¿QUÉ ES ESO?
Había una vez una isla solitaria con un bosque enorme, ríos y cascadas, también una grande playa que rodeaba la isla en medio del océano con una hermosa fauna y flora y unos seres fantásticos con aspecto de animal, estos eran una Pegaso de cuerpo color rosa, las alas, el fleco y la cola del color del arcoíris, y con rositas a su alrededor, su nombre era Lucero.
También había un dragón de cuerpo color azul repleto de manchas verdes, las alas y su panza eran de color morado, se llamaba Tornado. También se encontraba un vampiro simpático de cuerpo color morado y las alas de color rosa, su nombre era Colmillos. Por último había una ardilla de cuerpo color amarillo, su fleco y grande cola de color café, se llamaba Celeste.
Un día los amigos inseparables se encontraban paseando por el río en el bosque jugando y cotorreando a carcajadas.
Oigan y si mejor jugamos a las escondidas, ya me aburrió este juego- dijo la caballita.
Lucero tiene razón cambiemos un poco la rutina- agregó la ardillita.
Bueno está bien igual ya me cansé de jugar lo mismo siempre- exclamó el dragoncito.
Ok como quieran entonces juguemos a las escondidas- mencionó el vampirito.
En eso todos los animalitos comienzan a jugar a las escondidas, en este caso con el piedra, papel o tijera le tocó al Tornado encontrar a sus amigos al perder la prueba, así que comienza a recorrer parte del bosque y el río cuando de repente se halla un bote salvavidas a la orilla cerca de la cascada, en ese momento el dragoncito se acerca para ver si alguno de sus amiguitos está escondido en ese bote, pero en lugar de eso encuentra a dos pequeños niños humanos dormidos causando una gran sensación sorpresiva en el animalito y llamando a todos los demás que salgan de su escondite para ver lo que su amigo encontró extraordinariamente.
Chicos miren lo que encontré- grito el dragoncito sorprendido.
¿Qué pasa Tornado por qué nos llamaste así?- preguntó la pegaso intrigada.
¿Te pasa algo?- dijo Colmillos.
¿Qué onda por qué ya no nos quisiste buscar?- mencionó la ardilla.
MIREN- expresó Tornado señalando con su mano lo que había dentro del bote salvavidas.
No puede ser, son unos pequeños- exclamó Lucero.
MMMM se ven diferentes- dijo Colmillos mirándolos fijamente.
Si no parecen ser de nuestra especie, ni tampoco parecen ser animales ¿Qué serán?- mencionó Celeste muy pensativa.
Y si los ayudamos tal vez tengan hambre aunque se ven como dormidos- comentó Tornado.
Si deben ser seres vivos como nosotros y cuando despierten puede ser que tengan hambre- dijo Colmillos.
Tienes razón aunque no sabemos de dónde vienen, sin duda deben tener necesidades semejantes a las nuestras- expresó Lucero.
Y así los animalitos decidieron ayudar a los pequeños perdidos en una isla desconocida lejos de sus seres queridos después de la terrible noche que vivieron anteriormente. Y el tiempo pasa días, semanas, meses, años.
