Eliza Leagan estaba en una especie de lugar bastante raro como un cuarto con baldosas cuadradas de mármol blanco y aparte la arquitectura como estilo artístico era bastante raro… Más que un simple lugar era una especie de habitación grande como plana, casi sin nada de características salvo por la inclusión de líneas uniformemente marcadas.
El suelo estaba con baldosas cuadradas azules y por alguna razón marcaban el plano mientras que alrededor de aquellas líneas rojas estaban cuadrados negros que dividían las etapas en mitades iguales aparte de que eran como una especie de fuente de medida, en ese caso los pasos físicos. En verdad el lugar era en sí lo bastante extraño, ni siquiera había entrada ni salida.
La villana pelirroja fue con paso brusco a una de las paredes del lugar y en menos de nada encestó un patadón pero nada, el lugar seguía intacto y solo el sonido del pisotón como de los pasos y de su voz eran lo único existente en ese extraño lugar de cuadros enbaldosinados.
-Mierda- Gruño la villana- Ni siquiera esa maldita cosa se movió, ni puertas ni ventanas...- Apretó los dientes mientras gruñía graciosamente y en menos de nada gritó
-¡¿Qué mierda es este lugar?!
Eliza no recordaba nada donde estaba, la última vez estaba en su casa durmiendo después de la cena y en menos de nada de pronto cuando se despertó, ya no había ni siquiera nada, sólo ese maldito lugar extraño de cuadros de baldosa. De pronto la pelirrosa mientras saber por qué diantres o que demonios era ese lugar cuando de pronto una especie de ráfaga vino hacia ella.
La villana en cuestión esquivó por suerte del ataque de una figura extraña ya que había visto la planta baja de un pie, una especie de pie o patada voladora casi la enviaba al otro barrio pero un minimo paso y quizás no estaría viviendo para contarlo. La villana algo atemorizada pero con esa cara de querer dar un reclamo fue hacia aquella estela o aura de color rojo que estaba ante sus ojos.
-Hmm… Pudiste esquivar mi ataque- Dijo una especie de voz femenina haciendo que la villana estuviera sin habla y blanca del miedo al ver que una especie de mujer estaba ante ella.
Dicha mujer era una pelirroja de cabello largo en rizos, usaba una gorra negra en su cabeza, ojos rasgados como serios de un carmín pardo, una frente amplia pero poco visible debido a la gorra que portaba y una mirada de alguien presumida y orgullosa con delatables rasgos masculinos. Usaba una chaqueta negra abierta con harapos lo mismo que su pantalón y una parte de su gorra.
La chaqueta abierta delataba su torso desnudo pero con un vendaje que cubría hasta la zona de las axilas y el pantalón era sujetado por una especie de cinturón… Al parecer la supuesta pelirroja era una especie de delincuente, quizás matona hasta buscapleitos hasta una desadaptada de los animes… Una delincuente estudiantil pero lo más insolito era…
-No puedo creer que mi otra yo sea una maldita cobarde- Dijo aquella mujer delincuente
Eliza estaba paralizada de la impresión como también aterrada al verse ella misma como una especie de delincuente despreciable y malviviente. Sin pensarlo dos veces aunque temerosa a algún nuevo altercado la villana caminó de la manera como se debe ir una distinguida dama hacia su símil.
-Oye, tú…- Al tiempo que la joven millonaria caminaba frente a frente, la misma delincuente caminaba al mismo ritmo como con el mismo porte aunque mantenía sus manos dentro del bolsillo y de manera algo altanera
-¿Qué este lugar?- Preguntó la villana mientras caminaba ante su copia la cual esbozaba esa sonrisa pero no soltaba ninguna palabra, solo caminaba hasta quedar frente a frente ante su simil aunque por extraño que parezca ambas estaban a una distancia mínima dando a conocer que aunque su apariencia era distinta como su modo de comportarse, tenían la misma apariencia física como el mismo atractivo.
Cuerpo moldeado y digno de dioses, curvas definidas como buenas piernas aparte de un busto deleitable a la vista pero decente sin llegar a los niveles de vulgaridad. Ambas se miraban con sus maliciosos carmines, la villana con una cara de completo enojo y la delincuente con una mirada pícara y burlona.
