A D V E R T E N C I A

El siguiente OS contiene lenguaje sexual que puede herir o/y incomodar a ciertas personas. Si no deseas leerlo: te recomiendo que saltes está parte.

Si continúas será bajo propia responsabilidad.

Disfruta

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Luka odiaba Pascua, esto era algo que muchos sabían. Pero tal vez, después de una pequeña sorpresa de su novia, se dio cuenta de que estaba equivocado. Él en verdad amaba la Pascua, sobre todo si podía comerse a la conejita.

[Lukagami]

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Luka odiaba la Pascua, eso era un hecho.

Para él, hace mucho tiempo había dejado de ser una celebración que le gustaba y admiraba.En cierto modo, entendía su importancia y le gustaba tener la familia más cercana toda reunida, de pequeño amaba la atención, los huevos y conejos de chocolate que recibía de sus padres, de su pequeña hermana y de sus abuelos.Pero, a medida que crecía, empezó a entender mejor lo que sucedía a su alrededor y en vez de esperar ansiosamente por la fecha, sólo quería huir y mantenerse lo más lejos posible de ella.Él amaba tener a su hermana en casa, amaba tener a sus abuelos también, pero odiaba cuando aparecía el resto de la familia.

Saben aquella familia aburrida que sólo aparece en sus vidas dos veces al año ¿En la Navidad y en la Pascua?Pues era la que él se refería.

La gente que él no se había dado al trabajo de decorar los nombres, tíos aburridos que sólo hacían preguntas inconvenientes como si tuvieran el derecho de entrometerse en su vida como si realmente le importaran, sin olvidar que, por ser el hijo más grande de los anfitriones, era obligación de él cuidar y jugar con los más jóvenes.

Él odiaba la Pascua.

Antes lo que verdaderamente importaba era la celebración, después de algunos años el objetivo era ostentar su riqueza y lujo frente a los demás familiares y conseguir que todos se reunieran más de una vez al año.Al menos en la Navidad él recibía regalos o dinero, había decoraciones bonitas y buena comida.

Por eso, siempre que él tenía la oportunidad de huir cuando ese día llegaba, él lo hacía, y cuando empezó a salir a los diecisiete años con Agami Tsurugi, tuvo la excusa perfecta.El día en su casa era tranquilo, divertido, sin entrometidos, la familia de la chica siempre lo respetaban y nunca le hacían preguntas embarazosas, él amaba estar allá, lejos del alboroto de la suya.

Y era precisamente por eso que, en aquella Pascua, él estaba nuevamente allí, ya eran tres de la tarde y sólo estaban él y Agami en la casa para aprovechar el día en la piscina.La familia de su novia había salido poco después del almuerzo, iban a dar una vuelta por Paris como lo hacían todos los años, pero esta vez Agami y él no quisieron participar.

Ellos se volverían a encontrar con ellos por la noche, más precisamente a las ocho y media frente a un restaurante, donde finalizarían el día especial.Era lo que sucedía todos los años, desde que empezó a salir con la azabache.Ahora, ambos ya estaban con sus veintiún años y nada había cambiado.

La tarde pasaba lentamente, pero eso no le incomodaba, pues le permitía aprovechar más de la piscina al lado de su bella novia que, ahora que se acordaba de ella, había desaparecido ya hace algún tiempo y aún no había regresado.

Subió las escaleras de piedra y salió de la piscina, caminó hasta las tumbonas y cogió su toalla para secarse antes de entrar en la casa, pues no quería mojar el piso de la sala de la señora Tomoe

—¡Luka!

El Couffaine miró hacia arriba y cuando vio a Agami en el balcón de una de las habitaciones de invitados, le dio una pequeña sonrisa en su dirección, al mismo tiempo que se preguntaba lo que ella hacía allí, ¿acaso no había ido a la cocina?

—¿Qué haces ahí?— preguntó en voz alta, para que pudiera oírlo.

—Tengo una sorpresa para ti, ¿podrías subir y esperar en mi cuarto?— preguntó, animada, con una sonrisa grande en la cara, de los que él quería ver.Su pelo, antes suelto y húmedo, estaba ahora seco y atrapado en un coque firme, ella había ido a bañarse después de haber salido?

—¡De acuerdo, voy en un momento!

Después de terminar de secarse, dejó la toalla sobre la tumbona y caminó en pasos largos dentro de casa, subiendo rápidamente los escalones de las escaleras, ansioso por llegar a la habitación de la fémina y ver cuál sería su sorpresa.

