Aviso: Este capítulo está llenito de información.
Dudas resueltas y demás, al final. Disfruten.
Sus ojos empezaron a abrirse con bastante lentitud, casi con la esperanza de que si tardaba más tiempo en abrirlos podría regresar al mundo de los sueños. Pero después de unos interminables segundos, era bastante evidente que sus deseos de seguir durmiendo no se cumplirían.
A pesar de que la única acción lógica era la de levantarse, seguía sin realizar ningún movimiento. No se levantaba de su cama, no enfocaba su vista en ningún lugar. Posiblemente necesitando unos momentos para recuperar su energía, o tal vez tratando de averiguar si aún seguía soñando.
Pero la tranquilidad nunca es eterna.
Después de unos momentos mirando a la nada, el sonido de un teléfono empezó a escucharse por toda la casa. Era un sonido molesto, repetitivo, casi parecido a una voz que no paraba de gritarle 'levántate!'.
Esperó durante un leve período de tiempo, rezando para que quien fuera que estuviera llamando se rindiera al no recibir una respuesta instantánea.
¡No sería su culpa!
Era bastante creíble pensar que a esas horas todavía seguía durmiendo y, por ende, incapaz de responder a la llamada.
¿Quién llama a las 6 de la mañana? ¿No sabían que necesitaba todo el tiempo posible para descansar?
'Puede que sea algo importante' Era la frase que se repetía en su cabeza, puede que incluso de manera más molesta que el sonido de su teléfono. Con resignación, abandonó la comodidad de su cama para responder a la persona que le había arruinado la mañana, y posiblemente el resto del día.
''¿¡Quién es!?'' Preguntó con rudeza, ignorando cualquier intento de entablar una conversación amistosa.
Una ligera pausa indicaba que la persona al otro lado del teléfono no se esperaba la agresividad con la que le habían cuestionado.
''¿Segundo Propietario?'' Preguntaba una voz masculina con cuidado, intentando hacer todo lo posible por evitar recibir la furia de aquella persona.
Fue al escuchar su pregunta cuando se dió cuenta de que si que se trataba de algo importante. Solo un colectivo usaría ese nombre.
''Si... ¿Con quién hablo?'' Su tono de voz, aunque ya no tan agresivo, mostraba una frialdad calculadora digna de una persona de su posición. A pesar de que no le gustaran los aspectos y obligaciones políticas que debía asumir frente a estas situaciones, era un rol que debía cumplir.
La voz del hombre era más calmada al ver que se había reducido la agresividad hacia él. ''Como representante de la Iglesia, queremos informarle de que todos los preparativos han sido completados con éxito. Tanto nuestro rol en la Guerra por comenzar, como la ayuda que podemos ofrecerle al Segundo Propietario de Fuyuki, están actualmente operativos.''
Segundo Propietario. Era un título dado a la familia Tohsaka por la Asociación de Magos, con la finalidad de administrar todo lo sobrenatural en la tierra que les haya sido confiada, en su caso, Fuyuki. La Iglesia, no solo por su historia de cooperación con los Tohsaka, sino por su rol como mediadores en las Guerras del Santo Grial de Fuyuki, tenía el papel de asistir a los Tohsaka en asuntos que no supusieran darle una ventaja al Master de dicha familia de magos sobre los demás participantes.
Daba igual si un Tohsaka participaba en dicha Guerra, seguía teniendo sus responsabilidades como Segundo Propietario, o Supervisor, de Fuyuki.
Rin podía notar como un dolor de cabeza aparecía por cada palabra que el representante de la Iglesia usaba. No solo por la estupidez por parte de la Iglesia al pensar que podían 'mediar' la Guerra que estaba por comenzar, sino por el hombre en cuestión con el que estaba hablando.
Aunque fuera joven, sus responsabilidades con la Asociación de Magos eran las mismas que las que había tenido su padre. Todo lo que pasaba en Fuyuki de carácter sobrenatural, ella tenía que saberlo, y autorizarlo.
Sabía perfectamente quién era el representante que la Iglesia había mandado, y tenía que controlar todas sus fuerzas para no ir corriendo a la Iglesia de Fuyuki y eliminar cada célula que poseyera ese hombre.
''Kotomine…'' Empezó ella, sin ser capaz de evitar decir su nombre junto a un imperceptible rugido, digno de una leona salvaje. ''Sabes perfectamente que tu papel en esta Guerra es...cuestionable.''
La ira de Rin crecía al escuchar una ligera risita como respuesta.
El valor de ese hombre…
''Se que será bastante improbable que consiga tu confianza, pero no por ello dejaré de hacer mi trabajo como mediador.''
''Me hará falta algo más que palabras para creerme eso.'' Dijo la adolescente con dureza.
La respuesta del hombre tardó unos segundos en aparecer. ''Entonces, ¿por qué no empiezo a demostrarlo ahora?'' Preguntó Kotomine, con algo de diversión en su pregunta.
Al ver que Rin no había respondido de ninguna manera, interpretó que la joven estaba esperando a que aclarara sus intenciones. ''Como mediador actualmente activo de la Guerra del Santo Grial, puedo confirmar, heredera de los Tohsaka, que los Servant Saber y Assassin han sido invocados recientemente.''
Los segundos pasaron lentamente, Kotomine sabiendo que la información recibida había sorprendido a la joven Tohsaka. Estaba usando todo su control mental para evitar reirse...no le convenía que Rin pensara que se lo estaba tomando todo como una broma.
''Lugar y tiempo.'' Preguntó secamente la joven Magus.
''No puedo saber de manera exacta el lugar de sus invocaciones, pero sí puedo asegurarte que ha sido en Fuyuki.'' Contestaba él, para nada ofendido ante la falta de modales de la joven heredera de los Tohsaka. ''Con respecto al tiempo de su invocación...Saber fue invocado hace un día, y Assassin en estos mismos momentos.''
''¿Cuantas clases quedan por invocar?'' Rin tenía la sospecha de que toda la situación se estaba descontrolando de la peor manera posible, pero no permitiría que Kotomine supiera la verdadera magnitud del problema que le acababa de presentar.
''Rider, Archer y Lancer.''
La guerra aún no había empezado, y ya estaba comenzando a odiar cada detalle sobre ella.
Como cabeza de familia de los Tohsaka, Rin tenía el poder y autoridad como para conocer a todos los magos que quisieran residir en su territorio, y darles permiso para adquirir una propiedad en la que establecer su familia si así quisiera ella.
Estaba bastante segura de que los Einzbern, gracias a sus conocimientos superiores sobre el Grial, eran una de las familias que había invocado un Servant antes de tiempo. El problema es que habían otros 3 Servants invocados, cuyos Masters desconocía. Kotomine le había dicho que Saber y Assassin acababan de ser invocados. Por lo tanto, el Magus restante, ya fuera el Master de Berserker o Caster, llevaba bastante tiempo ocultandole su presencia y su rol como participante de la Guerra.
Las alarmas de su cabeza sonaban con fuerza, temiendo que las intenciones de ese Magus desconocido fueran hostiles, cuando se encontraban en una situación diferente a cualquier otra Guerra, donde no les convenía empezar hostilidades entre ellos.
Si en unos días ninguno de los Masters de Saber y Assassin contactaban con ella, significaría todavía más peligro de un conflicto.
Básicamente, la situación actual era bastante preocupante.
''No puedo permitirme esperar a que las cosas se arreglen solas, tengo que actuar!'' Tenía que encontrar a aquellos estúpidos Masters y hacerles entrar en razón, tenía que invocar a su Servant para que la protegiera en el caso de que dichos Masters fueran más idiotas de lo humanamente posible, y tenía que decirle a ella que invocara su Servant también.
''Tengo asuntos que atender Kotomine. No creas que lo que has hecho hoy te diferencia de él, tienes un largo camino por recorrer.'' La llamada finalizó justo antes de que pudiera responderle de alguna manera.
...
Mirando el teléfono con ligera curiosidad, lo dejó en la mesa lentamente, pensando detenidamente en la conversación que acababa de tener con la heredera de los Tohsaka. Sin poder evitarlo, una leve sonrisa empezó a formarse en sus labios.
''Eres bastante afortunado…'' Comenzó a hablarle a la nada, su vista fijándose en una pared de la habitación. ''Si cualquier otra persona hubiera sido elegida como representante de la Iglesia en Fuyuki, definitivamente le habrían mencionado a la joven Tohsaka sobre lo irregular...casi imposible...que ha sido tu invocación.''
Los ojos de aquel hombre demostraban varias emociones. Resignación, diversión, frustración, arrogancia, tristeza...pero mientras decía aquellas últimas palabras al vacío, sin nadie que le escuchara, una emoción predominaba frente a las demás. Esperanza.
''¿Cómo afectarás el curso de esta Guerra...Master de Saber?''
''Master! ¿Por qué todo el mundo nos mira de esa manera?''
Un ligero tic aparecía en la ceja del joven Emiya. Estaba usando gran parte de su cerebro para evitar que sus hormonas tomaran el control de sus ojos, y la parte restante de su mente en pensar si la enérgica rubia se estaba burlando de él o si de verdad era tan ingenua.
''Es por tu...ropa.'' Respondió el pelirrojo, tratando de no hacer contacto visual con ella mientras decía esas palabras.
''¿Qué pasa con mi ropa? Es cómoda, y me da libertad para moverme como quiera!''
Shirou no pudo evitar escanear la nueva apariencia de la Servant a su lado. Su atuendo consistía en un top que dejaba la totalidad de su abdomen al descubierto, una chaqueta de cuero carmesí, y unos shorts vaqueros que con suerte cubrían sus nalgas. Aunque el cuerpo de Mordred fuera considerablemente pequeño, esas ropas ayudaban a realzar la figura que siempre había permanecido oculta bajo una armadura.
''En Japón es muy raro ver mujeres enseñando... t-tanta...piel.'' Shirou se aclaraba la garganta para evitar tartamudear por los nervios. ''Puede que en zonas específicas...como Akihabara, o Shinjuku...pero gran parte de la gente todavía no se ha acostumbrado a ver ese estilo de ropa. Posiblemente nos miran porque están pensando que eres la novia de algún Yakuza.''
No es que las japonesas se taparan todo rincón de su cuerpo, pero era bastante raro ver en un día normal mucha gente enseñando la piel de su torso. Normalmente lo máximo que dejaban al descubierto era las piernas, pero claro, Shirou tampoco vivía en la zona más moderna de Japón.
''¿Así que era por eso?'' Murmuraba Mordred. ''Que tontería…''
''Por cierto, ¿cómo supiste que en esa tienda venden ese tipo de ropa?''
''No lo sabía.''
Ante la mirada de confusión de Shirou, los labios de Mordred formaban una gran sonrisa felina, mostrando sus colmillos en señal de orgullo. ''Cuando quiero algo y no sé dónde está, me dejo llevar por mi intuición y lo encuentro!''
''¿Intuición?''
El joven Emiya tenía muchas dificultades para saber si Mordred tenía los mismos gustos que Medea en cuestión de burlarse de él, o si de verdad era todo tan simple.
''Gracias por comprarme la ropa, Master!'' La voz de Mordred le sacaba de sus pensamientos. ''Habría sido muy aburrido acompañarte en mi Forma Espiritual.''
Era raro como una sonrisa donde se le podían ver los colmillos podía ser tan adorable.
''N-No te preocupes.'' Respondía con rapidez. ''Hice lo mismo con Medea, habría sido injusto que no te hubiera dejado llevar lo que quisieras.''
La postura de Mordred cambió nada más escuchar las palabras del pelirrojo, adoptando un rostro de seriedad que le respondía a Shirou la duda de cómo podía una chica tan pequeña y adorable ser uno de los Caballeros de la Mesa Redonda.
A su lado ya no estaba Mordred... Estaba mirando a los ojos del Caballero de la Traición, uno de los Caballeros más cercanos a la historia de Arthur Pendragon.
''Ya que estamos hablando de esa bruja.'' Decía la rubia, con bastante frialdad al usar la palabra bruja. ''¿Dónde está en estos momentos?''
Durante los primeros segundos en los que aquellos preciosos ojos esmeralda le observaban, como si intentaran congelarle en ese mismo instante, Shirou se olvidó de respirar.
Era una mirada tan imponente...no podía evitar pensar en cómo de grandes eran realmente los límites entre los humanos y los Servants.
''Medea…'' Comenzó a hablar, tratando de pensar en todos los detalles de su charla con ella esa mañana. ''Dijo que como nuestra relación Master-Servant es muy reciente, que dedicáramos el día a conocernos, mientras ella se ocupaba de aumentar la seguridad de la casa.''
Los ojos de Mordred se entrecerraron al recibir la respuesta de su Master. ''¿Y se puede saber por qué confías la seguridad de nuestra base a esa bruja manipuladora?''
Shirou dejó de caminar, provocando que Mordred parara unos pasos por delante de él, para después mirarle con confusión. No sabía por qué, pero le incomodaba bastante la manera en la que esos ojos dorados la miraban detenidamente. ¿Estaba analizando si era una amenaza?
''Imposible.'' Pensaba ella. Ningún humano sería tan estúpido como para pelear contra un Servant. Pero entonces, que er-
''¿Estas bien, Mordred?'' Fue la pregunta que llegó a oídos de la joven rubia. Un tono de voz que activaba todas las alarmas de su cuerpo, pero sin saber por qué. No era como cuando escuchaba las palabras de su madre cuando tenía alguna presa a la que quería manipular, ni como cuando escuchaba a sus numerosos compañeros de la Mesa Redonda hablar sobre mujeres, y su cuerpo se tensaba para evitar responder de una manera sospechosa.
No.
Solo había un momento en el que su cuerpo reaccionaba...se activaba...de esa manera.
''¿A qué viene esa pregunta?'' Su voz solo mostraba curiosidad, con ciertos tonos de frialdad.
Como le molestaba la manera en la que esos ojos seguían mirándola fijamente... como si estuvieran sacando información que ni ella misma conocía.
''Cada vez que hablas de Medea te alteras.'' Comenzaba a explicar el pelirrojo, sin saber exactamente porque era raro hacer esa pregunta. ''No sé si ha pasado algo entre Medea y tu...pero sea lo que sea, me gustaría poder ayudarte.''
Débil.
Era la única palabra que pasaba por su cabeza cada vez que intentaba describir a su Master. Su manera de actuar, esos ojos que le mostraba llenos de inocencia, esa preocupación tan intensa en alguien que acaba de conocer, y su excesiva confianza con alguien que no dudaría en manipularle.
Si Shirou hubiera nacido en su época, habían muchas posibilidades de que no hubiera sobrevivido.
Aunque también era verdad que, sin saber nunca por qué, la mano derecha del Rey era uno de los Caballeros más débiles (en su opinión). Puede que Arthur viera algo oculto en aquellos que Mordred consideraba débiles, o puede que simplemente se apiadara de ellos.
''No es nada.'' Respondió ella, ligeramente más calmada. Desviando su mirada del joven pelirrojo, añadió. ''No me fio de ella...me recuerda a mi madre.''
Shirou dedicó unos segundos para acceder a sus tan extensos recuerdos sobre las leyendas artúricas. ''¿Morgan Le Fay?''
El rostro que hizo Mordred al escuchar el nombre de su madre le recordó a Shirou por lo que había pasado aquel primer día, cuando observó en primera fila la espada de Mordred casi tocando su rostro. Aunque tuviera una actitud parecida en cierto sentido a la de Taiga, eran momentos como estos los que hacían obvio para Shirou que Mordred era una persona que no comprendía.
Ni por que le molestaba tanto que la viera como una mujer, ni por qué parecía que tampoco era su objetivo el tener un estilo de vida completamente masculino (debido a su ropa)...y sobre todo, el por qué hizo lo que hizo.
''Supongo que por eso Medea quería que nos conociéramos mejor…'' Argumentaba el pelirrojo en su mente.
''No te preocupes.'' Le dijo Shirou, levantando sus brazos como signo de rendición. ''Tienes razones para desconfiar de Medea, y es cierto que si ha hecho cosas...no muy respetables.''
En cierto sentido, comprendía a la joven Caballero a su lado. Podía entender con facilidad porque no quería compartir mucho de su pasado, o de lo que opinaba de este. Hay veces en las que hablar no siempre ayuda a sanar.
''Pero...no creo que sea justo atribuirle toda la culpa a ella.'' Añadía el Emiya. ''Sus acciones, aunque horribles…''
Mordred esperó, creyendo que tal vez su Master estaba buscando las palabras adecuadas que usar. Al centrar su atención en él, sin embargo, vió que el conflicto interno del pelirrojo era más complejo que una búsqueda de vocabulario.
Por mucho que quisiera explicar toda su perspectiva sobre Medea, lo cierto es que el Emiya no sentía que tuviera el derecho de hablar del pasado de la preciosa Caster a sus espaldas.
''Realmente quiere defenderla…'' Era la observación que hacía Mordred en sus pensamientos. ''Pero…¿quiere defenderla porque hay algo en esa bruja que vale la pena defender...o está siendo manipulado?''
Mordred era incapaz de decidir si la confianza que depositaba Shirou en Medea era algo producto de su idiotez, o si de verdad existía algo que ella no podía ver. En todos sus años de vida nunca llego a comprender el método por el cual su padre decidía las cosas. Ni su confianza en Caballeros como Bedivere o Agravain, ni sus acciones ante la traición de Lancelot...ni su reacción al revelarle su tan ocultado secreto.
Aunque resultaba una locura para la homúnculo el comparar a su padre (el mejor Rey que tuvo Bretaña, el dueño de Excalibur y asesino del malvado dragón Vortigern) con su Master (un adolescente tan incompetente cuerpo a cuerpo como inocente ante los peligros que le rodeaban), había cierta duda en el interior de la rubia.
Si ambos se hubieran llegado a encontrar, ¿habrían sido capaces de entenderse el uno al otro? ¿Podrían ver en el otro cosas que ella era incapaz de detectar?
''Master.''
Shirou no sabía cómo identificar el tono que acababa de usar su recién adquirida Servant. No era un tono de voz frío o enfadado, ni enérgico y alegre. Puede que fuera lo más parecido a una calma neutral que había escuchado de Mordred.
