Hola señoras y señoritas ¿Cómo están? Espero que muy bien, porque aquí comenzamos con el drama de esta historia, mientras en la otra calmaremos un poco el drama en esta comenzamos, unas por otras, para que me perdonen un poco por lo que se avecina para mis rubios consentidos. Los personajes de Candy, Candy no me pertenecen sin embargo los utilizo un poco para darles otro final digno de ellos, lo hago sin fines de lucro simplemente por diversión, por escapar de la rutina diaria y por evadir un poco las mortificaciones que nos regala la vida, no es apta para menores de edad así que por favor les pido discreción. Dicho esto ¡Comenzamos!
CAPITULO XIII
UN COMPROMISO ¿FORZADO?
La mañana había amanecido de lo más cálida, los pájaros cantaban alegremente su trino, mientras dos enamorados paseaban de la mano ajenos a todo su alrededor. Candy y Anthony caminaban entre las rosas jugando y bromeando entre sí. Después de los besos que habían compartido hacía tiempo atrás no se habían atrevido a volver a repetir esa sesión de besos, no por falta de ganas sino porque Anthony tenía miedo de no poder dejar de evocar los sueños que había tenido en la intimidad de su alcoba, y Candy porque sentía que todo eso no era bien visto.
Siguieron caminando poco a poco hasta que llegaron al sendero que los llevaba al bosque, sabían por el camino que los llevaba muchas veces lo habían recorrido y lo tenían grabado de memoria. Salían por el portal de las rosas y se adentraban al bosque para buscar un poco de privacidad, ya los dejaban dar cortos paseos a ambos, tanto la tía abuela como Rosemary les tenían confianza y al ya no estar Dorothy para acompañarlos habían decidido darles ese voto de confianza, una confianza que habían sabido respetar por el amor que ambos se profesaban y porque no querían provocarse problemas uno al otro.
Anthony cuidaba en cada momento a Candy, la amaba pero sabía bien que ese amor aunque le provocaba una pasión en su cuerpo, sabía que tarde o temprano sería su esposa y ahí aprovecharía al máximo su cercanía, no era fácil controlar sus impulsos de joven pero por ella era capaz de hacer eso y más.
Ambos se sentaron junto a su árbol favorito acurrucándose delicadamente Candy en el pecho de su príncipe quien la acogía con amor.
-¿En qué piensas amor? – Preguntaba Anthony quien la veía muy seria.
-En nosotros, en nuestro futuro juntos.
- Nuestro futuro es algo de lo que me gusta hablar. – le dijo coqueto.
-Soy tan feliz Anthony, nunca pensé que sería tan feliz a tu lado.
-Igual yo hermosa, eres lo más importante para mí. – Decía sincero. Anthony estaba completamente enamorado de Candy que al estar comprometidos para él era como si ya estuvieran casados, él la consideraba ya casi como su mujer y la confianza que habían desarrollado entre ambos era muy grande, se conocían de toda la vida y Anthony siempre la protegería, Candy se aferraba a su cuerpo y él la recibía besando su cabello dulcemente y aspirando su aroma a rosas, ese aroma que lo tranquilizaba y lo mantenía enamorado.
Ambos rubios podían pasarse horas únicamente platicando y compartiendo el tiempo o simplemente abrazados uno al otro sin necesidad de decir una sola palabra, compartían momentos agradables solo con la compañía una del otro.
Stear y Patty habían llegado un poco después a acompañar a los rubios también ellos habían sido citados por Archie para hablar sobre la fiesta de bienvenida de Annie.
-¡Hola niños! – Decía un alegre Stear al estar junto a sus primos.
-Hola Stear, Patty. – Dijo emocionada Candy.
-Qué bueno verte Patricia. – Dijo amablemente Anthony al besar como un caballero la mano de su futura prima.
-¿Y Archie? – Pregunto Stear. -¿Aún no llega?
-No, me dijo que en un momento más llegaría, nosotros nos adelantamos para estar un rato juntos. – Dijo Anthony siendo sincero en por qué se habían adelantado.
-Ya veo, así que venimos a hacer mal tercio. – Decía Stear riéndose.
-¡No! – Decía Candy tímida mientras le daba un leve empujón a su amado. – Los estábamos esperando. Stear ¿tú sabes de que quiere hablar Archie con nosotros?
-No a ciencia cierta, creo que es por el regreso de Annie.
