ㅤㅤㅤㅤㅤㅤ𝐂𝐀𝐏𝐈́𝐓𝐔𝐋𝐎 𝐈
ㅤㅤㅤㅤㅤ유나이티드 루트

ㅡ"𝑳𝒐𝒔 𝒉𝒐𝒎𝒃𝒓𝒆𝒔 𝒄𝒐𝒎𝒐 𝒕𝒖́ 𝒆𝒏 𝒆𝒔𝒕𝒆 𝒕𝒆𝒓𝒓𝒊𝒕𝒐𝒓𝒊𝒐 𝒏𝒐 𝒔𝒐𝒏 𝒃𝒊𝒆𝒏𝒗𝒆𝒏𝒊𝒅𝒐𝒔."

ㅤUna risa hilarante suena, se pierde en el silencio que envuelve la ciudad.

ㅡ"¿Y quién te crees para decirme eso?"

ㅡ"𝘛𝘶 𝘱𝘦𝘰𝘳 𝘱𝘦𝘴𝘢𝘥𝘪𝘭𝘭𝘢."

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ㅤRecuerdos amargos acompañados por el sabor de un añejo vino, deja la copa descansar sobre la mesa de un vidrio resistente, recorre discreto con su mirada a cada persona que encuentra dentro del establecimiento: un bar de mala muerte.

ㅤParedes repletas con cuadros ordinarios, ventanales en toda la fachada daban un aspecto único, la vista es perfecta. Autos iban y venían, los postes iluminando la calle, suele tomar asiento en la segunda mesa alejada de la puerta cerca los panorámicos, mucho más en noches lluviosas como lo era esa. La barra al final, dos personas conversan tomando un buen ron, cuando cree que ha sido suficiente de inspección detiene la vista sobre su reflejo en el cristal humedecido... observa su rostro cansado de tantas noches en vela siguiendo el rastro de un ser que parece imposible alcanzar, las vestimentas negras arregladas eso si es algo que no puede descuidar al igual que su azabache cabellera.

ㅤAtrae miradas cada vez que da un sorbo al contenido de la copa, parece como si indagara o esperara a que algo sucediera, es la tercera vez que rechaza al mozo quien pregunta si quería algo de comer, solo el hielo y el Château Margaux francés están en la mesa haciendo compañía.

ㅤMira el asiento frente a él, puede notar perfectamente como le analiza tras esa máscara de color naranja, la vestimenta blanca predomina en todo su cuerpo, ligeros detalles alrededor de su cabeza que no dejan ver absolutamente nada más que esos azulejos hipnotizantes. 𝘚𝘦 𝘱𝘪𝘦𝘳𝘥𝘦 𝘱𝘰𝘳 𝘶𝘯 𝘮𝘰𝘮𝘦𝘯𝘵𝘰 𝘦𝘯 𝘦𝘭 𝘮𝘢𝘳 𝘱𝘳𝘰𝘧𝘶𝘯𝘥𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘱𝘳𝘰𝘷𝘰𝘤𝘢, siente la presencia inclinarse... 𝘦𝘹𝘩𝘢𝘭𝘢 𝘶𝘯 𝘴𝘶𝘴𝘱𝘪𝘳𝘰 𝘮𝘶𝘺 𝘴𝘶𝘢𝘷𝘦, alza el antifaz...justo cuando siente que el beso se acerca simplemente se esfuma... 𝘤𝘰𝘮𝘰 𝘴𝘪 𝘵𝘰𝘥𝘰 𝘧𝘶𝘦𝘳𝘢 𝘱𝘢𝘳𝘵𝘦 𝘥𝘦 𝘴𝘶 𝘪𝘮𝘢𝘨𝘪𝘯𝘢𝘤𝘪𝘰́𝘯. Abre con atención aquellos ojos y se fija que nadie más viese lo que ahí pasó, termina su trago, está apunto de levantarse, pero el sonido del meta contra la mesa impide prosiga, sube su mirada.