''¿Si?'' Respondió él, ignorando sus propios pensamientos.
Sin dirigirle la mirada al joven a su lado, Mordred preguntó. ''¿Qué opinas sobre mi padre?''
Inesperado.
Para Shirou, la idea de que Mordred quisiera preguntarle sobre Arthur era impensable. Ni siquiera él sabía cómo estaba consiguiendo aparentar que su pregunta no le había dejado casi en estado de shock.
''No...No lo sé.'' Viendo como Mordred parecía empezar a arrepentirse de haberle preguntado aquello, Shirou trató de responder con rapidez. ''Después de conocer a Medea...me di cuenta de que tal vez lo escrito no tenga nada que ver con lo que pasó realmente…''
Inmerso en sus propios pensamientos, Shirou no se daba cuenta de que había conseguido captar la absoluta atención de Mordred. ''Según lo escrito, Medea es una traidora...una bruja. Pero la realidad es diferente...realmente es solo una mujer que ha traicionado porque la traición es lo único que ha experimentado.''
Si quieres saber por qué no te di el trono...es porque no tienes las aptitudes de un Rey.
Los ojos de Mordred se abrían ligeramente con sorpresa.
¿Por qué estaba recordando justo ese momento en específico? ¿Por qué ahora?
''Supongo que lo que quiero decir es...hasta que no lo conozca en persona, nunca sabré cómo es realmente.''
Ambos ignoraban las miradas ocasionales que recibían de los que pasaban a su alrededor. Miradas de curiosidad, ante lo poco común que era ver a una joven de apariencia extranjera con ropas tan reveladoras, junto a otro joven con un color de pelo solo visto en algún cosplayer de Akihabara
Shirou tenía razón, y Mordred lo sabía. Su opinión sobre Arthur Pendragon no serviría de nada. Había pasado mucho tiempo desde que el Rey de los Caballeros había gobernado. Aunque sus leyendas hayan perdurado, nunca estaría claro la exactitud de estas.
Su Master solo conocería la versión de Arthur que un escritor aleatorio había mostrado, no el verdadero y respetable Pendragon que había continuado con orgullo el legado de Uther.
Y aun así…
''Y...basándote solo en sus leyendas…¿cuál es tu opinión?''
Fue unos momentos lo que necesitó para pensar su respuesta. Unos momentos en los que luego se dio cuenta, de que no había nada que pensar.
A pesar de que acababa de conocer a Mordred, Shirou tenía claro que el hecho de que ella quisiera hablar de su padre era algo que no debería esperar que pasara muy a menudo. Por la razón que fuera, había decidido empezar este tema, así que... ¿por qué no responder con la misma sinceridad?
''Lo admiro.'' Fue su respuesta. No pensaba que fuera necesario ampliar en detalles, o explicarse.
''...'' Los puños de Mordred se apretaron con fuerza, sus colmillos estando al borde de romper la piel de sus labios. Shirou ignoraba la reacción de su Saber frente a sus palabras, limitándose simplemente a pensar en lo que habían hablado.
Puede que si llegara a conocer al verdadero Arthur Pendragon, las cosas no serían igual de lo que había imaginado. Era muy posible que no fuera quien estaba representado en las diferentes novelas. A lo mejor era arrogante. A lo mejor era como Jason. Puede que nunca pudieran llevarse bien.
Pero ahora mismo, solo conociendo sus historias...solo conociendo, no solo lo que le hace pensar el leer sus leyendas, sino la nostalgia que llega a sentir al revivirlas…
Si...esa era la única respuesta que podría haber dado. Puede que no fuera la respuesta más sensata hacia la persona que provocó el evento tan conocido como la batalla de Camlann, pero sí la más sincera.
El camino de vuelta fue silencioso, Mordred habiendo perdido la energía que la había impulsado a arrastrar a Shirou entre tiendas y tiendas hasta donde pudiera encontrar aquello que necesitaba. Solo se limitaron a establecer ciertas normas, como convencer a Mordred de que siempre que hubiera algún invitado en la residencia de los Emiya, ella debería permanecer en su Forma Espiritual.
Es verdad que buscando alguna historia creíble, no era imposible pensar que Mordred podría ganar la aprobación de Taiga para quedarse en su hogar indefinidamente, pero Shirou sospechaba que la joven rubia no poseía las habilidades teatrales de Medea, ni Taiga poseía la paciencia para aceptar que Shirou quisiera meter a otra mujer más bajo su techo.
...
A Mordred tanta calma le aburría.
La heredera de Arthur Pendragon no era una simple mujer, que disfrutaba de un paseo por la ciudad mientras hablaba con un hombre.
No.
Mordred era un Caballero de la Mesa Redonda. En su propio origen espiritual estaba la necesidad de entrenar, de batallar...de proteger tanto Bretaña, como ser el orgullo de esta.
''Ya he vuelto!'' Exclamaba Shirou al abrir las puertas de su casa, mientras llevaba a un cuarto libre las bolsas con ropa de repuesto para Mordred.
El estilo de vida de su nuevo Master era solo similar a como las mujeres casadas de su época vivían en tiempos de paz...aburrido...sin acción...sin honor.
''Por fin!'' Exclamaba con cansancio Medea desde el suelo. ''Shirou! Ven!''
Un gran sentimiento de molestia aparecía en el pecho de Mordred al ver cómo, sin dudar ni un solo segundo, su Master respondía con rapidez al llamado de la bruja.
''¿Que ha pasado? ¿Estás bien?'' Como siempre, lo primero que preguntaba Shirou era sobre el bienestar de los demás. Haciendo un gesto para que se callara, Medea, sin moverse del suelo, le acercaba una pulsera al pelirrojo.
''Póntela.'' Fue lo único que dijo, ignorando que su petición había activado las alarmas de Mordred.
Sin dejarle tiempo a la Pendragon para comentar sobre la situación, Shirou se colocó casi inmediatamente la pulsera en su brazo derecho.
Lo que siguió a continuación fueron unos segundos en total silencio, donde Mordred esperaba con sus músculos tensos cualquier tipo de amenaza procedente de la bruja, mientras que Shirou simplemente esperaba a que Medea le explicara qué le pasaba.
El silencio que se había formado en la habituación fue roto al escuchar como Medea suspiraba con intensidad, como si hubiera estado bastante tiempo conteniendo la respiración.
''Mucho mejor…'' Lentamente, Medea realizaba un ligero esfuerzo para poder incorporarse. Al fin y al cabo, mantener una conversación mientras estaba tirada en el suelo no era bastante cómodo.
Para mayor frustración de Mordred, que estaba haciendo uso de todo control mental posible para evitar materializar su espada, Medea ignoraba la presencia de la Servant rubia. Sus ojos azules solo se enfocaban en Shirou, observándolo como si fuera un texto difícil de desencriptar.
''¿Cómo te sientes?''
La pregunta confundió enormemente a Shirou, sin saber exactamente cómo proceder a continuación. Medea, viendo que el joven pelirrojo tenía problemas para comprender su situación, aclaraba. ''¿Te sientes más cansado...o con algún dolor...depresión?''
El Emiya se limitó a negar con su cabeza, temiendo que si usaba sus palabras su confusión no conseguiría permitirle aclarar nada. La maga de Colchis concentraba su mirada en el pecho de Shirou, llevándose una mano a su barbilla para adoptar una pose de mayor concentración.
''¿Y ahora?''
De uno de los bolsillos, la atractiva peliazul sacó una pulsera exactamente idéntica a la que tenía Shirou en estos momentos. Sin esperar a obtener ninguna aprobación, Medea colocó dicha pulsera junto a la otra, para después dedicar toda su atención al rostro de su salvador.
''Igual…'' Respondía Shirou, con un poco más de seguridad.
''Fascinan-''
''Suficiente!''
El grito de Mordred provocó que Medea finalmente prestara atención a la nueva residente de la casa, mientras que Shirou tensaba su cuerpo de la misma manera con la que se preparaba para recibir uno de los feroces ataques de Taiga cuando estaba cabreada.
''Tienes tres segundos para explicar qué clase de experimentos estás haciendo con Shirou antes de que cuelgue tu cabeza en la entrada.''
A pesar de la brutal agresividad de la Servant rubia, Medea solo se limitaba a mirarla con diversión en sus ojos, como quien ve a un cachorro ladrar. Viendo a las dos mujeres no mover ni un solo músculo, ambas solo centrando su mirada en la otra, Shirou tomó la sabia decisión de intentar aparentar que no estaba ahí.
''Puedes presenciar las clases nocturnas que le doy a Shirou si quieres, ahí empezare a explicarlo todo...'' Contestaba Medea, aun sin dejar de intercambiar miradas con Mordred. ''Supongo que no hay ningún problema en que sepas un poco sobre tu nuevo Master...pero mientras tanto, ¿por qué no te dedicas a hacer la tarea para la cual te invocamos?''
Por mucho que intentara evitarlo, una expresión de confusión surgió en el rostro de Mordred. ¿para que la invocarían aparte de para participar en la Guerra del Santo Grial?
(?)
''He de admitir, que estoy impresionado.''
Oscuridad era lo que rodeaba el lugar, pequeños reflejos de luz en las diversas superficies siendo lo único que lo diferenciaba de un abismo.
''Tenías la opción de obtener tus metas de la manera más segura...sin levantar sospechas, limitando tus acciones, eliminando poco a poco tus amenazas…''
La voz masculina resonaba con potencia, y un gran tono de diversión, por la habitación. Una voz grave que parecía tener la única función de demostrar la autoridad que aquel hombre poseía frente a cualquier oyente.
''Y sin embargo, has decidido la opción más radical...más extrema.'' Una ligera pausa, tras unos sonidos leves indicaban que el propietario de la voz estaba disfrutando durante unos segundos de una bebida. ''¿Tanta diversión te trajo la anterior Guerra? ¿O es porque tienes la sospecha que la ausencia de tus juguetes favoritos haga que esta Guerra sea tan aburrida que necesites alterar la situación para que sea más interesante?''
Las palabras salían de su boca como si estuviera al borde de la risa, esperando con paciencia una respuesta de la otra persona en la sala. No había ningún tipo de respeto en aquella voz, nada de control. Un tono libre de miedos, simplemente diciendo lo que pasaba por su mente.
''Es simplemente la opción que más posibilidades tiene de funcionar.'' Fue la respuesta de una voz mucho más grave, pero con un tono de neutralidad. Casi como si no quisiera transmitir ni una sola emoción. O no pudiera.
''No me trates como un idiota, Kirei, o acabaré con tu existencia.'' Respondía la primera voz, amenazando de tal forma que pareciera como si estuviera manteniendo una conversación normal. ''Sabes que de esta manera hay muchos más riesgos...esta no es la opción más pragmática, es la más divertida.''
El silencio que llego a continuación fue la única respuesta necesaria para el primer hablante, sabiendo interpretar que cuando la otra persona no hablaba, era porque sabía que no tenía nada que decir.
''Ese corazón te ha cambiado, Kirei.'' Decía, volviendo otra vez a prestar más atención a su bebida. ''Es comprensible. Ese lodo negro...realmente solo alguien como yo, con el derecho de ser el dueño de tal arma, es capaz de soportar el ser corrompido por tan pútrida energía.''
Kotomine solo se limitaba a observar el escenario que se le presentaba al otro lado de la ventana. Un gran mar de dunas, iluminadas por la suave luz de la luna, dándoles un ligero destello de color plateado. Y en el centro de aquel escenario... una figura.
Su atención fijada más allá de las montañas de arena a su alrededor, esa figura permanecía impasible, inamovible...observando algo que solo esa persona era capaz de ver.
''Explícame algo, Gilgamesh.'' La voz de Kirei mostraba lo que él transmitía como 'curiosidad', haciendo que los ojos del rubio en la sala brillarán ligeramente con interés. ''¿Que haría a un hombre abandonar la posibilidad de cumplir cualquiera de sus deseos?''
Era algo que Kirei quería comprender, por la única razón de que a pesar de que hubieran pasado 10 años, todavía seguía siendo un misterio irresoluble para él. Kiritsugu siempre fue alguien a quien nunca llegó a comprender totalmente. Una persona exactamente igual a él, con la misma aparente falta de emociones, siempre buscando el caos…
Aquel homúnculo le había dicho que el deseo de Kiritsugu era el de salvar, el de ser un héroe. Le había dicho que el Asesino de Magos estaba rodeado de gente que le quería...Pero eso no tenía sentido.
Aunque no pudiera ver toda su vida, Kirei llegó a ver ciertas partes importantes en la existencia del Emiya, en su conversación con el Grial de la Tercera Guerra.
Kiritsugu había matado a toda persona que Kirei interpretaba que había querido al Emiya. Se había deshecho de cada relación humana, cada oportunidad de tener una vida normal, rechazando incluso la promesa del Grial de devolverle a su mujer y a su hija.
Una persona así, ¿quería la paz?
Imposible.
Tenía que haber una explicación a tomar una decisión tan estúpida como rechazar el Grial.
Kiritsugu era como él. Kiritsugu se alimentaba de la desesperación, del sufrimiento, puede que de una manera tan intensa que incluso su propio dolor le satisfacía.
Pero el Magus Killer estaba muerto. Y con él, cualquier posibilidad de entender realmente a aquel hombre.
Los ojos rojos de Gilgamesh brillaban con intensidad, mostrándole a Kirei una de las pocas veces en las que el Rey de los Héroes actuaba de manera seria.
''Un tesoro, desde el primer momento en el que es denominado como tal, siempre será un tesoro.'' Con calma, el Servant rubio se levantó de su asiento. ''Pero cuando un ser vivo es considerado un tesoro, siempre existe la posibilidad de que pierda aquello que lo hacía valioso.'' La mirada de Gilgamesh se centraba en su copa de vino, sus años de sabiduría como Rey manifestándose en el aura que desprendía.
''Lo que sientes es decepción, Kirei. Le has dedicado todo tu interés a alguien en concreto, a algo que podrías considerar tu propio tesoro, y esa persona te ha traicionado...cambiando'' De manera sutil, la copa de vino en su mano era apretada con fuerza.
Acercándose a donde estaba Kirei, sus ojos de color carmesí observaban el cielo estrellado a través de la ventana.
''No hay necesidad en darle vueltas a ese pequeño problema...por cómo has actuado, no tardará en aparecer algo en lo que centrar tu sádico interés.'' Finalizando el contenido de la copa, esta se desvaneció de su mano, como si nunca hubiera existido.
Dándose la vuelta, Gilgamesh comenzó a desaparecer en partículas doradas, tan brillantes como la armadura que llevaba a la batalla con el orgullo de un Rey.
''Y cuando encuentres a tu nuevo juguete...muéstrame de lo que eres capaz. Enséñame la manera en la que te diviertes ahora, con ese podrido corazón que te ha dado el lodo.''
Sus últimas palabras resonaban como un eco en la habitación, siendo lo único que quedaba del ya desvanecido Gilgamesh. Daba igual cuanto tiempo pasara, Gilgamesh siempre sería así de caprichoso. Un dictador cuya palabra era la ley, demasiado poderoso como para poder darle la contraria.
En la mente de Kotomine, una escena se repetía. La imagen de un hombre, su rostro desprovisto de vida alguna, buscando entre llamas y escombros por algo que no podría encontrarse.
Puede que el antiguo Rey de Uruk fuera alguien cuya arrogancia se comparaba a la de los dioses de antaño, pero Kirei no podía negar, que no le disgustaba la personalidad de aquel hombre.
(Residencia Emiya)
El sonido que hacia el cuerpo de su Master, chocando sin delicadeza contra el duro suelo del dojo resonaba con fuerza por toda la habitación.
En sus manos, en lugar de la tan famosa espada que robó del arsenal de su padre, había una espada de madera, al parecer usada para practicar algo de esta Era que Mordred no tenía interés en recordar.
Según le había dicho la bruja bajo el nombre de Medea, su Master requería entrenamiento cuerpo a cuerpo que le ayudara a poder tener un rol más activo en la Guerra del Santo Grial.
Y después de mostrar su desconfianza hacia la mujer peliazul, su propio Master había confirmado las palabras de la bruja, hablando de cómo tenía que participar en la próxima guerra de una manera que le permitiera evitar daños colaterales en la ciudad.
Incluso había dicho algo sobre querer protegerla!
Confusión era lo único que llenaba su mente cada vez que interactuaba con su Master.
Shirou tenía que saber que ella era muchísimo más fuerte que él. Que era su papel en la Guerra el de luchar y protegerle. Shirou podía encargarse de los otros Masters, pero era absurdo el querer entrenar para igualar a un Servant.
Por un lado admiraba su valentía, al querer enfrentarse a aquello que él no podría superar con sus limitaciones humanas.
Por otro lado, le frustraba inmensamente la idea de que su deseo pudiera verse frustrado por la idiotez de un niño que quería jugar a ser un héroe.
No entendía lo que pasaba por su cabeza. No comprendía cuáles eran sus-
No eres apto.
Estuvo unos segundos en silencio, para después soltar todo el aire que no se había dado cuenta de que estaba guardando en su interior.
Viendo como su Master empezaba a levantarse, enseñándole esa mirada brillante llena de determinación, Mordred apretó el mango de su shinai (espada de kendo) con fuerza.
Puede que tuviera que contenerse, pero si su Master quería realmente entrenar peleando con ella, le enseñaría la diferencia abismal entre ambos.
Al menos serviría para poder tenerle preparado para luchar contra los demás humanos... O por lo menos, no morir demasiado rápido contra ellos.
...
Los ojos de Medea no se separaban de las dos figuras.
En los días que había estado junto al pelirrojo había escuchado varias de sus experiencias estudiantiles. Al parecer, Shirou destacaba entre los demás humanos de su edad por sus habilidades físicas.
El problema era que Mordred suponía una montaña de diferencia frente al más perfecto físicamente de entre todos los humanos. Personalmente desconocía de sí Shirou tenía habilidad con la espada en la práctica que estaban realizando, pero tampoco importaba. Mordred era abismalmente más rápida y fuerte. Sus ataques eran demasiado veloces para que el humano pudiera reaccionar a ellos, y sus golpes demasiado firmes incluso para poder bloquearlos sin perder la habilidad de volver a mover sus brazos.