-¡Annie regresa! – Dijo emocionada Patricia.
-Sí amor, Archie recibió una carta hace dos semanas y fue a hablar con los padres de Annie y ellos le avisaron que llegara en unos cuantos meses.
-¿Adelantándote a mi Stear? – Se escuchó una voz detrás de ellos que se les unía a la pequeña reunión que habían improvisado.
-¡Hermano! Para nada, solo les digo que es lo que pienso de lo que nos quieres hablar.
-Así es hermano Annie llega dentro de unos meses, y necesito de su ayuda.
-¿A qué te refieres Archie? – Pregunto Anthony.
-Como sabrán, hace unas semanas fui a hablar con el señor Britter y ayer hablé con la tía abuela, como nuestros padres están de viaje, ella me ayudará a organizar el baile de compromiso entre Annie y un servidor. - Les dijo con orgullo.
-¿QUÉ? – Dijeron los cuatro jóvenes que los miraban sorprendidos por tan apresurado evento que se le ocurría a su primo.
-¿Estás seguro Archie? – Preguntó Candy.
-Estoy seguro, gatita. Yo estoy enamorado de Annie y aunque no hemos convivido como ustedes lo han hecho quisiera poder hacerlo.
-¿No sería más recomendable que primero la cortejaras y después te comprometieras Archie? Sabes que Annie ha cambiado sus sentimientos hacia ti. – Dijo Anthony tratando de no herir los sentimientos de su primo.
-Anthony tiene razón hermano, Annie te habló de ese duque que conoció, tal vez cuando llegue hablará con su padre y lo convencerá de terminar el compromiso.
-Lo sé, por eso quiero que me ayuden, quiero que me acompañen a recibir a Annie, así podré hablar con ella antes de que hable con su padre y anule nuestro compromiso. Muchachos ya he esperado casi tres años su regreso, no quiero que pase más tiempo, por favor.
-¿Estás seguro? – Preguntó Candy.
-No te preocupes Archie, nosotros te acompañaremos. –Dijo segura Patty, ella estimaba a su futuro cuñado y también a la miedosa de Annie, sabía que ellos eran el uno para el otro y también sabía por medio de las cartas enviadas, que el famoso duque era simplemente un conocido, malcriado e impertinente que Annie había visto unas cuantas veces en el colegio, pero aun así ella no podía revelar los secretos que Annie le confiaba en sus cartas. Candy también estaba enterada de los sentimientos de Annie, pero estaba de acuerdo en hacer sufrir un poco a su despistado primo por el hecho de haber perdido tanto tiempo, le causaba gracia que se hubiera dado cuenta de sus sentimientos una vez que ella había partido a Inglaterra.
-Gracias Patty, y si Candy estoy seguro, quiero hablar con Annie, pero la fiesta de compromiso se llevará a cabo, ya lo he confirmado con los señores Britter y la tía abuela, todos están de acuerdo.
-Archie ¿Pero no es muy pronto para una boda?
-¿Boda? Aún no Stear, solo se hará público el compromiso, solo espero que Annie esté de acuerdo. – Decía Archie preocupado de no poder convencer a Annie sobre la continuación de su compromiso y temía más aun el que no pudiera sacar de sus pensamientos al dichoso duquecito ese.
El tiempo se había hecho eterno para Archie quien día a día se imaginaba como sería el recibimiento que le daría Annie o el trato que le daría, así se fueron pasando las semanas hasta que el día llegó por fin y los cinco chicos esperaban a Annie en la estación de trenes, los padres de Annie había aceptado que fuera Archie el que la recibiera, era ya todo un joven responsable de 16 años, una edad muy adecuada para demostrar cuan maduro era.
Annie no tenía idea de quién iba a recibirla, se bajaba junto con una mucama que había viajado con ella desde Inglaterra, ya que no permitiría su familia que viajara sola, era escoltada por ella y por un par de mozos que habían sido contratados en Nueva York para cargar todas las maletas y pertenencias que traía del viejo continente.
