CAPÍTULO 7

Una vez en el Sunny y tratadas las heridas de Law, este y Chopper intentaban salvarle la vida al espadachín. No tenía buena pinta porque la bala había atravesado un pulmón y el peliverde se encontraba entre la vida y la muerte. Law salió a preguntar los grupos sanguíneos para poder hacerle una transfusión al espadachín, todos lo comentaron en voz baja y Brook intentó hacer un chiste al decir que él no tenía sangre porque era todo hueso, pero ni el capitán se rió ante su gracia. Al final Usopp era el único compatible por lo que lo llevaron dentro para sacarle un poco de sangre.

El resto de Mugiwaras esperaban en la puerta de la enfermería por noticias, todos habían visto su estado y tenían verdadero miedo de perderlo. Sentada en una esquina y todavía sin articular palabra se encontraba la pelinegra cuando Luffy preguntó qué había pasado para que Zoro hubiera recibido un impacto tan directo de una bala.

- Ha sido mi culpa… .- un leve murmullo salió de la arqueóloga y todos se giraron a verla.- la bala iba para mí, Kenshi-san lo vió y se interpuso aunque supongo que no le daría tiempo a sacar las katanas.

Nami se abrazó a ella intentando consolarla, ahora todo tenía un poco de sentido. Zoro había sido un estúpido pero lo había hecho para salvarle la vida a ella. Luffy contó brevemente la relación que mantenían Zoro y Robin y que era el motivo por el cual el espadachín había hecho aquello y todos volvieron a sumirse en un silencio.

Luffy miraba la puerta como si quisiera tirarla abajo con la mirada, intentando convencerse que el segundo al mando de su tripulación no podía morir así. Sanji no paraba de fumar y de susurrar "sobrevive maldito marimo". A su lado Franky, Brook y Usopp, que ya había salido, intentaban procesar toda la información y molestar lo menos posible, pidiendo porque su amigo se pusiera bien. Nami abrazaba a Robin sin saber bien qué decir.

Entonces ocurrió algo inaudito, algo que los mugiwaras solo habían contemplado una vez, Robin se echó a llorar, no en un llanto contenido como hubiera sido propio de ella, sino un mar de lágrimas desesperadas. Ninguno sabía qué hacer ante ese panorama. Se quemaban por dentro, la última vez Robin había llorado por su vida tenían un enemigo, alguien a quien vencer para que Robin volviera a sonreír aunque este enemigo fuera el gobierno entero. Pero ahora no había enemigo al que vencer, no podían hacer nada porque Robin no lloraba por su vida y los Mugiwaras podrían afirmar que esta vez lloraba más desesperadamente.

Al cabo de un par de horas de un denso silencio se abrió la puerta de la consulta de Chopper y el doctor salió con los ojos muy llorosos y las manos temblando. A su lado Law decidió hablar en nombre de los dos.

- Se pondrá bien, ha sido una operación muy complicada pero tenéis un excelente doctor a bordo.- Chopper no tenía ni ganas ni fuerzas de hacer su baile ante el halago .- Creemos que seguirá dormido por lo menos un par de días más.

Les siguió dando todos los detalles y acordaron que zarparían al otro extremo de la isla para estar más seguros y los piratas corazón se quedarían con ellos hasta que el espadachín despertase. Además así Chopper podría ojear el libro y tomar las notas necesarias. Esa noche tras anclar al otro lado de la isla bien ocultos los mugiwara se fueron a dormir derrotados por la aventura y preocupados por su nakama. Cuando Nami llegó a su camarote se encontró a su capitán allí.

- Robin no se quiere ir a dormir .- el senchou estaba muy serio .- dice que prefiere quedarse en la enfermería velando por Zoro.

- Bueno, es normal, yo tampoco querría dejarte solo, luego iré a llevarle algo de abrigo.

- Se va a poner bien .- parecía que era más una pregunta que una afirmación por parte de Luffy.

- Claro que se va a poner bien, ese baka es un monstruo, además todavía tiene asuntos que resolver aquí.

- ¿podemos dormir juntos Nami?

- Claro que sí Luffy.

Luffy se acomodó en la cama de Nami y la abrazó cuando esta regresó de comprobar que Robin estaba bien. Durmieron juntos por primera vez y aunque ambos estaban muy preocupados eso se sentía bien.

A la mañana siguiente la misma calma que la noche anterior se instaló en el Sunny, Luffy no gritaba por comida y Brook no tocaba en la cubierta. Se pasaron el día visitando a Robin por turnos en la enfermería para hacerle compañía y comprobar el estado del espadachín. Chopper y Law le hicieron pruebas toda la mañana, pero todo seguía igual. Sanji le llevaba la comida a Robin y se quedaba a charlar un rato, Usopp, Franky y Brook intentaron sacarle una sonrisa por la tarde con poco resultado y antes de la cena Nami fue a verla. No tuvieron una conversación y Nami no insistió sobre su relación, era momento de apoyarla, bastantes cosas pasarían ya por la cabeza de la arqueóloga. Pasaron otros tres días y Zoro no despertaba. Chopper y Law tranquilizaron a la tripulación diciendo que los medicamentos eran muy fuertes y era normal que no despertaba, pero entre los médicos no lo tenían tan claro, las heridas internas deberían haberse curado ya y Zoro debería haber despertado, además habían tenido que usar más sangre de la cuenta en la transfusión.