Shirou necesitaría todo un día de duración acertando a la perfección sus golpes más potentes, mientras que un solo golpe de Mordred podría acabar la pelea. Y ni siquiera estaba esforzándose un 10% de su verdadera fuerza.
Si le ayudaba a perfeccionar su Refuerzo para que pudiera igualar lo que ella consideraba decente dentro de sus propios estándares como Maga de la Era de los Dioses, quizás podría bloquear sus ataques sin perder toda la fuerza en sus brazos...pero aún quedaba el problema de que su oponente siempre sería superior.
A lo mejor si tenía suerte y peleaba contra un Servant considerablemente más débil de lo normal...y escaso de maná...y sin un Master incapaz de ayudarle…y…
Con un suspiró, Medea cesó esa línea de pensamientos.
La situación parecía imposible.
Pero esa era la razón por la que había sugerido esta práctica. No era para un posible intento de que Shirou pudiera igualar a Mordred. No...era para crear una oportunidad de que Medea obtuviera la información necesaria para pensar en una alternativa.
''¿Se puede saber que magia está usando?'' Sus pensamientos fueron interrumpidos con cierta frustración. Desde hace tiempo había notado como Shirou estaba deliberadamente usando prana fuera de sus intentos de usar Refuerzo, pero Medea era incapaz de ver cualquier resultado en forma de un hechizo.
Con una velocidad digna de un Pendragon, la espada de madera de Mordred pasó justo por el lateral de la cara de Shirou, siendo tan precisa que, aunque el arma no tuviera filo, un sutil rasguño apareció en la mejilla del joven.
Entrenando novatos, una de las cosas que había que hacer era hacerles ver el miedo de pelear, las posibles consecuencias. Daba igual la confianza que tuvieran al principio, el ver su sangre brotar fuera de su cuerpo era una imagen mucho más impactante que la de recibir mil golpes.
Medea no sabía si Mordred lo estaba planeando todo, o si era simplemente un reflejo de las experiencias vividas en una Era en la que la batalla era parte del día a día, pero tenía que admitir que era algo eficaz.
Muchos principiantes no pensaban en la idea de que una batalla podía ser a muerte, lo que hacía que quedaran petrificados en el momento más crucial.
Era un método psicológico muy útil...para usar en alguien normal.
Shirou, sin embargo, ni siquiera le prestó atención a su herida. Como si le diera igual el hecho de que su piel había sido rasgada. ¿Estaba tan concentrado que no lo había notado? ¿Eran tan temerario que le daba igual cuantas heridas pudiera recibir...leves o graves?
Casi parecía que no había notado la marca que ahora tenía en su mejilla izqu-
''Espera, ¿dónde está?''
La herida no había sido tan profunda como para empezar a derramar sangre al momento, pero después de unos minutos sin tratar era lo más probable. Pero en aquella mejilla no había nada…
''¿Era la otra mejilla?''
Sin darse cuenta, 5 minutos pasaron, Medea buscando en cada rincón del rostro de Shirou algún indicio de su piel cortada.
No había nada.
''Regeneración...sabía que Shirou tenía algún tipo de habilidad similar, es lo único que explica lo leves que eran sus heridas después de practicar cada noche...pero antes no era tan...instantáneo.'' Sus ojos dejaron de concentrarse en Shirou, para observar a la rubia de colmillos prominentes, ligeramente aburrida al estar teniendo una pelea tan sencilla, pero sin embargo mostrando una leve sonrisa típica de aquellos locos que disfrutaban de manera insana de la batalla.
''Su invocación…¿ha tenido algo que ver?''
¿Había resonado Mordred con algo en el joven Emiya? Podía ser posible...Medea desconocía con precisión la identidad de la reliquia oculta en el interior de Shirou, pero si sabia que era de origen Faye…
Su mente había ido rápidamente a la idea de que tal reliquia se trataba de algo que antes pertenecía a Arthur. El Rey de Inglaterra era la única persona de la leyenda de Mordred que en su opinión podría tener un artefacto de las hadas con la habilidad de una regeneración tan poderosa.
Pero rápidamente desestimó la idea. Era imposible.
Si se tratara de un artefacto del propio King Arthur, como un fragmento de Excalibur o alguna otra reliquia de su arsenal, Mordred no estaría aquí. Habría sido el propio Arthur el Servant de clase Saber invocado por Shirou. Porque si Mordred había conseguido entrar en el Trono de los Héroes, no había ninguna duda de que Arthur Pendragon también estaba allí.
Es cierto que había habido complicaciones en la invocación de Mordred, pero ni Medea comprendía que es lo que había pasado aquella noche. Mordred había aparecido, por lo que el ritual había funcionado a la perfección. Probablemente el problema se debiera a la naturaleza tan extraña de Shirou. Después de todo, según las sospechas de Medea, el Emiya solo podría practicar de manera decente magias especializadas según su naturaleza.
Entonces, ¿un artefacto de las hadas, solo relacionado con Mordred? ¿Con capacidades regenerativas?
¿Puede que hubiera algo...un secreto, que no haya sido contado en las historias? Medea solo poseía la información general que le proporcionaba el Grial sobre las leyendas ajenas, pero esa información no era con veracidad un registro completo de aquella historia.
Si Mordred realmente había ocultado un artefacto como tal…
''Vale, Shirou...otro secretito mas en tu larga lista…''
No serviría de nada usar su mente en averiguar qué artefacto era, y las consecuencias de que Mordred se enterara de su paradero. Nada de eso estaba bajo el control de Medea.
Lo único que podía pensar Medea es como iba a usar esa información.
Su anterior resiliencia a desarrollar heridas graves era bastante conveniente a la hora de empezar a enseñarle a mejorar su Refuerzo...pero si se trataba de una Regeneración casi instantánea ahora…
Viendo como Shirou respiraba con profundidad desde la firmeza del suelo, tomándose unos segundos de descanso para luego poder levantarse y seguir entrenando, Medea empezó a dirigirse a su Taller compartido con Shirou.
''Hay que empezar a planificar…de manera más extrema...''
(Rin)
Momentos como este eran los que hacían que odiara sus responsabilidades como Segundo Propietario de Fuyuki.
No le gustaba pensar detenidamente en ello, porque era algo que solo acabaría deprimiéndola, pero estaba completamente sola.
No tenía nadie a quien acudir para pedir consejo en sus deberes como Segundo Propietario...no tenía nadie con quien hablar de su futuro papel en la Guerra del Santo Grial.
Su padre había dejado anotaciones en el caso de que Rin pudiera necesitarlas. Incluso si él pensaba que tenía la Guerra asegurada, todo mago decente tomaba las medidas necesarias para asegurar que sus herederos pudieran continuar con su labor.
Pero eran solo hojas de papel...no era nada a lo que ella pudiera depositar su confianza...algo en lo que contar cuando los eventos a su alrededor la superaran...
Sinceramente, solo el ir a la escuela como una persona normal le había impedido el convertirse en alguien diferente...o de rendirse.
Sus recuerdos vagaban a esa tan cálida memoria del atardecer…
Si...su vida estudiantil le había dado la fuerza para seguir adelante…
''Necesito unas vacaciones…''
Su día había sido bastante estresante. Después de su conversación con el cura, había tenido que contactar con la Asociación de Magos para decirles que enviaran inmediatamente a su Master.
A pesar de que ella fuera de cierta manera la representante de la Asociación en Fuyuki, ellos querían un Master más especializado en situaciones como esta, para tener mejor asegurado el control del Grial una vez acabado el conflicto.
Sinceramente, Rin sabía que la Asociación de Magos no tenía tanta confianza en ella como en su padre, pero no podían quitarle su título de Segundo Propietario debido a que la gestión de sus deberes se había realizado sin ningún problema.
Si, había tenido que esforzarse más de lo que había pensado que tendría que esforzarse en su vida. Había tenido que aprender una variedad inmensa de protocolos, procedimientos, gestiones económicas, políticas...todo a una edad donde solo tendría que estar pensando en divertirse. Casi le dolía la cabeza de pensar en ello.
Pero era su deber.
Su padre había confiado en ella para heredar el nombre de los Tohsaka, y representarlos en la próxima guerra...y su madre no estaba en ninguna condición de ser útil.
Todavía le quedaba una familia...pero la dificultad que tenía para mirarle a los ojos sin sentir culpa era tan inmensa como la cantidad de horas sin dormir que había pasado mientras aprendía de las notas de su padre sobre la gestión de sus propiedades.
Solo había logrado dejarle un mensaje en el teléfono de su casa, avisándola de comenzar los preparativos…
Lo que la trajo a la situación actual.
Necesitaba encontrar a los Masters actuales y evaluar su amenaza. No sabía si de verdad eran tan estúpidos como para querer comenzar hostilidades contra ellos, pero Rin no lo permitiría. Odiaba como la situación había salido de control, y haría todo en su mano para que aquellos Masters entren en razón, aunque para ello tuviera que llevarlos ante el cura con una correa.
Para ello, necesitaba su propio Servant. No solo para poder rastrear mejor a los demás Servants, sino también como protección, en caso de que las cosas empeoraran aún más.
Había sido decepcionante escuchar que Saber ya había sido invocado, que en opinión de Rin, era el mejor Servant posible a invocar...Pero mientras consiguiera a Lancer o a Rider, su estrategia de pelea no cambiaría demasiado.
''¿Quién eres?''
Desde el momento en el que al acabar la invocación no había aparecido su Servant, Rin comenzó a sospechar que su día seguiría trayéndole inconvenientes. Y al escuchar el sonido de algo impactando en su casa como si de un meteorito se tratase, tuvo que contener las ganas de gritar de frustración.
Su mente intentaba no centrarse en el desastre en el que se había convertido su sala de estar, solo para fijar su mirada en el hombre que se situaba en el centro del lugar, sentado en su librería rota como si fuera un sofá...y mirándola con una sonrisa de burla.
Pelo blanco y peinado hacia atrás, armadura negra con una túnica roja….piel bronceada, y unos ojos plateados que la hacían sentir incómoda cada vez que la luz se reflejaba en ellos.
''¿Eso es lo primero que dices?'' Su mano hace gestos exagerados de un lado a otro, de manera que hiciera evidente el tono de burla en todas sus acciones. ''Parece que he sido invocado por un Master de lo más inusual…Vaya vaya…¿O fui yo quien sacó el palillo más corto?''
En otras circunstancias, a Rin le habría cabreado bastante la actitud burlona y arrogante de aquel hombre de pelo plateado. Tal vez si no hubiera tenido que interactuar tanto con magos todavía más insufribles durante sus deberes como Segundo Propietario.
No era ni la primera ni la última vez que escuchaba aquel tono de voz que trataba de hacerla sentir inferior, que trataba de menospreciar sus capacidades por su corta edad. Habían varias familias de magos que estarían realmente felices de arrebatarle el puesto como Supervisora de Fuyuki, y si se diera la oportunidad, la Asociación de Magos tampoco la defendería.
La única razón por la que aún se reconocía su derecho de mantener aquel título, es porque desde la muerte de Tokiomi, Rin se esforzó lo suficiente como para que no se pudiera percibir ninguna diferencia de eficacia en sus labores como heredera de los Tohsaka.
Nunca se lo diría...pero si no fuera por él, no habría conseguido llegar tan lejos...al menos no sin convertirse en otra pretenciosa maga más.
''Tohsaka Rin.'' Su personalidad cambió inmediatamente, actuando como si enfrente suya solo hubiera otro de los muchos magos que querían hacerla creer que ella era inferior a ellos.
Las cejas del hombre se levantaron con curiosidad. La joven sólo había mencionado su nombre, y no había mostrado ningún tipo de reacción a sus burlas.
No era algo extremadamente extraño. Rin provenía de una familia de magos considerablemente longeva. Esa faceta de seriedad digna de un noble era parte de ella, aunque no esperara ver dicha faceta manifestarse tan rápido.
''Quiere que me presente también.'' Los ojos de Rin no se separaban del bronceado hombre, sin mostrar agresividad, pero dejando claro que no tenía ningún tipo de miedo a la situación actual.
''¿Así es como vas a llamarme a partir de ahora? No me quejo, pero no me esperaba algo tan femenino.'' Viendo como la joven Tohsaka no realizaba ni el más mínimo movimiento en forma de reacción, el Servant presente solo pudo suspirar con resignación.
Parece que no tendría tanta diversión como esperaba.
''Archer.'' Dijo finalmente, sabiendo que era lo único que podría revelar de su identidad.
''Tch.''
Nada más escuchar las palabras de su boca, Rin hizo lo que Archer llevaba tratando de conseguir desde que vio quien era su nueva Master. Obtuvo una reacción.
''Oye Master...mostrando decepción tan rápido es algo malo para mi orgullo.'' Aunque su tono fuera de burla, había algo de verdad en sus palabras. Él sabía que no era el mejor Archer del sistema de Servants...ni el más...convencional…¿Pero decepcionarse en menos de un minuto de invocarle? Era doloroso para su orgullo inexistente.
''No es la Clase más conveniente. Como maga soy más útil en el aspecto ofensivo a largo rango. Lo ideal sería alguien experto en combate a corta distancia para complementarme…'' Relajando su rostro que solo había mostrado seriedad desde que vió a Archer en su sala de estar, Rin se masajeo con frustración la frente. ''No soy tan buena en magias de apoyo como para hacer que puedas igualar a un Servant que sepa acortar la distancia entre nosotros.''
Su mente, llena de posibles maneras de cómo adaptar su estilo de pelea con su nuevo Archer, fue interrumpida al escuchar la risa contenida del Servant peli plateado. Sin decir ni una palabra, su mirada conectando con sus ojos grises fue lo único necesario para que Archer entendiera lo que quería. La frialdad de sus ojos parecía decir claramente '¿qué es tan gracioso?'
''Que seas mi Master no significa que seas útil en lo que se avecina.'' Viendo como la joven no respondía, era obvio que estaba esperando a que acabara de explicar su opinión. ''Aunque como magus puedo admitir que eres decente, en la pelea no dejaras de ser una niña asustada.''
Levantándose, y apoyando una mano en su cadera, su mirada conectaba con los ojos azulados de la adolescente, tratando de proyectar la superioridad que poseía como Servant frente a un humano. ''Puedes hacer todos los juegos de estrategia que quieras, pero a la hora de la verdad, yo seré el que tome las decisiones. Una chica con tan poca experiencia en la batalla como tu debería centrarse en esconderse en alguna habitación sellada.'' Volviendo a sentarse, su mano gesticulaba con calma. ''No te preocupes, mi victoria será tu victoria. Respeto tu papel de suministrarme prana... y no espero otra cosa de ti.''
Durante varios segundos, nadie dijo nada. El silencio en la habitación era tan intenso que daba la impresión de que alguien había parado el tiempo. Ninguno de los dos cambiaba el rostro que le mostraba al otro, ambos manteniendo esa lucha de miradas que dictaría los roles futuros de su relación Master/Servant.
''Archer.'' Rin fue la que rompió el silencio primero. ''He de asumir que cuando la Guerra empiece, ¿ignoraras mis órdenes?''
''Así es.''
Rompiendo esa confrontación no física entre ambos, Rin se llevó una mano a su rostro, suspirando con fuerza. ''Siempre me toca lo complicado…''
Antes de que Archer pudiera pensar que había ganado la lucha por el control de sus acciones, un rápido movimiento de Rin detuvo sus pensamientos.
''Anfang.''
Perdiendo la calma arrogante que había estado mostrando desde su invocación, Archer no dio crédito a lo que estaba viendo. ''¡Hey! ¿¡En serio vas a usar uno tan rápido!?''
''Vertrag Ein neuer Nagel.'' La mirada de Rin mantenía su calma, realizando sus acciones sin ningún ápice de duda en su cuerpo.
''¡Solo tienes 3! ¿Quién usaría uno en algo com-''
''Ein neues Gesetz...Ein neues Gesetz.''
''No me está escuchando.'' Frente a Archer, la joven que creía conocer solo le dirigía una mirada digna de los más fríos de los magos. Daba igual lo que dijera, nada iba a detenerla.
''Ein neues Verbrechen.''
''Servant Archer, como tu Master, te ordeno que me des tu absoluta obediencia!''
Cuando la corriente de prana producida por Rin impactó directamente a Archer, este pudo asegurar con absoluta confianza, que aunque no se haya convertido en una especie de esclavo bajo sus órdenes, la sola idea de no hacerle caso era bastante difícil de mantener.
Puede que fuera aquel cántico que había recitado antes de dar su orden, o el haber usado más prana en ese Sello del que usaría para algo fuera de la batalla...pero la había subestimado. Tanto su temperamento...como su capacidad para realizar acciones de manera tan fría y calculadora...sin dudar en ningún momento.
''Ahora.'' Dijo Rin, con un tono de voz menos agresivo. ''Lo mejor será que te identifiques para poder idear una estrategia cuanto antes. Esta noche quiero salir y contactar con dos Masters, y mañana tenemos que encontrar a los otros tres que no se han revelado todavía. Espero que no hayan complicaciones, pero lo mejor es estar preparados.''
Había tantas cosas que Archer quería preguntar en ese momento. Todo lo que había dicho la joven Tohsaka le había confundido en gran medida.
''A qué te refieres, Rin. ¿Estás pensando en comenzar ya a pelear contra los demás?'' Dijo el peli plateado, actuando como si ese pequeño conflicto que acababan de tener no existiera. Si ella no le estaba dando importancia al uso de uno de sus Sellos de Comando, no veía porque él tendría que mencionar algo al respecto.
Por primera vez desde que había conocido a Archer, Rin no supo exactamente que decir a continuación. ''¿Pelear? ¿Por qué iba a querer empezar un conflicto con nuestros aliados? Es cierto que los que no se han comunicado puedan representar un peligro, pero también es posible que sean simples Masters escogidos de manera espontánea por el Grial. Por eso es que empezaremos a buscarlos mañana.''