ㅡPero a quién tenemos aquíㅡ Toma asiento sin pedir permisoㅡ. No me digas que ya estabas por irte, oh vamos, apenas son las ocho de la nocheㅡ Esa sonrisa... como odia sea tan sarcástico al hablar, frunce el ceño mientras el otro prosigueㅡ. ¿Por qué tan serio Mister?, pensé que estabas contento con las negociaciones de hace días...

ㅡDeberías meter tu cabeza en otro lugar, ¿no lo crees?ㅡ Serio, directo y sin vacilaciones, maneras completamente adversasㅡ. ¿Qué haces tú aquí?, te dejé claro la otra vez que no quería ver tu cara en mi ciudad.

ㅤComo si fuera un chiste, alza las manos a nivel de sus hombros, ríe negando ligeramente con su cabeza.

ㅡHey, calma... no vengo a causar problemas esta vezㅡasegura, inclina ligeramente su cuerpo sobre la mesa apoyando su codo izquierdo, su cabeza se mantiene entre la palma de esa mano mientras que la otra juega con el arma que ha dejado en la mesa a penas ocupó el puesto, la gira con su índice en el gatilloㅡ. Sé que tu también los has visto...ㅡluego de un par de vueltas detiene la pistola, alza la mirada de nuevo al hombre de negroㅡ. Sé que también están en tus sueños...

ㅤUna larga tensión corre entre esos dos hombres, en la mirada se nota el desprecio de uno y lo travieso del otro. Se apoya por completo en el espaldar y deja escapar un suspiro.

ㅡNo sé de qué hablasㅡse hace el desentendido, el otro sabe perfectamente que miente y es por eso que ríe, frunce su ceñoㅡ. Ahora solo lárgate antes de acabar con lo que debo.

ㅡUy, uy, parece que se nos ha molestado el Ejecutivo de Angel Cityㅡburla hasta que toda esa facción de niño bueno se borra de su rostro, se acerca casi susurrando a su cara, apoya ambas manos de la mesa una vez se levantó para inclinarse hacia élㅡ. No puedes mentirme... sé que los has visto también, los asesinos enmascarados, he estado varios años tras ellos y sé perfectamente que tú también...ㅡmuestra el par de colmillos que sobresalen de su mandíbula superior en esa sonrisaㅡ. Cada vez estoy más cerca de dar con ellos, pero necesito ayuda.

ㅤVuelve a posarse en el asiento, se atreve a servirse vino en la misma copa que ha usado el anfitrión de al frente. Alza como si brindara por una alianza inexistente que ha creado en su mente. Bebe completo, era un alcohólico empedernido.

ㅡ¿Qué te hace pensar que me aliaría con mi peor enemigo?ㅡdirecto y sin tapujos, el contrario estaba esperando la negación, conoce a los de su clase, o mejor dicho, a él lo conoce perfectamente.

ㅤDeja la copa, mira de un lado a otro, sonríe a una de las mujeres que se le queda viendo, a ambos en realidad, pues comparten el mismo rostro pero ropas y personalidades completamente contrastantes, presta atención a quien yace frente a él.

ㅡEscúchame bien, sé que tenemos nuestras diferencias en ciertas cosas y más aún cuando todo esto pasó... ni tú ni yo estamos destinados a cruzarnos en la misma calle porque sabemos que uno de los dos va a terminar matando al otroㅡ Por no contar sus innumerables veces que el de al frente le ha mandado a un hospitalㅡ. Pero es diferente en este momento, ambos buscamos a los mismos hombres, luego de tenerlos podemos simplemente irnos por nuestro lado, es una oferta tentadoraㅡ Deja que su sonrisa haga el trabajo acomodándose como si nada más sucediera, cruza sus piernas manteniendo el pie izquierdo apoyado de la rodilla derechaㅡ. Considerarlo.