Cuando llegó, la llamó algunas veces pero ella no estaba allí, ni en el cuarto de baño integrado a la habitación.Sin saber qué hacer, además de esperar, se sentó en la cama, a pesar de haberse arrepentido después, debido a que sus pantalones están mojados y así, haber arruinado la cubierta de la cama.El estrago ya estaba hecho y no se prestaba para ser corregido, entonces permaneció en la misma posición.

Después de una larga e interminable espera, oyó pasos en el pasillo y se acomodó mejor en la cama, ansioso por saber cuál era la sorpresa que ella quería tanto mostrarle.

Independientemente de lo que fuera, sería algo que apreciaría mucho, principalmente por venir de ella.Al ver su sombra debajo de la puerta, inclinó su espalda en la cabecera de la cama y contuvo la respiración cuando la puerta empezó a abrirse lentamente.

Lo que vio a continuación, fue algo que, por momentos, lo hizo no tener palabras, lo único que podía hacer era abrir y cerrar la boca repetidas veces.delante de él, con una gran sonrisa en la cara y un leve rubor en las mejillas, estaba Agami con grandes y lindas orejas largas de conejo rosas.Por su boca había pasado un labial rosado, en sus orejas, se situaban grandes pendientes que le recordaban a los huevos de la pascua y sobre el bikini, llevaba puesto un corsé color negro al cual había añadido un pequeño detalle, para ser más preciso, en la parte derecha de su cadera ella había colocado una pequeña canasta color rosa.Ella lo miraba de manera provocativa, mientras se acercaba a él con pasos lentos y deleitándose por la expresión sorpresa que él todavía expresaba.

La Tsurugi levantó una pierna y subió en la cama, antes de caminar en cuatro hasta que estaba encima de Luka.Se sentó deliberadamente por encima de su pene duro aún cubierto por los pantalones, apoyó sus manos en el pecho desnudo y se bajó para susurrarle en el oído:

—¿Entonces, querido?— le lamió el lóbulo de la oreja y el moreno suspiró mientras sentía el perfume de fresa que emanaba de ella.Al percibir la leve distracción por el perfume que ella usaba y que tanto amaba, Agami sonrió discretamente antes de morderle la oreja, para obligarle a concentrarse nuevamente en lo que ella decía.—¿Listo para tu sorpresa especial de Pascua?

El Couffaine se tragó en seco, al mismo tiempo que la inspeccionaba atentamente cuando se alejó, sin dejar ningún detalle de afuera.Se llevó las manos hasta las orejas falsas y las tocó con delicadeza, sintiendo su suavidad.En la intención de provocarlo más aún, la mujer comenzó a mover las caderas lentamente, lo que le hizo soltar un gemido largo mientras llevaba sus manos al trasero de su novia y la ayudaba con los movimientos.Luka la miraba atentamente, satisfecho y divertido al verla intentar contener los gemidos siempre que su pene rozaba con fuerza contra su entrada todavía cubierta.Al final, la provocación había ido contra el provocador.

Demasiado excitado para continuar con las pequeñas provocaciones, el músico invirtió las posiciones rápidamente e hizo que la azabache rodeará su cintura con sus piernas.La fémina, sin poder contenerse, soltó un gemido alto cuando su espalda se apoyó en el colchón, pero rápidamente se llevó la mano a la boca mientras desviaba la mirada de Luka.Él frunció el ceño, confundido por la reacción de la hermosa mujer, pero se propuso a sí mismo descubrirlo, lo que para su sorpresa no tardó mucho.

Se llevó las manos a los tirantes del corsé y las alejó, revelando el bikini amarillo que ella había usado antes en la piscina.Cuando todo se arrugó en su cintura, el joven se preparó para tirar de ellas, pero sus manos fueron sostenidas a tiempo por Agami que le miraba jadeante y avergonzada.

—Tienes que sacarlo con calma, ¿okay?— advirtió, sus manos temblaban sobre las de Luka, que la miraba cada vez más confusa y al mismo tiempo preocupada.

—¿Por qué?

—Cómo decirlo...— tartamudeó, nerviosa, su cara se volvió cada vez más roja de vergüenza.—No tengo sólo orejas de conejo.— susurró bajito, antes de llevar las manos al rostro.

—¿Qué?¿Tienes un rabito tierno también?— bromeó con una sonrisa, antes de levantarla y darle la vuelta en la cama sin darle tiempo de responder o de impedirlo.La risa se detuvo cuando vio que, de hecho, ella tenía un rabito tierno en la parte inferior.—De verdad te has puesto uno.— comentó, ligeramente sorprendido, mientras tocaba el adorno con cuidado que, al igual que las orejas, era muy suave.—Ya lo entiendo, lo seguraste por dentro con algo y quieres que tenga cuidado al quitar la ropa para no sacarlo también, ¿verdad?