Al verla Archie sintió que su corazón se aceleraba, era una Annie completamente diferente a la que se había ido, estaba un poco más alta y su figura había embarnecido completamente, su peinado era alto y traía un leve toque de maquillaje que la hacía ver un poco más madura, sus grandes ojos azules brillaban bastante y sus pestañas los adornaban dando un aire de una mujer ya no de una niña, sus labios estaban entreabiertos buscando a las personas que habían ido a recibirla, más en sus azules no se percibía que hubiera reconocido a alguien, hasta que dio con Candy, quien la miraba sorprendida por el cambio de su amiga, Annie se quedó por un segundo quieta, observó a Candy con gusto, paso al ver a Anthony quien como siempre estaba al lado de ella y a su buena amiga Patty quien estaba junto a su novio el inventor y "ex cuñado" pensó la pelinegra, más de pronto cuando sus ojos se encontraron con los hermosos ojos miel de Archie casi se queda sin aliento, no podía creer que sus amigas la hubieran traicionado llevando al motivo de su destierro con ellas, ambas sabían que ella no quería volver a verlo porque no tendría el valor de terminar el compromiso y el verlo ahí se lo hacía más difícil. Se veía tan guapo, mucho más alto y fuerte, su cuerpo también había embarnecido y su rostro se veía mucho más varonil.
-Tranquila Annie, recuerda tú estás "interesada" en un futuro duque, que no te afecten sus ojos, ni su sonrisa, ni su boca, ni su cabello… ni su cuerpo… ¡Annie! ¡Contrólate! – Se decía a sí misma para poder convencerse y poder entrar a un papel que tendría que adoptar gracias a sus dos amigas.
-¡Annie! – Grito Candy emocionada, mientras agitaba la mano para que los observara.
Archie se acercaba detrás de ellas esperando en su prometida una pequeña seña de que estaba alegre de verlo, más sin embargo no notaba nada, ni siquiera una mirada le había dirigido.
-Bienvenida Annie. – Dijo Anthony con su bella sonrisa llegando de la mano de Candy, tratando de aligerar el ambiente que de pronto se sentía pesado.
-Annie, que gusto verte de nuevo. – Dijo Stear algo nervioso por su hermano. El también quería que su hermano por fin fuera feliz, pero se sentía incómodo en aquella situación.
-Mucho gusto en verlos muchachos. – Les dijo extendiendo la mano a modo de saludo a los caballeros y un abrazo a sus amigas, en donde les dijo al oído que se las iban a pagar. Candy y Patty sonrieron divertidas por el comentario y dejaron el paso libre al gatito que aún no terminaba de llegar para encontrarse con su amada. Todos esperaban que Archie la saludara besando como caballero su mano, más para sorpresa de todos al tomar la mano de Annie, se acercó a ella peligrosamente y le besó la mejilla muy cerca de su boca, dejando a Annie petrificada y sonrojada, mientras su corazón se aceleraba y las piernas le impedían moverse por el miedo de caer de rodillas, Archie sintió el temblor en el cuerpo de Annie y eso le dio la seguridad que necesitaba para poder comenzar sus movimientos.
-No todo está perdido. –Pensaba feliz el gatito de ver la reacción y el sonrojo de su amada Annie.
-Annie, bienvenida es un placer volver a ver tus ojos. – Le dijo ahora sí besando su mano, pero sus ojos se posaron en los de Annie sin parpadear un poco, quería estudiar sus movimientos y ver como actuaría en adelante.
-Gusto en verlo señor Archivald. – Dijo únicamente Annie, quien no podía controlar el desbocar de su corazón y no coordinaba su boca y su mente.
-¿Señor? ¿Es así como recibes a tu prometido, mi amor? – Le dijo galán y a Annie se le fue el aliento.
Annie iba a contestar pero los demás le impidieron dar respuesta a su pregunta.
-Vamos muchachos, es hora de irnos, hay que arreglar todo en el auto y viajar a la mansión, que ya nos esperan. – Dijo Anthony muy seguro abrazando a Candy por los hombros para conducirla hacia el auto.
-Bien, vamos. – Dijo Stear haciendo lo mismo con la mano de Patty, entrelazándola y adelantándose con ella dejando detrás al par de enamorados que seguían viéndose uno al otro, ambos pensando en lo guapos que se veían ese día.
-Después de ti hermosa. – Dijo Archie galán a Annie la cual seguía sorprendida por el recibimiento del castaño.
-Tal vez mi padre lo obligó a venir, aunque me dijo que ya no lo obligaría a nada, ¿Esa sería la sorpresa que decía me tenían preparada? – Pensaba Annie preocupada no sabía que pensar, pero si él estaba siendo obligado por los mayores ella pronto hablaría con ellos sobre ese asunto.