Era oficial. Esta Guerra no era normal. De entre las cosas que Archer esperaba que podrían cambiar, esto no entraba dentro de sus cálculos. Una cosa era no recordar cada detalle específico, o que pequeños eventos pudieran ser alterados…¿Pero esto?
''Ya sabes mi nombre.'' Interrumpió la joven sus pensamientos. ''Archer, ¿qué espíritu heroico eres?''
Tantas cosas en las que pensar...tanto que investigar…
Pero cada cosa a su tiempo. Ahora...le tocaba mentirle a su Master, y esperar que esta Tohsaka no haya desarrollado una habilidad de detección frente a las mentiras ''Con respecto a mi identidad…''
(Noche, Residencia Emiya)
''Vale, empieza a hablar.''
Como era de costumbre en la residencia Emiya, las noches eran empleadas por Shirou para mejorar (o intentarlo) sus aptitudes mágicas. Solo que a diferencia de las anteriores veces, en las que simplemente se limitaba a investigar solo sus propios límites e intentar pensar en una manera creativa de superarlos, ahora el pelirrojo tenía un público que le observaba.
La maga peliazul, procedente de la mismísima Era de los Dioses, Medea, que se encargaba mayormente de analizar y observar el proceso que Shirou realizaba para usar su magia. Y la descendiente del tan conocido Arthur Pendragon, Mordred, que había mostrado sin vergüenza alguna su espada, indicando que si no le gustaba o sospechaba de la explicación de Medea, habría un invitado menos en el hogar del Emiya.
Shirou, sentado en el centro de su taller de Magus, estaba considerando seriamente si intentar convencer a las dos Servant de que dejaran cualquier conflicto que tuvieran entre ellas.
Pero analizado en profundidad, incluso él sabía que esto era necesario.
Puede que no fuera una persona que mostrara descaradamente su dominancia frente al resto, pero tampoco era alguien incapaz de pensar por sí mismo.
Quería saber qué era aquello que Medea había descubierto sobre él. Tenía el derecho a saberlo.
''Antes de empezar, quiero dejar unas normas claras.''
Con rapidez Mordred apuntó el filo de su espada a la garganta de la maga, dejándola solo a un ligero empujón de atravesar la suave piel de Medea. Sin embargo, esta no mostraba ninguna señal de miedo o preocupación. Como si solo tuviera una espada de plástico en frente suya.
''Deja los trucos, bruja.'' Decía con gran frustración Mordred, pareciendo que estaba haciendo un esfuerzo por no escupir esas palabras. ''Di todo lo que sabes!''
Con una sonrisa arrogante, Medea dejó de mirar a Mordred para centrarse en Shirou. ''Como iba diciendo, hay ciertas normas q-''
Lo único que podían ver los ojos de Shirou era como la espada de Mordred atravesaba el cuello de Medea, con tanta rapidez que a su cerebro le costaba procesar lo que estaba pasando.
Sabía que su Servant no bromeaba con sus amenazas, pero nunca esperaba que fuera tan fría a la hora de matar a alguien que no era su enemigo.
Un inmenso dolor aparecía en el pecho del joven Emiya al ver los ojos azulados de la maga comenzar a perder vida...mientras su cuerpo, de manera brusca, caía contra el duro suelo de su Taller...
¿Era su culpa? ¿Acaso había fracasado tan rápido?
La persona a la que se juró proteger…¿cómo podía convertirse en un héroe si no conseguía mantener a salvo a quienes había rescatado?
''La primera norma es la de no interrumpirme.'' La voz de Medea se escuchaba a su lado, el calor de su aliento indicándole que estaba tan cerca de él que casi podía oler su fragancia.
Para ambos observadores, el cuerpo de Medea parecía reformarse de la nada, una energía violeta que se asemejaba a cientos de mariposas formando la imagen de la bruja.
La mente de Shirou se llenaba de alivio al ver que la maga peliazul estaba a salvo, y confusión, al no entender cómo es que Medea había hecho lo que acababa de presenciar. Shirou era considerado un mago de tercera clase bajo los estándares modernos, lo que significaba que muchas cosas relacionadas a la magia se escapaban de su comprensión.
Realmente desconocía de sí lo que acababa de hacer Medea era algo posible para magos más expertos, o algo que solo ella podía realizar gracias a su tutelaje bajo los dioses.
A diferencia del pelirrojo, la mente de Mordred había entrado en un estado de alarma. Mordred no era una persona que tuviera un profundo entendimiento sobre la magia. Aunque ella la poseyera, su manera de usarla carecía de control o comprensión, simplemente la desataba de manera primitiva cuando la necesitaba.
Pero aunque ella personalmente no fuera una experta en la materia, si había llegado a interactuar con personas cuyo control de la magia los hacía destacar por encima del resto. Tanto sus diversas interacciones con Merlín junto a los demás Caballeros de la Mesa Redonda, como su experiencia en convivencia con su madre.
Ahora mismo Mordred tenía una cosa segura. La bruja que tenía delante, acariciando el rostro de su Master con burla, había hecho de este lugar su territorio.
Desconocía de si se trataba de la casa entera, o solo el Taller de Shirou, pero ahora mismo la bruja poseía la ventaja en cualquier posible confrontación.
Sinceramente, ella era consciente de que no era de las más brillantes de entre todos los Caballeros de la Mesa Redonda, en cuestión a inteligencia,
Pero... ¿cómo podía tener un Máster tan estúpido?
Al ver como Mordred sujetaba su espada con menos fuerza, Medea supo que había conseguido ganar este primer encuentro. Separándose levemente de Shirou, la bruja alzó dos dedos. ''La segunda norma, algunos secretos se los contare solo a uno de vosotros, y al otro no.''
Mientras que la reacción de Shirou fue simple curiosidad ante ese dato, Medea se dio cuenta de que Mordred estaba a punto de volver a perder el control. Antes de que pudiera actuar sin pensar, la bruja realizó un gesto con su mano para detener a la rubia.
''Antes de que te opongas, tienes que darte cuenta de que esto es información muy importante sobre tu Master.'' Aunque aún no estuviera calmada, el agarre de Mordred en su espada se aflojo. ''Puede que tu tengas una decente resistencia a la magia, pero tu Master es prácticamente un mago de la clase más baja posible, incluso el aprendiz más novato podría robarle información de su mente.''
''Sigo aquí…'' Shirou trataba de usar todas sus energías en aparentar que aquellas palabras no le resultaban ofensivas...aunque no podía negar que no fueran verdad.
Un intercambio de miradas con su reciente invocada Servant indicaba que a pesar de no conocerse desde hace mucho tiempo, ella ya era consciente de que el joven Emiya no era un prodigio en su campo.
''Los secretos son puntos débiles que un mago experto puede aprovechar para encontrar la manera de derrotarte...y la mejor manera de que no se descubran esos puntos débiles, es no hablar de ellos.''
Con un rápido gesto de muñeca, la espada de Mordred se desvaneció en el aire. Sus ojos, aunque ya sin eludir ningún aura agresiva, mostraban que aún seguía bastante lejos de aceptar a Medea como aliada.
''Déjate de tonterías, maga.'' Medea levantó con curiosidad su ceja al ver como esa era posiblemente la primera vez en la que Mordred no la definía como una bruja. ''Sé que vuestra calaña disfruta con discursos y teatros. Olvida tus normas, tus argumentos, y dime ya lo que sea que puedes decir!''
Una ligera mirada hacia Shirou fue la única confirmación que necesitaba Medea. Aunque el joven fuera lo opuesto a la agresiva rubia en armadura, era obvio que él también quería saber qué era lo que resultaba tan importante sobre él.
''Creo que ya he jugado demasiado con ella…'' Pensaba Medea con resignación. ''No queremos que acabe perdiendo la paciencia…''
''Shirou.'' El tono de la conversación había cambiado, y él se había dado cuenta. No más juegos, ni peleas entre ellos. Finalmente sería una conversación seria. ''¿Dirías que tu padre era alguien...que superaba lo humanamente posible?''
El rostro de confusión de Shirou le indicaba a Medea, que o no entendía la pregunta, o nunca había pasado nada que le llevara a plantearse dicha pregunta. Pero era necesario aclarar, la situación era más seria de lo normal. ''Para que lo entiendas…¿dirías que tu padre podría haber sido el equivalente en magia a...Merlín?''
El joven Emiya intento hacer todo lo posible para evitar el contacto visual con su Servant de clase Saber. Aunque Mordred supiera de su admiración hacia Arthur, tampoco tenía muchas ganas de que supiera que su Master tenía una considerable obsesión con los relatos de la Era de Arthur.
''Mi padre…'' Comenzando a responder, Shirou se tomaba el tiempo necesario para no perder ningún dato en sus recuerdos. ''Cuando me adoptó, la maldición que recibió de la Guerra ya le había dañado bastante sus Circuitos Mágicos...Solo me daba clases teóricas, y me repetía muchas veces que si quería podía dejarlo cuando quisiera, así que no tengo muy claro como era antes de que me encontrara…''
''¿Que podía dejarlo cuando quisiera?'' Si no hubiera conocido a Shirou, Medea estaría sorprendida ante lo imposible de la situación que le planteaba el joven. Una familia de magos siempre sería una familia dedicada a la magia. La función entera de cada descendiente era la de heredar los conocimientos de sus antepasados, y usarlos para seguir mejorando la magia familiar…
Nunca...ni en esta ni en cualquier otra época, había escuchado de la existencia de familias de magos que le dieran la opción a sus hijos de si querían practicar magia...Es que sencillamente nunca se pensaría que alguien escogería NO ser mago.
''Podemos descartar a su padre…''
''Seamos directos entonces.'' Dijo Medea con firmeza mientras se ponía de pie. ''Después de observar detenidamente cómo usas magia, y de ver como practicabas con Mordred, creo que más o menos puedo explicar la situación.''
''¿Más o menos?'' Fue la pregunta que provenía de los labios del Emiya. No quería sonar exigente, pero era sorprendente para él, y algo terrorífico, que su situación fuera tan complicada que ni Medea pudiera perfectamente entenderla.
Viendo como la maga suspiraba, era evidente que no estaba contenta con su falta de eficacia en este tema. ''Una cosa es aprender de los Dioses, y otra muy diferente es igualarlos. Tengo mis límites, ¿sabes?''
Por imposible que pareciera, a Shirou le daba la impresión de que Medea estaba inflando las mejillas en frustración.
''Admitir eso tiene que haber sido un golpe duro en su ego…'' No podía evitar imaginar que Taiga actuaría de la misma forma si algún día admitiera que no podía vencer a alguien en Kendo...si eso llegaba a ocurrir, claro está,
''Qué has averiguado.'' Fue la pregunta secante que generó Mordred.
A pesar de tener una personalidad algo ingenua, no dejaba de ser un Caballero que había vivido una época de Guerras. Alguien que había matado enemigos, y había visto morir a aliados. Nacer en la época en la que ella había vivido le había dado la habilidad de saber cómo actuar dependiendo de si estaba en un periodo de paz, o en Guerra.
''Primero, para Shirou será casi imposible el convertirse en un mago corriente.''
Los ojos de ambos oyentes se abrieron ante aquella revelación. Mordred ante la sorpresa y molestia al darse cuenta de que tenía un Master que sería prácticamente inútil en su rol.
Shirou, honestamente, sospechaba de antes que nunca llegaría a alcanzar el nivel de un mago experimentado de sangre pura. Pero era una cosa diferente sospecharlo a que te lo confirmaran.
Dolía…
Daba la sensación...de que le había fallado a Kiritsugu.
''Veras…'' Volvió a hablar Medea, evitando que Shirou se inundara en sus pensamientos. ''Hay dos factores que determinan en cierta manera las aptitudes mágicas que tendrá un mago, su Elemento, y su Origen.''
Mordred concentró su vista con fuerza. Algo en su interior le estaba diciendo que Medea iba a comenzar a decir un montón de cosas aburridas, y la situación era demasiado seria como para poder escaparse o ignorarla…
''El Origen de un mago es lo que define su existencia...lo que dicta cómo actúas frente a las situaciones en tu vida. Digamos que es como si fuera un instinto que determina las decisiones que tomarás. Ese Origen suele ser un concepto, aunque en ocasiones más raras puede ser algo material.''
Shirou prestaba completa atención a las palabras de Medea. Él no era nada parecido a un genio. Sus notas estudiantiles no eran destacables, pero tampoco deplorables. Intelectualmente, en su opinión, él se situaba en la media de un humano normal.
Pero esto era información importante sobre él. Algo que podría no sólo ayudarle a ver cómo poder cumplir el deseo heredado de su padre, sino también...posiblemente, aprender algo más sobre quién era antes de perder su memoria.
''Un Elemento...es lo que te estarás imaginando. Cada mago tiene un elemento con el que tiene mayor afinidad para practicar magia...Normalmente cada Era de Magos clasifica los Elementos Naturales de manera diferente, pero suelen ser sustancias como Fuego, Agua, y demás. Obviamente, existen casos en los que un mago no tiene afinidad a ningún elemento, o tienen afinidad a un elemento más...peculiar.''
Dudando durante unos segundos, Medea centro su vista en Mordred. Esta vió la hesitación en Medea para hablar, así que de una manera que solo ella sabía, concentró la mayor frialdad posible en su mirada, y se la devolvió a Medea.
Viendo que la rubia no la dejaría en paz hasta decirlo todo, su vista se desvió hacia su anfitrión pelirrojo, solo para arrepentirse de aquella decisión.
Aquellos ojos dorados...brillaban con interés. Era información importante para él, y en su imponente mirada mostraba la determinación que tenía de aprender aquello tan peculiar sobre él mismo. ''En serio...esos ojos suyos hacen trampa...nadie debería tener una mirada como la suya.''
Suspirando con resignación, y preguntándose si Shirou poseía algún tipo de Ojos Místicos (Mystic Eyes) que provocaran que su corazón se alterara como si fuera una estúpida adolescente, Medea siguió hablando. ''Tu Shirou, eres el caso más raro que he podido llegar a ver...No, eso es decir poco... Si hubiera querido pensar en el humano mas raro que pudiera existir, y que siguiera siendo humano, mi imaginación nunca habría pensado en algo como tu.''
Segundos de silencio inundaron la habitación. Shirou alternaba entre mirar hacia Medea, y hacia Mordred, pero ninguna de las dos le ayudaba a saber cómo debería sentirse ante aquella revelación.
Mordred solo estaba en guardia, aunque Medea había conseguido llamar su atención. Pensando en su sesión de entrenamiento de antes con su Master, y el hecho de que había tanto misterio mágico a su alrededor, sus pensamientos rondaban la idea de que a lo mejor pelear junto a su Master podría llegar a ser más divertido de lo que esperaba.
''Eso es…¿bueno?'' Preguntó finalmente el pelirrojo con duda, ganándose una gran sonrisa por parte de Medea.
''No. Para nada.'' Al ver la confusión en sus ojos dorados, Medea continuo. ''Veamos...es algo que te ayudara a pelear, pero también es algo que atraerá demasiada atención si es descubierto. Si yo te hubiera descubierto en mi época, o algún otro mago, no habrías durado ni un solo día vivo antes de ser abierto en canal para estudiar y experimentar...y por lo que he podido observar, los magos de esta época podrían tener deseos similares.''
Un ligero malestar de estómago surgió en el Emiya, al no poder evitar imaginarse aquella situación que describía la peliazul. ''Parece que mi padre no mentía...los magos son…''
''¿Quieres decir ya por qué soltaste todo ese rollo de Orígenes y Elementos?'' Mordred estaba frustrándose otra vez, algo que no le convenía a Medea si quería que la conversación continuara de manera civilizada.
''Obviamente es por los Orígenes y Elementos de Shirou.'' Respondió Medea, con un tono de voz similar al que usarías con un niño al explicarle por qué comer tierra estaba mal. El ver como Mordred fruncía el ceño ante aquel tono solo le daba mayor satisfacción a la antiguamente llamada bruja.
''¿Son raros?'' Preguntaba el joven, ignorando la incesante rivalidad entre las dos Servants.
''¿Raros? No...Son una locura Shirou!'' El mencionado solo miraba con curiosidad a Medea. ''El problema es que no solo es un Elemento realmente peculiar, sino que si lo comparamos con tu Origen, ya nada tiene sentido.''
Aunque no lo aparentara, algo dentro de Shirou le estaba ayudando a ver aquello que antes tendría dificultades en observar. Por mucho que Medea estuviera usando un tono de broma, estaba realmente estresada ante lo que estaba diciendo.
¿El motivo? No tenía ni idea.
''¿Cuáles son?'' Esta vez, la pregunta provenía del Caballero de la Mesa Redonda.
''Tu Elemento,'' Respondía Medea, su mirada sin separarse de Shirou. ''es Arma.''
''¿Q-Que?'' Shirou estaba esperando algún elemento poco común, alguna sustancia no muy usada. Algo como plasma, gravedad…¿Pero...Arma? ¿Acaso contaba siquiera como un Elemento?
''La consecuencia de esto es que solo tienes afinidad para magias que tengan que ver con Armas…'' Continuaba explicando Medea.
''En otras palabras...por eso es por lo que nunca podré ser un mago decente.''
¿Cuantas magias habrían que usaran como Elemento un arma? Incluso a Medea le costaba pensar en una. O le hubiera costado si no fuera por el hecho de que había estado observando detenidamente a Shirou durante las últimas semanas.
''Ahora, tu Origen…'' Medea dejo unos segundos para que ambos oyentes volvieran a concentrarse en sus palabras. ''Tu Origen es...Espada.''
Mordred fue la primera en reaccionar frente a todo lo dicho por la maga, viendo como su Master estaba demasiado confuso como para articular palabra. ''O sea, ¿que usa armas? ¿qué hay de raro en eso?''
A pesar de lo serio de la situación, Medea no pudo evitar soltar una ligera risa de sus labios. ''Es bastante más complicado que eso, Kishi-chan.'' (Kishi=Caballero)
Mordred frunció el ceño ante aquel apodo. Normalmente le habría cortado la cabeza a alguien que la llamara de esa manera…pero sabía que obtendría el mismo resultado que antes.