—Bueno, más o menos ...— tartamudeo en respuesta una vez más, al aprovechar que estaba de espaldas y podía esconder el rostro en la cubierta.

Luka encontraba la situación divertida, porque ella tenía tanta vergüenza en decirle que ¿había colocado un rabito de conejo falso?Él no entendía, pero eran esas pequeñas cosas que le hacían enamorarse cada vez más de ella.Entretejido con sus propios pensamientos, comenzó a tirar y mover el pequeño rabito con más fuerza, y se sorprendió al ver que Agami gemía alto cuando él tiraba.Una idea peculiar empezó a formarse en su cabeza y, movido tanto por la curiosidad como por el deseo de descubrir si era correcto, empezó a tirar del rabito de nuevo y empujar de nuevo con más fuerza y más rápido.Los gemidos sólo aumentaron y las manos de la azabache agarraban con fuerza la cubierta roja.Sorprendido por esa reacción, se inclinó sobre su novia para preguntarle cerca del oído:

—¿Mi conejita no estará, por casualidad, usando un juguete anal?

El Couffaine no obtuvo respuesta, lo único que la fémina conseguía hacer era agarrar con más fuerza la cubierta y hacer de todo para no poder ver a Luka a la cara.El músico quiso reír con su confirmación, a pesar de no haber dicho nada, él sabía que la respuesta era un hermoso y grande "Sí".Sin querer esperar más para ver, el muchacho comenzó a tirar de su corsé hacia abajo con cuidado, sobre todo cuando tuvo que empujar el pequeño rabito hacia el interior de la chica, ya que este era sostenido a través de un corte que vio en la parte baja del disfraz, para asi poder terminar de retirar la prenda.

Miró con admiración al cuerpo de la Tsurugi, que sólo tenía la parte de arriba del bikini, ella no usaba nada más bajo debido a la otra sorpresa.Una gran y agradable sorpresa.Rápidamente deshizo los nudos que sostenían el bikini y Agami levantó el tronco ligeramente para que él pudiera sacarlo.

El moreno comenzó a distribuir besos por su espalda y hombros mientras, con la mano derecha, volvía a jugar con el juguete.

Ahora él entendía el porqué ella debió haber tardado tanto en volver a la habitación con su sorpresa, pues colocarse una tiara con orejas falsas de conejo en la cabeza, no llevaba ni un minuto.

La esgrimista gemía y suspiraba con todo lo que Luka la hacía sentir, inconscientemente separando un poco las piernas.Al percibir el sutil movimiento, el Couffaine llevó su mano libre a su pierna izquierda y la separó un poco más.Dejó de tocar el pequeño jueguete y llevó su mano a la intimidad empapada de la azabache donde masajeó cuidadosamente su clítoris, satisfecho al oírla gemir alto.Sin aguantar más, levantó un poco más la cadera de ella, dejándola de rodillas con el torso sobre la cama, antes de inclinarse y comenzar a lamer y a chupar su intimidad.Él aumentaba la velocidad sobre el hinchado clítoris y cuando presintió que estaba cerca del clímax, se detenía y esperaba un poco, antes de volver a hacer lo mismo torturándola repetidamente.

Cansada y frustrada por no conseguir lo que tanto necesitaba y deseaba, Agami levantó un pie y golpeó contra el pecho de su novio.Con una sonrisa juguetona en la cara, se levantó de la cama y miró hacia atrás, donde el joven permanecía sentado en el suelo de la habitación, mirándola patentemente incrédulo por su actitud inesperada.La fémina se acercó lentamente al joven parisino y apartó las piernas, analizando al mismo tiempo las características de su novio, que vacilaban, entre la incredulidad y la ambigüedad.Agami, sin embargo, equilibrándose con uno de los brazos, llevó su pulgar e índice a la barbilla de Luka, elevándolo y tirándolo hacia ella, un poco más cerca para provocarlo con una sonrisita sosa.El músico levantó las cejas aún confuso, pero así deslizó sus delegados dedos desde el tobillo hasta el interior de sus muslos, su fisionomía volvió a tener un toque encantador con un poco de diversión.

La Tsurugi, entonces, ayudó al muchacho a levantarse y, sentándose en la cama, comenzó a tirar lentamente del cordón que sostenía sus pantalones cortos en su cintura masculina, después de provocarlo con una mirada inocente, logró retirarlos con un movimiento hacia abajo.Al ver el pene grueso de él, libre de cualquier tejido, mordió sus labios y se levantó de la cama, empujándolo de nuevo sobre la pieza de recamara y arrodillándose con cuidado en el suelo al mismo tiempo que lamía sus delegados labios provocativamente mientras encaraba el pene de Luka.Agami empezó por estimularlo con un masaje vertical, siempre haciendo un poco más de presión en su glande.Después de esparcir la pre-eyaculación por toda la extensión del pene de su novio, acercó su boca al inicio de su falo semi-erecto y lo presionó suavemente con los labios para luego recorrer toda la longitud del pene con la lengua.Al oír los arpares gemidos ansiosos del Couffaine, la azabache sonrió orgullosamente.

