlona de Naruto Uzumaki, y su advertencia de que no se dejara intimidar ─.Comprendo que Asura se preocupe por mi bienestar. No quiere que cometa un error. He tenido la suerte de que ustedes dos me han protegido desde que Toneri murió. Y siempre les estaré agradecida. Pero quiero que dejen de hacerlo. Quiero tomar mis decisiones. Incluso quiero cometer algunos errores.

─No lo entiendo ─dijo Indra despacio ─.¿Por qué lo haces, Hinata? Jamás pensé que el dinero fuera tan importante para ti.

Antes de que ella pudiera responder, la interrumpió la voz fría y categórica de Asura. ─Por primera vez, me alegro de que mi hermano esté muerto. Me alegro de que no pueda ver lo que te está ocurriendo.

Hinata se puso lívida al oír aquellas palabras. Pensaba que la herirían, pero lo único que hicieron fue dejarla entumecida. Se puso en pie con dificultad y se alejó de ellos andando de espaldas.

─No vamos a ganar nada hablando más de esto. Me marcho dentro de una semana. Querría llevarme a Kurenai, mi doncella, si me lo permiten.

─Te vas a vivir con Uzumaki ─dijo Asura en voz baja, atajando las protestas de su hermano─. Ahora entiendo exactamente lo que está pasando. Sí, llévate a Kurenai, desde luego. Pero ¿y Rose Himawari? ¿Te desharás de ella con la facilidad con que te has deshecho del recuerdo de mi hermano y nos la dejarás para que cuidemos de ella? ¿O te la llevarás y permitirás que vea como te conviertes en la amante de un hombre rico?

Nadie le había hablado jamás de una forma tan insultante. Oírselo a un desconocido habría sido ya bastante doloroso, pero que proviniera del hermano de Toneri era casi insoportable. Conteniendo las lágrimas, Hinata se dirigió a la puerta.

─No abandonaría a Rose Himawari por nada del mundo ─dijo, volviéndose. La voz le tembló menos de lo que esperaba.

Cuando se marchó, oyó discutir a los hermanos. Indra censuraba a Asura por su crueldad, y Asura respondía con el tono contenido de un hombre que está a punto de montar en cólera.

«¿Qué habría querido Toneri que hiciera ella?», se preguntó Hinata, y supo la respuesta al instante. Habría deseado que se quedara bajo la protección de su familia.

Hinata se detuvo en la ventana que daba a un pequeño patio. El alféizar tenía millares de arañazos y mellas. Uno de los sirvientes le había contado que Toneri solía librar batallas con sus soldados de juguete en aquella misma ventana. Se imaginó sus pequeñas manos manipulando los hombrecillos de hierro pintado, las mismas manos que de adulto la habían abrazado.

─Lo siento, querido ─susurró ─.Cuando termine este año, viviré exactamente como a ti te habría gustado. Y a Rose Himawari no le faltará de nada. Sólo este año, y luego mantendré la promesa que te hice.

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Continuará...