ㅤParece imposible, pero una sonrisa se pinta en ese rostro tan serio, era un chiste para él todo lo que escuchaba, 𝘯𝘶𝘯𝘤𝘢 𝘯𝘦𝘨𝘰𝘤𝘪𝘢 𝘭𝘢 𝘱𝘢𝘻, 𝘮𝘦𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘰𝘯 𝘦𝘭 𝘱𝘦𝘰𝘳 𝘦𝘯𝘦𝘮𝘪𝘨𝘰.

ㅡTu oferta podrás hacerla lo más "tentadora" posibleㅡ Se levanta, acomoda sus ropas elegantemente hasta posar sus sentidos en el otroㅡ. Pero mi respuesta es no.

ㅤCorta toda atención, los billetes habían sido dejados en la mesa para pagar su ronda de vino, dándole la espalda se aleja, aún llueve pero no era algo que importara, aquel peliblanco lo sigue con la mirada, esas facciones alegres se habían perdido en el rechazo, siente que la molestia hierve en la sangre y en menos de lo que pueda pensarlo toma su arma, se levanta caminando hacia él, su izquierda le abraza del cuello y la diestra mantiene el cañón en la sien del hombre que intenta forcejear, alza las manos al sentir el frío del metal.

ㅡMe tienes harto maldito, hacer las paces contigo e intentar de ser civilizado no funciona, vas ayudarme... ya te lo he dicho.

ㅤMantiene la calma, las personas alrededor se exaltan, pero otros estaban acostumbrado a ese tipo de cosas, no es la primera vez que dos hombres con diferencias terminaban disparándose en el local. Se mantiene tranquilo, como si ya supiera que hacer en momentos como estos.

ㅡDispara... ¡Dispara entonces! y provoca que la policía venga por ti, deja que vean el asesino bastardo que eresㅡ Sabe que odia las comparaciones, busca distraerloㅡ. No te voy ayudar a perseguir un sueño irreal, así que mantente al margen.

ㅤSu mano se había acercado peligrosamente hacia el arma, la toma con fuerza y desvía el cañón hacia el otro lado justo antes de que un disparo saliera, el sonido retumba por el lugar y es evidente causa revuelo.

ㅤAmbos están forcejeando, el de negro y el de rojo no quieren dar por concluida la pelea pero solo hay un ganador y eso lo da la experiencia. La pistola rueda por el suelo luego de un movimiento en su muñeca, la patea lejos y ahora los golpes comienzan, logra soltarse... ambos reparten un par de puños hasta que uno de los dos termina impactando de espaldas contra la mesa donde estuvieron hace unos minutos, se quiebra bajo el peso dejando que el cuerpo adolorido del que inició todo quede en el suelo acompañando los cristales rotos.

ㅤSiente el carmesí correr de sus labios, ríe apenas mirando al de negro como se acerca igual con un par de golpes en la cara, se mantiene ahí tendido, observando como algunos trabajadores van en su ayuda, la mirada del de negro no expresa más que odio.

ㅡEspero... te quede claro infeliz... que esta ciudad no es tuya ni nunca lo seráㅡ Limpia con el dorso de su mano la comisuras teñidas de rojo mientras abandona el lugar después del enfrentamiento.