-Tú… Eres una maldita copia
-Sí, sí, como digas princesita- La delincuente a ambos lados todo el lugar y aparte estaba con una tranquilidad en su rostro- Bueno no hay vida alguna que se pondrá en nuestro camino, ¿Por qué no nos divertimos?
La villana ahora esbozaba su habitual sonrisa cuando según la situación, ella era la superior y estando arriba sobre todo y todo era para ella
-Qué coincidencia, yo también pensaba lo mismo- Sonrió grande con unos carmines que aterraban a quien se topase con cerca aún estando lejos de ella- Esto es demasiado para mí
-¿Qué vas a hacer?
-Voy a matarte
Ambas estaban a una distancia prudencial estando frente a frente mientras se miraban con unas ganas intensas de querer matarse entre sí a pesar de ser la misma persona. Las dos pelirrojas se lanzaron al ataque pero era evidente que la pelirrosa delincuente mandaría al suelo a la villana, un gancho de izquierda al estómago y un derechazo en toda la cara determinaron que Eliza Leagan era un ser insignificante ante alguien que era tan parecida a ella misma.
La joven delincuente caminó triunfante mientras la pobre villana estaba en el suelo mientras se tomaba su mejilla izquierda donde recibió aquel golpe que casi la noqueó, un pie estaba ante su cara mientras la delincuente estaba sonriendo con triunfo en su rostro de súcubo.
-¿Qué pasa princesita? ¿Eso es todo lo que tienes?
La delincuente de manera lenta como sigilosa como si fuese una hiena contemplando su jugoso festín caminó hacia su igual hasta que se agachó para verla detenidamente a su rostro y en menos de nada estaba arrodillada ante el cuerpo de la villana que yacía bocarriba, Eliza estaba atónita cuando ella misma la estaba dominando con esos rasgados carmines y esa malvad plasmada en su rostro.
-Oh mi querida princesita, has arruinado tu linda cara…- La delincuente tomó de manera sutil como dulce la mejilla mientras que el pulgar estaba cerca del mentón, Eliza no opuso resistencia mientras su similar se relamía los labios yendo a la mejilla donde la noqueó y empezó a dar una suave como atrevida lamida haciendo que el miedo acrecentara en la villana.
La villana en menos de nada empujó bruscamente a su otra mitad y en menos de nada se fue arrastrándose hasta quedarse sentada ante la pared, con un gesto de completo desagrado reclamó a su contraria mientras intentaba limpiarse la mejilla de aquella lamida
-¡Eso es desagradable! ¿Qué crees que estás haciendo?
-Oh vamos princesa…- La delincuente se acercó de rodillas extendiendo su mano hasta que tomó el mentón haciendo que se acercara poco a poco a la villana la cual trataba de huír pero esos carmines y esa cara de demonio bien lograda la dejaban doblegada completamente.
-Oh vamos princesa, siento lastima por ver mi cara sucia- Se le acercó al oído donde un tono algo provocador y erotico electrizaba sus timpanos- Creo que debo lamerla hasta limpiarla, así que sé agradecida- La delincuente tomó la mejilla derecha mientras sus labios se acercaban a su oreja izquierda donde como comenzó con una pequeña mordida
La pobre Eliza sintió como su propia copia como se le decía a la delincuente comenzó a hurgar con su lengua todo el oído haciendo que la pobre chica se estremeciera aparte de que un escalofrío se clavaba en su piel cuando la delincuente nuevamente comenzó esas provocativas lamidas en su mejilla hasta plantar un beso suave como si le deseara un algo.
La pobre villana estaba ahora aterrada mientras su otra yo la miraba con completa lujuría como con necesidad, por una razón desconocida la mano de Eliza sostenía la cadera de su copia la cual no daba queja alguna ante esa acción, de hecho la delincuente le agrada como su similar tocaba sus curvas.
La delincuente tomó ese momento para acercar una mordida falsa a su cuello haciendo que la contraria dejara salir un pequeño jadeo que fue como una pieza musical a los oídos de la otra mitad y en menos de unos pocos minutos sus carmines se miraban y brillaban, placer y molestia eran las dos palabras que reflejaban aquellas dos mitades.