Annie tomo el brazo que Archie le ofrecía amablemente y se aferró a él cual dama acompañada de su caballero, a pesar de no querer admitirlo estaba feliz de que él la hubiera ido a recibir.
Archie iba feliz de las reacciones que había tenido Annie, sabía que todavía tenía oportunidad con ella y después de esa noche iba a convencerla de que no lo abandonara y seguir con su compromiso adelante sin necesidad de obligarla a cumplir con la palabra dada.
El camino fue en silencio, solo se escuchaba el ruido del motor del automóvil, los rechinidos de la suspensión cuando pasaba entre las piedras del camino y las respiraciones nerviosas de Annie y Archie. Anthony, Candy, Stear y Patty ahora se sentían como aves de mal agüero porque no habían podido hacer que esos dos platicaran un poco más de lo que habían hablado en la estación, sentían que había sido una mala idea haber seguido al impulsivo de Archie, pero sabían bien que no podían dejarlo solo en esa situación, ellos eran como hermanos y estarían juntos hasta el final.
-Annie ¿Cómo te fue? – Preguntó Candy, por fin rompiendo ese incómodo silencio, tratando de hacer más llevadera la situación.
-Muy bien Candy, todo fue maravilloso, conocí muchos lugares y a mucha gente. – Decía emocionada, tratando de escucharse lo más tranquila y desenvuelta posible.
-Me alegro mucho. – Decía Candy, pero Annie quería que Archie se diera cuenta que ella ya no sentía nada por él, así no se quedaría con ella por simple lástima.
-¿Saben chicas? Conocí a un muchacho, bueno conocí a muchos, pero solo uno en especial. – Dijo ante la mirada de sorpresa de Archie. – A Archie ya le adelanté algo por carta. – Dijo viéndolo de reojo. - ¿Verdad Archivald? – Archie solo asintió, él ya les había dicho lo que decía la carta y todos sabían bien a quien se refería.- Espero pronto pueda venir a Lakewood y poder presentárselos, de seguro seremos todos muy buenos amigos. – Dijo esperando una reacción de alivio del gatito, más sin embargo lo notaba con el rostro torcido y le respiración forzada.
-¿Te sucede algo Archivald? - Preguntó intrigada, pero aún con el miedo de la respuesta que sería obtenida por ese guapo joven que le debilitaba las articulaciones.
-No creo que sea conveniente que hables de tu enamorado delante de mi Annie.- Dijo Archie muy serio, presentía que lo quería poner celoso y no podía evitarlo lo había conseguido.
-No te preocupes Archivald, pronto nuestro compromiso quedará resuelto. – Candy y los demás veían a la joven pareja enamorada viéndolos discutir por algo que no tenía sentido, ellas sabían que el tal duque no era importante para Annie y los chicos habían notado que Annie aún se ponía nerviosa ante Archie, no entendían porque se ponían tantas trabas en su relación, no querían ninguno dar su brazo a torcer, esperaban que en el baile estuvieran más relajados.
Llegaron a la mansión de las rosas y las chicas se llevaron a Annie a la habitación para alistarse, ya pronto comenzaría el baile que había organizado Archie con la ayuda de la tía abuela y los mismos Britter, ahí anunciarían oficialmente el compromiso Cornwell-Britter y de ser así, ellos serían marido y mujer más adelante.
-¿Qué te sucede Archie?
-No entiendo por qué Annie insiste hablar de ese mequetrefe delante de mí. – Decía molesto.
-Vamos Archie ¿Qué no te has dado cuenta?
-¿De qué? – Preguntaba rojo del coraje. – Tal vez lo mejor será dejarla ir y que se vaya con el duquecito de pacotilla ese que la trae loca.
-Archie, Annie lo único que quiere es darte celos. – Le dijo Anthony seguro de lo que decía, no era la primera vez que veía a una chica celosa, él mismo había visto muchas veces así a su pecosa y sabía perfectamente de esas reacciones y Annie no distaba de esas acciones que había aprendido poco a poco con su amada Candy.
-Así es hermano, ¿Qué no has visto que casi se cae cuando le diste el beso en la mejilla? –Archie regresó el casette para recordar que era cierto lo que le decía su hermano.
-Eso pensé yo también, pero luego en el camino de regreso se portó de lo más fría conmigo. -Decía inseguro, pero sabía que tanto su hermano como su primo tenían mucha razón.