''Es igual que Merlín…'' Sus ojos analizaban cada rincón de la habitación. Puede que Mordred no fuera experta en el uso de la magia, pero incluso ella podía percibir que toda la zona estaba imbuida con magia de la bruja. ''Cuando sabe que no puedo matarlo se vuelve más molesto todavía...agh...odio a los magos.''
''Elemento Arma no significa que tu Master sea bueno en las prácticas con todo lo que puedas encontrar en un arsenal...Significa que si alguien con Elemento de Fuego es bueno en todo hechizo que requiera el uso de fuego, tu Master es bueno con Hechizos que usen Armas.''
Separando la vista de la rubia, los ojos azulados de Medea conectaron con el Emiya confuso de la habitación. ''Además...Juntando su Origen con ese extraño Elemento…''
''Es la encarnación humana de una espada...de un arma con filo…'' Ese pensamiento no abandonó la boca de la Servant Caster, sencillamente porque no sabía como de acertado era. Todavía no había visto a Shirou en una pelea seria, pero en las experiencias que había compartido con él, no había algo que le explicara cómo podía ser más Espada que Humano.
Si, era un ser humano bastante extraño, un mago bastante peculiar...pero seguía siendo humano.
''Lo importante es que gracias a esa información, podemos ver cómo hacer que el pequeño Shirou pueda participar en la Guerra.''
''Ten cuidado bruja.'' Interrumpió Mordred, ''Puede que tengas ventaja territorial, pero no dejaré que uses a mi Master como tu peón en la Guerra.''
Antes de que Medea pudiera responder, el movimiento abrupto de Shirou detuvo sus pensamientos. Desde el comienzo de la conversación había estado sentado, absorbiendo toda la información con relativa calma.
Ahora, levantándose, Mordred pudo ver de primera fila la determinación en los ojos de su joven Maestro. ''Su mirada…'' Estaba ligeramente sorprendida. Era una mirada que un joven tan inofensivo como Shirou no debería tener. Después de lo visto, Mordred pensaba que su Master era una persona que nunca dejaría de vivir una vida de paz en su hogar.
Pero estaba equivocada, aunque fuera por un poco. Un ser tan inocente no podría tener los ojos comunes de un Caballero que había visto el campo de batalla.
''Mordred.'' Su voz había cambiado también. Era firme y cortante...como... ''No voy a dejar que pelees sola en la Guerra que está por venir.''
Bajo la mirada de ambas mujeres, el Emiya se limitaba a mirar con determinación su propia mano. ''Sé que no soy la persona más preparada para algo como esto...pero no puedo permitir que la gente sufra a mi alrededor mientras yo solo puedo mirar!''
Al soltar esas palabras, Shirou notó que de pronto sus pulmones le estaban exigiendo mucho aire. Su pecho trabajaba sin cesar, tratando de adquirir lo necesario para no quedar sin oxígeno. Al centrar su mirada en Medea, vió como esta le estaba mirando con curiosidad. No la curiosidad de un mago, tratando de averiguar sus secretos. La curiosidad de alguien que acababa de presenciar algo que no esperaba presenciar.
¿Había estado gritando? ¿Acaso la idea de observar inútilmente como los demás mueren a su alrededor le había afectado tanto?
Tomando un profundo respiro, relajó los músculos que no se había dado cuenta que había tensado, y volvió a mirar a Medea.
''Sabiendo lo de...mi Elemento y Origen…¿cómo puedo ayudar?''
Sacando a la peliazul de su trance, esta aclaró su garganta con rapidez y elegancia. ''Es muy fácil. Normalmente el rol de un Master es el de apoyar a su Servant. Curar, dar información, mejorar sus aptitudes, dar mana...Tu eres diferente Shirou.''
Señalando a Mordred, está situada a espaldas de Shirou, Medea sonrió. ''Tu serás un mago especializado en el combate cuerpo a cuerpo. Tu rol será pelear junto a Mordred contra los demás Servants!''
''¡¿Qué?!'' Shirou estuvo a punto de taparse los oídos ante el sonoro grito de su Servant rubia.
''Bruja, no seas estúpida.'' Decía Mordred, en un tono de voz que daba la ilusión de que estuviera soltando dichas palabras con un fuerte rugido. ''Acepto dejar que mi Master pelee contra otros magos, incluso lo respeto. Pero un par de prácticas amistosas con espadas sin filo no van a hacer que Shirou pueda igualar a un Servant! ¡¿Acaso estás planeando la muerte de mi Master?!''
Con cierta rapidez, los ojos de Medea brillaron con intensidad durante un breve segundo, para después mostrar en sus manos un cuchillo con una forma bastante peculiar. El filo tenía una forma bastante irregular, con unos colores brillantes que variaban entre violetas y azules.
Al ver la aparición del arma, Mordred inmediatamente hizo manifestar su espada, adoptando una postura preparada para reaccionar a cualquier ataque con la mayor facilidad posible.
''Mordred! No!'' Lo último que quería el joven Emiya era que ambas pelearan. No tenía ni idea de quién saldría ganando, pero lo que si sabía es que no quería que ninguna de las dos acabara herida.
''¿¡Estas ciego Shirou!? Acaba de sacar un arma!'' Su madre era una maga, por lo que era bastante consciente del orgullo de los magos en lo que respecta el uso de peleas físicas, pero no por ello bajaría la guardia.
''Esa daga no está diseñada para matar a nadie! No te preocupes!''
Esa afirmación lleno la mente de Mordred de confusión. No importaba como lo miraras, se trataba de un arma con filo, por lo tanto, un arma capaz de matar. ¿cómo que no era un arma hecha para matar?
Mordred sabía que Shirou y Medea se conocían desde antes de su invocación. En algún momento su Maestro había conseguido formar una alianza con un Servant Caster sin maestro alguno. Sabía que el joven confiaba tanto en la bruja que no le importaba compartir sus secretos con ella. ¿Pero había hecho la bruja lo mismo?
Una mirada a Medea le dio la respuesta. Tenía una gran sonrisa de oreja a oreja, mientras sostenía su daga de una forma en la que era bastante improbable atacar a nadie con eficacia.
No sabía cuál era su objetivo, pero al parecer, sacar una reacción de ella, o Shirou, era una de sus partes.
''¿Oh?'' Fue la voz melosa que salía de Medea, casi con diversión. ''¿Y cómo sabes eso, Shirou?''
Era ligeramente embarazoso escuchar su nombre ser mencionado de manera tan...juguetona. A pesar de todas las veces que Medea testaba su paciencia y sus límites, nunca conseguía acostumbrarse a su actitud tan directa.
''...'' Solo al intentar responder a la pregunta de la peliazul fue cuando Shirou se dio cuenta.
¿Cómo lo sabía? ¿Lo había leído en alguna historia? Daba igual cuánto esfuerzo mental hiciera, no conseguía acceder a esa parte de su memoria donde adquiría información sobre la daga de Medea.
''¿No es adorable cuando se concentra tanto?'' Le preguntaba a Mordred con alegría, solo para recibir una mirada intensamente agresiva por parte de la rubia. ''Ah...deberías divertirte un poco más...a lo mejor ser un poco más femenina...Estarías más adorable que con ese exterior tan salvaje.''
La maga podía jurar que si concentraba un poco sus oídos, podría escuchar los gruñidos de la diminuta rubia. ''Aunque sus facciones son demasiado vulgares...no serviría vestir a una chica con tan poca elegancia…''
''Antes de que digas nada.'' Interrumpió Medea, viendo como Shirou estaba a punto de abrir la boca. Alzando su mano, les dio a ambos una mejor vista de su daga. ''Esto no está en ningún libro, en ningún relato.''
Viendo como la confusión no paraba de aumentar en su inocente salvador, Medea continuó. ''Es sencillo... esta arma nunca existió. Se trata de una daga que representa mi leyenda, ya que al no tener un Noble Phantasm en vida, esto fue lo que recibí al ser invocada como Servant.''
Cada Servant debía tener un Noble Phantasm. Básicamente, algo, un arma o una habilidad, que actuara como un símbolo representativo de la leyenda del Servant que lo poseía. En las leyendas de Medea de Colchis, no existe ningún arma o habilidad que se conozca en la historia como la representación de Medea, por lo tanto, una daga ceremonial convirtiéndose en la manifestación de su historia es lo único que la maga peliazul posee como Noble Phantasm.
''Parece que no te das cuenta Shirou, pero cada vez que posas tu mirada en algo, usas un hechizo para examinarlo. ¿Sabes cuál es?''
Al escuchar lo dicho por Medea, Shirou abrió los ojos con sorpresa. Realmente no se había dado cuenta.
''Es... Análisis Estructural (Structural Grasp), de las pocas que me enseñó mi padre. Es la que más fácil me resulta usar, así que intento usarla lo más posible. Supongo... que la practico tanto... que no me he dado cuenta de que la estaba usando.'' Acabando la frase con una risa avergonzada, Shirou no se dio cuenta de que Medea estaba tan confusa que estaba a punto de darle un puñetazo a la pared por pura frustración.
''¿Análisis Estructural? Algo tan sencillo..., y le da información de un Noble Phantasm solo con mirarlo?'' Era una práctica realmente básica, solo te daba un entendimiento básico de la estructura de un objeto que estabas tocando. Era imposible pensar…
''Úsalo, y dime para qué sirve este arma.''
''Pensaba que a los magos no les gustaba desvelar sus secretos.'' Fue lo que dijo Mordred, con un tono sarcástico. ''Y si he entendido algo, es que ese cuchillo tuyo no solo es tu Noble Phantasm, sino algo que explica tu historia.''
Si, la explicación de Medea había sido confusa para Mordred, pero ella sabía perfectamente de lo que estaba hablando. Esa daga era a Medea lo que Excalibur era para su padre. Cualquiera que viera esa espada veía toda la vida del Rey de Inglaterra.
''No le tengo mucho cariño a esta daga.'' Dijo Medea con desinterés, mirando el filo multicolor del arma en sus manos. ''Es desagradable incluso, un recordatorio como este...pero tampoco es que pueda cambiar lo ocurrido.''
Shirou entendía lo que estaba diciendo Medea. Odiaba el hecho de que lo que representaba esa daga era todo el dolor, sufrimiento y oscuridad que había experimentado en su vida, pero no por ello significaba que podría obtener otra manifestación diferente. Le guste o no, esa había sido su vida, y esa daga era lo único que podía representarla a la perfección.
Una daga...no…
''No es una daga...es una espada…''
La espada que simbolizaba la vida de Medea de Colchis... una espada de negación y traición, diseñada para romper algo más profundo que lo puramente físico…
''Rule Breaker…''
Solo al recitar aquellas palabras, una corriente de sangre saliendo de la nariz del joven le impidió a Medea tener tiempo para siquiera sorprenderse.
Viendo como Mordred estaba a punto de reaccionar, Medea alzó una mano para interrumpirla. ''Aunque mi Noble Phantasm sea de un rango bajo, sigue siendo un Noble Phantasm. Un humano sin Ojos Místicos no debería ser capaz de adquirir conocimientos de un constructo como ese solo con mirarlo…''
''¿Será por una mezcla de su perfección de Análisis Estructural y su estado de Encarnación?'' El cerebro de Medea trabajaba a mil por hora, no solo tratando de ver cómo era posible lo que acababa de ocurrir, sino que más aplicaciones podría tener. Nunca en su vida había conocido a alguien interactuando con aquello a lo que encarnaba. ¿Tener Elemento y Origen similares le daba tanto poder con cualquier cosa que tuviera que ver con Espadas?
''¡¿Qué significa eso?!'' Mordred estaba volviendo a perder la paciencia, y la maga solo explicaba sus acciones de manera tan compleja que tenía ganas de romper todo a su alrededor con su espada para que su cerebro dejara de dolerle tanto.
''Significa que tu Master simplemente está experimentando los efectos de analizar algo muchísimamente más complejo a todo lo demás que ha analizado. Ni Merlín podría haber hecho algo como eso…''
Los ojos de Mordred se habrían, mientras su espada era bajada a una posición menos agresiva.
Acercándose a Shirou con cuidado, en su mano se materializó un pañuelo. Con bastante calma, y una mirada relajada, se limitó a limpiar la sangre del rostro de Shirou.
Puede que pareciera estúpido, pero aunque se tratara de una acción inofensiva, la pureza de esta hacia que Shirou se avergonzara con tanta intensidad como cuando Medea coqueteaba con él de manera más directa.
''Eres bastante único, Shirou...Así que tienes que tener el doble de cuidado que alguien normal…'' Viendo como el pañuelo se desvanecía en el aire, la maga le dirigió una sonrisa sincera al pelirrojo. ''¿Vale?'' Fue la palabra que salió de su boca, con una suavidad tan relajante que Shirou necesitó más de un segundo para poder entender lo que le había dicho.
Temiendo de lo que podría salir de su boca en su estado, se limitó a asentir con la cabeza.
Medea acarició con suavidad la mano de Shirou, dándole cierto confort ante el gesto de cariño. Viendo casi hipnotizado como los dedos de Medea surcaban con cuidado su piel, sus ojos se centraron en algo que se había olvidado mencionar.
''Medea.'' Dijo Shirou, ganando la atención de la maga. ''Se me olvidó preguntarte…¿para qué son las pulseras?''
Eran pulseras bastante sencillas, debido a que eran sus primeras creaciones después de su llegada a este mundo. Medea poseía una habilidad llamada Construcción de Objetos, básicamente permitiéndole la creación de variedad de objetos mágicos. Aunque el material de dichas pulseras fuera considerablemente mediocre, sus aptitudes mágicas le daban la oportunidad de convertirlos en algo más que simples accesorios.
''Transfieren maná.'' Al percibir la hostilidad de Mordred, Medea continuó. ''La casa tiene un sistema de seguridad que requiere constante alimentación con prana...y aunque mi conexión con el Templo me permita adquirir algunas cantidades, si quisiera mantener ese sistema a su máximo potencial durante mucho tiempo tendría que acabar poniendo en peligro a los habitantes de Fuyuki...por eso esa pulsera hace que tú seas el que directamente suministre energía.''
El rostro de Shirou mostraba una ligera sonrisa, que aunque Mordred ignoraba, para Medea era demasiado imposible de dejar de observar. No sabía cómo lo había conseguido ese joven de menos de 18 años, pero al ver el orgullo en la mirada de Shirou, se estaba sintiendo alabada…
''¿Desde cuándo su aceptación importa tanto?'' No quería saber la respuesta...porque no hacía falta.
Aunque fuera algo humillante para la antigua bruja de Colchis el haber generado una dependencia tan espontánea con Shirou, no se arrepentía de ello.
Puede que fuera porque él era el hombre que la salvó cuando más vulnerable estaba…
Si la hubiera encontrado otra persona…¿se habría sentido igual?
Realmente le parecía imposible que otra persona pudiera tener una sonrisa como aquel joven...una mirada dorada que le hacía rememorar aquel amanecer en su hogar...antes de que su destino fuera escrito…
''¿Y la otra pulsera?'' Fue la pregunta de Mordred, sintiéndose incómoda al ver como ambos, Master y Caster, no dejaban de mirarse.
''Me suministra prana a mí.'' Dijo ella, ganándose el fruncido de cejas por parte de Mordred. Ignorando a la rubia, le dio un juguetón guiño de ojos al pelirrojo. ''Así que podría decirse que eres también mi Master, Shirou-sama~''
Mordred no sabía si atacar primero a la bruja, o al estúpido adolescente que había desarrollado un sonrojo tan intenso que casi brillaba en la oscuridad. ''¿No decías que Shirou da asco como mago?'' La manera en la que la rubia dijo lo que Shirou sabía que era verdad se sintió como si una de sus precisas flechas le atravesara en el corazón...Realmente Mordred necesitaba aprender a tener tacto. ''Vas a acabar matándolo si le obligas a darle mana a todo lo que te da la gana.''
El único motivo por el que esta vez no había reaccionado gritando mientras sacaba la espada era porque de alguna manera, sospechaba que Medea tenía alguna explicación a su pregunta que no podría refutar...era lo que no había parado de pasar en toda la noche…
''No es que haya querido guardar un secreto...es que simplemente ni yo lo entiendo exactamente.'' La curiosidad de Shirou se hizo visible junto a la confusión de la Pendragon.
''Los Circuitos Mágicos de Shirou son de una buena calidad...y encima tiene 27. No es que sea mágicamente más poderoso que el resto, pero es un dato bastante impresionante para alguien que no ha heredado ninguna cresta familiar.'' Explicaba la peliazul.
Medea sabía qué detalles sobre lo que era una cresta familiar escapaban a los conocimientos generales de la rubia Saber y el joven estudiante...pero no hacía falta explicar cosas que no eran necesarias saber. El padre de Kiritsugu era lo más lejos posible a un magus convencional...no solo no le había dejado nada de su magia familiar a Shirou para que continuara las prácticas de los Emiya, sino que había activamente intentado que el joven no practicara magia.
No le sorprendería que aquel hombre hubiera muerto con la cresta de los Emiya en él...Por dios, ni siquiera sabía en que se especializaban los Emiya! Puede que no fuera un detalle imprescindible de saber, pero molestaba ver que sería una incógnita que nunca podría solucionar.
''La cosa es, aunque su calidad fuera mucho mejor, y su número fuera el triple, un magus normal no podría mantener el prana de dos Servants, y el sistema de seguridad que he montado...Sinceramente, tendría que haber muerto hace horas, y ahí está, sin mostrar cansancio alguno.''
Los colmillos de Mordred se mostraban con furia, sus ojos llenándose de una ira tan ardiente que casi podía transmitir calor a los presentes. La sola idea de que Medea hubiera estado jugando con la vida de Shirou le daba tanta repulsión q-
Su ira se detuvo al completo al sentir la mano de su Master en el hombro. No la estaba agarrando con autoridad ni miedo, simplemente posaba su mano encima de su piel, mientras le daba una mirada que la hacía pensar que todo estaba bajo control.
''No te preocupes…'' No había visto sus labios moverse, pero su voz se había presentado en su mente, casi tan suave como un cántico.
Con resignación, sus hombros se destensaron, y su mirada se separó de la bruja con molestia.