-Vaya princesita, es muy linda la voz que estoy oyendo
La villana tampoco no quería quedarse atrás pues no era una persona que perdiese a propósito, Eliza en menos de nada hurgó en los harapientos pantalones de su contraparte mientras una mano le sostenía uno de sus glúteos mientras la delincuente tenía la boca abierta como una bastante lujuriosa como queriendo más de la copia.
La villana decidió jugar con dos dedos dentro de las carnes de la delincuente, para nada no se permitía el lujo de ser una maldita novata ni ser una estúpida amateur, el contacto dentro de su otra mitad era humeda aparte de que amaba cuando su respiración chocaba contra sus oídos, amaba hacer sufrir a cualquiera que se moviera.
-Oh sí… Metamela bien fuerte…- Ordenaba la delincuente mientras clavaba sus uñas de fuera sobre la espalda de aquel vestido naranja que usaba en ocasiones mientras que los dos dedos empujaban en el interior de la copia haciendo que en menos de nada se quedaran atorados hasta que se sentían caliente explorando el interior, esos gemidos y esa mirada de sometimiento hacían que ella se excitaría mucho pero mucho.
La delincuente retorcía su cuerpo mientras sentía que en su interior debido a la rudeza que empleaba la villana le hacían crear y surgir algo que en un momento sería expulsado y en menos de nada los dedos de la villana ya estaban inundados de las flamas de su otra yo mientras ésta estaba con una sonrisa de satisfacción.
La villana dirigió aquellos dos dedos y empezó a disfrutar del sabor impregnado como lamiendo de su contenido, quizás era obsceno como asqueroso en hacer eso pero era una forma de hacer entender de quién mandaba aquí.
-Estabas en lo cierto, esa fue una linda voz
-Eres una maldita perra…-Sonrió de manera retadora mientras abría la boca para probar los labios de sí misma mientras que Eliza sacaba lascivamente la lengua para luego dar comienzo a algo sumamente interesante, dos partes de una perra iban a tener una batalla para saber quién era la más fuerte
Las dos villanas empezaron el inicio del ritual, la lengua de la una entrara por la boca sofocando el aire como el calor corporal aumentaba al roce de sus húmedas como asperas bocas y los hilos de salivas no se hacían esperar. Finalmente, luego de un largo rato de besarse se separaron mientras se sonreían de manera triunfante entre sí.
-Tú si que sabes lamer bien y se nota que eres más codiciosa- Dijo la delincuente que aprovechó para besarle como una madre y notable frente haciendo que la villana en cuestión de nada se sonrojara
-Sabes, hacer esto mientras estoy viendo mi cara se siente demasiado extraño
La delincuente y la villana volvieron a unirse de manera apasionada mientras jugaban con sus lenguas sabiendo lo mismo pero aún así era agradable y exquisito el tan hermoso aroma de su persona como de su maldad. La delincuente despojó una parte de su vendaje mostrando su pecho derecho mientras miraba al extraño lugar en donde se encontraban.
-Bien princesita, nadie está por aquí- Acercó la cara de Eliza a su pecho- Así que vamos a disfrutar esto
La villana emprendió su lamida sobre el pezón de la delincuente mientras ésta le agradaba verla como un ser inferior mientras el como le lamía la teta se le hacía tierno y encantador aunque tuvo que agarrarle de los mechones para que la mantuviera a buen ritmo.
-Oh que miedo me estás dando princesita, pero me estás dando una muy buena vista- Ahora tenía los senos desnudos a lo que de nueva cuenta le jaló fuerte de los cabellos mientras se apretaba la otra teta haciendo que Eliza tenía que probar melón de buena manera
-Vamos, chuparlos como te lamí antes- Exigió y en menos de nada la villana comenzó a devorarse con pasión y con hambre tomando uno de los pechos de la delincuente y lo empezó a lamer y chupar el pezón causando una muy buena satisfacción en la otra mitad mientras dirigía la mano libre de Eliza sobre su abdomen
-Ten cuidado conmigo, ¿Ok?