Por su parte, el músico sacó rápidamente la tiara con las orejas falsas que ella todavía usaba y soltó los cabellos de la azabache, los cuales, dejó caer por su rostro, antes de agarrarlos en un puño, y empujarla cada vez más contra sí.Los gemidos contenidos escaparon entre sus labios firmemente cerrados, lo que motivaba a la esgrimista a chupar con más fuerza.El muchacho sentía que su orgasmo estaba por llegar, pero él quería hacerlo dentro de ella, fue entonces que la tiró por los cabellos suavemente para que parara.Agami pareció entender y se alejó a pesar de estar un poco contrariada por no poder haber conseguido lo que quería.Sin dar tiempo para reclamar o argumentar cualquier cosa, la levantó por las axilas y la recostó en la cama, con la barriga hacia abajo.

Separó sus piernas lo suficiente para colocarse en medio de ellas y mientras que con una mano se apoyaba en la cama, con la otra llevaba su pene hacia la entrada de la azabache, penetrándola de una sola vez.Agami gimió alto de placer por la invasión repentina y el volumen que aumentaba conforme Luka se movía más rápido y poco a poco con más fuerza.

En un momento dado, su mirada se fijó en el peculiar plug anal, que era tocado con cada penetración que él daba, proporcionando el doble de placer a su compañera sentimental.Miró brevemente a la fémina, antes de llevar una mano hasta él y empezar a tirar de nuevo, comenzando un movimiento diferente, algo que hizo que la azabache se burlará de sorpresa y mordiera la manta por la doble sensación.

Aquello continuó durante algunos minutos y siempre que sentía llegar su clímax, paraba para volver a hacer todo de nuevo.Luka estaba torturándola de nuevo al no permitirle llegar al orgasmo, si eso continuaba por mucho tiempo, Agami le daría otra patada a él y ella misma terminaría con ello.

Con cuidado, el músico comenzó a quitar el juguete anal mientras la Tsurugi gimió anticipadamente de excitación al predecir lo que sucedería pronto.

El Couffaine apretó un poco su nalga derecha con una mano, sin parar con los movimientos lentos que mantenían a la fémina al borde del clímax, pero sin de verdad alcanzarlo, y analizó rápidamente, estaba bien lubricado entonces no habría ningún problema y no necesitarían parar.

Se retiró de dentro de Agami y cogió su pene con la mano, pinceló su entrada antes de penetrarla cuidadosamente y lentamente para no herirla a pesar de estar bien lubricada.

Mientras la dejaba acostumbrarse a la invasión, se inclinó para besar su espalda y hombros antes de empezar a hacer movimientos leves, lo que le llevó a cerrar los ojos brevemente debido a la sensación agradable y apretada.Cuando la azabache empezó a gemir, abrió los ojos y agarró su cintura con sus dos manos, penetrándola cada vez más rápido y fuerte, deleitándose con los gemidos que oía venir de ella.

Ambos sintieron el orgasmo llegar y Luka continuó con las fuertes embestidas, si él intentaba provocarla nuevamente, sería una tortura para él también.

El joven parisino se vino primero, seguido rápidamente por la joven cuando él llevó una mano hasta su clítoris y lo masajeó sin piedad, pero siempre procurando no lastimarla.

Ella se derrumbó sobre la cama jadeante y con el cuerpo adolorido, pero satisfecho, y él se retiró cuidadosamente de ella, al mismo tiempo que oía un gemido bajo, largo y arrastrado antes de caer a su lado con un brazo sobre los ojos y con la respiración rápida y pesada.

El viento suave que entraba por las puertas del balcón abiertas alivia el calor que sentían, pero también los hacía tener noción de sus cuerpos sudados y pegajosos.Soltando un suspiro frustrado y cansado, el muchacho se levantó y cogió con cuidado a la esgrimista, que se quejó levemente, para luego dirigirse al cuarto de baño y tomar un largo y relajante baño en la enorme bañera con hidromasaje.

Bueno, al final, tal vez Luka se estaba engañado, en realidad amaba la Pascua, sobre todo si podía comerse a su hermosa conejita.

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Hola a tod@s, espero les haya gustado mucho este pequeño One Shot.

Quiero aclarar que estaré publicando historias de distintos shipp's y temáticas, no solo de los shipp's cliché.