Débil...si. Pero no podía negarlo, cuando quería, Shirou podía mostrar autoridad. Una que no mostraba el control que tenía en ella, sino la preocupación que sentía por su bienestar.
''Supongo que cuando me analizaste viste algo que te hizo pensar que no correría ningún peligro, ¿verdad Medea?'' La pregunta era parte de su propia deducción, y otra parte un intento del adolescente de que Mordred dejara de verla como una amenaza contra su vida.
Sinceramente, Medea necesitó unos segundos para poder interpretar la pregunta del pelirrojo. No sabía si era por toda la información que había entrado en el cerebro del joven en solo una noche, el estrés o incertidumbre de no saber que era y por qué era así...o alguna otra cosa...pero Shirou tenía un aura a su alrededor que nunca antes había visto.
Incluso la rubia lo había notado, a un nivel subconsciente...Era el aura de alguien que mostraba una calma absoluta, como si nada de lo que estuviera pasando a su alrededor pudiera estresarle, porque sabía que eran cosas que podría solucionar.
Ese aura que hacía a los demás sentir vergüenza al haberse preocupado por algo de lo que no había que preocuparse…
Era...abrumador.
''Veo que soy una buena influencia para ti, si consigues interpretar las cosas tan bien.'' Dijo con un tono de diversión, enmascarando la curiosidad que sentía ante esa nueva faceta del joven. ''¿Lo está haciendo voluntariamente? ¿O es solo porque está mentalmente exhausto?''
''Si te soy sincera, Shirou, no lo entiendo muy bien.'' Continuó Medea, con algo de vergüenza en su voz. La impotencia de no poder saber qué era lo que estaba estudiando...hacía bastante tiempo que no la sentía...y encima ahora...delante de él. ''Es como si tuvieras algún tipo de...red de circuitos alternativos…¿metafísicos? Como si estuvieran en ti, pero no en el plano físico…Es la única manera que se me ocurre para describirlo.''
''Que explicación mas mala!'' Su mente solo podía lamentarse al encontrarse en esa situación. Estudiante de Hera, sobrina de Circe...y ahora... estaba sin ideas... Realmente un golpe crítico en su honor de maga.
Cuando su mirada volvió a conectarse con el Emiya, de alguna manera, todas las frustraciones que estaba sintiendo se habían esfumado casi instantáneamente. No sabía que había en esos ojos...eran ojos corrientes, con la misma estructura biológica que la de cualquier otro humano.
Pero aun así...era como si nunca acabara de ver todo lo que había en ellos…como si hubiera todo un mundo detrás de esa mirada.
''No te preocupes, Medea.'' Mordred se giró con curiosidad ante lo dicho por Shirou, mirándolo con atención. ''Al final tenías razón, no siento nada malo, puede que algo de cansancio, pero es porque no estoy acostumbrado a recibir tanta información.'' Comentaba el joven con un tono de voz que daba la ilusión de que estuviera a punto de soltar una risita al final de la frase.
''Pero sea cual sea la razón, si alguien puede averiguarla, sé que esa persona eres tú'' Finalizó con una sonrisa.
Confianza ciega…
Preocupación…
Cariño…
Realmente...puede que Shirou fuera...
''B-Bueno...lo mejor será descansar. Ha sido una noche muy larga, y nos esperan unos días intensos si queremos que nuestro querido Shirou pueda sobrevivir la Guerra del Santo Grial.'' Añadió con rapidez Medea, cesando cualquier pensamiento de su mente.
''Ah, es cierto!'' Centrando su atención en Mordred, el joven Emiya la cogió de la mano y comenzó a guiarla fuera del Taller de Magia. ''Tengo que enseñarte tu habitación! Aunque tengas que estar durante el dia en tu Forma Espiritual, tú también necesitas dormir un poco.''
Medea veía como Mordred intentaba interrumpir a su Master con poco éxito, en cierta parte porque Shirou nunca permitirá que Mordred permaneciera despierta toda la noche en una forma con la que no se sentía cómoda, y por otro lado porque ni Mordred quería evitar que su Master le diera una habitación propia.
Puede que se hiciera la dura la mayor parte del tiempo, pero tampoco tenía ganas de montar guardia durante todas las noches hasta el final de la Guerra. Necesitaba sentir la sensación de pisar el suelo, del aire chocando contra su piel. Odiaba no sentir su cuerpo, pero entendía que su Maestro tenía que ocultar su existencia.
Pero por lo menos hacía lo posible por evitar que pasara mucho tiempo incomoda...dándole ropa...paseando con ella…
''No es tan malo tener un Master como él…'' Era el pensamiento que tenía Mordred mientras veía como Shirou colocaba mejor las cosas en su habitación provisional.
Era un joven débil e inocente. Pero también era alguien que en ocasiones tenía la mirada de una persona que había experimentado el campo de batalla.
Era un inútil comparado con los demás magos, pero aun así pelearía...por ella.
Puede que sus habilidades con la espada fueran solo buenas para los estándares humanos...pero aun así, no podía evitar sentir algo de emoción al imaginarse las batallas que tendrían en un futuro.
…
''De verdad…'' Con un suspiro, Medea se acostaba en su cama, notando como todo su cuerpo se relajaba del estrés con solo apoyar su espalda en la superficie acolchada.
''Tantas sorpresas...y ni siquiera les he contado todo…''
Solo revelando su Origen y su Elemento su mente había entrado en actividad constante. Era bastante complicado hacer que una maga que había estudiado bajo Dioses se confundiera ante un hecho mágico...pero ahí estaba…
Sinceramente, Medea solo le había enseñado Rule Breaker por curiosidad. Su idea era la de ver como Shirou interactuaba con Mystic Codes en forma de espada, y ver si podía Proyectarlos con tanta facilidad como las espadas normales. Ella podría crearlos en su Taller, y estudiar con Shirou sus capacidades.
Enseñarle su tan peculiar daga era solo para establecer sus límites. Primero hacerle ver lo imposible, para luego trabajar en lo posible.
Obviamente, su plan no salió como ella esperaba.
Pero…¿Noble Phantasm? ¿Podría hacer más con ellos que simplemente analizarlos? Era tan impensable...
''Dios...no quiero ni pensar qué pasará con todo lo demás que hay dentro de él...si todo lo relacionado con él acaba siendo tan complicado, no sé si de verdad quiero contárselo todo…''
Tenía que hacer un esfuerzo tremendo para forzar a su mente a dejarla dormir. No paraba de pensar en métodos para entrenar los nuevos descubiertos potenciales de Shirou, y maneras en las que se podría aplicar en formas mucho más imposibles de lo que acababa de enseñar hoy…
No te preocupes, Medea.
Todo su esfuerzo mental era por una buena causa...al menos, una buena causa para ella. No solo necesitaba, como maga orgullosa, desvelar todas las incógnitas que rodeaban al Emiya...sino que también, no como maga...sino como Medea, tenía que proteger a aquel hombre.
No permitiría que alguien indigno lo tocara...no dejaría que nadie intentara arrebatárselo de su nueva vida…
Puede que fuera una locura...algo demasiado precipitado...pero a estas alturas, y después de haber vivido lo que ella había vivido...ni Circe, ni Hecate podrían convencerla de que mantener a ese pelirrojo a su lado era una mala decisión.
''Tengo que hacer que sobreviva…De cualquier manera.''
''Esto es delicioso!''
Medea intentaba ignorar los sonidos que la rubia hacía con su boca, devorando la comida que tan delicadamente había preparado Shirou, actuando como un animal salvaje que acababa de probar la carne por primera vez en años. A pesar de que Mordred tuviera razón con respecto a las habilidades culinarias de su salvador, al menos ella tenía la decencia de mantener su elegancia.
''Gracias…'' Respondía de manera calmada el joven, sonriendo ante la actitud infantil de su Saber. En cierta manera, ver esa actitud despreocupada, en vez de su fría mirada cuando se preparaba para una pelea, era bastante reconfortante.
Con esfuerzo, sus ojos intentaban no desviarse de la pantalla del televisor. Solo eran noticias, una reportera hablando delante de lo que parecía ser una casa precintada, pero cualquier cosa le serviría de distracción antes que ver el estado de sus invitadas.
Aunque Medea hubiera adquirido la costumbre de usar la ropa que le había dado Shirou el primer día que la conoció, había algo raro en ver a una mujer vistiendo tu ropa...El problema era que, a diferencia de Medea, Mordred había ignorado tanto la chaqueta de su conjunto...como sus pantalones. Al parecer, la rubia no bromeaba cuando decía que le gustaba vestir de manera cómoda, siendo una de las camisas del Emiya lo único que llevaba puesto.
No negaba que tener solo una camisa y ropa interior era un estilo de vestimenta que sonaba bastante...liberador. Pero si Taiga o Sakura la veían de esa manera...no quería ni imaginárselo.
''Me pregunto por qué no han venido...ni hoy ni ayer.''
''¿Te refieres a las humanas que suelen visitarte?'' Preguntó Medea, habiendo escuchado la pregunta que Shirou había hecho al aire. ''Eso es culpa mía. Preparando la seguridad de la casa, puse algunos hechizos para prevenir que nadie pudiera interrumpir. Son inofensivos, solo provocan en la gente que se acerque el impulso de no entrar y hacer otras cosas. Habría sido problemático si me hubieran descubierto usando magia. No te preocupes, hoy o mañana volverán como si no hubiera pasado nada.''
Asintiendo a la explicación de Medea, Shirou dejó de estar preocupado. Según lo que había entendido, Medea quería alejarlas de involucrarse en una situación peligrosa. Pero en opinión del joven, que se pasaran por su casa de vez en cuando era preferible a no saber si les había pasado algo fuera, lejos de él.
''Bueno, hoy volveré algo tarde. Tengo trabajo acumulado que necesito terminar.'' Levantándose, Shirou comenzaba a ponerse la chaqueta de su uniforme, recibiendo un asentimiento por parte de Medea, que de manera sutil intentaba no mostrar lo curioso que la hacía sentir ver a Shirou irse a hacer sus deberes...como si fuera su…
''Oye Shirou!'' Exclamaba la Servant rubia, ignorando el hecho de que su boca aún seguía llena de comida. ''¿A dónde vas?''
El Emiya soltaba una pequeña risa ante la visión de su tan temida Caballero incapaz de mantener toda la comida dentro de su boca. ''Tengo que ir al Instituto, y luego trabajar en un bar.''
Con confusión en su mirada, Mordred miraba a sus alrededores, tratando de buscar algo en el hogar del pelirrojo. Después de su improvisada inspección, volvió a dirigirle la mirada a su Master, aun con curiosidad.
''No sabía que eras un noble, Shirou.''
Medea se llevaba una mano a la cabeza, conteniendo un suspiro. ''En esta Era los estudios no están limitados a la nobleza…¿No se supone que deberías adquirir algo de conocimiento en tu invocación?''
''Supongo...no sé. Tampoco me importa mucho.''
Medea no pensaba que lo que estaba escuchando fuera posible. Esa información innata que recibió del Grial, para tener un entendimiento general de la época en la que había sido invocada, Mordred le había dado tan poca importancia que su cerebro no había asimilado dicho conocimiento.
Era, en cierta manera, comprensible, suponiendo que lo único que quería Mordred era pelear en la Guerra, y lo demás relacionado con la convivencia en esta zona era irrelevante para ella.
Pero de igual manera, la Caster peliazul veía bastante estúpida la idea de no aprovechar toda información posible, aunque pudiera parecer insignificante a plena vista.
''Puede que su estilo de pelea no incluya estrategias...tiene toda la pinta de ser la típica que golpea primero y pregunta nunca.'' Pensaba la maga, su opinión influenciada por el hecho de que ambas mujeres no tenían la mejor relación posible entre ellas.
Relajando su rostro, decidió no darle importancia a la personalidad caótica de la rubia Pendragon. Aunque pudiera sonar cruel, desde el principio no pensaba que el intelecto de Mordred pudiera ser utilizable para nada.
''No te vayas sin Mordred, Shirou.'' Normalmente Mordred odiaba cada segundo en que la bruja hablaba de manera tan casual sobre ella, pero en este momento no pudo evitar emocionarse al escuchar que podría salir con su Master. ''Es muy posible que hayan magos potenciales de tu edad, no deberías separarte de tu Servant en ningún momento.''
El pelirrojo quería protestar desde la primera vez que escuchó las palabras de Medea. No le gustaba la idea de que fuera una carga que ambas tuviera que cuidar a cada segundo. Era un pensamiento irracional, obviamente, y él lo sabía. Pero de igual manera, Shirou Emiya era una persona irracional por naturaleza.
''Vamos Master!'' Exclamaba Mordred, habiendo tragado con rapidez el resto de su comida, arrastrando al pelirrojo con tanta prisa fuera de la casa que el Emiya no tuvo tiempo de dar su opinión. ''Con suerte nos prepararan una emboscada, tanto tiempo sin pelear es un infierno!''
''¿Eso es tener suerte?''
''No te olvides de llamarla Saber en público! Ocultar nuestras identidades es algo muy importante!'' Gritaba Medea, viendo las figuras de ambos salir del hogar.
Su mente recordando aquellos últimos segundos, Medea no pudo evitar reír con verdadera alegría, mientras finalizaba el té que tan deliciosamente había preparado su Master no Oficial.
''¿Desde cuándo alguien puede hacer que dos Servants se comporten como humanos... relativamente normales?''
''Archer, ¿algún Servant?'' Cuanto más tiempo pasaba desde su invocación, más se arrepentía de haber sido invocado. Archer había tenido claro desde el principio que era prácticamente imposible tener el control total de la situación...pero es que todo había degenerado de una manera tan intensa, que no tenía energías ni para pensar en el objetivo inicial de su participación como Servant.
¿Acaso había algo que él pudiera considerar como normal en esta Guerra?
Solo quería ignorar todo lo que le estaba causando dolor de cabeza, y con suerte, si esperaba lo suficiente, las cosas volverían a tener sentido.
''Aparte de Rider...no.''
Los ojos azules de la joven maga no pudieron evitar desviarse a la entrada del Instituto, donde cierta peli violeta mantenía una conversación amigable con la Presidenta del Club de Kyudo. Era una vista bastante común, ver a la presidenta y la vicepresidenta juntas fuera de clase. Pero Rin sabía que ambas no se habían alejado de la entrada del edificio por una razón.
Casi era una costumbre para Sakura y Mitsuzuri el recibir al joven Emiya antes de que comenzaran las clases. Era muy conocida la relación de respeto entre la Presidenta del Club de Arquería y Shirou en Homurahara. Aunque ya no participara en ningún evento del club, todos sus récords y habilidades eran algo que los del Club de Kyudo admiraban.
La mayoría de los estudiantes lo veía como aquel estudiante peculiar que hacía los labores de un conserje. Pero aquellos que habían visto las proezas físicas de Shirou, guardaban un considerable respeto por el joven, especialmente los de Arquería y Kendo, que habían podido ver dichas habilidades en persona.
No solo era Mitsuzuri la que quería que Shirou volviera a su Club, otros Presidentes de Clubs centrados en las aptitudes físicas tenían interés en el pelirrojo. Mitsuzuri sin embargo, era la más cercana a Shirou de entre todos ellos.
''Rin, se acerca un Servant.'' Escuchaba la voz de Archer en su mente.
''¿Así que al final si había un Master aquí?'' En cierta manera, la situación era más favorable de lo esperado. Existía la posibilidad de que alguien de su clase tuviera el potencial mágico necesario para ser aceptado por el Grial. Rin conocía todas las familias actualmente viviendo en Fuyuki, por lo que si algún estudiante cumplía los requisitos para participar en la Guerra, lo mas seguro es que fuera alguien que no perteneciera a ninguna familia oficial. Un simple humano bendecido con un poco de aptitud para la magia, probablemente más mediocre que el mago medio, pero mucho más fácil de enfrentar si se trataba de alguien poco racional.
La Tohsaka se confundió al ver el rostro de sorpresa que la joven Matou había desarrollado, segundos después de que Archer le informara. ''Puede que su Servant también le haya avisado.'' Eran sus pensamientos...pero la peli violeta, en la entrada del recinto, era la única que tenía acceso visual a el Servant que se acercaba, y por lo tanto, su Master.
¿Por qué la había sorprendido tanto? ¿Era alguien conocido?
Sin dejarle tiempo a Rin para que su cerebro pudiera generar más y más preguntas, una figura fue la única que entrar en el área del centro estudiantil.
''No puede ser…'' Lo único que la obligaba a no gritar de frustración era el hecho de que estaba en público, rodeada de personas que tenían una imagen diferente a quien Rin realmente era. Sería bastante inconveniente perder su estatus de una manera tan impulsiva.
De todos los estudiantes cursando en la escuela…¿por qué tenía que ser aquel pelirrojo?
...
Shirou se había sorprendido al ver a Sakura en la entrada. Según la suposición de Rin, probablemente su Servant le estaba informando sobre Rider…
Casi podía notar como Archer se preparaba para un posible conflicto a sus espaldas.
La mirada plateada del Servant bronceado no se separaba de las figuras adolescentes. Ojos dorados intercambiando miradas con ojos púrpuras...ambos adolescentes observando al otro con detenimiento…
¿Empezaría una pelea entre Senpai y Kouhai? En pleno día...rodeados de civiles...Rin no quería ni pensar en las consecuencias.
Después de unos segundos, en los que los dos adolescentes se miraban el uno al otro en shock, junto a una confusa Mitsuzuri, Shirou pareció haber despertado, como si hubiera estado profundamente metido en un trance.
Su rostro, adoptando su relajada calma, comenzó a entablar una conversación con las dos jóvenes, de cierta manera, sacando a Sakura de su estado de shock...como si no hubiera pasado nada.
Para cualquier espectador como Rin, los tres adolescentes estaban comunicándose entre ellos como lo hacían todos los días. No había nerviosismo, no había incomodidad...Shirou mostrando su sonrisa llena de tranquilidad, Mitsuzuri sonriéndole de la misma manera que hacía siempre que le ofrecía volver al Club por millonésima vez, y Sakura...dándole esa mirada que Rin podía identificar más allá de su simple sonrisa amable.