La villana hizo un pequeño puchero de enojo a su símil y en menos de nada enfocó su nombre sobre el ombligo de la delincuente y en menos de nada jugó con él lamiéndolo e intentando penetrarlo lo que causaba un placer indescriptible en la delincuente que estaba apretando los cabellos de la otra mitad mientras ésta sostenía sus caderas y con su mano libre jugaba con el pezón del seno derecho.
La delincuente acariciaba la cabeza de la villana dejando que ésta no solo siguiera lamiendo su ombligo sino que también su delineado abdomen, sus caderas y el bajo vientre dejando que ella abrazaba sus caderas con tal de no caerse, la delincuente sentía que el cielo le estuviese nublando su mente, era como si de alguna manera hubiera sabido de uno de sus puntos débiles.
Ahora ambas chicas estaban con las manos juntas mientras se miraban con algo de deseo entre ellas con sus carmines, la villana tenía las manos juntadas mientras miraba de reojo a su otra mitad
-¿Te quieres venir justo ahora? Ahora nosotras incluso…
En menos de nada Eliza estaba acostada bocarriba en el suelo mientras la delincuente se posicionó sobre ella con el trasero enfrente de su rostro, la villana no dudó en bajarle los pantalones y abrirle las paredes de su vagina para divisarla mientras tanto la villana estaba viéndole las bragas a su contraria.
-Oye, deja de hacer eso- Reclamó la delincuente mientras notaba que Eliza estaba abriendo sus glúteos para tener una mejor vista y en menos de nada maravilló al ver la entrada rosa de su otra yo mientras ésta le despojaba de sus bragas viéndole la vagina abierta causándole algo de gracia
La villana como la delincuente comenzaron su batalla para saber quién era más fuerte, Eliza nunca creía que ese día tuviera que lamer su propia vagina, aparte de lo haría en su posición favorita, la 69. Eliza comenzaba con sus lamidas de arriba y abajo sobre el lugar rosado y la delincuente movía su lengua sobre el clítoris.
La villana ahora sorbía la superficie y ejecutaba sus movimientos con la lengua mientras que la delincuente estaba con dos dedos adentro de la entrada de su otra yo. Ambas entraron en ese placer de ser lamidas hasta donde se pudiera y ahora cambiaron en posiciones, la villana como la delincuente ahora abrieron sus piernas y unir en ese instante sus pelvis para dar comienzo a la batalla de embestidas.
En menos de nada durante las embestidas ambas pelirrojas como ambas partes se miraban sonriendo con ese triunfalismo que se le caracterizaba y esa maldad en sus ojos carmines añadiendo más terror en sus caras de súcubo.
-Sabes princesita… Hacer esto mientras veo mi propia cara lasciva, está bastante mal
-Pero… En verdad soy muy… Buena
Ambas peleaban y gemían para saber quién era mejor que quién, el que movieran sus caderas de una manera tan salvaje era tan vergonzoso pero era excitante cuando no podían parar en el intento, se sentían muy mejor haciendo esos movimientos de especies salvajes y en como sus clítoris se volvían duros hasta que finalmente llegó el momento donde todo culminó.
Sus mentes ya se nublaban mientras expulsaban las llamas que contenían entre ellas, quizás eran la misma persona pero eran demasiado compatibles entre sí, no cabía duda de que a veces el mayor deseo de un villano era uno mismo, su belleza, su orgullo, su inteligencia… Se amaba a ella misma por ser alguien que estaba encima de todos, ser la orgullosa hija de una familia adinerada y poderosa como en pregonar ser la más culta y digna dama de la sociedad.
De pronto ya estaba en su cuarto en su cama de finas sabanas de lino y terciopelo, ya no era ese extraño lugar de baldosas en todos lados y aparte todo lo que amaba y presumía seguía ahí… Para ser un sueño era bastante extraño que terminaría haciendo cosas lascivas consigo misma pero la conclusión era lo que siempre recalcaba en más de una ocasión:
Era la mejor en todo ni nadie se atrevería a superarla, absolutamente nadie.