Robin solo dejaba la enfermería media hora durante las mañanas y solo porque Chopper estaba haciendo el chequeo, se daba una ducha y estiraba las piernas por el barco. Cogía un libro nuevo que sabía que no iba a leer y volvía a su sitio en la enfermería. Franky le había hecho una pequeña cama para que pudiera dormir un poco por las noches, pero todos sabían que ella apenas dormía, se las pasaba al lado del espadachín, sentada en una vieja butaca.

La noche del cuarto día mientras Robin repasaba por millonésima vez el rostro de Zoro vio como este se contraía en una mueca y su ojo comenzaba a abrirse poco a poco. Robin se asustó y acercó mucho su cara para comprobar que era cierto que había despertado. Zoro parpadeó un poco acostumbrándose a la luz y reconociendo el rostro que tenía enfrente. Robin abrió muchos los ojos y susurró "Zoro… has despertado", cuando reaccionó se levantó para avisar a Chopper pero Zoro la cogió del brazo. Viendo que sus constantes estaban estables Robin se sentó otra vez.

- ¿Qué ha pasado mujer? .- Zoro estaba muy confuso y le costaba recordar. Robin que había permanecido callada durante días le dió un ataque de verborrea y comenzó a contárselo todo, con mucho detalle, hasta que Zoro le interrumpió .- maldita onna, me das muchos detalles y todavía me duele mucho la cabeza, resume.

- En resumen, llevas cuatro días entre la vida y la muerte por ponerte delante de una bala que iba hacía mí .- Zoro soltó una risa, ya comenzaba a recordar .- no tiene gracia, podrías haber muerto, no deberías haberlo hecho.

- Pero lo hice y mereció la pena si con eso me has llamado por mi nombre .- Robin se dió cuenta que efectivamente lo había llamado por su nombre pero no hizo sino enfadarla aún más.

- No tiene gracia, de verdad podrías haber muerto de esta, no te rías. Todo el mundo ha estado muy preocupado, no puedes ser tan temerario.

- Onna, apenas me levanto en cuatro días y ya me estás regañando ¿no me has echado de menos?

Zoro lo decía de broma, por cambiar el tema pero no esperaba lo que pasó a continuación, Robin, una vez más se echó a llorar. Zoro no sabía cómo actuar, así que la cogió y la subió a la amplia cama de la enfermería con él. Le acariciaba el pelo y le daba besos en la coronilla mientras le susurraba cuánto lo sentía. No sabía exactamente por qué le pedía perdón, pero sabía que algo grave era cuando había hecho que ella llorase y si algo sabía de esa mujer era que nunca lloraba. Ya se había tranquilizado pero Zoro seguía abrazándola. Robin lo miró muy seria y todas las complicadas argumentaciones de esos días, las miles de conversaciones que había tenido en su cabeza y el discurso tan bien preparado que tenía para él se borraron cuando fijó la vista en la de él y una sensación muy cálida y confortable le recorrió el cuerpo, y al final pocas palabras surgieron de su boca.

- Zoro .- el espadachín la miró fijamente ante la mención de su nombre.- te quiero.

A Zoro se le iluminó la cara y una sincera sonrisa adorno su rostro cuando oyó esas palabras. Con sus manos le cogió la cara con suavidad y la besó, un beso tierno en el que le respondía sin palabras. Aunque Robin lo entendió el peliverde quiso decírselo:

- Te quiero onna, desde hace mucho tiempo, y siento haber salido tan herido, pero no siento el haber parado esa bala si con eso te salvaba la vida.

Robin solo pudo reír y besarlo de vuelta. Estuvieron besándose y hablando abrazados hasta que cayeron rendidos de sueño. A la mañana siguiente Sanji y Chopper fueron a visitar al enfermo para hacerle otro chequeo y para llevarle el desayuno a Robin y la escena que vieron no podía ser más tierna. Tumbada sobre el cuerpo del espadachín se encontraba Robin, profundamente dormida y con una sonrisa en la cara. Zoro la miraba con absoluta devoción y cuando este levantó la cabeza para ver a los invitados les hizo el gesto de silencio para que no la despertaran.

- Así que es cierto, sugoi ¡estoy tan contento por vosotros! .- Chopper tenía una expresión de auténtica felicidad, quería mucho a sus dos nakamas y verlos felices y juntos era lo mejor.

- Baka marimo, así que por fin habeis arreglado lo vuestro, me alegro, aunque creo que mi Robin-chwan se merece a alguien mejor que un cabeza de lechuga .- Sanji se alegraba mucho pero nunca estaba de más meterse con su amigo.

- Calla cocinero pervertido y deja de llamarla TU Robin.

- Siempre serán mi Robin-chwan y mi Nami-chwan .- obviamente hacía su baile extraño por toda la consulta.

- etto… bueno, no exactamente Sanji .- Una sonriente Nami apareció por la puerta contenta con lo que veía y con el sombrero del capitán sobre su cabeza, lo que revelaba más que cualquier dato.

- oh… mi Robin-chwan con el maldito marimo y mi Nami-chwan con el baka devora carne… .- Sanji parecía completamente deprimido .- si alguien me necesita estaré colgándome del mástil más alto…

Al cabo del rato todos los mugiwaras aparecieron poco a poco para ver a Zoro. Al final Luffy convenció a Sanji para que no se colgase y le preparase algo de carne para desayunar y el resto consiguieron alegrarle un poco recordando la isla de las sirenas y su sueño del All Blue. La tripulación de corazón se despidió de ellos no sin antes montar una gran fiesta por orden del capitán de los sombrero de paja. Ellos mismos partieron una vez repuesta toda la comida hacia la siguiente isla.