Esa mirada...como si la joven Matou fuera una monja, hablando en persona con Dios.
Si Sakura aún recordaba que Shirou iba acompañado de un Servant, había decidido ignorar ese hecho. Porque, aunque dicha revelación fuera chocante, al ver la sonrisa de su senpai, diciéndole 'no pasa nada', eliminó toda duda, todo miedo y toda incertidumbre que pudiera haber tenido.
Rin no sabía cuánto tiempo había pasado...tenía que admitir que después de ver a Shirou, su cerebro había entrado en una especie de hibernación. En su mente, nunca llegó a pensar que aquel pelirrojo pudiera llegar a ser parte de su mundo…
¿Era algo bueno? No lo sabía.
Y en su línea de trabajo, lo desconocido podía ser peligroso.
Sakura ya había dejado de hablar con él, y este estaba entrando en el edificio, acercándose a la puerta a la que ella había estado apoyada todo este tiempo.
Dirigiendo una mirada a Rin, los ojos de Shirou se abrieron con sorpresa...durante unos segundos. Para después actuar como si nada extraño hubiera pasado.
''Tohsaka.'' Saludo a la joven, de la misma manera que lo había hecho desde que la había visto por primera vez.
''¿Tohsaka?'' Era obvio para Rin, que en aquel momento de sorpresa, Shirou se había enterado de que Archer estaba a su lado. Puede que en ese pequeño lapso de tiempo, una breve conversación con su propio Servant hubiera ocurrido.
''¡¿Tohsaka?!'' Su mente incapaz de mantener la calma que mostraba en su exterior, exclamaba lo dicho por el pelirrojo una y otra vez, como si de un mantra se tratase.
Soltando un suspiro que solo Rin pudo escuchar, Archer se llevó una mano a su pelo, acariciándolo con nerviosismo. ''No debería de sorprenderme…'' Pensaba el peli plateado. Era evidente que, cuando ambos Masters se encontraran, algo iba a ocurrir... Y Shirou no tenía las habilidades sociales necesarias para evitarlo.
Viendo la situación en la que se encontraban, Archer se limitó a agradecer que este Shirou pareciera no ser diferente a lo esperado...Con el ritmo en el que las cosas habían cambiado, no le habría extrañado ver algo completamente absurdo, como una versión femenina del Emiya...o alguna otra cosa en la que no quería ni pensar.
Algún ser había decidido burlarse de él, y lo único que podía hacer en esos momentos era agradecer que su creatividad no le hubiera impulsado a cambiar mucho más la situación en la que se encontraba. No sabía si Zelretch podía ser el responsable...pero eso no le impedía querer tener algunas palabras con el mago.
Con ira, Rin agarró el brazo de Shirou, y sin dejar tiempo a nadie para pensar, comenzó a arrastrarlo hacia un lugar sin nadie que pudiera escucharles. Ignorando las exclamaciones del pelirrojo junto con las de los demás estudiantes empezando a crear rumores, y esperando que el Servant del Emiya no se volviera loco ante sus acciones, Rin apoyó a Shirou contra la pared, sus dos manos a cada lado del joven para evitar que este escapara.
Ya se había cansado de esperar a que las cosas se explicarán eventualmente...No quería que ese chico se involucrara en la Guerra, no quería descubrir que el pelirrojo poseía alguna especie de plan secreto o intenciones malignas...no quería que Shirou dejara de ser...su...
Ignorando los susurros de los pocos estudiantes que pasaban por aquella zona, Rin mantenía la mirada fija en los ojos dorados del Emiya. ''Emiya-kun…'' Comenzó, con una dulzura tan falsa en su voz que erizó los pelos de Shirou, en señal de peligro.
''Cuando tengamos tiempo libre, me vas a explicar por qué tienes un Servant a tu lado, por qué ignoras el hecho de que otras dos personas también tienen uno invocado, y cuáles son tus objetivos.'' El hecho de que el Servant de Shirou no hubiera actuado le daba a Rin la información de que aquel Espíritu Heroico no sentía que Shirou estuviera en peligro.
Puede que creyera poder acabar con Archer tan rápido como para no permitirle actuar, o puede que creyera que Shirou era superior a la maga. El prana que percibía de Shirou era decente, pero era evidente que no estaba bien controlado. Seguramente confiaba en que las habilidades físicas de Shirou serían suficientes para una confrontación tan cercana…
De igual manera, una cosa era segura. Debido a la cercanía de su Servant frente a una posible amenaza, y el hecho de que no percibía magia siendo usada a su alrededor, Rin podía suponer que su Servant no era Caster.
Si eso era bueno o malo, estaría por ver.
''Ahora...me daré la vuelta, y haremos como si no hubiera pasado nada.'' Levantando un dedo que señalaba al joven, su mirada mostraba la seriedad que solo le gustaba invocar a los magos que la molestaba. Realmente no quería hacerle daño a Shirou...no quería ningún tipo de enemistad con él...pero como Supervisora de Fuyuki, tenía que asegurarse que este no mostraba ningún tipo de amenaza a la situación actual. ''Mi Servant te vigilará durante todo el tiempo que estemos en la escuela. Después, cuando acabes tus trabajitos a tiempo parcial, vas a llamarme, porque créeme, tenemos muuucho de lo que hablar.''
Sin esperar a escuchar una respuesta del pelirrojo, Rin se separó con velocidad, y comenzó a alejarse del lugar, volviendo otra vez a adoptar su imagen de 'humana corriente'.
Pensaba que lo había gestionado de una manera decente. Algo espontánea y abrupta, pero se sentía orgullosa de haber dejado clara la situación, y su autoridad. Puede que no todo fuera a ser tan horrible como ella pen-
''Tohsaka!''
Ya dentro del edificio, rodeada de estudiantes, Shirou corría con cierta prisa mientras mencionaba su nombre. Viendo al joven pararse una vez se había acercado lo suficiente, Rin se preparó para cualquier amenaza, engaño o manipulación que el joven pudiera haber pensado después de su 'conversación'.
''¿Me das tu numero?''
Shirou, con gran tranquilidad, solo le devolvía la mirada a la ligeramente sonrojada Rin. Sabía que todos los estudiantes a su alrededor susurraban con emoción, probablemente pensando que Shirou estaba mostrando algún tipo de interés en Tohsaka, pero realmente no le importaba.
Rin parecía saber mucho más que él sobre la situación actual, y el que no le hubiera atacado de manera discriminada, significaba que Rin no era igual que los demás magos de los que Kiritsugu y Medea le habían advertido tanto.
En el fondo, siempre había sospechado que Rin era una buena persona.
Mirando a su alrededor, viendo como todos los alumnos de su edad observaban con atención sus próximas acciones, Rin lamentó haber interactuado con Shirou de una manera tan brusca. Porque ella sabía que esto no se trataba de una estrategia para humillarla, engañarla, o manipularla.
El muy idiota realmente le había pedido el numero para poder llamarla, y le había dado igual quien estuviera presente para escucharlo, y malinterpretarlo.
Sabiendo que no podía evitarlo, ya que necesitaba realmente contactar con Shirou después de clase, y sabiendo que él trabajaba en diferentes lugares, con rapidez, sacó un trozo de papel, un bolígrafo, y apuntó su número. Ignorando los susurros no tan sutiles de los espectadores, y sin devolverle la mirada después de darle dicho trozo de papel, Rin se fue a su clase lo más rápido posible.
''No sabía que Emiya era tan directo.''
''Si Tohsaka no le hubiera dado su número, se lo habría dado yo''
''¿En serio? A mí me parece que es demasiado...corriente.''
''Y qué esperas, ¿un príncipe con flores? Tienes que ser realista!''
''La princesa y el conserje...Suena sacado de una película romántica.''
''¿Has visto como se ha sonrojado Tohsaka? Tendría que haberle pedido el número antes!''
''Si claro...el primero que llega es al que le dan postre. Las cosas no funcionan así, idiota.''
''Bien jugado Emiya...bien jugado…''
Diversas voces había estallado después de que Rin desapareciera del lugar, al parecer a nadie importándole que Shirou podía escuchar perfectamente cada opinión y comentario que realizaban.
Era algo vergonzoso...no podía negarlo.
''O sea…¿que no va a haber pelea?.'' Fueron las palabras de Mordred, que resonaban dentro de su mente. ''En serio Shirou, este estilo no es lo mio. ¿No es mejor ir con todo contra esos dos Servants? Seguro que puedo contra los dos...y tú puedes encargarte de las magas! Boom! Adiós Guerra! ¿Entiendes?''
Shirou se preguntaba seriamente cómo es que Mordred fue aceptada en la Mesa Redonda. ¿Eran todos los Caballeros bajo el mando de Arthur tan alocados como ella?
De alguna manera, el Emiya tenía claro que sea lo que sea que hubiera pasado realmente, no tendría nada que ver con nada que hubiera leído. Y no sabía si era malo o bueno.
(?)
''¿Estás segura de esto? Hay una razón por la que ninguno de los nuestros se acerca a esta zona'' Se escuchaba la voz de un hombre, con cierto cansancio en sus palabras.
Bajo la oscuridad de la luna, en lo alto de uno de los edificios más altos de Fuyuki, dos figuras observaban la ciudad bajo sus pies. Las luces artificiales de las diversas farolas repartidas por las calles eran lo único que iluminaban la ciudad con claridad.
''Sinceramente...'' Respondía la otra figura, mostrando una tonalidad más femenina en su voz. ''Es impresionante que toda una raza tenga miedo a un solo hombre.'' Su tono, aunque serio, mostraba algo de burla.
''El Magus Killer no es un hombre normal. Aunque sea un humano, sus habilidades son reconocidas y respetadas.'' Respondía la primera figura con calma, y algo de aburrimiento en su voz.
La brisa de la noche acariciaba a las dos figuras, mientras ambos seguían mirando tanto las luces de la ciudad, como las personas que se movían dentro de esta. Sus ropajes oscuros parecían estar diseñados para ocultar toda característica física de sus dueños.
''Dudo que sea más fuerte que varios de nosotros.'' Respondió la mujer, con un tono más confiado que el anterior.
''Tch, como se nota que no has visto su trabajo.'' Sentándose en la cornisa, el hombre apoyaba su mano en el suelo, adoptando una postura más cómoda. Como si estuviera acomodándose en la arena de una playa...en vez de en el techo de un edificio. ''Da miedo... como ese hombre hace que los Circuitos Mágicos de sus víctimas...implosionen...Si tienes mucha, muuuucha suerte, te dejará incapaz de usar magia para siempre.''
La risa de la mujer no sorprendió al hombre, debido a que este, a pesar de su descripción sobre tal método de asesinato, seguía manteniendo una calma absoluta. ''¿Quién lo iba a decir? Alguien de tu posición... asustado de un humano.''
Una carcajada sarcástica salía de los labios del hombre como respuesta.
''Estar tanto tiempo junto a ellos te está volviendo arrogante...si algo me puede matar, le tendré miedo, da igual si es un humano, un unicornio o un pájaro. Es cierto que muchos de nosotros somos abismalmente más fuertes que un humano...pero por la información recabada, cuanto más fuerte es su enemigo, más brutal es su derrota. No sé tú, pero yo prefiero no arriesgarme. Morir no es muy divertido.''
La mujer no respondió, simplemente limitándose a estirar sus músculos. Aunque su rostro no lo mostrara, su mente estaba llena de nervios. Por fin había llegado a este territorio... por fin dejaría de limitarse a escuchar rumores, y actuaría.
''De verdad...si te tenías que interesar por un hombre, ¿porque no podía ser yo? Es mucho más sencillo que entrar en el territorio de uno de los mejores asesinos de magos del mundo.''
''Solo me interesa conquistar el territorio. Lo más seguro es que con tanto tiempo sin mostrar actividad el Magus Killer haya muerto hace años.'' Sus últimas palabras eran dichas sin nada de emoción en el tono de su voz.
''¿Solo me interesa conquistar el territorio? Pfff, ni tú te crees una mentira tan mala como esa!''
''Cállate.''
Con un simple pestañeo, la figura de la mujer desapareció en la oscuridad. Pero el hombre sabía a donde había ido. Bajo la oscuridad, en las callejuelas de Fuyuki, aquella persona seguramente estaría buscando la manera más eficiente de obtener información...A diferencia de sus demás compañeros, ella solía preferir un enfoque más estratégico...y nadie podía negar sus resultados.
Suspirando, el hombre comenzó a debatir mentalmente, si ayudarla, o si volver por donde había venido. Por un lado, la posibilidad de que el Magus Killer estuviera muerto o retirado era bastante creíble. Por otro lado...Circuitos Mágicos, implosionando.
Aunque el Magus Killer hubiera muerto, existía la posibilidad de que le haya enseñado sus métodos a alguien...Y ese hombre realmente no quería tener la molestia de pelear contra alguien así.
Si, lo más seguro es que pudiera derrotarle sin problemas...Pero un solo error...un mínimo error….y adiós.
Suspirando, la figura masculina se tumbaba en aquella azotea, viendo como la Luna les abrazaba, como si estuviera invitándoles a entrar en Fuyuki.
Si era una invitación amable, o un desafío arrogante...lo desconocía.
''No sé por qué me sorprendo...están todos locos.''
Normalmente, después de un dia entero de estudios y trabajo, Shirou se encontraba ligeramente agotado al llegar la noche. No era un cansancio tan intenso como para que estuviera demasiado exhausto para hacer otras cosas, pero si era lo suficiente para tener en mente el deseo de poder obtener algún tiempo de descanso en su hogar, antes de empezar a practicar en su magia.
De alguna manera extraña, sin embargo, en los últimos días eso era totalmente diferente. Sentía como si su cuerpo siempre estuviera cargado al máximo, lleno de energía para poder hacer lo que fuera que necesitara hacer en su rutina diaria sin ningún problema.
Según lo dicho por Medea, su cuerpo debería estar experimentando al menos algún síntoma de escasez de prana...pero curiosamente, el pelirrojo siempre conseguía confundir a la maga.
Suspirando con profundidad, Shirou observaba las poco iluminadas calles a su alrededor, mientras caminaba en dirección a su hogar.
El hecho de no saber qué era lo que había de diferente en él era algo que no paraba de atormentar sus pensamientos. ¿Sería algún tipo de consecuencia por haber sido salvado aquel fatídico día?
A lo mejor su destino no era que Kiritsugu lo rescatara del fuego. A lo mejor, desde el momento en el que sobrevivió a algo a lo que no debería haber sobrevivido, fue que se convirtió en una anomalía. Alguien que no debería estar ahí.
''¿Desde cuándo tengo pensamientos tan depresivos…?'' Sacudiendo su cabeza de un lado al otro, Shirou detuvo esa línea de pensamientos. Ya sabía que era lo que tenía que hacer por haber salido de aquel incendio. Era su deber, por aquellos a los que le dio la espalda...por Kiritsugu.
''Debería avisar a Tohsaka…'' Algo en Shirou le decía que quizás era la mejor idea no cabrear a Rin, sobre todo cuando sin haber hablado nunca con ella, parecía saber que sus horarios rutinarios solían estar bastante ocupados, entre ayudar por la escuela y su trabajo a tiempo parcial con Neko-chan.
Puede que simplemente consiguiera esa información de Issei, ya que su amigo del templo era la persona que más sabía de él en el Instituto, pero a Shirou le costaba pensar en una razón de por qué Tohsaka haría algo así.
''Mast-''
''Deberías tener cuidado, Onii-chan'' Dándose la vuelta con rapidez, Shirou se fijó en la figura de la que había provenido aquella voz femenina. ''Aunque ya le hayas invocado, es peligroso pasear a estas horas.''
Delante de él, mirándole con una sonrisa parecida a las que recibía por parte de Medea cuando quería avergonzarle, estaba una chica. Era pequeña, casi la mitad de la altura del joven Emiya, pero poseía características bastante peculiares…
Shirou nunca pensó que llegaría a ver un pelo blanco tan brillante...unos ojos carmesíes tan hipnotizantes...en alguien que no fuera un Servant.
''Master.'' Escuchaba a la voz de Mordred en su mente, su tono indicando la seriedad en la rubia. ''Que no te engañe, la enana está acompañada de un Servant. Uno enorme.''
Los ojos de Shirou se abrieron con sorpresa, mientras a su vez la sonrisa de aquella joven se hacía más prominente, como si disfrutara con su shock.
Llevándose una mano a su rostro, el pelirrojo suspiró con frustración.
''¿A quién se le ocurre poner a una niña pequeña en riesgo?'' Preguntaba casi en un susurro, pero no lo suficientemente bajo como para que la chica no pudiera oírle. ''Supongo que mi padre tenía razón sobre los magos…''
Un ligero shock, proveniente de la sorpresa, inundó el rostro de la piel pálida de la joven, solo para inmediatamente ocultarlo lo mejor que pudo.
Viendo como el Emiya se acercaba a ella, simplemente se limitó a observar las siguientes acciones del adolescente. No tenía miedo de un posible ataque...si el Emiya resultaba agresivo, de igual manera no podría derrotar a su Servant. Nadie podría.
''Hola!'' Dijo Shirou, con un tono de voz calmado y alegre, mientras le daba una sonrisa. ''¿Te has perdido? Puedo acompañarte a tu casa si quieres.''
En su mente, había simulado varias veces cómo sería su encuentro con ese joven que tenía delante. Se había imaginado numerosos escenarios que podrían ocurrir, desde ella simplemente haciendo que Berserker lo aplastara antes de que pudiera hablar, a...otras opciones.
''Me llamo Shirou. ¿Y tú?''
De alguna manera, sentía que al no abandonar la zona estaba cometiendo un grave error. El quedarse en ese lugar, mirando la sonrisa del estúpido adolescente que se creía que era una niña pequeña, era algo que sentía que no debía hacer.
''Ya estoy aquí...así que mejor continuar.''
''Illyasviel von Einzbern.''
Había venido a ver a la persona por la que aquel hombre la había cambiado. Puede que a hacerlo pagar por separarla de él...puede que hacerlo suplicar el perdón que nunca le daría.