-¿Y que querías? Ella cree que estas a fuerza con ella. - Decía Stear recordándole la situación a su hermano.
-Le escribí una y mil cartas donde le decía la verdad de mis sentimientos. – Decía Archie hasta el cansancio, desesperado y angustiado por la situación. Tal vez había sido una mala idea el baile de compromiso.
-Tal vez no te cree… - Dijo Stear.
-O tal vez… - Dijo Anthony frotándose el mentón pensativo, pasándole una idea por la cabeza que si bien podía ser un tanto descabellada no era ninguna locura.
-¿Tal vez que Anthony? - Preguntaba esperanzado Archie.
-Tal vez no leyó ninguna de tus cartas.
-¿Tú crees? – Pregunto asombrado.
-Es una posibilidad, habla con ella Archie no permitas que se vaya tu felicidad. -Le decía para animarlo a hablar, que no se quedara callado y con la duda de los sentimientos de Annie.
-Claro, lo dices tú porque ya tienes todo seguro. – Le dijo en tono de desesperación.
-No te creas Archie, aún tengo que hablar con el tío Albert, aunque por la tía abuela y mi madre ya está todo dicho. – Stear le palmeaba su espalda en señal de que todo estaría bien y Anthony le sonreía dándole ánimos.
-Pero ahorita es lo mío y no estoy seguro de que Annie acepte. - Decía Archie sintiéndose frustrado.
-Vamos hermano, tranquilo hay que terminar de alistarnos para el gran evento. – Dicho esto los tres galanes se fueron a vestir a sus respectivas recámaras poniéndose su kilt escocés, era el traje que usaban en Escocia para honrar la importancia del evento.
Annie estaba sorprendida por la fiesta que habían organizado en su honor, ninguna de las chicas le habían dicho que era su fiesta de compromiso, no querían asustarla y que hiciera una tontería de hablar con sus padres y detener todo, ellas sabían que era lo que ella deseaba en el fondo aunque tenía miedo de ello.
-Candy. – decía tímida. – ¿Archie aún demuestra sentimientos hacia ti? – Preguntaba dudosa.
-Que tonterías dices Annie, ya te he dicho una y mil veces que Archie está ahora enamorado de ti, y que lo dejaste por la calle de la amargura cuando te fuiste. ¿Verdad Patty? – Patty asentía para darle la razón a Candy, sin embargo en vez de que Annie sonriera solo aparecía una mueca de inseguridad en su rostro.
-Vamos Annie, anímate. – Le decía Patty. – No querrás recibir a tus padres con ese rostro.
-¡Es verdad! ¡Mis padres! ¿Por qué no fueron a recibirme?
-Ambos estaban ocupados con la tía Elroy arreglando lo del baile de… - Candy recibió un codazo por parte de Patty al casi meter la pata. – bienvenida que te organizamos.
Nadie comentó nada, las chicas solo se alistaron tratando de usar los consejos de belleza de Annie y usando los vestidos que les había traído de regalo para cada una de ellas, que bueno que habían organizado un baile, que mejor que ese día para estrenar lo que les había obsequiado.
El vestido de Candy era un vestido tipo halter, muy de moda en Europa que dejaba descubiertos sus hombros y parte de su espalda, era largo, tapaba sus pies, era de color rojo y se ajustaba a su cintura, aunque ella lo sentía muy atrevido para su gusto, tenía 15 años pero aun así sentía que era atrevido para ella. El de Patty era un poco más recatado, pero aun así con el escote palabra de honor que tenía, dejaba sus hombros descubiertos, también era largo y de color amarillo claro, combinaba muy bien con su figura, Annie se había puesto un vestido azul marino a una sola manga y con su hombro derecho descubierto igual de largo que los de las chicas, se maquillaron muy discretas, y Annie las ayudaba con los peinados para que estuvieran a la última moda igual que ella.
Al bajar las escaleras los tres chicos ya esperaban a las chicas para escoltarlas al baile, los padres de Annie ya habían llegado a la mansión y los invitados ya habían llegado la mayoría. La señora Elroy estaba satisfecha de cómo había quedado todo y veía a sus sobrinos esperar pacientes a sus prometidas. Observaba como Anthony estaba admirando a Candy al verla bajar las escaleras que para él eran interminables, a pesar de que estaba feliz de verlos juntos había algo que no la dejaba tranquila y eso era la falta de comunicación de su sobrino William, no habían sabido nada de él desde hacía tres años, ni tampoco de Dorothy ni del bebé que había tenido, todo seguía su curso igual, había conseguido comprometer a sus sobrinos consentidos, pero aún le faltaba hablar con él para pedir el compromiso formal de Candy y Anthony, el contrato ya estaba listo y solo faltaba la firma de Albert para que fuera un hecho, pero el tiempo pasaba y no había noticias de él, era algo que la tenía inquieta.