ㅤ𝐏𝐫𝐨𝐧𝐭𝐨 𝐬𝐞𝐫𝐢́𝐚𝐧 𝐥𝐚𝐬 𝐧𝐮𝐞𝐯𝐞 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐧𝐨𝐜𝐡𝐞. 𝐋𝐚 𝐥𝐥𝐮𝐯𝐢́𝐚 𝐚𝐫𝐫𝐞𝐜𝐢́𝐚, 𝐬𝐮𝐬 𝐫𝐨𝐩𝐚𝐬 𝐧𝐨 𝐭𝐚𝐫𝐝𝐚𝐧 𝐞𝐧 𝐦𝐨𝐣𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐜𝐚𝐦𝐢𝐧𝐚 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐬𝐮 𝐚𝐮𝐭𝐨 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐜𝐚𝐝𝐨 𝐚 𝐮𝐧𝐨𝐬 𝐜𝐢𝐧𝐜𝐨 𝐦𝐞𝐭𝐫𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐝𝐚, 𝐮𝐧 𝐝𝐞𝐩𝐨𝐫𝐭𝐢𝐯𝐨 𝐧𝐞𝐠𝐫𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐦𝐛𝐢𝐧𝐚 𝐜𝐨𝐧 𝐞́𝐥. 𝐒𝐞 𝐬𝐢𝐞𝐧𝐭𝐚 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐥𝐚𝐝𝐨 𝐝𝐞𝐥 𝐜𝐨𝐧𝐝𝐮𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐲 𝐬𝐢𝐦𝐩𝐥𝐞𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞 𝐚𝐩𝐫𝐞𝐜𝐢𝐚 𝐬𝐮 𝐚𝐝𝐨𝐥𝐨𝐫𝐢𝐝𝐨 𝐫𝐨𝐬𝐭𝐫𝐨 𝐞𝐧 𝐞𝐥 𝐫𝐞𝐭𝐫𝐨𝐯𝐢𝐬𝐨𝐫, 𝐡𝐚𝐜𝐞 𝐮𝐧 𝐠𝐞𝐬𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐜𝐚𝐧𝐬𝐚𝐧𝐜𝐢𝐨 𝐲 𝐦𝐨𝐥𝐞𝐬𝐭𝐢𝐚, 𝐞𝐧𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐦𝐚́𝐪𝐮𝐢𝐧𝐚, 𝐬𝐞 𝐝𝐢𝐬𝐩𝐨𝐧𝐞 𝐚 𝐦𝐚𝐧𝐞𝐣𝐚𝐫 𝐡𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐬𝐮 𝐡𝐨𝐠𝐚𝐫 𝐞𝐧 𝐥𝐨𝐬 𝐬𝐮𝐛𝐮𝐫𝐛𝐢𝐨𝐬.

ㅤ"𝘚𝘦́ 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘢𝘮𝘣𝘪𝘦́𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘩𝘢𝘴 𝘷𝘪𝘴𝘵𝘰, 𝘭𝘰𝘴 𝘢𝘴𝘦𝘴𝘪𝘯𝘰𝘴 𝘦𝘯𝘮𝘢𝘴𝘤𝘢𝘳𝘢𝘥𝘰𝘴, 𝘭𝘰𝘴 𝘢𝘮𝘢𝘯𝘵𝘦𝘴 𝘥𝘦 𝘭𝘢 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦 𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘰𝘭𝘰 𝘣𝘶𝘴𝘤𝘢𝘯 𝘩𝘢𝘤𝘦𝘳 𝘦𝘴𝘵𝘢 𝘤𝘪𝘶𝘥𝘢𝘥 𝘶𝘯𝘢 𝘰𝘣𝘳𝘢 𝘥𝘪𝘨𝘯𝘢 𝘥𝘦 𝘮𝘢𝘭 𝘢𝘶𝘨𝘶𝘳𝘪𝘰, 𝘢𝘺𝘶́𝘥𝘢𝘮𝘦 𝘢𝘵𝘳𝘢𝘱𝘢𝘳𝘭𝘰𝘴, 𝘯𝘰 𝘱𝘶𝘦𝘥𝘦𝘴 𝘮𝘦𝘯𝘵𝘪𝘳𝘮𝘦 𝘱𝘰𝘳𝘲𝘶𝘦 𝘴𝘦́ 𝘲𝘶𝘦 𝘦𝘯 𝘵𝘶 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢 𝘴𝘦 𝘦𝘴𝘤𝘰𝘯𝘥𝘦 𝘦𝘴𝘦 𝘴𝘶𝘦𝘯̃𝘰 𝘲𝘶𝘦 𝘵𝘦 𝘱𝘦𝘳𝘴𝘪𝘨𝘶𝘦 𝘵𝘰𝘥𝘢𝘴 𝘭𝘢𝘴 𝘯𝘰𝘤𝘩𝘦𝘴..."