Viendo el rostro de sorpresa del joven, el corazón de Illyasviel comenzaba a latir más y más fuerte. Había reconocido su apellido, ¿verdad? Sus facciones eran indudablemente las de un homúnculo, y su apellido era la única confirmación necesaria.
Einzbern. La familia que Kiritsugu traicionó.
Illyasviel. La hija que el Magus Killer abandonó.
''I…''
¿Cómo respondería? De todas las maneras en las que esto podría desarrollarse, cual ser-
''Iri...Irivil...Irisvil mon...Ains...ber?''
Los segundos pasaban y pasaban...el silencio rodeándoles tan intensamente que el sonido del aire era lo único capaz de escucharse. Illyasviel miraba al pelirrojo fijamente, viendo como su boca intentaba reproducir un sonido que nunca había escuchado antes.
''Haha...perdona, es un poco difícil…¿Es un nombre extranjero?''
''Alemán.''
Su cuerpo respondía por ella de manera automática, debido a que su cerebro era incapaz de comprender lo que estaba ocurriendo. ¿Por qué no sabía nada de los Einzbern? Parecía que nunca había escuchado hablar de ellos...y por lo visto, no era capaz de identificar las características físicas comunes de un homúnculo.
¿En serio se creía que habían humanos con ojos rojos naturales?
¿Sería que Kiritsugu se había olvidado de ellos? Que no los había- que no LA había mencionado nunca...porq-
''Alemania! Mi padre solía ir de visita varias veces.''
''Shirou, ¿por qué no estamos peleando con esa niña y su Servant?'' Interrumpía Mordred en su mente.
Prestándole toda su atención a su Saber, los ojos de sorpresa de Illyasviel fueron ignorados por parte del Emiya. ''Es una niña Mordred, no hay ningún peligro.''
''Es una niña con un Servant. Un Servant fuerte...y me aburro!''
El punto débil de su Caballero rubio, Shirou había descubierto, era el pasar mucho tiempo en su Forma Espiritual. Mordred era una persona de acción, con una paciencia similar a la de un niño pequeño.
Adoptando una forma material, habían maneras de mantenerla entretenida, por lo menos lo suficiente como para que no fuera por la calle buscando peleas a muerte...Pero todo el tiempo que le había estado acompañando, tanto en el Instituto, como en su trabajo, habían alcanzado el límite de la rubia.
''No nos han atacado, así que no empezaremos ninguna pelea.''
''Esto es una Guerra Shirou! No puedes hacerte aliado de todos!''
Estaba frustrada, era algo que Shirou podía identificar. El hecho de no poder pelear, de quedarse como espectadora era algo que estaba acabando poco a poco con la paciencia de la rubia.
''¿Podemos hablar de esto luego?.''
Era incapaz de ver el rostro de Mordred, pero por el silencio que acompañaba su pequeña conversación secreta, solo acompañado por un ligero 'tch', podía deducir que mínimo había conseguido evitar que cometiera un error esta noche.
''¿Para qué?''
Interrumpiendo los pensamientos del joven, la voz de Illya llegó a sus oídos. Al ver el rostro de confusión por parte de Shirou, Illya decidió añadir. ''Tu padre…¿por qué iba a Alemania?''
''Ah.'' Al fin entendiendo que quería decir la joven peliblanca, Shirou le sonrió. Recordar a Kiritsugu siempre le llenaba de alegría...y nostalgia. ''La verdad es que no lo sé...nunca me lo llego a contar.''
Viendo como el rostro de la homúnculo mostraba signos de decepción, Shirou vio necesario ahondar más en sus recuerdos.
''Mi padre era como un superhéroe para mí'' Continuaba el Emiya, ganándose la atención de la joven. ''Así que siempre pensé que viajaba allí para salvar gente, como me salvó a mí.''
Los ojos de la joven le indicaban al Emiya que esa última parte había despertado la curiosidad en ella. ''Es una historia muy larga…'' Comentó, sintiendo que añadir su historia sería demasiado pesado para la peliblanca.
Observando la luna sobre él, Shirou no podía evitar pensar en que se trataba de la misma luna de aquel día...aquel día en el que le hizo esa promesa a Kiritsugu...aquel día en el que su padre, por fin, parecía relajado. Como si hubiera desaparecido un enorme peso de sus hombros.
''Mi padre estaba bastante enfermo en esa época. Cada vez que volvía de Alemania, su condición empeoraba y empeoraba. Ninguno de nosotros sabíamos que era lo que hacía ahí, pero siempre que volvía tenía ese rostro...como si sintiera que había fracasado.''
Llevándose una mano a su pelo, trataba de controlar sus emociones acariciando su tan peculiar cabellera rojiza. El problema de recordar a Kiritsugu era que, a pesar de que habían memorias alegres, no quitaba el hecho de que el estado de deterioro de su padre era algo que entristecía tanto a él, como a Taiga, aunque esta última intentara aparentar que no le afectaba tanto.
''Cuando ya estaba tan débil que no podía ni salir de casa...a veces, aunque intentara ocultarlo, su mirada se perdía en la nada...Para mí era ver, como un héroe miraba aquello que ya no podía salvar.''
Mirando a su lado, pudo ver como los ojos rojos de aquella niña le miraban con sorpresa. Sin saber por qué, le había contado demasiado de su padre, a alguien que técnicamente era un extraño. Sin embargo, por alguna extraña razón, el Emiya sentía que no pasaba nada malo por compartir esa información.
''Lo siento, son cosas algo más tristes de lo que esperaba contarte.'' Le dijo Shirou, devolviéndole la sonrisa de antes. Moviendo su mano para acariciarle por encima de la cabeza, su acción se detuvo al ver el teléfono que había estado sujetando de manera inconsciente con aquella mano.
''¿Por qué tengo el…? Ah! Tohsaka!''
Marcando con rapidez, pasó su teléfono a la otra mano, mientras apoyaba su palma libre en el suave cabello plateado de Illyasviel. Solo Shirou ignoraba que ambos Servants se habían recolocado, preparados para cualquier tipo de confrontación, Mordred como respuesta a Berserker, al que no le había gustado demasiado el contacto físico del pelirrojo con su Master.
''¿Tohsaka?'' La atención de Illyasviel se centró en la llamada que estaba realizando el Emiya. ''Si si...lo siento, al salir del trabajo me entretuve con…'' La joven Einzbern pudo apreciar como Shirou comenzaba a mirarla con cierta aura interrogativa. Entendiendo que es lo que quería de ella, la joven sonrió.
''Illya.'' Dijo ella, no pudiendo evitar reír al ver el rostro de alegría de Shirou, al escuchar una versión más fácil de su nombre.
''Illya!'' Exclamó, orgulloso de haberlo pronunciado.
Solo para segundos después, sustituir esa alegría por confusión.
''¿Eh? Si…¿La conoces?''
Illya sabía perfectamente que la Tohsaka había reconocido su nombre, y conociendo la necesidad que tenía la heredera adolescente de controlar todo lo relacionado con Fuyuki, sabía que había conseguido alterarla con esa información.
Viendo a Shirou tratando de calmar a Rin sin éxito no era una sorpresa para ella. Aunque fuera joven, la Tohsaka era bastante competente como Supervisora. Muchos magos habían intentado provocarla, engañarla, para su propio beneficio. El hecho de que había conseguido solucionar todos esos conflictos sin obtener una mala reputación era algo admirable.
Era curioso, debía añadir, ver cómo un joven e inocente adolescente era la persona que había conseguido que Rin perdiera un poco su compostura de maga fría e inalterable, por cómo podía oír de sus gritos por el teléfono.
Escuchando el sonido de la llamada finalizando, el Emiya solo pudo suspirar con resignación. Desde que Rin se había enterado de su estado de Master, había visto una faceta suya diferente a la que mostraba en el Instituto.
Demasiado...controladora...Pero considerando que aún no le había atacado, algo le decía que su actitud no significaba necesariamente que Rin era una mala persona.
Al intercambiar miradas con Illya, ella supo al momento que era lo que le diría a continuación. Un Master que obviamente no pertenecía a ninguna familia de magos importante, y que por su actitud, parecía no haber adquirido los conocimientos de los Emiyas. Solo había un sitio al que Rin querría llevarlo primero.
Y si una cosa tenía clara después de este intercambio, es que si quería tener claro que es lo que opinaba de aquel joven, debería observarlo durante más tiempo.
''¿Iglesia?'' Preguntó ella, con un tono de voz alegre.
Sin cuestionar las habilidades deductivas de la Einzbern, Shirou se limitó a soltar una breve risa, y asentir. ''Iglesia.''
''De verdad... Emiya-kun, ¿puedo dejarte solo en algún momento?'' Dijo Rin con frustración, caminando junto a Shirou hacia la Iglesia de Fuyuki. Su mente intentaba ignorar a la joven de pelo plateado que caminaba demasiado pegada al pelirrojo, abrazando su brazo como si fuera una colegiala con su novio.
''Lo dices como si yo buscara meterme en estas situaciones, Tohsaka.'' Respondía el hombre con un suspiro.
''El simple hecho de que vivas en Fuyuki ocultándome que eres un mago es problema suficiente.''
Al mismo tiempo que Shirou volvió a suspirar, Illya soltaba una inocente risa, obviamente disfrutando del intercambio entre ambos.
''Ni yo mismo me llamaría mago...mi padre era el único que podía considerarse uno, y lo único que me dijo sobre magos en Fuyuki es que había una familia que se encargaba de este territorio.''
''Mi familia.''
''¿Cómo quieres que lo sepa, Tohsaka?'' Su mano rascaba su nuca con nerviosismo, obviamente no disfrutando de la conversación.
Viendo la evidente incomodidad y frustración por parte del pelirrojo, Rin evitó continuar fustigándole por el mismo error. Obviamente, Shirou no tenía ningún conocimiento sobre la sociedad sobrenatural, y por lo que podía deducir, su padre no le daba muchas clases con respecto al tema.
''Discúlpala, Onii-chan.'' Intervenía Illya con diversión. ''Tohsaka lleva demasiado tiempo intentando controlar toda la situación, está algo nerviosa.''
Rin ignoraba las palabras dichas por la Einzbern, por la sencilla razón de que sabía a qué juego estaba jugando Illyasviel. El día anterior, después de haber contactado con Sakura, se había visto obligada a presentarse en el territorio de la homúnculo, con la esperanza de poder aclarar el asunto de su prematura invocación de un Servant.
Durante la total duración de su encuentro, la peliblanca se había tomado como una broma las preocupaciones de Rin, simplemente dando explicaciones casuales de por qué había decidido, sin consultarle, invocar lo que ella suponía que era Berserker.
Una suposición basada en que Rin dudaba que los Einzbern hubieran pasado por tantos problemas para invocar a un Assassin, uno de los Servants considerablemente más débiles, al menos comparados con las tres clases de Caballeros (Saber, Lancer y Archer).
''¿Tenías planeado convertirte en un Master, Onii-chan?''
''No...ni siquiera sé si he invocado bien a M-...Saber…''
''¿Onii-chan? ¿Se puede saber qué pretende con Shirou?'' Era fácil saber las intenciones que tenía Illya cada vez que hablaba con Rin. Al parecer, la pequeña homúnculo disfrutaba manteniendo alguna especie de rivalidad con la heredera de los Tohsaka. Si era algo personal entre ellas, o algo más referente a sus familias, no lo tenía claro, pero la idea general es que simplemente trataba de provocarla.
Sin embargo, desconocía cualquier razón que la adolescente pudiera tener para interesarse por el pelirrojo. No frecuentaban ningún lugar en común...que ella supiera, no compartían ningún hobbie…
Lo único en común entre ellos era su participación como Masters, y la Einzbern no había mostrado tanto interés en la única Matou presente en Fuyuki.
''Podéis haceros amigos más tarde.'' Comentó Tohsaka, mientras ella y los otros dos se paraban frente a un gran edificio. ''Ya hemos llegado.''
''Vamos, Onii-chan.'' Le molestaba no haber podido recabar mucha información del Emiya, pero ya tendría más oportunidades de averiguar qué clase de persona era Shirou...y con suerte...a lo mejor...descubrir por qué...
Abriendo las grandes puertas de la Iglesia, sorprendentemente sin necesidad de usar mucha fuerza, Shirou fue expuesto a la imagen del interior del edificio. Aunque nunca hubiera estado dentro de una Iglesia, debido a que Shirou no era una persona muy interesada en la religión, no podía negar que había cierta aura de calma...de regocijo.
Y en el centro del lugar, siendo iluminado suavemente por la leve luz producida por las velas...un hombre.
''Rin...qué sorpresa tan agrad-''
''Cállate, Kotomine. No estoy de humor.''
A pesar de la agresividad con la que Rin le había respondido a aquel hombre, parecía no habérselo tomado de manera personal.
El más adulto del lugar, vestido con vestimentas de cura, se acercó al pelirrojo.
Rin le había traído a este lugar...para hablar con aquel hombre.
Al haberse acercado lo suficiente, ambos se tomaron unos segundos para analizar al otro.
Puede que solo una simple mirada para conocer a la nueva persona que tenían en frente...o puede que algo más. Mientras que Shirou solo veía a alguien extraño al que iba a conocer, el hombre veía más...mucho más, en aquel joven pelirrojo.
''Shirou…'' Intervino Tohsaka. ''te presento al cura falso.''
El hombre, percibiendo el tono de burla por parte de Tohsaka, solo pudo reírse, su rostro mostrando una calma que el Emiya suponía era típica de los hombres de fe. ''Emiya Shirou.'' Dijo finalmente el pelirrojo, extendiéndole una mano.
El hombre observó la palma de su mano con detenimiento, y gran interés, como si hubiera algo en ella que solo él podía ver. Después de unos lentos segundos, le devolvió el saludo, conectando su mano con la del adolescente.
''Encantado, Emiya-kun.'' Dijo el hombre de piel bronceada con una sonrisa, ligeros cabellos de piel plateada danzando gracias a la brisa que había entrado en la Iglesia junto con ellos. ''Como ha dicho la joven Tohsaka, me llamo Kotomine. Kotomine Shirou.''
''Quiero que le expliques todo sobre la Gran Guerra del Santo Grial.'' Comentaba, aun de manera bastante fría, la heredera de los Tohsaka, sin siquiera devolverle la mirada al representante de la Iglesia.
''¿Gran Guerra?'' Preguntaba con confusión el pelirrojo.
''Si...ya sabes, el doble de participantes la hace más grande...aunque supongo que tienes razón, no son nombres demasiado creativos…'' Comentaba el peliblanco con cierto tono humoroso, su voz llena de calma dando la sensación de que estaba disfrutando de la conversación con un joven que le devolvía el respeto mostrado.
Sin embargo, la mente del Emiya ignoraba los pensamientos que pudiera tener el joven cura. Su cerebro, una y otra vez, repetía las palabras dichas por el Kotomine.
¿Doble de...?
¿Guerra... más grande?
Ante información de una naturaleza tan impactante, solo había una respuesta inteligente que Shirou podía formular en esos momentos.
''...¿q-que?''
Antes que nada, agradecer tanto a alquimeizer, tanto por ser el beta de este capítulo, como por ayudarme con todo lo que no sabía del universo Type-moon. Antes de empezar a escribir este fic solo habia visto el Fate de 2004, y un poco de la VN.
Quiero tomarme un tiempo para agredecer a todos los que habeis dejado reviews, es un gran motivante para continuar escribiendo. You can review in english if you want either, ive seen some trying to translate the review, but its not really needed. English, Japanese or Spanish, i still appreciate it.
Con respecto a algunas dudas.
Primero, la sugerencia de hacer una Mordred más...madura, fisicamente. No niego que no me guste la idea, pero después de este capitulo puede verse que hay demasiados cambios con respecto al Canon. Mordred es una homunculo creada con el ADN de Arthur, por lo que su cuerpo fisico es basicamente una copia exacta del cuerpo de Arturia. Es cierto que Arturia tiene una versión alternativa, donde en vez de Excalibur usa a Rhongomyniad, lo que la permite madurar fisicamente. Arturia Lancer es, por lo tanto, una imagen de como podria verse Mordred adulta. El problema es que Mordred es un homunculo, por lo que posiblemente, si hubiera sobrevivido la batalla de Camlann, su vida habria acabado antes de haber podido crecer,y por ende, no habria una version adulta de ella registrada en el Trono de los Heroes. Si, podria simplemente hacer un ''¿que pasaría si Mordred hubiera sobrevivido, y hubiera encontrado una manera de alargar su vida?'', pero viendo todo lo que he añadido en este fic, me parecia una mejor idea el mantener algunas cosas sin cambiar.
Si, lo de Medea y Angitia es algo cierto. Fate no ahonda mucho en la historia pasada de Medea, asi que no se puede tener mucha seguridad de que no hayan cambiado algo, como con la historia de Arthur, Musashi, Nero o muchos otros. Sin embargo, si aparecen flashes de sus recuerdos en el barco de los Argonautas, y eso mezclandolo con la Medea de Fate Grand Order mencionando su busqueda de Heracles, puedo asumir que no han alterado demasiado la historia. La Medea original, despues de su busqueda de Heracles, si llegó a ser llamada Angitia por los locales, y tratada como una diosa.
Y especificamente, la duda de Walrus999 (por cierto, gracias por tu preciosa review), buen detalle el fijarte en la coloracion blanca del pelo de Shinji. Sinceramente, no tengo ni idea de que es Born of Prayers, asi que no se si haré algo similar a eso o no. Lo que si puedo decirte es que la historia de Shinji será mi interpretacion de como se ha desarrollado su vida, en un mundo fuera del canon como el que esta escrito en este fic.
Si en este capitulo teneis mas dudas, podeis mostrarlas sin ninguna duda. En reviews si podeis esperar a que las resuelva en el siguiente capitulo, o por mensaje privado si no sois tan pacientes.
Como siempre, espero que os haya gustado, si os ha parecido horrible, no tengais miedo de decirmelo, y si creeis que tardo mucho en escribir, tampoco tengais miedo en decirmelo, a veces me tienen que recordar que haga algo o no lo hago.