Anthony tomó de la mano a Candy al llegar por fin al final de la escalera y Archie hacía lo mismo con Annie, lo mismo Stear con Patty, Rosemary los veía feliz a los tres caballeros que había visto crecer desde muy niños para ella tanto Stear como Archie y Candy eran sus hijos y los amaba de la misma forma, pero el orgullo que sentía por el rubio era algo que no se podía comparar.
Archie inició el baile con Annie, ella no comprendía por qué bailaban como si fueran la principal atracción de la noche, "Como si esa fuera una fiesta de Compromiso". De pronto la pelinegra soltó su suspiro de asombro viendo a los ojos a Archie para comprobar si su pensamiento era el correcto, encontrando en los ojos de su amado la respuesta que tantas veces había soñado, dibujando una sonrisa en su rostro que la traicionaba de las intenciones con las que ella había vuelto.
-Es verdad damita, es nuestra fiesta de compromiso, no solo es tu bienvenida. – Le decía feliz abrazándose más a ella para quedar sus labios muy cerca de su oído y poder susurrarle al fin las palabras que siempre había soñado decirle desde que se había marchado. -Te amo, Annie. – Le dijo en un susurro que la hizo estremecer obligándola a cerrar sus ojos, mientras sentía que ese sentimiento le recorría su espina dorsal y le erizaba los bellos de su piel, sintiendo una enorme felicidad alojarse en su pecho al escuchar las palabras que había deseado escuchar desde su más tierna infancia.
-¡Archie! – Dijo apenas audible en la misma posición de su amado. Una lágrima de felicidad recorría su rostro perdiéndose en el hombro de su amado.
Anthony y Stear, no perdían detalle de los movimientos de su primo, dándose cuenta que por fin Archie había derribado las barreras que existían entre ellos dos y que por fin se arreglaría todo el sufrimiento que había pasado Archie en esos años, Annie se había ido siendo una adolescente y regresaba siendo una mujercita de quince años, una edad tierna hoy en día, pero una muy adecuada para ir pensando en casarse en aquellos años.
-Creo que Archie ya está perdonado. –Dijo Anthony abrazando a Candy por su cintura y colocando su rostro entre su cuello, aspirando su delicado aroma. – Te amo preciosa. – Le dijo en un susurro, no podía evitar decirle sus sentimientos y menos cuando la tenía tan cerca de él, bailaba con ella conteniendo las ganas de besar su cuello y robarle los besos tan anhelados que había estado deseando desde mucho tiempo atrás, él sabía que aunque estaban comprometidos sus caricias debían de ser recatadas y decorosas para no faltarle al respeto.
Anthony llevó a Candy al jardín de la mano, quería estar un momento a solas con su amada, y más desde que la vio con ese elegante vestido que la hacía ver más mujer. Se dirigieron a su banca favorita dentro del jardín junto a sus rosas y se acercó lentamente a ella besando primero sus manos y después robando un dulce beso de sus labios, el beso aumentaba de intensidad ya eran mucho tiempo, meses, en los cuales se había detenido a besarla con esa pasión que ya ambos habían demostrado, sintiéndose Candy sorprendida por la acción de su novio.
-¿Qué sucede mi amor? ¿Te incomoda? - Preguntó delicadamente tomado su rostro con dulzura.
-No, para nada, solo que estamos en el jardín. – Dijo tímida.
-Nadie nos ve, además estamos solos, nadie vendrá a molestarnos. – Le dijo seguro mientras colocaba su mano en el cuello de su amada para acercarla con suavidad a sus labios una vez más. Candy accedió a acercarse a Anthony colocando sus manos en su pecho, sintiendo lo fuerte que era, ofreciendo su boca para que él la tomara y la saboreara a su gusto, Anthony sonrió enamorado ante la disposición de su prometida y se acercó lentamente atrapando sus labios con infinita pasión, los recuerdos de aquel primer sueño agolpaban su mente y la oscuridad en la que se encontraban alumbrados simplemente por la luna, lo hicieron recordar vívidamente esos momentos, haciendo que se apegara más a su cuerpo, mientras con una mano la aprisionaba por la cintura con la otra le frotaba su cuello, formando en Candy una necesidad que iba en aumento de recibir más que una simple caricia.
El beso era húmedo, demandante y cada vez se hacía más intenso, Anthony no podía parar y Candy no quería que lo hiciera, sus labios se dirigieron a la comisura de los de ella besando lentamente hacia su mejilla y bajando poco a poco hasta formar y dejar un camino húmedo que iba desde sus labios hasta su cuello. Anthony se perdió un momento en su cuello besándolo apasionadamente y sintiendo la necesidad de seguir haciéndolo mientras rozaba con su lengua su blanco y suave cuello, besándolo una y otra vez arrancando suspiros de la boca de Candy que lo hacían enloquecer aún más, la ciñó más a su cuerpo, sintiendo como su hombría despertaba ante esos besos desenfrenados que compartían, decidiendo contenerse al regresar de nuevo a su boca, besándola una vez más con amor, con pasión, con ternura, pero sobre todo con mucha intensidad.
Ninguno de los chicos escucharon el auto que entraba a la mansión entre la oscuridad de la noche, y una figura bajaba de este acercándose al jardín ya que había visto que la mansión estaba iluminada y que todo parecía indicar que había un baile del cual él no estaba ni enterado, no tenía ánimo de ver gente, así que se decidió a rodear la entrada principal, pasando por el jardín, sin hacer ruido para entrar por la parte trasera de la mansión, a lo lejos vio a una pareja de enamorados que se encontraban entrelazados de sus bocas demostrándose su afecto a las sombras de los demás, no quería interrumpir, pero era el único lugar por el que tenía que pasar para entrar por la parte de atrás, cuando estuvo más cerca cual fue su sorpresa cuando descubrió las dos siluetas que se manifestaban ese amor con tal desespero.
-¡Candy! ¡Anthony! – Grito con la furia en sus ojos.
-¡Papá! – Gritó Candy sorprendida al reconocer la voz que había gritado su nombre, al mismo tiempo que su corazón latía de una manera diferente a como lo estaba haciendo, había latido emocionado y acelerado pero en ese momento latía con miedo y angustia.
-¡Tío! – Dijo Anthony sorprendido, poniendo a Candy tras de él al ver la intenciones de su tío de abofetear a su hija, siendo él el que recibiría el golpe, pero al ver que Anthony se había interpuesto detuvo su camino.
-¿Qué está pasando aquí? – Dijo Albert con el puño cerrado, mirando a uno y a otro con coraje y los ojos encendidos de rabia.
-Lo que has visto tío, siento que te enteraras de esta forma, pero desde antes de que te fueras yo quería pedirte la mano de Candy.
-¿Su mano? ¿Qué estás diciendo? – Decía sorprendido. - ¡De ninguna manera! – Dijo molesto ante el asombro y decepción de Anthony y Candy.
-¡Padre! - Dijo Candy tratando de hablar y defender su amor por el rubio.
-¡Tú te callas! – Dijo Albert en un grito asustando a su hija y dejándola muda del miedo.
-Tío, no puedo permitirte que le hables así a Candy.
-No eres nadie para prohibirme como hablarle a mi hija.
-Por supuesto que lo soy, soy el hombre que la ama y además soy su prometido. – Dijo con los ojos puestos en los de su futuro suegro.
-¿Prometido? ¿De qué estás hablando? – Preguntó confundido. – Yo no he dado mi autorización para ello.
Continuará…
Y les cayó el chahuixtle a los rubios, en fin tenía que aparecer el padre de la novia ya que tenía tres años ausente, ahora sí que le duró el viaje, y el gatito que creía que ellos tenían todo resuelto, ahora pasa al revés, él ya se contentó con Annie quien ya olvido al duquecito, en fin, ahora vamos a esperar que es lo que va a hacer este enfurecido señor.
En fin, espero que no se desesperen mucho con este capítulo, porque aún le falta a la historia. Y pido perdón de ante mano por lo que sigue, pero así decía el resumen de la historia, así que ya vamos por la mitad más o menos! Espero no me odien, saben bien que amo a Anthony y aunque sufrirá no será para siempre XD.
Saludos y un abrazo a todas!
